Los personajes y su fondo pertenecen a Stephenie Meyer, la protagonista y parte de la trama de mi creación.
Gracias por agregar en favoritos y alertas esta historia, me alegra muchisímo. De verdad, gracias.
Canción para este capítulo: Don't Stop Me Now - Queen
Capítulo 54: Nueva Vida, Nuevo Mundo
Ella finalmente abrió los ojos, fijando su vista en el techo. Vi como ella miraba todo con curiosidad desde donde estaba, sin girar su rostro. Cuando sus ojos seenfocaron en el lugar donde estaba yo, de un salto ya estaba al otro extremo de la cama y sentada en el suelo con sus piernas y brazos recogidos. Podía ver que estabaasustada por lo que había sucedido, pero sobre todas las cosas, se veía muy hermosa.
Había quedado hipnotizado por su belleza, especialmente por su extraño cabello alborotado castaño oscuro rojizo, este caía por sus hombros y con más volumen que antes. Cuando vi con más detalle las expresiones de su rostro, meresultaba fascinante hasta en su estado de miedo, lo que iba a extrañar eran sus ojos caramelos que ahora eran de color carmesí.
Ella no movió ni un musculo, solo se limitó a mirarme con intensidad y yo hice lo mismo con ella.
–¿Qué… Qué? –llevó sus manos hacia su boca. Algo notó en su voz que la hizo asombrar. –¿Dónde… estoy? –preguntó con temor.–¿Quién eres?
No… esto no podía estar pasando…
Ella no pudo haberme olvidado… eso no…
–Soy yo… Carlisle ¿no me recuerdas Amore? –pregunté asustado. Ella con desesperación negó la cabeza. Esto me hizo quebrar por dentro, pero no perdí la esperanza de que ella me recordara. –Angie…
Apenas dije su nombre mientras me acercaba lentamente hacia ella, Angie en se agazapo de manera defensiva, un profundo gruñido salió entre sus dientes apretados y descubiertos, pero luego dejó de hacerlo al sorprenderse lo que estaba haciendo. Luego me miró nuevamente de manera intensa, aproveché esto para acercarme un poco más a ella pero Angie lo interpretó como un ataque y se lanzó hacia mí.
Empezó a golpearme con todas las fuerzas que tenía, no me quedó otra opción que tratar de evitar sus golpes. Hasta que de pronto paró y empezó a rasguñarse lapiel.
–Quema… ¡Quema! –gritó con dolor.
Empezó a revolcarse en el piso, mientras que sus manos intentaban arrancarse la piel. Me preocupé por su reacción y me acerqué a ella para ver que le ocurría, peroal momento de tocar su piel esta me quemó la mano como si la hubiera puesto en el fuego. Justo en ese instante recordé algo que me había dicho ella cuando era humana…
–¿Cómo que explotaste? –pregunté extrañado.
–No sé pero… recuerdo antes de explotar que ardía mucho mi cuerpo como si
estuviera siendo quemada viva. Aunque en el sueño no me despedazaba así como las
bombas humanas… –explicó en mis brazos.
Todo pasó rápido, vi como su piel brillaba, luego una luz cegadora y el sonido de una explosión sonaron junto con objetos despedazados y quebrándose, al mismo tiempo yo sentí la sensación de ser quemado vivo o siendo torturado por Jane.
El dolor que sentí no duró mucho tiempo, pero sí que noté dos cosas que me alarmaron. Una era que parte de mi ropa faltaban trozos de tela, como si le hubiera caído fuego y en estos lugares donde faltaba la tela mi piel lucía quemada, pero esta se estaba regenerando rápido como de costumbre; y la otra era que Angie estaba en el suelo, luchando por levantarse pero sin éxito, se veía aturdida.
Me acerqué a ella como pude y cuando la toque, su temperatura estaba normal y no ardía. Ella apenas me miró, intentó alejarse de mí, pero no tenía fuerzas.
–No te haré daño Angie. Prometo no hacerte daño. –la tranquilicé. Ella dejó de luchar contra mí.
La acuné en mis brazos estando en el piso, ya que la cama estaba a punto de quebrarse debido a la explosión. Bajo mis brazos se encontraba todavía tensa, no dejaba de mirarme.
–Amor soy yo. Carlisle… –le insistí. Ella negó con la cabeza. Su respuesta hacía que me desesperara.
Ella no podía olvidarme…
Prometió no hacerlo…
–No sé…–movía su cabeza en negación. –No puedo recordar… tengo miedo… –debía tener mucha paciencia, ella había sufrido mucho antes de su transformación.
–¿Qué recuerdas Angie? Dime…
–No sé… todo es muy confuso… ¡No lo sé! –dijo frustrada.
Inmediatamente ella me empujó tan fuerte que me hizo volar en el cuarto y vi como ella escapaba por el gran ventanal de la habitación.
Esto no puede estar pasando…
Corrí detrás de ella para alcanzarla y evitar que cometiera alguna locura.
Mis memorias… no podía recordar nada…
Había despertado con la llamativa imagen de motas de polvo flotando sobre mí; luego con un techo de madera en el cual podía ver claramente cada hebra y línea. Después percibí el sonido de los animales y la naturaleza en general. Al tomar el primer respiro pude percibir una mezcla de olores; los que pude identificar fue la madera, el olor a hierba, un olor dulzón suave y relajante… este era como mentolado con frutas, madera y cuero.
De repente me sentí observada. Giré mi vista hacia un lado y vi a un hombre rubio mirándome con atención.
No sabía que había sucedido, todo pasó tan rápido que me costó procesar lo que había sucedido. Mi deseo era alejarme de ese hombre y lo logré, pero todo sucedió en un parpadeo.
¿Qué es esto…?
¿Qué…?
No me moví, tenía mis piernas recogidas y no dejaba de mirar a mí alrededor.
¿En dónde estoy?
Cuando mi vista se topó con la del hombre, este no dejaba de verme, se veía en estado de shock. El hombre era muy alto y de constitución media, era muy pálido como yo (según lo que podía ver de mi cuerpo), tenía el cabello rubio y este le llegaba por el cuello, sus ojos eran de color ámbar. El hombre era muy guapo.
– ¿Qué… Qué? –en un principio escuché la voz cantarina de una mujer, pero rápidamente noté que era yo. De la sorpresa llevé una de mis manos hacia mis labios. ¿Esa es mi voz? Luego miré al hombre rubio que no paraba de verme. – ¿Dónde… estoy? ¿Quién eres?
Vi como el rostro del hombre se transformaba en uno de tristeza y sus ojos se veían húmedos.
–Soy yo… Carlisle ¿no me recuerdas Amore? – ¿Él me conoce? Pero no lo recuerdo… –Angie…
Apenas vi como el hombre se acercaba cambié mi posición en cuestión de segundos y de mis labios salió un gruñido.
¿Gruño…?
¿Qué es esto…?
¿Qué soy…?
Vi cómo se acercaba más y por temor a ser atacada, me lancé hacia él. Había caído sobre su cuerpo, empecé a golpearlo con todas mis fuerzas, pero él fácilmente me esquivaba o sujetaba mis brazos.
De pronto siento calor y este iba en aumento en todo mi cuerpo, poco a poco empecé a sentir esa quemazón que dejé de sentir hace unos momentos. Luché para quitarme el ardor, pero no tenía nada en mi piel.
No otra vez…
¡Que alguien pare esto!
De pronto, una fuerza dentro de mí creció de manera vertiginosa y como una tapa al cual ejerces mucha presión desde adentro, salió de manera violenta. Dentro de la habitación donde estaba se escuchó una explosión, cosas rompiéndose o resquebrajándose; mientras aquello se liberaba, el dolor pasaba pero empezaba a sentirme cansada.
Cuando aquello acabó, me costaba sobreponerme. Mis luchas por querer levantarme del suelo se detuvieron cuando sentí una mano cálida de alguien, al girarme, vi que era el hombre rubio. Intenté alejarme de él, pero no tenía fuerzas de nada.
–No te haré daño Angie. Prometo no hacerte daño. –dijo de manera tranquilizadora. Algo me decía que confiara en él, así que dejé de luchar.
El hombre me rodeo con sus brazos. La forma de tocarme y de mirarme me era incomoda, era como si yo fuera algo importante para él.
–Amor soy yo. Carlisle… –insistió.
No recuerdo nada… Solo recuerdo el dolor…
–No sé…–negué la cabeza desesperada. –No puedo recordar… tengo miedo…
Dolor… Mucho dolor…
–¿Qué recuerdas Angie? Dime…
¡No recuerdo nada!
¡No sé quién soy!
¡No sé que soy!
¡¿Quién soy yo?!
–No sé… todo es muy confuso… ¡No lo sé!
De la frustración y miedo, empujé al hombre y escapé por el ventanal de la habitación.
Lo que estaba sucediendo en estos momentos mientras escapaba de ese hombre, parecía algo sacado de un mundo mágico.
Todo se movía muy rápido a mí alrededor, pero podía observar con gran detalle donde yo decidiera posar mis ojos.
Era de noche y podía ver con una gran claridad por donde pasaba. Mis pies tocaban levemente el suelo, dando la impresión que volara por los aires y sentía como si fuera parte de mí el correr a toda velocidad. Así como podía correr a gran velocidad, podía esquivar fácilmente los troncos y árboles que habían a mi alrededor.
Con respecto a lo que observaba, era simplemente sacado de magia. Estaba nevando y podía ver los copos de nieve caer de manera lenta sobre el suelo; allí noté que no tenía frío, sabía que la temperatura estaba baja y lo normal es que me enfermara, pero no sufría los efectos del clima. Miré al cielo y vi de manera detallada la forma de los árboles, desde sus ramas hasta las hojas congeladas; más allá de las copas de los árboles, pude ver como las nubes se movían también de manera lenta.
Estaba tan maravillada por todo lo que veía, que de mis labios salió una risa. Esta sonó como si fueran unas campanas… como si fuera una sirena.
De pronto vi cómo me topaba con una montaña y no paré de correr. Cuando ya estaba cerca de aquel muro de roca, tierra y hierbas, hice lo que mi instinto me decía. Salté con todas mis fuerzas, esto hizo que gritara de la emoción y de la sorpresa.
La fuerza de mi salto había parado cuando conseguí una pequeña cueva en la montaña. Me quise acercar hacia aquel lugar, pero mi cuerpo fue cayendo al vacío y al ver la gran altura en la que estaba, entré en pánico y empecé a gritar de la desesperación.
Como podía, intentaba moverme en el aire para sostenerme de algo, pero lo que hacía era destrozar lo que había a mi paso.
Mi caída se detuvo cuando unos brazos me rodearon y me sostuvieron. Ahora mi vista era la espalda y el trasero de alguien.
Tenía un buen trasero…
¿Por qué estás pensando estas cosas?
Cuando vi que esta persona había tocado el suelo, mi cuerpo fue movido, dejándome de pie en el suelo. Al ver quién era la persona que me había rescatado, era el hombre rubio e inmediatamente me alejé de él.
–No te haré daño, solo quiero saber si estás bien. –dijo mientras levantaba sus brazos en rendición.
–¿Quién eres?
–Soy Carlisle. Carlisle Cullen.
–Carlisle… –luego recordé lo que pasó entre nosotros en donde estaba. –Lamento no poder recordarte, no recuerdo nada. –vi como levemente su rostro se contraía.
– ¿Qué es lo que recuerdas?
Traté de recordar, hasta cerré mis ojos para forzar mi cabeza en recordar. Pero no conseguí nada, solo recuerdo ser quemada viva.
–No puedo…–negué con la cabeza por la frustración.
–Calma cariño. –dijo de manera tranquilizadora. Vi cómo se acercaba a él de manera lenta y con las manos alzadas.
Una leve brisa pasó entre nosotros y junto con ella un olor muy apetitoso, haciendo que mi garganta me quemara horriblemente. Me llevé las manos a mi garganta.
–No vayas por ese olor… –dijo el hombre, pero no le di tiempo de que siguiera hablando y perseguí ese olor tan delicioso.
Seguía escuchando el hombre gritar detrás de mí, pero no me importó nada.
Ese olor me iba a calmar el ardor de mi garganta, lo necesitaba…
Cuando llegué al origen de esa fuente tan deliciosa, lo mordí sin dudar. Al momento de sentir y probar ese líquido en mi boca, era tan placentero y saciaba mi ardor.
Llegó un punto en que ya no había más de ese líquido tan delicioso, gruñí en frustración. Al separarme de eso y ver lo que me había llamado para ser consumido, solté el cuerpo como si quemara.
Era un hombre…
Había matado a un hombre…
¿Qué…?
Mis ojos picaban como si fuera a llorar, pero no salían nada de ellas.
¿Por qué no lloro?
Quiero llorar…
¿Qué rayos soy?
Sentí la presencia de alguien detrás de mí, me sentía amenazada. Me giré hacia lo que quería atentar contra mi vida, pero solo vi al hombre rubio mirándome con tristeza en expresión.
–Cariño…
– ¡¿Qué soy?! –le exigí molesta. – ¿Por qué mi cuerpo es así? ¿Por qué consumo sangre? ¡¿POR QUÉ NO PUEDO LLORAR?! –le grité a lo último. Me sentía rota por haber matado a una persona.
–Angie escúchame…
–¡¿POR QUÉ ME LLAMAS ANGIE?! ¡NO RECUERDO NADA! –le grité al llamarme por ese estúpido nombre.
–Te llamas Angie, diminutivo de tu nombre. Angel. –explicó.
–¡Odio no poder recordar nada! ¡Nada de mi misma! –dije frustrada. Un desconocido sabía mucho de mí y me molestaba mucho.
–Yo te ayudaré Angie. No te preocupes. –dijo mientras me ofrecía una mano. Lo miré reticente. –Confía en mí.
–¿Cómo puedo saber que eres de confianza?
–Muy buena pregunta Carlisle. ¿Cómo saber que eres de confianza?
Ambos nos giramos al origen de una voz masculina. Había un hombre a una distancia prudencial de nosotros y este sonreía; el hombre era pálido pero su piel lucía extraña, sus ojos eran rojos pero estos estaban cubiertos por una delgada capa blanca, su cabello era negro y le llegaba a sus hombros; era un poco más bajo que Carlisle y era de complexión media, su postura era bastante elegante e intimidante.
Segundos después llegaron otras personas de ojos rojos y por ultimo llegaron otras personas de ojos dorados, con un chico moreno muy alto y cabello largo, y una adolescente de cabello cobrizo rebelde. Todos me miraban como si fuera la cosa más interesante del mundo.
¡Hola chicas!
¿Qué les pareció? ¿Qué será esa extraña habilidad que tiene Angie?
Los Vulturi llegaron...
Pronto va a terminar esta historia *tristeza*.
Dejen sus comentarios chicas.
¡Nos vemos!
