¡Hola a todas! Un miércoles más nos ha llegado y bueno, como dejé todo muy dramático el domingo es mi deber moral actualizar y dejarlas con más drama XD Sí, lo sé, muchas de ustedes deben de odiarme y tener muñequitos vudú de mi persona para casos como éstos. Lo único que diré a mi favor es que las apariencias engañan y que ya sabrán que no todo es tan melodramático como parece jojojo.

Agradecimientos como siempre, a mis lectoras fantasma que continúan en sintonía :D Así como a Daiiki (espero que te recuperes pronto y cuídate mucho) y a KonnyDaniela (espero seguir viéndote por aquí ^-^). Y muchas gracias a Pancrasia por agregar mi historia a favoritos =D.

Sin más, disfruten el capítulo y no me odien mucho XD ¡Besos, abrazos y sigan echándole ganas a la semanita!

Capítulo 53

Agridulce

—¿Se conocen? –fue la pregunta en conjunto tanto de Maeko como de Hayato. Ambos les miraban esperando su respuesta.

—Sí, de hace un tiempo atrás…-habló Axelle, aun conservando aquel trance que aquellas simples palabras habían ocasionado en ella.

—¡¿En serio?! De verdad que el mundo es bastante pequeño…-el pelinegro rascó su barbilla con ansiedad.

—¿Se ha negado, no es verdad? –habló al fin Kishou, mirando a su mánager.

—¿Si ya conocías la respuesta para que me haces venir a buscarla? –replicó con desanimo.

—Supongo que pensé que cambiaría de opinión en cuanto supiera de quién se trataba –comentó tranquilamente tras tomar asiento frente a aquel par de mujeres-. ¿O sigues renuente de aceptar este trabajo, Axelle?

—Yo sólo modelo, no actúo ni nada parecido –aclaraba nuevamente.

—Entonces haz lo que sabes hacer –ella no comprendió del todo sus palabras y él lo notó de inmediato-. Modela para la portada de mi disco, Axelle –las pupilas de esa chica simplemente se dilataron a no más poder ante semejante petición-. No es la primera vez que lo haces, ¿no?

—…Ryusaki Seishirou…-musitó en automático. Todavía recordaba aquel trabajo con tan amable chico.

—Justamente –guardó sus manos en el resguardo de sus bolsillos, intensificando su mirada hacia su persona-. No creo que tengas razones para negarte, ¿o sí? Después de todo, estoy pidiendo que hagas algo que estás acostumbrada a realizar.

—Uh…Él tiene toda la razón, sin embargo…

—No muerdo, Axelle –ironizó-. No creo que tengas que tenerme miedo, después de todo, me conoces de hace tiempo –sonrió ladinamente, con cierta burla.

Ese es el problema, que te conozco…

—Es una gran oportunidad, Axelle. Está claro que lo harás excelente, ¿qué me dices? –a la rubia le quedaba claro que su jefa quería quedar en buenos términos con Hayato y podía olerse las verdaderas razones de su insistencia.

—Mmm…Está bien. Un trabajo como ése puedo hacerlo sin problema alguno –mencionó. Esa respuesta satisfizo a esos tres por igual.

—Siendo el caso, ¿podemos iniciar el trabajo mañana por la tarde, Axell-chan?

—Sí, está bien.

—Ya que Axelle ha aceptado, ¿no es mala idea que nos divirtamos un poco, o sí, Hayato? –los celestes ojos de aquel hombre miraron con cierta diversión a su superior-. Mañana nos preocuparemos del trabajo.

—Todavía tengo que hablar contigo y el resto por haber hecho una presentación gratuita en un sitio como éste sin mi autorización –le regañó.

—Velo como una promoción de la banda, Hayato. Si les gusta lo que tocamos, entonces irán a nuestro concierto y compraran nuestros discos. Algo así como una prueba y error –se excusó.

—Espero que tú no tengas este tipo de problemas con tus chicas, Maeko –el pobre iba a terminar muriendo de estrés y enfado si todos los artistas que le tocaban eran igual que Kishou.

No existía culpa más grande por irse de parranda que cuando llegaba ese momento en que se debía levantarse y darle la cara al nuevo día. ¿Es que simplemente no podían dejarle dormir un poco más?¿Acaso era demasiado pedir?

Lo único que podía hacer era echarse las cobijas encima e ignorar a quien intentaba sacarle de su apacible lecho. A su parecer era demasiado temprano como para que estuvieran incordiándole con algo como eso.

Sin embargo, no iban a permitirle su capricho por demasiado tiempo.

—Ungh….Quiero dormir un poco más…Marko…-balbuceaba, sin abrir sus ojos y buscando con ambas manos las preciadas colchas.

—Pasa de la 1:00 de la tarde, para empezar. Segundo, no soy Marko –en cuanto aquella voz llegó a sus oídos el sueño y cansancio mágicamente desaparecieron de su ser. Incluso se había sentado de golpe sólo para posar su mirada en la persona que estaba en esa habitación.

—¡¿Ahh?!¡¿Pero…dónde demonios estoy…?! –miró en todas direcciones. Ese sitio no era su apartamento y tampoco el de Maeko, ¿entonces?

—Te quedaste dormida de vuelta a casa, mientras íbamos en el automóvil de Hayato. Me ofrecí a llevarte a casa, pero como no traías las llaves de tu departamento, pues fue imposible acceder –mencionó calmo. Ella por su lado empezó a revisar sus vestimentas; era cierto, no las tenía consigo, ¿en qué momento las perdió?

—Así que este es tu…departamento…-bueno, había sido su culpa por haber perdido algo tan vital.

—Por el momento lo es.

—E-Espera…un momento…

Sólo alguien como él podría ir por la habitación únicamente con aquellos vaqueros desteñidos mientras el resto de su anatomía se encontraba completamente expuesta, dejando en claro que no sólo se dedicaba a sostener una llamativa guitarra sino también a ejercitarse.

No es como si hubiera recién salido de bañarse, sino más bien que consideraba como innecesario portar una camisa estando bajo su propio techo.

Su idea de comodidad podría alterar el buen juicio de muchas mujeres, incluido el de ella.

—¿Dormiste bien? –había empezado a remover en el interior de su clóset. Al parecer al fin pensaba ponerse una camisa encima o eso era lo que creía ella.

—No me digas que dormí…en tu cama…-se puso de pie como alma que se la lleva el diablo.

—No creo que hayas podido dormir bien en el sillón. Además de que sería descortés –le miró de soslayo, arqueando su ceja derecha al contemplar el sonrojo de la pobre mujer que apenas se iba enterando de todo.

—S-Sí, ha sido muy considerado de tu parte…¿Dónde está mi bolso? –necesitaba hallar su celular en la brevedad posible.

—En la sala –Axelle salió de allí a toda prisa.

¡Menos mal no ha llamado! Sólo tengo llamadas pérdidas de Marko, Hadrien, Leo…y ¿Momoi?. Qué extraño. Aunque lo mejor será que le llame…Hola, Momoi –la peli rosa no demoró en atender su llamada.

—Axelle, ¿dónde te has metido?

—Ah, es una historia larga y graciosa -¿es que ese hombre no podía quedarse quieto y ponerse una jodida camisa encima? Allí andaba él yendo de un lado para otro entre la sala y el comedor.

—Venimos a buscarte a tu departamento, pero nunca abriste –la parte en que mencionó "venimos", le hizo palidecer de pies a cabeza. ¿Ella y quiénes más?

—Anoche salí de fiesta con Maeko, y pues salimos de allí de madrugada…Y como extravié mis llaves terminé quedándome en su departamento, por eso no estaba cuando ustedes fueron a verme –había dicho la verdad, omitiendo algún detalle que seguramente causaría polémica. Pero era mejor así de momento.

—Eso lo explica todo –dijo burlona la chica-. Bueno, queríamos avisarte de que íbamos a salir hoy por la tarde, pero ya pasa de la hora acordada. Pero descuida, iremos a cenar todos esta noche al lugar de siempre para que nos acompañes.

—Claro, allí estaré. ¿Cómo a qué hora?

—A las 8:00 pm estará bien.

—Bueno, a esa hora nos vemos. Por ahora tengo que alistarme e irme a trabajar –se despidió y colgó de inmediato. Mentir no era bueno, pero si decía toda la verdad tendría muchas cosas que explicar y entonces todo se complicaría de más.

—¿Qué se te antoja para desayunar? –irrumpió Kishou al fin.

—Lo que sea está bien, de verdad…-sonrió tenuemente, gesto que él le regresó-. Había olvidado esa promesa…Bien, realmente…intentaba no conmemorarla a propósito. Sigo sin asimilar que de verdad haya regresado después de que se fue hace más de tres años atrás…Sólo debo comportarme de acuerdo a la situación, es decir, él y yo terminamos hace bastante tiempo atrás y no debería de haber nada ya entre nosotros…Nada…

En cuanto aquella llamada concluyó, los presentes postraron su atención en su persona, como si estuvieran esperando que les hiciera el informe completo de lo que había estado platicando. Ella sólo les sonrió burlonamente antes de explicarles la situación.

Y aunque lo único que había sobre sus mesas era un afable café, todavía no tenían intención de marcharse de aquel Café Maid.

—¿De verdad tu novia es una modelo, Daiki? –la castaña como que estaba teniendo sus dudas al respecto.

—¿Por qué habría de mentir? –soltó el otro completamente ofendido.

—No lo sé, no parece tu tipo de chica por muchos motivos –señalaba la chica ya con esa revista de moda en manos.

—Lo mismo pienso yo –claro, los comentarios venenosos de Satsuki no podían faltar.

—¡Satsuki, si serás…!

—Pero ya hablando en serio, ¿de verdad estás saliendo con una chica así? –si Aomine no le decía nada ofensivo era porque estaba conteniendo las ganas.

—Cuando se conocieron no era modelo, Sekai-chan. Por ciertas cuestiones empezó con ello y ahora continúa con ese trabajo. Si supieras lo difícil que fue hacer que Dai-chan dejara de ser un cabezota –suspiró extenuada la pobre. Ella había tenido que darle sus buenas reprimendas a su queridísimo amigo.

—¡Deja de decir esas cosas, idiota!

—…Esto me recuerda un poco a Suwabe…Estoy segura de que una chica como Daishi sería su tipo completamente.

—¿Por qué lo mencionas? –el moreno le miró con extrañeza.

—…Porque cuando le preguntaba sobre qué tipo de chicas le gustaban él me respondía siempre algo como: "si tuviera que decir qué clase de mujeres son mis favoritas, diría que las rubias". Él también tenía sus propios fetiches…-era inevitable no mirar a Aomine.

—¡Ey, deja de mirarme de ese modo!

—Ella es rubia, seguramente si la conociera sería de su agrado…-habló con cierto desconsuelo.

—Vamos, no pienses en esas cosas. Además, Axelle ya tiene a Dai-chan, es imposible que ponga su atención en alguien como él.

—¿Lo crees? Es que independientemente de su torcida personalidad es muy apuesto –si sus palabras eran insuficientes aquella fotografía que mostraba en su celular era suficiente para creerle.

—Vaya, realmente sí es como no lo describes…-Momoi admitía que el tío era atractivo.

—No es tan apuesto como dices –por alguna razón el hecho de que fuera rubio le traía recuerdos de "cierto jugador" de voz chillona e irritante.

—Sólo tienes envidia, Dai-chan –le dijo con vileza-. Debió de haber sido duro tener un novio así al que las chicas lo busquen.

—Gané un poco de experiencia cuando salía con Daiki –sonrió burlonamente-. Por lo que no fue tan difícil. El complicado es él en realidad.

—Realmente estás enamorado de él, Sekai-chan. Espero puedas hablar con él pronto.

—¿Les molestaría que lo invitara a cenar al rato con nosotros? Así tu novia no se sentirá incómoda que yo esté aquí –los dos se miraron analizando la propuestas.

—No creo que haya inconveniente, Sekai-chan.

Ya estaba acostumbrada a que más de un par de curiosos se asomaran mientras se llevaban a cabo las sesiones fotográficas; y no existía problema alguno ya que eran extraños. No obstante, la persona que allí estaba admirando el trabajo que se estaba llevando a cabo no lo era y eso le incomodaba, entorpeciendo el progreso de todo.

Quizás lo mejor era tomar un respiro.

—¿Todo está bien, Axelle? –Maeko había decidido hablar a solas con la francesa. Dentro de aquel camerino no serían molestadas.

—Sí, lo estoy, aunque no lo parezca.

—Pues recuerdo que estos episodios eran comunes cuando empezabas. Pero ya te has acostumbrado. Diría que estás actuando así porque Suwabe-kun está presente mientras se llevan a cabo las tomas.

—¿Pero qué cosas estás diciendo, Maeko? Eso es absurdo…-sonrió nerviosamente.

—¿Hubo algo entre ustedes no? –Axelle empezaba a odiar la intuición femenina de Maeko porque siempre acertaba-. Lo suponía…

—Pero pasó hace mucho tiempo, cuando yo estaba en secundaria –alegó rápidamente.

—Esos amores son difícil de olvidar –suspiró con añoranza. Parecía como si ella hubiera pasado por algo como eso hace tiempo atrás.

—¡Yo no he dicho que sienta algo aún por Kishou! Sólo estoy sorprendida de que haya vuelto…Él se marchó de Tokio porque quería cumplir su sueño…Dijo que no volvería hasta no lograrlo…

—Se despidieron por algo como eso, vaya. Debió de haber sido difícil, especialmente con la edad que debías tener.

—Algo por el estilo. Pero no podía ser egoísta y pedirle que se quedara, sabiendo que eso complicaría las cosas…Deseaba que alcanzara lo que tanto deseaba sin importar qué –había sonreído inconscientemente ante ese simple recordar.

—Escuché que se había ido de casa para cumplir con su sueño. Tal parece que no fueron exageraciones.

—En definitiva, no –comentó con burla.

—Ahora concéntrate o no saldremos de aquí a tiempo para que vayas a cenar con tu novio.

Salió de aquella sesión fotográfica a toda prisa. Pasaban de las seis de la tarde y todavía debía llegar a su departamento que para su desgracia estaba bastante alejado de donde había tenido que ir a trabajar esa tarde. Por lo que el tiempo no estaba a su favor ese día.

Menos mal que Maeko decidió darle aventón hasta su domicilio, reduciéndole el tiempo de viaje.

En cuanto llegó se dirigió de inmediato a la ducha. Y tras terminar prácticamente tomó lo que estuvo a su alcance. La hora del reloj estaba amenazándole de que si no se apresuraba llegaría tarde y eso no sería nada bueno considerando que había faltado a una salida hace unas horas atrás por descuidada y esas circunstancias incoherentes de la vida.

Como pudo logró llegar al punto de reunión, topándose con ese grupo tan familiar de amigos y al mismo tiempo con un rostro completamente nuevo. ¿Quién era ella?

—Lo siento, es que salí tarde del trabajo –se excusó. Estaba intentando recuperar la respiración.

—Descuida, llegaste justo tiempo –al parecer había sido una salida de citas múltiples, después de todo, allí mismo se encontraban Riko y Kiyoe con sus respectivas parejas.

—Por cierto, me llamo Takano Sekai, encantada –se presentó alegremente la chica-. Lamento haberme colado en la cena de todos ustedes.

—Daishi Axelle, mucho gusto –no comprendía del todo por qué la mirada de Riko y Kiyoe lucía un tanto enfadosas. Tal vez si estuviera al cien con sus sentidos se percataría de que habían invitado a salir con ellos a una de las ex de su actual pareja.

—Lo mejor será que entremos –comentaba la castaña, jalando a Axelle. Kiyoe también parecía seguirle el juego.

—¿Por qué te portas tan amigable, Axelle? –eso parecía un reclamo. ¿Pero por qué razón?

—¿Qué pasa, chicas? –ella no se enteraba de nada. Aunque para su fortuna o desgracia había terminado sentándose en medio de esas dos mujeres mientras el resto se acomodaba como bien podían. Incluso uno que otro mesero se pasaba por allí para pedir la orden.

—Esa chica es la ex novia de Aomine-kun –le susurraba a su querida y despistada amiga.

—No sé qué esté pensando Aomine, pero este tipo de cosas no son bien vistas –le decía la otra en un cuchicheo que sólo ellas escuchaban.

¿Su ex…novia? –apenas había notado el par de atributos que hacían que los hombres allí presentes posicionaran su atención en ella-. ¡¿Cómo demonios no noté algo así desde que la vi?! Espera, la miré directamente a los ojos, por eso…Pues luce amigable, ¿no? –esas dos simplemente no comprendían ni las palabras ni acciones de Axelle.

—¡Ustedes dejen de estar cuchicheando! –exclamaron Hyuuga y Kagami por igual. Solo bastó una dulce mirada por parte de esas dos para callarlos. Estaban bien domesticados.

—Dejen de estar de escandalosos –recriminaba el moreno.

—Lo mejor será que pidamos algo –Kuroko, ocasionando gritos masivos desde que se unió a la universidad de Tokio.

—¡Idiota, no nos metas esos sustos! –le gritaron al unísono Aomine y Kagami.

—Pensé que reaccionaría de otro modo, Momoi –le comentaba por lo bajo Sekai.

—Yo también…Está algo rara esta noche –si la peli rosa no tenía ni un pelo de tonta. La cuestión era saber qué era lo que la tenía de ese modo.

—¿Está demorando, no?¿Segura que va a venir? –las palabras de Daiki llamaron su atención de inmediato.

—No es puntual –agregó-. Así que es normal que demore más tiempo en llegar –suspiró.

Y las palabras de esa mujer no eran mentira en lo absoluto. Ya habían pedido lo que iban a cenar, e incluso ya se encontraban deleitándose con los platos tan deliciosos y tradicionales que servían en aquel sitio y no había luces de que el susodicho apareciera.

Lo suyo era más que un mero retraso. Después de todo, ya eran las 9:00 pm.

—¿De verdad irá a venir? –Kiyoe no conocía de sutilezas. Taiga sólo la reprendió jalándole la oreja-.

—Él siempre es así de impuntual.

—Qué horror –Riko odiaba la impuntualidad.

—¿Lo mejor sería que le llamaras, no? –decía Axelle, mirando a la chica. A su parecer lucía tranquila, como si supiera que llegaría aunque demorara un poco más.

Pero no hubo necesidad de seguir ofertando sugerencias, no cuando aquella persona se encontraba acercándose hasta donde todos yacían cenando amenamente. Aunque era imposible no notarlo cuando resaltaba sin demasiado esfuerzo, especialmente cuando las mujeres posicionaban su mirada en él.

Todos guardaron un silencio sepulcral en cuanto cruzaron mirada con el rubio.

—En esta ocasión fue culpa del tráfico, lo lamento, Sekai –se disculpó el hombre, esbozando un tenue vestigio de sonrisa.

—¡¿Kishou?! –Riko y Axelle casi se ahogan con lo que estaban comiendo en el momento en que el hombre apareció y se aproximó hasta ellos. ¿De verdad él era esa persona que tanto estaba esperando la castaña? Aunque pensar en eso era lo de menos; las miradas de prácticamente todos estaban sobre ellas, pidiendo explicaciones de dónde conocían a ese sujeto.

—Ah…Era mi vecino cuando iba a la secundaria…-aclaraba Aida. Por alguna razón sentía que Junpei le lanzaba una mirada inquisidora, ¿y celosa?

—Lo conocí gracias a Riko –no era mentira tampoco. Pero de momento había que omitir la parte en que fueron algo más que meros amigos.

—De verdad que el mundo es pequeño. Riko, luces tan bien como siempre –halagaba el rubio sin escrúpulo alguno, ganándose sin saberlo un hater a su lista-. Es bueno volvernos a reencontrar –sí, ese hombre sólo miraba a aquel par que no sabían qué decir o cómo comportarse ya que ambas conocían toda la historia que les vinculaba con ese chico y no sería bueno relatarla al mundo de momento.

—Puedo decir exactamente lo mismo de ti, Kishou. ¿Cuándo volviste?

¿Por qué…razón la persona que esta chica esperaba tenía que ser precisamente Kishou? Hay muchas cosas que no comprendo en este momento. Bueno, al menos Daiki está normal ante esto –al moreno poco o nada le interesaba que conociera al susodicho cantante. Al menos así sería hasta que no supiera esos detalles que hacen la vida más sabrosa.

—Mi hermano todavía sigue preguntando por ti, ocasionalmente. Creo que aún te extraña –lo que más temía Riko se hizo realidad. Allí estaba Kishou Suwabe hablando de más a propósito; porque lo conocía y sabía que podía ser un fastidioso de lo peor si alguien había osado cabrearle antes.

—Umm…Tu hermano…Cuando lo veas, salúdamelo –Axelle sólo miró con condolencia a la pobre de su amiga que intentaba no ponerse de pie e ir a asesinar a Kishou por hablador. Aunque al mismo tiempo detectaba que un cierto pelinegro no le hacía mucha gracia aquel comentario.

—…Axelle haz algo para que se quede callado, está diciendo cosas que no debería…-le decía a la francesa de la manera más discreta posible. Para su alivio, el rubio había ido a sentarse al lado de Sekai.

—No me mires Riko, que estoy en peor posición si sigue de sincero. Yo no lo he enfadado…-decía la otra.

—Tus amigos lucen muy divertidos, Sekai –comentaba Suwabe, sosteniendo entre sus manos en menú. Sus celestes ojos se entretenían buscando algo que pudiera gustarle para la cena.

—No…son mis amigos. Son conocidos más que nada. Aunque Momoi y Daiki sí son mis amigos –mencionó. El resto parecía entretenerse entre sus propias charlas y riñas típicas.

—¿Es divertido salir con un ex, Sekai? –su escurridiza mirada se dirigió hacia ella, haciendo que enmudeciera pausadamente-. Es fácil reconocerlo.

—¡Ey, no estoy saliendo con él! Además, él tiene novia…y ya la conoces –mencionó sin querer darle demasiada importancia-. ¿O acaso estás…algo celoso?

—No en realidad –dijo con sinceridad-. Pero estoy sorprendido de que estés aquí en Tokio después de que dejemos todo claro en Hokkaido.

—Yo…quería hablar sobre eso…

—Si terminamos fue por tu bien, Sekai…Ya que si supieras la verdadera razón que me hizo regresar a Tokio no hubieras desperdiciado tu dinero para venir hasta aquí…

—¿Daiki? –Kiyoe había cambiado de puesto con el moreno, creyéndolo más apropiado de esa manera. Axelle estaba algo perpleja por ello, pero no le molestaba. Después de todo, le había echado de menos.

—¿Hoy no vas a irte de fiesta, no es así? –le miró seriamente, ella solamente podía sentir culpa por no contarle toda la verdad, pero si lo hacía ahora la cena sería arruinada probablemente.

—Claro que no –ella sólo sintió el brazo del moreno alrededor de su cuello, acercándole a él. Era entendible que quisiera tenerla de esa manera después de casi dos días sin verse.

—Suena bien entones…-dijo en un susurro. Por ahora prefería fundir sus labios con los de ella sin pena alguna y saborearlos tanto como le fuera posible. Sí, no existía absolutamente nada malo en ello o al menos así lo creyó hasta que sintió aquella mirada sobre él-. ¿Umm? –no estaba loco, podía jurar que durante unos breves segundos aquel hombre le había dedicado la más gélidas de sus miradas. ¿Es que acaso estaba viendo cosas donde no?