Se adentraron en la nave, no era grande, apenas y tenían espacio para que todos pudieran mantenerse en pie. Hux entró primero seguido de los oficiales y más tarde del caballero y la Coronel, que en último lugar se había quedado rezagada junto a los soldados que la ayudaban a moverse.
Los tres oficiales se pararon en firme, pasearon sus vistas por todos los presentes, muchos soldados apiñados los observaban bajo los cascos, sin poder evitar llevar sus manos a las armas precavidos por lo que pudiera ocurrir. El moreno les hizo un gesto, simple y discreto, y las armas poco a poco iban descendiendo. Los tres oficiales no eran la amenaza, si no todo el ejército que fuera estaba en respuesta a lo que ellos dijeran.
Guiaron a la castaña hacia una silla, y en silencio se sentó expectante. Esos oficiales poseían un rango superior al suyo, pero inferior al de Hux y Kylo.
-Entonces… -dio inicio el portavoz de los oficiales, manteniendo un porte serio pero sin mostrar temor por estar expuesto a la situación que le rodeaba. –cuáles son las explicaciones para todo lo ocurrido. Necesitamos saberlas antes de confiarle el mando de la Primera Orden a alguno de ustedes. –Se paró en seco y miró de frente a los dos altos cargos que tenía delante.
Una ceja en alto se apoderó del rostro del pelirrojo, ese hombre que tenía en su frente era obstinado, un veterano en las filas de la Primera Orden, de nombre Hans Miller, y los estaba retando sin miedo, aunque no parecía tener intención alguna de crear un conflicto innecesario. Hux gruñó por lo bajó, molesto, antes de erguirse firme de nuevo y comenzar a hablar.
-Todo ha sido un estrategia elaborada para acabar de con el núcleo de la resistencia. –Respondió secamente.
-Eso ya lo hemos oído, buscamos saber el porqué. –Hizo una pausa y centró su vista en el caballero. -¿El porqué de las muertes por parte de nuestro ejército en sus manos? Hace tiempo se dio la voz de alarma de una traición, poco después fueron varias más las traiciones, incluso una academia entera desertó hasta alcanzar parte de la cúpula y usted mismo es claro ejemplo de ello al traicionar nuestra orden. –Relató con calma. –Hasta ese punto podría ser lógico, cualquiera puede desertar, no sería el primer caso, ahora –hizo una breve pausa, para mirar a los soldados del lugar -el hecho de que dos destructores fueran tomados a la fuerza y con ello, las tropas que iban en ellos fueran sacrificados por solo mantener una tapadera, carece por completo de lógica.
-En toda guerra se sacrifican soldados por un fin mayor. Peones para alcanzar al rey.
-Nuestro rey. –Cortó tajante el hombre las palabras del caballero. –Porque es nuestro rey el que ha caído al final de toda esta contienda. –Hux se mantenía en silencio mirando como ambos se retaban mutuamente con la mirada, ninguno cedía.
-Era necesaria una destitución.
-Hay mil formas de llevar a cabo una destitución sin que conlleve el asesinato.
-No existe otra forma para destituir a Snoke o alguien como él. Nadie podría haberle convencido de algo así, pretendía seguir al mando, por muy mal que hiciera su tarea, obcecándose con sus ideas dejando de lado el bien de la unidad. –Los embustes preparados con antelación, salían como si fueran una realidad.
-Unidad que sacrificasteis por un bien mayor. –Reiteró Miller cortando de nuevo las palabras del moreno. Una pequeña sonrisa se posó en el rostro del pelirrojo, mientras que la castaña fruncía más y más el ceño, ese hombre era un hueso duro de roer lo estaba demostrando con sus acusaciones.
-La unidad no ha sido sacrificada en ningún momento, tropas únicamente, el concepto de la Primera orden y su objetivo nunca ha sido puesto en entredicho. –Respondió alterado el caballero alzando la voz. –Y con ello hemos alcanzado el objetivo que teníamos, uno de ellos, acabar con la resistencia, no queda nada de ella, está acabada. Nunca antes han logrado dejar en tan mal estado a la resistencia, hemos sido los únicos, con esta elaborada maniobra y sacrificando a quien fuera necesario. Solo queda retomar el poder de la Primera Orden, hacernos valer y recuperar lo que se perdió para gobernar la galaxia. -El silencio se apoderó de la nave por unos segundos en el que el hombre analizó lo dicho. Desvió la vista a los otros dos oficiales, y tras una afirmación de uno de ellos, volvió su atención a los presentes.
-Nadie asegura la veracidad de esas palabras, aunque el objetivo de la Primera Orden sea ese después de todo. Pero pueden ser únicamente para evitar vuestra pena y castigo. ¿Cómo podemos confirmar que todo lo que habéis llevado a cabo en contra de la Primera Orden, no ha sido si no a favor de la misma? –El caballero se mantuvo expectante, mientras la molestia se hacía palpable, un gruñido antes de desviar su vista al pelirrojo dio la señal para que este lo supliera en el turno de palabra. Hux suspiró e imitó al moreno, refunfuñando, antes de proceder.
-Por eso mi presencia aquí, en ningún momento he abandonado la Primera Orden, mi marcha de la misma se dispuso así, como un seguro para cuando llegara este momento. –Uri que lo escuchaba desde la distancia no apartaba su vista de él, aun no se fiaba de que en cualquier momento diera un giro a sus palabras y acabara revelando la verdad. -No he desertado, ni he llevado a cabo ninguna maniobra que demuestre que puede haberlo hecho. Simplemente me retire de la batalla, me oculté, para que ahora pudiera hablar sin acusación alguna sobre mis hombros.
-Eso causó un sinfín de problemas en la Primera Orden, se os buscó, se movilizaron tropas para ello, se desviaron esas mismas de otras posiciones que más tarde fueron tomadas por la resistencia, solo para buscarle, ¿No cree que, si ha sido hecho a conciencia, puede ser considerado traición?
-¿Se han recuperado las bases tomadas por la resistencia? –Preguntó Hux con seguridad y confianza, que poco o nada tenían de cierto, ya que desconocía la respuesta.
-Con dificultad, pero algunas están en nuestro poder. –Respondió el oficial, a lo que rápidamente la Coronel añadió.
-Según los informes que me han llegado las que no han sido recuperadas aun, no serán un problema, apenas y los nativos de la zona ocupan las bases, en cuanto las tropas de nuevo se movilicen hacia esos lugares, las recuperaremos sin necesitar un enfrentamiento. –Miller la observó con seriedad.
-Coronel, son ellos los que deben responder no usted. -El rostro de sorpresa de los presentes no se ocultó, mucho menos en la castaña, que tras unos momentos de silencio afirmó con seriedad, ese hombre era peculiar, no los temía a ninguno, y aunque no lo conocía en persona sabia de su reputación y la de sus iguales en aquel planeta, el propio caballero había hablado sobre ellos en varias ocasiones, al igual que Yul haciendo referencia a sus años de entrenamiento en el lugar.
-Ya has escuchado. –Sentenció tajante el moreno. –Ninguna base ha sido expuesta realmente a una pérdida total. –El hombre infló el pecho con calma, antes de suspirar suavemente.
-Entonces, según lo que decís, vuestra traición fue planeada, los actos en Nixus contra la Primera orden también, y todo ello a sabiendas de que las bases que se perderían serian fácilmente recuperables. Y todo para descabezar la Primera Orden y a su vez acabar con la resistencia. –Alzó una ceja incrédulo.
-Así es, y recuerde con quien está tratando su tono no es el adecuado, ni sus palabras tampoco, la ironía y el sarcasmo sobran en estos momentos. –Añadió Hux agotado de tanta parafernalia.
-Convéncelo de una maldita vez. Insístele en la destrucción de la resistencia, métele prisa necesitamos reorganizarnos para dar caza a los pocos que han escapado. –Ordenó el caballero en la mente del pelirrojo, que lo miró brevemente antes de proseguir.
–Nuestro objetivo ha sido desde un inicio el acabar con la resistencia, cosa que hemos hecho, la destitución de Snoke fue algo a lo que nos vimos obligados con el tiempo. Nadie de la Primera Orden aparte de nosotros y su guardia tenía contacto expreso con él, solo nosotros sabemos a qué punto llegó su demencia. –Miller pareció satisfecho con esa información, aunque no era suficiente.
-Conozco claramente los mandados del Líder Supremo no me subestime, llevo en esta base el tiempo suficiente para saber de las directrices que nos trasmitía mediante sus guardias. Y no niego que algunas eran innecesarias o ilógicas, aun así, no creo que llegaran hasta el punto de ser necesario su asesinato.
-Fue necesario, en nuestra situación hubiera hecho lo mismo. –Se mantuvo firme el General. –Ahora estamos perdiendo el tiempo, todo el trabajo que nos ha llevado hasta este momento puede desperdiciarse al completo cuanto más retrasemos la búsqueda de los que han escapado, estamos en el momento clave para poder acabar por completo con la resistencia, y en vez de poner tropas en su búsqueda y persecución, nos limitamos a acusarnos unos a otros. –Alzo la voz poco a poco conforme hablaba, hasta que al dar un par de pasos se plantó frente al hombre y señalo el exterior al otro lado del cristal de la nave. –Todo esto desde un inicio tuvo un objetivo, se hizo de una forma poco común pero logramos lo buscado, ahora es el momento de que veáis la realidad y la aceptéis tal como es.
-No hay traidores ninguno lo es, y todos perseguimos una misma meta. –Añadió Kylo. –Hemos arriesgado mucho para llegar a donde estamos.
-Más unos que otros. –Fue solo un comentario apenas en un susurro, proveniente de uno de los oficiales, pero bastó para que la situación se descontrolara en cuestión de segundos.
El caballero lo miró desafiante, estaba dispuesto a salvar las distancias con él para enfrentarlo, pero no le dio tiempo. El cuerpo de oficial se movió sin su consentimiento, con brusquedad, hasta que quedó de rodillas frente a la silla de la castaña, que con odio en la mirada se encaró con él con la mano en alto señal de que había sido ella la culpable de tan repentino y brusco movimiento.
-Me da igual lo que digáis, de lo que nos acuséis, pero eso no lo consentiré. –Su mirada se clavó en la del oficial, le importaba en ese momento bien poco la diferencia de rangos, la posible reprimenda futura, o cualquier problema que pudiera acarrear en la situación actual. -Hemos perdido mucho, hombres, mujeres y mis propios cadetes han caído en la batalla, muchachos los que he visto crecer en estos años, a los que les he enseñado todo y les he inculcado los valores de la Primera Orden. –los soldados se alertaron, se miraban unos a otros sin saber que hacer interferir, o dejar que la situación fluyera sola. -Y sobre todo he estado presente en la muerte de gente a la que valoro y quiero. Personas a los que considero mi propia familia están a un paso de perder la vida, incluso yo misma lo he estado en varias ocasiones, y no se siquiera si mis actos puedan acarrearme problemas en mi cuerpo de cara a un futuro.
Mientras hablaba iba desabrochándose con sus manos temblorosas la chaqueta que llevaba para alzar, cuando lo hubo logrado, la camiseta mostrando la herida aun sin acabar de cicatrizar en el estómago a causa del sable laser de Yul. El caballero se movió de su posición, en apenas unas zancadas, dejando de lado a los otros dos oficiales y al propio Hux. Debía parar cuanto antes ese arrebato de ira, ya no solo por la situación, sino por la salud de la propia castaña. –Esto casi me mata, hace un rato casi muero, en Nixus paso lo mismo, y en todo ello además he puesto en riesgo más que mi propia vida. –Le agarró la chaqueta al oficial para encararlo con la poca fuerza que tenía.
-¡Uri! –Le llamó la atención el caballero agarrando su mano para que soltara al oficial. –No es momento para esto. -La susodicha elevó la vista tras un chistido molesto y soltó de mala manera el agarre. Kylo apoyó su mano sobre el hombro de la castaña antes de virarse hacia el oficial principal que a su espalda se había quedado estático presenciando toda la escena. –Se ha arriesgado mucho más de lo que se ve a simple vista. –Sentenció molesto. -¿Aun piensa que somos traidores? –Inquirió retador, mientras la victima de la ira de la castaña se alzaba en pie recolocándose el uniforme. –Nunca en nuestro sano juicio habríamos descendido aquí sabiendo lo que nos esperaría, si así lo hubiéramos sido.
El silencio de nuevo inundo la nave, solo los pasos del oficial hasta su anterior posición se escuchan retumbar en el metal. Miller lo siguió con la mirada, era reproche lo que transmitía, y así lo supo el acusado que con la mirada gacha se situó a su lado, sin alzar la cabeza. Le sobrepasaba en varios rangos y claramente tendría represalias más tarde a causa de ese pequeño comentario.
-Entonces… -rompió el silencio de nuevo Hans. –si aceptásemos vuestras explicaciones como verídicas, ¿Cuál de ustedes accedería al cargo de Líder Supremo? –Paseó su vista por el caballero y el general, en un completo silencio que captó la atención de todos los soldados en la nave, que dirigieron sus vistas hacia ambos señalados.
Las tropas en el exterior se impacientaban, un grupo de oficiales comentaba en susurros las diversas posibilidades que podrían surgir de esa negociación que se estaba llevando a cabo en el interior. Solo un pequeño grupo de soldados de la academia custodiaban la entrada, con las armas aun en alto, alerta de lo que pudiera ocurrir.
Fueron largos los minutos en los que nadie sabía que ocurría, el silencio era absoluto por parte de los que negociaban. Hasta que al final los pasos en el metal resonaron una vez más, y todos alzaron la vista. Los guardias se viraron curiosos por saber que había ocurrido y la presencia de Miller en cabeza no auguró nada bueno. Se tensaron sus músculos, apretaron las armas y poco tardaron en quitar los seguros de las mismas.
El oficial pasó a su lado, con porte estoico seguido de los otros dos hasta alcanzar el inicio de la rampa de acceso, y parándose en seco, con ambas manos a la espalda alzó la voz.
-Preparen las tropas, que equipen las naves –se dirigió hacia los oficiales que ante su presencia habían acallado sus voces y prestaban total atención a la de su superior. –estamos perdiendo un tiempo valioso, varias naves de la resistencia han escapado no podemos darles más tiempo de ventaja. Que los destacamentos salgan en su búsqueda de inmediato. –Le señaló a dos de ellos que rápidamente afirmaron. –Buscar información, haced contacto con todos nuestros espías, seguid cualquier rastro que hayan podido dejar en su huida precipitada. –Se dirigió hacia otro que rápidamente, se viró y por un comunicador comenzó a dar instrucciones. –El resto comiencen a prepararse saldremos en cuanto lleguen los primeros datos de su información. –Sentenció a lo que los demás afirmaron y tras unos segundos de duda comenzaron a movilizarse cumpliendo con las instrucciones.
No había dado datos en concreto sobre el resultado de las conversaciones, solo instrucciones de nuevos movimientos y órdenes precisas. Aún la duda y la incertidumbre estaba presente, pero nadie hizo nada por saber más de lo que se le había dicho. El oficial mientras tanto miraba impasible como poco a poco iban moviéndose, tenían que darse prisa y ya sufrían de un grave retraso que muy probablemente imposibilitaría el dar con los huidos.
Dicho eso pasados unos momentos se giró sobre sus talones hacia los dos oficiales que los acompañaban y alzando la vista sobre ellos, observó al caballero y el general que en silencio esperaban. –Dad orden de que preparen las estancias, que las acondicionen como es debido. -Entonces miró en concreto al que tiempo antes había provocado la ira de la castaña. –Haz llamar al equipo médico, que habiliten una cama para atender a la Coronel, y prepara una red para que puedan contactar con el destructor. Te dejo encargado de ello espero no vuelvas a cometer otro error. –Era una clara amenaza su tono de voz y mirada así lo corroboraban.
-Sí señor, no se preocupe. –Rápidamente se movilizó descendiendo la rampa y dando instrucciones a varios de los soldados que aun esperaban fuera.
-Todo estará listo en poco tiempo. –Se dirigió esta vez hacia Kylo y Hux. –Espero no haya ningún problema mientras todo toma su rumbo, las tropas están ya en movimiento, por lo que en breve comenzará a llegar información.
-Si no incumple su palabra no debería haber ningún problema. –Fue el moreno el que había hablado.
-No será el caso, no se preocupen. Cuando todos estén repuestos y recuperaros haremos el anuncio.
-No se olvide de la prótesis. –La voz al fondo de la castaña se escuchó velada por el cansancio. –La necesita.
-Daré orden de que traigan al mejor especialista y su equipo, tendrá la mejor prótesis que pueda encontrar en la galaxia. –Dio por finalizadas sus palabras cuando al igual que el resto, descendió de la nave hacia el interior de la base.
Un suspiro generalizado se escuchó por parte de todos los presentes, varios de los soldados se despojaron de sus cascos mientras se acomodaban por la nave. No sabían exactamente el tiempo que había pasado, pero la tensión en el interior los había tenido en constante alerta, agotándolos más de lo que ya estaban.
-¿Cuál ha sido el resultado al final? -Pregunto uno de los que se habían encargado de custodiar la entrada.
-Han aceptado nuestras palabras, o eso parece. -Afirmó con una sonrisa otro de los soldados. -Nos creen, o eso espero, por el momento nos han permitido el movernos con libertad y han accedido a nombrar a un nuevo Líder Supremo. -La respuesta sonsaco una sonrisa al soldado, eso suponía que la guerra había acabado, al menos de forma interna.
-No os confiéis tanto, aún no es seguro, manteneros alerta por lo que puede pasar. -Advirtió Kylo al escucharlos, antes de que la voz del pelirrojo atrajera toda la atención.
-¿Podrías evitar entrar en mi cabeza cada dos por tres de una maldita vez? Se hablar por mí mismo, no necesito que me des instrucciones cada dos segundos. –Prácticamente escupió el Hux, en cuanto se vio libre de hablar. –Ya no solo tengo que soportar vuestra presencia y amenazas, sino que también ahora tengo que escuchar tu maldita voz dándome órdenes dentro de mi cabeza. –Gruñó girándose hacia el moreno.
-Cállate, te dimos a escoger y si sigues con vida es porque tú mismo escogiste esta situación, acepta la situación, no íbamos a consentir que dijeras algo que no debias. –Le respondió tras estamparlo contra una de las paredes. –Ahora ayuda igual que el resto, tenemos que movernos hacia las instalaciones.
-Recuerda que me necesitáis, no podéis matarme así como así, soy lo que sostiene vuestra mentira en pie, deberíais comenzar a tratarme como el General que soy y no como un simple peón más. –Mascullo con molestia mientras lo apartaba de un empujón y se recolocaba las ropas.
-Te necesitamos tanto como tú nos necesitas. –La castaña habló desde su posición. -Ya estamos metidos en el mismo saco, tú estás en la misma situación que nosotros, no te convienen traicionarnos. Eres tan culpable como el resto de las mentiras. –Le señaló con el dedo acusador. -Asúmelo y comienza a acerté a la idea de que dé a partir de ahora vamos a tener que convivir si o si los unos con los otros. –Añadió antes de mirar al caballero. –Tenemos que colaborar todos, o esto no habrá servido de nada. Y soy la primera molesta de tener que unirme con esta rata, pero no queda de otra. –El insulto hizo que el pelirrojo se moviera dispuesto a seguir la discusión, pero la mano en alto del caballero se lo impidió, al igual que le quitó su libertad de movimiento.
-Ya has escuchado. –Le amenazó antes de liberarlo.
-¿Abrimos entonces todas las líneas de las que disponemos? –Interrumpió el piloto la reciente discusión.
-Sí, pero no informéis del resultado, no quiero movimientos antes de que estemos en una posición segura. Os quedareis aquí hasta que confirmemos que tenemos contacto con el destructor, sois el único enlace que tenemos con ellos. –La afirmación del piloto no tardó en llegar.
-¿Qué tenéis pensado hacer si no sale como esperáis? –inquirió al fin tras unos instantes, de nuevo el pelirrojo.
-Nada que no sepas ya. Nuestras tropas están en el destructor, tomaran tierra cuando sea necesario, y traerán al resto desde las otras ubicaciones.
-No sentara bien a las tropas de la Primera Orden que la mayoría de vuestros hombres sean mercenarios. –Señaló mientras se preparaba para abandonar la nave.
-Los mercenarios no estarán entre nuestras tropas, no oficialmente.
-Con los mercenarios restaurare un nuevo Nixus, eso es algo que está decidido. –habló la castaña.
-Nixus será un punto vigilado, no dejaran que de nuevo campes a tus anchas en ese lugar. –Le advirtió Hux.
-Quizás no sea en ese planeta, y tenga otro nombre, pero mis hombres serán igual de libres que lo han sido hasta ahora, harán y desharán como gusten y me servirán bien siempre que sean necesario. La Primera Orden suele contratar mercenarios para trabajos más sucios de lo normal, y eso lo sabes, has sido uno de los que ha contratado mis servicios por mucho tiempo. –Agregó.
-Os tildaran de nuevo de traidores si se sabe.
-Para eso estas tú, para ayudar a ocultarlo. –Señaló tajante Kylo, agarrando la cintura de la castaña para alzarla. –Sacaras beneficio de la situación, por lo que acabaras aceptando el hecho de que tengamos ese punto en la galaxia.
Unos pasos en el metal tras ellos, acallaron la conversación. El destacamento medico había llegado y con ellos traían un transporte para la castaña. La acomodaron en él y se prepararon para trasladarse.
-Señor, Miller ha dado orden de que los escoltemos hasta las estancias habilitadas. –Habló uno de los soldados recién llegados. -También se ha dispuesto un espacio en el ala médica para la Coronel. Se le hará el seguimiento de su salud en cuanto llegue.
No hicieron falta palabras, un gesto del caballero bastó para que todos se pusieran en marcha, los soldados de la academia se colocaron de nuevo sus cascos, y se prepararon para salir. Fue un trayecto breve, pero acaparó la atención de los aun presentes fuera de la nave. Varias tropas los acompañaron hasta el interior de la base.
-Demasiada escolta. –Puntualizó el pelirrojo, recibiendo la afirmación del resto.
Kylo y Hux se acomodaron en dos estancias privadas. Uri fue directamente hacia el ala médica y el resto de los soldados fueron distribuidos por una sección en concreto del ala de dormitorios. Donde una estricta norma se les impuso tras llegar y de la cual no supieron hasta pasadas varias horas, cuando ya habían logrado acomodarse mínimamente al igual que asearse.
-No podéis salir, las órdenes de Miller han sido esas. –Informó un soldado frente a los de la academia.
-¿Por qué?
-No discuto ni pongo en duda las ordenes de mis superiores, así que desconozco el motivo. –Un gruñido generalizado se extendió por la habitación llena de camastros donde ahora se encontraban.
-Nuestras ordenes son cuidar y proteger a nuestros superiores, si no nos dejáis salir estaréis incumpliendo las ordenes de los que están por encima de Miller. –Inquirió una cadete desde la distancia, alzando la voz más de lo debido.
-Son órdenes, no puedo decir nada más. –Se limitó a responder impasible, provocando las quejas repetidas de todos los presentes, que poco a poco comenzaban a alterarse causaran la alerta entre algunos de los soldados que por los alrededores se encontraban.
Mientras eso ocurria en otro ala de la base Kylo y Hux ya aseados y con sus uniformes repuestos, caminaban en busca de saber cuál había sido el resultado de los contactos de Uri con el destructor.
No tardaron en llegar a la zona indicada, donde rápidamente los guiaron hasta la sala en la que Uri se encontraba. La vieron sobre una camilla sentada, afirmando a regañadientes a las instrucciones del doctor en su frente, que mirando las pantallas examinaban su estado. A la par que a su lado el oficial que tenía el encargo de facilitarle lo necesario esperaba paciente a que esta pudiera volver a entenderle.
Se cuadró en cuanto los vio llegar, detalle que no pasó desapercibido para el doctor que sobre la pantalla los miró de arriba abajo, antes de saludar con un sutil gesto de cabeza.
-¿Cómo estás? –Preguntó el moreno.
-Mejor. –Informó tenuemente la castaña. –Me han dado tantos calmantes, que ya ni me duele la pierna.
-Necesitara reposo, a ser posible absoluto durante dos días. No podemos administrarle esta cantidad de calmantes de seguido, tendrá que soportar el dolor en los próximos dias, cuerpo no está bien. –Señaló el médico. –Y mucho menos sabiendo el riesgo que ya corre su embarazo, es un milagro que aun siga adelante. Me preocupa que el feto pueda sufrir de malformaciones o problemas. –Añadió mostrándole la pantalla a Kylo que la examinó con cuidado, mientras veía por el rabillo del ojo como Hux lo miraba sorprendido, antes de mostrar una mueca de burla.
-Ni una sola palabra. –le advirtió Kylo sin llegar a mirarlo, escuchando segundos después la risa del pelirrojo.
-¿Enserio no tenéis nada mejor durante una guerra que poneros a tener hijos? Esto sí que no me lo esperaba. –La mirada de ambos se posó en él, hasta que ignorando sus palabras volvieron su atención hacia el médico.
-Dispongo de todo lo esencial para hacerle el seguimiento durante todo el proceso, recomendaría que se quedara en esta base. –Entonces hizo una pausa y miró tajante a la mujer. –Y que no vuelva a ponerse en riesgo de nuevo. Si lo hace una vez más no auguro el futuro de ese nonato. Le pondré especial atención a su evolución.
-No dejaré que vuelva a ponerse en riesgo. –Sentenció el caballero, recibiendo una mala mirada de la castaña. –Es una orden. –Le advirtió.
-No soy una niña.
-En ocasiones te comportas como tal. –Señaló ignorándola mientras se giraba hacia el médico para comentarle algo.
-Si ha tenido un seguimiento previo con otro doctor, me gustaría comparar datos si es posible.
-Kanna, ella sabe todo lo referente al tema. -Informó la castaña refiriéndose a la doctora que desde la toma de Nixus la había apoyado y tratado con todo tipo de dolencias, incluido el embarazo. –Hare que venga en cuanto tenga ocasión. –El doctor afirmó y se dispuso a seguir hablando, pero la presencia de un soldado algo agitado irrumpió en el lugar, hasta alcanzar al oficial.
-Señor, los cadetes recién llegados no aceptan las órdenes, se están alzando contra los soldados.
-¿Mis cadetes? –Preguntó Uri repentinamente. -¿Qué les pasa a mis cadetes?
-No les pasa nada. –Corrió rápido a calmar la situación el oficial.
-¿Cómo que nada? Si se alzan es por algún motivo. –Se paró en seco el caballero junto al soldado del cual había escuchado la información. -¿Qué es lo que ha pasado?
-Señor –se sobresaltó. –Solo se les dijo que no podían abandonar los dormitorios y comenzaron a exaltarse.
-¿Por qué no iban a abandonar los dormitorios? –Preguntó sorprendido el caballero a lo que Hux también se alertó.
-Nadie menciono eso, se nos dio libertad para movernos. –Señaló el pelirrojo.
-Así es Señor, a ustedes y la Coronel, ellos están bajo vigilancia hasta que Miller de la orden.
-¿Qué orden? –Inquirió el moreno dirigiéndose ahora hacia el oficial.
-No es una orden, solo la validación de las tropas para ocupar posiciones en los destacamentos. Es prevención, solo es una medida temporal, nada más. –Informó el oficial, pero fue ignorado por el caballero, que rápidamente lo cortó. –Es un mero trámite antes de asignarles un destacamento. Se les examinara para ver si es necesario que sean reacondicionados cada uno de ellos y tras eso se les dará un nuevo puesto.
-Ellos ya tienen puesto y un destacamento, mi destacamento. –Le respondió indignada Uri. –No necesitan ser reacondicionados, tienen mi visto bueno y su aprobación. –Señaló al castaño, antes de corregirse. –Sus aprobaciones. –Indicó también al pelirrojo, que alzando una ceja no tardó en afirmar. La castaña hizo un amago por alzarse, no podía dejar eso así, las negociaciones habían ido bien, y se suponía que había quedado claro que sus hombres seguirían bajo sus órdenes y las del moreno, después de todo.
-No, no, no, tú te quedas quieta, quédate aquí, recuerda reposo total. –La frenó a tiempo Kylo, obligándola a quedarse sobre la mesa.
-Eso ya lo sabemos, pero es necesario una evaluación de sus condiciones, un conteo de unidades y su estado, es posible que alguno sea útil en otro destacamento diferente.
-Son mi destacamento, no hay opción a discusión, puedo aceptar lo que sea, pero mis muchachos, serán mis soldados, los he entrenado, y los conozco.
-No soy yo quien ha decidido algo así, deberían hablarlo con Miller, él es quien ha dado la orden.
-Contacta con Miller entonces. –Ordenó el caballero.
El oficial dudó un instante, pero tras pasados unos segundos rápidamente, buscó el comunicador que daba con la sala de mandos de la base y comenzó a informar sobre lo ocurrido. Bastaron apenas unos minutos para que la respuesta de Miller no se hiciera tardar.
-General, Ren. –Se escuchó la voz al otro lado del comunicador. –No era mi intención crear un conflicto con mi decisión, eran una orden preestablecida para todas las tropas que llegan nuevas a esta base, no es ninguna situación especial. Pero si se oponen a esta situación, me retractaré de la orden establecida. ¿Están seguros de ello? –Preguntó antes de nada.
-Sí, son mis soldados, no requieren un reacondicionamiento, perderían todas las cualidades que tienen que los hacen únicos. –Respondió rápidamente la castaña, ignorando el orden jerárquico, antes de que el caballero hablara.
-Son un destacamento entrenado de una forma específica y nada convencional, someterlos a un reacondicionamiento los desvaloraría, esos soldados y cadetes, están moldeados de una forma concreta, para ser mi propio destacamento. No consentiré que se les imponga algo que yo mismo no he aprobado. –Sonó tajante y amenazante, y así lo supo identificar Miller al otro lado, que tras unos momentos de silencio, retomó la conversación.
-Bien, entonces no se preocupen retiraré la orden dada, no serán reacondicionados. –Hizo una pausa antes de proseguir. –Espero que este pequeño incidente no interfiera en todo lo que discutimos.
-No lo hará, siempre que cumplan con su parte. –Fue esta vez Hux el que habló dando por zanjado el tema.
-Bien, entonces aprovechen el tiempo que os quedan, las líneas ya me han informado que están abiertas, el contacto con el destructor es posible, y las tropas han comenzado a movilizarse, no se cuanto pueda tardar en llegar la información sobre la resistencia. Pero mientras eso ocurre, no sienta pudor de moverse por las instalaciones libremente, al igual que sus hombres. –Dicho eso las comunicaciones se cortaron y el oficial presente suspiró antes de girarse de nuevo hacia ellos.
-Deberíamos hacer ya contacto con el resto de tropas, no creo que sea bueno para los heridos esperar por más tiempo antes de ser tratados.
-Comencemos entonces. –Sentenció el caballero mirando a la castaña que al escuchar ese comentario se había impacientado repentinamente al recordar el mal estado del discípulo del moreno.
