Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Stephenie Meyer. La historia original pertenece a Nolebucgrl (link en mi perfil) Yo sólo la traduzco.


Words With Friends

Capítulo 54

¡Oh no, no de nuevo! Creerían que estaría acostumbrada a que la alarma sonara a las 5 AM pero no era así. Gruñí y enterré mi cabeza en la almohada intentando bloquear el ruido. Escuché su risa y sentí sus labios rozar la piel de mi nuca luego de que apagó la alarma.

"¿Cómo puedes estar tan despierto?" Pregunté, moviendo mi almohada a un lado y abriendo un ojo. La luz del baño estaba encendida para que Edward no se matara si se despertaba antes que yo. Decir que el hombre era considerado era un hecho.

"Es hábito, bebé. Vuelve a dormir."

Sí. Eso sonaba bien. "Te amo." Murmuré mientras me acurrucaba en la almohada.

"Yo también te amo."

Lo escuché ducharse lo cual por supuesto me hizo pensar en él desnudo y se me hizo imposible volver a dormir. Algunas mañanas podía, otras no. Habíamos tenido poco tiempo juntos desde que había llegado hacía tres semanas que quería tomar ventaja del tiempo que teníamos, incluso si era a esta hora de la mañana. A diferencia de él, yo podía volver a dormir de nuevo.

Podía decir que ya habíamos caído en una rutina. Vivir juntos no era para nada difícil. Me encantaba estar aquí cuando él volvía a casa, hablar con él sobre su día y hacer el amor con él antes de que se durmiera. Las chicas y yo habíamos hecho un par de viajes entre semana a París y Roma, lo cual fue divertido, pero lo extrañaba demasiado. Por suerte habíamos tenido más tiempo juntos los fines de semana. Él aun trabajaba, pero teníamos las noches libres para vivir como personas normales. Esos eran mis tiempos favoritos, solo nosotros dos, el servicio de habitación y las películas en la TV.

Habíamos tenido suerte de que nadie supiera quien era todavía. Las chicas y yo podíamos pasear sin incidentes lo cual sabía que hacía feliz a Edward. A mí también, por supuesto, pero yo no estaba preocupada como él. Jess obviamente se había callado, aunque me seguía enviando mensajes de texto para saber como estaba pasando en Europa y para decirme que saludara a Edward por ella. Sí, claro.

El vuelo había sido bastante fácil. Habíamos pasado por una sala privada mientras los chicos llegaban al aeropuerto y creaban un revuelo bastante importante, aparentemente. Había visto fotos de Edward firmando autógrafos y tomando fotos con sus fans, todas chicas por supuesto, pero habíamos pasado desapercibidos lo cual había sido el objetivo.

Mientras esperaba por él, me había entretenido con lo que haría hoy. Ir de compras para nuestra cena esta noche y un viaje al spa, otro de los regalos de Edward. El hombre me estaba malcriando y lo dejaba porque sabía que lo hacía feliz hacerlo, aunque puse un límite cuando se trataba de darme dinero, como intentó hacerlo cuando fuimos a París. Una cosa era aceptar regalos; otra completamente diferente era tomar dinero como si fueran mesadas o algo peor. Habíamos peleado sobre eso, y yo gané, o por lo menos eso pensé hasta que Alice insistió en cambiar de nuestro hostel a un verdadero hotel y pagarlo ella misma. Sabía que él le había dado el dinero, pero no lo llamé. Lo hacía feliz saber que yo estaba sana y salva, lo cual lo entendía.

Edward me llevaría a una cita esta noche y no podía esperar. ¿Quién no estaría entusiasmado en cenar en un restaurante elegante con Edward Cullen? Era nuestra primera cita oficial y él había logrado que sucediera, aunque Dios sabe lo mucho que había gastado en eso. No podía esperar a encontrar algo hermoso para usar y enloquecerlo.

Edward volvió a la habitación y se detuvo cuando me vio sentada. "Bebé, ¿qué estás haciendo? Vuelve a dormir."

Reí. "No puedo. Estoy demasiado entusiasmada por esta noche."

Se sentó en la cama a mi lado y me besó suavemente. "Yo también."

"Le dijiste a Kate, por las dudas, ¿verdad?" Lo último que necesitábamos era que nos atraparan desprevenidos.

"Sí, ella está preparada por si alguien nos descubre, pero creo que estaremos bien." Deberíamos estarlo. Había arreglado que un auto me llevara al restaurante, el cual estaría cerrado esta noche. Aparentemente todos los restaurantes alemanes estaban cerrados los sábados y los lunes por la noche o algo así. Hacía más fácil planear nuestra noche, eso era claro. Volveríamos a nuestro hotel a escondidas por alguna entrada secreta. Debería de funcionar y esperaba que lo hiciera.

"Bien." Murmuré, descansando mi cabeza en su hombro. Él pasó sus dedos por mi cabello y pensé en volver a dormir.

"¿Qué tienes planeado para hoy?" Preguntó.

Reí y lo miré. "Ir de compras por algún atuendo para esta noche." Él comenzó a decir algo pero lo detuve. "Sé que no tengo que vestirme elegante pero quiero hacerlo. Hasta ahora la única vez que me vestí elegante para ti fue para ir a cenar con otro tipo y para mi graduación."

"Siempre estás linda para mí, bebé. Demasiado linda. Hermosa."

Dulce chico. Lo besé y sus brazos se apretaron a mi alrededor. Oops. Nos iríamos por las ramas si dejaba ir demasiado esto. Me alejé y le sonreí. "Y me encanta que lo pienses, pero aun así. Esta es nuestra primera cita a solas que no se llevará a cabo en nuestro apartamento o la cabaña…"

"Nuestra cabaña." Él interrumpió, lo cual no fracasaba en hacerme sonreír.

"Nuestra cabaña. Aun así, quiero hacerlo bien."

"Haz lo que quieras, bebé. No me quejaré si te quieres vestir para mí." No creería que lo hiciera. Espero poder encontrar algo increíble para bien.

"Sí las chicas están esperando ir de compras. Y por supuesto, al spa." Le dije, arqueando una ceja. Él se aseguró que no rechazara eso.

Él me sonrió. "Ese es un regalo, así que no puedes enojarte."

Reí. "Nunca me podría enojar contigo…"

"A menos que trate de darte dinero. Esta vez no es dinero." Me dijo, luciendo tan orgulloso de sí mismo que tenía miedo de explotar su burbuja.

"¿No crees que no sé por qué Alice se rehusó de la nada a quedarse en los hosteles que habíamos elegido en Roma y París y por qué estaba dispuesta a pagarnos una habitación?"

Su rostro no tenía precio. ¿En verdad creía que no me había dado cuenta? "Estoy seguro de que Alice tiene unos estándares muy altos." Dijo, pero lo detuve colocando mi mano en su boca mientras me reía de su expresión.

"Sí, y es lindo de tu parte que financies sus altos estándares." Lo solté y le di un beso. "No estoy enojada. Es dulce que quieras darme lo mejor."

Él lucía tan aliviado que tuve que sonreír. "Lo hago, bebé."

"Ya lo tengo, contigo. Pero gracias por demostrármelo." Lo besé y comencé a sentirlo así que me senté y lo empujé. "Ve. Quiero que tengamos nuestra noche juntos y no la tendré si llegas tarde a trabajar."

Él sonrió. "Okey, amor. ¿Te veré a las siete?"

Asentí. "Sí. El auto estará aquí a las seis. Estaré lista."

"Bien." Me besó. "Ve a dormir de nuevo y luego diviértete hoy."

"Lo haré. No puedo esperar a verte esta noche."

Sonreí. Yo tampoco podía. "Yo tampoco, bebé. Diviértete comprando. Compra algo sexy."

Reí y me acurruqué en la cama. "Cuenta con eso."

Besó mi frente y me tapé. "Dulces sueños, bebé." Lo serían. ¿Cómo no podían serlo cuando lo tenía a él?

Xoxoxoxoxoxoxoox

"Tal vez debería volver y comprar ese vestido negro en…" Me callé cuando vi las muecas de Alice y Rose. Tal vez no.

"Él ya te ha visto dos veces de vestido negro, Bella. Usa el que usaste en tu cita con Colin." La miré a Alice y ella se encogió de hombros. "Lo siento, pero es verdad."

Sí, lo era y no quería usar el vestido negro de nuevo, pero todavía no había encontrado nada que me gustara. Rose vio una tienda que tenía mucha ropa y entramos. Inmediatamente intenté regresar cuando vi los nombres Prada y Versace pero Rose me detuvo. "De ninguna manera. Sabes que no puedo comprar nada aquí."

"No, pero yo sí." Rose me mostró su tarjeta dorada y sonrió. "Feliz cumpleaños para mí. Nos compraré a todas vestidos de diseñadores."

"No es tu cumpleaños." Le dije. Todavía faltaba un par de semanas para la ocasión. En realidad, Edward y ella cumplían años a días de diferencia. Pensar en lo que le daría me hizo sonreír. Bueno, él lo había pedido.

"No, pero mis padres no han llamado desde que volvieron de su viaje y me dirán que me compre algo lindo, así que me adelantaré." Ella aun seguía molesta por la graduación, aunque no podía culparla. Mi mamá, aunque fuera una egocéntrica, me había llamado para ver si me había llegado su regalo, el cual había sido una ridícula blusa que me había desecho de ella inmediatamente.

"Ni siquiera saben que estoy aquí." Rose hizo una mueca de disgusto. "Supongo que papá se enterará cuando le llegue la cuenta." Ella sonrió. "Ahora compremos."

Alice fue por Christian Dior y Rose comenzó a mirar las cosas de Prada. Miré alrededor, incómoda con esto y fue cuando lo vi. Me quitó el aliento y Rose miró, siguiendo mi mirada. "¡Joder, sí!" Prácticamente salió corriendo hacia el maniquí y pasó sus manos por la hermosa y blanca tela. Era una columna de blanco que caía por el cuerpo. No tenía mangas y tenía un cinturón dorado y negro con una flor dorada. Era simple, hermoso y despampanante. "Oh, Bella, tienes que llevarlo."

No sabía lo que costaba y no quería saberlo. "Es Gucci." Murmuré. Significaba que costaba demasiado.

"Sí, ciertamente lo es. ¡Alice!" Llamó Rose. "Joder, esto es pura seda. Imagina como se siente contra tu piel."

Lo era. Imaginaba el rostro de Edward cuando me viera con ese vestido. Alice llegó y sus ojos se agrandaron cuando lo vio. "¡Sí! ¡Póntelo, ahora!" Ella ordenó.

Era demasiado. "No puedo, chicas. Es muy caro."

"¿Y? ¿La próxima objeción?" Preguntó Rose.

Reí. "Dios, parece algo con lo que me pudiera casar, ¿no? Él pensará que quiero que me pida matrimonio o algo así."

Alice rio. "¿Cómo si fueras a protestar si lo hiciera? Es hermoso, Bella. Lo necesitas."

Lo deseaba, probablemente era la primera vez que deseaba un atuendo. "Si no lo compras, yo lo haré." Amenazó Rose. Ella puso la percha en mis manos. "Ve, pruébatelo. Veamos como luce en alguien con cuerpo." Eso era cierto. Estaba en un pequeño maniquí que no tenía senos ni caderas. Tal vez no funcionaría. Seguí preguntándomelo mientras me lo probaba.

"Necesito alguien que…" Comencé a decir pero me detuve cuando Alice y Rose se detuvieron frente a mí. Alice subió mi cierre y Rose me giró para que mirara el espejo. "Mierda."

"Uh, la última cosa que pienso cuando te veo con ese vestido es en mierda." Observó Rose. "¿Que te parece putamente genial? Edward tendrá que luchar por tirarte en la limosina y cogerte." Ella rio. "Ahí la mierda funciona."

Le pegué y sacudí mi cabeza. "Pero cuesta… ¿cuánto cuesta?"

No había mirado el precio y antes de que pudiera Rose la tapó. "No cuesta nada. ¿Te gusta el vestido o no?"

Por supuesto que sí. Lucía perfecta en él y parecía un vestido de alfombra roja. "Sí, por supuesto que sí."

"Bien, quítatelo." Cierto, cuanto más pronto me lo quitara, más pronto dejaría de ser mío y no me entristecería tanto. Me lo quité y me coloqué mi sostén mientras Rose lo tomaba. Me puse el resto de mi ropa y volví cuando Rose le estaba dando la tarjeta a la vendedora.

"¡Rose!"

Ella me sonrió dulcemente y le habló a la vendedora. "Deberías haberla visto en él. Lucía increíble."

"Ah, sí, es un vestido increíble."

"¿Puedes guardarlo un segundo mientras mis amigas y yo seguimos comprando?" Preguntó Rose.

"Por supuesto." Ella guardó el vestido en una caja y lo dejó a un lado.

"No puedo creer que hayas hecho eso."

"No aceptan devoluciones." Me dijo sonriendo triunfantemente. "Ahora ayúdame a encontrar algo que enloquezca a Emmett. Tengo una cita caliente el miércoles por la noche." Emmett trabajaba hasta tarde esta noche, filmando las escenas de riesgo y esas cosas, mientras Edward se iba temprano. Así que él y Rose estaban planeando tener su propia cita una noche que Edward estuviera filmando tarde. Era un cambio.

"Es justo." El vestido ya estaba comprado y no podía negar que lo quería. "Te lo pagaré."

Rose rio y bajó su voz. "Cariño, serás la Señora Cullen algún día muy pronto. Claro que lo harás. Espero regalos fantásticos de cumpleaños y de navidad hasta el fin del mundo."

"Creo que puedo arreglarlo." Con un poco de ayuda de Edward, por supuesto.

"Ahora ayúdame, tenemos que estar en el spa en una hora." Era cierto. Esperaba con ansias esa llegada.

Treinta minutos más tarde, habíamos terminado. Rose consiguió un vestido rojo Prada y Alice un Dior azul. El papá de Rose probablemente tendría un infarto cuando recibiera su factura. Por suerte su esposa era una cirujana cardiológica. Le envié un mensaje de texto a Edward y fuimos al spa.

Misión cumplida. Ahora iré al cielo en manos de Sven.

Tenía que traer a juego de nuevo a Sven. Después de todo, él lo había organizado. Veinte minutos después, mientras esperábamos nuestro turno, recibí su respuesta.

No puedo esperar a ver lo que compraste, aunque no lo usarás por mucho tiempo. Y Sven puede que tenga sus manos mágicas, pero yo tengo todo mágico.

Dios sabía que era cierto. De tan solo pensar en su magia me hacía sudar.

Estoy toda interesada en tu magia, así que supongo que le diré a Sven que vaya a pasear un rato. Nos vemos pronto. Te amo.

Una hora más tarde, luego de mi masaje y cuando me dirigía a que me hicieran las mascarillas, revisé mis mensajes.

Sven nunca se recuperará del corazón roto luego de perderte, pero demasiado mal para él. Tú eres mi todo. Yo también te amo. Nos vemos en un par de horas.

El hombre era demasiado perfecto. No podía esperar a estar hermosa para él esta noche. Él también era mi todo.

Xoxoxoxoxoxoxoxo

La limosina me estaba esperando tal como Edward lo había planeado. Alice y Rose me abrazaron antes de irse a cenar.

"Luces increíble, Bella." Alice me tomó otra foto. Asentí porque así lo sentía. Mi cabello semi recogido, con ondas cayendo alrededor de mi rostro. El maquillador me había maquillado maravillosamente, con ojos smokey y labial rojo, definitivamente no era mi estilo usual, me daban más color.

"Luce putamente caliente." Declaró Rose. "Él se tragará su lengua cuando te vea. Enloquécelo."

Cuidadosamente me subí al auto y disfruté del viaje. Era raro pero estaba un poco nerviosa. Se sentía como una primera cita, o por lo menos algo importante, aunque Edward y yo prácticamente vivíamos juntos y estábamos enamorados."

El auto estacionó detrás del restaurante, Reinstoff, y el chofer salió. Vi a Edward, luciendo increíble en un traje gris claro y corbata, acercarse al auto. El conductor se alejó y la hermosa mano de Edward se acercó para ayudarme. La tomé y salí de la limosina, manteniendo mi mirada en él para ver su reacción.

Sus hermosos ojos se agrandaron y tragó en seco mientras me miraba. "Bebé, luces increíble." Su voz sonaba reverencial. Sí, le pagaría a Rose por el resto de mi vida, no había duda. Valía la pena.

Sonreí. "Gracias." Sus labios estuvieron en mí y sentí mis nervios reaccionar. En verdad lucía como alguien que podía estar de su brazo. Era tonto pensarlo, y lo sabía, pero aun así. Yo no era Irina o una de esas reinas de Hollywood, yo era Bella. Pero no me sentía yo esta noche. Me sentía especial. Supongo que era Hollywood.

Edward me guio adentro cuando nos separamos. "Estas son para ti, aunque no te hacen justicia." ¡Oh, eran encantadoras! Me dio un ramo de rosas coloridas. Eran rojas, rosas, blancas e incluso violetas. Las olí y le sonreí.

"Luces increíble tú también." Estiré su corbata gris. "¿De donde salió ese traje?"

Llevó mi mano a sus labios y la besó. Dios. Iba a derretirme. "El vestuario. Me dijeron que me matarían si derramaba algo en él pero estoy seguro de que no me importa." Sus ojos estaban en mí, calientes, devorándome. Tal vez deberíamos volver al hotel, ahora. "Bebé, siento que debería estar escoltándote al altar antes que a una cena. Estás despampanante."

Eso me hizo reír. "¡Se los dije! Les dije que lucía como una maldita novia, pero era tan lindo que no me resistí. Probablemente cuesta más que los demás vestidos de novia."

Edward arqueó sus cejas mientras entrábamos al restaurante. "No me digas que gastaste todo tu dinero en ese vestido, amor."

No, la loca de mi amiga lo hizo. "Yo no gasté nada. Rose lo compró. Ella insistió. Sus padres definitivamente descubrirán que ya no está en Washington."

Él sacudió su cabeza. "¿No saben que ella está aquí?"

"No, eso requeriría que ella hablara con ellos lo cual no está haciendo. No es que ellos intentaron llamarla o algo así. Así que ella decidió castigarlos al gastar su dinero hasta que cancelen su tarjeta. Es cuestión de tiempo."

Antes de que Edward pudiera decir algo, un hombre de blanco se nos acercó. Usaba gafas y tenía una sonrisa amigable. "Hola, Señor Cullen. Soy el chef Daniel Achilles y me siento honrado al servirlos esta noche." Su acento era ligeramente francés, o eso parecía.

"Gracias por atendernos. He oído cosas maravillosas de este restaurante." La mano de Edward descansó en mi baja espalda mientras seguíamos al chef. El lugar era muy genial, con gruesas vigas por todos lados y empapelados grises y negros. También había espejos. Nos guio a una mesa en el centro de una pequeña sala, con manteles blancos y velas encendidas.

Otro hombre, un camarero en blanco y negro, sacó una silla para que me sentara. Me senté y Edward se sentó frente a mí. "¿Le gustaría que pusiera las flores en agua, madam?" Me preguntó.

¡Bien! No quería que se murieran o algo así. "Oh, sí, gracias." Le di el ramo y él se apresuró a irse. Edward me dio una copa de champagne. Noté que había una hielera sosteniendo el resto de la botella y sus ojos se encontraron con los míos. Perfecto, como mi hombre.

El chef Daniel aclaró su garganta. "Prepararé nuestro plato tradicional diseñado para despertar todos sus sentidos. Los canapés vendrán pronto."

"Gracias. Los esperaremos." Le dijo Edward, continuando mirándome. Él estaba haciendo difícil que yo pensara en la comida. Gracias a Dios estábamos solos, en caso de que le saltara encima.

Le sonreí y tomé su mano por encima de la mesa. "Me miras como si fuera algo del menú."

Él me sonrió. "Estarás en el menú esta noche, bebé."

Dios, me iba a derretir y arruinar este hermoso vestido. "Eres travieso. No te puedo tomar en cualquier lado."

"Es algo bueno que ahora estemos solos. Creí que los ojos del camarero se iban a salir cuando te vio. Imagina lo que sería si el restaurante hubiera estado lleno. Hubiera tenido que matar a todo el mundo."

"¡Que tendencias tan violentas! Tal vez tendrías que hacer terapia." Aunque, yo era igual de mala. "En realidad, probablemente hubiera matado a toda la población femenina de la habitación, así que ambos tendríamos que hacer terapia."

Él acarició mi mano. "Tu piel se siente como la seda." Me dijo.

Tenía que provocarlo un poquito. "Te dije que Sven tenía manos mágicas." Eso hizo que me apretara la mano. "Okey, eso fue del tratamiento de manos y manicura que me conseguiste. Lo juro por Dios, Edward, nunca había sido tan cuidada en mi vida. Me siento casi culpable."

El camarero apareció y colocó platos frente a nosotros. "Galleta vegetal y romanesco." Anunció, antes de desaparecer.

"¿Por qué te sentirías culpable?" Preguntó Edward, pero yo estaba demasiado ocupada intentando descifrar que diablos había en mi plato para preguntarle. "¿Bebé?"

"¿Qué diablos es galleta vegetal y romanesco?" Pregunté, lo cual lo hizo reír.

"No tengo idea, pero me han dicho que es muy bueno. Les dije que no nos trajera hígado de ganso, así que esto era un buen compromiso."

¿Hígado de ganso? No pude evitar hacer una mueca. "¿Hígado de ganso?"

Edward me rio. "Es delicado, bebé."

"La gente rica come raro." Le dije. Bueno, ya que estamos, ¿verdad? Probé un bocado de la cosa verde. No estaba mal. Era dulce y crocante. Le sonreí a Edward. "Está bueno."

Edward rio y comió un poco. "Está bueno. Y comemos cosas raras de vez en cuando. Deberías de ver las cosas que hace Wolfgang Puck en los Oscar." Oh, él no estaba bromeando. Había visto algo de eso en los programas de la mañana.

"He visto algo de eso en la TV." No sabía si comería esa porquería. "¿En verdad comes esas cosas?"

Edward rio y sacudió su cabeza. "Como lo que me gusta, pero es una muchedumbre de Hollywood, así que la mita de la comida se tira, estoy seguro. Vamos a comer comida rápida luego de que nos vamos de la fiesta."

Gracias a Dios. "Eso suena bien." Espera, ¿sonaba desagradecida? ¿O como si no quisiera ser parte de su mundo? "No es que me esté quejando. Estoy entusiasmada por estar aquí contigo esta noche y cuando estemos allí…"

Edward levantó su mano. "Lo sé, bebé. Créeme, alguna comida es rica y esos lugares son para socializar. Sabes que yo soy un tipo de cerveza y pizza."

Para mi alivio. "Me gusta eso de ti." Tomé otro bocado. "Aunque en verdad quiero esos Oscar de chocolate."

Él sonrió. "Son increíbles y te amo tanto que te daré el mío."

Reí. "Entonces debes estar realmente enamorado de mí. Yo no sé si te daría mi Oscar de chocolate."

Edward tomó un sorbo de su champagne. "Ya que es tu primera vez, lo dejaré pasar. El año que viene, espero que me des tu chocolate."

"¿O qué?" Demandé. ¿Cómo si él fuera a robarme mi chocolate?

"No lo sé. Honestamente no sé si pueda castigarte. Pero aun así."

"Edward, te amo lo suficiente para darte mi Oscar de chocolate. Espero que me ames lo suficiente para no pedírmelo." Reí ante la mirada en su rostro.

"Joder; nos robaremos el chocolate de toda la gente miedosa a consumir calorías."

¿Había alguna duda de porqué lo amaba? El Oscar de chocolate sería increíble. "¡Oooh, buen plan! Ambos ganaríamos de esa manera." Aplaudí como Alice cuando estaba entusiasmada.

"Como debería ser, amor." El camarero tomó nuestros platos y dejó el próximo frente a nosotros.

"Trucha de río, moras silvestres, hongos y berro." Nos informó antes de irse de la habitación de nuevo.

Okey, esto era pescado. No había problema. "Pescado. Puedo comer pescado." Probé un bocado y prácticamente se derritió en mi boca. "Esto es genial." Le dije.

Edward lucía complacido. "Lo es. ¿Así que, que tienen planeado para mañana?"

Algo mucho más conocido que ir de compras, aunque también lo había disfrutado. "Iremos al museo isla. ¿Has ido?"

"No."

"Oh, bueno será genial. Hay esculturas y obras de arte y hay una catedral. Esperamos con ansias ir." No podía esperar. Era interesarte ver el tipo de arte que en parte definía al país donde estábamos. Aunque no creía que nada se podía compara con el Louvre.

"Me alegra tanto que estés pasando bien, Bella."

Había algo raro en su voz y dejé mi tenedor. "¿Qué pasa?"

"¿Qué quieres decir?" Preguntó.

"Suenas triste."

Él sacudió su cabeza. "No estoy para nada triste, bebé."

¿Cómo si fuera a creérmelo? "Algo te pasa, Edward. Dímelo."

"Desearía ver esos lugares contigo."

Oh, yo estaba con él allí. Toqué su mejilla. "Yo desearía esto también, ¿sabes? La paso genial con Rose y Ali, pero hay una parte de mí que sabe que tú te estás perdiendo todo eso y desea que tú estés aquí. Iremos a todos esos lugares un día, ¿verdad?"

Eso lo hizo sonreír de nuevo. "Lo haremos, bebé. A todos esos lugares y más."

"Bien. Lo espero con ansias."

"Tenemos muchas cosas por hacer."

Eso era cierto. "Es algo bueno que nuestro para siempre haya empezado, ¿huh?" Creí que eso merecía un brindis, así que levanté mi copa y Edward brindó conmigo.

"Es algo muy bueno. Creo que no hubiera podido vivir otro día sin ti." Me dijo.

Claro que no. "Yo tampoco. De alguna manera los chicos de U-Dub no se comparaban."

Edward rio, su buen humor regresó y el camarero también. "Fruta y yogur." Dijo.

"Finalmente algo que conozco." Susurré, lo cual hizo reír a Edward.

"Te gustaron las cosas que no conocías." Me corrigió.

"Sí, es cierto pero es lindo saber que no hay hígado de ganso en este." Le dije mientras tomaba una cucharada de frambuesas y yogur. Maldición, estaba bueno.

"Tal vez esos frutos son de ganso." Dijo Edward, haciéndome reír.

"Son buenos, lo que sean que son. Y esta es una cita increíble, Edward. Gracias por hacer esto."

"Era lo menos que podía…"

Oh, no, no iríamos allí. "No era lo menos que nada. Te metiste en un montón de problemas para darnos una noche juntos y si ya no te amaba profundamente, esto lo empujaría a la cima. Sabes que hubiera sido feliz estando en nuestra habitación con servicio a la habitación y una película pero tú querías darme algo especial, algo que nadie pueda darme y lo hiciste. Aquí estoy en un elegante restaurante comiendo comida elegante con mi novio perfecto y estamos a solas. Es como estar en una película en vez de mirar una. Me encanta y te amo."

Él se acercó a mí y me besó fuertemente. "Yo también te amo, bebé. Me alegra que estés feliz. Desearía poder darte más."

¿Hablaba en serio? "¿Qué más puedes darme? Me malcrías demasiado. Pasas cada minuto que puedes conmigo y no creas que no sé que te quedas despierto hasta tarde conmigo aquí más que en casa."

Él se encogió de hombros. "¿Qué razón tenía para quedarme despierto si tú no estabas?"

Reí. Tenía razón. "Buen punto. Estoy encantada de estar aquí contigo, Edward. Esto va más allá de mis sueños más locos. No te disculpes por tener que trabajar o por ser famoso. Eso fue lo que nos juntó, así que nunca me podría arrepentir."

"Siempre y cuando nunca lo hagas."

"No lo haré." Y ahora tenía otro sueño por cumplir. Le sonreí al camarero cuando vino a recoger los platos. "¿Sería posible si pudieras subir la música por unos minutos?"

"Por supuesto." Se fue de la habitación y unos segundos más tarde la música estaba más alta. Era algo suave e instrumental.

Sonreí y levanté mi mano. "¿Te gustaría bailar conmigo?"

Edward se levantó y me colocó entre sus brazos inmediatamente. Envolví mis brazos en su cuello y le sonreí. "¿Ves? No hay nada mejor que esto."

Él no me contestó con palabras; me besó apasionadamente. Suspiré y me entregué a él. Cuando nos detuvimos, descansé mi cabeza en su hombro. "No hubiéramos podido bailar aquí si estuviera lleno de personas." Le dije.

"Tienes razón. No hay nada mejor que estar a solas." Él asintió.

"No lo olvides." Le ordené. Nos besamos y nos movimos lentamente al ritmo de la música. El camarero apareció y nos separamos.

"Señor, ¿desea algo?"

"No, gracias. Estamos listos para irnos. Por favor dale mis felicitaciones a Daniel." Edward le dio dinero.

"Lo haré, señor. Gracias, madam. Que tengan una buena noche." Me dio mis flores, junto con un florero violeta.

"Gracias." Él asintió y nos dejó ir.

El auto nos estaba esperando cuando bajamos las escaleras y Edward me ayudó a entrar. Descansé mi cabeza en su hombro y él me sostenía fuertemente. "Gracias por esta noche, bebé." Dijo.

¿Cómo si él debiera agradecerme? Besé su mandíbula. "¿Qué hice?"

Edward rio. "Bueno, primero llegaste luciendo como una diosa romana, lo cual estoy eternamente agradecido. Segundo, siempre me haces ver que es lo más importante. Esa eres tú y yo. El resto es fondo. Algunas veces puede ser ruidoso, pero puede apagarse cuando estoy contigo."

Fondo. Esa era una buena manera de verlo. "Me gusta eso. Que se joda el fondo." Lo besé y él gimió y se me acercó más. Maldición, lo quería ahora. Tal vez podríamos…

"Ya llegamos, señor." Dijo el conductor, deteniendo el auto. Bueno, maldición. Salió y abrió la puerta. Edward salió primero antes de ayudarme a salir y abrazarme a él. Me sostuvo por un momento y le sonreí. Enlazó sus dedos con los míos y la puerta se abrió con una mujer rubia vestida de traje sonriéndonos y haciendo una seña hacia nosotros. Edward tomó mis flores y las llevó mientras la seguíamos.

Ella nos guio por la cocina, la cual estaba vacía y hacia un elevador. "Usamos este para subir camas y muebles." Nos dijo, introduciendo un código para subir al piso más alto.

"Gracias por hacer esto, Mitzi." Edward le dijo.

Ella sonrió. "No hay problema. Apreciamos tu patrocinio." Las puertas se abrieron y nos apresuramos a ir a la habitación. Edward nos hizo entrar y di un grito ahogado cuando vi la habitación.

La cama estaba lista para nosotros y había velas por todo el lugar. Rosas como las que Edward me había regalado por todos lados donde mirara y tenía más champagne y un carrito esperándonos.

Este hombre seguía malcriándome. No podía haber una noche mejor. "Edward, es hermoso." Le dije.

"Tú eres la hermosa. Esto no es nada."

No pude evitar concentrarme en el carrito. "¿Más comida?"

Edward rio y me acercó a él. "Llámalo un plan b por si no te gustaba la comida, pero nos conseguí un verdadero postre. La fruta y el yogur está bien pero considerando toda la charla del chocolate anterior…" Él levantó la tapa y casi grito cuando vi una gran porción de pastel de chocolate esperándome. "Sí, creí que lo aprobarías."

"¿Es ese el pastel de chocolate alemán?" Le pregunté, porque maldición. El chocolate y ese baño de coco cremoso eran increíbles.

"Tal vez. ¿Por qué no te sientas y lo ves?" Edward sacó una silla y me senté. "Creo que te gustará más la torta que yo."

Sí, claro, pero era divertido pretender. "No lo sabré hasta que lo pruebe, ¿verdad?"

Edward se sentó y nos sirvió champagne, luego cortó un bocado de torta y me la ofreció. "Creo que es mejor que lo probemos."

Abrí mi boca y me dio el bocado. Dios, era lujurioso. Tan bueno. Cerré mis ojos y gemí mientras los sabores explotaban en mi boca. "Creo que he sido remplazado." Dijo tristemente.

Abrí mis ojos y le sonreí. "Tengo que admitir, es demasiado pronto para llamar un momento." Hizo un puchero, lo cual fue demasiado lindo y no pude evitarlo. "¿Por qué no vienes aquí y me das tu muestra para que compare?" Sugerí.

Se movió a mi lado y lo besé, nuestras lenguas moviéndose juntas. Dios, lo deseaba.

"Mmm, es difícil elegir." Dije, como si no estuviera convencida. "Tal vez si usaras menos ropa." Decidí. Menos ropa no era para nada malo.

Se quitó la chaqueta y su corbata. Eso era todo y tenía que quitarle más. Comí otro bocado y gemí, haciéndole ver cuanto lo disfrutaba. Su camisa salió despedida y sus hermosos abdominales aparecieron, para lamerlos y… oooh, tenía una idea. Se puso de pie y quitó sus zapatos, pantalones y medias. "Bueno, esto es bastante tentador." Lamí mis labios y lo escuché gemir."

"Bella…" Se quejó.

No podía pretender. Reí y lo envolví con mis brazos. "Tú ganas, Edward. Tú siempre ganas."

"Quiero ganar ahora." Dijo, besándome fuertemente. Desabrochó mi vestido y la seda blanca se deslizó por mi cuerpo. Edward gimió al verme de pie vestida sólo con mis bragas y esos zapatos blancos que las chicas me habían obligado a usar. Pateé mis zapatos y tomé el vestido para ponerlo encima del traje de Edward.

"Es mi primer vestido de diseñador." Le informé. No había manera de que fuera a arrugarse.

"Habrán muchos más de donde salieron." Me recordó. Era cierto. Era increíble lo mucho que había cambiado mi vida.

Había algunas cosas que nunca lo harían. "Creo que necesito una prueba más antes de estar cien porciento segura en esta cosa de chocolate versus Edward." Le dije, tomando su mano y guiándolo a la cama. Lo empujé y él se cayó en la cama, sonriéndome. Caminé hacia la mesa, tomé el pastel, comiendo otro bocado y sonriéndole mientras él me miraba hambrientamente.

"¿Qué tienes entre manos?" Me preguntó, su voz grave y sexy.

"Quiero combinar mis sabores favoritos." Así se hacían realidad los sueños. Dejé un pedazo de torta en su torso y puse el plato a un lado. Me puse en la cama y comencé a chuparlo, en su hermosa piel, lamiendo todo el camino del chocolate.

"Dios." Edward dijo mientras lamía el chocolate, llevándolo a su pecho. Mordí y lamí todo lo que pude mientras metía pastel en mi boca. Él sabía demasiado bien. Edward y el chocolate eran las mejores cosas del mundo.

"Definitivamente mi sabor favorito está aquí." Lo lamí, y luego a mis labios, antes de moverme por su cuerpo y besarlo. Él gimió ante mi sabor y el del pastel.

"Tú eres mi favorita." Me dijo Edward cuando dejamos de besarnos. Nos cambió de posiciones y nos quitó la ropa interior, la última barrera que teníamos. "Te necesito."

"Yo también te necesito." Asentí.

Entró en mí y gemí, haciéndolo sonreír. "Yo gano." Me dijo.

No había comparación. "Sí, lo haces. Siempre."

"Ambos ganamos." Y nos perdimos en el otro, acabando juntos, ganando juntos. Siempre.

Xoxoxoxoxoxoxoxox

Pude escucharlo irse en la mañana. Me desperté sola, me duché y me vestí. Ali y Rose se encontraron conmigo mientras nos dirigíamos al lobby.

"No puedo esperar a ver todas las obras de arte." Comenzó a decir Alice cuando salíamos por la puerta. Alguien gritó y de pronto una masa de cuerpo nos rodeó, los flashes de las cámaras comenzaron a aparecer y las preguntas también.

"¿Durante cuanto tiempo han estado juntos Edward y tú? ¿En donde se conocieron? ¿Cómo te llamas?" Un montón de cuerpos se juntaron entre nosotros y yo me giré, intentando alejarme de ellos. ¿Cómo lo sabían?

Mi corazón latía con rapidez y Rose gritaba e intentaba empujar los cuerpos lejos de nosotras mientras hablaba por teléfono. "Emmett, ¡ven aquí, te necesitamos!" Ella gritó. "¡Quita tus putas manos de mí!"

Alice intentó alejar al tipo que se me estaba acercando. Un montón de preguntas en diferentes idiomas aparecieron pero no pude concentrarme en ninguna. Todo lo que quería era salir corriendo pero estábamos rodeadas.

Parecía que fue después de mucho tiempo que escuché un grito de "aléjate de ella" y me relajé cuando sentí la voz de Emmett. Un par de cuerpos se alejaron pero no podía moverme. Mantuve mi cabeza baja, mientras escuchaba el sonido de las cámaras.

"¡Dije que te alejes!" Gritó Rose. Vi que tiró un golpe desde mi costado. Oh, mierda. "¡No toques mi culo!" Ella gritó, pegándole de nuevo al tipo.

Emmett gritó y luego sus puños comenzaron a volar. "¡Entra!" Me gritó. El malón hizo que la gente se moviera y Alice tomó mi brazo y nos metimos. El portero estaba en el teléfono, hablando rápidamente en alemán, pero nos ayudó a entrar.

Esto no era bueno. Tomé mi teléfono y llamé a Edward. Martin contestó. "¡Lo necesito, ahora!" Le dije. Tenía un arañón en mi brazo, no sabía como, y Alice estaba maldiciendo y cojeando. "¿Qué sucede?"

"Un estúpido me pisó y dobló mi pie. ¿Qué mierda pasó?"

"Nos deben de haber visto." Anoche. Yo no había visto a nadie. Pero era obvio que nos habían visto. "¿Qué sucede?"

Alice cojeó y miró hacia afuera. "Emmett y Rose siguen peleando, hay policías."

"Él estará contigo en un minuto." Cierto. Estaba filmando. Lo quería. Lo quería aquí conmigo. Y en parte quería llorar. No sabía que iba a ser así.

"¡Los están arrestando!" Gritó Alice. Mierda. Comencé a caminar hacia la puerta y ella me detuvo. "No te atrevas. Todavía hay un montón allí afuera. Rose y Emmett y el tipo al que ella le pegó junto con otros tipos están en los autos de policías."

Joder. "Señor, hay un problema, creo." Dijo Martin.

"¿Bella?"

Las lágrimas llenaron mis ojos cuando escuché su voz. "¿Edward? Edward lo saben." Adiós anonimidad, hola caos.


Finalmente todo regresó a la normalidad! No lo puedo creer jajajaaj. Muuuchas gracias a todas por los reviews y los buenos deseos! Finalmente mi papá está mejor, ahora solo falta que camine mucho :)

Espero que pasen lindo!

Besos,

Romi