NT: Tal y como anuncié en mi página de Facebook, vuelvo a publicar un nuevo capítulo de esta historia a la semana (sábados o domingos), así que esperad las próximas actualizaciones :)
Y para los que sigan "Trato Hecho", aquí les dejo un pequeño adelanto del siguiente capítulo :D (¡Spoilers!)
En mi página podéis encontrar otro adelanto Dramione.
—¿Por qué has tardado tanto? —preguntó la Gryffindor, que en lugar de esperar sentada en el sofá que la sala les ofrecía daba vueltas por la habitación con los brazos cruzados.
—¿Qué problema hay?
—¿Qué le has hecho a Harry?
Las chicas se quedaron mirándose unos segundos. Aquella pregunta había descolocado por completo a Pansy.
—¿A qué te refieres? —dijo al fin.
—A que lo has traumatizado —confesó Hermione—. ¿Le has dicho algo fuera de lugar, te le has insinuado o algo parecido?
—Solo he dejado mi escote al descubierto frente a él —dijo la Slytherin mientras se separaba la túnica para que pudiera verlo.
—¿Y por qué has hecho eso? Si te insinúas a Harry de buenas a primeras puedes espantarlo para siempre.
Pansy se miró el escote un momento.
—¿Es que no le gustan las tetas?
—Pues… no lo sé. Supongo —respondió Hermione, sintiéndose bastante violenta al hablar sobre los gustos sexuales de su amigo—. Pero para conquistar a Harry primero debes hacer que se sienta mentalmente atraído por ti. El físico es secundario para él.
—Ahora entiendo por qué estuvo saliendo con la fea de Chang hace unos años.
—Bueno, pero ese no es el punto ahora. Necesitas aprender a controlar tus… instintos antes de quedarte a solas con Harry el domingo.
—Sí, lo que tú digas —respondió Pansy con aburrimiento. La verdad es que no le gustaba demasiado la idea de tener que reprimirse más de lo que ya lo hacía. ¿Realmente Potter no deseaba a nadie con quien no hubiera conectado antes de una manera diferente? ¿Es que no podía simplemente desear a un cuerpo?—. Por cierto, ¿cómo está tu amigo el pelirrojo? ¿Hemos tenido suerte y se ha muerto sentado en el sanitario?
Ahora sí, a disfrutar de un nuevo capítulo de Mugglefied :3
Capítulo 54: Inicio.
Hermione estaba detrás de Draco frotándole los hombros. Habían pasado varios días desde su visita a la casa de su madre. Él había profesado que no le molestaba, que no le importaba. Incluso le había dicho que podía decirle a los Weasley que irían a pasar la Navidad con ellos, que su madre no olvidaría aquello en los próximos cuatro meses.
—No sé cómo puede comer y dormir en esa casa todos los días como si no pasara nada. Como si no tuviera pesadillas imperdonables todas las noches —se había prometido a sí mismo que ya no lo pensaría más, pero... las palabras simplemente salían solas de su boca. Estaba empezando a sentirse un poco desilusionado.
—No sé, Draco. Yo sería feliz si no volviéramos nunca más, pero estoy preocupada por ti. Ella es tu madre —se encontró mirando la caja de música que Draco le había regalado por Navidad. Siempre estaba en su mesita de noche, aunque casi nunca la tocaba. ¿Qué daría ella para que su madre se la tarareara una vez más?
—No, si ella no te acepta no lo es. Hermione, vamos a dejarlo. Hay cosas más importantes de las que preocuparse —él extendió la mano y tomó las suyas, apretándolas mientras ella se inclinaba para besarlo—. Todavía no le he dicho a Theresa que quiero dejarlo.
—¿Estás seguro de que quieres hacerlo? —no, él no estaba seguro en absoluto—. Podrías quedarte allí, ya sabes. No es algo tan terrible. Podríamos conseguir otro piso cerca de aquí —dijo ella suavemente.
Dejándose caer en su asiento, Draco apoyó la parte posterior de su cabeza contra Hermione.
—No me desagrada del todo, pero... —vaciló unos segundos—. No creo que pueda mantener el pretexto indefinidamente. Me gusta la gente con la que trabajo, pero no siento que pueda hablar con ellos sobre otra cosa que no sea el trabajo. La historia inventada que les he contado sobre mi pasado se derrumbaría si alguien preguntara demasiado. Además, no tengo el conocimiento general que debo tener para moverme con fluidez en el mundo muggle —había lagunas que tomaría toda una vida llenar—. ¿Cómo te las arreglaste tú con todos tus parientes muggles? ¿Con tus vecinos?
Ella deslizó sus brazos alrededor de su pecho y se inclinó hacia abajo. Dejó escapar un aliento que no se había dado cuenta de haber estado conteniendo. Ya habían hablado de ese tema antes.
—En general no lo hacía. Pasaba cada vez menos tiempo con ellos hasta que casi no pasaba tiempo en casa por vacaciones. Y cuando estaba allí no buscaba ver a mis vecinos ni a mi familia a menos que tuviera que hacerlo por obligación, ya sabes, en bodas o funerales. Sé que al menos un primo pensó que me había ido a una escuela para gente "elegante" y que creía que era demasiado buena para el resto de ellos. No era eso... Simplemente no tenía nada que decir. No podía hablar de lo bien que me iba en Encantamientos, ni de cuánto me desagradaba nuestro profesor de Defensa contra las Artes Oscuras. Mis padres siempre me apoyaron, pero nunca lo entendieron realmente.
Draco asintió. Era lo que temía. Él podría seguir trabajando en la biblioteca, pero las amistades que haría allí no serían del todo reales. Era demasiado complicado y él quería más. Se dio cuenta de que no tenía ningunas ganas de volver a ver a ninguno de sus viejos "amigos". Iba a tener que hacer otros nuevos, aunque nunca había sido muy bueno en eso.
No había tanta gente alrededor de la mesa como en Navidad, pero las piernas todavía temblaban por la cantidad de comida. Draco y Hermione estaban sentados a un lado de la mesa y Ginny y Neville estaban en el otro. George se había excusado de la cena del domingo por la noche porque tenía que trabajar y Harry estaba cuidando al niño. Molly y Arthur se sentaban uno en cada extremo. Sobre la mesa había puré de patatas y pollo asado.
—Todo esto es delicioso, señora Weasley —dijo Draco mientras la matrona Weasley agregaba una segunda porción a su plato.
—Me alegro de que lo disfrutes, cariño. Es genial tenerte a ti y a Hermione aquí, ¿verdad, Arthur?
—Oh, sí.
Draco le preguntó a Molly sobre algunos de los hechizos de cocina que solía usar y también si tenía un libro sobre eso para dejarle prestado; no quería confiarse en ese nuevo aspecto de su vida. Un poco de adulación nunca estaba de más, y si no podía convencer a Hermione de tener a un elfo doméstico los hechizos serían útiles. En el otro extremo de la mesa, Arthur le estaba preguntando a Hermione sobre sus planes con los hombres lobo. Todavía le inquietaban sus visitas a Azkaban, pero lo que más le perturbaba era esa reunión con un grupo más grande que estaba organizando. Parecía desconcertado cuando dijo que no llevaría a los aurores con ella, pero sabía que dijera lo que dijese no conseguiría disuadirla. Ella comentó que todavía había una vacante en su grupo y cambió el tema de conversación. Le preguntó a Neville cuáles eran sus planes ahora que había terminado con la escuela.
—Por el momento quiero continuar ayudando a la profesora Sprout. Será bueno tener a Harry allí también.
La conversación siguió, y aun estando rodeado por antiguos Gryffindors Draco se encontró completamente a gusto, aunque se irritó un poco cuando Neville le preguntó acerca de las condiciones de McGonagall que se mencionaron en el juicio.
—No he tenido noticias suyas todavía, pero sospecho que ella quiere que actúe como ejemplo de lo que no hay que hacer para todos los magos y brujas más jóvenes. Seguramente quiera que hable sobre por qué es importante no tratar de conquistar el mundo y todo eso —dijo secamente—. Estoy seguro de que recibiré noticias suyas pronto —Draco se obligó a tomar otro bocado de su cena e hizo todo lo posible por desviar la conversación preguntándole a Ginny cómo iban las cosas en la tienda de broma.
Encontró que sus ojos se percataban ocasionalmente de que la mano de Ginny estaba siendo acariciada por la de Neville durante la conversación, también que ésta cogía algunas galletas del plato del chico cuando había muchas otras en el otro extremo de la mesa. Se preguntó si nadie más parecía darse cuenta y decidió asegurarse de atormentar a la Weaslette más tarde. Era justo después de todo lo que ella le había hecho pasar durante las vacaciones. Hizo su mejor esfuerzo por mantener la sonrisa en su cara y seguir escuchándola.
Draco y Hermione estaban acostados en la cama. Él trazaba círculos en su espalda con el dedo. Levantarse y comenzar el día parecía un gran reto cuando podían quedarse juntos y acurrucados. Decidieron dedicarse algo de tiempo antes de tener que enfrentar el día.
—Esa reunión que estás organizando con Belby... Te escuché decir en la cena de la otra noche que necesitas una persona más. Yo iré contigo.
—¿Estás seguro? —le preguntó ella, levantando la cabeza—. No quiero obligarte a ir. Hay otras personas a las que les puedo preguntar. Sé cómo te sientes... por Greyback. No iba a hacerte pasar por eso.
Él se inclinó hacia adelante, besando su frente.
—No siempre he sido el más valiente en el pasado, pero ¿cómo puedes imaginar que dejaría que te enfrentaras a ese tipo de peligro sin mí?
Ella suspiró suavemente.
—Has recorrido un largo camino.
—Ambos lo hemos hecho.
Ella se acurrucó más cerca de él, respirando profundamente contra su pecho. Las sábanas se sentían suaves en su piel.
—¿Estás seguro de que quieres ir?
—Estoy seguro. Háblame sobre lo que haremos —dijo, plantando otro beso en sus labios.
La cabeza de Hermione descansó en su brazo.
—Todavía estoy viendo los detalles con Belby, pero seremos tú, yo, Belby, y un mago que él conoce que padece de licantropía. Iremos al bosque e intentaremos establecer un contacto pacífico. Ofreceré la ayuda que puedo darles... —se detuvo—. Es difícil saber exactamente lo que pasará hasta que lleguemos. Logré que McGonagall aceptara no discriminar a un niño con licantropía si quisiera estudiar en Hogwarts. Esa fue una pelea más dura de lo que esperaba. Mucho más difícil. Hay mucho que quiero hacer. La mayor parte de lo que puedo ofrecer ahora es la poción Matalobos y un lugar para sus hijos en Hogwarts. Me gustaría ofrecerles todo lo que se perdieron durante las décadas que tuvieron que vivir fuera de la sociedad mágica, adiestrarlos en la magia y proporcionar algunos de los elementos básicos de educación que puedan haber perdido. Hay que hacer que las leyes cambien para poner fin a la discriminación...
—Parece que necesitas un centro de entrenamiento completo y personal.
Ella suspiró, inclinándose para besarlo.
—Sí, asumiendo que alguien quiera mi ayuda. Podría encontrarme con una negativa por su parte, con que me digan que son felices así como están. Tengo información de Percy y Arthur sobre quién en el Ministerio podría simpatizar con la causa, pero aún tomará un tiempo pasar a la acción. Hay tantas incógnitas… Belby me va a dar consejos sobre cómo prepararme antes de la reunión, pero tengo la sensación de que la mayor parte de la reunión será impredecible.
Él la besó de nuevo.
—Es hora de levantarse. A menos que calentemos el agua del té por arte de magia y nos aparezcamos en el trabajo llegaremos tarde.
Draco se encontró yendo a la tienda de Weasley a la hora del almuerzo. Meses después de su lanzamiento, se sorprendió al ver que los Espejos de llamada seguían volando de los estantes. Incluso un martes, el lugar estaba lleno con estudiantes de Hogwarts que buscaban artículos graciosos que comprar para llevar con ellos en este nuevo trimestre. ¿Quién podría enfrentar Encantamientos sin varitas falsas? ¿O Pociones sin algunas pastillas vomitivas? Sin duda alguna, la tienda estaba haciendo un buen negocio. Draco se topó con la chica Weasley hablando con varios clientes a la vez. Esperó pacientemente a un lado, contento de haber llamado su atención. Ella sabía que él estaba allí.
La vio despacharlos con facilidad; algunos salieron de la tienda con sus productos en bolsas, otros siguieron rondando por otros rincones para ver qué más podían comprar.
—Una gran multitud aquí —observó Draco.
—Sí, siempre suele haber mucha gente. ¿Necesitabas algo?
No pudo evitar sonreír.
—Entonces… ¿tú y Longbottom? Estoy sorprendido de que tus padres no lo notaran la otra noche.
La pelirroja hizo una mueca y comenzó a reorganizar las cosas en el mostrador.
—No, todavía no lo saben. Podrían haberlo notado en la cena la otra noche, pero afortunadamente te tuve a ti y a Hermione allí para distraerlos. De todos modos, dudo que hayas venido hasta aquí solo para mofarte de mi relación con Neville. ¿Qué quieres, Malfoy?
—Necesito hablar con George. ¿Está dentro?
—Sí, está en la parte posterior. Puedes entrar. Avísame cuándo tú y Hermione os mudéis y pueda quedarme su apartamento. Quiero salir de mi casa cuanto antes —agregó, indicándole que entrara por la puerta de detrás del mostrador—. Y no digas ni una palabra sobre Neville.
Él reprimió una sonrisa; no había esperado que fuera tan fácil para la Weaslette confirmar sus sospechas sobre ella y Longbottom. Sin decir ni una palabra más, caminó hacia la habitación de atrás. Su hora de almuerzo se estaba acabando y necesitaba hablar con George o no habría manera de poder pillarlo más tarde.
El pelirrojo estaba en su banco de trabajo. Hubo una pequeña explosión antes de que levantara la vista con las cejas ligeramente humeantes.
—Malfoy, ¿qué te trae por aquí?
—Me gustaría hacerte una propuesta.
Una lenta sonrisa se dibujó en la cara de George. Encontró una falsa oreja de color carne sobre la mesa y la levantó.
—Te escucho.
Draco hizo todo lo posible por no poner los ojos en blanco ante el juego de palabras, así que puso su sonrisa más encantadora y comenzó a explicar su propuesta.
¿Me dejas un review? :D
Cristy.
