Descargo de responsabilidad: Inuyasha es obra de Rumiko Takahashi.

Nota: A todos mis reviewers Miara, Maki Maki, Riza Paola, Kaito y otros que dejaron más los lectores, siento no haberlo subido ayer pero bueno más vale tarde que nunca ;) y un HOLA a todas. Esta semana va ser rara para mí por asuntos privados, tranquilos nada grave así que no armen un escándalo. Continuaré este fic sino me echan a patadas je je.

Camorrista == que arma peleas por causas leves y a la menor oportunidad.

Kawahon == Libro de agua. Pensé en darle un nombre a alguno pues sino no quedaba muy realista ;).

Bueno os dejo con el siguiente capítulo, espero sus críticas o alguna alabanza ((:o)).

El desafío

El príncipe de los demonios había destrozado al perro-oni de la cueva, satisfecho con el cuerpo inerte de la bestia se volvió hacia Shippo quien con la vista puesta en los trozos de la bestia se sobresaltó al volver a la realidad.

– "Shippo." - El nombrado levantó la vista a quien lo llamaba. Lo entendía era hora de devolverle el favor y no podía echarse atrás, en ese momento deseó haber tenido mejor suerte y seguir con Sango y su familia.

– "Sesshoumaru no puedo hacer lo que me pides." - Se atrevió a decir el kitsune.

Esto no hizo ninguna gracia al demonio quien lo agarró por el cuello.

– "Ya sabes lo que haré a continuación, así que por tu bien hazlo." - Lo miró directo a los ojos sin parpadear ni mostrar ningún sentimiento. Eran los mismos ojos que vio cuando en su ensayo con la técnica lo mató.

– "No... no puedo.." - Apretó un poco más. - "..mi poder..." - Entonces dejó de apretar para que se explicara. - "Todavía es una nueva técnica y no sé utilizarla. Además no tengo poder suficiente para meterme en la mente de un demonio despierto y a distancia."

– "Usarás el mio." - Se ofreció el inu.

– "Ah." - Se calló Shippo.

Empezaron a prepararse para la intrusión en la mente de Jâku.

En el dojo todos los alumnos esperaban la llegada de Inu no Sensei quien llegaba tarde y era algo extraño para un demonio que aprecia la puntualidad. Sus alumnos se mantuvieron quietos durante los primeros veinte minutos después de ese tiempo empezaron a revolverse y a la hora ya tenían la fiesta montada.

– "¡Qué es esto!" - Kagome gritó al ver como una cosa pegajosa cayó sobre ella.

– "¿No es obvió humana? Es un moco." - Dijo un inu pequeño y toda la clase rió al unisono excepto Rin que estaba jugando con una de las pequeñas hembras con el maquillaje que ella le robó a su madre antes de ir a clase. Kagome y la otra hembra que quedaba en clase estaban en sentadas en circulo.

– "¡Sois asquerosos!" - Gritó la pequeña hembra de al lado.

– "Oh perdón su majestad." - Aún rieron más por el tono de burla.

Creo que debería intervenir sino aún sospechará de mí. Pensó Rin.

Rin cogió una espada de madera que colgaba en el dojo e intentó asestarle un golpe para escarmentarlo pero sus intenciones fracasaron porque con su velocidad humana todos la vieron.

– "Princesa creo que tus habilidades de combate son pobres." - Dijo esto el renacuajo que se mofó de su acompañante humana en el tiempo que esquivaba sus ataques.

Kagome observó como Rin defendía su honor con ese trozo de madera, y se sorprendió de que cada vez que su contrincante la provocaba ella atacaba más rápido pero no fue eso todo, sino la expresión dulce e inocente de Rin se volvió agresiva e impulsiva. Se percató de que Rin estaba cambiando se estaba volviendo como Sesshoumaru igual de camorrista*. Eso la hizo enfadar.

– "Me dejas esto." - Pidió Kagome a la chica que tenía el maquillaje, ella poco pudo decir ya que ella hubo cogido las pequeñas bolas ornamentadas que usaban las niñas para hacerse pequeñas pulseras.

Con su poder envió unas cuentas de ellas alrededor del cuello del pequeño inu y lanzó el hechizo de contención que sabía de memoria.

– "SIÉNTATE."

Justo cuando pronunció la palabra Inu no Sensei abrió la puerta y vio el panorama.

– "¡UNA MIKO!" - Todos los pequeños se fueron a una esquina agazapados.

– "Hugh. Una mujer de recursos." - El profesor se refirió a la mujer de Inuyasha.

Rin también estaba de pie mirando a su compañera humana, luego bajó la vista al pobre bromista que estaba en el suelo y le ofreció su mano para que se levantará. Él gruñó y ella para calmarlo se agachó y en el oído le susurró.

– "Tranquilo yo no tengo poderes de sacerdotisa." - Y le volvió a ofrecer su mano. Esta vez acepó. Una vez de pie él gruñó en dirección a Kagome.

– "Kawahon*." - Advirtió en alto para que dejará de gruñir. - "Chicos a sus puestos volvemos a la clase."

La clase paulatinamente volvió a su sitió para atender las nuevas lecciones de su profesor.

En el mundo humano el dragón Ah-Un sobrevolaba la zona del bosque al que llamaban por el nombre de quien iba montado sobre su lomo: Inuyasha. Gracias a la velocidad de la mascota de su hermano consiguieron llegar al lugar del sueño de Shippo no obstante allí no había nada.

– "Ah-Un baja. Echaremos un vistazo a pie." - Pidió Inuyasha.

En el suelo el hanyou llevaba las riendas del dragón, mirase por donde mirase no había rastro de Sesshoumaru ni de Shippo. Habían pasado tres años desde que Naraku expulso aquellas bolas de miasma sobre el pueblo y en la zona a penas se podía ver una brizna de hierba.

Este es el lugar que Shippo señaló de su pesadilla, sin embargo aquí no hay nada. Tal vez si vuelvo al pueblo Miroku pueda aconsejarme. Él es un monje ¿no? Bien puede notar la energía demoníaca de Sesshoumaru.

Había un pueblo costero en el punto de mira de Jâku , en él había un rastro de un aroma que le repugnaba que le recordaba lo débiles que eran algunos demonios. Sin pensarlo y con una risa paranoica se acercó a él. Uno de los habitantes de aquél nauseabundo lugar osó dirigir la palabra.

– "¡Demonio!" - La gente corría alrededor esperando que sus chozas le sirvieran de sustento.

Los hombres que no tenían sentido de la supervivencia gritaron.

– "¡Todo es culpa de esa mocosa de Shiori!"

– "Es verdad desde que está aquí han sido un demonio tras otro."

– "¡Las deberíamos desahuciar de aquí!"

En algún lugar del pueblo una niña estaba en frente de aquél demonio y aunque aterrada recibía los maltratos de sus congéneres.

– "¡Todo es por tu culpa mocosa!" - Le gritó un hombre.

– "¡Deja a mi hija en paz!" - La mujer apartaba como podía a los hombres del pueblo de ella. - "¡Ese demonio no ha dicho nada de sus motivos por los que está aquí!"

El susodicho comenzó a reír y sacó su espada en un movimiento todo acabó para todos ellos. Pocos segundos después de lanzar su Akai Kosen recibió la intromisión de Sesshoumaru en su mente.

"Tío Jâku cuanto tiempo, veo que sigues destruyendo todo a tu paso."

La proyección que logró Shippo con su mente fue todo un éxito, aunque no pudo recrear un medio virtual para el contacto pues el demonio estaba despierto al menos consiguió ver lo que éste.

– "Oh Sesshoumaru, ja ja. ¡El niño quiere seguir los pasos de su padre!"

Aún con la espada en mano la alzó a la única superviviente del pueblo la hanyou que había levantado una barrera roja inconscientemente con su poder y había sobrevivido.

– "¿Dime si mato a esta mocosa me darás caza?"

– "Te daré caza igual." - Le dijo Sesshoumaru.

Shippo también veía todo lo ocurrido en ese pueblo y reaccionó ante la amenaza de Jâku mostrándose.

– "¡Shiori corre!" - Le avisó Shippo.

Cómo si él estuviera presente la pequeña retiró la barrera y corrió por su vida.

– "Ja ja ja. ¡¿Es este tú aliado?" - Preguntó irónico su tío.

– "Por supuesto que no."

¡¿Qué creía que me necesitaba para esto? Se enfadó consigo el kitsune.

– "¡Sesshoumaru no es justo hago lo qué me pides y me lo agradeces así!"

– "¡Callate ya Shippo!" - Le avisó el daiyoukai.

Sino necesitase este enlace me podría encargar solo. Se molestó Sesshoumaru.

– "A puesto que prefieres una presa más suculenta que una mocosa que no es siquiera un demonio."

– "Hu hu hu, ya veo te ofreces ¿eh?" - preguntó su tío.

No esto no va por buen camino. ¡Inuyasha! ¡¿Dónde estás? ¡Si no te das prisa Sesshoumaru morirá! INUYASHA. Gritó Shippo.

Inuyasha detuvo Ah-Un en el cielo frente al pueblo de sus amigos. Le pareció oír a Shippo gritarle que se diera prisa.

– "¡Tranquilo Shippo me daré prisa! ¡Ah-Un baja!"

Los pies del hermanastro de Sesshoumaru se dirigieron a la casa del monje. Miroku estaba en un momento romántico con Sango cuando entró.

– "Lo siento Sango." - Se disculpó con rubor en las mejillas.- " Miroku necesito tu ayuda. Vístete."

– "¿Y no lo sientes por mí?" - Preguntó Miroku quien no tardó en recibir una amonestación por parte de Sango.

– "Ves." - Al mirar a su mujer supo que no tenía otra y suspiró.

Salieron de la casa no sin antes recibir los deseos de buena suerte de Sango. Luego se montaron sobre el lomo del dragón. Y ya en el aire el monje le preguntó:

– "¿Quieres que busque la energía demoníaca de tu hermano?"

– "Sí, por alguna razón no encuentro su esencia por ninguna parte."

El monje pareció meditar sobre el tema y concluyó:

– "Tal vez se esconda tras una barrera que impide que percibas su olor. Si es así podríamos usar tu Tetsusaiga roja para el caso."

¡No había pensado en ello! ¡Qué tonto soy!

– "No habías pensado en ello ¿verdad?"

– "¡Es igual Miroku tú con tus poderes budistas también podrías percibirla!" -Contrarrestó la opinión del monje.

– "Bueno... Sí podría pero .. tal vez si sacará algo de provecho.."

– "¡Qué no me vengas con chorradas! ¡A mí no me times que yo no soy uno de tus clientes!"

– "Tranquilo Inuyasha . Estaba bromeando, sólo quería ver la cara que ponías." - Le dio un par de golpetes en el hombro.

Como si no nos conociéramos. Pensó Inuyasha.

Volviendo a la conversación a distancia entre Jâku y Sesshoumaru.

– "No sé. Mmmm. Por una banda tengo una hanyou a mano con la que divertirme y por otra la oferta de un sobrino que no sé dónde para ¿tú qué elegirías?" - Inquirió el tío.

– "Yo estoy cerca de donde saliste a este mundo. Aunque puede que haya subestimado tu poder si no puedes siquiera notarme."

– "Ja ja ja. ¡Muy bien jovencito! ¡Juguemos! Ahora bien después no llores cuando acabe contigo." - Lo amenazó.

No lloraré te mataré.

Entonces cortó la comunicación.