—Alice, tú y Jasper sólo concéntrense en divertirse. No se preocupen por nada. Maddie no se va a casa hasta el 23—lo que significa que sus turnos en el refugio no empiezan hasta ese día— y a mí no me importaría cuidar su tienda—. Esme la abraza y la besa en la mejilla.
—Tienes las listas…
—¡Tengo las listas! —dice Esme, riendo y empujando a Alice hacia Jasper, quien se ve divertido. Esme no necesita listas en papel, pero la mente de Alice se siente más en paz si las hace. —Todo estará listo cuando regreses, y todavía tendremos una semana para la boda.
—Ok, ok…—el ceño de Alice se frunce mientras observa pasar coches y furgonetas por la sección de salidas del aeropuerto. —Pero tal vez debí haber pospuesto este viaje hasta enero.
—Lo planeaste antes de que Edward nos aventara la bomba de su boda—Jasper le recuerda.
—Le propuso matrimonio antes de lo debido—dice Alice; su ceño sigue fruncido. —Pero me da gusto que lo haya hecho—sonríe abruptamente—Está bien. No tiene que ser una boda grande.
Esme asiente. —Sí. Edward quiere algo privado, y sabes que a Bella no le gustan las cosas fuera de proporción-. Ahora ve a conocer a la nieta de tu hermana y a sus hijos, y pásatela muy bien.
—Lo haré— Alice abraza a Esme tabién, seguida de Jasper, para después tomar su equipaje y caminar hacia la terminar. Justo antes de que entren por las puertas automáticas, Alice voltea abruptamente. Su ceño se ha fruncido de nuevo. —Esme, no olvides lo que vi.
Esme siente de repente un escalofrío que no tiene que nada tiene que ver con el clima que de todas formas no nota ya. A pesar del coche encendido y la maletera abierta, corre hacia Alice. —¿Viste…?
—No—Alice sacude la cabeza. —Nada nuevo. Sólo… siento que ya viene pero no puedo saber cuándo—. Ve a Esme a los ojos. —Edward aún no sabe y tengo miedo de decirle algo hasta que le pueda dar información concreta. Tiende a reaccionar exageradamente.
—No le voy a decir. ¿Me llamarás si ves algo más?
—Sí, claro—Alice asiente. —Cuida a Bella— Luego se voltea y se apresura a entrar al aeropuerto, seguido por un Jasper con la mirada confuda.
Esme no está más tranquila cuando regresa a su coche y se dirige a casa. No tiene qué ver si Alice está en Helen o en Biloxi mientras traigo consigo su teléfono móvil. Verá algo en cuanto se tome una decisión final. Esa es su teoría por el momento, de hecho… sólo parte de la decisión se ha tomado, así que sólo puede ver que hay una amenaza, pero no qué forma tomará.
Esme se alegra de que Edward esté tan absorto con Bella. Ha hecho más fácil el mantener la visión de Alice un secreto los últimos días, y ahora, estará en Atlanta hasta el viernes. Pero a Esme no le gusta el sentido de desolación de Alice, a pesar de que no quiso pedirle que se quedara. Le tomó a Alice mucho tiempo juntar el valor para contactar a lo que quedaba de su familia. Ella y Emmett son los únicos que aún saben de sus descendientes... Emmett porque recuerda a los suyos, y Alice porque los encontró recientemente. Ha estado pretendiendo ser una prima distante investigando el árbol genealógico, y preguntó si podía ir a Biloxi a compartir lo que había encontrado y a escuchar historias que ellos tuvieran. En verdad tiene un diagrama e información qué forecerles, pero la verdadera razón que tiene para ir es que espera que la familia tenga historias o incluso viejas fotografías. Ya ha pasado mucho tiempo, y el mundo es lo suficientemente diferente, y tal vez la vergüenza que se tenía por tener un ancestro en "la casa de locos" ha desaparecido. Claro, la familia cree que Mary Alice murió, no que fue puesta en esa casa, pero aún así, puede haber algo. Si logra obtener copias de unas cuantas fotografías granuladas y viejas, Esme cree que valdrá la pena para Alice.
Esme entra a la carretera en la enorme Jeep de Emmett. Se siente un poco ridícula, manejando este vehículo tosco con sus faros de niebla, llantas enormes y un soporte para armas. Los chicos la llevan para cazar, pero con tres personas más el equipaje, era más fácil usar la jeep que su camioneta, y Carlisle iba a solicitar su licencia médica de Georgia, así que necesitaba el coche de Alice. "No creo que llegar en una jeep como esta sea una buena idea," había dicho divertido.
Aunque manejar la jeep es divertido, Esme debe admitir. Está a una altura mayor que los demás vehículos y el ruido del enorme motor le infunde un sentimiento de poder. No le sorprende que a Emmett le guste este vehículo.
Ya de vuelta en Helen, hace una parada en el refugio de camino al negocio de Alice. Hannah quería comprar ropa de maternidad para aprovechar que la voluntaria del refugio cuida a los niños, y Esme le ofreció llevarla. Habiéndola llamado antes de llegar, Hannah la está esperando en el porche. Cuando se acerca, Esme nota que el embarazo se le empieza a notar, sobre todo en ese modo de caminar que más adelante será aún más obvio.
—¿Qué demonios? —dice Hannah al abrir la puerta y subirse al auto con Esme. —¿De quién es esto?
—De Emmett, el esposo de Rose. Ya lo conoces.
—Oh, sí… el grandote. Es agradable.
—Lo es.
—¿Dónde está tu camioneta?
—En la tienda de Alice. No cabíamos tres personas y el equipaje ahí, así que Emmett y yo hicimos un cambio por la mañana. Él está a cargo de la tienda por ahora.
Hannah ríe. —La idea de un hombre en una tienda de accesorios para mujer es bastante graciosa—. Luego abre su bolsa para sacar una cajetilla de cigarros.
—¡Ah, ah! —Esme la regaña.
Hannah bufa y rueda los ojos… pero los guarda. —Dios. Eres igual de mala que tu hermano.
—Tiene razón, sabes. Tu bebé no necesita nicotina y alquitrán.
Esme pone la jeep en reversa, pero Bella sale de la oficina y le hace una seña. —¡Hey!
Esme baja el vidrio de su ventana. —¿Sí?
—¿Me podrías llevar? Se supone que Rose iba a traer los libros del refugio de la tienda de Alice, pero le llamaron de la corte y tuvo que irse directo hacia allá. Emmett me puede traer de regreso.
Esme casi sugiere que Emmett deje los libros más tarde, pero sabe que Bella prefiere hacer las cosas ella misma y no dejar que otros las hagan por ella sólo porque es más conveniente. Sin embargo:
—Emmett no regresará enseguida. Planeamos ir de compras y él debe cuidar la tienda.
—Está bien—Bella le muestra una carpeta llena de papeles. —Puede trabajar en estos balances ahí, y necesito los números de medio mes antes de que mande a Maddie a comprar abarrotes. Sale de clase a las 2:50, así que debo hacerlo lo más pronto posible.
Esme se detiene y ayuda a Bella a subir al asiento trasero, luego sube la silla mientras Hannah le cuenta a Bella de su última visita al obstetra. El camino a la tienda no toma mucho tiempo y Esme se estaciona en el estacionamiento trasero al lado de su propia camioneta. Ella y Hannah le ayudan a Bella a salir, pero con Bella en la silla, tienen que caminar hasta la puerta principal en el frente porque la puerta trasera tiene escaleras. Serán quizá unas cuentas escaleritas, pero escaleras son escaleras.
—¡Hey, chicas! —Emmett las llama, luego se dirige a su cliente. —Si me disculpa unos minutos—La cliente sólo asiente, un poco divertida por ser atendida por alguien que se ve más adecuado para aconsejar sobre deportes que sobre lana y diamantes de imitación.
Evitando golpear las mesas, Emmett llega con Esme, Hannah y Bella.
—Qué bueno que llegaron. Alice no me dijo que habría tanto movimiento en la temporada navideña—. Se ve un poco asustado, y Esme contiene una sonrisa. No puede evitar divertirse con la situación.
—De hecho, Em. Iba a llevar a Hannah de compras así que pasará otra hora o dos antes de que regresemos—los ojos de Emmett se ensanchan. —O tú podrías ir con Hannah a comprar ropa de maternidad y yo cuido la tienda.
—Ah, pues, em…—Ve a Hannah, luego a Bella, quien Esme nota está intentando no atacarse de risa. —Creo que tú serías mejor ayuda para eso. Digo, tú estuviste embarazada también y todo eso. Yo nunca he estado embarazado.
—Si lo estuvieras, Rose se sorprendería bastante—Esme le dice, luego se deshace de risa.
—Yo estaré aquí también, Em—Bella le dice, mordiéndose los labios. —Te salvaré de la maldad de la joyería hecha a mano y las enormes y malas bolas de estambre.
—No son las bolas de estambre lo que me preocupa—Emmett susurra un poco molesto, aunque siendo que él acosa a todo mundo, no puede quejarse cuando lo acosan a él. Aquel que vive de la guerra, morirá en la guerra, piensa Esme. —Rose no pudo venir por los libros—Bella está explicando—así que vine a recogerlos. Cuando Hannah y Esme terminen, puedes llevarnos de nuevo al refugio.
—Está bien—dice. —Sólo déjame ir a las mazmorras de Jasper por un libro o algo. No pensé en hacerlo antes de que se fueran en la mañana.
—Claro—dice Esme—mientras tanto atenderé a tu cliente.
Emmett desaparece en la parte trasera, sus pesados pasos en las escaleras escuchándose mientras Esme cruza hacia la parte de la tienda donde la cliente, muy bien vestida, se encuentra. Hannah se sienta en un banco detrás del mostrador para esperar mientras juega con una bola mágica de juguete que Alice tiene ahí. Fue un regalo/burla de Edward de hace años. Bella se ha ido a la oficina de Alice detrás del contador, excavando entre montañas de papeles, buscando los libros del refugio.
Esme escucha el sonido de su teléfono alertándola de un nuevo mensaje de texto, pero está en su bolso en la parte trasera de la tienda, y un humano no podría escucharlo de donde ella está. Espera que no sea nada urgente. Continúa hablando con la cliente hasta que Hannah dice:
—Esme, tu bolso está haciendo ruidos.
—Oh, es mi teléfono—Esme pretende estar sorprendida. —Discúlpeme un momento—y corre a donde lo dejó detrás del mostrador hace un momento. De reojo, puede ver a tres hombres cruzando la calle, dirigiéndose a la puerta de la tienda, o quizá sólo a la acera. Vestidos con gorras de baseball y franela pesada de invierno, no se ven como gente que compraría en la tienda de Alice, pero quizá buscan regalos para sus esposas o novias. Sacando el teléfono de su bolso, lo ve rápidamente. Alice. Esme deja de respirar.
El mensaje es escueto. Tiene que ser porque Alice está en un avión en camino a Mississippi. Seguramente no quiso arriesgarse a hacer una llamada y la vieran.
Corre. Arma en la jeep.
Eso es todo. Alice confía en que Esme recuerda los detalles de la visión: Esme con una escopeta, asustada pero determinada.
Esme está en la puerta trasera al mismo tiempo que escucha la campana de la puerta principal sonar. No tiene tiempo para preocuparse de si Hannah o la cliente la vieron prácticamente desaparecer. En segundos, está en la jeep y tiene la puerta abierta de par en par, sin molestarse en quitarle el seguro. La escopeta de Emmett está en su mano un segundo después, junto con la caja llena de perdigones y pólvora.
Esme creció como mujer del campo. Incluso cuando era humana, podía cargar, apuntar y disparar en menos de un minuto. Había llevado más de unos cuantos gansos para comer, y su padre le decía con cariño su pequeña Annie Oakley. Le toma tres segundos como vampiro el cargar la escopeta. Con el perdigón y la pólvora en una mano y la escopeta en la otra, está dentro de la tienda justo a tiempo para escuchar cómo empiezan los gritos.
Nota: Este no es el capítulo completo. Pero supuse que peor es nada. Me ahorraré mis razones, pues son muchas. Pero no tengo intención de dejar esta historia incompleta. Intentaré tener la segunda parte del capítulo lo más pronto posible. Disculpen la tardanza y muchísimas gracias por seguir leyendo.
Lilia
