Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... nosotras sólo jugamos con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... nuestro único pago son vuestros comentarios
Summary: Bella ya es una más dentro de la manada y ambas familias se van acercando cada vez más… Charlie acaba de enterarse por casualidad de que el mundo en el que vive no es como él pensaba… Justo en ese momento Alice tiene una visión y todo se complica… Tercera parte de la ~ Saga Natura ~
Note: Historia compartida con Edward-Kirtash… escribimos esta historia de forma conjunta… así que nos pertenece a las dos, aunque sea yo la que la suba por aquí
Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...
~ Vengadores de Natura ~
{ Saga Natura 3 }
Capítulo 6: Charlie
La llegada de los Vulturis estaba cada vez más cerca y eso se notaba en el ambiente. Los ánimos dentro de la manada parecían una montaña rusa. En función de con quién coincidieras en la guardia, te tocaba un estado de ánimo u otro. Los pequeños tenían una mezcla de miedo y ansiedad, capaz de volver loca la mente más equilibrada. Y seamos razonable, la mente de la manada no lo era.
Por el contrario los que se consideraban "adultos" estaban en el punto más álgido de engreimiento. Rebosaban confianza y excitación por el combate que se nos venía encima. Eran un mar de testosterona que apestaba desde lejos y cada día me ponía más nerviosa. Ese no era un buen estado de ánimo para enfrentarse a lo más selecto de la Guardia Vulturi.
Mis compañeros se enfrentaban a algo completamente desconocido y encima les costaba asimilar la necesidad de hacer caso a los consejos de los demás. Estaban acostumbrados a enfrentarse a los Cullen, que eran las únicas luchas que realmente habían tenido. Bueno, Seth había peleado contra Riley, así que el miedo había calado en él.
Pero para los demás la visita del ejército de neófitos había sido sólo un pasatiempo más, simplemente un motivo para sentirse más engreídos con su propia capacidad. Habíamos sido incapaces de que comprendieran que los neófitos no se parecían en nada a los Vulturis, a pesar de todos nuestros intentos.
Pero no había manera y menos ahora que contábamos con mi escudo. Estaban aun más confiados si cabe que antes. Lo mejor era olvidarme de ellos y sus aires de grandeza y tomarme las cosas con calma. Los nervios no son buenos consejeros y alguien tenía que mantener la mente clara en la manada.
Y no sólo para la lucha. En la vida diaria también era necesario mantener la concentración y más ahora que estaba limpiando pescado para mi padre. Claro está, a menos que quisiera acabar con un dedo menos. Si te importaba una mierda sufrir un cortecito de nada, no pasaba nada si se te iba el cuchillo.
Todo estaba controlado en ese sentido, salvo por un pequeñísimo problema con ver, oler o notar la sangre. Aparte de eso, todo iba bien. El hecho de ser loba y curarme rápidamente no había modificado mi aprensión a la sangre. Uff…
Necesitaba tener mis cinco sentidos puestos en lo que estaba haciendo o acabaría dando con mis huesos en el suelo. Y esa escena no era algo que quisiera que llegara a la manada. Bastante tenía ya que aguantar, por ser del sexo débil, como para añadir la humillación de un desmayo por ver una gotita de sangre.
Volví a concentrarme en mi tarea. Charlie y Billy habían estado toda la mañana pescando y habían tenido mucha suerte. Y claro está, ahora me tocaba a mi pegarme toda la tarde limpiando y congelando toneladas y más toneladas de pescado. Parecía que no se acaba nunca.
Bueno, había que ver el lado positivo. Al menos esta noche Edward no se quejaría de mi olor a lobo. No es que se quejara alguna vez, pero podía verle arrugar la nariz de vez en cuando. Esta noche estaba convencida que no sería por ser loba.
_ Bella, ¿podemos hablar? - me llamó mi padre desde la puerta sacándome de mi ensimismamiento.
_ Claro, papá. Mejor vamos al salón - dije limpiándome las manos con un trapo.
_ Eh, prefiero que no. Mejor aquí, hija. Bill se ha quedado dormido hace un momento y no quiero despertarlo - me contradijo mi padre sentándose en una de las destartaladas sillas de la cocina.
_ Está bien, como quieras. ¿De qué se trata? - le pregunté intrigada, sentándome frente a él.
_ Es sobre los vampiros esos. Los que van a venir, según dijo Alice - dijo con la mirada baja.
_ Los Vulturis - le indiqué.
_ ¿De verdad son tan terribles? - me preguntó con el ceño fruncido.
Me tomé mi tiempo para considerar la respuesta que le iba a dar. No sabía hacia dónde quería llevar mi padre la conversación. Tenía que medir muy bien mis palabras ante él. No merecía la pena preocuparle por este tema, ya que él no podía hacer nada al respecto. Como humano estaba indefenso ante ellos.
_ Bueno, más que terribles son terroríficos. Su poder verdaderamente se basa más en la intimidación que en la acción real. Y créeme, son muy buenos atemorizando al personal. Raramente tienen que demostrar sus dones para conseguir lo que quieren de los demás - le expliqué.
_ Entonces no son muy poderosos, ¿no? - me preguntó directamente.
_ Eso me gustaría saber a mí - intervino Bill apareciendo en la puerta de la cocina -. Si hubiera sabido que tendríais esta charla no me habría quedado dormido. Mal amigo - añadió un poco resentido.
_ Llevo preguntándote toda la semana sobre esos... vampiros - le recriminó mi padre con voz dura. Parecía que le costaba decir "vampiro" en voz alta -. Y no me has querido contestar. No me has dejado otra opción que preguntarle a mi hija.
_ Te dije que no te preocuparas por esas tonterías. Los chicos sabrían manejar a esos vampiros sin problemas - dijo Billy, restándole importancia con un gesto.
_ Pero no me respondiste claramente, Billy. Así que ahora vas a estar calladito mientras Bella me aclara las cosas - zanjó la discusión Charlie antes de girarse hacia mí -. Necesito una respuesta, hija. Y que sea clara, por favor.
_ Está bien, papá. Aquí tienes una respuesta clara - me preparé para responderle tomando aire profundamente -. Sí, los Vulturis son poderosos. Mucho más que los vampiros que suelen venir por esta zona. Son muy diferentes.
Hice un silencio en mi explicación, esperando para ver la reacción de los presentes. Billy contuvo el aire, mirando preocupado a su amigo. Charlie por el contrario permanecía impasible, esperando más información antes de tomar ninguna decisión. Aunque su mirada era seria, más de lo normal.
_ Pero nosotros también somos fuertes, papá - continúe tras conseguir poner una leve sonrisa para alejar sus temores -. Somos superiores en número y luchamos por nuestra familia. Eso nos hace dar el 100% en la lucha, mientras que ellos sólo lo hacen por poder.
_ Esos italianos no tienen nada que hacer contra la manada, Charlie. Y si encima tienes en cuenta que nos ayudan los Cullen, pues es mejor todavía - le animó Bill palmeándole la espalda.
_ Claro, somos muchos y ellos pocos - le dije a mi padre.
Charlie seguía con tono pensativo, asintiendo lentamente con la cabeza. Bill y yo respiramos aliviados al comprobar que la tormenta había pasado. Se había quedado conforme con nuestra explicación. Pero cuan equivocados estábamos…
De repente le cambió la cara a mi padre. Casi pude ver cómo se le encendía una bombilla en la cabeza. Fue impresionante, porque rápidamente levantó la vista y me miró con pánico. ¿Qué ocurría ahora? Alguna otra crisis que resolver, sin duda.
_ ¿Italianos? Billy, ¡¿has dicho italianos? - preguntó muy alterado.
El huracán hacía acto de presencia. Ese era un dato que esperaba que nunca hubiera sabido mi padre. Que saliera a colación precisamente de boca de Billy no era algo que me hubiera esperado. Que se le hubiera escapado a Jake o que lo hubiera soltado a propósito sí. Pero de Billy… Me sentía traicionada.
_ Bella, ¿qué hiciste exactamente en Italia el año pasado? - me preguntó con cara de susto.
Abrí los ojos como platos ante esa pregunta. No pude evitar mi reacción. Billy reparó en su metedura de pata en el mismo momento que yo, a juzgar por su expresión. ¿Cómo le explicaba yo a mi padre que había ido a rescatar a mi ex-novio vampiro suicida de las garras de una corte de vampiros sanguinarios? Y arriesgando mi vida en el proceso, por no decir más.
_ Fui de compras con Alice - dije sin pararme a pensar.
Le mentí a la cara, porque no podía decirle la verdad. Era demasiado complicado de explicar. Había implicados unos sentimientos demasiado profundos como para volver a revolcarme en ellos en este momento. Además, por mucho que hubiera aceptado mi matrimonio con Edward, no aceptaría fácilmente que me hubiera puesto en peligro por ningún motivo.
_ ¿Me estás diciendo que te escapaste en medio de la noche, sin previo aviso, sin ni siquiera despedirte de mí, para ir a Italia a comprar ropa? - preguntó con un ligero enfado -. ¡¿Tú?
_ Ya conoces a Alice, papá. Es una loca de las compras - intenté despistarle, escudándome en Alice, aunque sin mucho éxito.
_ Vale, digamos que me lo trago - dijo mi padre con la incredulidad pintada en la cara -. Te fuiste con Alice, pero volvisteis con Edward. ¿Acaso él también es un loco de las compras? - preguntó con ironía.
Tocada y hundida. Mi padre había ganado la partida de lejos, dejándome desarmada sin remedio. Cuando se ponía en plan policía, no había quien pudiera con él. Sabía lo que se hacía cuando interrogaba a un sospechoso, en este caso yo.
Me recosté sobre la mesa y respiré hondo un par de veces para intentar tranquilizarme. Me estaba poniendo demasiado nerviosa con sus preguntas e insinuaciones. No sabía como lidiar con todo esto. Había muchas cosas que no quería contarle a mi padre. ¿Cómo encarar esta difícil situación?
_ Será mejor que te cuente una versión resumida de la historia - dije más para mí misma que para él -. Edward rompió conmigo para protegerme del mundo vampírico, ya que no quería que corriera ningún peligro. Pero de rebote me vi envuelta en el mundo licántropo de lleno de la mano de Jake.
_ Eh, no culpes a mi hijo - saltó Billy -. Recuerda que tú también eres parte de la manada.
_ Sí, ahora sí. Pero no por aquel entonces - recalqué y seguí con la explicación -. Un día estuve practicando el salto en los acantilados como había visto hacer a los chicos de la manada. Gracias a su poder Alice me vio saltando al agua y creyó que estaba intentando suicidarme.
_ ¡¿Que hiciste qué? - exclamó mi padre.
_ No cambies de tema - le corté y seguí rápidamente -. Así que volvió aquí para consolarte por mi muerte, pero me encontró en casa vivita y coleando. Desgraciadamente Edward se entero de lo del salto, creyó que yo estaba muerta y decidió ir a Italia para que los Vulturi le matarán.
_ ¡¿Para que qué? - siguió mi padre, sin salir del shock.
_ No quería vivir sin mí, papá - le dije con voz emocionada -. Alice y yo tuvimos que ir a Italia a salvarlo.
_ Ese... ese... hizo qué... - empezó a tartamudear mi padre.
Pobre hombre. Habían sido demasiadas impresiones fuertes en muy poco tiempo. Hacía tan solo unos días que todo su mundo había dado un vuelco. En ese momento el timbre de la puerta me salvó de dar más explicaciones.
Esperaba que fuera uno de los chicos de la manada que venía para ir de guardia conmigo o a algún entrenamiento sorpresa o algo por el estilo. Pero desgraciadamente era Edward, justo en el peor momento. Esto se iba a poner aun más interesante.
_ ¿Qué haces aquí, Edward? - le pregunté.
Estaba al borde de un ataque de nervios. Dude entre hacerle pasar para encararlo a mi padre y cerrarle la puerta en las narices… a mi marido. Al final ganó mi lado racional. Le di un beso mientras le hacía pasar, pero intentando dejar las muestras de cariño al mínimo. Mi padre no aguantaría ningún shock más.
_ Seth me ha mandado a buscarte. Cenareis en casa y luego os iréis juntos de guardia. O al menos eso me ha dicho el enano. ¿Sucede algo, cariño?
_ ¡Maldito vampiro! - gritó Charlie cogiendo a Edward por la camisa -. ¡¿Cómo te atreviste a poner en peligro a mi niña?
_ Jefe Swan, se lo puedo explicar - intentó excusarse con gesto entristecido por los malos recuerdos -. Yo… Jamás quise dañar a Bella. Pensaba que...
_ ¡Papá! Basta ya, por favor - le supliqué intentando alejarlo de mi marido sin hacerle daño -. Edward no tuvo ninguna mala intención. ¡Por el amor de Dios! Pensaba que estaba muerta y quería suicidarse, por eso fue a Italia. Y recuerda que yo fui voluntariamente allí a salvarle. ¡Fin del tema!
Me miraban como si me hubieran salido una segunda cabeza sobre los hombros. Mi padre y Edward intercambiaron una mirada indescifrable, llena de significados. Cosas de hombres, supuse. Se tranquilizaron de repente y me siguieron dócilmente hasta la cocina.
_ Bueno y, ¿cómo vais a poder contra esos vampiros? - preguntó mi padre a Edward retador -. Bella ha dicho que son poderosos.
Vale... Esto me estaba empezando a cansar. No me gustaba para nada que no se me tuviera en cuenta en esta conversación. Ya le había explicado todo. No sabía a santo de qué le iba pidiendo ahora confirmación a mi marido.
_ Nosotros también somos poderosos, Charlie. Además, contamos con un inesperado as en la manga - sonrió mirándome orgulloso.
_ ¿Bella? ¿Mi hija es vuestro as en la manga? - le preguntó incrédulo.
¡Mal vamos! Se le había hinchado la vena del cuello. Podía verla palpitar desde el otro extremo de la cocina. Estaba ligeramente irascible con este tema. Aun así nosotros asentimos, dándole la razón sin poder hacer otra cosa.
_ ¡Ni hablar, eso si que no! -exclamó mi padre, estallando finalmente -. Mi hija no va a participar en esa batalla o reunión para tomar el té, como dice Emmett.
_ Charlie, soy perfectamente capaz de defenderme sola. También puedo protegerme con mi don y no sólo a mí misma, sino al resto de la manada. Los chicos me necesitan - intenté hacerle entrar en razón a la desesperada.
_ No, ni hablar - se negó en rotundo -. Si necesitan ayuda, yo me ofrezco voluntario. ¡Pero tú no vas a ir, Bella! Eso que te quede claro.
_ Charlie, ¿cómo piensas enfrentarte a unos vampiros? - preguntó Bill divertido.
_ Pues con mi arma reglamentaria, por supuesto - respondió mi padre como si fuera lo más normal del mundo. Todos nos echamos a reír sin poder evitarlo -. ¿Qué os parece tan gracioso? Tengo muy buena puntería, aunque no dispare a menudo.
_ Discúlpenos, Jefe Swan. Pero las armas de fuego no sirven contra los de nuestra especie - intentó explicarle Edward, excusándose por todos -. Nuestra piel es demasiado dura para que una bala la atraviese. Rebotarían.
Mi padre se quedó callado, meditando en ello. Miraba disimuladamente hacia la cartuchera colgada en el perchero de la entrada. Yo vi ahí el momento ideal de escapar y no lo dudé ni un segundo. Agarré a mi marido por el brazo y tiré de él hacia la salida más próxima.
_ Papá, tenemos que irnos. Seth me está esperando desde hace un rato - me excusé rápidamente -. Hay pescado preparado en el horno, sólo tienes que sacarlo cuando pite la alarma del temporizador - dije antes de salir por la puerta.
El viaje hasta la casa Cullen lo hicimos en silencio. Edward aun estaba reponiéndose del "susto" que le había dado mi padre. Yo aun intentaba desprenderme del estrés provocado por el interrogatorio al que me había sometido.
Cuando llegamos a casa de mis suegros nos encontramos allí con toda la familia reunida, además de a mi primo. El pequeñajo estaba sentado muy impaciente a la mesa, esperando ansioso a que llegara para tomarse la cena.
Los tres hombres de la casa discutían acaloradamente estrategias de batalla. Rosalie se hacia la manicura y Alice y Esme preparaban la cena. Era un día más en la casa, como si nada extraordinario estuviera a punto de pasar.
_ Qué bien que llegas, Bella. No me querían dar de cenar hasta que llegaras - se quejó mi primo.
_ Cierto, sus tripas nos han interpretado un concierto entero -se rió Rosalie.
Todos nos pusimos a reír menos el pobre Seth, que agachó la cabeza avergonzado. Era el blanco ideal de las pullas de todos, pero también era el niño mimado de todos ellos.
_ Jo... ya vale - pidió Seth con voz débil -. Consumo mucha energía con tanta carrera por el bosque y además estoy en edad de crecer. ¡Es normal que tenga que comer mucho! Jopetas.
_ Bueno, vale. Ya de quejas, renacuajo - dijo una sonriente Alice revolviéndole el pelo, encaminándose a por la cena.
Salio de la cocina con una bandeja repleta hasta los topes de comida. Se me hacia la boca agua viendo todos esos manjares. Seth ya tenía el cuchillo y el tenedor bien agarrado, preparado para atacar la cena. Bueno, al menos no comería con las manos. Ya era un avance comparado con "otros".
Sin embargo la comida no llegó hasta nosotros. A mitad de camino Alice se quedó parada en el sitio, con la mirada perdida. Soltó la bandeja que cayó al suelo con un gran estrépito de sus flojos dedos.
_ Joo... ¿por qué has dejado caer la comida? - lloriqueó Seth.
En un segundo Jasper estuvo junto a Alice, abrazándola por la espalda e intentando relajarla. Su cara reflejaba la tensión de la visión, probablemente sobre la llegada de los Vulturi.
_ Llegarán pasado mañana, por la tarde - explicó Alice -. Vendrán aquí, a casa. Tendremos que estar preparados.
El silencio se instauró entre todos los presentes. El momento decisivo se acercaba. Ya estaba sobre nosotros.
N/A: Esperamos que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejarnos vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como nosotras
Muchas gracias a Alejandracullen21, alice-bella1124, BlackCullen, ceci9123, Dark kurogane, el angel de la muerte, gabuxus-15, isa-21, Jessica, mari, Patry Clan Meyer y sandryttaa por los reviews que nos vais dejando a lo largo de los capítulos... y nuestra bienvenida a los nuevos lectores...
Intentaré volver a escaparme la semana que viene para traeros otra actu lo más pronto posible… Nos vemos el próximo día con el Capítulo 7: "Los Vulturis" Besos a todos
