Capítulo LIV
Un matrimonio con muchas sorpresas
Kate y Candy lucían tan bellas y primorosas con sus vestidos color rosa palo, ellas dos habían sido elegidas por Mary Anne para formar parte de su corte en el día de su boda. La novia estaba hermosa aunque un tanto nerviosa, sus padres estaban contentos, al fin se concretaba la unión entre los Hamilton y los Harcourt.
El Conde Harcourt había llegado solo días atrás después de haber permanecido una larga temporada en Viena y también estaba feliz de que su hijo menor fuera a casarse después de tantos años esperar.
Mary Anne llevaba un vestido blanco bordado en pedrería fina, atrás se apreciaba una larga cola y el velo era un tocado español.
El jardín de la casa de los Hamilton había sido decorado, estaba lleno de flores y cintas. Se había adecuado un pequeño altar donde el religioso ofrecería la misa y donde los felices novios se unirían en matrimonio, las sillas forradas donde tomarían asiento los invitados, la música, las flores, todo era perfecto.
El novio había llegado y se puso a saludar a algunos de los invitados. Su hermano llegó y le dio un fuerte abrazo, Nadja hizo lo mismo con su cuñado y juntos tomaron asiento en la parte de adelante para ser los primeros, no dejarían perder ningún detalle.
Los demás invitados empezaron a llegar, tomaron sus respectivos lugares y la marcha nupcial anunció la llegada de la novia que caminaba del brazo de su padre tan risueña y feliz hasta el altar donde Francis la estaba esperando.
Los miembros de la corte entraron tras ella, Kate buscó con la mirada a Anthony pero no lo vio por ningún lado. Oscar estaba sentado cerca de los Buttman y de los Grandchester, la saludó disimuladamente con la cabeza y ella le sonrió.
El día era perfecto, no estaba soleado y tampoco hacía calor ni frío, todos tomaron asientos y los novios se inclinaron ante el altar y el cura ofició la ceremonia.
Después de algunos minutos la pareja se dio el beso en consolidación de su amor, los invitados aplaudieron y la fiesta de celebración empezó.
Candy y Nadja se tomaron varias fotografías junto a los novios, después ellas se separaron y fueron junto a sus parejas.
-¡Terry! ¡Qué emocionante es todo! ¡Así será nuestra boda!
-Si mi amor, tan llena de emoción como esta
Oscar y Kate se miraron y sonrieron tristemente, ellos sabían que no se hallarían tan emocionados como estos novios.
Al rato se vio llegar a Anthony, llevaba del brazo a Evelyn Moritz. Kate fue la primera en darse cuenta, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo.
-¡Oscar! Mira quien llegó
Oscar miró y también se asombró de ver a Evelyn en compañía del rubio. Anthony se acercó a los recién casados y los saludó. Mary Anne se sintió contenta de recibir a su amiga, ella desconocía por completo los problemas que había tenido con Kate.
-¡Felicidades!
-¡gracias!
-Pensé que no vendrías a mi boda, me habían dicho que estabas en París, aún así envié la invitación
-Sí estuve en París pero regresé hace algunos días
-Me alegra tanto y ¿Cómo conociste al Señor Brown?
-Fue justamente en París
-Nosotros fuimos para la competencia de Kate, pero nunca nos enteramos de que estabas allá sino hasta hace poco que volvimos para los preparativos de la boda.
Ellos seguían conversando mientras Oscar, Kate, Terry y Candy los miraban a cierta distancia.
-¿Cómo se atrevió a venir? –Masculló Oscar-
-Es amiga de Mary Anne y Anthony también está invitado, no lo olvides.
-¿Quién es esa joven? –Pregunta Candy a su hermana- ¿La conoces?
-Sí, era mi mejor amiga en la escuela, el equivalente de Annie para Candy
-¿Era tu mejor amiga? ¿Ya no lo es?
-No desde que hizo algo que no tiene nombre
-mejor no pregunto –dijo Candy mirando a su novio-
-Anthony luce muy contento, debe ser ella la chica de la que me habló hace unos días, al parecer se han hecho muy buenos amigos –dijo él sonriendo pícaramente, sus palabras estaban cargadas de una doble intención-
-Pues ahora entiendo el dicho: "Dios los cría y el diablo se encarga de juntarlos" –dijo el francés-
Kate no dejaba de mirar a aquella pareja y su corazón empezó a agitarse, tenía celos de Evelyn, se sintió como en aquella ocasión en que el rubio coqueteaba con las Jones.
-¡Pues ahí vienen! –Dijo Terry-
Kate quiso decirle a Oscar que se la llevara a otro lado pero no pudo, no podía dar a notar que ver a su ex amiga del brazo de Anthony le afectaba tremendamente.
-Buenas tardes
-Buenas tardes –contestaron los cuatro-
-¿Cómo has estado Candy?
-Muy bien Anthony
-A ti no te pregunto porque sé que estás feliz se te nota en la cara –le dijo el rubio a Terry-
-Pues sí lo estoy para que negarlo, estoy contento con mí querida Candy pero al parecer tú también están feliz
-Sí lo estoy –le contestó con aire de complicidad-
-¡Hola Kate!- dijo tímidamente Evelyn-
-¡Hola! –Contestó fríamente Kate sin mirarla a la cara-
-Ella es tu hermana por lo que veo
-Sí, soy Candy ¿y tú eres?
-Evelyn Moritz
-mucho gusto
-el placer es mío. ¿Cómo estás Oscar? –Se atrevió a preguntarle al francés-
-Excelentemente –le dijo mirándola con una sonrisa sarcástica mientras besó la mano de su prometida-
-sí ya lo veo
-Perdón Evelyn no te he presentado a mi amigo Terruce Grandchester, el prometido de Candy
-Mucho gusto Señor Grandchester
-igualmente
-Bueno, disculparan ustedes que no nos quedemos a charlar pero acaban de llegar otros amigos y queremos saludarlos, con su permiso señores, damas. Vamos mi amor –le dijo Oscar a Kate-
-Hasta luego –dijo Kate- sin mirar a nadie
Los dos se van y Evelyn se sintió muy triste pero Candy al notarlo empezó a decir cosas graciosas sobre Anthony para romper el hielo.
-¡Anthony! ¡Anthony! Me sorprende que hayas llegado un poco tarde
-Es que estaba un poco ocupado
Kate y Oscar se sentaron en la mesa que les había asignado el acomodador y se pusieron a hablar sobre lo ocurrido.
-¡Esto es insólito! –Dijo otra vez Oscar-
-¿Cómo se habrán conocido? –Preguntó Kate-
-¿Quién sabe?
-¿Por qué habrán llegado juntos?
-No te lo había querido decir antes pero estuve haciendo mis averiguaciones desde que Evelyn me dijo que había terminado con Fabiani
-¿Cómo?
-Ellos se comprometieron pero por alguna razón ella lo ha dejado
-¿Será por ti?
-No lo creo
-pero te buscó, tú me contaste
-Sí, un día después de que nos comprometiéramos
-Será que aún te ama y no soportó enterarse que vas a casarte pronto
-no lo sé, ni me interesa saberlo
-tú todavía la amas
-eso ya no importa
-¡Oscar! ¿Qué hacemos?
-seguir como hasta ahora
Candy se ofreció acompañar a Evelyn al tocador mientras Terry y Anthony seguían platicando. Kate le pidió a Oscar que la disculpara pero quería tomarse un tiempo a solas para engullir lo que había pasado minutos antes.
Oscar también se sintió mal y quiso salir de la fiesta, necesitaba alejarse del bullicio, después se puso a conducir su auto sin rumbo.
Kate se sentó en el sofá de uno de los salones de la mansión Hamilton, miró por uno de los cristales hacia fuera y vio como la gente reía mientras bebía champagne en honor a los novios.
-¿por qué? ¿Por qué has venido justamente con ella?
Kate se levantó para ver mejor por el cristal, estando en la parte alta de aquella mansión podía ver a todos o a casi todos los invitados.
De pronto escuchó que la perilla de la puerta estaba moviéndose, y se volteó para ver quién era. Los ojos azul celestes de Anthony se cruzaron nuevamente con las lagunas verdes de sus ojos, la rubia sintió como las piernas le temblaban y recordó aquella ocasión en que lo vio por primera vez.
Recuerdo
La voz de un hombre la hizo asustar, sintió un estremecimiento en todo su cuerpo, era Anthony quien al enterarse de que la rubia estaba en casa fue inmediatamente a buscarla.
-¡Candy! Se me hizo una eternidad
Kate se voltea, su mirada verde se cruza con la azul del joven y deja caer el diario al piso, sorprendida y nerviosa no deja de mirar al joven.
-¿qué tienes Candy?
Con una voz entrecortada le responde
-Eres tú, el mismo que vi en mis sueños
Anthony le sonríe y se acerca con su silla de ruedas, realmente estaba muy guapo esa tarde, se acababa de dar un baño y aún tenía sus cabellos húmedos, el perfume que usaba embriagaba los sentidos de Kate, nunca se había sentido como hasta ahora.
-¿Qué te pasa Candy? ¿Por qué me miras así?
-Yo...este...
Era la primera vez que sentía esos extraños cosquilleos en su estomago, las manos le empezaban a sudar y no podía coordinar bien sus ideas, en toda su vida siempre había sido una mujer decidida y segura pero ahora un montón de ideas empezaron a girar en su cabeza y no sabía cómo actuar.
-Te has puesto pálida, como si hubieras visto un fantasma
-No...
-¿no vas a venir a saludarme? Mira que te fuiste sin despedirte y no pude leer la historia que quería
-¿Historia?
-Sí, la de las mil y una noches ¿no lo recuerdas?
-Sí, es que tenía la cabeza en otro lugar –contesta mientras se inclina para recoger el diario-
-¿Cómo está Londres? Hace años que no voy para allá
-Está bien
-¡Hummm...! Noto que estás algo nerviosa, ¿no será que me ocultas algo?
-No, es que estoy un poco cansada, el viaje fue agotador
-debe ser
-¡Anthony! –se anima a decir-
Ella sabía que él era Anthony debido a las explicaciones que le estuvo dando Neil, es el único rubio en la casa y además está en silla de ruedas, fue lo que le dijo.
-dime Candy
-¿cómo te has sentido?
-bien, ahora que te tengo en frente, permíteme decirte que estás más bella que nunca, si antes parecías un ángel ahora pareces...
El color tiñó sus mejillas y no se atrevió a continuar con lo que iba a decir, Kate también adquirió color y miró hacia otro lado porque no podía mantenerle la mirada al joven.
-"Mi bello Ángel Blanco, ilumina con tu resplandor, el frío invierno de mi corazón, saca el dolor que un día dejó la decepción y llénalo con tu dulce amor"
-Es muy bello el poema –le responde-
-¡Candy! No es lo suficiente, tú mereces las palabras más hermosas
-¡Anthony! Muchas gracias
-Aún espero
-¿Esperas qué?
-mi abrazo, te has quedado inmóvil ahí
-perdona –la rubia se acerca y lo abraza, aspirando más su deliciosa fragancia-
-Perdona que te haya recibido así, eran tantas mis ganas de verte que no alcancé a peinarme
-Te ves bien así con el cabello desordenado –Kate no podía creer que le estuviera diciendo eso a un hombre-
-¿Sí? Entonces voy a dejarlo así siempre
-¡Hem! No sería buena idea, puede que a los demás no les agrade
-con que te agrade a ti basta
Fin de los recuerdos
-¿Qué te pasa Kate? Parece que hubieras visto un fantasma
Esas palabras, las mismas que le había dirigido en aquella ocasión. Si en ese momento lucía atractivo a pesar de la silla de ruedas ahora estaba más que interesante, su mirada era profunda y atrayente.
-Te has quedado inmóvil
-¿Qué haces aquí?
-quise descansar un poco de tanto bullicio
-bueno, te dejo solo para que descanses
Kate se movió rápidamente hacia la puerta pero el rubio le impidió la salida colocando su brazo en la misma.
-déjame pasar por favor
-¿y si te digo que no?
-no estoy de humor para juegos, déjame pasar
-no quiero
-no te entiendo, la verdad ¿por qué estás persiguiéndome?
-tú lo sabes no tengo porque repetirlo
Kate se empieza a reír le parecía una ironía lo que él decía.
-¿Qué te causa tanta risa?
-Me tachaste de mentirosa no sé cuantas veces y tú eres el más grande de todos los mentirosos
-¡Ah! ¿Por qué lo dices?
-porque va a ser, dijiste que me amabas tanto, que no podías vivir sin mí y no sé cuantas cosas más y veo que te has consolado rápidamente
-¿Lo dices por Evelyn?
-Acabas de llegar con ella ¿no?
-Estás celosa
-¿Celosa? No de ninguna manera, solo que me da coraje que trates de tomarme como a una tonta
-Aunque lo niegues, sé que estás celosa
-No, no es así
-Me da tanto gusto saber que te mueres de celos, ahora sabes cómo me siento cuando te veo con Oscar
-ya déjame en paz Anthony
-No tengo esa intención. Son varios días los que no nos hemos visto y necesitaba estar cerca de ti, te extraño tanto
-Sí que eres un descarado, no deberías estar aquí, mejor vete y hazle compañía a Evelyn, no deberías dejarla sola tanto tiempo
-Pues, puede ser, ella es tan linda, es muy bonita, no he conocido a muchacha tan dulce y encantadora como ella, puede que termine gustándome, si le gustó a Oscar porque no habría de gustarme a mí
-Eres….
-¿Qué vas a decir? Ten cuidado con tus palabras
-No tienes remedio, no eres ni la sombra del chico que conocí
-nunca fui tímido
-pero al menos eras reservado, antes, antes…
-antes solo me atrevía a decirte cosas bonitas a ti
-¿Y ahora? ¿Se las dices a cualquiera?
-No, pero trato de ser amable con las damas porque considero que lo merecen ¿No es lo mismo que hace tu prometido?
-cállate, él no es así
-no, imagino que solo debe tener ojos para ti
-pues sí ¿acaso no lo viste?
-¿quieres que te diga lo que yo vi? Yo vi a dos personas que actúan movidos por los celos. Se nota que a Oscar le sigue gustando Evelyn si no fuera así no se hubiera ido dejándote sola ¿no te parece?
-no quiero seguir hablando contigo
-Me tienes miedo, lo sé
-no es cierto
-tienes miedo de que me acerque y te tome entre mis brazos porque sabes que no podrías resistirte
-¡Engreído! Te has vuelto un engreído
-¿Eso piensas? –Le preguntó acercándose más-
-¿Qué haces?
-siempre me preguntas eso pero tú sabes lo que estoy haciendo
-no te aproximes más
-cuando una mujer dice no, quiere en realidad decir sí
-¡Anthony! ¡Por favor!
Anthony la tomo de la cintura con ambas manos y la obligó a mirarlo, ella estaba muy nerviosa, sabía que si él la besaba no podría resistirse, el estaba ejerciendo un dominio increíble sobre ella.
-¿Ves? Estás temblando
-me estás poniendo en una situación un tanto embarazosa, suéltame –le dijo tratando de soltarse de su abrazo-
-no quiero y en el fondo tú tampoco lo deseas
-voy a gritar
-hazlo, quiero saber la cara que pondrán tus padres cuando se enteren de que entre tú y yo hay algo
-entre tú y yo no hay nada, además no creo que seas capaz de inventar algo así, te estarías perjudicando, lo único que lograrías es que te echaran de mi casa
-¿nada? ¿Dices que no hay nada entre nosotros?
-nada
-no lo creo, siempre hubo algo y siempre lo habrá
-déjame, suéltame, mejor vete a molestar a Evelyn
-la única que me interesa eres tú
-¡Dios! ¿Qué quieres de mí?
-lo mismo que tú de mi, muero por besarte
-no
Anthony la acercó más y rozó sus labios con los suyos, Kate había cerrado sus ojos esperaba ansiosa que el empezara a besarla pero él se contuvo de hacerlo, la abrazó y llevó su cabeza a su hombro.
-¿Por qué vas a casarte con otro? Yo te amo, te amo tanto y no quiero que sigamos así, estamos lastimándonos el uno al otro
-¡Anthony!
-olvidemos todo, vayámonos lejos tú y yo y empecemos una nueva vida
-No puedo
-¿por qué no quieres luchar?
-me da miedo, tengo miedo de que solo sea una fantasía
-no lo es, déjame demostrarte que te amo, deja que te quiera y que te entregue mi vida
Ella estaba enajenada no sabía que decirle, su corazón latía a mil por hora, quería responderle que sí, que quería irse lejos con él.
-Eres una hechicera, embrujaste mi corazón, siempre seré tuyo, solo tuyo Kate. Por favor di que me quieres, que me amas.
-Yo…
-¿tan difícil es para ti decir que me amas?
-¿y tan fácil es para ti decir que me amas?
-para mi es fácil porque lo siento, porque es verdad ¿y para ti?
-¡Anthony! Yo… tú sabes…
-Lo sé pero me gustaría que te decidieras de una vez por todas
-ya me decidí
-no me gusta para nada esa respuesta
-es la única que puedo darte
-entonces ¿vas a casarte con él?
-Sí Anthony, seré la señora de Lenuar
-tal vez llegues a serlo, tal vez llegues a entregarle tu cuerpo pero sabes que tu corazón es solo mío, así como el mío es tuyo, para siempre.
-¡Anthony no sigas!
-Eres mía, ahora mismo podría tomarte si quisiera porque sé que no te opondrías pero no estaría bien, yo quiero que te entregues a mí sin presiones, sin temores, sin cargas.
-¿quieres volverme loca? –le dijo toda roja al imaginarlo-
-¿Acaso no es verdad lo que digo? No te atreverás a negarlo, aquella noche en tu cuarto, estuvimos a punto de perder el control ¿te imaginas lo que hubiera ocurrido si Candy no tocaba a la puerta?
-¡cállate!
-no sé que es mejor ¿que no haya pasado o que hubiera pasado? porque eso no hizo más que confirmarme que lo que sientes por mí es muy fuerte y que vas a cometer una estupidez casándote con alguien por quien no sientes nada de nada.
Anthony estaba molesto porque ella no era capaz de aceptar que se moría por él, necesitaba escucharle decir que lo amaba.
-¡Te amo! ¡Te amo tanto! Quiero que me digas si tú sientes lo mismo por mi aunque después me niegues tu amor
-será mejor que esta conversación se acabe ahora mismo
-no, no terminará así
Anthony la besó, ella no se opuso, no podía, quería tenerlo cerca, ya no podía seguir negando que besarlo y abrazarlo se había vuelto una necesidad.
Entre gemidos él seguía declarándole su amor y ella respondió de la misma manera, sin resistirse más le dijo que lo amaba.
-¡Te amo Anthony! ¡Te amo!
-yo también
-es una locura
-tal vez pero es una locura deliciosa
-no, no debo, yo…
-yo te quiero tanto que creo que jamás en la vida podré amar a alguien como a ti
Candy y Evelyn regresaron junto a Terry y al darse cuenta de que Anthony no estaba, la rubia le pregunta disimuladamente a su novio.
-¿Dónde está? –preguntó bajito-
-debe estar con tu hermana
-¡Ojalá se arreglen esos dos!
Oscar regresó y fue inmediatamente hasta donde estaban Candy, Terry y Evelyn.
-¿Dónde está Kate?
-no lo sé –dijo un poco nerviosa Candy-
-¿Y Anthony?
-Fue a buscar algo de beber –dijo el castaño-
Oscar no se tragó la mentira así que se dispuso ir a buscarla cuando Evelyn le dirigió unas palabras.
-Oscar quiero decirte algo ¡por favor concédeme unos minutos!
-estoy ocupado ¿no ves?
-por favor Oscar escucha a la Srta. Moritz –rogó Candy-
Oscar no tuvo más remedio y aceptó, la pareja los dejó a solas para que pudieran hablar.
-Me gustaría que conversáramos en otro lugar
-aquí estamos bien, es un lugar público no quiero que me vean a solas contigo
-por favor te lo ruego solo por esta única vez
-de acuerdo, vamos
Los dos fueron a la parte trasera del jardín y se sentaron a hablar en una de las bancas.
-Sé que te he hecho mucho daño y tal vez nunca me perdones pero por lo menos permíteme presentar una defensa, creo que todo acusado merece ese derecho y sé que eres un ser noble y generoso, por lo menos me escucharás
-habla rápido
-Yo acepté casarme con Fabiani porque mi padre se metió en un lío muy grande, ese arribista le robó por medio de engaños gran parte de su fortuna y prácticamente nos dejó en la calle. Antonio le puso como condición para devolverle todo lo que le había robado que yo me casara con él, si no lo hacía presentaría unos documentos firmados, obviamente falsos, donde expone a mi padre como deudor a un préstamo ficticio y no tenemos esa cantidad para pagarle si yo no me caso con él mi padre irá a la cárcel por estafa, cuando en realidad el estafador es el mismo Fabiani. El nos amenazó Oscar, nos dijo que si contábamos algo no dudaría en meter a mi padre a la cárcel. Por eso no podía decirte nada, además tenía mucha vergüenza.
-¡Evelyn!
-te juro que lo que digo es verdad –dijo llorando-
-Es que no lo puedo creer
-Dejé a Fabiani pero mi padre está metido en ese problema y ahora van a odiarme por haberlos abandonado sin ayudarlos pero es que no podría casarme con Fabiani si al único hombre que he amado es a ti, no puedo hacer ese sacrificio por mis padres ¿Soy una egoísta?
-debiste contarme antes
-es que no pude, sentí miedo, me amenazó con hacerte daño a ti y a Kate y a mis padres. Me dijo que debía cortar toda relación con mis amigos, inclusive con los Harcourt. Ahora Fabiani está buscándome para obligarme a cumplir estoy escondiéndome en casa de una prima.
-¡Dios! ¿Por qué no confiaste en mí? Podíamos haber resuelto eso juntos
-lo sé, perdóname, solo di que me perdonas, aunque ya no podamos estar juntos, aunque tu ames ahora a Kate.
-¡Evelyn! –Exclamó Oscar-
-solo necesito tu perdón y el de Kate
-yo te perdono
-gracias, eres muy bueno, por eso me enamoré de ti
La muchacha se acercó tomó con ambas manos su rostro y besó sus labios fugazmente.
-quiero que seas feliz –le dijo suavemente-
Evelyn se levantó y se fue corriendo dejando a Oscar muy azorado, esta noticia no la esperaba. Ahora sabía que Evelyn lo amaba de verdad pero ahora él estaba atado a Kate.
-¿Qué hemos hecho Kate y yo? –Se dijo así mismo-
Kate y Anthony seguían dibujando besos en sus labios cuando se separaron
- Lo sabía esto no se puede acabar de la noche a la mañana
-¡Anthony! No sigas por favor
-mi amor eres irresistible –le dijo mientras besaba su mejilla- tienes una piel tan blanca y tersa
-¡Anthony! Ya no más
-¡Vayámonos lejos mi amor!
-No, no puedo, ya déjame, no trates de convencerme de esa manera –le dijo separándose de él-
-¡Pero Kate!
-Pero Kate nada, lo siento Anthony tendrás que olvidarte de mi
-Kate, no entiendo ¿Por qué primero me aceptas y luego me rechazas? hace tan solo unos momentos estábamos besándonos y ahora me dices que me olvide de ti
-Si tan solo me hubieras dicho antes lo que me acabas de decir ahora, te juro que no me comprometía con Oscar, pero ya es demasiado tarde
-No, no lo es. No te compliques Kate, todo tiene solución, yo puedo hablar con tu padre, aclararle todo, estoy seguro de que entenderá
-No, no va a ser así, mi padre es un hombre bien serio y no le gustan estas cosas, descubriría que tú eras el hombre con el que yo me estaba besando aquella noche
-¿de qué hablas?
-Mi padre vio cuando tú y yo nos besamos en nuestra casa en Chicago, aquella noche cuando fuiste a buscarme porque yo me sentía mal
-lo recuerdo, aquella noche en el jardín
-Por la oscuridad mi padre no pudo verte pero si se entera que fuiste tú va a haber un problema muy grande. En aquella ocasión estuve a punto de perder su confianza y cariño, me dijo que no había sido educada para eso. Luego olvidó porque justo en ese momento apareció Candy si no hubiera sido por eso todavía estaría insistiendo en conocer a aquel irrespetuoso para decirle unas cuantas verdades. Si se entera que fuiste tú, no solo te echa de la casa si no que cortaría toda relación, eso sería terrible para Candy.
-el tiene que entender que nos amamos y que lo que pasó aquella noche es algo natural entre dos personas que se profesan amor.
-No, ahora estoy por casarme, mi padre se molestaría mucho porque diría que estoy tomando un asunto muy serio, como es el matrimonio, como un simple juego. Además mi madre está muy enferma, un disgusto así la mataría.
-¿y qué hacemos con este amor? Dime ¿vas a resignarte?
-no hay otro remedio
-debe haber alguna manera para romper ese compromiso sin que tus padres sufran
-no lo hay
-pero piensa en Oscar, él ama a Evelyn y ella a él, los cuatro seríamos infelices
-Evelyn no ama a Oscar
-tú no sabes
-¿Qué no sé?
-Ella está enamorada de él me lo ha dicho
-¿entonces por qué lo dejó?
-Eso es un asunto que ellos dos deben arreglar. Piénsalo Kate no sería justo para ninguno
-Anthony no sé
-yo esperaré el tiempo que sea necesario
Anthony salió de la sala dejándola sola, ella no sabía qué hacer, no podría arriesgarse a romper un compromiso que se había vuelto público no solo en Francia y Londres sino en toda Europa, su familia había sido honorable, un escándalo así afectaría las relaciones que el Conde tenía tanto a nivel social como comercial. Pero eso no era lo que le importaba tanto si no más bien la salud de su madre.
-no, no puedo causarle tamaño disgusto pero… ¿Qué hago?
Oscar aún no salía de su asombro, Evelyn se había estado sacrificando por su familia y ahora le confirmaba que su amor por él nunca había muerto. Aquel impacto fue tan grande que no atinaba a moverse de aquel lugar, seguía en la banca donde se sentó junto a Evelyn, aun le parecía sentir el pequeño roce de sus labios.
-No, esto debe ser mentira, una pesadilla, no ahora que yo….
Anthony se encontró nuevamente con Evelyn y los dos se contaron cómo les había ido con sus respectivos amores.
-Yo no creo que Oscar desista
-Kate está indecisa
-¿Qué hacemos?
-Hay que seguir adelante con nuestro plan
-pero y si no resulta
-no seas pesimista, claro que resultará
-quiero hablar con Kate
-está en una de las salas de arriba
-iré a buscarla
-está bien, mientras yo iré a platicar con mi amigo Terry
-nos vemos más tarde
Kate estaba pensativa, cuando volvió a sonar la puerta, por un momento pensó que se trataba de Anthony que había regresado.
-¡Hola! Disculpa que te moleste pero quisiera hablar contigo
-¿Qué quieres?
-he venido a pedirte perdón, todo lo que te dije aquella vez era mentira, tú eres mi mejor amiga y no creo que seas una anticuada, siempre te he admirado, tú lo sabes.
-Engañaste a Oscar
-Lo sé, engañé a todos pero lo hice por mis padres
-Yo te pregunté y tú lo negaste
-Es que no podía decirte nada, Fabiani me tenía amenazada
-¿amenazada?
-él me tenía amenazada con meter a mi padre a la cárcel y acusarlo de estafa, nos puso una trampa, él los conoce a todos, no sé de donde, pero me prohibió relacionarme con ustedes por eso mentí y me alejé. Iba a casarme con él pero lo he dejado.
-lo dejaste porque te enteraste de que Oscar va a casarse conmigo
-No, yo me enteré cuando ya lo había dejado incluso Fabiani me está buscando para obligarme a cumplir y yo me estoy escondiendo en casa de una prima
-pero ahora ya te han visto algunos, recuerda que estamos en el matrimonio de Mary Anne, no le será difícil dar contigo ahora
-es verdad, me he arriesgado porque necesitaba hablar contigo y con Oscar
-Evelyn ahora es tarde para que intentes arreglar lo que hiciste
-lo sé pero al menos lo intenté, lo que espero ahora es que tú y Oscar me perdonen. Kate por favor perdóname, tú eres mi mejor amiga, no sabes cuánto te he extrañado.
-Evelyn yo… ahora soy tu rival
-No, nunca te veré así
-voy a casarme con el hombre que amas, deberías odiarme
-no, nunca podría, eres casi como una hermana para mí
-yo no sé si pueda verte igual que antes
-Por favor, inténtalo
-esto es incomodo para mí, voy a casarme con Oscar y tú todavía lo amas
-eso ya no importa, yo he tenido la culpa, debí decir la verdad desde un principio pero fui cobarde
-Evelyn lo siento tanto pero todo esto está por volverme loca
-Kate no quiero que te sientas mal, si tú has llegado a enamorarte de Oscar yo me hago a un lado para que ambos puedan ser felices
Kate quería decirle algo pero no sabía que, justo en ese momento tocan a la puerta y es Oscar quien la había ido a buscar.
-¡Oscar!
-Yo no sabía que estaban… perdón si interrumpo algo
-No, ya habíamos terminado de hablar, creo que mejor me voy, prometí a mi prima regresar pronto, como solo soy una invitada no quiero causar molestias, iré a despedirme de Mary Anne y Francis. ¡Hasta pronto!
Evelyn salió del cuarto dejando solos a la joven pareja que no se atrevía a decir nada. Kate se puso a jugar con un pisapapeles mientras Oscar miraba por la ventana.
-Si quieres –empezó Oscar- podemos regresar, tus padres se fueron como hace media hora
-¿tan pronto?
-sí, parece que la Condesa no se sentía muy bien
-Si es así quiero volver rápido a casa
-está bien, vámonos
Los dos se movieron rápidamente, ya en el jardín, buscaron a Candy y a Terry quienes se estaban despidiendo de los novios y sus amigos.
-¡Candy! ¿Es cierto que mamá se ha puesto mal?
-No te preocupes, papá quiso llevarla a casa para que no se fatigara tanto
-Por un momento pensé que había desmejorado
-No, pero quiero ir con ella por eso le pedí a Terry que me lleve a casa lo antes posible
La Condesa Gerald estaba recostándose en su cama y Abel se estaba sacando la corbata.
-Amor, ¿seguro que estás bien?
-sí, solo tengo un poco de sueño, que la doncella me suba un té de toronjil, por favor
-de acuerdo
-cuando vengan nuestras hijas pídeles que suban a verme, quiero decirles algo
-¿de qué se trata amor?
-No es nada, son cosas de mujeres
-muy bien no quiero parecer un entrometido
-no, no lo eres mi amor
Kate y Candy saltaron del carruaje en cuanto este se detuvo, a sus prometidos no les sorprendió en nada esto solo bajaron tras ellas.
Las jóvenes ni bien entraron estaban subiendo por las escaleras que las conducían a las habitaciones de su madre, el conde que iba saliendo del cuarto alcanza a verlas.
-Señoritas, su madre las está esperando
-a eso vamos –dijeron las dos-
-¡Hum! ¿Cómo lo sabían?
-Intuición femenina
Victoria estaba con los ojos cerrados pero despierta, sentía como una fuerte debilidad subía desde la punta de sus pies hasta la cabeza, se había mareado un poco en la fiesta y aunque había fingido un poco su esposo lo intuía por eso la llevó de regreso a casa.
-¡Mamá! ¡Mamá!
-¿te sientes bien?
-¡Candy! ¡Kate! Mis niñas, estoy bien, solo que me ha dado algo de sueño pero no quería dormirme sin verlas antes, son tan lindas.
-Mamá no nos mientas, estás un poco flácida –le dijo la enfermera- y te veo pálida, voy a pedirle a papá que mande por un médico.
-¿para qué? Ya las tres sabemos lo que tengo ¿no es cierto? Sé que Kate es muy inteligente, debió darse cuenta hace tiempo lo que me pasaba aunque quisimos ocultárselo y tú siendo enfermera es fácil para ti darte cuenta cuando tienes a un enfermo en frente ¿verdad?
-Mamá, te pondrás bien –dijo la menor de las hermanas-
-Eso me gustaría, pero no me queda mucho tiempo así que quería hablar con las dos
-pero Mamá…
-Quiero que las dos me prometan que siempre van a estar juntas y que se van a apoyar en todo
-no tienes que pedirnos eso, ya lo estamos haciendo ¿verdad Candy?
-Así es, las dos hemos aprendido a querernos mucho y siempre estamos pendiente la una de la otra
-lo sé y estoy contenta por eso
-Entonces ¿Qué es lo que te preocupa?
-Nada en absoluto solo quería tenerlas un rato conmigo para decirles lo mucho que las quiero y lo feliz que me hace saber que han escogido a buenos hombres como sus futuros esposos.
A Terruce no lo conozco muy bien pero en el poco tiempo que lo he podido tratar me he dado cuenta que se desvive por ti, Candy, se nota que te ama mucho.
-y yo a él madre
-Y en cuanto a ti, Kate me tranquiliza saber que vas a casarte con Oscar, no hay nadie mejor que él para hacerte feliz.
Kate no le dice nada, solo le sonríe, Candy se siente triste porque sabe que su hermana no será feliz si se une a Oscar en matrimonio. Victoria cierra sus ojos mientras sostiene las manos de sus hijas y se queda profundamente dormida.
