Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, provienen de la bella imaginación de la hermosa Stephenie Meyer. La historia es completamente mía, ya que a mi loca cabecita le encanta soñar despierta.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite . fanfiction)
Edward salió de su habitación en el hotel de Nueva York metiendo los brazos en su saco borgoña, con Stefan, Randall y Alex siguiéndolo a las carreras.
Iba tarde. Iba muy, muy tarde. Bella y Frederick ya lo esperaban en el lobby, pero como Jane no podía callarse acerca del comercial que grabaría esa mañana en Los Ángeles... ¡Dios! Cinco minutos más y se habría arrancado el cabello de pura desesperación.
Stefan apuñaló el botón del elevador un par de veces antes de que las puertas de este se abrieran. Los cuatro se abalanzaron a él, Alex intentando comunicarse con Renata, pero la asistente parecía estar hablando por teléfono a juzgar por los sonidos continuos que se escuchaban.
Lo primero que vieron al llegar al lobby fue a Felix, caminando de un lado a otro. Soltó un suspiro de alivio cuando los vio.
—Perdón por la tardanza —musitó Stefan—. Andando.
Edward y Bella se dirigieron una mirada y una sonrisa antes de salir a enfrentarse a los paparazzi y los fans. No pudieron detenerse por lo justos que iban de tiempo, así que entre los tres guardaespaldas los sacaron y los metieron a la camioneta.
Por falta de tiempo, sus representantes los hicieron repasar el itinerario en el camino hacia el centro de convenciones para el meet & greet, el photocall y la conferencia de prensa. Sospechaban seriamente que llegarían resbalándose...
Bien jugado, Jane. Como a ella aún no le confirmaban si haría campaña o no...
Como siempre, el tránsito en Nueva York era un infierno, pero se las arreglaron para llegar con tiempo para entrar antes que los fans y la prensa. Tenían una sala preparada con un gran póster de la película, lista para el photocall.
—Entrará Isabella primero, ¿de acuerdo? —dijo una comisionada de la distribuidora.
—Perfecto —respondieron los tres representantes. Edward vio como Bella alzaba los dos pulgares, pues no podía hablar debido a que Sasha le estaba retocando el labial café mate oscuro.
Edward no le quitó la mirada de encima, ni siquiera cuando la hicieron entrar al photocall. ¿Cómo era posible que cada día estuviera más hermosa? Incluso usando esa ropa que nada tenía que ver con los colores brillantes que vestía todo el tiempo. Antes, el negro y el borgoña solo aparecían en ocasiones, no eran su uniforme...
Un suspiro se le escapó. ¿Tanto daño le hizo?
Frederick se acercó a él y le palmeó un hombro, haciéndolo saltar por la sorpresa.
—Es en este momento cuando te vas a golpear la cabeza contra esa pared. Rápido, que ya te toca —le dijo. Edward rodó los ojos—. Hablo en serio, niño. No creo que tenga que decirte que fuiste un idiota, ¿cierto?
—Es mi segundo nombre, Fred —rio él.
—¡Edward, tu turno! —avisó la chica. Edward se apresuró para ayudar a Bella a bajar los pocos escalones que separaban la tarima del suelo. De nuevo esa maldita electricidad que no quería irse, ¿qué no se daba cuenta de lo difícil que hacía todo para ellos?—. Chicos...
Ambos parpadearon. No se habían dado cuenta de que se estuvieron mirando fijamente. Bella soltó su mano de un arrebato y corrió hacia Carmen, mientras Edward subía a la tarima. Al parecer, los fotógrafos no se percataron del pequeño episodio, así que estaban a salvo. Pero los camarógrafos de la transmisión en vivo parecían estar teniendo un mini soponcio...
Diablos.
Después de dos minutos en la tarima, Edward dio paso a Frederick, a quien le siguieron unas tomas en grupo y, para rematar con broche de oro, unas de Edward y Bella.
Las cosas cambiaron desde Venecia y Toronto. Ya no había una incómoda tensión entre ellos, los fotógrafos volvían a pedir más y más, porque ahora Edward volvía a envolver la cintura de Bella con todos sus dedos, y ella había vuelto a sentirse relajada cuando él la aferraba a su costado. Pero su situación como ex pareja se notaba: Bella ya no lo abrazaba de la cintura, ahora había pasado su brazo al hombro de él, creando una distancia casi dolorosa.
—Gracias. Vamos a tomarnos un descanso para preparar la conferencia de prensa. Por favor, hagan espacio —dijo la representante de la distribuidora, terminando con el photocall, tan tajante como lo comenzó.
Bella salió bostezando, robándole unas risitas a Edward.
—¿Un café? —le preguntó. Bella sonrió.
—Por favor —respondió. Edward la llevó hacia el buffet que prepararon para ellos, con todo lo necesario para que tuvieran un buen desayuno.
Él mismo le preparó el café, como a ella le gustaba, todo el tiempo con una sonrisa en los rostros de ambos.
—Macchiato con doble azúcar —musitó él, entregándole el vaso térmico.
—Gracias —dijo Bella.
—Te ves muy linda hoy. Por fin pudiste usar la trenza que querías —le dijo, haciendo referencia a la diadema de trenza que adornaba su cabeza, hecha de su mismo cabello rojo brillante. Bella llevó su mano libre a la trenza.
—¡Sí! —exclamó—. Me tuve que levantar súper temprano, pero logré convencer a Lottie, y no planeaba desperdiciar esa oportunidad. ¿En serio te gusta?
—Estás adorable —respondió Edward. Frederick, que estaba detrás de él escogiendo su comida, le dio un codazo en la espalda al ver la reacción de sorpresa de Bella.
—¡Bells, teléfono! —avisó Renata. Bella asintió a Edward y Frederick y se alejó, tomando un muffin de la mesa.
—Pareces principiante —rio Frederick.
—¿Qué hice?
—No le dices a tu ex novia, que quieres recuperar, que está "adorable", Edward.
—Se lo decía cuando éramos novios.
—Pero me imagino que en la mañana, cuando aún estaba medio dormida y tenía el cabello hecho una maraña, ¿no?
Edward torció el gesto, mirando a Bella teniendo una muy divertida llamada, a juzgar por su sonrisilla traviesa. Conocía ese gesto. Lo reconocía. Podía jurar que aún lo escuchaba en su cabeza...
¿Cómo podía seguir viviendo sin ella?
.
.
.
El frío aumentó hacia la proyección, por lo que Edward tuvo que cambiar la camisa de botones por una de cuello de tortuga, además de que optó por guantes y calcetines negros debajo de sus zapatos Príncipe Alberto.
—¿Listo? —le preguntó Randall.
—Listo —respondió.
—No tan rápido —intervino Stefan, acercándose con la tableta en la mano. Hizo unos cuantos movimientos antes de mostrarle la pantalla a Edward.
—Uh —masculló Alex al leer el titular: EDWARD CULLEN E ISABELLA SWAN: "VER LA PELÍCULA ESTÁ SIENDO MÁS DIFICIL DE LO QUE ESPERÁBAMOS".
—No nos referíamos a eso, Stefan. Además, Fred también lo dijo.
—Fred me da igual. Me importan tú y Bella, nada más. Esta clase de declaraciones, en lo que las convierten, no es algo bueno.
Edward asintió. Tenía el tiempo suficiente en Hollywood para saber lo que la prensa era capaz de hacer con unas simples palabras. Lo que habían hecho con el trauma —demasiado— normal en un actor era algo que él debía haber previsto: lo convirtieron en algo que sería indicativo de lo complicada que fue la ruptura, evidenciándolos frente a todo el mundo...
... Jane lo haría pedazos cuando volviera a Los Ángeles.
—Tendremos más cuidado.
—No estoy pidiendo que tengan cuidado, Edward, solo quiero que se preparen para lo que sea que resulte de esto. Vamos ya.
Esta vez los actores no llegaron juntos. Se trataba de una pequeña proyección para la Academia, tendrían varías de esas por las siguientes semanas, no solo en Nueva York y en Los Ángeles, Bella estaba confirmada para unas cuantas en Londres una vez que se fuera de vacaciones. Emmett y Rosalie estaban entrando hasta en los rincones menos esperados.
Bella ya estaba posando para las cámaras cuando él llegó. Stefan lanzó unas risitas muy paternales cuando la vio en el mini vestido negro de noche, sin siquiera unas medias que le cubrieran las piernas del característico invierno neoyorquino.
—Edward, Frederick, únanse a Isabella, por favor —pidió la representante del estudio.
Los tres, así juntos, imponían más de lo que se esperaba. Definitivamente tenían toda la figura de unos nominados al Oscar.
.
.
.
—Izzy. Izzy, despierta —murmuró Victoria, sacudiéndola un poco. Bella abrió los ojos, cubriéndolos inmediatamente cuando sintió la brillante luz de su habitación—. Ya van a empezar las nominaciones, Izzy.
Todo el sueño que Bella pudiera tener, se esfumó en cuanto escuchó esa última frase.
—¿Cuánto falta? —preguntó, metiendo los pies en sus pantuflas y los brazos en la bata rosada que iba con su pijama de top y short.
—Cinco minutos. Carmen dijo, y cito: "despiértenla con agua fría, si es necesario, y prepárenle un café"… Qué bueno que no fue necesario ocupar el agua.
Bella lanzó unas risitas, tomando la taza blanca de estilo marmoleado.
—Gracias, Vic —rio. Ambas bajaron corriendo. En la sala esperaban James, Christopher, Jacob, Sasha y Charlotte, pues Carmen, Renata y Felix fueron al hotel Beverly en representación de Bella para presenciar el anuncio de las nominaciones a los Globos de Oro.
Se suponía que como productora de la serie, Bella tenía que estar presente, pero tenía un examen más que presentar antes de las vacaciones de invierno y considerando el número de veces que podría escuchar su nombre en ese anuncio, decidieron que era mejor que se quedara a prepararse ante cualquier eventualidad.
Tras la temporada de festivales, comenzaba oficialmente la de premiaciones con los nominados y ganadores de las primeras críticas. Bella estuvo presente en todas, igual que Edward en su momento. Con la experiencia que tenían de hacía dos años, no dudaban que Bella terminaría nominada en los premios importantes, por eso la necesitaban concentrada en su imagen después de tan importante anuncio.
La transmisión dio comienzo en punto de las cinco y treinta de la mañana con un discurso de la presidente de la Asociación en el que presentó a los encargados de anunciar a los nominados.
Bella esperó de pie junto al dichoso sillón pequeño en el que no se podía sentar desde que volvió de Cannes y todo porque ese era el sillón de ella y Edward. De alguna forma, estar al lado de él esa mañana, la hacía sentir cerca de Edward. Christopher, al verla, se sentó en él y la tomó de la mano. Bella fingió una sonrisa. Él sentado ahí se sentía tan mal, no era lo mismo, nunca lo sería.
Primero anunciaron a los actores de serie. Rosalie, Emmett, Jasper y Sarah Anderson, quien interpretaba a la hermana de Bruno, repitieron nominaciones. Bella dejó salir un suspiro de alivio y suavizó su agarre en la mano de Christopher.
—Estos son los nominados a Mejor Serie Comedia o Musical —dijo Chelsea Linton, una de las presentadoras esa mañana. Enlistó con voz queda a los primeros cuatro nominados, para el quinto, todos habían perdido las esperanzas. El año anterior habían sido los segundos en la lista—. Cupido No Se Equivoca —musitó. Bella dejó de respirar, al tiempo que Sasha y Charlotte aplaudían en señal de alivio y felicidad. Bella les sonrió.
La primera ronda terminó con las primeras categorías en cine, nada de ellos aún.
—No es justo que interrumpan así —soltó Victoria. Todos la miraron sorprendidos—. No lo es.
—Tienes razón —le dijo Jacob, animándola a chocar los cinco con él.
Regresaron de la pausa quince minutos después.
—¿Cuál nos interesa a nosotros? —preguntó James cuando anunciaron a las actrices de Comedia o Musical.
—Drama —respondió Bella. James asintió—. ¿Entraste en pánico?
—Oh, sí —dijo él. Bella lanzó unas risitas, sacudiendo la cabeza.
Después de unas cuantas categorías más, solo bastaban tres de Drama: película, actor y actriz.
—Estas son las nominadas a Mejor Actriz Principal en una Película Dramática —musitó Kevin Collins, uno de los mejores actores de la generación de Edward. Todos, menos Bella, se sentaron a la orilla de los sillones. Escucharon el primer nombre sin mucha novedad, el segundo sí que obtuvo una reacción—. Jane Parker. Agua.
—¡NO! —exclamó Sasha, llevándose una mano a la boca. Todos la callaron.
—Isabella Swan. Un día para amar.
Sin importarles la hora ni que había muchos vecinos que aún ni se despertaban, un gran grito salió de la sala, al tiempo que se ponían de pie de un salto. Bella estaba en shock mirando la pantalla en donde Kevin continuaba anunciando los últimos dos nombres, ella no se percataba de la fiesta que había en su sala, todos brincando y gritando de puro gusto; respondió a los abrazos de felicitación por pura inercia. Todas las voces a su alrededor se escuchaban como si estuvieran dentro de una caja de plástico, ni siquiera se dio cuenta del momento en el que Edward y Dimitri fueron anunciados en actor principal, lo que provocó otro pequeño festejo en la casa.
¡Dios! ¿Cómo era posible que estuviera nominada por su primera película? ¿Acaso eso estaba permitido?
Las llamadas y los mensajes de felicitación no tardaron en llegar. En Cambridge ya era hora de la comida, sus amigos y sus padres debían estar en sus respectivos trabajos, seguro rompiendo las reglas por estar al pendiente del anuncio. Bella recordaría regañarlos, pero no ahora, no podía ni pensar, mucho menos escribir más que un simple "gracias", el mismo que le dedicó a Jessica cuando le escribió "ya tenemos listo el cartel para recibirte hoy en el examen". James y Victoria tuvieron que explicar el estado en el que se encontraba la pobre chica.
No se dio cuenta en qué momento Christopher se fue, ni cuándo Victoria y James regresaron a su casa a prepararse para el día después del desayuno. Jacob tuvo que despertarla para meterla a la ducha, lo que finalmente la regresó a la realidad.
—Oh, por Dios —murmuró, lavándose el cabello—. ¡OH, POR DIOS! —gritó. Escuchó las risitas en su habitación. Terminó de bañarse y salió, sin secarse, solo se envolvió en una toalla—. ¡ESTOY NOMINADA!
—Dos horas y tú recién reaccionas —masculló Charlotte—. ¡Estás escurriendo! ¡Regresa a secarte!
—Eres una amargada, Charlotte —respondió Bella, girándose de vuelta al baño. Su estilista le pasó la lencería y la bata por la puerta entreabierta antes de volver a acomodar piezas de ropa en la cama, para que Bella, al salir, escogiera lo que quería usar.
Sin ver realmente sus opciones, Bella tomó un suéter oversize negro con una minifalda de tweed gris, y sacó de su clóset un par de medias de red y botas de caña alta. Al ver su elección, Jacob alzó una ceja, dudoso de que ese fuera el look correcto para una nominada a los Globos de Oro, pero, de nuevo, Bella vestía como ella quería y no había poder en el universo que la hiciera cambiar de opinión.
Bella ya no volvió a pedir el tratamiento para mantener su cabello lacio, por esta razón habían vuelto sus bonitas ondas naturales, más fáciles de peinar y estilizar como a ella le gustaba. No se dio cuenta de cuánto extrañaba su medio moño despeinado hasta que tomó la mitad de su melena y la acomodó con una liguilla roja, que se camufló con el tono vivo que sí retocaban cada mes. Colocó delineador negro en el interior de sus párpados, máscara del mismo color y un suave gloss rosado. Cuando sus estilistas aprobaron su look, metió todo lo necesario a un sobre negro con tachas y bajó.
Carmen, Felix y Renata ya estaban ahí, esperándola. La felicitaron con rápidos abrazos antes de que Renata le tendiera el termo con té.
—Me gusta. Interesante. Últimamente tu predilección por la monocromía tiene a todos los expertos y blogueros al filo del asiento, esperando a ver qué pueden imitar —rio Carmen.
—Eso quiere decir que estoy haciendo bien mi trabajo de It Girl.
—Siempre lo has hecho bien. No en vano hasta Jane te ha copiado —soltó Carmen. Bella apretó los labios—. Felix va a ir contigo. Los paparazzi te están esperando en la universidad.
—Okey. Vámonos, gorila.
—A la orden, flaca.
Al salir, se toparon de frente con Edward y Jane, ambos llevando equipaje. Un suspiro se le escapó a Bella. Edward volvería a pasar Navidad lejos de casa, pero ahora no era por trabajo de él, sino de Jane, tenía una serie de comerciales que filmar en Nueva York y se negó rotundamente a que los vieran separados en estas fechas. Bella se sintió mal. Si Carmen los hubiera dejado explotar el escándalo cuando estuvieron seguros de que se habían deshecho de casi todas las copias, Edward pasaría las fiestas con su familia, no en Nueva York sin saber si Jane estaría dispuesta a aceptar a las Masen en su burbuja.
Edward se encogió de hombros cuando cruzó miradas con Bella. No era su culpa. Hacer un escándalo cuando una película estaba estrenándose era una completa irresponsabilidad, Stefan ni siquiera debió sugerirlo.
Se saludaron con la mano como buenos vecinos. Jane, al ver eso, se interpuso entre ellos, sonriéndole con sorna a Bella.
—Felicidades, Jane —le dijo ella.
—Igual a ti, supongo. ¿En qué lugar te nombraron? ¿Tercero? —se burló.
—Y a ti en segundo, eso es genial. Creo que a la que hay que vencer es a Irina Shakman, ¿no?
—Y tú también —intervino Edward. Jane lo miró molesta. Bella abrió los ojos como platos de puro susto—. Te llevaste Nueva York, es la crítica más complicada de satisfacer.
—¡Izzy! —exclamó James, salvándolos de lo que Edward estuviera a punto de decir—. Los contratos. Hay que recogerlos.
—Demonios —murmuró Bella—. Hablaré con Marcus. Te veo en la televisora. Que tengan buen viaje —les deseó a Edward y Jane. Entró a su Mini Cooper, dejando el termo en el portavasos y el clutch en los asientos traseros. Felix subió al lado de ella.
—¿Qué fue eso? —inquirió Felix en voz baja.
—No lo sé. Pero ¿viste la cara de Jane? Tendremos suerte si sobrevivimos a las fiestas.
—Eres la única que le puede decir a Edward que le baje dos rayitas. Esto de estar provocando a Jane ahora que parece que ya se perdieron todas las copias, nos traerá problemas.
—¿Crees que sospeche algo?
—Si Edward sigue así, lo hará. ¿Quieres que vaya James por los contratos?
Bella sacudió la cabeza.
—Tiene que ir uno de nosotros. Dile a Marcus que si puede vaya él, sino yo pasaré después del examen. Empareja mi teléfono. Necesito hablar con Liz.
Felix torció el gesto.
No era la primera vez que Edward le restregaba a Jane el éxito de Bella. Cuando se anunció la renovación de la serie para las últimas dos temporadas, se encontraron en el supermercado y Edward no perdió ni un minuto antes de felicitarla, justo frente a Jane. Parecía como si ahora que las fotografías habían desaparecido, él se sintiera intocable, invencible, como si hubiera olvidado la fuerte posibilidad de que aún hubiera copias en casa de Esme.
Jane aún no se percataba de la pérdida, pero no lo veían como algo bueno, porque cuando lo hiciera, se meterían en severos problemas. ¡Dios! Ojalá les diera más tiempo para prepararse.
Liz le prometió hablar con Edward para que se calmara. Aún no estaban a salvo. Como había dicho Felix: provocar a Jane les iba a dar problemas.
—Lento, Bells —le dijo Felix, bajando del auto al llegar a la universidad. Los paparazzi de nuevo hicieron intransitable el acceso al campus. Felix fue hacia los guardias, organizándolos para que le ayudaran a alejar a los fotógrafos y que Bella pudiera entrar.
Con la velocidad más baja, Bella avanzó al tiempo que los paparazzi le hacían pasillo, lanzando flashes sin parar. Cuando estuvo dentro del estacionamiento, los guardias cerraron las puertas, manteniendo a los paparazzi fuera. Bella soltó un suspiro de alivio.
—¿Se supone que debía decir algo?
—Hazlo por Twitter, después del examen.
Bella asintió. Caminó a su aula, donde se encontró con Mike, Jessica y toda una comitiva de celebración. ¡Dios, el cartel! Se sonrojó del mismo rojo que su cabello, agradeciendo las felicitaciones de sus compañeros y amigos. Enrolló el cartel después de recibirlo y golpeó a Jessica y Mike con él. Las risas se levantaron en el pasillo.
Más tarde, al salir del examen, escribió un breve mensaje en Twitter, reaccionando oficialmente a su nominación:
Continúo en shock tras escuchar mi nombre entre los nominados de esta mañana. Gracias por todas sus felicitaciones. Al resto de las nominadas: es un verdadero honor competir contra ustedes, ansío verlas pronto.
.
.
.
Bella, Tanya y Angela salieron de la tienda en Londres con las manos llenas de bolsas. Con la temporada de premios en pleno auge, Bella necesitaba mucha ropa; Tanya y Angela solo la acompañaron por el mero placer de gastar el dinero que ganaban con esfuerzo.
—¿Cómo va todo en casa? —preguntó Tanya, mientras caminaban hacia una cafetería para descansar y tener un pequeño almuerzo.
—¿Te refieres a Cambridge o...?
—A Pasadena. Nunca pudimos preguntarte cómo estabas...
Bella asintió, ganando unos segundos de ventaja.
—Estoy bien —respondió—. Mejor —sonrió, asintiendo hacia la cafetería.
—No podemos imaginarnos lo difícil que ha sido para ti vivir frente a tu ex. Al menos cuando terminaste con James te fuiste de aquí tan pronto como pudiste, allá... —musitó Angela una vez que estuvieron dentro del establecimiento, instaladas en su mesa, lejos de los lentes de los paparazzi.
—Yo decidí quedarme ahí. No iba a huir solo porque Edward terminó conmigo, Angie.
—No hubiera sido huir, Izzy. Por Dios, se apareció con Jane dos meses después de que terminaran. En realidad, se trataba de tener dignidad —escupió Angela. Tanya la miró sorprendida. Habían acordado que la dejarían en paz con ese tema, que no le dirían cómo fue la burla del pueblo por semanas antes de su regreso por la boda. Ella no necesitaba saberlo, ya tenía demasiado en qué pensar y preocuparse. Al parecer, Angela tenía ideas diferentes.
Un camarero llegó a su mesa, con la libreta y la pluma listas.
—Hola —lo saludó Bella, disimulando como una verdadera actriz el impacto que le causó la declaración de su amiga—. Para mí un latte macchiato con doble azúcar y rollos de salchicha, por favor.
—Claro que sí. ¿Señoritas? —indicó. Bella se puso de pie, sacudiendo su iPhone rosado hacia sus amigas y caminó con dirección al baño.
Angela había dicho lo que nadie se atrevió a vociferar, sin duda, pero no sabía si agradecerle su brutal honestidad o mandarla al demonio. ¿Por qué simplemente no podían verlo desde su perspectiva? Ella quiso demostrar fortaleza, que Edward supiera, con la experiencia, por lo que ella estaba pasando. Sí, no iba a mentir, cada día era como una cuchillada volver a la casa donde pasó momentos increíbles con él, pero era eso lo que más le motivaba permanecer allí, y al mismo tiempo lo que le hacía desear haberle hecho caso a Carmen cuando insistió en que se fuera de esa casa, que no se quedara a ver cosas que la harían pedazos...
¿Cómo explicarles que quería seguir ahí solo para mantenerse cerca de Edward?
Aunque ahora, si era sincera, realmente no tenía sentido. Solo se estaba haciendo daño.
Volvió a la mesa al mismo tiempo que el mesero, quien llevaba los cafés. Le sonrió y asintió en agradecimiento.
—¿Todo bien? —le preguntó Tanya.
—Sipi —respondió—. Solo era trabajo. Y hablando de... ¿Cómo van ustedes?
Fue como si les hubiera quitado una cinta de la boca. Inmediatamente comenzaron a quejarse de sus jefes imposibles y sus compañeros egoístas que no mostraban ni un poquito de empatía.
—Desearíamos tener tu trabajo, Izzy —soltó Angela. Bella lanzó unas risitas, bebiendo de su café.
—Odiarían mi trabajo —les dijo—. En serio. Al menos James tomó la excelente decisión de mantenerse fuera de cámaras.
—Victoria nos habló de eso. ¿Qué tal?
Bella se rio.
—Está vuelto loco de emoción. Liam y Marcus prácticamente me rogaron para que él fuera el puente entre la televisora y yo. Se supone que Reny era eso, pero ella es mi asistente personal, solamente. James ya es prácticamente empleado del canal —dijo.
—¿Mathilde lo sabe? —preguntó Angela, entre risitas.
—Eso espero —respondió Bella—. No me he topado con ella desde que llegué, y no es que tenga ganas de verla, déjenme decirles...
—Pues mi mamá no me ha dicho nada —intervino Tanya.
—Si ya lo sabe, no creo que sea algo que quiera estar ventilando, Tan —le dijo Angela. Bella asintió, mostrándose de acuerdo—. Que su hijo y su nuera estén viviendo con la chica que más odia en el mundo debe ser una tragedia para ella.
—Exacto —dijo Bella—. Por eso espero que ya lo sepa y decida que es demasiado humillante y no quiera contarlo. Así podré andar libre por el pueblo.
Tanya y Angela se rieron.
—¿No has salido desde que llegaste?
—Nop. De hecho, casi no he estado allá. Con esto de las proyecciones he pasado más tiempo aquí, que con mis padres... Amo mi trabajo, pero la temporada de premiaciones es agotadora.
—¡No olvides la ropa! —cantó Tanya.
—Oh, sí. La ropa es la mejor parte de la temporada.
—¿Ya sabes qué te vas a poner para los Globos?
—No, aún no. Jacob sigue armando el clóset. Lo veré hasta que vuelva a casa.
—¿Estás emocionada?
—Creo que más de lo que debería —confesó—. Supongo que los nervios me van a golpear hasta que sea el gran día —rio.
—No quiero hacerte pensar en los Oscar, pero... —musitó Tanya. Bella asintió.
—Sí. Cállate.
Hola a todas, aquí tienen un nuevo capítulo, espero que les haya gustado. Gracias a saraipineda44, Maryluna, Beastyle, torrespera172, jupy por sus reviews en el capitulo anterior. Nos vemos en el siguiente o en los reviews :D
Annie. xx
