LA VIDEO LLAMADA…

3 DIAS DESPUES…

-no puedo creer que hayas accedido a sus caprichos Adolfo.- reclama Alondra al terminar de acomodarle el moño negro que hacia juego con su chaleco.

-compréndeme por favor, necesito hacerlo… sabes, he pasado por muchas cosas estando aquí atrapado que me he olvidado por completo de todos… de Lucrecia, de Isaac, de Skipper y su equipo… e incluso de Becky.

-y… ¿quién es Becky?.- pregunta la hembra un poco curiosa.

-es una tejón hembra maravillosa, historia larga por contar, pero prometo contártela luego.

-bueno, está bien, corre, ve y cumple tu misión por proteger a tu hijo que aun depende de esa malvada bruja.- comenta refiriéndose a Jill, Adolfo solo ríe un poco y sale de su cuarto.

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-supongo que aun sigues contenta.- comenta el de ojos grises a la hembra.

-y como no voy a estarlo, si por fin soy libre de esa cárcel… no sabes lo mucho que sufrí dentro de ella… y mas… cuando me dijiste todas esas cosas horribles sobre Skipper.

-¿y que acaso no eran ciertas?

-… si, eran muy ciertas, pero… no me pareció que me lo echaras en cara de esa manera.

-perdón, pero era la verdad y ahora, ya eres mi mujer.- le recuerda acariciando una de sus mejillas, Lucrecia sin poder evitarlo se aparta un poco, evitando una vez más el rose de su aleta. Emmanuel sintió profundamente su rechazo y alejo su aleta de ella.

-Emmanuel…- se interrumpió así misma al escuchar pasos acercándose a ellos.

-¿que acaso no sabes tocar?.- pregunta de mal modo a la nutria macho mirándolo entrar.

-perdón, pero… ¿cuál puerta?, si tu casa ni siquiera tiene eso.- le echa en cara de la misma manera.

-Isaac, Emmanuel, por favor no se vayan a pelear.- pide la hembra mirando primero al ave y después al mamífero.

-yo mejor me retiro.- avisa parándose y alejándose de ambos animales.

-si, por fin se fue ese pesado.- comenta mirando a la hembra preocupado.- Lucrecia últimamente no me ha agradado tu estado de ánimo… ¿te pasa algo?, ¿o algo te hiso Emmanuel?

-no, no es eso Isaac, es solo que… es que, no sé si deba contártelo.

-¿qué?, ¿qué es?, ¿ahora ya no me tienes confianza?

-tengo… temor… de que no puedas guardar un secreto.

-¿yo?, ¿no guardar un secreto?, pues desde cuando ya no me tienes confianza.

-desde la vez en la que le mostraste la fotografía a Skipper de mi y Laurita.

-Lucrecia, si no se la mostraba, el tarde o temprano la descubriría y además… al menos déjalo que conozca a la niña en una simple fotografía.- Lucrecia suspiro pesadamente antes de tomar una decisión por dentro.

-está bien… te lo voy a decir, pero quiero que me guardes el secreto.- pide seguido de mirar al macho taparse la boca con una pata y asentir con la cabeza.- bueno… es que… yo…- respira profundamente.- estoy embaraza.- confiesa sacando todo el aire mirando una gran impresión en la nutria.

-d-de...

-sí, de Emmanuel.- afirma casi mirando a Isaac irse de espaldas al llevarse grande su impresión.

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-¡Adolfo ya deja de moverte!.- regaña Jill al pingüino macho en susurro, al notarlo voltearse de un lado a otro sin parar.

-y por último, para concluir con este matrimonio, es mi deber preguntar, Jill, ¿aceptas a Adolfo como tu legitimo esposo?

-sí, acepto.- afirma a un pingüino que vestía algo similar a un cura.

-y tu Adolfo, ¿aceptas a Jill como tu legitima esposa?.- el pingüino miro nuevamente a la hembra antes de dar su respuesta, quería sacar las palabras, pero no podía, sentía su garganta en seco.

-¡Adolfo responde!.- le ordena la hembra al observar su silencio.

-yo… am…me… podría repetir la pregunta, por favor.

-¿qué si aceptas a Jill como tu esposa?

-Adolfo, no puedes hacerme esto, hazlo por nuestro hijo, responde por favor.- pidió nuevamente la hembra, esta vez Adolfo la miro a ella también y al pingüino.

-mmm… si, acepto.- accede.- (perdóname Becky, perdóname por favor… a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros, he llegado a admitir que yo también he sentido los mismo que tu… yo también te amo y ahora que hice esta locura… jamás te olvidare).

-…bien, ahora yo los declaro marido y mujer, Adolfo puedes besar a la novia.-permite seguido de escucharse los aplausos de los invitados, acto seguido de mirar a los novios darse el beso de matrimonio.

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-pero… ¿tú y Emmanuel ya…

-sí, fue en nuestra noche de bodas, tuve que acceder a sus deseos para que no se me complicaran más las cosas con él y para que no se negara a cumplir con su promesa de buscar a mi hija.

-pero aun así, no ha hecho lo que le pediste, dime… ¿dónde está tu hija?, no la ha encontrado.

-¡eso es lo que más me molesta!, ni siquiera lo he visto buscándola o se relaciona en su búsqueda.

-acéptalo Lucrecia, Emmanuel te engaño, no busca a tu hija, ni la buscara.- le regaña mirándola agacharse para comenzar a sollozar.- en verdad lamento todo esto que te está pasando, pero… ya verás que el que de verdad si la va a encontrar… es Skipper.

-¡no!, si yo misma acepte este sacrificio con tal de que Skipper no interfiriera en esto.

-pero así va a pasar aun que lo niegues… olvidemos este tema a un lado y… por qué no mejor nos acompañas en la tarde para la comida.

-no Isaac, lo siento pero… no me siento muy bien, siento el estomago revuelto y me siento un poco mareada, ya sabes síntomas del embarazo.

-está bien, si así lo quieres, pues yo lo entiendo.- le da un beso en la mejilla.- adiós.

-adiós.- se despide de la misma manera mientras caminaba hacia el cuarto para recostarse.

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Isaac no tardo demasiado tiempo en llegar hasta la base, bajo las escaleras y miro a todos ya sentados en la mesa, comenzando con el desayuno.

-hay perdónenme por tardarme tanto.

-no te preocupes hijo, recién comenzamos a desayunar.- lo disculpa la madre del pingüino líder.

-pues, sinceramente si te tardaste mucho.- comenta Kowalski, mirándolo caminar para ocupar su asiento en la mesa.- y dinos, ¿cómo esta Lucrecia?.- pregunta viendo de reojo a su capitán, preocuparse un poco para saber la situación de la pingüina.

-bien, bien, ella está muy bien, pero eso sí, ya está muy cambiada.- responde haciendo sentir mal al pingüino de cabeza plana.

-Lucrecia, es tu ex esposa, ¿verdad hijo?.- pregunta el padre.

-si papá, Lucrecia es la madre de mi hija y la que está con ese delfín desdichado.

-y le comentaste de nuestra comida, ¿vendrá a comer con nosotros esta tarde?

-la verdad no sé si Lucrecia tenga intención de venir a comer con nosotros, Emmanuel sabe como dominarla a su gusto.- comenta sentándose para comenzar a comer.- y mas con eso de que de nuevo esta embarazada, pues...

-¡QUE DIJISTE!.- grita furioso el capitán levantándose de la mesa al mismo tiempo en que daba un manotazo con toda su fuerza en la mesa.

-ha-no-no quise decir eso, yo…- tartamudea la nutria al mirar el enojo del capitán.- no quise decir eso, a lo que me refería era que…

-Isaac, ¿es eso cierto?.- pregunta un poco más calmado.- Lucrecia… ¿esta embarazada de ese infeliz?

-ella… si, para que negártelo si ya sabes la verdad, si está embarazada de él.- responde haciendo alejar al pingüino de la mesa para caminar de un lado a otro, negándose a si mismo esa noticia en susurros mientras se llevaba ambas aletas a los costados de la cabeza.

-hijo tranquilo, la criatura de tu ex esposa no tiene la culpa.

-ya se mamá que no tiene la culpa y no lo culpo a él, si no al in feliz de Emmanuel... Lucrecia se entrego a él a la fuerza, ¿verdad?, ¿abuso de ella?

-no, no sé, nada de eso me lo explico Lucrecia, solo me dijo que se había entregado a él una sola vez y eso fue en su noche de bodas.- explica comenzando a temblar de los nervios, además de sentirse mal consigo mismo, ya que había hecho una promesa a la hembra que no puedo haber mantenido en secreto.

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Espiráculo miro como su cómplice crustáceo entro a su laboratorio secreto con unos planos en las pinzas.

-aquí están sus planos doc.

-hay, hasta cuando terminara esa dichosa boda, no entiendo cómo es que Jill logro sabotearme para que ella lograra casarse con el que un día fue mí espía.

-mm… dudo que terminé en pocas horas, la fiesta apenas y se ve que comenzó.

-como sea, aprovecharemos esta oportunidad de distracción para comenzar con mis planes, rápido, trae a esa mocosa chillona para acá.

-y... ¿para qué quiere a la niña doc?

-para que mas va ser, para comenzar a hacer la vídeo llamada... estoy ansioso por ver la cara de Skipper cuando la vea.

-está bien, como usted ordene.- accede a sus ordenes mirándolo sonreír malévolamente al mismo tiempo en que obedecía con sus órdenes. No tardo mucho en encontrar a la pequeña, pues estaba caminando pequeños pasos, rondando por los pasillos de su guardia.

-aquí, estas.- la llama cargándola con un poco de dificultad por sus pinzas.- el doctor espiráculo quiere verte.- le habla antes de dar media vuelta, pero para su mala suerte Adolfo se encontraba cerca de ellos dos.

-¡hey!, ¡alto!.- lo detiene corriendo hacia él, la langosta trato de escapar, pero era obvio que el pingüino era mas rápido que el crustáceo.- ¿a dónde llevas a Laurita?

-el doctor espiráculo, quiere verla.

-no, no voy a permitir que espiráculo se le acerque solo para querer hacerle daño.- lo detiene tomado a la niña, casi jaloneándola de las pinzas.- ¡suéltala!.- le ordena logrando arrebatarla de él.- espiráculo nunca tendrá a la niña.

-eso ya lo veremos noviecito.- amenaza camino hacia el laboratorio del mamífero.

-papá,¿ para qué me quiere el delfín?.- pregunta la pequeña mirando alejar al crustáceo.

-para nada bueno mi princesa, pero tu tranquila, prometí protegerte y eso voy a hacer.- da un beso en su frente.

Hola, hola, perdón por mí tardanza estoy demasiado alterada con lo de la escuela D:

Espero que me comprendan U.U y ya saben donde ver los avances ;)