Capítulo 50 El General de la iniquidad
Los cielos del planeta se volvían grises, las nubes cubrieron en un instante los rayos del astro rey y un extraño viento comenzó a soplar, la energía se respiraba turbia, tensa. El sonido de fuertes truenos retumbo sobre las tierras de casi todo el viejo continente, los relámpagos irradiaban su luz en los cielos con furia. Arriba, en los cielos, oculto por las densas nubes el Monte Olimpo se ocultaba de la vista de los simples mortales mientras que en sus dominios Eris preparaba su ofensiva. Su cosmos de diosa de la discordia estaba casi desaparecido ahora solo una sombra negra, lúgubre y espesa cubría su ser. El rostro de la diosa estaba evidentemente desfigurado parecía haber envejecido, sus ojeras eran marcadas y se podía apreciar sus venas debido a la pérdida de peso que manifestaba. Los caballeros de la discordia habían traído a la totalidad de los prisioneros a la cámara principal del olimpo, la sala del trono del gran Zeus, la deidad de los cielos dormía bajo un trance hipnótico en una cama de piedra que Eris había colocado en el centro del circular recinto como altar de ofrendas. El resto de los dioses habían sido encadenados en las diferentes columnas que formaban un círculo perfecto.
Hipnos estaba impresionado después de haber presenciado la destrucción de Abel, más aun todos eran conscientes que al absorber esa energía la Sombra había tomado una fuerza temible y el cuerpo de Eris se había consumido durante el proceso. A unos cuantos metros podía ver a su hermano Thanatos quien observaba horrorizado el cuerpo inmóvil de Zeus, el dios del sueño aprovecho unos minutos en que Eris se encontraba ocupada dando órdenes a sus caballeros.
-Hermano tenemos que salir de aquí, esa cosa nos aniquilara a todos.-
-Aniquilar? Bueno fuera! Oíste lo que dijo la zorra, no moriremos sino que seremos torturados y consumidos para el resto de la eternidad.-
A unos metros Iris observaba a los gemelos entrar de nuevo en esa discusión que ella consideraba absurda, Enio a su derecha no parecía mostrar signos de fatalidad, al menos conservaba su vista en alto a diferencia del Hefestos, Hera, Psique y Eros. La mensajera del arcoíris trato de entablar un poco de conversación con la diosa del caos.
-Tienes alguna idea, o aun guardas fe?-
-La Fe es lo último que se pierde, Iris. De si tengo una idea pues te seré sincera no es exactamente una idea clara, pero en estos momentos la claridad no es indispensable.-
Los dioses gemelos pararon su discusión al escuchar a Enio, el resto de sus homólogos subían sus rostros curiosos y esperanzados ante las palabras de la destructora de ciudades.
-Escúchenme bien, aún queda una última esperanza, Athena no sabe que estamos todos encerrados aquí. Sin duda sabe que Abel ha sido devorado, y eso por la distorsión que se formó al chocar su energía en el vórtice de la Sombra.-
Thanatos se ponía inquieto, aquella conversación debía acelerarse antes de que Eris volviese al recinto.
-Habla ya bonita!-
-Digo que si Athena supiese que estamos aquí ella vendría por nosotros a nuestro rescate.-
Eros estaba resignado.
-Después de lo que le hicimos a ella y a sus Santos…-
-Déjense de pendejadas! Después de tantos milenios y aún no han comprendido que Athena es un ser justo y noble, ha tenido sus épocas duras como todos pero desde que se decidió a tener encarnaciones en la Tierra purifico su corazón con el trato a los seres humanos, se volvió humilde. Cosa que ninguno de nosotros jamás quiso experimentar. Ella vendrá, lo sé, y no viene sola por eso esta puta está inquieta.-
Hera quería respuestas más que aceptar las duras palabras de Enio.
-Que siguieres para que se entere de nuestra condición de rehenes?-
-Sugiero un sacrificio, uno de nosotros debe sacrificarse para que otro salga en libertad y este avise de nuestro estado al resto.-
Thanatos sintió que se le saldría el corazón del susto.
-Que! Estas loca?! Has visto lo que le hizo a Abel seria la eterna tortura, nadie en su sano juicio adelantaría ese infierno por un plan semi loco!-
La mirada de la destructora no mostraba ni un mínimo de sensaciones, estaba decidida y dispuesta a todo para conseguir su plan. Desde hacía milenios se sabía que existía una rivalidad entre ella y Eris, muchos creían que en parte se debía al evidente respeto que el Dios de la guerra solía demostrarle a su hermana la destructora. Ambas hermanas eran compañeras de batalla de Marte, aunque si bien era cierto que a diferencia de Eris; Enio siempre fue neutral en cuanto a sus puntos vista en los campos de guerra. Ares adoraba los puntos de vista fríos y calculadores, mientras que su hermana melliza levantaba sentimientos negativos que incentivaban a los seres a matarse. Ambas se cubrían de sangre en los campos de guerra, pero una se deleitaba en incentivar el dolor y la otra se limitaba a lo suyo, a destruir.
La gran destructora miro a los ojos de Thanatos y este sintió un hueco en su corazón al ver esa sonrisa fría saliendo de los labios de la hermosa y terrible diosa. Quiso decir algo pero su voz se vio callada por los pasos de Eris quien volvía al recinto acompañada de su escolta. La discordia encendió su ahora negro cosmos conjurando a las fuerzas de las tinieblas absolutas, esas que van más allá de la muerte misma, esas que inspiran a los infiernos mismos. La sombra hizo su aparición saliendo del cuerpo de la diosa adquiriendo una forma semi humana y hablando con voz lúgubre y autoritaria.
-Que tus hijos nos muestren el camino Eris, y de las tinieblas y yo te regalo al ejercito de Molotch.-
La sombra con forma semi humana se dividió una y cientos de veces formando un ejército de seiscientos sesenta y seis creaturas. Sus cuerpos eran abominables sus pieles eran grises como la de los cadáveres en estado de lividez. Sus cabellos eran como hilos de metal punzante con puntas rojas de fuego ardiente, y sus rostros desfigurados solo podían ser descritos con una sola palabra y seria Hera quien al ver semejantes monstruos lo diría con un tono de pánico y asco.
-Aberraciones! Eris que haces? Esos seres son…-
La sombra se volteo en busca del ser que le había descrito perfectamente parándose a escasos centímetros de la Diosa del matrimonio. Era imposible no sentir miedo ante esa oscuridad viviente, toda ella despedía una energía de horror, de asfixia y desesperación.
-Vaya Hera tienes demasiada osadía al exponerte de esta manera.- La Sombra tomo directamente del mentón a la deidad obligándola a mirarle de frente.
- Que pasa no te gustan mis chicos?-
Ella tembló al saberse tan cerca de poder ser absorbida por el ser que la tenía cautiva, sin embargo no eran por el momento las intenciones de éste. La soltó de inmediato y dirigió una mirada alrededor del recinto para deleitarse de ver a esas deliciosas creaturas que serían sacrificadas para alimentar su insaciable hambre de energía.
-Escuchen bien mis preciosas ofrendas, este es el ejercito que me traerá un sacrificio tan suculento o quizás hasta más anhelado que el vuestro. Ellos me traerán la vida del ser que más he amado y odiado por milenios.-
Los dioses se miraron con desconcierto al escuchar que semejante creatura del mal podía confesar haber sentido amor por algo o alguien.
-Antes de convertirnos en fuerzas de la oscuridad solíamos ser parte de la Fuente como ustedes mismos lo fueron, en ese tiempo solíamos sentir y un día sentimos deseos como ustedes de poseerlo todo para nosotros. La Fuente es vida y amor, pero se rige por una estupidez llamada libre árbitro, todos los seres son vulnerables por esta ley y hubiésemos controlado al universo si las fuerzas de luz de la Fuente no se hubiesen inmiscuido. Yo también fui parte de los siete rayos y tuve una energía hermana, a quien ame con locura, pero ésta se negó a gobernar el universo junto a mí y se atrevió a liderar a los seis rayos restantes para que mis seguidores y yo terminásemos encarcelados. Ahora esta encarnada en la tierra y yo me llevare su vida y la de aquello que tanto ama, esa será mi venganza. Una vez muertos mis oponentes ustedes serán mi plato principal, éste universo será nuestro como siempre debió de haber sido!-
Eris temía interrumpir, pero el tiempo jugaba un papel importante en ese plan.
-Mi señor es la hora.-
-Sí, si ya lo sabemos querida discordia, pero no podemos enviar a mis niños sin su líder no lo crees?-
Se sintió un temblor por todo el planeta mientras que el cosmos maligno de la sombra dirigía su rayo abriendo una compuerta dimensional en medio de la sala, del otro lado de la puerta se veía solo niebla oscura y espesa y se escuchaban los gritos de dolor, que los dioses reconocían que provenían de Abel y de la ninfa del sacrificio. Una figura de más de dos metros se abrió paso entre la niebla a diferencia de las creaciones de la Sombra esta figura tenía una extraña belleza su rostro era como la de un niño dulce e inocente con rasgos finos y perfectos, sus cabellos castaños rizados, y esos ojos miel claro, su cuerpo era fornido como el de un gladiador quien vestía una extraña armadura negra espesa. La sombra no tardo en presentarle.
-Mis queridos Olimpos ante ustedes mi querido hermano el General Molotch, no se dejen engañar por su linda apariencia, recuerden que aun conservamos ciertos recuerdos celulares de cuando éramos rayos de la Fuente. Si pueden ver ese hermoso rostro infantil revela el tipo de energía que a mi hermano le fascina absorber.-
En ese instante Molotch dirigió una mirada a los Dioses y sus ojos se volvieron negros y de su inocente sonrisa se apreciaban colmillos filosos y sucios. Thanatos lo comprendió en el acto.
-Es el demonio que se alimenta de las almas de los niños, por él se sacrificaban a estos inocentes en los altares de los Fenicios.-
Una sonrisa maquiavélica por parte de los seres de la oscuridad hizo que las palabras del Dios de la muerte cesaran, no quiso incentivar algo que pudiese ir en su contra. La sombra se dirigió a su general y le hablo con claridad.
-Mata al niño y si puedes tráeme con vida a su madre, sería más placentero llevarme la vida de Mitchelle con mis propias manos.-
-Sera un placer.-
El General de la oscuridad tomo el mando de su nefasto ejército y como nubes negras los seres del mal se difuminaron tele transportándose en busca de los dos seres antes enviados por la discordia.
Mientras tanto chispas de colores provenientes de los seis rayos restantes tele transportaban a los caballeros a sus sitios de batalla. En el primer círculo ubicado alrededor de la mansión Graciela colocaba a los caballeros en los puestos más apropiados. Mascara de Muerte, Marín, Afrodita de Piscis, custodiarían junto a ella el primer círculo, pero ella no se quedaría estática sabia del funcionamiento de la Sombra y debía moverse entre los siete. Ángelo observaba con bastante preocupación los eventos que venían de acontecer, el cielo negro y furioso y ese horrible temblor de hacía unos instantes no podía significar nada bueno. Marín trataba de dar ánimos a su italiano así como al resto de sus compañeros pero el cosmos no mentía y se sentía una energía maligna y extremadamente poderosa que se acercaba con rapidez. Tomaron un respiro y en silencio se preparaban para lo inevitable.
Mientras tanto a kilómetros en la profundidad del Mar Mediterráneo Mitchelle veía con asombro el imponente Templo submarino de Poseidón, el mar como cielo y esas hermosas columnas de Mármol que embellecían aquel majestuoso sitio. Kanon la acompañaría hasta la sala del trono del Dios de los siete mares, ahí la dejaría bajo la protección de los siete dioses. La idea le era detestable, pero era consciente que para proteger a su mujer e hijo se necesitaría que los seis círculos restantes estuviesen bien custodiados. Como mínimo había conseguido fijar su puesto en el sexto circulo junto a Shura, Mu y Constanza, rodeando el templo principal en donde ella se encontraría protegida. Al entrar en la sala del trono la del rayo azul se dio cuenta de que aquello estaba por comenzar, aun no era de noche pero el mal tiempo ya había oscurecido la superficie y por lo tanto las aguas se veían turbias y oscuras en sus cabezas.
Ya dentro de la sala los siete Dioses tomaron puestos dejando a la chica en el centro del recinto aun despidiéndose de su esposo. Los ojos azul-verdoso de la chica comenzaron a llenarse de lágrimas sintió un escalofrió que recorría su cuerpo entero y antes de que Kanon pudiese abrazarla ella no pudo evitar dejarse caer al suelo como aterrorizada. Se cogía sus cabellos con desesperación mientras que el ex dragon del mar trataba inútilmente de tomarla en sus brazos para averiguar si algo le dolía. Ares y Athena se pusieron nerviosos y fueron a cerciorarse que todo estaba en orden, pero al llegar a la pareja Mitchelle rompió en un llanto amargo inmerso dolor y miedo. Atrayendo la atención del resto de las deidades. Perséfone se preocupó por la chica y sin más trato de conseguir lo que Kanon y Athena no lograban por el evidente arranque de terror de la pelirroja.
-Mitchelle hija, dime que ves, de que se trata?-
Kanon se sorprendió por las palabras de la Diosa del inframundo, él estaba convencido que su mujer estaba demasiado nerviosa, pero nunca considero que su energía aún no se apagaba del todo. Las palabras de Perséfone dieron pie para que Kanon insistiera con más tenacidad hasta lograr abrazar a su chica y esta se confesó frente a todos.
-Es Molotch, la sombra ha enviado al asesino de bebes! El viene comandando un vasto ejército, son demasiados! No podréis contra ellos los seis rayos pueden cubrirse con vestimentas de luz, pero ustedes no poseen ya sus armaduras, estáis vulnerables frente a ellos!-
Kanon trataba en vano de darle ánimos, aunque por dentro aquella confesión le había llenado a él mismo de terror.
-No permitiré que nadie ponga un dedo sobre ti ni sobre nuestro bebe, así me cueste la vida la sacrificare con gusto porque ustedes lo logren.-
Escuchar a su hijo en ese argumento puso furioso a Ares.
-Nadie va a morir, ni hoy ni nunca en manos de esas abominaciones! Escuchaste Kanon y eso incluye a todos los aquí presentes y a los que custodian esos círculos!
Poseidón se quedó unos segundos pensativos, después dirigió una sonrisa cómplice hacia Hermes y éste lo comprendió de inmediato.
-Es una idea excelente mi querido tío, pero necesitaremos de un poco más.-
-Pues Hades puede encargarse del resto y porque no tú también puedes Ares, aunque a mi parecer lo de Hades sería más resistente. No es por ofender a nadie pero quien puede más que quien tiene a la muerte de su lado o no?-
Ares y Hades lo comprendieron en el acto, aunque Ares no quería quedarse atrás.
-Yo me encargo de las nuestras.-
Athena estaba inquieta, no entendía nada de lo que se decía, pero Perséfone no tenía ni la menor duda.
-Zeus te quito las armaduras a ti Athena, pero no al resto de nosotros, así que ellos tres se pondrán manos a la obra.-
Después miro a Kanon y a Mitchelle hablándole a esta última con ternura.
-No temas Mitchy hay siete escamas y 108 sapuris en plena disposición y de nosotras las deidades Ares se encargara.
Poseidón encendió su cosmos con fuerza y con su mente envió las escamas en busca del caballero o amazona que ellas eligieran. Hades hizo lo mismo y diez sapuris aparecieron frente a ellos para después decirles en voz alta a las armaduras oscuras.
-Seleccionen a los restantes y reproduzcan sus legítimas armaduras.-
En unos segundos Kanon se vio expulsado por la fuerza de la escama del Dragón del Mar quien le cubrió a la perfección como en los viejos tiempos.
-Pero cómo es posible?! Si yo robe…-
Poseidón solo sonrió mientras negaba con su cabeza al ver el asombro del gemelo menor quien aún no se daba cuenta de lo evidente.
-Jamás robaste la escama Kanon ella te eligió a ti desde el inicio, siempre has sido el General Dragón del Mar. En aquel tiempo el uso que le diste quizás no fue el correcto, pero ahora tienes la oportunidad de hacer honor y limpiar tu pasado. Bienvenido mi General Dragón del Mar.-
Mitchelle estaba asombrada tanto que su llanto se había transformado en una inmensa alegría, mientras se ponía de pie con ayuda de Athena y Perséfone se dirigió a besar al guapísimo General que tenía frente a ella. Después de un tierno beso la chica le hablo a él en especial y después al resto de los Dioses.
-Escúchenme Molotch es de las fuerzas más nefastas que existen, pero tiene un punto débil como todos, y ese es la luz pura, si logran que sus cosmos se fusionen a su luz y se vuelvan como soles vivos entonces él no tendrá oportunidad. Para esto tendrán que acceder a sus sentimientos más puros e inocentes, es la única forma de que sus cosmos se vuelvan más poderosos que el suyo, pero sobre todo en ningún momento deben experimentar miedo delante de él, ya que eso le vuelve invencible.
Hades se inquietó –Soles y luces, pero si…-
-Escúchame Hades el inframundo no es oscuridad, sabes como yo que en realidad es un conjunto de miles de dimensiones. Fue tu sentimiento de separación, en aquellos tiempos del mito, lo que hizo que te sintieses triste y oscuro e insignificante. En realidad tú y cada deidad aquí presente son como soles vivos, aunque te guste vestirte de negro eso no significa que carezcas de luz, cuando creaste los campos Elíseos estos tenían luz y también eran parte del inframundo o no?-
Perséfone tomo la mano de su esposo y le hablo.
-Querido solo es cuestión de recordar nuestros orígenes, todos somos parte de la Fuente y ella es luz.-
Ares sonrió ante las palabras de su media hermana y él también encendió su cosmos y en instantes unas armaduras color rojizo cubrieron los cuerpos de Perséfone, Athena, Hermes y Afrodita. No era necesario para Hades y Poseidón, ya que ellos tenían las suyas. Saori se sintió extraña al verse cubierta por la vestimenta de su ahora suegro antes archienemigo.
-Vaya esto es…-
-Es para que esas lacras no se lleven contigo al corazón de mi Saga, así es que más te vale que no te mueras porque si no te juro que..!.-
Una disimulada tos de la parte de Hermes le hizo entrar en razón al Dios del impulso, que en ese momento andaba demasiado impulsivo.
Afrodita, la diosa, se tapaba la boca para no reírse de lo ridículo que se veía Ares celando a sus hijos, mientras que las escamas de Poseidón habían tomado ya a sus portadores vaya sorpresa cuando June se vio envuelta de la Escama de Lymandes, Shaka se vio con la escama de Kriasor, Camus con la escama de Kraken, La escama de Scylla cubrió a Milo y la del Hipocampo a Shaina y la escama de la Sirena cubrió a Marin, y Sorrento recibió su escama de sirena con alas. El resto de los caballeros se vieron cubiertos por las armaduras, Sapuris de Hades, representando una copia de sus antiguas armaduras doradas. Hermes les hablo por vía cosmos era necesario que supiesen que las armaduras solo les protegerían y ahora era a ellos de utilizar con sabiduría sus propias técnicas de cosmos y hacer brillar sus luces como soles solo así podrían vencer.
Las primeras horas de la noche no se hicieron esperar y la luna llena luchaba por abrirse paso entre aquel tiempo de truenos y lluvia furiosa, el eclipse no tardaba en asomarse y antes de verse víctima de su propia suerte Mitchelle decidió dirigir vía telepática sus últimas palabras antes de verse convertida, aunque fuese solo por escaso tiempo, en una simple humana.
-Escúchenme todos Dioses, Caballeros y Amazonas, sé que quizás este pueda ser nuestro último día con vida, pero confió en que en este tiempo que hemos compartido todos juntos haya servido para que juntos hayamos aprendido un poco de todos. Ustedes nos han enseñado a ser humanos a vivir y asimilar todo un mar de cosmos y emociones que todo ser vivo con cuerpo conlleva. Nosotras les hemos compartido nuestra manera de ver a la creación, y de conectar con esas energías que nacen de lo más puro de todo corazón. Ustedes han sido nuestros maestros del cosmos y nosotras sus mentoras de la luz. Solo quiero que recuerden que jamás hubiesen logrado activar sus luces si en ustedes no hubiese esa energía pura que llamamos amor. La Sombra niega el amor, lo encarcela, lo ignora, pero este sentimiento es tan poderoso que ni ella misma es capaz de destruirlo. Así es que cuando luchen háganlo por amor y con amor, y créanme que ni un ejército de millares de sombras pueden combatir contra una gotita de amor puro, sincero y desinteresado. Esta es vuestra arma secreta y es el as que deben conservar en todo momento.-
En la mente de cada uno de los escuchas aparecieron las imágenes de aquella persona que les hacia sonreír de aquel amante, amigo y compañero, era inevitable que algunos derramasen pequeñas lágrimas al sentirse después de tanto tiempo amados y sobre todo como nunca en las épocas del antiguo santuario pudieron verse ahora lo hacían. Hoy ya no eran un ejército de caballeros que servían a los dioses, ahora eran una familia que se apoyaba y peleaba por una causa noble y justa.
Mitchelle dirigió una última frase y esta fue solo para sus hermanas de los rayos.
-Graciela, Gabrielle, Ángela, Aurora, Constanza, Eliana recuerden las seis que aunque estemos encarnadas seguimos siendo parte de la fuente, y siempre lo seremos, eso nos da derecho a reclamar nuestra totalidad lumínica. Alinéense y proclamen!-
Después todo fue silencio y la luna comenzó a teñirse de sombra, mientras que Mitchelle sintió como una parte de ella se extinguía y en ese momento un fuerte dolor en su bajo vientre le broto con una fuerza indescriptible. La chica se puso pálida y Saori no dudo en tomarla fuerte del brazo haciéndole ver que contaba con su compañía y apoyo. Afrodita y Perséfone se acercaron para cerciorarse ante la mirada extraña de los tres dioses varones, quienes estaban preocupados al apreciar el evidente sufrimiento físico de la pelirroja.
-Este dolor es muy fuerte y es como…-
La diosa de la belleza hablo por previa experiencia. -Si como punzadas fuertes y constantes, hija estas en labor de parto.-
Ares le envió un mensaje por cosmos a Kanon.
-Ya está, ella ha comenzado, ahora habrá que ver cuánto tiempo tardara el pequeño en venir.-
-Escúchame bien Ares, si todo lo que nos has dicho es cierto te suplico que…-
-Tranquilo hijo mío, te juro por tu madre que mi nieto nacerá sano y salvo. Y que mañana estarás cambiándole los pañales.-
-Olvídate de mí! Lo primero son Mitchy y mi hijo.-
Hubieran continuado la discusión cuando Graciela les envió un mensaje.
-Ya están aquí, todos a sus posiciones!-
Desde la pequeña muralla de cosmos que formaban Mascara de Muerte, Afrodita, Marín y Graciela a un par de kilómetros se podía apreciar la llegada de cientos de seres con una sombra espesa como cosmos y a la cabeza una energía violenta que les comandaba.
Marin se veía a si misma con esa escama de sirena, y se preguntaba de qué diablos le serviría si ni siquiera estaba en el mar, mientras que Graciela le explico.
-Es solo una armadura que te cubrirá, pero como tú no tienes el cosmos de su antigua portadora, es a ti de canalizar tus propios ataques. Piensa en ella como una pequeña protección.-
Ángelo se acercó a la pelirroja tomándola de la mano ellos eran solo cuatro contra cientos de seres abominables. Quiso temer por un instante al sentirse tan infinitamente minúsculo, pero después recordó las palabras de Mitchelle, así que decidió mandar el miedo a Yomotsu y concentrarse en dar un mil por ciento por sus compañeros quienes eran ahora su familia y por esa chica que nerviosamente se aferraba a su mano presa también de la inseguridad de lo evidente.
-Graciela que hacemos son centenas?!-
-Y nosotros somos ciento cuatro queridos amigos, pero aun así no desistiremos.-
Los dos caballeros y la amazona del águila miraron a la ahora pelinegra con cara de interrogación mientras que Afrodita sintió que su cuñada perdía los pedales.
-Como que..-
Graciela encendió su luz mientras que su cuerpo se cubrió por una armadura morada con brillo rosa y así conjuro en voz alta y con fuerza.
-Por mi derecho divino invoco a la fuerza de los ángeles de la destrucción1, ángeles de la fuerza destructiva vengan a mí que yo les llamo. En el nombre de la Fuente les reclamo su presencia manifiéstense frente a su comandante Camael2.-
En ese momento del cielo se abrió una brecha y cien luces violeta blanquecinas bajaron y se posicionaron alrededor de los jóvenes del primer círculo. Ángelo estaba frio esas luces no tenían una forma fija, sin embargo no dejaban de moverse no le quedo duda eran seres vivientes. Afrodita y Marín estaban maravillados, miles de preguntas llegaban a sus cabezas pero no era el momento para adquirir respuestas. Molotch estaba ya a pocos metros de distancia y al ver la llegada del ejército de Camael su cosmos se encendió de furia dirigiendo a su armada.
-Maten a quienes puedan, pero ante todo abran paso hasta el centro, están en círculo así que nuestro objetivo yace en el núcleo de éste. –
Graciela le cortó el paso al General de las tinieblas mientras que éste bramaba con ansias de venganza.
-Tú maldito, no volverás a humillarme como en aquella época, además tu cuerpo humano te hace frágil y esta vez no quedara nada de ti.-
Aquella amenaza fue escuchada extrañamente por Shura, quien desde el sexto círculo esperaba desesperado e impaciente por Graciela, mientras que Kanon estaba furioso por no poder acompañar a sus seres amados cuando más lo necesitaban.
La comandante de la destrucción movió su brazo indicando una dirección y los seres de luz se movieron a velocidades increíbles despedazando y convirtiendo en humo a las creaturas siniestras que se atravesaban en su paso. Sin embargo Molotch no se dejaría vencer a la primera y distribuyo bien a sus monstruos quienes comenzaron una ardua lucha contra los caballeros y los seres brillantes.
En el recinto del templo de Poseidón los dolores de parto aumentaban en frecuencia, Mitchelle se tensaba de tanto dolor, mientras que Saori quien la tenia de la mano encendía su cosmos tratando de traerle alivio a su amiga. Perséfone le preparo un sitio junto al trono para que ella pudiera dar a luz en él, sin embargo del resto de los dioses ninguno osaba decir ninguna palabra sentían por medio de sus cosmos que la batalla había comenzado y no querían preocupar a la chica que estaba por parir. Afrodita, la diosa, sentía un miedo profundo sabía que su hijo se encontraba en el primer círculo y que en ese momento peleaba con la totalidad de su potencial contra esa amenaza. No quiso mostrar su evidente miedo y en secreto se concentró, mandando energía al caballero de piscis quien de inmediato pudo percibir un golpe de luz amoroso que le impulsaba a seguir sin amedrentarse.
El caballero de Piscis tomo una hermosa rosa roja mientras que sonrió satisfecho pensó en su madre quien ahora estaba con él apoyándole y por si fuese poco en su hermoso ángel violeta de quien sentía una hermosa luz suplementaria que también le estaba llegando vía cosmos para su protección. Así que con su perfecta rosa roja solo grito.
-Rosas Diabólicas! – Dejando escapar la hermosa flor que venía seguida por decenas de sus compañeras.
-Esto es en honor a mi madre y a mi chica, monstruos asquerosos!-
Cada rosa se impactó en el pecho de un enemigo y misteriosamente ninguna estaba envenenada sino que estaban impregnadas de una hermosa luz violeta que les despezo a sus oponentes convirtiéndoles en polvo.
Marín lanzaba su garra de águila con fuerza descomunal esta tomaba una forma más luminosa de lo normal, aunque los oponentes eran demasiados ella no se rendiría a su derecha Ángelo no se quedaba atrás las ondas infernales se convertían en celestiales, esto a que su ataque tomaba un brillo de luz y no era para menos el solo saber que ella estaba ahí combatiendo junto a él le daba fuerzas para no desistir. Los oponentes caían victimas de aquellas luces impregnadas del espíritu de amor, sin embargo eran demasiados y por más que lucharon no pudieron evitar que algunos muchos se les escapasen abriendo en cuestión de segundos una brecha misma que Molotch aprovecho para pasar. Con un golpe inesperado Graciela fue expulsada a kilómetros mientras que el general demoniaco huyo para adentrarse más rumbo al segundo círculo. La pelinegra se impactó contra una columna de mármol perteneciente a las ruinas del templo de Poseidón, pero aquel que yacía en la superficie en donde antiguamente los humanos le adoraban. Fue cuestión de segundos cuando Shura sintió que algo no había salido del todo bien.
-No! No puedes caer! Levántate Gracie no puedes perder!- Gritaba el caballero de capricornio extrañamente ido de su realidad mientras que Mu y Kanon trataron de hacerle volver a la realidad.
-Shura que paso?! Regresa en donde está tu mente?-
-Gracie está herida! Es horrible puedo sentir lo que le pasa, ese demonio la lastimo!-
Kanon quiso morirse aquello pintaba mal, era lógico que el primer círculo no había contenido a la totalidad de las fuerzas del mal. Sin embargo todos sentían que aunque el mal avanzaba una parte de su ejército había y seguía cayendo en manos de los caballeros de la esperanza.
Molotch se acercaba de más en más en busca de la entrada al mar sabía de antemano que el círculo central yacía en el fondo del Mediterráneo. La playa estaba ya cerca, el camino para entrar en el mundo de Poseidón yacía en Sunion y justo al llegar a la puerta de la antigua prisión de Athena una esmeralda sorpresita le esperaba.
-Ángeles de la salud de las almas!-
Ángela se manifestaba frente a él acompañada de Kiki, Dokho, Aioria, era sorprendente verla vestir lo que parecía una armadura celestial color verde claro, mientras que los caballeros eran protegidos por los Sapuris de sus respectivos signos zodiacales.
De las manos de la del rayo esmeralda salieron cien luces verde brillante con formas difusas y del tamaño de un ser humano, además estas se movían a la velocidad de la luz impactando a sus oponentes y desintegrándolos. Molotch arrojo un rayo rojo oscuro que la chica pudo bien esquivar.
-Estúpida engreída! Crees que con cien de tus soldados y tres simples humanos podrás contra mis fuerzas!-
-Sabes Molotch no todo lo que ves es lo que hay no es así Dokho!-
El antiguo maestro solo sonrió al comprender qué era lo que debía hacer.
-Los cien dragones!-
Los dragones iban revestidos de una luz blanca brillante, sin duda el joven maestro tenia demasiados motivos para pelear en esa guerra, una familia que aunque no estuviese junto a él, debía vivir en un mundo pacífico y por si fuese poco estaba su amigo mejor dicho su hermano de alma Shion y cierta Diosa rubia que había rejuvenecido a su viejo corazón. Al ver el despliegue de fuerza del maestro Aiora y Kiki no se quedarían atrás.
-Plasmas relámpago!-
-Revolución Estelar!-
Los ataques de los tres caballeros y la guerrera del rayo verde hicieron sucumbir a una centena de sus oponentes aunque estos no se dejaban así por así. Las bestias atacaban con fuerza sus cabellos de fuego quemaban y las ráfagas de fuego incandescente salían volando por los aires lastimando fuertemente a los caballeros. Molotch se arrojó contra Ángela y ambos volaron por los aires en un despliegue explosivo de luz contra tinieblas, ella le dio una buena batalla dejándole heridas al demonio, quien maldecía a su oponente.
-Como te has atrevido miserable luciérnaga!-
-Tienes un cuerpo tan vulnerable como el nuestro Molotch ya que fue creado por la energía que comiste de Abel, pero él aún sigue vivo, esa energía no solo te alimenta a ti sino a todos ustedes así que no podrás mantener esa forma humana por mucho tiempo. Eres un ser vampírico y eres esclavo de tus necesidades!-
-Ya verás cómo se suplen mis necesidades cuando absorba al vástago de tu hermana!-
-No te acercaras a él ni un centímetro!-
-Ya lo veremos ella morirá y tu pagaras por habernos encerrado en esa maldita dimension!-
Uno de los monstruos creados por Eris arrojo un rayo oscuro que golpeo a Ángela en el pecho, haciéndole caer del impacto hasta el mar que estaba a escasos metros. Molotch aprovecho para junto al resto de su armada abrirse paso y colarse al tercer círculo, aunque veía que las cosas se complicaban de más en más, ya que más de doscientos de sus soldados habían sido destruidos.
En el quinto circulo Shaka enviaba energía a distancia se podía percibir por la manera en que estaba concentrado y las ondas de luz que despedía su aura, Saga se inquietaba.
-Que haces?! No gastes tu energía la vamos a necesitar, mira que las fuerzas del mal están cayendo, pero aun nos superan en números considerablemente.-
-Ángela está herida, su corazón no va bien.- El dejo de tristeza en la voz del caballero de virgo hizo que el gemelo se sintiese mal por su comentario.
-Shaka lo siento, yo no… perdóname soy un estúpido.-
-Escucha quizás con suerte esta energía le ayude a reponerse, aunque siento que fue directo a su… no soporto estar aquí! Quiero ir con ella, pero sé que eso sería catastrófico para todos!-
En el tercer circulo Aurora sacaba su fuerza de fuego dentro de los dominios de Poseidón, ahí donde ellos estaban no había agua, esta seguía cubriéndoles como techo. Estaban a kilómetros del templo de principal en una de las colinas de Atlantis. Shion esperaba junto a la peli naranja la llegada inminente del enemigo junto a ellos Shaina y Sorrento les apoyaban.
El general de Sirena conocía a la perfección la integridad de la zona y mientras el tiempo pasaba él y Shaina concentraban sus cosmos para poderlos llevar al estado más lumínico posible. Las fuerzas del mal no se hicieron esperar a escasos kilómetros las sombras espesas se abrían paso feroz y vorazmente. Aurora miro a sus compañeros, en especial al General de Sirena.
-Con tu permiso cuñado, me permitirías…-
-Aurora por supuesto ya sabes que estamos en confianza.-
Una sonrisa amical de la chica y de inmediato encendió su cosmos creando a su alrededor un portal por donde figuras de fuego brillantes entraron sus tonos rojo escarlata recubierto de dorado hacían ver que se trataba de seres del mismo origen que ella.
-Ángeles del fuego sagrado, les comando en el nombre de la Fuente para que vuestro fuego purifique y destierre de aquí al mal!-
Las creaturas se pusieron alrededor de los caballeros, no tardó mucho en aparecer el General de las tinieblas.
-Vaya, vaya que desilusión Uriel después de tantos milenios y hoy vienes a enfrentarme con solo una centena de tu potencial. Es lógico que la fuente les ha dejado a su suerte.-
Aurora no perdería su tiempo respondiendo a las provocaciones de su adversario, ella dirigió su mirada a Shion y este comprendió en el acto.
-General Sorrento, Shaina detrás de mi! Ahora Aurora!
-Adelante fuego de la purificación!-
Los seres de fuego salieron y se impactaron contra los monstruos y antes de que Molotch y su grupo actuara Shion se les adelanto.
-Muro de Crystal!-
El demonio estaba furioso
-Como te atreves Uriel, tus guerreros no son lo suficiente numerosos como para vencerme y ese muro no te cubrirá por siempre!-
Aurora hablaba vía cosmos con Camus.
-Cherie que haces?-
-Sé que no podremos destruirles a todos pero al menos acabaremos con una buena cantidad, mis guerreros les debilitaran lo suficiente y así Sorrento, Shaina y Shion les devolverán a su dimensión oscura.-
-Aurora estas segura que no quieres que vaya por ti, aun estas débil por tus ultimas visiones!-
-No mi amor, mis ángeles se mantendrán mientras que yo les comande, es mi deber, te prometo que lo hare bien.-
-Je t'aime Aurora.-
-Moi aussi Camus.-
La peli naranja volvió su mente al campo de batalla, haciéndole una señal a Shion y el muro fue quitado ahora estaría cara a cara con el enemigo.
Aurora encendió aún más su cosmos haciendo aparecer una armadura color rojo casi naranja con brillo dorado y con fuerza hizo una proclamación.
-Fuente de toda vida dame aquello que por derecho me corresponde!-
En la mano de la chica apareció una espada con filo de fuego puro, y dirigiéndose al demonio le desafío y ambos entraron en un duelo sin tregua.
Sorrento por su lado tocaba su melodía mortal haciendo explotar a las abominables creaturas su música era dirigida por una hermosa luz amarilla. El sirena sonrió al saber que su chica desde el sexto círculo le enviaba esa energía para fortalecerle y protegerle. La melodía se volvió más y más hermosa y las creaturas caían, no sin antes dejar heridas en sus oponentes ya que sus cabellos se desprendían y como finos metales que eran, cortaban y se ensartaban en los cuerpos de los caballeros.
Shaina arrojo su garra de trueno haciendo caer a tres pero a cambio una de esas finas agujas se le clavo directo en el costado llegando a perforarle un pulmón, Shion trato de auxiliarla y a cambio recibió el mismo un par de esas finísimas estacas metalizadas que le hirieron en una pierna y en el abdomen.
Así la batalla seguía dejando heridos a una buena parte de los caballeros y amazonas Ángelo intentaba levantar a Marin ya que ambos tenían quemaduras en el vientre y brazos. Afrodita había tenido que dejarles para ir a auxiliar a Graciela, pero por más que intento encontrarle no había ni rastros de ella en toda la zona. Desde el sexto círculo Shura había perdido la conexión psíquica con su chica, y ahora temía lo peor. La batalla continuaba y la líder suplente de los siete rayos estaba desaparecida.
1 Ángeles de la fuerza destructora son el ejército del Arcángel Camael, no hay que confundirlos con los ángeles de las fuerzas del caos. Además en el fic yo hablo de cien cuando en realidad el ejército de un Arcángel o mejor dicho el cuerpo de un Arcángel está compuesto de miles de ángeles.
2 Técnica sacada del libro What is a light body ?Dictado por el Arcángel Ariel canalizado por Tashira Tachi Ren
