Llevar una vida de fugitiva implica cambiar frecuentemente de residencia. Pero para Luda esto no era tan habitual, pues hasta le había encargado a su ejército de ratas algunas reformas para su nuevo escondite.

Se trataba de una construcción ruinosa situada en la cima de una montaña. Cualquiera diría que era un templo. La mayor parte de las zonas que no se adentraban en el interior de la tierra estaban llenas de boquetes o derrumbadas. Afortunadamente, la mayor parte de ese templo se encontraba en el interior de la montaña.

En el piso inferior, junto a una puerta de madera con rejas, Águila y Araña dormían. Se despertaron al oír el sonido de otra puerta abriéndose y se dieron prisa en cambiar de postura para que su ama no descubriera que habían estado vagueando. Luda bajó por las escaleras de piedra montada en un improvisado trineo de ratas.

-Bueno, ya he llegado. ¿Le habéis mantenido despierta?

Los dos animales asintieron.

-¿Le habéis dado de comer?

Los dos negaron con la cabeza.

-Bien, ya debe de estar a punto de quebrarse. Es hora de aumentar un poco la presión.

Luda cogió la varita que llevaba a su espalda. Pero en lugar de utilizarla, se quedó mirándola fijamente.

-Perdonad un segundo. ¿Qué? Sí... Ah, claro. Ese será el último recurso. ¡Jujuju!

Tras hablar a su varita, abrió la puerta para entrar en la celda. Estaba muy oscura y la única luz en su interior era la que entraba por la misma puerta. Todo lo que se podía ver era una cama con un bulto tapado por una sábana mugrienta y unos cuantos huesos tirados por el suelo.

-Bueno, bueno, bueno. ¿Te gusta mi templo de los monstruos? Mi varita me dijo dónde encontrarlo.

En ese momento, un haz de luz entró en la celda desde otra parte. Luda miró en esa dirección y vio a Glossaryck en ropa interior tumbada sobre el alfeizar de la única ventana. Ella había abierto las contraventanas, dejando ver los barrotes y entrar a la luz.

-Hola. -saludó sonriendo.

-¿Qué estás haciendo?

-Acabo de volver de mi paseo matutino.

-¿Entonces qué hay en tu cama? -preguntó mientras señalaba con la varita.

-Oh, oh, oh, oh. Tranquila, no dispares. Sólo es mi túnica.

Glossaryck levantó la sabana sucia para coger su túnica dorada y ponérsela.

-¡Chicos, traedme el libro! -ordenó Luda.

En sólo unos segundos, Araña y Águila entraron en la celda cargando con el libro de hechizos y lo dejaron en suelo, justo delante de Luda. Luego ella se puso encima del libro, apuntó a Glossaryck con su varita y dijo:

-Quiero que me enseñes esto para que se me dé de miedo. Y ni se te ocurra oponer resistencia. ¡La resistencia es inútil!

-¿Te importaría bajarte para que pueda abrirlo? -Luda le hizo caso y ella lo abrió- Bien, pues empecemos.

-¿Eh? ¿Es que no vas a resistirte? ¿Ni siquiera un poquito?

-Ahora el libro es tuyo, así que yo te ayudaré o no. Eso depende de lo que quieras.

-¿En serio? ¿Quieres enseñarme? -preguntó Luda feliz ante esa posibilidad.

-Claro.

-Un momento. Seguro que estás tramando algo. -afirmó desconfiada- ¿Qué quieres?

-Nada, yo no tengo deseos sino un trabajo. Y mi trabajo consiste en ayudarte a ti a alcanzar tu máximo potencial.

Luda se quedó perpleja durante unos segundos. Esperaba que se negara o que le exigiera algo a cambio. Era la primera vez en su vida que alguien iba a ayudarla sin más.

-Muy bien, alguien se va a ganar un pudin. Ahora, mujercilla azul, ¡vas a convertirme en la más poderosa del universo! ¡Jajajaja...!

-Oh, no, no, no. Para, para el carro. Yo sólo puedo prometerte ayudarte a alcanzar tu máximo potencial.

-Oh, bien. ¿Va a ser duro? -preguntó con expectación.

-Puede serlo.

-¿Agotador?

-Es posible.

-¿Casi insoportable?

-Eeeemm... ¿Tú quieres que sea así?

Sonriendo como una niña a la que le van a dar un regalo, Luda asintió. Con todo aclarado, las dos salieron de la celda para comenzar. Primero, Luda tuvo que cargar con el enorme y pesado libro montaña arriba. Luego tuvo que cruzar un foso lleno de agua, usando el propio libro como balsa. Después tuvo que bajar la montaña cargando con el libro sobre su cabeza. Por último, lo arrastró por una llanura hasta llegar a un pedestal donde Glossaryck la esperaba leyendo un periódico.

-Esto... es durísimo. -dijo Luda entre jadeos- ¿Cuándo vamos a empezar con los hechizos?

-Cuando tú quieras.

-¡¿Qué?! ¡¿Es una broma?! ¡¿Y por qué me has dicho que hiciera todo eso?!

-¿Eso? ¡Jojojo! Porque dijiste que querías que tu entrenamiento fuera muy duro.

-¡Yo no sé lo que quiero! ¡Nunca antes había hecho algo como esto! ¿Sabes lo que me enseñaron mis padres sobre abrirme camino en la vida? ¡Nada! Éramos 50 huevos. Todo lo que he aprendido ha sido de forma sucia. Por una vez, me gustaría que alguien me guiara.

-Vale, eso puedo hacerlo.

-¿En serio?

Glossaryck decidió iniciar el verdadero entrenamiento junto al templo de Luda. Ella, sabiendo que por fin iban a hacer magia, estaba emocionada y hacía girar la varita en su mano.

-¿Cuándo me vas a enseñar la Explosión de narvales?

-Oh, eso. El caso es que ese hechizo se lo inventó Comet, no está en el libro. Él prefería usar su imaginación en vez de escucharme.

-¿Qué es eso de "imaginación"?

Glossaryck suspiró de exasperación al oír esa pregunta.

-Bueno, empecemos por lo básico.

Hizo una seña y el libro llegó sólo hasta ellas. Con otro gesto, las páginas empezaron a pasarse solas.

-Veamos... Esto es muy avanzado. Oh, esto sí que no. Hmph. No, sigue siendo muy avanzado. Ah, perfecto. Venga, échale un vistazo. Fíjate muy bien en la postura. Básicamente tienes que estirar el brazo y las piernas.

-De acuerdo.

Luda siguió las instrucciones de Glossaryck y se colocó en posición. Estaba muy tensa y tenía cara de estar haciendo un esfuerzo tremendo. La diminuta mujer azul flotó a su alrededor corrigiendo algunos errores y luego preguntó:

-¿Puedes relajarte un poco? -Luda hizo caso- Empezaremos por algo muy básico. Quiero que pruebes el Levitato.

-Levitato. -repitió Luda mientras lo leía en el libro.

-Cuando estés lista, traeme la manzana.

-¿Qué manzana?

-Esa.

Luda miró en la dirección en la que le señaló y vio una manzana apareciendo de la nada a pocos metros de ella. Al verla, comprendió que debía utilizar el hechizo Levitato para hacer que la manzana llegara a Glossaryck. Alzó la varita y exclamó:

-¡Levitato! -nada ocurrió- ¡LevitaAAAH...!

Al intentarlo por segunda vez, exclamó con más fuerza y agitó la varita. Pero sin siquiera poder acabar de recitar el hechizo, la varita disparó un rayo verde que describió una curva hasta llegar a la manzana y consumirla.

-De acuerdo. -comentó Glossaryck al ver el resultado.

-¡¿Lo has visto?! -preguntó Luda, frustrada por su intento fallido- ¡¿Cómo quieres que me salga bien si tengo que usar esto?! ¡Yo escucho a mi varita, pero ella no me escucha a mí!

-A ver, que es tu primera vez. No te preocupes. Relájate y vuelve a intentarlo.

Una nueva manzana apareció en el mismo sitio donde estaba la anterior. Luda inspiró profundamente. Pero no sirvió de nada, ya que seguía enfadada.

-¡Levitato!

Otro rayo verde salió disparado y derribó a una rata cercana. Aún más enfadada, Luda volvió a levantar su varita, pero Glossaryck la detuvo.

-Vale, vale, para. Mira, estás siendo muy torpe. Tienes que sentirlo de verdad, decirlo con convicción.

Aunque no entendió lo que quería decir, al menos le sirvió para no pensar en su enfado. Apuntó con la varita y pronunció muy despacio:

-Le-vi-ta-to.

De la varita salió otro rayo verde. Pero este no destruyó nada ni se desvió de su objetivo. Cuando alcanzó a la manzana, ésta se cubrió de luz verde y empezó a flotar en el aire.

-¡Me ha salido! ¡Levitato!

La manzana empezó a moverse directamente hacia Glossaryck. Cuando ella la atrapó con la mano, le dijo:

-Oye, lo estas pillando. Bien hecho.

-¿Soy mejor que Comet? -preguntó expectante.

-Buenooo... Eres mejor siguiendo el libro.

-¿Estás orgullosa de mi?

-Pues... sí. Lo estás haciendo bien.

-¿Y no podrías decirlo?

-Eeeem... Aaaah... Vaaale, estoy orgullosa.

Después de que Luda saltara de alegría por oír esas palabras, dedicaron el resto del día a seguir practicando ese hechizo. En muy poco tiempo, ya lo tenía dominado. Podía hacer levitar piedras, tarrinas de pudin, el libro e incluso varias cosas al mismo tiempo. Sin duda alguna, fue uno de los días más felices en la vida de Luda.

Cuando anocheció, Luda se fue a la cama. Glossaryck le leyó algunos párrafos del libro mientras ella se entretenía usando el Levitato para mover más cosas.

-Y, para tu información, tras las levitaciones mágicas se esconde una teoría muy complicada. Y vivieron felices y comieron perdices. Fin. Será mejor que duermas, mañana seguiremos con tu entrenamiento. Puede que hasta aprendas otro hechizo.

-Ha sido un día fantástico, Glossaryck.

-Seguro que sí.

-¿Puedes arroparme?

-Eem... Bueno, vaale.

-¿Y a mi varita?

Glossaryck suspiró de exasperación pero hizo lo que le pidió.

-Bien, ya esta.

-¿Me acaricias la cabeza?

-Hala, hala. -dijo mientras le daba unas palmaditas en la frente- Hasta mañana.

-¿Y decirme: "Buenas noches, cielito"?

-¿Estás de broma? Buenas noches.

-"Buenas noches, cielito."

-Ci-Ci-Cielito. -logró decir casi asqueada.

Después de esa lamentable escena, Glossaryck se llevó el libro al otro extremo de la habitación y se metió dentro de él. Luda se quedó en su cama intentando dormir. Pero al cabo de un rato, vio que no podía. Estaba tan emocionada por el día siguiente que era incapaz de conciliar el sueño. Miró a su varita y le dijo:

-¿Aún estás despierta? Yo no puedo dormir. Hoy ha sido un gran día.

-...

-¿Por qué dices eso? Glossaryck está orgullosa de mí. Hasta ha dicho que soy mejor que Comet.

-...

-¿Cómo que a él le enseñó algo secreto? No seas tonta. Acabamos de empezar, seguro que me lo enseñará pronto.

-...

-¿Que me lo ha ocultado?

-...

-¡No, no, no! ¡Glossaryck nunca me mentiría! ¡Ya lo verás!

Luda saltó de la cama y fue corriendo hacia el libro. No quería admitirlo, pero sí que estaba preocupada por si realmente Glossaryck le estaba guardando secretos. Dio golpes en la cubierta del libro como si fuera una puerta mientras llamaba a quien estaba dentro. El libro se abrió por la página en la que se encontraba la pequeña mujer azul.

-¿No acabo de acostarte?

-Glossaryck, sé que es una locura, pero mi varita dice... Jaja. Te vas a reír. Mi varita me ha dicho que a Comet le enseñaste un capítulo que a mí no me has enseñado. Pero es una locura, ¡¿verdad?!

-No, es cierto.

-¿Qué? ¡¿Y por qué no me lo has enseñado?!

-Porque no me lo pediste.

-¡Vale, pues quiero verlo!

-Ah, quieres verlo... Pues no se yo. Es que es muy avanzado. Magia negra y esas cosas, ya sabes.

-¿Se lo enseñaste a Comet?

-Bueeeno... Técnicamente no, pero sí que lo ha visto.

-¡Enséñamelo!

-Vale, es tu libro.

Glossaryck hizo un gesto con la mano y las páginas del libro se pasaron hasta llegar a la calavera-candado que protegía el capítulo de Eclipso. Luda se acercó más y miró fijamente el cierre.

-¡El capítulo secreto! ¡Ábrelo!

-¿Estás segura? Podría corromperte.

-Yo ya estoy corrupta. ¡Ábrelo de una vez!

-Bien, como quieras.

Dicho eso, Glossaryck sacó su uña del pié y la metió en la cerradura. Al abrirse el candado, las cadenas desaparecieron y la calavera se desprendió del libro. Luda pasó la página en la que ya no había nada más que una pica sobre un eclipse. A los pocos segundos dijo:

-Oh. Pues creí que sería máAAAAAAAAAAHHHH...

Antes de que Luda terminara su comentario, un chorro de humo de color púrpura oscuro surgió de las páginas, haciéndo que ella saliera despedida. Luego formó un remolino a su alrededor que la mantuvo sostenida en el aire. La estrella partida de su varita empezó a brillar y, cuando Luda abrió los ojos, todo lo que se podía ver en ellos eran unas nebulosas brillantes de color verde.

-Hola, Glossaryck. -dijo con otra voz.

-Hola... Toffee.

-Es hora de que te rindas. Nunca podrás a Luda de tu parte.

-Lo has entendido mal. Yo ni tengo parte, ni estoy de parte de nadie.

-Oh, ¿en serio? -dijo antes de formar una sonrisa maléfica- Eso facilita las cosas.