Capítulo 46: Maldición.
Mikan y Arashi se encontraban en el bosque del norte, los rumores de fantasmas la habían atraído aquí o más bien dicho habían atraído a Arashi que pidió por una vez elegir el lugar, a Mikan no le molesto venir pues cerca de estos bosques Ume y Kai habían encontrado la salida de la Academia, una salida sin ella. Aun ahora veía sus rostros en los panfletos que se encontraban pegados por toda la Academia, pero sentía ese día cada vez más lejos. No habían encontrado ningún fantasma y Mikan se preguntó si era porque les hacía falta un Alice como el de Youichi, sintió sus manos arder y supo que su Alice de robo se había activado con solo desear el tener un Alice que no era suyo, respiro ruidosamente e intento enfocar su vista en una rama de un árbol.
-Deberías aprender a controlarlo. – Murmuro Arashi, ella lanzo un gran suspiro al intentar dejar de usar su Alice, por el rabillo del ojo vio los colores del Alice de Arashi un verde intenso casi primaveral con una pequeña patina ambarina.
- ¿Cuál es tu Alice? – Pregunto la chica, sintiéndose tonta al no haberlo preguntado antes. En esta escuela todos se preguntaban cuál era el Alice de una persona incluso antes que el nombre.
El chico saco una bolsa castaña con varias piedras la vacío con cuidado en el suelo y Mikan vio al menos 10 piedras Alice de brillantes colores. – Mi Alice siempre ha sido muy débil apenas una pequeña traza, así que un pariente lejano me dio todas estas piedras. – Dijo mientras jugaba con una muy pequeña y naranja.
-Pero ¿Cuál es? – Dijo la chica dándose cuenta que Arashi no era más que un desconocido, retiro la mano que estuvo a punto de tocar una de las piedras.
El chico pareció pensarlo por un momento hasta que dijo – Tengo dos, puedo saber los sentimientos de una persona. – Rio con un poco de disimulo. – Como tu desconfianza en este momento, de igual manera puedo aumentar o disminuir esa desconfianza.
- ¿Las personas sienten lo que tú quieres? – Dijo Mikan sintiéndose insegura, su Alice de anulación se elevó como una pequeña capa.
-No precisamente. – Dijo el chico mientras guardaba las piedras una por una. – No creo las emociones solo las aumento o las disminuyo, pero estas ya deben existir en la persona. Desconfianza, odio o amor solo cambio su intensidad. El segundo es algo parecido a tu anulación. – Mikan sintió aún más desconfianza, no recordaba con precisión a todas las personas que le habían dicho que su Alice era raro, Kanbu, Ume, Tatsuma, aunque esta vez su desconfianza no fue aplacada por el Alice de Arashi. – Aunque se podría decir que se parece a la tercera forma de vida de Alice. – Dijo dudoso.
- ¿La tercera forma? ¿Poder explosivo, pero con duración corta? – Pregunto Mikan rememorándolas.
-Exacto, se puede decir que puedo llevar a un Alice a su máximo, pero eso acabara con Alice, sin importar la forma de vida que tenga su poder. – Dijo el chico cerrando la bolsita. – Bueno hoy te contare sobre el castigo que impuso el clan de la vida. – A Mikan había empezado a gustarle la historia del chico, así que guardo sus dudas para otro momento y escucho atentamente, aunque tal vez fue el hecho de que su anulación cayo en algún momento, pero se sintió cómoda. – Aunque más bien sería una maldición.
- ¿Pero mataron a todos no? – Pregunto Mikan ignorando la mirada de Arashi por interrumpirlo nada más empezar.
-Mataron al rey, pero escaparon muchas personas que pertenecían al clan de la vida entre estos algunos hijos del rey, las leyendas cuentan que antes de morir el rey pronuncio unas palabras que resonaron en la mente de todos "Tu sangre traicionera sufrirá las consecuencias…" y después de esto maldijo a cada clan con maldiciones especiales para cada uno, de hecho, para que cada uno no pudiera gobernar en su lugar. Para el clan del sol que estaba orgulloso de su poder y autonomía fue un duro golpe. – Entonces Mikan noto que el chico repetía palabras mecánicamente como si hubiera escuchado esa historia toda su vida.
- ¿Qué les paso? – Dijo intentando sacarlo de su mundo.
-Los hijos de cada clan nacieron débiles en sus Alice, en el caso del sol se descubrió que habían sido malditos transformándose en dos mitades, el poder que debía de ser de uno se dividía entre dos y esas dos partes eran dependientes el uno del otro, sin uno el otro no podría tener un Alice.
-No me parece tan grave. – Dijo Mikan sin entender el castigo. – En cambio ganas una persona que te complemente ¿Tenían los mismos Alice?
Arashi sonrió y a Mikan le pareció su primera sonrisa sincera. – Para personas orgullosas y autosuficientes que esperaban obtener el trono fue un duro golpe, ahora eran débiles y dependían de otra persona y también estaban impotentes ante los otros clanes, no hubo una guerra entre ellos simplemente porque todos temían a la gran maldición que había pronunciado el clan de la vida.
- ¿Gran maldición? – Pregunto intentando entender.
-Si el clan de la vida con su maldición se proponía acabar con los 3 clanes, sus maldiciones personales solo era un paso para humillarlos, la verdadera amenaza radicaba en que siguieran juntos, así que cada clan se separó.
Mikan demasiado cansada se arrastró al cuarto de Hotaru que era un paralelo del suyo, pero en diversos tonos de morado, amarillo y gris, era algo dinámico y practico con grandes mesas de cristal en las que Mikan no podía mencionar ni tres de los instrumentos sin dudar de su nombre.
-Mikan. – Dijo Hotaru poniéndose de pie desde una de las grandes mesas. – ¿Qué haces aquí?
-Solo quería pasar un rato contigo. – Murmuro la chica. – Solo nos vemos en los entrenamientos. – Dijo algo apenada, Hotaru asintió y Mikan cerró la puerta mientras se acercaba, el metal destrozado de un azul profundo se encontraba en la mesa. – ¿Qué haces?
-Los inversionistas del colegio me encargaron una versión de Pigula (el robot gigante que Hotaru promociona en el festival) disponible para terrenos difíciles. – Dijo mientras rodaba un desarmador en las manos.
Mikan vio la mesa al otro lado llena de inventos nuevos, Hotaru era así solo podía crear lo que le interesaba o necesitaba para holgazanear siempre enfocado en animales. – Y supongo que no te sale. – Comento Mikan tomando el primer invento, una tortuga con una boca excesivamente grande. – ¿Para qué sirve?
-Identifica y busca cosas que sueles necesitar cuando estas cómodo, como el control. – Mikan rio y abrió el caparazón al escuchar un ruido. – Su caparazón hace palomitas mientras tenga maíz dentro. – Comento mientras Mikan intentaba tomar una de las chisporreantes palomitas la tortuga la mordió. – Tiene un sistema de seguridad incluido
Mikan se metió su dedo enrojecido a la boca mientras tomaba una cajita con forma de nube. – ¿Y esto? – Lo abrió y una sustancia transparentosa y viscosa se cayó en su mano derecha.
-Impermeabilizante para cuando llueve. – Dijo sin mirarla mientras se colocaba un casco para soldar.
Hotaru termino dejando la mesa y las dos chicas se sentaron a ver los cinco inventos que faltaban, tres más mordieron a Mikan y el "impermeabilizante" le tinto la piel de un amarillo fosforescente pero las chicas rieron y hablaron como antes
-Deberías inventar algo que pueda cargar muchas cosas, sea rápido y capaz de comunicarse con otras personas. – Dijo Mikan frotando con una toalla su mano amarilla.
Mikan se despertó y miro a Hotaru durmiendo plácidamente mientras ella intentaba desenredarse de las sabanas, corrió a su cuarto a darse un baño cuando piso la pequeña tarjetita con un minúsculo moño rojo.
Esto era nuevo, ella nunca había recibido una nota de la persona que le enviaba los regalos, con una bonita letra venia escrito "Hoy no vayas a la escuela, desconfía de Luna", por un momento barajeo la posibilidad de faltar a la escuela y quedarse sentada todo el día leyendo el diario de su madre o entrando al cuarto de Hotaru a jugar con sus inventos, pero solo fue por un segundo, ella en realidad no conocía a la persona de las notas y con frustración se dirigió al cuarto de baño para prepararse para su día en la escuela.
Amarro con esmero su cabello en coletas bajas que le llegaron hasta la cintura y camino con decisión a la escuela, Hotaru ya se había ido a desayunar y ella llegaba tarde así que corrió hasta el edificio de secundaria, activo su Alice y con este vio escondidos a varios chicos a ambos lados, salto justo por el lugar donde estaban y solo así pudo notar el pequeño cable transparente con el que la querían hacerla caer, les saco la lengua como una cría y siguió corriendo hacia el salón, no tenía por qué seguir triste, su abuelito había muerto pero estaba segura que si alguien la hubiera molestado en la escuela del pueblo él le habría dicho que les plantara cara o al menos que no se dejara desanimar por eso, y ya que no podía hacer la primera, no les daría gusto de verla triste.
Azoto la puerta y entro con decisión y sentándose en el medio del salón, ella no era brillante como Hotaru para sentarse en la primera fila y no quería estar cerca de Natsume que se sentaba en la última fila así que el medio era un buen lugar para ella, no saco el cuaderno de su madre, el pobre ya había sufrido mucho, así que enlazo las manos al frente como la estudiante modelo que nunca fue y evito mirar a las personas que la rodeaban, hasta que sintió algo pesado resbalar por sus hombros apuro las manos hacia su espalda y soltó un grito.
Ruka vio entrar a Mikan con gran decisión y algo de torpeza mientras se sentaba en el medio del salón, a dos mesas de distancia de donde él y Natsume solían sentarse, Natsume estaba retrasado como siempre. También vio el momento el que Luna se acercó sentándose en la fila trasera de Mikan con los ojos enfocados en Mikan que intentaba no mirar a nadie, sonrió mirando a varios de los chicos del salón que la miraron de igual forma, saco unas tijeras de la estuchera más cercano y con un movimiento preciso corto los rizos castaños de Mikan que se encontraban atrapados en una coleta, Mikan soltó un gritito agudo de susto y furia contenidos, puso las manos en el cuello como si eso pudiera contener la coleta que resbalaba.
- ¿Qué demonios te pasa? – Grito Mikan y se abalanzo en Luna con una rapidez que ella no pudo evitar caer contra una banca tirando varias a su paso, Mikan levanto la mano derecha y no la abofeteo como todo el mundo esperaba, cerro el puño y dio directo en el rostro de Luna haciendo que la chica soltara un quejido y un grave crujido de su rostro, a la vez haciendo sentir mejor a Ruka por un momento, solo por un momento ya que después corrió para separarlas antes de que el segundo puño de Mikan se impactara en el rostro de Luna pero Hotaru llego y arrastro a Mikan del puño levantándola y a la vez Sumire (Con una sonrisa de satisfacción enorme en su boca) jalo a Luna que tenía la boca amoratada lejos de Mikan, al instante Mikan se arrojó a los brazos de Hotaru que empezó a deshacer la coleta recortada de su amiga susurrándole algo que el no llego a escuchar pero al instante Mikan salió del salón.
Natsume se encontraba en su cuarto esperando en silencio para tener alguna pista de que Mikan no había ido a la escuela, pero no había escuchado nada el sospechaba que todo el piso estaba vacío. Había faltado a la escuela ese día para intentar hablar con su madre, pero tuvo una vaga intuición de que algo iba mal así que camino directamente hacia el edificio principal donde esperaba encontrar a Kaoru Hyuuga y así fue, en una de las salas de esta grande mansión se encontraba su madre al lado de la ruidosa Luna que gritaba y exclamaba como poseída mientras caminaba por toda la sala, su madre miraba una la coleta castaña que colgaba de la mano de Luna.
- ¡Esto no se puede quedar así! Ella es peor que Yuka…
-Aunque no creo que la culpen por golpearte. – Dijo Kaoru. – Esto no hace que la consideren un peligro, es solo una niña furiosa por su cabello. – La mente de Natsume procesaba todo más despacio cuando su madre se encontraba cerca, el quería entender el cambio en su conducta así que cuando ella soltó una pequeña risita, él pensó que él conocía esa parte burlona y creyó que no era tan imposible regresarla a ser como antes.
Luna con el veneno destilando por sus ojos estuvo a punto de contestarle a Kaoru cuando Natsume con una mano tomo sus antebrazos aprisionándola y con la otra mano le arrebato el castaño cabello, por las ondas en el final de los mechones y el tono solo podían ser de Mikan, por un momento su mente se puso en blanco el chico genio se quedó sin palabras estaba a punto de echar a correr hacia su cuarto o el salón cuando la risa de Luna lo despertó, la cizaña en su mirada y su tono de voz lo hizo enojar más.
-Debiste ver su cara. – Dijo mientras intentaba apartar sus manos, la fuerza del chico fue impresionante, junto ambas manos haciendo más fuerte el agarre aun con los castaños cabellos derramándose en sus palmas, el calor siguió aumentando y los castaños cabellos se prendieron en contacto con la piel de Luna, la chica abrió mucho los ojos cuando entendió su plan, araño sus manos y lo pateo pero Natsume no la soltó, el cabello quemado empezaba a dejar marcas y quemaduras profundas en los sitios donde el cabello se chamuscaba causando una masa negruzca que se pegaba a las heridas de Luna, un solo grito inhumano basto para que varias personas se acercaran corriendo a la habitación, pero antes de que nadie lograra atraparlo Natsume se dirigió al balcón, abrió ambas puertas y antes de saltar se encontró con la mirada de su madre, inexpresiva, rojo contra rojo y salto
-Bueno a él si lo puedes culpar y considerar peligroso. – Dijo su madre entre otra risita
Tatsuma suspiro con alivio mientras caía de rodillas en tierra, Kai Ryunami tenía un carácter explosivo y burlón pero lo que había hecho fue demasiado, propuso regresar a Japón a través de una balsa que el guiaría con su Alice de agua. – Con mi Alice lo tendré todo bajo control. – Había dicho el chico y confiados subieron a una balsa que empezó a llenarse de agua, el chico había reído tranquilo diciendo que él estaba controlando las olas para que los llevara más rápido a la orilla pero ellos tendrían que sacar el agua, Aoi se puso a gritar que no sabía nadar así que no fue de gran ayuda, Hiro se congelo en su lugar y no se movió hasta que arribaron en tierra, así que fue tarea de Tatsuma y Daiki intentar sacar el mayor agua posible mientras por dentro maldecía al chico del agua, él pensó por un momento que moriría pero ahora se encontraba en la blanda arena de una playa. Kai amarro la balsa.
-Te voy a matar. – Dijo Tatsuma recuperando el aliento. Kai sonrió y miro hacia el mar, directamente a la isla de dónde venían y Tatsuma supo lo que veía. – ¿Estás seguro de dejar la isla? Tu padre se quedó allá…
-Él dice que quiere cuidar de mí y ser una familia. – Dijo el chico haciendo nudos con sus propios dedos y el amarre de la balsa. – Me parece absurdo. – Dijo recuperando su compostura y usual altanería. – Es un desconocido que podría llevarme a cualquier otra organización igual que su hermano, pero… – Cuando Tatsuma se sintió seguro sobre sus propios pies, se acercó y soltó el precario nudo que el chico del agua había hecho y con una gran patada empujo esa balsa que ahora le parecía un instrumento horrible al mar.
-Odio navegar. – Dijo el chico ante cualquier excusa y Kai sonrió recordando al fuerte Tatsuma desesperado por sacar agua y no hundirse. – Pero quieres confiar en él ¿No es así? Quieres todo lo que él te propuso. – Kai no respondió, pero no era necesario.
Arashi vio el destello azul y marrón que era Mikan al correr, tiro su mochila y corrió detrás de ella se sorprendió por lo rápida que era la chica que brincaba y evitaba obstáculos sin siquiera detenerse a respirar, su Alice se activó mientras corría más lento, sus ojos se volvieron dos verdes lagunas de color intenso, sintió de Mikan furia, desesperación e impotencia y mientras el descendía el ritmo la desesperación de la chica disminuía. Cuando la chica paro y cayo de rodillas con el cabello por la frente el vio el desastre y las partes faltantes, no comento nada, solo se quedó allí de pie intentando encontrar las palabras para que dejara de llorar, a el simplemente le molestaban las niñas llorosas, en cambio Mikan pareció encargarse de la situación se enjuago las lágrimas salvajemente con el borde de su chaqueta, tomo la liga que mantenía prisionera el cabello de su única trenza y con ella se hizo una alta coleta intentando ocultar los pequeños cabellitos ralos que sobresalían. Lo miro con una hostilidad que no le había visto hace tiempo y saco su libreta blanca y dorada abriéndola en una página al azar, una página decorada con un dibujo de un abanico decorado con colores extravagantes llamo su atención y sin mirarlo a los ojos le señalo.
-Quiero ir aquí. – Su voz seca y rasposa por correr tan rápido y el llanto no le sorprendió.
-Podemos ir mañana… – Comenzó el, pero Mikan negó con la cabeza y él se dio cuenta que las lágrimas querían salir de nuevo.
-La Academia no confió en ella ¿Qué demonios estaba pensando? La última vez que fui castigada por algo así terminé entrando a la primer línea, necesita ser hoy. – Dijo y Arashi asintió.
