Los Siete Dragones
Por Marce-chan
Capítulo 54
Esta vez nuestro retorno a Magnolia fue muy diferente, si bien volvíamos de una victoria pues la Legión de la Sangre de Dragón y Raven Tail habían sido derrotados, no se sentía para nada como una, habían pasado demasiadas cosas y aunque todo había regresado a una relativa normalidad, el ambiente era bastante gris, comenzando por que la condición de Maki no era la mejor, había coexistido con la oscuridad tanto tiempo que ahora que ya no la tenía se había quedado sin reserva alguna de energía, le costaba incluso moverse o caminar y aunque sufrió una fuerte depresión que le duró varios días, no volvió a derramar una lágrima más, tal como le había prometido a Zeref. Gray y Juvia atravesaban episodios similares, Gray sufría por el sufrimiento de Maki y Juvia sufría por el rechazo de Gray, asimismo Gazille y Levy atravesaban un mal momento en su relación, a pesar de que Gazille y el Maestro explicaron su condición de agente doble y que su lealtad siempre estuvo con Fairy Tail, Levy estaba muy molesta por sus mentiras. Si bien mi estabilidad con Natsu me hacía feliz, el sufrimiento de mis amigos me entristecía y no podía hacer nada para evitarlo.
Había pasado una semana desde nuestro regreso, Maki seguía en el hospital y yo la visitaba a menudo, Kamui, David, Eve y Hibiki seguían en Magnolia, pero a quien no había vuelto a ver era a Gray, ni siquiera cuando visitaba a Maki en el hospital.
Y como la vida no se detenía, la mayoría de los magos del gremio habían retomado misiones y trabajos, nosotros no éramos la excepción.
-Natsu… No quiero que vayas solo…-repliqué por tercera vez ese día.
Estábamos en la estación de trenes de Magnolia, Natsu estaba por partir a una misión en solitario.
-La renta no se va a pagar sola, Lucy-replicó él sonriendo-Tenemos que trabajar, además Happy irá conmigo.
-¡Aye sr!-exclamó Happy desde el hombro de él.
-Tienes razón, pero precisamente por eso quiero ir contigo-repliqué-Es mi apartamento, mi renta.
-Nuestra renta. Yo pasó más tiempo ahí que en mi casa-respondió Natsu-Además, quiero que te quedes con Maki, necesita el mayor apoyo posible en estos momentos.
-En eso tienes razón-admití.
-No tardaré, lo prometo-respondió Natsu.
-¿Y tu enfermedad de movimiento?-pregunté al escuchar el silbato del tren.
-Wendy ha usado Troia en mi esta mañana-respondió Natsu-Durará lo suficiente, no te preocupes.
-Cuídense mucho-murmuré.
-Estaremos bien-sonrió él.
Nos besamos en los labios un momento y él subió al tren, saludándome con la mano desde la ventana, al igual que un alegre Happy. Cuando el tren se perdió de vista regresé sobre mis pasos al casco urbano de Magnolia, decidí ir al hospital antes de pasar por el gremio, mientras caminaba miré a alguien familiar caminando en la misma dirección que yo unos metros más adelante, su brillante aspecto levantaba miradas por donde pasaba.
-¡Kamui!
Él se giró y sonrió abiertamente al verme.
-¡Lucy-chan!
Me esperó mientras me acercaba y seguimos caminando juntos.
-¿Y Salamander-kun?-preguntó él al notar que estaba sola-Es raro verte sin él.
-Se ha ido a trabajar-respondí-Me ha pedido que me quede con Maki.
-Maki-nee está llena de guardianes-sonrió divertido-Como si con David, Al-kun y yo no bastara, eso sin contar a Eve y a Gray.
-¿Has visto a Gray?-pregunté de inmediato.
-Todos los días-respondió él.
-¿Todos los días?-exclamé desconcertada.
-Él no se ha separado de Maki-nee en ningún momento-respondió Kamui.
-Pero voy a verla todos los días y nunca lo he visto-repliqué.
-Él sube a la terraza del hospital cuando llegan visitas-respondió Kamui-Ya lo conoces, no le gusta mostrar sus sentimientos.
-¿Y ella como ha seguido?-pregunté.
-Mucho mejor, lo único que nos preocupa es su insomnio y su falta de apetito.
-¿Insomnio?
-No duerme… No importa lo que hagamos, no puede dormir más de dos horas seguidas y tiene muchas pesadillas…
-Pero se supone que toda la magia oscura dentro de ella se desvaneció-repliqué-¿No debería volver a la normalidad?
-Creo que va más allá de eso, Lucy-chan-respondió Kamui con gravedad-El trauma es muy profundo.
-¿No come tampoco?-pregunté.
Kamui negó con la cabeza.
-Tiene los hábitos de su vida en cautiverio tan marcados que no puede cambiarlos ¿Te has dado cuenta que ella nunca come sólidos?
Me sobresalté al darme cuenta que era cierto, cuando estaba con ella siempre estaba tomando algo, pero nunca la había visto comer.
-¿Y su ánimo?-pregunté.
-Mejora-respondió Kamui-Al igual que su estado físico, pero me preocupan sus pesadillas…
-Creo que yo puedo ayudar con eso-respondí.
Kamui me miró sobresaltado.
-¿En serio?
Asentí con la cabeza muy segura, recordando claramente la primera misión que hice con Maki, aquella noche en el hotel, Gray y yo habíamos llevado a cabo un plan para hacer que Maki durmiera y estaba segura que había dormido toda la noche y no había tenido pesadilla alguna.
-Aunque creo que necesitaré la ayuda de Gray.
-Puedes contar con eso-respondió Kamui alegremente.
Seguimos caminando mucho más animados, mientras observaba distraídamente el resplandor que Kamui dejaba a su paso lo recordé.
-Oye Kamui…
-Llámame Tora, por favor-replicó él meneando la cabeza-No me gusta tanto formalismo.
-Tora…
-¿Dime?
-Nunca pude agradecerte lo que hiciste por mí en Caellum…
Me miró desconcertado.
-¿Qué cosa?
-Me salvaste-respondí-De muchas formas, muchas veces.
-Habrías hecho lo mismo por mí-respondió encogiéndose de hombros y restándole importancia al asunto-Estoy seguro de eso.
-Pero quiero retribuirte de alguna manera…
-Es completamente innecesario, Lucy-chan-sonrió él.
-¿Al menos puedo invitarte a cenar a mi casa esta noche?-me aventuré.
-¿Una cena hecha en casa?-preguntó con entusiasmo.
-Es lo único que se me ocurre-titubeé nerviosa.
-Me encantaría-sonrió-Pero me pregunto… ¿No crees que sea mal visto que estemos a solas en tu apartamento cuando Salamander-kun está fuera de la ciudad?
-No le veo nada de malo-respondí.
-Bueno, nunca está de más preguntar-sonrió-Pero deja que te ayude a cocinar.
-De acuerdo-sonreí.
Llegamos al hospital y nos dirigimos directamente a la habitación de Maki. Ella seguía débil, pero mucho mejor de lo que la había visto en mucho tiempo, aunque tenía marcadas ojeras por su falta de sueño, ya había recuperado el color de la piel y el brillo en los ojos, lo único que tenía diferente era que el ojo izquierdo era de un brillante color azul y el derecho de su normal marrón, pero ambos eran ojos humanos normales, cuando Zeref había absorbido la oscuridad de su interior había purificado su ojo de dragón dándole un aspecto normal, ya no llevaba el ojo cerrado ni el cabello sobre la cara y sonrió abiertamente cuando nos vio.
-¡Lucy! ¡Tora-chan!
-Hola Maki-sonreí sentándome a su lado-¿Cómo sigues?
-¿Cómo me veo?-sonrió.
-Mucho mejor-sonreí.
-Así me siento-respondió ella.
-Que bueno…
-Te voy a hacer el chequeo de rutina, Maki-nee-dijo Tora acercándose.
-Adelante-sonrió ella.
Tora comenzó a sobreponer las manos sobre su cabeza mientras un brillo dorado emanaba de ellas, Maki no se mostraba para nada incómoda con eso.
-¿Y Tsu?-preguntó.
-Se ha ido a trabajar-respondí.
-Es muy responsable-sonrió Maki.
-¿Y Gray?-pregunté.
Maki sonrió y señaló hacia arriba con el dedo, indicando que había subido a la terraza.
-¿Cómo se porta?-pregunté.
-Distante-respondió ella-No lo culpo, no debió ser fácil para él todo esto, pero me cuida todo el tiempo y Tobi le ha tomado mucho aprecio.
-¿No han hablado al respecto?-pregunté.
Tora me miró de reojo.
-No-respondió Maki-Él sólo se queda aquí, a una distancia prudente.
-Ya veo…-murmuré pensativa.
-¿Cómo siguen tus pesadillas?-preguntó Tora examinándola.
-Igual-respondió ella.
-¿El sueño?
-Dos horas máximo.
-¿La comida?
-Igual.
-¿Aún no toleras sólidos?
-Ni un poco.
Sonreí al verlos, era la rutina de todos los días, las mismas preguntas y las mismas respuestas. Decidí tomar las riendas del asunto y me asomé a la ventana que estaba abierta.
-¡Gray!-grité a todo pulmón-¿Quieres bajar un momento, por favor?
Maki y Tora se sobresaltaron con mi extraño arrebato pero no pasaron ni cinco minutos y Gray entró por la ventana.
-¿Qué pasa Lucy?-preguntó bastante irritado.
Llevaba a Tobi en los brazos, el Exceed estaba profundamente dormido.
-¿Puedes venir conmigo un momento?-pregunté.
Me miró ceñudo y me siguió cuando me dispuse a salir de la habitación, pude sentir la intensa mirada de curiosidad de Maki sobre nosotros, pero no me detuve.
-¿Qué pasa?-repitió Gray impaciente cuando estuvimos afuera.
-En nuestra primera misión con Maki nos dimos cuenta que no dormía-lo abordé-¿Recuerdas lo que hicimos entonces?
Gray se llevó una mano a la barbilla, recordando.
-¿Crees que funcione esta vez?-preguntó.
-Eso espero-respondí.
-¿Traes tu llaves?-preguntó-Estoy seguro que fue por tu Espíritu Celestial que funcionó esa vez.
-No estoy de acuerdo-respondí sinceramente.
Gray me miró desconcertado.
-Yo creo que Maki durmió ese día porque se sintió segura contigo-respondí-Hay algo que he querido comentarte desde que regresamos…
-¿Qué cosa?
-¿Te diste cuenta que en las memorias que Zeref nos mostró Maki se sentía segura cuando estaba con él?-respondí-Ella sólo dormía cuando estaba con él.
-¿Es necesario que me recuerdes eso?-replicó él malhumorado.
-¿Qué no te has dado cuenta?-repliqué divertida-Tú te pareces físicamente a Zeref, yo creo que eso fue lo que le llamó la atención de él en un principio.
-¿Qué insinúas?
-Que en el fondo ella siempre te ha querido, de una forma u otra-respondí-Incluso Zeref se dio cuenta de eso.
Gray negó con la cabeza.
-Creo que está más claro que el agua, ella lo ama a él, a nadie más que a él. Ya lo acepté.
-Es obvio que lo amaba y nadie puede negarlo-respondí-Pero eso no significa que no te ame a ti también.
-No digas tonterías, Lucy-replicó él.
-Piénsalo-sonreí y entré a la habitación.
Gray entró detrás de mí, pero se quedó de pie en la puerta, era evidente que aún se ponía nervioso delante de Maki, más aún después de su heroica entrada y consecuente declaración en la batalla anterior.
-Gracias por cuidar de Tobi-sonrió Maki al verlo entrar.
-No es nada-replicó Gray sin mirarla.
Tora había terminado el chequeo y se había sentado en el marco de la ventana.
-¿Y ustedes como han estado?-preguntó Maki mirándome.
-Esperando-sonreí.
-¿Esperando?-repitió sin comprender.
-Esperando que vuelvas a casa.
Se sobresaltó y desvió la mirada sonriendo.
-Lamento hacerlos esperar tanto…
-No lo hagas-replicó Gray-Puedes tomarte todo el tiempo que quieras.
Maki lo miró y él desvió la vista.
-Gurê…
-No importa lo que digas-replicó Gray dándole la espalda-Yo te esperaré.
Maki lo miró sonrojada. Intercambié una diciente mirada con Tora, que se paró detrás de Gray y lo empujó hacia la cama de Maki, él no se lo esperaba y perdió el equilibrio, lo jalé justo a tiempo para que quedara sentado donde estaba yo, justo al lado de ella. Casi no puedo contener la risa al ver a ambos azorados y sonrojados, pero los reclamos de Gray y la risa de Tora se apagaron en un instante, también quedé pasmada cuando me di cuenta de lo que pasaba, Maki se hallaba inclinada sobre Gray, profundamente dormida, el sueño la había vencido al sentir el contacto físico con él, acababa de comprobar mi teoría, no era la canción de Lyra, era la presencia de Gray la que hacía que Maki se sintiera lo suficientemente segura para dormir.
-¿Lo ves?-sonreí abiertamente.
Gray estaba sobrecogido, no pude evitar enternecerme con su expresión, era evidente su conflicto emocional, pero el amor estaba más que latente.
-¿Qué sucedió?-preguntó Tora desconcertado.
-Maki sólo puede dormir cuando se siente segura-expliqué-Y ella siempre se ha sentido segura con Gray.
Gray desvió la mirada, incómodo y más rojo que un tomate.
-Sorprendente…-murmuró Tora y lo miró-¿No te molesta, Gray?
Gray negó con la cabeza sin mirarlo y acomodó a Maki en la cama con suavidad.
-Estoy donde quiero estar.
