Capítulo 53: Un Combate de Intereses en Isla Cruces, la Traición de Norrington

Tanto Elizabeth como Billy no lograban entender el motivo por el que cuatro personas adultas que se conocían tuvieran que enfrentarse a muerte cuando podrían cooperar entre ellos para poder solucionar sus problemas. Pero lo que no sabían era que entre el capitán Jack Sparrow, la capitana Jacky Sparrow, el armero William Turner y el ex comodoro James Norrington, tenían otros motivos mucho más profundos que los determinaba a enfrentarse entre ellos: la venganza.

Y así, sin previo aviso y ante el horror de los dos inocentes espectadores, James Norrington dio inicio a la pelea con un sorpresivo ataque en contra de Will Turner, quien pudo bloquearlo a tiempo. Jacky, en cambio, plantándose frente a Jack, le descargó un fuertísimo puñetazo en el rostro, dejándolo sentado en el suelo y con la mano en la mejilla, mirándola muy contrariado.

—¿Por qué hiciste eso? —protestó.

—¡Porque todo esto es culpa tuya, hermanito! ¡¡Aaaaahhh!! —gritó, abalanzándose con un formidable golpe de espada que nuestro protagonista pudo esquivar por muy poco, rodando sobre sí.

Poniéndose de pie lo más rápido que pudo, logró bloquear con su espada otro golpe de sable que Jacky le había descargado, poniéndose luego a correr como loco perseguido por su enardecida hermana.

—¡No quiero hacerte daño, hermanita!

—¡Pues yo sí quiero hacerte daño, hermanito!

Mientras tanto, Will y James ventilaban viejas desavenencias entre ellos, combatiendo diestramente con sus sables, demostrando sus grandes habilidades en la esgrima; pero pronto se le unieron los hermanos Sparrow, quienes se les habían acercado luchando entre ellos hasta volverse en contra de Will para intentar arrebatarle la llave que sostenía con su mano izquierda.

Pronto nuestro joven herrero tuvo que defenderse contra tres peligrosos sables, pero logró escabullirse a través de un pequeño hueco entre ellos, provocando que sus antagonistas chocaran sus armas en el aire. Al darse cuenta de la treta, comenzaron a perseguirlo para darle alcance.

El primero en conseguirlo fue Norrington, que lo atacó sin demora casi al mismo tiempo que el capitán Sparrow, quien, aprovechando que Will había logrado desestabilizar a su primer atacante tironeándolo de la muñeca, le arrebató la llave de la mano y salió corriendo con ella, pero su hermana lo interceptó con una zancadilla, lanzándolo de bruces al suelo y provocando que éste soltara la llave. Aprovechando aquella oportunidad, Jacky la alzó rápidamente del suelo y comenzó a correr con todas sus fuerzas, siendo perseguida rápidamente por su hermano.

Mientras tanto, bajo la ansiosa mirada de Elizabeth, Will y Norrington seguían enzarzados en su propia pelea, apresurados por definir cuál de los dos perseguiría a la pirata. Para la desgracia de nuestro protagonista más joven, James aprovechó el momento en que éste se había agachado para evitar uno de sus ataques, empujándolo al suelo con una patada para luego salir corriendo detrás de los hermanos piratas.

—¡¡Will!! —exclamó Elizabeth muy angustiada, corriendo hacia su prometido para auxiliarlo, arrodillándose a su lado.

—¡Cuida el cofre! —le ordenó el muchacho, levantándose rápidamente del suelo para comenzar a perseguir a los otros, dejando completamente atónita a su novia.

—¡No! —se negó ésta muy molesta, poniéndose de pie y correr hacia ellos para comenzar a quejarse de sus conductas—. ¡Esto es una barbarie! ¡Bárbaros! ¿Acaso no son adultos hechos y derechos? ¡Esta no es manera de resolver sus problemas! ¡Y tú, Jacky! ¡¿Cómo es posible que te comportes así?! ¡No es propio de una mujer el actuar de esa manera! ¡Ah! ¡Bien! ¡Si eso quieren entonces saquen sus espadas y mátense entre los cuatro! ¡Arremetan contra todo aquel que se ponga por delante! ¡Eso va ha resolver todo! ¡Ya me harté! ¡Estoy harta de borrachos que se tambalean atiborrados de ron! ¡Sólo son unos ebrios, sucios y viles piratas!

Furiosa porque ninguno le ponía atención, comenzó a lanzarles guijarros que alzaba del suelo mientras Pintel y Ragetty por fin llegaban hasta donde ellos se encontraban, quedándose bastante extrañados con lo que veían.

—¿Qué sucede ahora? ¿A que viene todo este disparate? —inquirió Pintel.

—Pues creo que todos quieren quedarse con el cofre para sí; según parece —adivinó su compañero, observando cómodamente toda aquella escena con los brazos cruzados.

—¡Pues qué mal…! —comentó el otro, ocurriéndosele entonces una idea genial—. Ese cofre debe valer más de lo que parece… Algo más que unos peniques… ¿sabes?

—¡Uh! ¡Que terrible tentación! —replicó Ragetty sin caer todavía en el significado de aquellas palabras, por lo que Pintel siguió insistiendo.

—Si fuéramos mínimamente gente decente, apartaríamos la tentación de su camino… ¿No te parece?

El aludido lo miró atentamente, comprendiendo por fin lo que su compañero quería, y se fue junto con él para apoderarse del cofre, riéndose maliciosamente con aquella magnífica idea.

—¡Ya basta! ¡Dejen de pelear! —gritaba Elizabeth sin darse cuenta de lo que los otros piratas iban a hacer, ya cansada de lanzarles piedras sin lograr ningún resultado satisfactorio, decidió probar otro truco, uno que ella se sabía al dedillo y que siempre le había dado resultado.

—¡Oh! ¡Oh! ¡Qué calor! —exclamó con tono cansado pero exagerado, llevándose la mano a la cabeza y simulando un desmayo, cayendo al suelo estratégicamente.

Pero, cuando abrió los ojos para ver si los contingentes habían reparado en ella, se desilusionó al notar que seguían luchando entre ellos, ignorándola completamente.

Furiosa, alzó su tricornio y se sentó en el suelo, cruzándose de brazos y poniéndose ceñuda. Y fue justo en ese momento en que Pintel y Ragetty pasaron por detrás de ella, llevándose con ellos el cofre de Davy Jones con el pequeño Billy corriendo detrás de ellos, intentando recuperarlo en vano. Elizabeth, al darse cuenta de lo que pasaba, salió corriendo por detrás de ellos para intentar recobrar lo que Will le había encargado tan encarecidamente que cuidara.

Mientras tanto, en la playa, Jacky, Will y James seguían persiguiendo al escurridizo capitán Sparrow, quien tenía ahora en su poder a la tan codiciada llave luego de habérsela quitado a su otra mitad con una oscura y astuta treta.

Norrington, que corría más rápido que los otros dos, logró darle alcance, atacándolo con un golpe de espada que Jack supo interceptar a tiempo, comenzando entonces un cruce de ágiles mandobles por parte de ambos.

—¡Yo te ayudo, Norry! —exclamó Jacky, corriendo a toda velocidad hacia ellos hasta que, con tan mala fortuna, tropezó con una piedra y cayó sobre James, provocando que éste cayera a su vez sobre Jack Sparrow, quien también cayó al suelo de espaldas, soltando la llave.

Will, aprovechando aquel pequeño y milagroso incidente, tomó rápidamente la llave y siguió corriendo para alejarse de ellos lo más posible, seguido poco después por el pirata.

James, desencantado, los vio escapar, dirigiéndole entonces una rabiosa mirada a Jacky, por lo que ella, aún echada sobre sus piernas, no tuvo más remedio que sonreírle tontamente.

—¡Ups!, lo siento… Sólo quería ayudarte un poco.

—Gracias, pero no necesito de tu inútil ayuda para nada —le respondió con una sonrisa amarga, sacándosela de encima para comenzar nuevamente con la prosecución.

La capitana Sparrow se le quedó mirando por algunos segundos antes de suspirar cansadamente y levantarse para seguir a aquel hombre terco y testarudo a quien quería convencer de sus buenas intenciones de reconciliación.

—¿Te ayudo? —le preguntó mientras corría detrás de él.

—¡No!

—¡Pero quiero ayudarte! —insistió.

—¡Ya te dije que no!

—¡Vamos! ¡No seas malo! ¡Deja que te ayude!

—¡¡No!!

Pronto lograron darle alcance a Will, puesto que Jack Sparrow ya lo había alcanzado antes y retrasado con otro frenético combate de espadas, uniéndoseles ahora James y Jacky. En aquella lucha desigual de tres contra uno, nuestro joven protagonista demostró ser el mejor de todos al resistirse tenazmente a ser derrotado, pero no pudo evitar que el capitán del Perla Negra le arrebatara la llave de la mano para luego salir disparado, escapando por poco de ser cortado en la espalda por el furioso muchacho.

Will y James siguieron intercambiando golpes de espada mientras que Jacky divagaba entre ir por detrás de su hermano o quedarse con Norrington, caminando de aquí para allá muy angustiada. Pronto le fue resuelta su indecisión cuando Will intentó marcharse dándole la espalda a su enemigo, quien aprovechó el momento para agarrarlo por la espalda y lanzarlo contra el suelo, arrojándole rápidamente con el pie arena a los ojos, dejándolo momentáneamente ciego.

—¡Sí! ¡Ese es mi tramposo Norry! —festejó la entusiasmada pirata, batiendo las palmas.

—Muchas gracias, señor Turner; con permiso —se burló James con una rápida reverencia para luego salir corriendo por detrás de Jack Sparrow.

—¡Lero, lero; candelero! ¡Nos vemos, eunuco! —Jacky se mofó también antes de seguir a Norrington.

Entonces, sin que nadie lo advirtiera, la monstruosa tripulación de Davy Jones comenzó a emerger de las aguas cercanas a orillas de la playa, peligrosamente armados y preparados para arrebatarles el codiciado cofre a los intrusos. La cabrita blanca, que aún se encontraba pastando en las cercanías del viejo cofre que nuestros protagonistas habían sacado de las profundidades de la arena, huyó despavorida al sentir la presencia de aquellos extraños seres.

Mientras tanto, Norrington y Jacky seguían persiguiendo afanosamente al capitán Sparrow, ingresando ahora a la zona boscosa de la isla, hasta que la pirata dio un repentino quejido de dolor, tomándose uno de los pies. James, preocupado, se detuvo y volvió su inquisidor rostro hirsuto hacia ella.

—¿Qué te pasó? —le preguntó, intentando no demostrarle su preocupación.

—… Creo que me torcí el tobillo… —respondió ésta con una mueca de dolor—. ¡Pero no te detengas por mí! ¡Sigue adelante con tu camino y déjame tristemente abandonada en éste lugar! —exclamó con exagerados gestos de sacrificio.

—¿Acaso creíste que iba a detenerme por ti? —replicó él, sonriéndole irónicamente mientras se obligaba a sí mismo a darle la espalda a la mujer que aún amaba con intensidad; después de todo, ella podría estar engañándolo.

Pero cuando éste apenas dio unos pasos hacia adelante, escuchó otro doloroso quejido de la capitana, obligándolo a detenerse y nuevamente volver su mirada hacia ella, encontrándola apoyada penosamente a un árbol.

Jacky se percató de que él se había detenido otra vez.

—¿Qué demonios estás haciendo allí parado, tonto? ¡Vete ya o mi hermano va a quedarse con el corazón de Davy Jones…! Yo intentaré seguirte en cuanto pueda… —agregó lastimosamente, tratando de caminar, pero con tan mala fortuna que no logró soportar el terrible dolor que aquejaba su pie derecho y cayó al suelo de rodillas.

James, luego de dudar por unos momentos, se dirigió hacia ella y se hincó a su lado.

—¡Vamos! ¡Apresúrate a subir a mi espalda! —le dijo, sorprendiéndola.

—Pero… —dudó la pirata.

—¡Sube ya, maldita sea! ¿Acaso no querías ayudarme?

Esbozando entonces una hermosa sonrisa de esperanza, Jacky se subió a horcajadas a la espalda de aquel hombre que decía no amarla más pero que aún se preocupaba por ella a pesar de todo.

Con aquella preciosa y poco delicada carga sobre sus espaldas, James Norrington volvió a emprender la persecución a través de la vegetación de la isla, sintiendo cómo ella se aferraba a él con fuerza y apoyaba la cabeza sobre su hombro, provocando que su corazón volviera a latirle con aquella velocidad pasmosa que siempre había sentido cuando ella se encontraba así de cerca como lo estaba ahora.

—… Norry… —comenzó a decir ella en un tenue y dulce susurro, cerrando los ojos para sentir aún más aquel dulce contacto que tanto anhelaba—, tu espalda es muy cálida, amor…

Él no dijo nada, pero la escuchaba atentamente.

—…. ¿Algún día me perdonarás? ¿Lo harás? —siguió susurrándole tristemente—… Te extraño mucho, ¿sabes?

James guardó silencio, mordiéndose los labios mientras corría, deseoso de decirle que la perdonaba y lo mucho que la amaba, pero también temeroso de que ella estuviera engañándolo otra vez y enfadado porque no quería casarse con él.

Sufriendo aquel frío silencio por parte de Norrington, Jacky prefirió guardar silencio y aferrarse aún más a él, como si no quisiera dejarlo ir por nada del mundo.

James, a pesar de sus heridas y la carga extra que llevaba encima, era lo bastante fuerte y tenaz por lo que muy pronto dio alcance al capitán Jack Sparrow en una vieja y abandonada iglesia de piedra a medio derruir que se encontraba apostada en medio de una zona de verdosa vegetación.

Viendo que pronto le darían alcance, Jacky se escabulló por la entrada del campanario de la antigua edificación y comenzó a subir las escaleras de madera enmohecida con toda la velocidad que le permitían sus piernas, seguido de cerca por James y una jocosa Jacky.

—¡Vamos mi semental! ¡Arre! ¡Eah, que casi lo alcanzamos! —gritaba la jinete improvisada, avergonzando a su pobre montura.

—¡Oh, ya cállate de una vez o juro que te lanzo de cabeza abajo! —se quejó él.

—¡Menos charla y más galope, mi caballo-caballero! ¡Arre! —y le propinó una buen golpe en el trasero con la hoja de la espada para azuzarlo, haciéndolo dar un pequeño respingo y emitir un contenido gruñido de dolor y fastidio, pero logrando que subiera las escaleras con gran celeridad con ella sobre su espalda.

—Aquellos dos me dan mucha envidia —comentó nuestro pirata, observándolos desde más arriba.

Pronto lo alcanzaron y se enzarzaron en un feroz combate de espadas, pero esta vez Jack tuvo que combatir contra dos espadas en simultáneo, puesto que James no había bajado a Jacky de encima y juntos lo atacaban como podían.

—¡Traidora! ¿Qué no estabas de mi lado, hermanita? —se quejó Jack.

—¡Lo estaba antes de enterarme que hiciste un trato con Jones para entregarme a cambio de tu apestosa alma, maldito traidor! —replicó enfadada.

—¡Oh! Pero mi alma no es apestosa, hermanita —le sonrió, aprovechando un pequeño desliz en la defensa de ambos, empujando a James con el pie, lanzándolo contra la pared, viéndose éste obligado a soltar a Jacky.

Pero en cuanto lo hizo, se dio una enorme sorpresa al ver que ésta se quedaba muy bien paradita el lado de él. Notando que James la había descubierto, Jacky le sonrió tontamente, poniéndose roja como un tomate por su propia estupidez.

—¡Me engañaste otra vez! —se quejó el ex comodoro—. Nunca te habías torcido el tobillo, ¿verdad?

—Pero valió la pena fingir, ¿no te parece? —le sonrió guiñándole un ojo.

Dando un bufido de fastidio, Norrington siguió corriendo escaleras arriba para atrapar al escurridizo pirata, seguido inmediatamente por la atolondrada capitana Sparrow, siendo recibido por la espada de Jack. Pero el ex oficial demostró nuevamente su astucia en la pelea lanzándose sobre las escaleras y tomándolo por el pie para que éste cayera de bruces sobre el polvoriento maderamen. Rápidamente el capitán Sparrow se puso de pie para bloquear un espadazo de su enemigo, acto que James aprovechó para tomarlo fuertemente de la mano que sostenía el sable y acorralarlo de espaldas contra la pared, momento en que Jacky, quien había permanecido en las escaleras, aprovechó para arrebatarle la llave a su hermano.

—¡La tengo! —exclamó muy contenta.

Justo en aquel mismo instante el reaparecido William Turner ingresaba a la torre, miró hacia arriba para poder distinguir mejor la ubicación de sus enemigos, aferrándose a una de las sogas que se encontraban colgadas desde lo alto del campanario. En tanto, Jack intentó atacar a Jacky para quitarle la llave, pero ésta logró esquivarlo y James aprovechó aquella oportunidad para empujarlo al vacío. Jack cayó, pero tuvo la suerte de aferrarse a una de las sogas que sujetaban la enorme campana de la torre, cayendo hacia abajo gritando como un loco mientras hacía sonar la campana y jalaba al sorprendido muchacho hacia arriba, cruzándose entre ellos. Cuando Will pasó al lado de Jacky y James, le arrebató la llave de las manos a éste último, siguiendo su camino hacia arriba hasta llegar al tope del campanario, trepándose en una saliente.

—¡Lero, lero, candelero! ¡Muchas gracias, señor Norrington; con permiso! ¡Nos vemos, eunucos! —se burló, utilizando las mismas palabras que Jacky y James habían utilizado para mofarse de él.

—¡Vamos por ese bufón! —exclamó Jacky furiosa, por lo que ambos se lanzaron rápidamente escaleras arriba, obligando a Will a poner los pies en polvorosa.

Mientras tanto, los hombres de Davy Jones habían descubierto que el viejo baúl que contenía el otro cofre con el corazón de su capitán estaba vacío, pero al escuchar el repiqueteo de la campana supieron que los usurpadores se encontraban en el viejo campanario de piedra, por lo que se dirigieron rápidamente hacia allí.

En tanto, Will Turner había abandonado el campanario, comenzando a caminar sobre la vieja estructura sin techo del enorme edificio. Pronto su huída quedó truncada cuando llegó hasta el borde de la pared, puesto que una parte de ella se había derrumbado y el otro extremo se encontraba a un largo salto de distancia. No tuvo mucho tiempo para dudar, puesto que James y Jacky pronto le dieron alcance, forzándolo a saltar hacia el otro lado y, desde allí, cruzó algunos golpes de espada con Norrington hasta que éste también saltó hasta el otro extremo de la pared, continuando con el frenético combate.

Mientras Jacky también saltaba hacia donde se encontraban los otros dos, el capitán Jack Sparrow se las había ingeniado para encontrar un camino hacia aquella parte del edificio, saliendo por una ventana de la torre y atreviéndose a caminar sobre una vieja y enmohecida viga que alguna vez, junto a las demás, habían sostenido un techo sobre la iglesia.

Viendo que se le terminaba el camino, Will saltó sobre el existente techo del edificio del viejo molino de agua que se encontraba al lado de la iglesia, continuando allí con la pelea. Pronto Jack se les unió, justo en el momento en que Norrington lograba arrebatarle la llave a Will mientras peleaban y se la entregaba a Jacky, quien estaba parada detrás de él.

—¡Muy bien, Norry! ¡Eres el mejor! ¡Derrota al galancito de esta historia que se cree gran cosa! —decía ella, emocionada con la pelea e imitando cada movimiento que hacía él, sin percatarse que, detrás suyo, Jack intentaba quitarle la llave.

Luego de varios intentos frustrados y extraños balanceos de borracho, éste logró arrebatársela de la mano, sonriendo feliz al tenerla en su poder.

—¡Oye! ¡Esa llave es mía, hermanito! —exclamó Jacky, provocando que la sonrisa de Jack se esfumara de sus labios, girando sobre sus pies y volviendo a desenfundar su espada dispuesta a atacarlo y recuperar el objeto robado.

Pronto se le unieron los otros dos al haberse dado cuenta de lo que había ocurrido, atacando entre los tres a nuestro atrevido pirata, que se defendía como podía contra el ataque combinado de tres espadachines. Pero fue James quien finalmente lo derrotó tras hacer un espectacular movimiento de esgrima, obligando a Jack soltar el sable, dejándolo completamente desamparado y a la merced de sus antagonistas.

—Tendrán piedad, ¿verdad? —les preguntó con una nerviosa sonrisa.

—Si no les importa mataré al hombre que arruinó mi vida —les dijo Norrington a los otros dos.

—Con mucho gusto. Faltaría más —replicó Will con una sonrisa maliciosa.

—¡Momentito que soy lenta! —los interrumpió Jack, alzando las manos como si pidiera tiempo—. Tía Dalma nos dijo que no sabe si es que, si muere uno de nosotros, también morirá el otro…

—Pues muy pronto lo averiguaremos —fue la propuesta poco agradable de Norrington, dejando a Jacky muy ceñuda y echando pestes en su contra en voz baja.

Claro que en un principio las intenciones de James era las de acabar con la inútil vida del capitán Jack Sparrow, pero al saber que la vida de Jacky también peligraría al hacerlo, decidió darle un buen susto a los dos, después de todo, ambos se lo merecían por intrigantes. Pero en cuanto avanzó un paso hacia el tembloroso pirata, no había considerado la posibilidad de que nuevamente iba a cambiar de parecer gracias a las clásicas manipulaciones de los Sparrow, volcando su rencor hacia contra otra persona.

—Examinemos ese comentario un momento, ex comodoro. Considéralo, ¿quieres? —comenzó a decirle Jack, intentando salvar su pellejo con su lógica psicológica—. ¿Quién fue el que aprovechó ese mismo momento en que tenías a un notorio y famoso pirata a salvo tras las rejas y creyó adecuado liberar a dicho pirata y quedarse con tu linda prometida para él solo, dejándote sin nada? ¿Eh? ¿Quién es el causante real de que terminaras siendo un borracho perdido, siguiendo órdenes de piratas? ¿Eh? ¿De quien es la culpa?

—Tuya y la de tu hermana —fue la rencorosa e inesperada respuesta, alzando ahora la espada con la férrea intención de asesinarlo sin importarle las consecuencias que acarrearía dicha venganza.

La pobre Jacky no pudo hacer otra cosa que llevarse la palma de mano a la frente y murmurar lo idiota que era su hermano. Viendo que el tiro le había salido por la culata, Jack insistió en hacerle ver el punto de vista que le convenía a él.

—Bueno, pero todo eso no te hubiera pasado si cierta personita no te hubiera quitado la oportunidad de casarte con cierta personita, evitando así que en vez de que estés aquí solo, triste, ebrio y con el corazón roto, oliendo a pestes como el pordiosero perdedor que eres ahora en vez de estar en Port Royal disfrutando de una lujuriosa y prometedora vida de casado, ¿eh? ¿Dime ahora quién es el verdadero culpable de tus consecutivas desgracias?

Will comenzó a darse cuenta de cómo iban a ponerse las cosas.

—¡¡Cállate!! ¡¡Ya basta!! —gritó el azorado ex oficial, lanzándole un repentino ataque vertical que Jack logró esquivar gracias a sus habilidades acrobáticas, lanzándose por el techo y haciendo un espectacular roll hasta caer sentado en el suelo, justo al lado de su sable que se encontraba perfectamente clavado en el suelo.

—¡Voy por él! —dijo la enérgica capitana Sparrow, lanzándose ella también techo abajo haciendo las mismas cabriolas que su hermano pero aterrizando de pie al lado de su sorprendida otra mitad.

James y Will se les habían quedado mirando en completo silencio por espacio de algunos segundos, pero había viejas cuestiones que debían zanjar entre ellos.

—Por desgracia, joven Turner… —comenzó a decir el primero sin quitarle la vista a los Sparrow— ¡él tiene razón! —exclamó, girando velozmente sobre sus pies, atacando sorpresivamente al sorprendido muchacho, quien pudo bloquear rápidamente su ataque, comenzando nuevamente un fiero combate entre los dos.

—¡Aún te apoyo, Will! —exclamó Jack levantándose rápidamente del suelo, esquivando un ataque de su hermana y tomando su espada para empezar a correr inmediatamente.

—¡Y yo sigo estando de tu parte, Norricito! —declaró Jacky, persiguiendo a su hermano.

Ambos comenzaron a alejarse de la iglesia, uno escapando y la otra persiguiendo, los dos corriendo a su única y extraña manera exagerada y amanerada de siempre, ingresando a un antiguo y abandonado cementerio cubierto por la vegetación mientras Will y James seguían peleando sobre el techo del molino.

—¡Dame esa llave, hermanito! —ordenó la pirata.

—¡Jamás haría tal cosa, hermanita! ¿Por qué te pones en mi contra? ¡Podríamos controlar juntos a Jones! —le propuso sin dejar de correr.

—¿Olvidas que sé sobre tu traición, hermanito?

—¡Eso ya quedó en el olvido, hermanita! ¿Qué te parece si trabajamos juntos?

—¡Oh, no! ¡Mi intención es reconciliarme con mi caballo-caballero entregándole la llave!

Sin dejar de correr, Jack volvió la cabeza para dedicarle una sonrisa.

—¡Oh, el amor! ¡Te vas a arrepentir, hermanita! ¡Norrington es un hombre inflexible y jamás te perdonará!

—¡Lo hará, ya lo verás!

—¡Apuesto mis calzones que jamás lo haaaa…!!! —gritó, interrumpiéndose al caer de lleno en una profunda fosa, y cuando Jacky se detuvo en la orilla y comenzó a reírse de su infortunio, se resbaló y cayó encima de su hermano, quitándole el aire con el golpazo.

En tanto, Will y James seguían luchando con sus espadas, saltando sobre la rueda de madera del molino de agua, provocando que el exceso de peso terminara por romper los soportes que fijaban el eje de la rueda al edificio y que esta comenzara a rodar sobre sí misma por el arroyo seco. Tal contratiempo no amilanó a nuestros avezados espadachines, quienes siguieron luchando sin detenerse sobre la rueda, caminando sobre ella para no caerse. A Will le había quedado la peor parte, puesto que se veía obligado a retroceder constantemente.

Mientras tanto, dentro de la fosa en donde habían caído los Sparrow, ambos se encontraban peleando cuerpo a cuerpo, revolcándose en la tierra, arañándose y tirándose del cabello, llamando la atención del pirata al notar que a Jacky no se le salía el tricornio de la cabeza por más que se lo tironeara.

—¡Pero qué demonios…! —exclamó sorprendido al intentar quitárselo sin ningún éxito.

—¡Je, je, je! —Jacky rió triunfante—. Como siempre estás intentando quitármelo, me lo he pegado en la cabeza, hermanito.

—¿Ah, sí? ¡Pues ten esto si tanto me lo mezquinas! —y le bajó el sombrero, tapándole los ojos—. ¡Nos vemos, hermanita! ¡Suerte con tu reconciliación con el pesado de Norrington! —se despidió, colocándose la correa de la llave al cuello y trepándose por el muro de tierra, dejando a Jacky tratando de quitarse desesperadamente el sobrero de la cabeza mientras profería todo tipo de insultos en su contra.

A duras penas el capitán Sparrow logró asomarse a la orilla de la fosa, esbozando una sonrisa de triunfo al verse libre de aquel problema, pero pronto cambió de expresión, desconcertándose al escuchar un extraño ruido que se le aproximaba a gran velocidad. Y así, sin imaginárselo siquiera, la enorme rueda del molino le pasó por encima, aprisionándolo mientras él chillaba y pataleaba, entre asustado, dolorido y sorprendido, puesto que con su cabeza había roto parte de la madera. Fue en ese en momento que Jacky Sparrow logró también salir del pozo luego de haberse arrancado dolorosamente el tricornio de la cabeza, dejándose parte de su cabello en él y con un peinado de bruja que asustaría hasta el más valiente de los valientes.

—¡Oigan! ¡Los del carruaje improvisado!, ¡espérenme! —gritó, corriendo por detrás de la rueda con los brazos alborotados.

Aprisionado en la rueda con los brazos completamente inmóviles, Jack contemplaba impotente cómo la llave comenzaba a salirse de su cuello a medida que él ascendía, comenzando a quedar cabeza abajo, estorbando con sus piernas a Will y Norrington que se encontraban aún luchando encima la rueda; pero ellos, aunque sorprendidos con aquella inesperada y ridícula aparición de las piernas del pirata, lograron sortearlas para seguir con el combate.

Para el pesar de Jack, la llave finalmente se salió de su cabeza, cayendo en la parte de debajo de la rueda y con el cordel enganchándose en un clavo; James lo notó, por lo que decidió arreciar aún más con sus ataques en contra del apremiado muchacho para poder ir a recogerla.

Aprovechando que ya volvía a estar en la posición usual de los humanos, el capitán Sparrow extendió las piernas todo lo que pudo hasta que volvió a tocar tierra, logrando zafarse de su extraña prisión a fuerza de presión. Lleno de felicidad por su propia astucia, no vio llegar una barra de hierro que cruzaba verticalmente los ejes de la rueda a la altura de la cabeza, dándose un buen golpe con ella y cayendo de costado por la rueda, quedando desmayado sobre la vegetación del bosque de palmeras.

—¡Nos vemos, hermanito! ¡Mejor suerte para la próxima vez! —se burló Jacky, pasando por su lado, siguiendo empecinadamente a la rueda.

Mientras todo eso pasaba, en otro lado del bosque, Pintel y Ragetty seguían huyendo con el cofre de Davy Jones, con el testarudo Billy persiguiéndolos sin detenerse un segundo para descansar. Pero pronto los piratas tuvieron que detenerse cuando Elizabeth se les cruzó en el camino dispuesta a recuperar el objeto que Will le había encargado que cuidara.

Decidida a quitárselo, la chica quiso sacar su sable para enfrentarlos, pero grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que no lo llevaba encima, acordándose entonces de que su prometido lo había tomado para enfrentar a Jack Sparrow en la playa. La pobre Elizabeth no tuvo otro remedio que sonreirle nerviosamente a los piratas, quienes también le sonrieron, soltando el cofre y desenvainando sus espadas con claras intenciones de acabar con ella.

—Hola, primor —Pintel la saludó maliciosamente.

Elizabeth comenzó a retroceder a medida que ellos avanzaban, pero entonces, para la sorpresa y el desconcierto de los tres, vieron pasar a varios metros de distancia a la rueda del molino con Will y James luchando en la sima, a Jacky subiendo a ella y a Jack corriendo por detrás.

Enarcando una ceja y alzándose de hombros, Pintel y Ragetty se miraron antes de continuar caminando amenazadoramente hacia Elizabeth, quien tuvo que concentrarse nuevamente en la peligrosa situación en la que se encontraba y volver a retroceder ante sus antiguos enemigos. Pero esta vez fueron interrumpidos por un hacha que pasó rasante por su lado y se clavó en uno de los árboles que se encontraba cerca de ellos, dejándolos atónitos. Al volverse hacia la dirección de donde había provenido aquella arma, vieron horrorizados que los hombres de Davy Jones se aproximaban amenazadoramente hacia ellos, blandiendo sus armas dispuestos a recuperar el cofre de su capitán.

Aterrorizada, Elizabeth se colocó detrás de los piratas en un vano intento de buscar protección, pero ellos le dejaron los sables en las manos y corrieron despavoridos hacia el sitio en donde habían dejado el cofre, dándose con la sorpresa de que Billy ya lo había alzado y se disponía a llevárselo con él. No tuvieron tiempo de seguir contemplándose, pues los horribles monstruos ya casi estaban sobre ellos y tuvieron que emprender la huída junto con Elizabeth.

—¡Corran! ¡De prisa, de prisa! —gritaba Pintel.

Billy, asustado y al no poder escuchar, miró hacia atrás para saber si aún los perseguían, pero tuvo la mala fortuna de estrellarse contra una palmera, cayendo de espaldas al suelo y soltando el cofre. Elizabeth, Pintel y Ragetty se detuvieron, desconcertados y sin saber qué hacer. Pero como sus enemigos ya estaban sobre ellos, nuestra joven protagonista tuvo que defender al italianito, haciendo acopio de todo su valor y bloquear sus espadas con la suya antes de que acabaran con él.

Mientras tanto, Jacky ya había divisado la llave con el cordel enganchado en el clavo y estaba a punto de agarrarla cuando su hermano apareció de pronto, subiendo a la rueda detrás de ella e impidiéndoselo tironeándola del cabello.

—Lindo peinado, hermanita —se burló.

—¡Ouch! ¡Ya déjame en paz, idiota! —se quejó, empujándolo contra la rueda, por lo que Jack se vio obligado a aferrarse fuertemente a los rayos para poder "pegarse" a la rueda y moverse junto con ella.

Aprovechando el contratiempo de su hermano, la capitana Sparrow corrió como un hámster en su rueda de ejercicios y se agachó para liberar la llave que ya había llegado hasta ella, pero Jack se había dado cuenta de la maniobra y se dejó caer desde arriba, apoyando sus pies sobre el eje de la rueda y dejándose resbalar hasta abajo, cayendo sobre Jacky antes de que ésta recogiera la llave. En un instante los dos hermanos lograron ponerse de pie, desenfundando sus espadas para comenzar a luchar entre ellos.

Arriba, Will y Norrington seguían con su propia pelea hasta que el primero se lanzó transversalmente sobre la rueda con la intención de que el otro tropezara con él, pero sin querer vio la llave y a los dos Sparrow luchando e intentando recoger la llave al mismo tiempo. Pronto el muchacho aprovechó el movimiento giratorio de la rueda, aferrándose a ella para ingresar al interior y recoger él mismo la llave. Los hermanos Sparrow se dieron cuenta de lo que había hecho y comenzaron a atacarlo con sus espadas.

—¿Qué te pasó en la cabeza? —quiso saber Will al darse cuenta del horroroso peinado de Jacky.

—¡Oh! ¡Eso a ti no te importa! —se quejó al aludida sin detener sus embistes.

James, demostrando una agilidad poco vista en él, también se unió a ellos ingresando al interior de la rueda con un sólo movimiento, comenzando a luchar contra Jack Sparrow mientras que Jacky lo hacía con Will Turner.

En un momento dado, Norrington se fijó en el extraño peinado de la capitana.

—¿Qué pasó con tu cabello? —le preguntó.

—Vi a Barbossa en un espejo, ¿contento? —respondió fastidiada.

Como eran muchos y el movimiento de la rueda era constante, los cuatro tuvieron que aferrarse a su estructura, posicionándose cada uno en el extremo opuesto del otro para poder combatir cómodamente entre ellos, soportando las vueltas de la rueda sobre sus organismos.

En tanto, en el otro lado del bosque, Ragetty era derribado por una cadena enredada a sus pies que le había lanzado uno de sus enemigos, pero logró rodar sobre sí mismo para no ser alcanzado por el sable de su enemigo.

—¡La espada! —le pidió Elizabeth mientras ésta le lanzaba el otro sable a Pintel y recibía al mismo tiempo la de Ragetty, comenzando a luchar ambos contra los enemigos que se le abalanzaban encima.

—¡La espada! —pidió esta vez Ragetty, por lo que la joven se la lanzó inmediatamente para que éste la tomara al vuelo y comenzara a luchar contra otros contingentes.

Tan concentrados estaban los tres en la lucha que no se dieron cuenta de que uno de los tripulantes del Holandés Errante había recogido el famoso cofre del suelo y había echado a correr hacia la costa, seguido inmediatamente por el italianito, quien había vuelto en sí justo a tiempo para darse cuenta de lo que sucedía.

A todo eso, Will, Jack, Jacky y James seguían entretenidos en su propia pelea hasta que el pirata logró arrancarle la llave de la muñeca derecha a Will, quien se quedó bastante desconcertado. Jack contempló la llave lleno de felicidad, maravillado con su propia suerte; pero su felicidad se esfumó instantáneamente cuando vio que el enfadado muchacho se preparaba para atacarlo. Rápidamente nuestro hábil pirata logró zafarse de ese ataque y se trepó por fuera de la rueda.

—¡Ve por él, Jacky! —le pidió James mientras se trababa nuevamente en lucha contra William Turner.

—Ok —respondió ésta, deseosa de darle gusto para lograr que él la perdonara.

Rápidamente la capitana Sparrow trepó ágilmente por los rayos de la rueda y subió encima, justo detrás de su hermano, que la miró con los ojos bien abiertos, incrédulo.

—¿Así que ahora eres su esclava, hermanita? ¿Qué pasó con tu amada libertad? —le preguntó, corriendo sobre la rueda que cada vez tomaba más y más velocidad.

—¡No soy la esclava de nadie, pero quiero recuperarlo cueste lo que cueste! —replicó ella corriendo tan cómicamente como él.

—¿Aún si tuvieras que traicionar a tu propio hermano, hermanita?

—¿Es que alguna vez fuimos verdaderos hermanos, hermanito?

—¡Touché! —Jack admitió su derrota, pero no estaba dispuesto a entregarle la llave, así que, aprovechando la proximidad de las ramas de unas palmeras, se aferró rápidamente a ellas para desembarazarse de la dichosa rueda de una vez por todas.

Pero Jacky también fue tan rápida como él, abrazándose a sus piernas, quedando los dos colgados de la palmera mientras la descontrolada rueda seguía su rumbo con sus dos únicos pasajeros que gritaban desesperadamente al tomar una cuesta abajo.

Ambos hermanos se dejaron caer al suelo junto a algunos cocos, y en el momento en que se disponían a trabarse en combate por la posesión de la llave, vieron sorprendidos a uno de los hombres de Davy Jones correr con el cofre en sus manos, siendo perseguido por el infatigable y valiente Billy.

—¿Qué te parece si jugamos a la puntería, hermanita? —le propuso sonriente.

—Me parece perfecto, hermanito —respondió ella, agachándose junto con él para recoger un coco cada uno y lanzárselo certeramente en contra de la cabeza de aquel extraño ser mitad humano mitad molusco, arrancándole la cabeza.

Billy se quedó petrificado al presenciar esto, viendo horrorizado cómo el cuerpo de aquel hombre seguía caminando sin saber a dónde iba luego de haber soltado el cofre.

—¡Hey, tú! ¿A dónde crees que vas? —exclamaba la espantosa cabeza con una gran concha sobre ella— ¡Sigue mi voz! ¡Sigue mi voz! ¡A la izquierda! ¡No, no! ¡Date la vuelta! ¡A la derecha! ¡Vamos! ¡Nooo! ¡Ese era un árbol, idiota! —se quejó al ver cómo su cuerpo se daba un buen golpe contra una palmera, quedando tendido sobre la vegetación.

—¡Oh, ya cállate! ¿Qué no te das cuenta que no tiene orejas para escucharte? —se quejó Jacky, dándole un buen puntapié a la cabeza como si fuera un balón de fútbol, haciéndola volar por los aires.

—¡Que buena eres para los deportes, hermanita! —festejó Jack mientras acariciaba la cabeza del asustado italianito y se hincaba ante el cofre para abrirlo con la llave.

—Y hacer el amor es uno de mis deportes favoritos, hermanito —le sonrió maliciosamente, dándole unas cariñosas palmaditas al inocente chico que los miraba sin poder entender nada de lo que estaba pasando, llamándole la atención el extraño peinado de Jacky.

—También es mi deporte favorito, hermanita —Jack le devolvió la misma libidinosa sonrisa.

—Comprenderás entonces mi motivo de volver a reconciliarme con mi semental, hermanito —le dijo, desenvainando su sable y apuntándolo amenazadoramente con él.

—Oh, la lujuria es poderosa en ti, hermanita —replicó el pirata sin dejar de sonreír a pesar de estar en clara desventaja—; pero te sugiero que pienses mejor en tu situación y te unas a mí para controlar a Jones, después de todo, ¿quién te asegura que Norrington no terminará por traicionarte también? Ya sabes, piensa llevarle este corazón al eunuco de Beckett y no podrá hacerlo sin que nos lo quite primero, y no creo que Beckett piense ayudarnos con nuestro lindo asuntito con Jones… Vamos, hermanita, deja a Norrington que se las arregle solo, ya verás que, cuando nos libremos del Kraken, podrás volver a conquistarlo otra vez, después de todo, ¿quién puede resistirse al encanto Sparrow?

Jacky pareció pensarlo seriamente.

—Bueno —dijo al fin alzándose de hombros—, también podría entregarle a Norry la brújula que le prometí.

—¡Eso es, hermanita! ¡Ahora estamos en la misma frecuencia! —festejó Jack—. Ahora vamos a abrir esta cosa de una vez.

Luego de guardar el sable, la pirata se arrodilló a su lado mientras que Billy comenzaba a aproximarse poco a poco hacia ellos, cuidándose del cuerpo del enemigo que seguía deambulando de aquí para allá.

Jack, tan ansioso como sus compañeros, introdujo la extraña llave en la ranura del cofre, haciendo saltar los múltiples goznes que la resguardaban de cualquier mano intrusa. Conteniendo la respiración al igual que Jacky y Billy, el capitán finalmente abrió la tapa del cofre, revelando así su misterioso tesoro.

Y allí estaba literalmente el corazón palpitante de Davy Jones, arrinconado en una de las esquinas del cofre; el mismo órgano que se había quitado a sí mismo para no seguir sufriendo su mal de amores.

Jack lo sacó cuidadosamente de allí, contemplándolo detenidamente en su mano mientras el pobre e impresionable Billy caía desmayado al suelo.

—Éste no va a servir ni para pirata ni para militar… —comentó el capitán Sparrow luego de darle un pequeño vistazo al chico al igual que su hermana para luego volver la atención hacia el corazón de Jones.

—Acompañado con algo de verduras nos saldría una rica y nutritiva sopa, ¿no te parece? —comentó Jacky, mirando el corazón.

Jack la fulminó con la mirada y ella le sonrió un poco avergonzada.

—Lo siento, es mi lado femenino… —se excusó.

Pero cuando él abrió la boca para replicarle, en ese momento aparecieron los horrorosos subordinados de Davy Jones persiguiendo a Elizabeth, Pintel y Ragetty, quienes corrían con toda su alma para poder salvar sus vidas. Antes de que llegaran a ellos, Jack bajó rápidamente la tapa del cofre, que volvió a cerrarse herméticamente, y escondió el corazón en el interior de la camisa de Jacky, entre sus pechos.

—¡Oye! ¿Pero qué demonios crees que estás haciendo? —se quejó la pirata—. ¡Puedo tolerar una mano o una boquita sexy, pero no un asqueroso corazón entre mis bellezas!

Jack se le quedó mirando por algunos segundos, consternado.

—Mira —le dijo—, no me des ideas, ¿quieres? Tú llevarás el corazón bien protegido entre tus… "cositas" y yo llevaré al pequeño muchacho, ¿o quieres que lo dejemos aquí para que lo asesinen esas cosas?

—¡Claro que no! ¡Norry me mataría! ¡Levántalo de una vez y vámonos de aquí! —apremió la capitana poniendo enseguida los pies en polvorosa seguida por su hermano y el desmayado Billy sobre su hombro, desapareciendo entre la espesura del bosque, rumbo a la playa.

Para cuando Elizabeth y los demás habían llegado hasta el lugar en donde se había quedado el cofre, no había quedado rastro alguno de los capitanes ni de Billy, y mientras Pintel y Ragetty recogían el dichoso cofre del suelo, la chica eliminó a cuatro de sus enemigos con una inusitada habilidad en el manejo de dos espadas, bloqueando las hachas de dos de sus atacantes para inmediatamente cortarlos con un movimiento horizontal sobre los estómagos. A los otros dos los ensartó a cada uno con la espada al girar y clavárselas magistralmente de espaldas. Luego de esto, ella se unió con sus casuales compañeros de escape, dirigiéndose hacia la costa seguidos de cerca por un gran número de enemigos.

Jack, Jacky y el recién despertado Billy lograron llegar a la playa, corriendo desesperadamente sobre las blancas arenas bañadas por un sol brillante y penetrante que se encontraba en medio de un cielo limpio y azul, dirigiéndose los tres hacia el bote en donde habían llegado. Sabían que el tiempo se les estaba agotando y debían apresurarse.

—¡Mi jarrón! —exclamó Jack, sacando rápidamente el frasco que se encontraba en la lancha.

—¡Oye! ¡Ése es el mío! —se quejó Jacky, arrebatándoselo—. ¡Aleja tus cochinas manos de él!

—¡Da igual de quién sea! —replicó su hermano, quitándoselo inmediatamente para luego abrirle la tapa y dejar caer un poco de su contenido sobre uno de los asientos del bote.

—¡Oye! ¿Qué demonios estás haciendo? ¡Esa es mi tierra! —se quejó la pirata, pero pronto tuvo más motivos para quejarse, puesto que Jack introdujo rápidamente la mano entre sus pechos y sacó el corazón.

—¡Oye! ¿Qué demonios estás haciendo? ¡Esas son mis cositas!—volvió a quejarse Jacky.

—¡Cállate y mira, hermanita! ¡Es el mejor escondite para nuestro boleto a la vida! —le dijo, guardando el corazón en el interior de jarrón y volviendo a meter la tierra con apresurados puñados mientras Jacky lo ayudaba haciendo lo mismo.

—Avísanos cuando aparezcan los horrorosos, Billy —le indicó ésta señalando sus ojos como si le diría "ojo a visor".

El chico asintió como buen compañerito que era, y cuando se dio media vuelta para vigilar, se dio con la mala sorpresa de que sus enemigos ya habían emergido del bosque y se dirigían hacia ellos a toda velocidad. Angustiado, Billy comenzó a tironear de la ropa a Jacky, pero ésta le apartó la mano diciendo que no la molestara. El pobre chico obtuvo la misma respuesta de Jack, por lo que comenzó a caminar de aquí para allá meciéndose los cabellos de lo nervioso que estaba hasta que se le ocurrió una idea genial: darle una buena patada a Jacky.

—¡Oye! ¡Qué te pasa, grumetillo…! —se quejó Jacky dándose vuelta mientras se frotaba el trasero, justo en el instante en que uno de los hombre de Davy Jones le descargaba un poderosos golpe de espada que ella pudo evitar haciéndose a un lado al igual que Jack, quien recién había cerrado el frasco y se había visto obligado a soltarlo inmediatamente dentro del bote para tomar uno de los remos y comenzar a luchar contra su atacante.

Pronto aparecieron Elizabeth y los demás, corriendo también hacia el bote perseguidos por sus antagonistas que querían eliminarlos y recuperar el cofre de su capitán. La joven se veía obligada a luchar cada vez que la alcanzaban, y Pintel, al quedarse solo con el cofre ya que Ragetty debió soltarlo para evitar que lo hirieran, golpeó a sus agresores con él.

Mientras tanto, no lejos de allí, la rueda del molino había tomado una velocidad realmente vertiginosa, obligando a Will y James aferrarse como pudieran a ella mientras daban vueltas y más vueltas, mareándose y gritando como locos a medida que la rueda seguía girando cuesta abajo, rumbo a la playa.

Elizabeth, que se encontraba luchando diestramente con las dos espadas contra varios de sus enemigos, se quedó pasmada cuando la rueda pasó rasante por detrás de ellos, aplastando a varios hombres de Jones en el agua para luego seguir andando un trecho más hasta detenerse por efecto del agua y el terreno inestable, cayendo finalmente de lado y acabando así con su frenético viaje.

Luego de presenciar aquella curiosa escena, todo el mundo volvió a trabarse en combate.

Terriblemente mareados y confundidos, Will y Norrington salieron penosamente de la rueda, y mientras que el primero trataba de ordenar sus ideas en una cabeza que le daba vueltas y más vueltas, el segundo caía pesadamente al agua, dándose un buen baño que lo espabiló un poco.

—¡A luchar! —exclamó el joven herrero al divisar a su amada peleando valientemente a lo lejos, dirigiéndose hacia ella para ayudarla con paso vacilante hasta caer él también al agua, intentando levantarse para luego volver a caer.

James Norrington, en cambio, ya casi se había recuperado completamente de su mareo y se dio cuenta de que los capitanes Sparrow se encontraban entretenidos luchando cerca del bote y que el mismo bote estaba solo. Aquella era una maravillosa oportunidad para hacerse con las Patentes de Corso, por lo que James comenzó a correr hacia la lancha hasta alcanzarla, en donde comenzó a registrarla hasta que encontró la casaca de Jack y los valiosísimos papeles de perdón en ella. Sonrió satisfecho, ya tenía asegurado su regreso a la sociedad, pero entonces sus sagaces ojos verdes se fijaron en los restos de tierra que se encontraban esparcidos sobre el asiento del bote y a uno de los jarrones que tanto atesoraban los Sparrow. Entonces, dirigiendo su atención hacia los capitanes que seguían inmersos en la lucha y luego mirar hacia el tarro, su mente, que era bastante lúcida y rápida, comenzó a trabajar rápidamente atando cabos, intentando resolver aquel misterio. ¿Por qué derramarían el contenido del tarro si éste representaba algo muy importante para ellos?

Mientras tanto, Pintel y Ragetty seguían defendiendo el cofre a capa y espada, logrando derribar al suelo a uno de los atacantes que quiso arrebatárselo.

—¡Esto es para nosotros! —exclamó Pintel, comenzando a correr junto a su amigo, llevándose el cofre con ellos.

—¡Rápido!¡Al Barco! ¡Al barco! —gritaba Ragetty.

Para cuando ellos llegaron al bote, James Norrington ya había guardado las patentes de corso en su casaca y se había alejado de allí para ir a ayudar a Elizabeth, puesto que la consideraba mucho más débil que la propia Jacky. Colocando el cofre en su interior, los dos piratas comenzaron a empujar la lancha por la popa mar adentro con las intenciones de dirigirse ellos solos hacia el Perla Negra, abandonando a los demás a su suerte.

—¡Je, je, je! ¡Lo tenemos! ¡Lo tenemos! —festejaba el pirata tuerto, pero pronto aquella malsana felicidad fue truncada por Will Turner, quien había detenido el bote tomándolo por la proa, amenazándolos con la espada.

—Muy bien, ya verás, muchacho… —lo amenazó el otro pirata, buscando inútilmente la espada en su vaina al igual que su compañero, dándose con la desagradable sorpresa de que ninguno tenía la suya. Se habían olvidado el pequeño detalle de que Elizabeth Swann tenía sus espadas.

Sonriendo estúpidamente para distraer al joven, Pintel y Ragetty tomaron rápidamente cada uno una red y el otro remo del bote con las intenciones de hacerle frente con aquellas improvisadas armas.

—¿Ah, sí? ¡A ver qué tienes! ¡Vamos! ¡Ven aquí! —lo retó el envalentonado Pintel.

Will sonrió, aquello iba a ser muy fácil para él. Pero justo en el momento en que iba a abalanzarse sobre ellos, divisó el cofre sobre uno de los asientos de la lancha, recordando entonces el motivo por el que había llegado a la isla: su padre. Aquella era su oportunidad para hacerse son el contenido del cofre.

Y mientras él se aproximaba a recoger el cofre y los dos piratas se veían obligados a pelear contra los hombres de Jones que ya estaban sobre ellos, Jack, Jacky, Elizabeth y James comenzaron a retroceder hacia la lancha mientras luchaban contra sus numerosos enemigos hasta que la capitana Sparrow se percató de las intenciones libertadoras de Will, poniendo en peligro el verdadero escondite del corazón de Davy Jones.

—¡Hermanito! ¡Mira! ¡Haz algo! —le advirtió su hermana.

Jack frunció la boca al darse cuenta de lo que iba a pasar, por lo que se vio obligado a renunciar a su enemigo para actuar de inmediato.

—¡Encárgate de éste, hermanita! —le dijo mientras se dirigía rápidamente hacia el muchacho y le descargaba un buen golpe en la cabeza con el remo, desmayándolo sobre la lancha.

—¡Will! —exclamó Elizabeth, preocupada tras haber escuchado el golpe y el gemido de su novio, corriendo rápidamente hacia él para despertarlo.

—¡Déjalo ahí! —le ordenó Jack—… A menos que quieras usarlo contra sus cabezas… —sugirió mientras que Jacky, James y los otros dos piratas se arrinconaban contra el bote, siendo inmediatamente rodeados por el enemigo que los superaba en número, dispuestos a acabar con sus vidas.

Ya no podían hacer nada más que luchar hasta le muerte. Y mientras Elizabeth miraba muy angustiada a su alrededor, sus ojos se quedaron fijos en Jacky.

—¿Qué te pasó en el cabello? —inquirió extrañada.

La aludida la miró furiosa.

—Este no es momento para pensar en eso, ¿no crees?

—No, claro; disculpa… —dejó de mirarla para observar a su alrededor— No vamos a salir de esta, ¿verdad? —comentó muy apesadumbrada, llamando la atención de James, a quien se le ocurrió un magnífico plan para ayudarlos y separarse definitivamente de ellos.

—No con el cofre. ¡Todos al bote! —les ordenó para el asombro de todos, y sobre todo para la angustia de Jacky y Elizabeth.

—¿Qué planeas? ¡Te matarán! —exclamó la chica al verlo tomar el cofre.

—¡No me esperen! —le advirtió antes de emprender la huida.

—¡¡No!! —se negó Jacky, aferrándose fuertemente de su brazo con ambas manos.

James se detuvo, sorprendido al ver que de los ojos oscuros de Jacky habían comenzado a brotar las lágrimas de honesta sinceridad. Tomándola dulcemente del mentón, le sonrió y le dijo:

—No te preocupes por mí, Jacky, debes olvidarme y buscar tu propio camino.

—¡Pero yo quiero seguir tu camino! —insistió ella.

—No, jamás serías feliz y yo nunca aceptaré convertirme en un pirata. Es mejor dejar las cosas como están… Lo nuestro jamás habría dado resultado, somos demasiado diferentes… —le dio la espalda para marcharse, pero ella no lo dejó, no quiso soltarlo, no quiso dejarlo ir.

—¡Pero yo quiero estar contigo, maldición! ¡¡Te amo!!

James se quedó petrificado al escucharla declarar su amor con tanta vehemencia, pero él ya había tomado una decisión y no se echaría para atrás por culpa de estúpidos sentimentalismos.

—¡¡Pues yo no!! —le gritó—. ¡Y ahora déjame ir de una maldita vez! —y le dio un fuerte empujón con el cofre, dejándola sentada en el agua.

—¡¡NNNOOOOOO!! —gritó Jacky mientras Jack la sostenía para impedirle correr detrás de Norrington, quien ya se había abierto paso entre los hombres de Davy Jones a fuerza de espada, dirigiéndose nuevamente hacia el bosque siendo perseguido por todos ellos, asegurándose así una muerte segura.

—Aaaah… Yo digo que debemos respetar su último deseo —propuso Jack.

—¡¡No!! ¡¡Déjame ir!! ¡¡Suéltame ya!! —pataleaba nuestra angustiada pirata en un vano intento de liberarse de las manos de Jack mientras Elizabeth intentaba calmarla con dulces palabras de consuelo.

—Si te dejo ir te matarán a ti también, hermanita —le dijo Jack con seriedad, pensando en su provisorio trato con Davy Jones—. Además, harías que los esfuerzos de Norrington por salvarte resultaran inútiles.

Con el rostro bañando en lágrimas, Jacky poco a poco dejó de luchar, calmándose a sí misma y apartando bruscamente a su hermano y a Elizabeth de ella.

—Suéltenme, no necesito de su lástima —les dijo despectivamente, volviéndose hacia la lancha, obligándose a sí misma a no mirar atrás, a olvidarse de Norry y seguir adelante como él lo hubiera deseado. Le dolía terriblemente el alma al saber que ya nunca más volvería a verlo, escucharlo, tocarlo…, amarlo…; pero sabía que su corazón se había marchado con él y que ya nunca más las cosas volverían a ser las mismas para ella por más que buscara consuelo en otros brazos, aventuras en tierras lejanas o libertad en los siete mares. Ya nada le importaba si él no estaba con ella, ya nada tenía sentido y le daba igual si ella vivía o moría. Aquella despedida había sido la última. Aquella despedida había sido inevitable, pues, aunque los dos no hubieran estado peleados, Jacky sabía que él hubiera reaccionado de la misma manera en que lo había hecho ahora: sacrificando su vida por ella… Aquel había sido su destino, siempre.

—Ya vámonos de una vez al Perla. Tenemos que ajustar cuentas con un pulpo horrendo —les dijo a los demás sin volverse a mirarlos.

Luego de mirarse entre ellos con cara de preocupación, Jack y los demás comenzaran a abordar el bote y remar hacia mar adentro.

Mientras tanto, James Norrington seguía corriendo a toda velocidad a través del bosque, perseguido por sus infatigables e irascibles enemigos hasta que finalmente tropezó y cayó de bruces al suelo, soltando el cofre y la espada que cayeron más allá de él. Intentó alcanzarlos, pero los otros le dieron alcance antes de que lograra ponerse en pie.

Aterrorizado, James alzó la vista hacia el sujeto que había pisado el sable, evitando así que lo recogiera.

— ¡Je, je, je! Tu valentía ha sido inútil… —se burló el mismo monstruo que había perdido la cabeza, sólo que ésta vez su propio brazo la sostenía—. Te voy a hacer pedazos y luego te lo quitaré de tus frías manos inertes… —lo amenazó.

Norrington se levantó y se vio peligrosamente rodeado, por lo que decidió jugar su última carta: entregarles el cofre y esperar a que no lo asesinaran.

—Pues… ¡es tuyo! ¡Toma! —exclamó, arrojándoselo para luego huir despavorido de allí, provocando una explosión de risas burlonas por parte de todos, que comenzaron a marcharse hacia la costa sin saber que el cofre que llevaban no contenía ningún corazón.

El ex comodoro James Norrington había arriesgado su vida por un plan que quizás nunca le hubiera dado resultado, pero finalmente había logrado salvarse y liberarse de la única persona que le impedía volver a su antigua vida: la capitana Jacky Sparrow…

… Pero no había contado que con aquella decisión también le acarrearía su propia perdición.

—Oigan comenzó a decir el capitán Sparrow, mirando a su alrededor mientras se dirigían hacia el Perla Negra. ¿Alguien ha visto a Billy?

Todos se le quedaron mirando con cara de tontos, nadie se había acordado del pobre italianito.

Mientras tanto, en Isla Cruces, nuestro jovencito aventurero se encontraba de pie en la playa, sosteniendo entre sus manos a su cabra blanca que había ido a buscar en cuanto se le había presentado la oportunidad en medio de la lucha, quedando solo y desconcertado al darse cuenta de que lo habían abandonado en la isla.

Notas de una Autora Descuidada:

¡Uf! Otro capítulo largo, igual que el de la Isla de los Pelegostos y la aparición de Davy Jones… En fin, espero que les haya gustado. Jacky cree que Norry está muerto, pero nada más lejos que la verdad; y él no volverá a aparecer sino en el Epílogo, en donde les tengo preparada una gran sorpresa, je XD Y les digo ahora mismo que Jacky y Norry no volverán a verse sino a bordo del Holandés Errante, cuando ella vaya a matarlo para vengarse de él : ( ¿Qué sucederá entonces?

Querido D4rK Sid3: espero que te haya gustado este capi lleno de acción, pero aún falta la gran batalla entre el Kraken y el Perla Negra : ) No te preocupés sobre la reunión entre Jack e Isabel, se dará justo cuando él esté a bordo del barco de Beckett : ) Te doy las gracias por haberme entregado esa información tan importante acerca del pasado de Jack Sparrow, ¡me viene como anillo al dedo! :D ¡Mil gracias! Si por ahí conseguís más información, podés mandarmelá en cualquier momento, ok? ; ) No te preocupés con lo de tu humor sardónico, me diviritó, así que no es necesario que te disculpés : ) ¡Felicidades por tu entrega! : ) De Argentina, Gaby

Querida CeledrianMoon -Kampanita-: ¿te vino bien entonces que mi capítulo te haya quitado el sueño? ¿De qué era tu cosplay! ¡Ah! ¡Cómo me gustaría poder participar en esas reuniones! Pero tengo que vivir en un lugar en que tienes suerte si llega algún manga a la revistería… : ( En fin, sip, fueron cuatro y se van tres… ¡si supieran sobre el trastazo que les hizo James! X( Espero que te haya gustado este capi, que por lo que veo es una parte favorita de la peli de muchos de ustedes : ) Sip, la peli de Dragon Ball no era lo que esperábamos, en fin, qué se le va a hacer, ¿no? ¡Oh! Tu trabajo suena realmente interesante, sobre todo con eso de ser maestra de teatro : ) y de que es lo que te gusta hacer : ) no muchos logran trabajar en lo que les gusta : ( Espero que tus problemas de amores se haya solucionado, (siempre y cuando no terminen como Jacky y Norry, je XD ) Espero que mi historia siga levantándote los ánimos, que para eso escribo : ) Me desharé de los bichitos, perdé cuidado, je XD

Querida yrazemita: ¿y cómo va la bebé? Siempre me olvido de preguntar, je XP Espero que te haya gustado el capi y te cuento que la tercera parte va a tener grandes cambios dependiendo de Jacky y los demás personajes inventados por mí : ) Obvio que le pobre de Jack no la va a pasar nada bien, pero aún estoy dudando en dónde dejaré a Jacky: si con él o con alguno de sus enemigos :O y en peor situación si ella está embarazada… : ( Más o menos sé el momento en que ella le revelará su posible embarazo a Norry, pero, debido a las circunstancias en que ocurra, no creo que Jacky le diga que ese hijo no es suyo… ya verás por qué : ( Sip, la peli de Dragon Ball fue bastante rara… pero me gustó, aunque será muy difícil que vuelva a verla… Y yo, un Goku así, lo adoraría! Cambiaron bastante a los personajes y a la historia, pero bueno, quedó rara pero veíble, je XD A mí me llamó la atención la parte esa en donde la falsa Chichi sale de la habitación de Gokú, je XD Nop, hay muchas chistes que los niños no pueden entender y que los adultos sí podemos, me doy cuenta de eso cuando veo algún dibu o peli dirigida para los pendex. ¡Me da gusto poder entender esos chistes! : ) A pesar de que la peli me desencantó un poco, me gustó : ) Y las partes que más me gustaron de DB fueron esas en que uno no sabía cómo iban a salir del problema en que se encontraban los protagonistas, por ej esa parte en que Krilin, Gohan y Bulma están en Namekuseí y se esconden para ver pasar con terror a Freezer y a todo su ejército : ) ¡A ponerle ganas al estudio! (je, lo mismo me pasa con inglés) XD

Querida Jenny Flint: ¿así que estabas jugando el juego de Piratas del Caribe para la Wii? Yo lo jugué para la PS2, y te cuento que tiene lo mismo que el tuyo y no sale nada acerca de la muerte de Norry : ( allí es en donde aprendí a jugar a los Dados Pirata : ) Sip, Norry es todo un malvado haciendo sufrir a Jacky se esa forma, y mucho más tratándola de esa manera, ¡pero es que ella ya le acabó la paciencia! En fin, te aseguro que se arrepentirá de eso… XD Los hermanitos Sparrow son unos depravados sexuales… ¡no le hacen asco a nada! XD Muy linda la ranchera y la escucharé cuando la descargue por el Ares ; )

Querida aridarck: perdonada por el sólo hecho de haberte ocupado en el cole : ) Sip, James resultó ser muy vengativo, pero ten por seguro de que tendrá su merecido por haber actuado de esa manera tan fea con Jacky : ) En cuanto a tu petición acerca de un personaje posesivo, pues Beckett es el que está realmente obsesionado con ponerle las manos encima a Jacky, pero aún no sé cómo actuará Jones en cuanto la vea por primera vez XD En cuanto al embarazo de Jacky, aún lo estoy pensando, pero si reamente quedara embarazada, sería algo que podría llegar a salvar el alma de James. Jacky se enojará tanto con él que querrá vengarse acabando con su vida, como lo hizo con Barbossa alguna vez : (

Querida Harisha: ah no, señorita, tuviste suficiente tiempo para "reviewar" el capi anterior, pero menos mal que no demoraste en este, je : ) Sip, Billy y la cabrita son un encanto y haría un tierno cuarteto con Alwine y el doc, ¿verdad? ; ) Pues sí que se pelearon en serio nuestra pareja dispareja, eran demasiado diferentes como para evitar pelearse tarde o temprano : ( James la quiere, pero decidió olvidarse de ella por su propio bien (¿o mal?), ¡y justo ahora en que Jacky estaba dispuesta a todo por él! : ( Espero que te haya gustado este capi a pesar del triste final : )

Una de las pelis que he visto es La Nana Mágica, sigo leyendo el Conde de Montecristo, Vivir la Historia de los Navegantes Vikingos y YuYu Hakusho. No digo más porque tengo que pedirles algo muy importante ahora que el final de esta historia está a dos pasos:

La primera es una encuesta, quiero saber si quieren que Jack se quede con Elizabeth, con Isabel, con Ana María o sólo. Ya que si Will se queda solo, deberé crearle una nueva compañera. Pueden mandarme sus peticiones a gabriellayuarrobahotmailpuntocom, gabriellayuarrobayahoopuntocompuntoar, kimjisoo24arrobagmailpuntocom. Tómense su tiempo para decidir, puesto que todavía no comenzaré a escribir la tercera parte. ¡Espero sus respuestas!

La segunda es dirigida a aquellos que nunca me dejaron un review, si quieren, pueden hacerlo ahora para que los ponga en los créditos finales del fic a modo de película : )

Mil gracias por leer mi historia!

Los quiero mucho y cuídense de la gripe porcina!

Sayounara Bye Bye!

Gabriella Yu

PD: creo que faltan de 3 a 2 capítulos para el final : )

PD2: cambié otra vez el rating del fic, después de todo sólo es un capi el peligroso y ya tiene advertencia... ¡y así es más fácil encontrar al fic!