Hola a todos.

Ha pasado mucho tiempo.

Pero ya no dispongo del mismo tiempo que tenia para escribir.

Retome mis estudios nuevamente y eso quita mucho ya.

Pero nunca olvidare escribir. Sin importar cuanto tiempo me tarde acabare con todas mis historias.


Adaptación

Un niño castaño de nueve años. Estaba siendo asfixiado por dos grandes manos, mientras a su lado y con horror una Kirlia paralizada ve el acontecimiento, con lagrimas en sus ojos y estando en shock. Sin Poder hacer nada más que ver como lo asesinaban.

Una sonrisa maligna se muestra, mientras a su vez la imagen de una mujer siniestra que mata al infante cruelmente.

-¿Mu, mu- jer?- Se pregunta la Kirlia no reconoce.

Aquella mujer no se le veía el rostro, sus garras eran largas y con estas apretaba a Carlos, mientras la sombra de aquella monstruo sonreía.

Hasta soltar el último suspiro de Carlos.


Alguien abre su ojo, lentamente. Aturdido y confundido, sintiendo de inmediato una especie de incomodidad en su ser. Moviendo su cabeza, apenas y un poco, sintiendo dolor y mareos.

Apenas y levantándose ve lo que puede, pero le resultaba difícil, su vista era un poco borrosa y su único ojo no soportaba tanta luz a su vez. Apenas y gime, siente algo de ardor y dolor, trata de moverse pero dicha sensación no le dejaba hacerlo, apenas y mueve su torso un poco. Al ver que era inútil, se detiene.

-¿Qué pa-paso?- Pregunta Carlos, confundido.- ¿Dón-de e-e-estoy?

Carlos por fin había despertado, después de un día de coma. Confundido y aun cansado trata de reponerse y ver en donde se encontraba. Varias preguntas venían a su mente, lo último que recordó. Aunque es borroso, ya que en aquellos momentos sufrió mucho dolor. Recuerdos cortados de otros acontecimientos.

Su respiración era un poco difícil, como si olvidase como respirar.

Pestañea varias veces y se agarra su cara, se da cuenta que tiene una venda en su ojo derecho y que no puede abrirla, al igual ve su brazo del mismo lado vendado y el izquierdo con costuras.

-¿Estoy en un hospital?- Se pregunta Carlos, sin creerlo.- ¿Lo estoy?- Se vuelve a preguntar.

Vuelve a respirar de la misma forma, estaba muy agitado y no era de menos.

Pero al ver que no podía hacer nada, mantiene la calma y decide esperar. Mientras se relaja un poco más para mantener concentración.

Pero se llega a preocupar al recordar una de sus prioridades. Aunque que podía hacer, nada, ni moverse. Esos nervios le daban mucho que pensar. Sintiéndose tan partido, pensando cosas negativas.

Minutos pasan y la espera da sus frutos. Una enfermera entra para verificar el estado de los pacientes y ve a Carlos. Este al verla, le vienen más los nervios. Quería preguntarle varias cosas.

-Despertó.- Dice la enfermera al ver.- Lamento su situación. Pido un poco más de paciencia, enseguida llamare al doctor a cargo.

-Gra-gracias.- Murmura Carlos, manteniendo calma a pesar de todo. Esperando un poco más.

El castaño se mantiene centrado mientras ve su cuerpo. Al verlo, se da cuenta que ya no es necesario llamar al doctor. Pues se da cuenta de inmediato y mas sus recuerdos, cual es su situación.

Mientras tanto la enfermera sigue con su rutina y revisa el estado de Carlos. A su vez ayuda acomodarse y revisar el plasma.

-¿Le abro la ventana?- Pregunta la enfermera.

-Solo la cortina.- Responde Carlos.- Gracias.

La enfermera cumple la orden mientras Carlos estaba cabizbajo, pero con muchas preguntas que no tenía sentido para él.

-Disculpe. Enfermera.- Carlos decide satisfacer su curiosidad.

-Sí. Dígame.

-¿Cómo llegue aquí?- Pregunta Carlos.

-Bueno. En realidad no sé cómo explicarle.- Responde la enfermera.- Solo sé que…

El castaño iba a escuchar por fin una respuesta. Pero, en eso el sonido de la puerta interrumpe la conversación. Ambos voltean. Pero en especial Carlos al ver de quien se trataba. Mientras para la enfermera, su semblante bajo mostrándose disgustada ante la llegada.

Se trataba de una Gardevoir Shiny, que se había metido en la habitación. De inmediato el silencio se apodera del lugar, un silencio penetrante, ninguna palabra podía expresar ante la vista de ambos, al verse el uno al otro. Nada y simple nada.

-Gar-gar-gardevoir.- Para la Gardevoir es evidente sus sentimientos que brota en sus ojos y una sonrisa tierna en su rostro, entre mezclada en tristeza.

-Luna.- Murmura Carlos al verla por primera vez.

La enfermera, pese al disgusto de ver a esa Pokémon, pero al ver esa escena comprende lo que pasa. No era precisamente la primera vez que pasaba sobre un Pokémon que quería saber el estado de su maestro y se aferraba a ello.

Pero más que eso, eran amantes, amantes que no soportaban si no estuviese el uno del otro. Como oxigeno para sus pulmones o la sangre que es para el cuerpo. Se necesitaban.

-Creo que los dejare solos.- Avisa la enfermera.- Con permiso.

Pasando de lado de Luna, y esta sin prestarle atención, hasta el escuchar del cerrar de la puerta.

-Car, Carlos.- Habla por fin Luna.

Sin pensar dos veces y con una velocidad increíble, volando se acerca hacia él, pero se detiene en seco. Ambos se ven al rostro. Y Carlos le sonríe, cerrando su único ojo. Luna toca la mejilla sana de su amado, ella no solo sentía alegría, sentía otras cosas por igual.

-¿Qué, te hicieron?- Le pregunta Luna destrozada.

-No importa ahora.- Responde Carlos, al verla, mirándose un poco.

Luna lo abraza levemente, recuesta su cabeza al pecho de él, mientras llora de tristeza al ver la apariencia de su amado, Carlos.

-¡Es mi culpa, es mi culpa!- Repite Luna.

-Ya, ya.- El esposo con voz tranquila la consuela.- Nunca lo fue, ¿Por qué crees que lo es?

-¡Yo no mantuve el control de la Mega-Evolución!- Dice Luna escupiendo mucha saliva en el pecho de su amado.- ¡Per, per, perdonameeeee!

Carlos se mantiene pensativo un momento.- Amor. Tranquila. Estoy bien y tu también lo estas. No te tengo rencor.- Le responde.

Luna seguía llorando como una Ralts pegada a su amado, este no podía mover los brazos pero sentía ese sentimiento.

-Tú fuiste secuestrada.- La consuela el.- No provocaste todo lo que me sucedió.

La fémina Pokémon no paraba de llorar, apretando la bata de su amado, cuyas lágrimas y saliva lo mojaban.

-Te, te, te amo.- Le dice Carlos para consolarla, alegre por sentirla en persona.- Sin importar lo que pase.

Luna reacciona ante esas palabras y el sentimiento de estas, pues lo presiente. Carlos no le guarda rencor si no es lo opuesto.

Ella alza su cabeza y ve a su amado, este no se mostraba furioso con ella.

Y después, por inercia. Ella se acerca a él, toma de nuevo su mejilla y lo besa. Carlos no se opone ante esa decisión, aunque esta incomodo por su situación. Ella no deja de besarlo en los labios. Y más ahora al presentir que Carlos no tenía esa maldad, si no ese dulce sentimiento que siempre tiene y ahora más que nunca jugoso para ella.

-Luna, para.- Le pide Carlos, entre sonrisas.

Ella sigue besándolo, se lo comía. Pero y después de unos momentos para y se aleja.

-Me gustaría en verdad seguir.- Dice Carlos, riendo un poco.- Enserio. Pero por ahora hay que dejarlo así.

Luna tenía la mirada baja, sonrojada, pero no por pena, si no por furia consigo misma. Esas lágrimas mesclaban la papila de Carlos al besarla, podía presentir lo que ella estaba pasando.

-Es mi culpa.- Dice Luna, sin parar de decirlo.

Carlos la veía tan triste, por su parte no podía evitar sentir igual tristeza, pues sabe que ha perdido mucho, ha sufrido, no podía negarlo a su vez.

-Luna, yo…

En eso el doctor entra al cuarto.

-Buenos días.- Saluda cortésmente.- Me informaron que ya despertó y quise cerciorarme

-Doctor.- Dice Carlos.

Luna no voltea a ver el humano, tenía la cabeza baja.

-Entonces, si es su Pokémon.- Dice el doctor al reconocer a Luna.

-Ella, Luna.- Dice Carlos algo desconcertado.- Si. Es mi Gardevoir.- Responde.

El doctor se le queda viendo con algo de molestia a la Gardevoir, pero al ver la reacción de Luna, una mirada baja, se podía escuchar como la Pokémon gemía de tristeza, no podía aguantársela.

-Nada mas quería saber.- Dice el doctor, pasando lo que realmente quería decir.- Pero necesito hablar con usted a solas.

Pero hablaba igual enserio. Tanto por el comportamiento de la Gardevoir, como al ya conocerla

Carlos se pone pensativo. Pero Luna le agarra el brazo sano a su amado, diciéndole que quería estar presente. Pero Carlos desvía la mirada y ve a su lado las balls. El agarra la ball de su Gardevoir.

Luna abre su mirada y tan rápido es metida a la ball.

-"Luna es mejor que no escuches"- Piensa Carlos.- "Aunque es inevitable que lo sepas"

-Esa Pokémon. Se nota que le tiene mucho cariño.- Comenta el doctor.-

Carlos no responde, no tenía algo que decir.

-Es normal para todo entrenador que cuide bien a su Pokémon. Y que este le devuelva el favor- Dice el doctor esbozando una pequeña sonrisa.- Pero cambiando de temas… Necesito infórmale de su estado y hacer algunas preguntas.

-Está bien.- Prosigue Carlos, suspirando y preparándose.

El doctor se toma un momento para responde.

-Lamento decirle joven. Que sus quemaduras fueron muy graves, tardaran en sanar. Y dejaran marcas permanentes- Avisa el doctor.- Tuvimos complicaciones, estábamos de amputarle el brazo, pero al analizar, notamos que sus nervios no estaban destruidos. Las quemaduras son de segundo y algunas de tercer grado, tuvimos que hacerle inserciones en estas últimas.

Carlos mueve su boca.

-Como dije tardara, aun y por suerte su brazo izquierdo sano gracias a nuestro Chansey.- Dice el doctor.- Su ojo ha perdido completamente su visión, no pudimos hacer nada.

Entiendo.- Carlos se desmotiva, siendo golpes para él. Ha perdido la vista de su ojo derecho. Su brazo estaba tan quemado que dejara marcas de ello.

-Lo mismo sufrió sus piernas y gran parte del muslo. Por el momento no puede caminar. Pero iniciara un tratamiento…

Mientras el doctor hablaba. Carlos estaba desviando la mirada hacia otro lado, oía, pero esta vez, casi no ponía atención, trataba de digerir lo que ha pasado, su resultado. Sin evitar sentir tristeza por sí mismo.

El salvar a Luna solamente le trajo también muchos problemas y permanentes.


Algunas horas después

Carlos estaba serio, pensando. Mientras sostiene su Lujo-ball. Viéndola. Sabe que no tiene opción, era hora de saber las consecuencias de sus decisiones.

El castaño la libera de nuevo y Luna cae inclinada, dándole la espalda a su amado. Pero sin perder un segundo voltea y lo ve.

-¡¿Y bien?!- Pregunta desesperada.

Pero el castaño se limita a no contestar, desvía su mirada. Aunque sabe que no va funcionar.

La Gardevoir al no ver una respuesta, pretende saberlo de cualquier manera, entrando sin permiso en la mente de su amado, sin que se diera cuenta. Aunque Carlos sabe que ya ha entrado.

Luna se queda en shock, al saber la respuesta. Se arrodilla y empieza de nuevo a llorar, destrozada por la situación de Carlos.

Carlos hace muecas, el igual siente horrible, pero se lo traga, un trago muy pesado que pasa por esa garganta, como si tragase una piedra. En esos momentos, tenía que ser el más fuerte, aceptar las consecuencias. Porque en si le alegra, le alegra ver el resultado.

-Luna… me, me, abrázame.- Pide Carlos, casi entre lagrimas, casi rogando.

Luna sin titubear, ni desobedecer lo hace de forma suave para no lastimarlo.

-Mi, mi, mi pequeño.- Llora la Gardevoir.- Yo, yo, me hare cargo de ti. Pídeme lo que quieras. No te dejare de nuevo.

Carlos cierra sus ojos mientras se acomoda en el pecho y cuello de Luna, sintiendo algo de dolor por la incomodidad de sus heridas, pero más que hora. El necesitaba su presencia, el saber que valió la pena y tan solo sentir su piel y alma. Por ahora le bastaba.

-Yo, yo, yo, yo te protegeré.- Dice Luna entre lagrimas.- "Pero no es suficiente"- Piensa rabiosa consigo misma.


Un par de horas después.

A las afuera del hospital. En un lugar tan recóndito, sentada y recargada en un árbol, con una mirada fija y muy abierta, moviendo la boca levemente, escuchando el tronar de esta, de forma seca por la lentitud a la que lo hace.

-Gaaaarrr.- Se escucha su suspiro.

Luna estaba ahí, viendo la nada. Apenas y pestañeaba o se veía que tomaba oxigeno para respirar. Pero pensado aun lo que ha pasado. La Gardevoir, aun en la situación en la que estaba, se preguntaba algo, una sola cosa. Aun a pesar de todo.

-Luna.- Otra voz se escucha.- Ahí estas.

Era Lopunny que encontró a la Gardevoir. La coneja se acerca a ella. Pero al verla, se da cuenta. Que ella lo sabe, sabe el estado actual de Carlos.

-Así, que ya te enteraste.- Comenta Lopunny.- Lo lamento, de en verdad.

Luna no responde, apenas y sus ojos se mueven. Lopunny se entristece.

-Tratamos de proteger igual a Carlos, pero no pudimos.- Se lamenta Lopunny.

-Eso, lo creo.- Dice Luna, levantándose de su lugar.- Carlos… Casi muere. Yo se que habría hecho si eso pasaba.

Lopunny se queda callada.

-Carlos.- Murmura Luna el nombre de su amado.- Siempre ha sido así… Siempre ha sido así.

Luna frunce el ceño encorva su mirada, mostrando enojo.

-Te contare algo Lopunny.- Dice Luna.- Carlos siempre ha sido para mí un escudo, siempre se las arreglo para quitarme papel, aun cuando yo era la que lo debía de proteger. Es algo que si aprecio y amo.

-Lo entiendo.- Dice ella.

-No, no lo entiendes.- Dice Luna, muy seria.- Carlos, antes de conocerte, vivía un infierno peor de lo que te puedas imaginar. Siempre hostigado por su hermano lunático. Una madre estúpida y un padre frio.

-No lo sabía.- Dice ella algo sorprendida.

-Siempre se las arreglo para ser el mismo.- Luna habla con nostalgia.- Siempre y aun con heridas me regalaba una sonrisa y me mentía que todo estaba bien, yo quería creer esas mentiras, pero sabia la verdad.

Lopunny siente algo frio que la hace erizar parte de su piel.

-Quise ser fuerte y protegerlo y cuando finalmente pude hacerlo. Me sentí feliz. De- de… atesorar realmente la felicidad de Carlos.- Cuenta Luna feliz, pero aun molesta.- Pero me di realmente cuenta que fracase.

-No es cierto.- Habla Lopunny.- El te quiere, eres su todo. No tienes idea de, de, de…- Pero para, al saber que puede cometer una tontería.

-¿De qué?- Pregunta Luna.- ¿De, que?

-…Solo eres, su felicidad.- Habla Lopunny.- El está feliz, de tenerte de vuelta.

-Pero, yo no soy feliz.- Dice Luna a secas.- No estoy feliz ahorita mismo, ¿Sabes el porqué no estoy feliz?

-Bueno… Sé que es difícil el estado de Carlos.- Habla Lopunny, mostrando igual tristeza.- Se que duele verlo de esa forma, que todo lo que él quiere, es ser feliz, pero con lo que más ama, duele ver que se esfuerza por hacerlo y que todo le salga mal.- Llora.

-Pero, sigue sonriendo.- Dice Luna, a secas, clavando la mirada fríamente sobre la coneja.- Sigue, sonriendo. Y dice que todo está bien… ¿Todo, está bien?

Lopunny siente algo de miedo. Luna esta fría.

-Yo, quiero creer que todo está bien.- Dice Luna, agarrándose la cabeza, gimiendo.- Pero, cuando lo creí. Cuando lo bese en ese lugar. Antes de que él me metiera. Sentí algo, que me destrozo.

Lopunny traga saliva, en seco.

-Maldad.- Dice Luna.- Una maldad que nunca quise ver en él, una maldad a su vez familiar. Ese sentimiento que me envolvió al verlo sufrir. Pero a él nunca lo toco. Pero lo hiso.

-Luna, yo, yo.-

-Sabes algo.- Dice Luna fríamente.- ¿Qué es?- Le pregunta.

Lopunny se pone nerviosa, pero no aparta la mirada en ella.

-¿Porque Carlos emano eso?- Pregunta Luna, sin dejar de verla.- El nunca lo había emanado, no de esa manera.

-Luna, todo se llega a su límite.- Responde Lopunny.- Todos los tenemos. Es algo normal.

-¡¿NORMAL?!- Grita Luna, rabiosa, moviendo erráticamente los arboles solo un momento ante el desplegar de su poder.

Lopunny adopta otra posición más seria, viendo a la Gardevoir.

-Eres egoísta.- Dice Lopunny entre nervios.- Quieres acaparar toda la atención, ¿No ves lo que Carlos está sufriendo?

-¿E, e, egoísta?- Luna tartamudea.- ¡Claro que se lo que está sufriendo!- Ella llora.

Luna aprieta su boca y sus puños.

-Solo, que, que, que.- Luna se agarra la cabeza.- Yo quiero ser la que lo proteja. Quien tome esa rienda.

-Tú y el son tal para cual.- Dice Lopunny molesta, entre lágrimas.- Son egoístas a tal grado que, se comen el uno al otro. Ese ha sido siempre su error.

-¿Tu que sabes?- Pregunta Luna.

-Lo suficiente para saber y ver.- Dice Lopunny.- Sabes, Carlos se siente igual que tu. Se siente humillado al no tener poderes, como nosotras.

-¡No sabes nada!- Exclama la Gardevoir.

-Se siente inútil al verte poderosa.- Dice Lopunny.- Solamente al igual que tu, quiere estar tu par.

Luna recuerda esas veces que Carlos, le ha dicho que la admira, las veces que le ha contado cómo se siente inútil en no poder hacer nada, no como lo hace ella. Recordando que ella siempre tuvo que dar la cara en las peleas.

Carlos sentía igual impotencia.

-Luna. Desde que me golpeaste ese día en el hospital.- Dice Lopunny, recordando.- Pude entender el porqué lo hiciste y es comprensible. Pero también, me di cuenta de lo que realmente eres capaz de hacer por Carlos y por la forma en que viajo con ustedes, cada vez me doy cuenta de que tu…

Se le queda viendo, con cierto temor.

-Solamente diré que Carlos te anivelo en esa parte.- Dice Lopunny.- El igual lo temía de ti.

-Temerme.- Dice Luna, algo sorprendida.- Si. Siempre teme que lo cuide.

-Si tu lo dices.- Murmura Lopunny, sabiendo la verdad.

-¿Qué?- Pregunta Luna.

-Es difícil hacerlos a ustedes entender.- Dice Lopunny, molesta.- Solamente ustedes se entienden, no quiero tomar partido en esto. Solo déjame en paz.

Lopunny se da media vuelta para irse.

-Espera.- Luna la trata de parar.- No me has respondido.

-¡No quiero saber nada de ustedes dos!- Grita ella, mostrando miedo.

Lopunny se va y no dice nada. Mientras Luna se queda frustrada. Quiere saber qué es lo que le paso igual a Carlos, en ese aspecto. Pero era difícil, en el estado en que ahora el esta, era obvio que evitaría hablar de ello y aunque entrara en su mente. Carlos no estaba en condiciones de soportarlo en caso de entablar conversación.

-Yo, yo, yo protegeré a Carlos.- Murmura Luna.- Yo, yo, yo. Soy lo único que le queda. Pero, no, no soy digna ante él.

Luna se rasguña un poco los brazos.

-Yo no puedo hacer nada para protegerlo. Pero debo de intentar y complacerlo.- Dice Luna decidía, pero triste y desmotivada a su vez.


Al día siguiente. 3:00 pm

En el cuarto del hospital. Luna estaba al lado de su amado, complaciéndolo en lo que podía. En el más mínimo detalle. Fungiendo y ocupando el lugar de la enfermera, desde el día anterior.

Carlos por su parte. No podía decir algo al respecto. Y de hecho en parte no quería. Pues quería que ella esta vez lo cuidara. Carlos por el otro lado se sentía feliz, de verla de nuevo, sana y salva.

Pero, para Luna. Es una maldición ahora. El dolor que siente por verlo, el costo de su libertad. Ella sentía que no lo merecía.

-Luna, qui… Carlos era interrumpido.

-Perdona.- Dice Luna que le daba de comer a Carlos.- ¿Decías algo?

Carlos traga su sopa.- Amor. Ya debes descansar.- Dice él.

Luna le da otra cucharada y le da una sonrisa mientras lo hace.

-Es enserio.- Dice él un poco preocupado.- Te has esforzado demasiado. Y no has descanzado.

Desde ayer Luna no se había separado de su amado, lo ayudaba a comer y pbservar lo que hacían las enfermeras para poder ayudarlo, ella misma.

-No es nada.- Le dice ella felizmente.- A comparación con lo que hiciste, no lo es, en verdad.

-Le quitas el trabajo a la enfermera.- Le dice Carlos, bromeando un poco.

-Está bien. Yo quiero ser quien te cuide.- Dice Luna riendo un poco.

Carlos no dijo nada después. Pero hablaba enserio. Luna se veía más cansada, pues ella se esforzaba, inclusive ante las necesidades básicas de su amado. Carlos no podía hacerla entender, ella ignoraba el tema o lo desviaba.

Luna se sentaba a su lado mientras aprovechaba esos pequeños momentos para descansar un poco.

Carlos estaba despierto mirando el televisor, en esos momentos aprovecha para indagar en su mente. Aun esforzándose para digerir lo sucedido.

-"¿Desde ahora asi será mi vida?"- Se preguntaba el, desmotivado.- "No se ni que pensar"

Entristeciéndose por lo que pasa. Imaginado lo que será ahora de el, con la nueva apariencia que le tocara.

Luna se despierta de nuevo, al sentir algo negativo.

-¿Ca- carlos?- Entre bostezos ve a su amado.- ¿Estás bien?- LE pregunta.

-¡Si, si!- Carlos piensa en otras cosas.

Luna se levanta.

-Perdona, solo estaba incomodo, ya sabes.- Le dice él para calmarla.

Luna le acomoda la almohada, y lo mueve para acomodarlo.

¿Tienes más sed?- Le pregunta la Gardevoir, sin perder tiempo.

… Si. Necesito solo agua.- Pide Carlos, amablemente.

Luna le sirve agua a su amado. Pero mientras le pasaba el agua a su amado, acercando el vaso a sus labios y vertiendo el agua. Ya que Carlos pese que tenia aun un brazo sano, estaba levemente fracturado, no podía doblarlo todavía.

Pero accidentalmente, le da más de lo que puede beber Carlos, haciendo que escupa y se moje.

-¡Lo siento!- Dice Luna espantada.

Carlos tocia un poco.

-Déjame limpiarte.

Luna va por un trapo que estaba sobre un mueble cercano.

-Gardevoir.- Decía ella.- Estúpida, estúpida.

Carlos la ve y no decía nada, porque no entendió. Luna se acerca y limpia a su amado, mientras este ve como el semblante de ella cambiaba, se desmotivaba.

-Estoy bien.- Dice Carlos.- Estas cansada, eso es todo, es un error común.

Luna desviaba su mirada y se dedicaba a secarlo, levemente.

-Mi Luna.- Dice el alegremente.- Te quiero mucho.

Luna no respondía, fruncía el ceño.

-"No lo merezco"- Se repetía ella.- "Tengo que esforzarme más para cuidarlo y no dejar que pase estas cosas"

Para Luna ya no era la misma situación. Se sentía tan inútil e inferior a lado de Carlos, que simplemente no aceptaba cualquier consuelo de parte de él. Ahora su prioridad era cuidarlo y atenderlo. Y si era posible recibir un castigo de parte de su amado.


Varios días mas tarde

Los días pasan y pasan.

Luna cumplía su promesa en atenderlo y no descuidarlo ningún segundo. Sacrificando su tiempo para él. Carlos por más que intentaba convencerla que saliera un poco. Ella simplemente no quería. El castaño decidía no pelear con ella, porque sabía que ella no soportaría el rechazo, después de todo solo ella trataba de ayudar.

Aparte estaba el otro tema y era que Carlos, poco a poco se recuperaba, sus heridas sanaban, lento, pero lo hacían.

Aunque obviamente las marcas perdurarían.

Afuera, en los patios.

Carlos estaba en silla de ruedas, empujado por Luna que se alegraba ver esa alegría que distinguía a su esposo. Pero crecía más la miseria de la Gardevoir a su vez.

Carlos convivía con sus Pokémon, quería verlos y así era. Ellos se alegraban de verlo con vida, pero igual entristecían al ver su estado actual en persona, sentado y quemado. Carlos trataba de jugar con ellos, como si fuese un niño pequeño. Pero en su estado actual, no podía moverse. Aun con la ayuda de Luna y sus poderes, simplemente se limitaba el acariciarlos.

Luna se alejaba esta vez, quería dejarlo después de tanto solo. Se separaba poco a poco del grupo. Simplemente, no quería convivir, no quería esa felicidad, aun si se entristecía por ello.

Carlos esta vez no se percataba de su alejo, estaba más centrado en sus otros Pokémon, ya que no los veía y pareció una eternidad.


Horas después.

Luna empujaba de nuevo la silla de Carlos, para llevarlo de nuevo a su cuarto. El castaño estaba cansado, quería reposar.

-¿Te divertiste?- Le pregunta Luna.

-Si.- Responde Carlos.- Me alegra verlos con vida, que todo haya salido bien.

-"Salido bien"- Retumba en la mente de ella, algo que le parecía mentira.

-Oye… ¿Po que no estabas con nosotros?- Le pregunta Carlos.

-Bueno… Era tu momento.- Dice Luna, algo nerviosa.- Yo los veo casi a diario.

Carlos no dijo nada después de eso. Aunque algo le decía lo contrario.

Mientras pasaban por los pasillos del hospital. Carlos veía a los Pokémon y pacientes que entraban y salían, pero más que eso, se dirigía a su cuarto. Mientras el pasillo doctores y Pokémon pasaban.

El ambiente cambia la cara de los doctores y enfermeras al ver algo que no les gustaba, su semblante marcaba una diferencia. Carlos ignoraba eso, mientras Luna, no. Pues sabía que la veían a ella, ella solo baja un poco y ve a su amado a quien empujaba.

-"Ellos no entienden"- Piensa Luna, molesta y triste.- "No entienden lo mucho que lo amo, eso es todo"

Mientras pasaban. Se escuchan murmullos.

-Al menos esta tranquila ahora.- Murmuro una enfermera.

Carlos escucha y levemente voltea hacia las voces, una enfermera que los veía, la enfermera quita su mirada.

-Ca- carlos.- Tartamudea su amada.- ¿Quieres algo?

-No. Nada, no es nada.- Dice el castaño.

Sin prestar más atención ambos siguen su camino, hasta llegar al cuarto.

-Otro día mas.- Dice el castaño entre suspiros.

-No hay prisa.- Dice Luna, cargando con sus poderes a su amado.- Tienes que recuperarte y esto lleva tiempo.

Suavemente y con sus brazos Luna cesta levemente a su amado, sobre la cama, lo tapa y lo acomoda.

-Aunque me preocupo.- Dice Luna, mostrando sui sentimiento.- Esto no saldrá gratis.

-Por ahora…- Dice Carlos que mostraba lo mismo.- No te preocupes ya lo solucionare.

-… ¿En verdad?- Pregunta ella.

-Por su puesto.- Pero en realidad Carlos no se sentía preocupado.

Ambos enlazan sus manos. Luna le sonreía e igual él.

Al cabo de unos momentos ella quiere separarse para dejarlo descansar, pero siente una leve fuerza en su amado, el no la quiere soltar.

Luna.- Carlos murmura.- Yo…

Carlos levanta su torso y se pone en el pecho de su Luna. Luna se queda quieta, no esperaba eso. Su amado mueve su cabeza, acariciándola, sintiendo ese cuerno. Carlos besa el pecho de su amada poco a poco, mientras no suelta su mano.

Luna le corresponde las caricias, lo abrazaba y sobaba su cabeza. Pero al presentir la intención de esas caricias, ese sentimiento, al sentir que el quiere indagar mas y mas.

La misma Luna, lo besa en su frente y lo empuja un poco, separándose completamente de el, poniendo distancia entre el con sus brazos.

-Mi pequeño.- Luna dice con una voz algo triste.

-Luna, yo, yo.

-No, por ahora no. Aunque quisiera.- Dice ella, sonriéndole.- Yo, estaré ahí, créeme. Pero por ahora descansa amor.-Dice Luna dándole un beso en su mejilla.

Carlos se deprimía un poco. Pero Luna esta vez lo consolaba, acariciándolo y tatarateando.

Carlos quería tomar su ball, pero estaba lejos suyo, a lado de Luna, el quería igual que descansara. Era arduo que ella cuidarlo demasiado. Y esta no quería estar en su ball, ella se sienta y se sienta en un sillón que estaba en ese lugar.

-Luna.- Murmura su amado.- Ya quiero estar mejor para ti.

Carlos duerme en paz y por su parte Luna también.

Aunque después ella se mueven poco, sintiendo incomodidad.

La recuperación de Carlos prosigue. La pareja trata de adaptarse ante su nueva situación. Pero cada vez tratar de estar en paz les cuesta cada vez mas y mas.

Luna veía el techo mientras su amado duerme, ella sigue llorando en silencio, grita en una muda agonía, mientras solloza. Porque inclusive tiene que negar lo que ella mas ansia con su esposo.

Mientras a su vez recuerda que es su culpa de que el este así. Sin importar lo que Carlos le diga.


En este cap. Pongo lo que la reacción de la pareja. No es de menos lo esperado para ambos y más para Luna. Carlos por su parte juega una vez más en papel de maduro y fuerte de carácter, para mantener la calma, aunque le cuesta. Pero por su parte Luna, se siente aun peor, echándose la culpa de la situación de Carlos.

Por el momento Carlos esta en etapa de recuperación y trata de asimilar ahora su situación.

Por su parte Luna, sigue peor, a tal punto que Lopunny dice que ambos son iguales y que se comen solo el uno del otro. Dando a entender la inconformidad de ambos.

En esta parte Lopunny expresa bien a la pareja, son egoístas entre ellos, y ese es igual un defecto. Es un poco difícil de explicar. A lo largo de la historia han visto como Carlos se siente inútil y como Luna por igual. Ambos no se valoran el uno del otro y esperan solamente la aceptación del su pareja para estar en paz. Aunque aun así no es suficiente para ambos.

Pongo una escena algo incomoda para la situación de la pareja. Pues Carlos ha querido por fin satisfacer sus deseos, a mí parecer algo pronto. Pero Luna es la que lo detiene esta vez. Por la situación de Carlos.

Bien. Por ahora eso es todo.

Lamento la demora pero como dije ya mi tiempo no es el mismo.

Agradezco a dragon titanico por su comentario

y agradezco a todos aquellos que aun leen esto.

sin mas que decir me despido.

adiós y cuídense.

hasta la siguiente actualización.