Los personajes de Skip Beat no me pertenecen, son propiedad de su creador.
— Diálogo —
"Pensamiento"
*Pensamiento alter ego* (Demonios y hadas mentales de Kyoko / Kuon)
Capitulo 53
Kuon daba vueltas como un animal enjaulado por el salón de su apartamento, había corrido todas las cortinas y con verdadera furia había destrozado más de un objeto. Se dirigió al mueble-bar y sacó una botella de whisky, tras servirse una copa que se bebió de un solo trago decidió pasar del vaso, siguió bebiendo directamente de ella mientras recordaba una y otra vez lo sucedido.
—Es que me parece extraño, con tu forma de ser, tu educación…, no te ofendas por favor, pero me cuesta creer que dejes a tu cuerpo tomar así el control—
—Ya…— suspiró Kyoko nuevamente. —Ni yo misma lo entiendo, pero es que mi cabeza tampoco ayuda precisamente—
—¿Tú cabeza?— Ren la miraba sin comprender.
—Sí mi cabeza— Afirmó Kyoko convencida. —Normalmente sería la que dominaría sobre cualquier otro impulso, siempre ha sido así, pero ahora está más confundida que mi cuerpo—
—No lo entiendo, ¿por qué?— Ren estaba tranquilo aunque confuso, pensaba que lo que le ocurría a su novia era una respuesta física y la mente no formaba parte del lote.
—Es que hay una pequeña lucecita encendida que me recuerda el pasado…— Kyoko se tocó la sien como si pudiera tocar dicha luz.
—¿El pasado? ¿Nuestro pasado? — "¿Se refiere a Corn?". Se preguntó para sí mismo Ren.
—No, el mío, todo lo vivido con Shotaro…—
—¿Qué tiene que ver él con esto? — Preguntó Ren poniéndose en guardia consiguiendo que Kuon se despertara de sus felices y acalorados sueños.
—Pues…, una parte de mí siente que si no hago algo, si vuelvo a portarme como la tonta mojigata que fui, volverá a …— Kyoko hablaba lentamente y con cierta pena.
—¡Espera un momento! — La interrumpió Ren elevando ligeramente la voz y dando un paso atrás, separándose así de ella. —¿Me estás diciendo que lo haces por él?—.
—No yo…— Susurró Kyoko impresionada por su repentino cambio de humor.
—¿Me estás comparando con esa sabandija, con ese buitre carroñero! — Rugió Ren, Kuon estaba 100% despierto, alerta y a la espera.
—Noooo! —Kyoko intentó dar un paso hacia él pero se detuvo al ver que él se alejaba completamente de ella, quedando al otro lado de la habitación.
—¿Acaso te he tratado yo alguna vez como él? — Preguntó realmente enfadado. —Dime! ¿Te he hecho yo algo de lo que te hizo él? ¿Te he menospreciado? ¿Te he manipulado? — Su enfado iba en aumento, sin embargo su voz cada vez se elevaba menos, haciéndolo todavía más amenazador.
—Noooo! Claro que no! Yo solo…— Kyoko se interrumpió al ver como el gesto de su novio cambiaba.
—¿Qué es lo que tengo que hacer? —Su mirada dura y la sonrisa ladina, daban a su rostro un aspecto totalmente diferente. —Quizás lo que deba hacer es comportarme como él—. Dio un lento paso hacia ella. —Claro que él nunca te hizo "nada", ¿verdad? — Remarcó ese nada notablemente mientras seguía acercándose a ella. — Puede que yo si lo haga, después de todo es muy probable que sea incluso peor que él, ¿cierto?— Al legar junto a ella su sonrisa se hizo más marcada.
—¿Qué…?—Kyoko no pudo terminar la pregunta pues él con un rápido movimiento la arrojó sobre la cama y se colocó encima.
—Sí, creo que sí…—Comenzó a levantar su camiseta.
—No! No para! — Kyoko forcejeaba inútilmente pues él pesaba demasiado para conseguir apartarlo. — Ren por favor…— Suplicó.
Él ignorando su petición se apoderó de sus labios y la beso fuertemente terminando la unión con un pequeño mordisco. Kyoko dejó de forcejear y miró su cara, como ya lo hizo siendo Setsuka intento girarse para acabar ella encima pero él se adelantó a sus pensamientos y lo impidió.
—Kuon Hizuri…, para! — Exigió Kyoko agarrando la cara de su novio con amabas manos y mirándole con toda la seriedad que pudo, en el fondo estaba asustada y sus ojos la delataban.
Oír sus nombre completo hizo que Ren volviera a la luz, cuando enfocó su mirada y vio el miedo reflejado en los ojos de Kyoko se levantó rápidamente y se alejó de ella. Su respiración incontrolada hacía que su pecho subiera y bajara con violencia, claramente perturbado miraba a su novia tendida en la cama y después alrededor de la habitación. Finalmente con rapidez y sin decir palabra, se puso unos pantalones, una camiseta y las deportivas.
—¿Dónde vas? — Preguntó Kyoko incorporándose hasta quedar sentada en la cama.
Él no contestó, con una última mirada indescifrable abrió la puerta y salió corriendo, emanaba ira por cada célula de su cuerpo. Lo último que oyó tras cerrar la puerta del ala del hotel fue el amortiguado sonido de su nombre en boca de Kyoko.
Ren observó la botella, estaba casi vacía por lo que cogió otra, con ambas manos ocupadas se dirigió hacia su cuarto. Al llegar cerro también esas cortinas quedando totalmente en penumbra, encendió la televisión y metió un Dvd en el reproductor.
"¿Cómo ha podido acabar todo así?". Se lamentó Ren. *No lo sé yo estaba disfrutando de los recuerdos y de repente…*. Kuon estaba tan desolado con él. "Ya, yo también habría preferido estar soñando y no allí. ¿Cómo he podido…?" *No fuiste tú, fui yo…* "Somos lo mismo y lo sabes, precisamente creo que ella es la única que lo entiende, que no ve distinción, que nos quiere en conjunto" *Si nos quiere…, ¿por qué dijo eso?¿Por qué nos hizo daño?* "Eso da igual, no puedo olvidar su cara, lo asustada que estaba…".
Ren levantó la cabeza hacia la televisión, en ella había aparecido la imagen que quería ver, era el video musical de Fuwa y se veía a Kyoko vestida como un ángel sufriendo por sus actos. Con la mirada fija en esos ojos, que eran los mismos que había visto en directo horas antes, detuvo la imagen y se dejó caer abatido a los pies de la cama, rodeado de las botellas. Llorando en silencio, se abrazó las piernas y hundió la cara entre ellas.
Kyoko entró en el apartamento y cerró la puerta sin hacer ruido, caminó a través del pasillo y abrió la puerta del comedor. Se quedó impresionada al ver todo en penumbras, con la poca luz que entraba por la puerta puedo vislumbrar el caos que reinaba en la estancia y que él no se encontraba allí. En silencio se encaminó hacia la habitación de su novio, la puerta estaba ligeramente entornada y era evidente que también estaba a oscuras, salvo por un ligero resplandor que se filtraba por el hueco de la misma. Armándose de valor abrió y se adentró en la semioscuridad. Lo primero que vio fue la imagen en la pantalla del televisor que estaba frente a la cama, era ella vestida de ángel y con lágrimas de dolor en los ojos. "Es el video de Shotaro, ¿por qué está viéndolo?". Un leve movimiento llamó su atención, desvió la mirada de la pantalla y buscó su proveniencia, se adentró más en la oscuridad y lo encontró. Sin dudarlo un segundo se acercó hasta su novio, que se encontraba tan encogido que parecía un ser pequeño e indefenso, y se dejó caer de rodillas frente a él.
—Ren…Ren…— Susurró angustiada. Él solo dio un pequeño respingo al escucharla pero no se movió, simplemente se abrazó a sí mismo aun más fuerte. —Ren…, soy yo— Esta vez le cogió la cabeza y le obligo a levantarla. Abrió la boca impresionada, estaba mentalmente preparada para aceptar su enfado, su ira o su odio, pero desde luego no para lo que se encontró. Las lágrimas resbalaban por sus mejillas y sus ojos anegados denotaban una pena tan grande que era imposible de cuantificar. —Oh Dios mío Ren…— Se lamentó, retiró a la fuerza los brazos que rodeaban las largas piernas de Ren y se abalanzó sobre su cuello para abrazarlo.
Ren no se movió pero tampoco se apartó, simplemente continuó en silencio y mirando a la nada mientras más lagrimas surcaban su rostro.
—Lo siento…, lo siento tanto…— Se disculpó Kyoko abrazándole aun más fuerte. —Perdóname por favor…, perdóname— Ahora también resbalaban lagrimas por sus mejillas.
—Nooooo— Ren reaccionó a sus palabras, su voz estrangulada apenas era audible. —No me pidas perdón…— Añadió horrorizado e intentando liberarse de su abrazo. —No lo merezco…—
Kyoko ante sus últimas palabras, en vez de soltarlo, le apretó aun más contra su pecho. —No digas eso…, sí lo mereces y yo lo siento de verdad, lo que dije, no quería…, no me expliqué bien, no es culpa tuya….—
—¡Claro que es culpa mía! — Exclamó Ren, luchando nuevamente por liberarse. —Lo que te hice…, tienes que odiarme, debes odiarme…, ódiame! — Pidió asqueado de sí mismo.
—Jamás! — Sentenció Kyoko altamente. —Yo te quiero y eso nunca va a cambiar—
Ren dejó de resistirse y enterró más su cara en el pecho de su novia. —No puedes hacerlo, yo…, lo que hice…, no puedes seguir queriéndome, lo siento, lo siento tanto…, si pudieras perdonarme, si pudieras no odiarme— Se retractó de su petición anterior.
—Pues lo hago, te quiero— Kyoko apoyo su mejilla sobre la cabeza de su novio. —No te odio Ren, nunca podría hacerlo. Yo lo siento, no debería haber dicho nada de lo que dije—
Ren movió sus brazos para devolverla el abrazo. —No se trata de que lo dijeras…¿Cómo puedes pensar que yo te haría algo como lo que él te hizo?— Preguntó sin apenas sentimientos en su voz.
—No es eso, yo no creo que tú vayas hacer nada de lo que él hizo— Tartamudeó Kyoko. —No se trata de ti, se trata de mí, del miedo que tengo, de lo insegura que me siento…— Reconoció en voz baja.
Esta vez cuando Ren intentó liberarse del abrazo para poder mirarla a la cara ella no se lo impidió. —¿Ves por qué le odio? — Preguntó con ira, pero no dirigida a ella. —Por el daño que te hizo, por el que te sigue haciendo…, porque consigue sacar lo peor de mí con solo oír su nombre—
Kyoko le miraba con la boca abierta, sabía que Ren no soportaba a Sho, pero era la primera vez que le oía reconocer en voz alta los sentimientos que su amigo de la infancia le producía. Es más, jamás le había oído manifestar abiertamente ningún mal sentimiento hacia nadie.
—Claro que más me odio a mí mismo, lo que hice, mi reacción no tiene justificación alguna y jamás podré perdonarme— Volvió a agachar la cabeza y estaba a punto de recuperar su posición inicial pero ella se lo impidió.
—No te lo permito— Ordenó Kyoko seriamente, consiguiendo que él la mirara de nuevo. —No te permito que te odies por eso, en primer lugar yo fui la responsable, sé mejor que nadie el daño que las palabras pueden hacer y no tuve cuidado con ellas, y en segundo no hiciste nada—
—¿Qué no hice nada? —Preguntó Ren con voz y cara de pánico. —¡Te ataqué, me comporte como un animal salvaje! — Gritó mirando al techo con las venas de su cuello totalmente hinchadas.
—Paraste— Contraatacó Kyoko.
—Porque tú me detuviste— Susurró mortificado.
—Sabes que no es verdad, ¿crees en serio que habrías seguido? No lo creo Ren, por muy mal que se pongan las cosas siempre paras por ti mismo, más cuando se trata de mí—
—¿Cómo puedes excusarme? ¿Cómo puedes defenderme? — Preguntó él con una mezcla de incredulidad y desprecio hacia su persona.
—Porque te conozco y porque te quiero, a todas y cada uno de los fragmentos que forman parte de ti, que te hacen ser quien eres— Kyoko volvió a abrazarle. —Y porque, a pesar de mis miedos e inseguridades que son las verdaderas culpables de todo esto, hay una cosa que sé a ciencia cierta y de la que no tengo la menor duda—
—¿Cuál? — Preguntó Ren con su voz amortiguada de nuevo por el pecho de su novia.
—Que me cuidas y me proteges más que a ti mismo, que jamás me harías daño, que me…—
Ren se abrazó de nuevo a ella como si su vida dependiera de ello. —¿Qué te quiero? — Añadió a la frase no terminada de su novia.
—Sí, que me quieres— Aceptó en un susurró disfrutando de la calma de su abrazo.
Continuará…
Muchas gracias por vuestros comentarios. Ahí va otro, no quiero dejaros con tanta intriga.
He pensado que me da mucha pena cambiar la clasificación de la historia, creo que es muy tierna y romántica en su mayoría. Por eso, creo que voy a crear una historia paralela en la que colgar, si surge, los capítulos o las partes de estos que se suban de tono y necesiten clasificación M. ¿Qué opinan?
