Fic
Los Chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo LIV
Compitiendo por ti
- Vamos a ver… W. Anthony A. ahora me vas a explicar cómo es eso de que contrataste a Albert… ¿En qué momento fue eso? ¿Cómo se te ocurrió? ¿Por qué no me dijiste nada? Albert observaba a Candy notaba su tono no era el alto molesto, sino el alto cuestionable. La observaba y la veía como esperaba sus reacciones.
- Mami yo… yo… no quiero que te molestes, tu nunca te pones así… cuenta los números de forma inversa y respira, así recibirás oxigeno lentamente…
- ¡Anthony! No estoy recibiendo anestesia, estoy esperando una explicación, - ¿Y Tú que tienes que decir al respecto? Ahora observaba a Albert, esperando que pudiera hablar, pero lo único que hacía era caminar con Anthony tras el sillón, alejándose lentamente de Candy y continuaba llevándose a su pequeño en sus brazos, no sabía cómo se había salido de sus cabales, esa no era Candy, ahora comprendía como había lazado a Tom, ¿y que le pensaba hacer a Tony?, él era su padre, no lo permitiría, no es bueno educar con un lazo a los niños, que tramaba, porque parecía que se encendían sus pupilas cuando lo veía, le brillaban furiosas, así podía cometer una locura, el niño solo estaba buscando a su papá y en todo caso él estaba ahí para defenderlo.
- Candy, lo mejor es que al menos te tranquilices, realmente fue un juego entre nosotros, Tony y yo nos… entendemos muy bien y él es… un excelente negociador, ¿sabías que consiguió su beca, aunque no lo necesitaba? ¿Y hasta supo negociar descuentos con el barbero? Creo que no debemos restarle oportunidades, eso en un futuro lo hará sentir mejor con él mismo, a un niño no se le deben negar las habilidades de tomar decisiones a su alcance, menos cuando es… Anthony.
Candy entrecerró los ojos, haciendo una risita juguetona corrió para alcanzarlos y hacerles cosquillas en sus costados, Albert corría elevando a Tony en el aire, desde arriba su hijo le decía por dónde continuar, mientras observaba a su madre, quien ahora se reía efusivamente por toda la sala y el comedor. Stear se levantaba los lentes viendo a su mamá correr tras Albert.
Archie, al ver que le iban ganando a su mamita, tomaba los pompones que estaban en la entrada y le ayudaba
- ¡Tú puedes campeona! ¡Vamos por la derecha! ¡Dale un cierre! No le metas el pie, porque iremos al hospital con Tony descalabrado.
Stear abría los ojos, no sabía a quién irle, solo notaba que corrían por todo el salón principal del departamento con Tony en el aire y que tal Albert estaba sin memoria podía confundirlo con una pelota de básquet, ya que era lo que había estado jugando antes. Este asustado gritó,
- ¡Papá! ¡No lo botes! Tony no es una pelota de básquet. Eso los hizo reír más, así Albert se aventó al sillón con Tony en sus brazos ajustándolo a su pecho y le dijo
- Quiero contratarte, para que cuando venga tu padre, seas quien lo guie y le ayude en sus negocios junto a tus hermanos, para que no se separen de él y que si alguien lo intenta robar de nuevo, pongamos a tu madre enojada frente al ladrón. Ambos se reían por lo que comentaba, Tony se recostaba con él y suspirando le dijo,
- Te quiero mucho, siempre serás mi mejor amigo. Aunque venga Papá, siempre estaré cerca de ti. Lo prometo.
Candy se tomaba de una silla aspiraba y soltaba el aire, mientras Archie se acercaba tomándola de la cintura le decía,
- Bien hecho Mami, siempre lo puedes todo. Ella le sonrió le dio un beso en su mejilla y respondía,
- Los amo con todo mi corazón. Stear con una sonrisa efusiva moviendo su plato, comentaba,
- Una buena alimentación puede definir los estándares de calidad de mi proyecto de ciencias. Candy soltaba una carcajada y tomaba por ir a la cocina por los platillos centrales para servirles sus alimentos. Albert y Tony tomaban su lugar y esperaban ver la cena para continuar con el posible proyecto, si es que lo dejaba ayudar.
En el departamento de Chicago de Terrance Grandchester, una pequeña recitaba una y otra vez unas líneas, viéndose al espejo para notar sus movimientos corporales, su padre llegaba sin hacer ruido y se recargaba en el marco de la puerta, viéndola orgulloso, tal vez no tenía sangre Grandchester, y tal vez era hija de ese desgraciado, bueno para nada de Joseph, pero ella podía llegar a ser, una estrella más alta que su madre, si se le brindaban las oportunidades que el por derecho de cuna, había tenido. Su pequeña no tenía sangre azul, tenía un ángel desde el cielo, que la cuidaría siempre. Tal vez tenían razón su padre y su hermana, solo estaba viendo a la madre para ella y no a la hermosa mujer que hacía acelerar su corazón, era momento de jugarse las cartas, si ella tan solo lo aceptaba, se iría con todo para formar una familia, pero si no.. porque ser negativo, si a ella no le soy indiferente, su amabilidad, su honestidad y todos esos destellos de bondad que tenía, gritan que es la indicada para ser una Grandchester y esos diablillos, sin conocerlos en persona, ya se han ganado mi atención.
La pequeña vio el reflejo de su padre en el espejo, soltaba el libreto aventándolo y corriendo a sus brazos,
- ¡Papito! ¡Papito!
- Mi hermosa doncella, te sabes muy bien tu papel, definitivamente tienes sangre actoral en tus venas mi amor.
- Que bueno que llegaste, te extrañaba mucho, deseaba abrazarte y no soltarte nunca, mira, té haré espacio en mi cama, ya traje libros diferentes para que me leas, dijo mi Tía Tifany que tenía una reunión importante, que no alcanzaría a regresar
Terry tragaba saliva, ese doctor ya se estaba pasando, que reunión importante ni que sus medicinas, ya hablaría con él, como se atreve a quitársela sin haber un noviazgo formal de por medio, a que estaba jugando ese medicucho y en que está pensando Tifany, por muy adulta que sea, debe darse su lugar, no puede estar dejando su casa, eso no lo haría si…. Ah pero ya vienen mis padres, haremos una cita con el doctorcito y el suegro. Una sonrisa diabólica se veía en el espejo. No por nada tenía más de cuatro galardones seguidos en la actuación, ya vería ese doctorcito que la formalidad de los Grandchester es de cuidado.
En un hotel cercano, una pareja se amaba sobradamente, algo que ambos deseaban uno del otro estaba ahí, se sentía en el aire y Edward, más que nunca lo sabía era el momento de avanzar, la mujer de su vida estaba en sus brazos y no la dejaría escapar, se lo dejaría claro lo más pronto posible, sería bueno ver un hermoso anillo, comprar ese departamento que ya había elegido en el internet. Al culminar el placer de los dos. Apenas tomaba un respiro para decirle,
- Tifany, te amo, cada día te robas... pedazo a pedazo mi corazón.
- ¡Ahí! Edward, que lindo eres, me encantas. Un beso abrazador y todo cobraba el sentido de suspiro y caricias para dejarse llevar por ella, a donde ella quisiera.
Edward deseaba con todo el corazón a Tifany, al poco tiempo que ambos llevaban, pensaba casarse con ella, no podía imaginar que pudiera perderla, la amaba y eso tenía mucho más tiempo, hacía años, cuando la vio en espera de aquel centro comercial, fue amor a primera vista, ella le había correspondido con creces, al principio no deseaba tener una relación por cuidar de su sobrina, aun así la convenció de que ambos eran el uno para el otro, había terminado su especialidad y ya contaba con un buen capital para comprar un hogar donde ambos pudieran vivir, no era un hombre rico, pero era correspondido, ganaba muy bien y si seguían las cosas su curso, estaba seguro que formarían una pareja inseparable, solo estaba en convencerla de que él era el indicado para ella.
En el departamento de Albert,
La noche había sido larga para un padre deseando quedar bien, sin que ellos se dieran cuenta hurgaba en sus apuntes para ver los avances de Stear, de Archie no había nada y de Tony, solo pensamientos e ideas brillaban en su cerebrito, imposibles de ver cuando al dormir sonreía tranquilo.
- ¿Qué haces amor? Ya es muy tarde, mañana hay que llevar temprano a los niños. Candy salía de su habitación en una pequeña pijama rosa.
- Es que Stear no quiso mostrarme su proyecto, no sé si necesite de mi ayuda. Archie no lo plasmo en papel, no comprendo cómo llevará algo y Tony dice que tiene varias cosas que podrían servir, pero… Candy mis niños no confían en mí, como voy a ayudarlos. Ella sonrió efusivamente, ahí estaba un padre preocupado por sus hijos, así siempre pensó en él, ¿cómo sería cuándo llegara?, tal vez no recordaba quien era por completo, pero como padre, era el mejor.
- Tranquilízate Albert, no iré mañana a mi trabajo, estaremos con ellos juntos para ayudarlos, no quieren que les ayude ni con sus tareas, se sienten mal por no saber las respuestas, les gusta hacerlo solos, pero mañana estaremos ahí y veras que sin que lo pidan, resolveremos todos en ese instante.
- Candy, son muy pequeños, no pueden hacerlo todo.
- No lo hacen, ya debieron hacerle muchas preguntas en su momento a quien le dio la idea, como lo harían, se están sacando sus conclusiones y si tienen preguntas te apuesto a que las hicieron con anticipación. No les digas que te conté esto, pero cuando ya están casi completos, algo siempre les falta, y lo hacen en el último momento.
- Y si no podemos ayudarlos, se supone que debe ser en equipo, como familia, por eso llamaron a los padres.
- Lo sé, es solo que, no estuvimos con ellos… mi especialidad la hice apenas nacieron, me lleve mucho tiempo. Para poder ser su madre, se los quite a mi tía y los metí a la guardería y todos los días, aunque viniera de guardia, los recogía y nos veníamos a esconder aquí, como lo hacíamos nosotros, este viernes descanso, para mañana… cambie mi turno para en la tarde, así poder estar antes de que hagan la exhibición, lo seguro es que mis compañeros van a ir a verlos, están dados de alta como mis familiares, nadie se quiere perder lo que hará Stear. La sorpresa se las dará Tony y Archie, mi chico maravilla.
- ¿Chico maravilla?
- Ya verás porque te lo digo, creo que será defensor, abogado o algo así, es muy metódico, no es tan explosivo como Tony, tiene un corazón tan sensible y sabe ganarse el de los demás sin que se den cuenta. Cuando se enojan, son igual. Tony sigue siendo el explosivo, Stear hará alguna explosión y Archie, no te darás cuenta por donde explotará hasta que ya estés dentro.
- ¡Santo Dios! Candy… yo… los amo… no sé cómo darles al mejor padre, al menos al que se merecen, no sé cómo poder ser como ellos. Candy se recargó en él, le tomo una mano y le beso sus dedos. Después ella le respondió,
- Te digo el secreto. Déjalos ser ellos mismos, confía más en ellos, demuéstrales que los necesitas, que… En ese momento se quedó pensativa, recordando un instante que pasaron con él. - Sabes, paso algo cuando te conocieron, algo que nunca habían hecho. Se mostraron débiles ante ti, se comportaron como… como si supieran que eres su padre.
El rostro de Albert pensativo recordaba el día que estuvieron en el río, el los vio cuando llegaron, cuidaban a Archie tanto Stear como Tony, los vio recorrer todo lo que había, como brincaban con solvencia las piedras y como parecían expertos. Al regresar a la casa después del incidente, ellos tenían miedo, los sentía en su interior, el simplemente se había anticipado a ellos, el rostro de preocupación de Stear y de Tony, todo ese tiempo ellos habían tenido miedo, miedo porque no estaba su padre, ahora Tony tenía miedo porque su padre no estaba y él externaba su sentir. Una sonrisa al averiguar el problema de su miedo y al girar a verla. Candy dormía recargada en él. Se separaba, le daba un tierno beso y la subía en sus brazos para llevarla a su habitación, mañana sería otro día.
Por la mañana, había un ambiente diferente, el desayuno corría por cuenta de Albert, ahora había hot cakes animados con dibujos coquetísimos de estrellas, aviones, naves espaciales, planetas; la bebida era una malteada espumosa con colores verdes con sabor a vainilla, para animar a los pequeños creativos.
Candy se colocaba tras Stear viendo su plan a presentar, notaba que ya tenía materiales en casa, había reciclado botes y cosas viejas. Mientras el plan de Archie requería mucho viento, y el de Anthony luz, demasiada luz por lo que observaba.
- Están seguros con lo que van a presentar. Albert ayer me hizo una observación, por algo pidieron hacer equipo con los padres, que parte me corresponde de cada uno de sus proyectos. Anthony con una sonrisa, moviendo sus deditos señalando que el dinero sería su parte, haciendo que Candy entrecerrara sus ojos y comentara - Felicidades Stear, que buen plan, tiene potencial reciclar. Tony entrecerraba sus ojos y agregaba
- También re utilizar, me puedo llevar prestadas las pantallas de lámparas del estudio, utilizaré las pantallas en forma de pirámides transparentes. Candy sonriendo preguntaba,
- Les vas a ¿cortar o raspar? Tony con aire de suficiencia, afirmaba
- No, solo las limpiaré para que se vean mejor. Ella aceptaba caminando rumbo al estudio para sacar las pantallas transparentes de una lámpara modernista. Con tres pantallas cuadradas en forma de pirámides del mismo tamaño. Ella giro y veía a Anthony siguiéndola, le preguntaba,
- ¿Ocuparás las tres?
- Si.
- ¿Y tú Archie? Que vas a necesitar para tu proyecto con tanto viento.
- Comprare cinco secadoras iguales a la que me regalo mi abuelita. Los dos hermanitos giraron a verlo, deseaban ver su proyecto pero al leerlo solo lanzaba aire hacia arriba, algo tramaba Archie, ya les había ganado en dos ocasiones una cuando llevó al Tío Tom al colegio, despistando a sus hermanos con un odio falso por él. Y la otra en el básquet, que demostró al final encestar más que ellos con tal de ganarle al equipo contrario.
Albert tocaba un tenedor con un vaso de cristal, llamando al desayuno que ya olía bastante rico.
- A desayunar, que abajo nos están esperando. Todos juntaban sus apuntes y los ocultaban, los tres se veían con sonrisas al competir entre ellos por primera vez. La cara de Candy al ver el desayuno fue suficiente, para sin que se dieran cuenta y alegando olvidar algo en su habitación y los dejaba avanzar en el desayuno solos. La jarrita de miel y mantequilla era alegría entre ellos, averiguar el planeta o las estrellas los hizo desayunar pronto para comer otro y tener la suerte de encontrar tal vez a Saturno entre la torre de hot cakes que lucía al centro.
Albert los acompañaba, pero al no venir Candy deseaba ir por ella, solo que no se lo verían bien, así que Stear terminaba y le pedía que llamará a su mamá. Candy venía pintándose el rostro, no tenía mucho apetito y solo tomo algo del refrigerador, porque no deseaba subir de peso con la harina. Al salir del departamento, Albert le susurraba
- Estás muy delgada y preciosa. Ella sonreía, por el bello gesto, la mantequilla era demasiado para el desayuno, lo mejor era comer solo una fruta de momento, pensaba.
Al llegar, las cosas eran insólitas, había demasiados padres y muchos niños participando, más que en los deportes, ya que aquí había ciencias y tecnología, el modulo donde estaría Stear ya que él estaba inscrito, pero para Archie y Anthony no, tendrían que esperar a ver si quedaba al final alguien que hubiera faltado.
Albert fue con el director y al explicar su problemática mencionaba al abuelo de los niños, como una visita especial para ellos,
- ¿El Dr. Leonard Mc Crone? ¿Del hospital Santa Juana?
- Si, él es mi suegro.
- Ese doctor tarjo al mundo a todos mis nietos, venga por acá, tengo estos tres módulos juntos, los tenía reservados por si decidía participar el Sr. Grandchester, es patrocinador del evento, pero al parecer tampoco en esta etapa va a venir, dígale a sus hijos que aquí estarán los tres juntos.
- Mucha gracias director, hablaré con mi esposa, ya supe que el Profesor de educación física de mis hijos será cambiado a otros grados. Le diré que reconsideremos dejarlos en el colegio, pero esta vez, le pagaré los costos y usted les dirá que conservaran la beca.
- Si gana alguno de sus hijos, el colegio los continuará becando a sus chicos, pero si no ganan, usted puede hacer lo que desea. Nunca había escuchado a un niño comprometerse tanto a tan corta edad, decir que conservaran él y sus hermanos el primer lugar todo el tiempo, para lograr la beca, fue algo que el consejo directivo alabo mucho. Por eso deseábamos conocerlo señor White, es usted un buen padre, realmente ha hecho un buen trabajo en esos niños.
- Fue mi esposa quien los ha estado preparando, es a ella a quien le debo su formación educativa.
- O a su abuelo, tendré que felicitarlo, debe estar muy orgulloso de sus nietos, en cuanto llegue el Dr. Leonard, coméntele mi interés por saludarlo.
- Por supuesto.
Y como lo prometido es deuda, a paso veloz, agradeciéndoles todos sus comentarios que me animas y me dan energía para seguir escribiendo emocionadísima por saberlas leyendo junto a mi. Mil Gracias.
Con el paso de los años te das cuenta lo que vales, nunca fuiste demasiado ni tampoco eres despreciable, eres solo un ser humano, con todos tus detalles, autentico y original, sin copia, sin fallos. Si pelamos con millones para llegar a ser quienes somos, continuemos con el ritmo y sigamos peleando por conservar nuestro mundo, por distinguirnos y hacernos valiosos, no por lo que tenemos o heredemos, sino por lo que damos y ofrecemos... seamos más mejores... seamos lo que es difícil lograr... porque lo fácil cualquiera hace fila, lo difícil solo se le ocurre a los que nacen con buena estrella, pensando siempre en los demás... enseñándoles al mundo el secreto de la vida... es ser mejor al servir a los demás
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
