Nombre: "Nobleza –Parte 12–"
Basado en: Bokura no Gash Bell!
Personajes Principales: Kurumi Allen y Zeon Bell
Género: Suspenso, drama y pseudo-romance
Descripción: Ella está destrozada internamente, él está totalmente confundido. Ella descubrirá un sentimiento importante en su corazón, él completará su venganza. ¿Podrán ver un cielo estrellado ahora que ha pasado la tormenta?
Espacio: Mundo Mamodo
Advertencias: Ninguna.
"NOBLEZA –PARTE 12–"
-¿Por qué…? – Murmuró Zeon dentro de la bañera mientras miraba el techo como hipnotizado. - ¿Por qué ha sucedido esto…? Dije que jamás lo haría con ella, y aun así…yo… - Apretó los dientes con fuerza frustrado mientras se arrojaba agua al rostro para relajarse. – Maldita sea, ¿y ahora qué voy a hacer? –
Kurumi, por otro lado, seguía recostada en su cama llorando mientras apretaba con fuerza las sábanas. Estaba destrozada debido a que Zeon la había violado, su cuerpo dolía al igual que su entrepierna, el olor de aquél líquido que el peligris había dejado dentro de ella comenzaba a oler extraño, revolviendo su estómago y haciéndola recordar lo vivido.
-¿Por qué a mí…? ¿Por qué él…? – Murmuró entre sollozos. - ¿Por qué justamente ahora…que comenzaba a sentir algo por Zeon…? ¡¿Por qué?! – Exclamó mientras continuaba llorando.
-Todo está preparado. – Dijo la Mamodo de cabello plateado y ojos rojos.
-Bien, entonces comencemos. – Dijo el Mamodo de cabello azulado y ojos cian.
Ambos desaparecieron del edificio abandonado donde se encontraban, apareciendo cerca del territorio del Castillo Raiku.
-La barrera sigue activada. – Murmuró la peligris frustrada.
-Al parecer han sido más prevenidos que la última vez. – Dijo el peliazul.
-¿Qué? – Murmuró Zeon, volteando rápidamente hacia la ventana. - ¿Dos presencias…cerca del Castillo…? – El peligris se acercó a la ventana y miró el inmenso jardín fuera de ella. – La barrera está activada, no podrán pasar de igual manera, pero… - Apretó su pecho algo confundido. - ¿Por qué me resultan familiares estas presencias…? –
-¡Exterminus! – El peliazul atacó la barrera, pero su ataque rebotó.
-¡Dorusu! – La peligris lanzó su ataque, el cual colapsó con el que había sido reflejado. – Tch, es imposible atravesarlo. –
-¡¿Estos ataques…?! – Exclamó Zeon apretando sus puños. – No hay duda…son los de aquella vez… -
-Flashback-
-¡Exterminus! – Uno de ellos atacó a Zeon con un rayo de humo negro.
-¡Zakeru! – Contraatacó el peligris. - ¡No me vencerán tan rápido! –
-¡Dorusu! – Exclamó una Mamodo detrás de él, golpeando el carruaje con una bola verde que explotó una vez entró en contacto.
-Fin del Flashback-
-Malditos… ¡Malditos! – Zeon se colocó su manto dispuesto a ir a pelear. – Debo decirle a Kurumi que-… -
-Visión de Zeon-
-¡Por favor, déjame ir! – Nuevamente sus súplicas fueron calladas por un beso tosco. - ¡No quiero…! ¡Detente! –
-¡Me duele! ¡Me duele! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Déjame en paz! – Gritó desesperada mientras sus lágrimas salían de sus ojos y mojaban la tela que cubría sus ojos.
-Vete… - Murmuró entre sollozos. – Te odio… -
-Realidad-
-¿Eh? E-Es cierto…ella no… - Apretó los puños nuevamente y mordió su labio inferior. – Kurumi es…para mi ella es… - Sin dudarlo más, se teletransportó dispuesto a seguir las presencias de dichos mamodos.
-¿Zeon…? – Kurumi entró a la habitación del chico, viéndolo parado en el centro de la habitación.
Zeon volteó hacia ella y sonrió, sin decir palabra alguna, extendió sus brazos al frente para recibirla. Los ojos de Kurumi se llenaron de lágrimas y se dirigió a él con rapidez.
-¿Por qué…? Zeon… - Se impulsó con sus manos al frente para abrazarlo. - ¡Zeon! –
Al momento de abrazarlo, Kurumi cayó al suelo y se dio cuenta que, en sus manos, estaba el manto vacío de Zeon.
-¡¿Eh?! – Kurumi despertó de golpe, estaba recostada en su cama y de sus ojos escurrían lágrimas. – Es cierto, él… - La imagen de Zeon apareció repentinamente en su mente, confundiéndola. - ¿Eh? ¿Zeon…? – Murmuró.
Kurumi sintió que algo le presionaba el pecho y su corazón dolía, a pesar del dolor que todavía sentía por lo sucedido rato atrás, se subió a su silla y se dirigió al cuarto de Zeon.
-Zeon, ábreme, Zeon… - Siguió tocando con insistencia, pero no recibió respuesta. - ¿Zeon? ¡Zeon! ¡Zeon, abre la puerta! ¡Ábreme! – Kurumi abrió la puerta por la fuerza y entró, notando que el peligris no estaba ahí adentro. - ¿No está…? –
Nuevamente la imagen de Zeon apareció en su mente, oprimiendo su corazón y haciéndola exaltarse un poco.
-¿Zeon…? – Rápidamente se dirigió a las habitaciones siguientes. – ¡Zeon! ¡Zeon! ¡Zeon! ¡ZEON! ¡ZEONNN! – Exclamó repetidas veces mientras buscaba por todas las habitaciones.
Recorrió el castillo por completo hasta terminar en la sala de entrenamiento, pero nunca encontró al Príncipe…
-Zeon… - Murmuró mientras recuperaba el aliento. - En algún lugar de mi corazón… - Dijo para sí misma mientras apretaba su pecho. – Puedo sentir que Zeon ya no está… -
Regresó algo decaída a su habitación y se quedó viendo fijamente las sabanas en su cama que aún seguían manchadas del líquido blanquecino de Zeon y su sangre, sus ojos se llenaron de lágrimas y miró con añoranza por la ventana.
-¿Dónde estás…Zeon? – Murmuró para sí mientras miraba el cielo rojo del atardecer por su ventana.
-Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? – Dijo la Mamodo peligris divertida.
-El Príncipe ha venido a cavar su propia tumba. – Agregó el peliazul.
-¡Cállense! – Exclamó Zeon mirándolos con profundo odio. – Ustedes… ¡¿Ustedes lanzaron la maldición, no es así?! ¡Respondan! –
-¿Oh? ¿Ya lo ha recordado? – Dijo la peligris. – Efectivamente nosotros estuvimos ahí ese día. –
-Pero lamentamos informar que nosotros no lanzamos la maldición. – Finalizó el peliazul.
-Los haré pagar todo lo que han causado… ¡Los voy a despedazar! – Exclamó Zeon apuntando hacia ellos. - ¡Zakeru! –
-¡Extermishirudo! – El peliazul creó un escudo de humo negro para desviar el ataque. - ¿Qué sucede, Príncipe? ¿Acaso no disfrutó violar a esa pobre chica? –
-¡¿Qué?! – Exclamó sorprendido por aquello.
-¿Sorprendido? Sí, debería estarlo después de saber que su "secretito" ha sido descubierto. – La peligris soltó una risita. – Digamos que un "pajarito" nos lo dijo. –
-Malditos… - Murmuró apretando los puños.
-Tú fingías ser el chico más noble y mí mírate ahora. – Dijo el peliazul con burla. – Solo eres una reverenda mierda. –
-Personas como tú nos desagradan. – Dijo la peligris apuntando hacia Zeon. – ¡Dioga Dorusiduon! – Una bola gigante azul apareció sobre ella y la lanzó contra el peligris. Una vez que dicho ataque colapsó contra el Príncipe, el lugar se llenó de humo.
-Creo que te has excedido un poco, Reiko. – Dijo el peliazul mirándola de reojo.
-Nuestra misión es acabar con él, ¿no es así? – Dijo Reiko mirándolo de reojo. - ¿Qué más da si me excedí un poco, Kakeru? De cualquier manera ya está-… -
-¡SHIN ZAKERUGA! – Dos Zakerugas salieron de entre el humo y los golpearon a ambos.
-Maldición…sigue vivo. – Murmuró Kakeru limpiando la sangre que había escurrido de su boca.
-E-Eres un desgraciado… - Murmuró Reiko enfadada.
-Por su culpa ella está débil…me importa una mierda quien lanzó la maldición… - Murmuró Zeon saliendo de entre el humo. - ¡No les perdonaré que la atacarán! – Exclamó apuntando nuevamente hacia ellos. - ¡Teo Zakeru! -
-¡Exterminusen! – Exclamó Kakeru y varios rayos de humo negro comenzaron a caer del cielo como lluvia sobre Zeon.
-¡Ganreizu Zakeru! – Zeon logró destruir todos los rayos antes de que le golpearan. - ¡No quiero que nadie se meta en mi vida de nuevo! –
-¿No interferir en tu vida, dijiste? – Murmuró Reiko. - ¡No seas ridículo! ¡Te exterminaré ahora mismo! – Exclamó poniéndose de pie. - ¡Shou Dorusiduomusen! – Varias bolas enormes de color azul fosforescente fueron lanzadas contra Zeon.
-¡Dioga Exterminus! – Exclamó Kakeru lanzando varias flechas negras de humo negro contra Zeon. - ¡Me enfermas! –
-No me preocupa, les mostraré lo inútiles que son. – Dijo Zeon mirándolos firmemente.
Los ataques lo golpearon y nuevamente una cortina de humo apareció en el lugar.
-Todos dieron en el blanco. – Dijo Kakeru.
-Sí. – Afirmó Reiko con una sonrisa victoriosa.
-¿Qué tanto festejan? – Interrumpió Zeon parado detrás de ellos.
-¡¿Qué?! – Exclamaron ambos sorprendidos.
-¡Sorudo Zakeruga! – Zeon corrió hacia ellos y tomó firmemente su espada. - ¡Conviértanse en silenciosos cadáveres! – Exclamó mientras blandía su espada contra ellos, realizando varios cortes en sus cuerpos.
-¡Ka-Kakeru! – Exclamó Reiko viendo como su compañero estaba desangrándose por haberla protegido.
-¡Zakeruga! – Zeon atacó a Kakeru por la espalda, atravesándolo y asesinándolo.
-Kakeru… - Murmuró Reiko viéndolo caer muerto. - ¡No te perdonaré! – Exclamó poniéndose de pie a pesar de sus heridas. - ¡Dorusiduon! – Lanzó una especie de lanza azul contra Zeon.
-Un ataque en vano. – Murmuró esquivándolo. - ¡Zakeru! – Lanzó su rayo contra la lanza y la destruyó.
-¿Cómo puede ser? ¿Este es el poder del ascendido Príncipe del Makai? – Murmuró enfada y agotada. – Este mundo le pertenece a Cruxis y a Tsubasa-sama… ¡No permitiré que nadie interfiera en ello! – Exclamó furiosa. - ¡Shin Dorusiduomusen! – Un lobo de pelos erizados color azul apareció frente a ella y lo dirigió contra Zeon.
-¡Barugirudo Zakeruga! – Un potente rayo cayó desde el cielo sobre el ataque de Reiko, destruyéndolo por completo.
-¡Imposible! Como puede ser… - Exclamó cayendo agotada al suelo.
Zeon se acercó a ella y la tomó del rostro, Reiko solo lo veía con terror. - ¿Ahora lo entiendes? Tu oscuridad y desesperación son solo sombras que se desvanecen con facilidad, jamás tendrán oportunidad contra mí. – Dijo mientras bajaba sus manos al cuello de Reiko.
-Aún si nosotros desaparecemos…Tsubasa-sama te destruirá…y a esa chica también. – Dijo soltando una risita.
-Destruiré a cualquiera que se interponga en mi camino, incluido a tu Tsubasa. – Respondió Zeon con una sonrisa malvada.
-La maldición que Tsubasa-sama lanzó está matando lentamente a esa chica, dentro de poco entrará en la tercera fase y no podrás impedir su muerte. – Dijo Reiko divertida. – Al final…no nos iremos solos, porque ella nos acompañará. –
-Yo la salvaré de esa maldición, a partir de ahora, Kurumi es solo mía… - Respondió Zeon con una mirada seria. – Mataré a cualquiera que se interponga entre nosotros. – Nuevamente sonrió con maldad. – Adiós, basura. – Zeon apretó con fuerza el cuello de Reiko ahogándola. – Zakeruga. – El rayo que salió de su mano traspasó el cuello de la Mamodo.
Kurumi estaba recostada en su cama abrazando su almohada, se sentía completamente sola y no sabía qué hacer. Estaba sumida en sus pensamientos totalmente, el dolor se había detenido y por unos vagos momentos los recuerdos se esfumaron junto a su sufrimiento.
Había intentado cocinar algo pero todo le salía mal, así que solamente limpió el cuarto de Zeon junto al suyo para distraerse. De pronto escuchó el ruido de la gran puerta principal abrirse, el Castillo estaba tan silencioso que el mínimo ruido resonaba por todos lados.
-¿Hay alguien…? – Murmuró confundida.
La pelinegra se subió a su silla de ruedas y rápidamente bajó a ver quién era, se quedó inmóvil a ver a Zeon en la entrada: tenía rasguños en su cuerpo, su manto estaba sucio y tenía algo de sangre manchándolo.
-Zeon… - Murmuró como hipnotizada.
-Ya estoy en casa. – Respondió Zeon, después continuó caminando y pasó a un lado de ella. – Iré a tomar una ducha. –
-¿Eh…? – Murmuró confundida, de pronto los recuerdos de esa tarde volvieron a ella, alterándola. - ¡Espera, Zeon! – Volteó rápidamente hacia él.
-¿Hm? ¿Qué sucede? – Respondió confundido.
-¡Yo…! – Se detuvo rápidamente y agachó la mirada, después sacudió su cabeza en negación. – No, no es nada… -
-¿Enserio? Bueno. – Respondió continuando su camino.
-¡Zeon! – Exclamó, deteniéndolo nuevamente. – Bien-Bienvenido a casa… -
Zeon asintió. – Ya regresé. – Dijo dedicándole una sonrisa y continuando su camino.
Kurumi sonrió aliviada y puso una mano en su pecho, después decidió volver a la cocina a realizar otro intento de cocinar ahora que estaba un poco más relajada.
-Reiko y Kakeru han caído. – Informó una Mamodo rubia de ojos dorados.
-Realmente son unos inútiles. – Dijo el Mamodo de cabello castaño y ojos guindos.
-Tranquilícense, ahora es el momento de actuar. – Dijo el pelirrojo de ojos dorados estaba sentado en la especie de trono. – Vayan ahora mismo a Saika. –
-Entendido. – Dijo la rubia.
-No vayan a defraudarme ustedes también. – Dijo el pelirrojo mirándolos fijamente. – Iori, Yod. –
-No lo haremos, Tsubasa-sama. – Dijo Yod haciendo una reverencia.
-Váyanse ahora, entonces. – Ordenó Tsubasa.
-Sí. – Dijeron ambos al unísono, desapareciendo de ahí.
-Maldición… - Murmuró Tsubasa apretando su mano contra su ojo derecho. – La muerte de Reiko hizo que el efecto de la "Maldición de Cristal" volviera a robarme la vista del ojo derecho… - Dijo apretando sus puños. – Me desharé de todos los estorbos, así como de la familia real…cuando lo logre, yo seré el rey de este mundo. – Dijo sonriendo con maldad y soltando una risa de diversión un tanto diabólica…
¡YAHALLO! xHimemikoYukix aquí~
Capítulo 12 de Nobleza traído para ustedes! Espero que les haya gustado :3
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