Era la hora de la cena en Londres, Albert decidió bajar al restaurante del hotel donde se hospedaba la mayoría de los que estaban ahí eran varones, se escuchaban las voces y las risas de los caballeros que se embriagaban, de pronto un hombre que se encontraba con un grupo de amigos alzó la mirada y vio a Albert, enseguida se puso de pie y fue hacia él.
-Pero a quien tenemos aquí, nada menos ni nada más que a William Albert Andrew.
-Vizconde Andrés, no esperaba encontrarle.
-Ven muchacho dame un abrazo, eres mi sobrino.
-¿Y su esposa Rebeca?
-Ella está en Escocia cuidando de mis herederos, los hijos de Abigail, mira déjame despedirme de mis amigos, tenemos muchas cosas de que platicar.
Él fue hacia sus camaradas y se despidió para sentarse con Albert.
-En realidad desde que Rebeca se hizo cargo de esos niños, ha mejorado nuestra relación.
-Me alegro por ustedes.
-¿Qué haces en Londres? ¿Vinieron a comprar las cosas para su boda Candy y tú?
-Cómo ¿Acaso no sabe lo que pasó?-preguntó Albert sorprendido.
-¿A qué te refieres? La verdad es que desde que vino mi suegro no he ido a visitarlo, me la paso atendiendo mis rentas, mis negocios, no me queda tiempo de hacer vida social, aparte de eso viajo seguido a Escocia para ver a Rebeca y a los niños.
-Señor Andrés, Candy falleció-expresó Albert con voz quebrada
-¿Qué dices muchacho? ¡No puede ser! pero mi suegro no me ha mandado ningún mensaje.
-Qué raro que no lo haya enterado-dijo Albert confundido
-¡Dios mío! ¿Cómo se lo diré a Rebeca! Ella ama a Candy como a una hija.
-Pero ¿Por qué el conde no les ha dicho nada? ¿Padecen de algún mal cardiaco? Quizás actuó así para protegerles.
-No que yo sepa.
-De hecho vine a ver a su suegro el piensa que fui el causante de la muerte de Candy, fui a buscar a mi sobrino Anthony a la universidad para que el fuera el intermediario de reconciliación entre nosotros, pero me dijo que no quiere verme y que no tiene caso porque Candy ya está muerta.
-Mi suegro es un hombre testarudo, ¡Por Dios ese hombre se va a morir! Por Candy fue que se recuperó la vez pasada. ¡Tengo que ir a verlo! -¿Te estás quedando en este hotel?
-Así es
-Vente a mi casa, te daré posada, yo seré el intermediario para que te reconcilies con mi suegro.
-Se lo agradezco.
Albert pagó su estadía y se fue con el Vizconde, al llegar a su propiedad el mayordomo los recibió.
-Por favor lleva al Señor Andrew a la mejor recamara, quiero que esté lo más cómodo posible.
-Si Vizconde, Señor Andrew acompáñeme
-Descansa esta noche muchacho, ya mañana seguimos platicando.
Albert pensó: Como si fuera fácil conciliar el sueño
Al día siguiente mientras desayunaban el mayordomo llegó con una invitación.
-Señor, han traído está invitación de parte de su suegro.
-¿Invitación? Qué raro
Andrés abrió el sobre y vio que su suegro lo invitaba para su cumpleaños.
-¿Mi suegro va a celebrar su cumpleaños? Aquí dice que dará una fiesta.
-¿En serio? Creí que estaría devastado por la muerte de su nieta
-Quizás quiere salir de la depresión, será dentro de tres semanas, William acompáñame a Escocia, tengo que decirle a Rebeca lo de Candy y traerla a la fiesta que dará mi suegro.
-Allá pienso ir, Los Andrew provenimos de Escocia y quería ver mis raíces, quizás compre alguna propiedad por allá, a fin de vacacionar.
-Yo tengo propiedades disponibles, acompáñame quizás te intereses en alguna.
Albert pensó: Lo que me interesa saber es porque el Conde Lambert ofrecerá una fiesta, lo de Candy todavía es muy reciente.
Candy estaba lista para salir.
-Hija ¿no que viste a David Sackler? ¿A dónde piensas ir?
-Si abuelito, pero no pienso dejar que me robe la tranquilidad, ya no soy una chiquilla, sabré defenderme de él, quiero visitar a mi tío Andrés, quiero ponerme de acuerdo con él para visitar a mi tía Rebeca en Escocia, quiero ver a mis sobrinos.
El conde pensó: Es cierto, Andrés no está enterado del suceso. Tengo que hablar con él—Te acompañaré Candy, quiero llevarle personalmente la invitación a tu tío para mi cumpleaños- Esta mentira se me está saliendo de las manos, tuve que decirle que le llevaré la invitación a su tío para que no salga sola.
Al salir de la mansión, David Sackler vio el carruaje, su corazón casi se le paraliza al ver que Candy iba a bordo.
Holas chicas actualicé esta para complacer a una amiguita.
Saludos a todas mis lectoras gracias por seguir el fic, ayer actualicé la hija del ministro.
