"¿Mina?...pero… ¿Hermano? yo…" Albert estaba en shock por lo que había dicho el duque de Grandchester -¿De…que…?
-¡Tu hermano William Ardley! –Terrence ya había tomado a Albert de la solapa conteniendo su furia para no golpearlo -¿Dónde está? –Pregunto tratando de controlar su ira, una ira que hace tanto no sentía pero que fue bien recibida por su cuerpo
-¿Mina? –Repitió el joven sin prestarle atención y entonces todo quedo claro en ese momento, pues le regresaron de golpe los recuerdos de su amor verdadero, de su amor de juventud, aquel amor que nuca pudo olvidar pero que no supo vivir ni luchar por él.
FLASH BACK (Hace diecisiete años)
Un joven rubio estaba a las afueras de una hermosa mansión de Londres, tal parecía que estaba leyendo un libro muy entretenido, pero en realidad esperaba encontrarse con una joven que lo había dejado totalmente deslumbrado desde la primera vez que la vio.
"Ahí está" pensó feliz mientras miraba a la joven pasar con otra joven pelinegra, inmediatamente se acercó –Hola –Las jóvenes lo miraron un tanto desconcertadas pero devolvieron el saludo amablemente. –Mi nombre es William Ardley
-Mucho gusto –Respondió la joven pelinegra coquetamente, pues el joven era muy apuesto –Mi nombre es Julieta Yate
-Mucho gusto –William le devolvió el saludo amablemente, pero de inmediato volvió su rostro hacia la joven rubia de su interés -¿Cuál es tu nombre?
-Mina White
-Que hermoso nombre, señorita White
La joven sonrió dulcemente –Puedes llamarme por mi nombre, si gustas –Dijo sonriendo aún más dulcemente, lo cual hipnotizo al joven quien parecía haber visto por primera vez la luz del sol
-Gracias, Mina –Dijo sonriendo
Ignorando completamente a Julieta, ambos jóvenes continuaron con su primer encuentro que no sería el último.
Los días pasaban y la joven siempre llegaba al mismo lugar, para encontrarse con aquel apuesto joven que le había robado el corazón desde el primer instante, sin saber cómo ni porque, ella ya había entregado todo su amor al joven.
-¿Qué tal el colegio?
-Es simplemente perfecto, pero nunca estoy satisfecha –Rio un poco avergonzada
-¿Te parece si vamos a mi mansión? Ahí tengo miles de libros que podrían interesarte
-Claro me gustaría conocer tu hogar
William se incomodó ante la palabra –En realidad no es un hogar…bueno al menos no como normalmente deberían de ser
-¿Porque?
El joven le miro indeciso –No me agrada…digo…no es agradable
Mina entendió que no habían establecido la suficiente confianza, al menos eso pensó, por lo que decidió contarle algo sobre su vida, aunque ya sabía bastante –Mi madre murió –Soltó –Cuando yo nací
William le miro sorprendido ante la declaración y más por la manera en la que lo decía, se veía serena, tranquila, no dejaba de lado esa hermosa sonrisa aunque era un poco melancólica ahora. –Mis padres murieron también –Dijo lentamente sin dejar de verla –Llevándose a mi hermana también y…ahora debo ser la cabeza de la familia y…cuidar de mi sobrino como se lo prometí a mi hermana
La joven le miro comprensivamente –Eso es una gran responsabilidad
-Sí y a veces no sé si pueda
-¿Cuándo paso todo esto?
-Hace poco más de un mes
-Es muy resiente
-Si…sabes cuándo te vi, fue cuando apenas…bueno cuando había decidido salir de mi habitación y…pues por ti decidí seguir saliendo…tan solo…para ver tu hermoso rostro –Confeso avergonzado
Mina se sonrojo levemente ante la confesión del joven –Gracias
-Eres muy hermosa, me has dado…no perdóname –Se calló abruptamente al percatarse de lo que decía
-Dime –Pidió la joven sonriéndole
-Solo…creo que bueno…Mina creo que me…has robado el corazón –Confeso mientras se acercaba a ella –Desde la primera vez que te vi, no he dejado de pensar en ti, creo que me estoy volviendo loco
La joven sonrió dulcemente, mientras se sonrojaba, lo cual le hacía ver más adorable para el joven que sentía su corazón salir de su pecho, al tenerla tan cerca, dejándose llevar por sus instintos, poso suavemente sus labios sobre los de ella, quien le dio la bienvenida gustosa a sus labios rosados, comenzando un feliz baile entre ellos, entregándose el amor que tenían guardado en sus corazones, demostrándose que ambos habían perdido la razón y estaban completamente enamorados uno del otro, sin saber porque paso.
Pasaron unos meses desde aquel primer beso, sus visitas comenzaron a ser más amenas, Mina se escapaba del colegio en días que no le era permitido salir, pero no le importaba con tal de pasar un agradable rato junto a su amor, quien también en ocasiones ingresaba al colegio solo para verle.
-¡Que hermosa! –Exclamo al ver un hermoso corcel blanco como la nieve, en el establo
-Se llama "Estrella"
-¿Estrella?
-Sí y es para ti, cada que desees encontrarme estrella nos guiara para que nuestros corazones se encuentren nuevamente para volverse uno solo, como lo es cuando estamos juntos –Dijo sonriente mientras le daba un apretón leve en la suave mano de la joven –Es nuestra guía para llegar a nuestra estrella
La joven solo sonrió mientras acariciaba a estrella –Es hermosa –Repitió
-No más que tu
Mina dio media vuelta quedando frente al joven, quien la guio a través del jardín, hasta llegar a una pequeña cabaña, donde él había preparado una cena romántica para ambos, había velas, rosas blancas, rojas, en el centro había una mesa donde había platos servidos, copas y una botella.
-¿Te gusta?
Mina con lágrimas en los ojos le miro sonriente –Si
William sonrió ante la afirmativa de la joven y se acercó lentamente hacia ella, fundiéndose en un hermoso, tierno y suave beso, ambos se dejaron envolver en el ambiente romántico y con el cobijo de su gran amor, sin pensar, sin detenerse.
William comenzó a explorar un poco más allá de la cintura de la joven, comenzando un suave y amable recorrido por el cuerpo perfecto de la joven, quien disfrutaba cada sensación que su cuerpo le daba al tacto del joven.
Llegaron a un sofá donde había pétalos de rosas, que el mismo joven había puesto ahí, donde recostó a la joven, mientras continuaba su exploración, para el todo era nuevo también pues era la primera vez que se había enamorado.
Comenzaron a desprenderse de cualquier prenda que les estorbara para sentir su piel mutuamente, hasta que William no podía mas, deseaba tanto y dejándose llevar por el instinto comenzó a abrir suavemente las piernas de la joven, quien le miro inmediatamente confundida.
-Yo… -Dijo sonrojada sin saber que decir
-No te lastimare –Dijo tratando de infundirle tranquilidad a la joven, pero también estaba nervioso
-Sé que no lo harás pero…esto…no está bien –Dijo reaccionando pues aquello era pecado y eso es en lo que se convertiría en una pecadora, en realidad ya lo era, por haberse dejado llegar hasta esa situación
-¿Me amas?
Mina le miro dulcemente, ocultando su miedo y nerviosismo –Si
-Yo también te amo Mina, no pienso dejarte nunca, nunca te hare daño y esto no tiene nada de malo, serás mi mujer ¿Verdad?
-¿Me propones acaso matrimonio, William?
-Si ¿Qué dices?
Mina sonrió como nunca en su vida, sintiendo su corazón explotar por la emoción, provocando lágrimas en sus ojos que inevitablemente terminaron recorriendo sus mejillas –Si
-Te amo –William sonreía igual felizmente volviendo a besarla esta vez con más efusividad, la pasión fue más que la razón para ambos, después de unos intentos, William termino dentro de ella, procurando no lastimarla pues era un estrecho lugar, pero después de unos segundos de el vaivén, comenzó el calor a subir a sus mejillas, haciendo así que ambos olvidaran todo.
Besaba y hacia suya a la mujer de su vida, se apodero de sus senos, saboreándolos suavemente mientras miraba la cara de la joven, quien estaba sonrojada y disfrutando realmente cada caricia, cada beso que él le brindaba, comenzó un vaivén más fuerte, sintiendo también un enorme placer al tenerla así, la joven tímidamente también comenzó a acariciar el dorso bien formado del joven, besándolo dulcemente haciendo explotar al joven del placer que sentía con cada toque de ella.
Ambos abrazados tratando de controlar su respiración agitada, mientras sus corazones volvían a sus latidos tranquilos y pausados, se sonreían como nunca, él la abrazaba posesivamente, mientras ella le miraba como su todo, sin percatarse de que alguien había estado espiando maliciosamente todo.
-¿Te casarías conmigo, señorita White?
-Si
William volvió a sonreír, mientras le entregaba un anillo, con un hermoso zafiro azul incrustado –Era de mi madre –Explico sonriente –Te amo
Mina solo atino a sonreír, antes de que él le colocara el anillo, ninguno de los dos sabía que aquella felicidad les duraría poco, pues después de esa noche, William no pudo volver a ver a la joven.
END FLASH BACK
-¡Si Mina!
Albert regreso a la realidad –No sé de qué hablas –Se soltó del joven –Para empezar no tengo ningún hermano
Terrence se quedó impactado ante la declaración del joven…entonces –Fuiste…tu
-Si conocí a Mina, pero… -No termino la frase pues Terrence ya había estrellado su puño contra la quijada del jefe de la familia Ardley
Los demás miembros ya habían salido y de inmediato trataron de detener la pelea, Anthony ya estaba encima del duque de Grandchester, mientras que su primo estaba intentando alejar a su tío.
-¡Déjame en paz! –Terrence trataba de empujar a Anthony quien no cedía -¡Acabare con el!
-¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Acaso la amnesia te empeoro?! –Pregunto agresivamente el joven Brown empujándolo hacia un lado, Terrence le miro furioso
-¡Para tu información Brown, ya recuerdo todo perfectamente!
Anthony le miro molesto y sorprendido a la vez -¡Entonces…!
-No vine aquí para hablar sobre mi…o sobre lo que te interesa –Dijo el duque cortante –Vine a reclamar esto –Saco un sobre arrugado donde había encontrado una carta que la joven Mina, había escrito para su padre y una más que había sido para William Ardley –Me lo explicas –Ordeno aventando el sobre a Albert, quien lo tomo molesto
En la carta que iba dirigida a Peter White, la joven explicaba todo acerca del romance que tuvo con ese joven aristócrata que después de obtener lo más preciado para una mujer no supo de él nunca más, pero que confiaba que no fuera por decisión propia si no por las mentiras y amenazas de la joven que alguna vez fue su amiga Julieta Yate; en la carta dirigida a él, le comentaba acerca del gran amor que le tuvo y que el producto de aquella noche…esa última vez que se vieron y en la que se entregó por completa tuvo consecuencias…
-¿Candice? –Murmuro Albert mientras sus ojos se cruzaban con los de Terrence
-No la busques –Advirtió –No tienes derechos sobre ella, desde el momento en el que decidiste dejar a Mina
-Pero…no sabía
-Edwards –Comento el duque tratando de tranquilizar su enojo –Me dijo que ella te envió miles y miles de cartas, te busco y siempre te le negaste, te dijo que esperaba un hijo tuyo a través de esas cartas y de recados que dejaba en tu casa –Ambos miraron a la tía Elroy quien iba saliendo de la mansión –Puede que no te lo hayan dicho pero…no justifica nada y menos cuando mi padre te escribió para explicártelo
-Nunca recibí esas cartas –Dijo dirigiéndose a su tía –Fuiste tú –Afirmo molesto –Referente a lo de Richard, recuerdo aquella carta pero no…no quería…supe que Mina murió y no deseaba recordar nada de ella
-¡Qué bueno, porque ahora también olvídate de toda esta verdad!
-No puedo, Candy es…
-¡No lo es! –Sentencio el joven –No la busques, porque no te lo permitiré
-¡No puedes...!
-Soy su esposo y antes de esto, está bajo mi tutela por si se te había olvidado
-El pasado siempre sale a la luz –Murmuro Albert –No podrás ocultárselo para siempre
-Tal vez no, pero lo intentare, mi padre hizo mucho para que ella no sufriera, para que nadie la molestara por la situación de su nacimiento, yo seguiré intentando que no sepa que en realidad es tu hija y que perteneciendo a una familia tan reconocida haya tenido que pasar burlas e insultos –Miro a la tía Elroy –Hasta de su propia familia solo por no saber su origen
-¿Albert? –Anthony le miro -¿Es…? No puedo creerlo
-Pues créelo Anthony, porque además esa joven que tanto amabas, resulto nunca ser para ti –Dijo burlonamente –Es tu prima, pero independiente de eso, ella ya no te ama y yo no pienso dejarla
Anthony furioso se iba a lanzar contra de él, pero Archie se lo impidió -¡Maldito…! ¡Es mentira!
-No es así, Albert sabe que es verdad…me retiro y te lo advierto ni se te ocurra molestarla, Candy no está sola.
.
.
.
-Ya es muy tarde –Candy esperaba a Terrence en el salón, se percató de que ya pasaba de media noche, preocupada decidió levantarse para no volver a caer en los brazos de Morfeo
-¿porque no te subes, Candy? Yo te aviso cuando llegue
-Gracias Dorotly pero prefiero esperarlo
En aquel momento se escuchó un fuerte ruido dentro de la mansión, uno de los ventanales se abrió de par en par bruscamente provocando que las velas que estaban encendidas se apagaran inmediatamente, dejando solo oscuridad.
-¡Señorita Candy!
-¡Dorotly! –Tomo la mano de la mucama que sintió e inmediatamente pego su cuerpo al de ella -¿Qué habrá sido eso?
-No lo sé pero…
-Jajajaja –Se escuchó una risa muy escalofriante y desquiciada que hizo que ambas jóvenes se sobresaltaran –Hola Candy
-¿Lionel?
.
.
.
-¿Cómo recordó todo?
-Edwards aun no lo sé, pero esa combinación tiene años –Pensó un momento –Mi padre la usaba para ocultarme las cartas que Eleonor enviaba, cuando aún estaba chico –Dijo recordando –Es increíble que no la haya cambiado –Sonrió amargamente –Después de que la abrí…
-Es increíble cómo ha ido recobrando la memoria, mi lord
-Un poco, aún hay muchos confusos y nublosos recuerdos…como el accidente
-Poco a poco, mi lord
-Sí, aunque para ser sincero los recuerdos que ahora tengo más claros han sido recobrados a partir de aquel encuentro con mi otro yo
-¿Cómo?
-¿Ya no recuerda? –Sonrió –Hasta lo corrí de ese cuarto donde vivía porque mi nombre era Black y no Grandchester
-Cómo olvidarlo, mi señor
Terrence sonrió –Los recuerdos que ahora tengo son bastante tristes y yo deseo recuperar los felices también
"Como los de Candy y yo en escocia" pensó sonriendo
-Mi lord, ¿Se quedara en Londres?
-No Edwards, prefiero irme ya al castillo, esta misma noche
-Bien, nos vemos entonces, mi lord –Edwards se despidió, dejando al joven solo
-Vamos Bertam
-Sí, mi señor
.
.
.
Al llegar al castillo un cosquilleo extraño invadió a Terrence pues todo estaba lúgubre y oscuro, inmediatamente localizo el vidrio roto de la mansión que daba al salón, un automóvil estaba estacionado, en la entrada, el cual estaba sucio y descuidado.
-¿Qué habrá pasado?
-Yo iré, mi lord
-Vamos
Terrence avanzo también al castillo esperando y rogándole a todos los cielos porque no hubiera pasado nada malo y que su corazonada no fuera nada.
-¿Dorotly? –Bertam llamaba a la mucama pero nadie respondió, en respuesta hubo una carcajada malévola
-¿Quién eres?
-¿quieres saber a quién tengo? –Dijo el hombre desde el otro lado de la puerta, que daba al estudio
-¿Lionel?
-Candy está conmigo
-¡¿Candy?!
Terrence corrió hasta la puerta pero estaba cerrada, por lo que no podía ingresar, desesperado comenzó a golpear, pero Lionel había tenido suficiente tiempo para atracar la puerta con varias cosas, así evitando que alguien ingresara al estudio.
-¡Mas te vale que no le hagas nada!
-Si no quieres que le haga algo, entonces dame lo que me pertenece
Terrence quedo inmóvil sin saber bien a que se refería
-Yo debí heredar como el Grandchester que soy, no tú, devuélvemelo y yo te devolveré a tu tesoro, si es que lo es
Volvió a soltar una carcajada, mientras Terrence sentía la sangre hervir bajo su piel, pensando en cómo rescataría a Candy ahora de las manos de su tío, nunca pensó que hubiera tanta maldad en él ni que su codicia fuera tanta como para dañar a terceros.
Hola queridos lectores
me extrañaron? yo si los extrañe jejeje y sobrevivi a mi primer viaje en avion aqui sigo jejeje :D aunque hubo un poco de turbulencia jejeje pero todo bien :D espero que me perdonen pero no me fue posible actualizar antes, pero aqui les tengo un capitulo largo bueno al menos eso pienso jejeej pero espero sea de su agrado, por fin la verdad sale a la luz :D
que les parece? espero no decepcionarlos, poco a poco terrence seguira recuperandose y por ahora el sabe que lo que siente por aquella joven es real y no se alejara de ella ;D
saludos
