~ CAPÍTULO 58 ~

Hipo cerró sus ojos y cayó al suelo. Sentimos caer en unos arbustos altos y ásperos, hundí mi cara entre su pecho mientras sentía una brisa del viento por mi oreja.

De repente sentí que Hipo me movió un poco y me cubrió, protegiéndome por el impacto. Sentí mi cabello azotar contra mi cara y mi cuerpo temblar mientras sentía en mi pecho que me asfixiaba. Traté de respirar y sentí las manos de Hipo sobre mí, luego lo sentí presionar sus labios contra los míos. Lo sentí respirar en mí, y me di cuenta entonces que estaba haciéndome respirar de nuevo.

Segundos después, Hipo se separó lentamente de mí. Miré hacia arriba y vi una nube de humo negro, obscureciendo todo densamente.

Lentamente me levanté y miré hacia el hospital. Vi fuego en todo alrededor, no había nada más que bloques negros de lo que solía ser el hospital.

Miré hacia Hipo, no creyendo lo que estaba pasando. Hipo tenía marcas obscuras sobre su ropa y su cuerpo, me miré los brazos y estaba igual que él.

Me di cuenta de que mi respiración estaba muy pesada, sabiendo que el humo me causaba problemas para respirar, pero nada de eso me importaba. Solo me importaba el hecho de que muchas personas habían muerto bajo mi conocimiento. Miré mis manos, Hipo lentamente se levantaba y miró a nuestro alrededor. Sus ojos se posaron sobre mí y yo seguía mirando mis manos.

- Astrid.- pronunció con dificultad mi nombre. Me tomó y me acercó a él para abrazarme.

- ¿Cómo pudo pasar esto?- Mi voz sonaba débil. Hipo no me respondió, levanté la mirada para ver su rostro lleno de tristeza. –Pudimos salvar muchas vidas.-

Hipo lentamente negó con su cabeza, sentí que mi garganta se hinchaba.

- No había manera que pudiéramos hacer eso.- dijo él. Lentamente nos separamos un poco y escuché sirenas llegar a la ciudad. –Tenemos que detener esto antes de que se ponga peor.-

Me llevó a su camioneta, me estremecí cuando la vi. Era la misma camioneta donde Drago me había secuestrado, Hipo me apretó el brazo, tranquilizándome.

- Es todo lo que tenemos, por el momento.- me dijo.

Entendí sus palabras y me subí al asiento del pasajero mientras Hipo se subía también y comenzaba a conducir antes de que algún policía llegara. Miré el hospital de nuevo, entendí que mi fin hubiera podido llegar de nuevo. Miré a Hipo y lo vi concentrado en la velocidad y en la carretera.

ÉL, solo ÉL era la razón por la que aún seguía caminando en este mundo, me estiré para alcanzar su mano, Hipo me miró y me dejó tomarla. La tomé con las dos manos, la llevé hacia mi rostro y la besé.

- Yo...- comenzaba a decirle aún con mi voz débil. Entonces Hipo me acercó a él y me recargué en él.

- Lo sé.- dijo antes de que prosiguiera. - sé cómo te sientes, como si no deberías estar viva, pero estas feliz y triste al mismo tiempo.- me apretó y me besó en la frente.

Fue como si hubiera leído mi mente, pronunció lo que yo no podía. De repente se detuvo, estábamos ya fuera de la ciudad, en una carretera vacía y solitaria frente a la costa.

Me hice a un lado lentamente, mientras Hipo tomaba su mochila y salía de la camioneta.

Salí también y lo vi sacando las placas del carro para después romperlas en pedazos. Se acercó a donde había una montaña de hojas y tierra, y sacó un encendedor. Vi cómo Hipo quemaba los pedazos de placas, lentamente los recogió y los tiró al río, ambos los vimos hundirse.

Caminé a un lado de él y entrelacé mi brazo con el suyo, ambos nos quedamos en silencio después de unos segundos.

- Ahora a deshacerme del carro.- dijo Hipo.

Se metió a la camioneta y la encendió, la acercó a la orilla del agua y salió, después la empujó al rio viéndola flotar, casi hundiéndose.

Hipo sacó su encendedor y quemó un pedazo de tronco, lo tiró hacia el carro, continuó hundiéndose hasta que vimos sólo algunas burbujas en la superficie. Hipo se dio la vuelta y caminó hacia mí, su rostro se veía pasivo, no hacía ninguna expresión realmente.
Presionó sus labios contra los míos mientras me abrazaba fuertemente, lentamente abrió sus ojos y me miró.

- No sabes lo feliz que estoy de que estés aquí...- me dijo.

~... Y no en el hospital. ~ Pensé en mi mente, sabía que eso era lo que estaba pensando, suspiró y me sonrió débil. Comenzamos a caminar tomados de la mano hacia la carretera.