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CAPÍTULO 50
"Acontecimientos"
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- No puedo creer que justo el Anderson que sí es familia de Blaine sea el infeliz de su tío – Santana estaba impactada – y que tú lo estés defendiendo es como de un cuento de terror. Ahora entiendo esa forma tan fúrica de Blaine al atacar y quererlo refundir en la cárcel.
- ¿Te das cuenta de lo que eso significa?
- ¿Qué cosa?
- Estoy defendiendo a alguien que debe estar tras las rejas por maltrato y no sólo eso, puedo hacerte una lista de todas las causas para que esté encerrado.
- Pues sí que el mundo es un pañuelo, tú y Blaine enfrentándose legalmente por su tío. ¿Quién se hubiera imaginado que algún día pasaría algo así?
- Lo sé, es una locura, pero también sé que no voy a continuar, no puedo defender a alguien que debe estar en la cárcel.
- Debatiendo contigo respecto a eso, lo que le hizo a Blaine no es por lo que lo estás defendiendo, ya sé que es un infeliz que merece lo peor de este mundo, pero él te contrató por otro motivo, la acusación que recae sobre este individuo no tiene nada que ver con su pasado.
- Entiendo eso Santana, pero simplemente ya no puedo y hoy mismo voy a poner mi renuncia. El juicio se aplazará hasta que consiga otro abogado, pero yo me retiro del caso.
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Un nuevo enfrentamiento daba inicio en el juzgado, Blaine observaba en silencio como el ojiazul acariciaba el dije con los ojos cerrados, volteó la mirada y siguió revisando unos papeles.
Kurt le había informado su decisión a Jack y ahora debía hacerlo al juez, así que se acercó al podio y le comunicó lo que sucedía, sin entrar en los detalles que lo llevaban a realizar dicha acción.
- El Sr. Kurt Hummel, abogado defensor de Jack Anderson me ha notificado de su renuncia legal a este caso, por lo que el juicio será suspendido por un periodo de 48 horas para que el acusado pueda contratar a un nuevo abogado. En caso de no conseguir uno, le será designado uno del estado. Se levanta la sesión.
Blaine se sorprendió al escuchar eso y miró fijamente a su ex prometido acercarse a Jack y luego hubo un grito que trajo de vuelta todo su pasado, congelándolo en el acto.
- Eres un desgraciado Hummel, cómo te atreves a hacerme eso a mí, pero te vas a morir.
Los gritos de las personas lo volvieron al presente y enfocó su mirada en lo que estaba sucediendo, su tío, al que tanto aborrecía estaba ahorcando al ojiazul. Los guardias intervenían, pero éste no lo soltaba hasta que tuvieron que hacer uso de la violencia para conseguirlo.
Blaine avanzó lo mejor que pudo, las piernas le temblaban, su tío vociferaba por todo lo alto y al llegar del otro lado vio a Kurt en el piso, su cara totalmente roja y respiraba con dificultad. Un médico había sido llamado de urgencia.
Todo estaba pasando en cámara lenta para el ojimiel, se arrodilló a su lado y lo tomó de la mano – respira, por favor tranquilo y trata de respirar.
Jack, quien era sostenido por los guardias y había sido esposado se dio cuenta de la preocupación de su sobrino - ¿QUÉ CARAJO HACES? DEJA A ESE IDIOTA AHÍ, ES QUE VOY A MATARLO CON MIS PROPIAS MANOS.
El moreno levantó la mirada con furia hacia donde estaba el hombre – NO TE ATREVAS A VOLVER A TOCARLO NUNCA MÁS EN TU MALDITA VIDA O VOY A SER YO QUIEN TE ASESINE SIN COMPASIÓN.
- Blaine no – susurró el castaño con dificultad, su garganta dolía mucho y tosía debido al esfuerzo que hacía y apretó su mano, lo que hizo que el ojimiel lo mirara.
- ¿QUÉ MIERDA? ¿CON QUÉ DERECHO ME HABLAS EN ESA FORMA? DEBÍ DEJAR QUE TE MURIERAS EN LA CALLE, MAL AGRADECIDO…
La rabia embargó al moreno y se levantaba furioso mientras los guardias se llevaban al mayor de los Anderson por orden del juez.
- Blaine, tú eres mejor que él – se esforzó más para hablar.
Pero el ojimiel no lo escuchó y empezó a caminar en dirección de su familiar con los puños cerrados y con una furia impresionante. El juez le dio la orden de que se detuviera, pero él no obedeció. El juez le dio una última advertencia y si no cumplía, sería enviado a la cárcel por desacato.
Una mano sujetó la suya – "no hagas nada que te perjudique no lo vale, no caigas en su juego, sólo está manipulando tu mente" – seguía avanzando prácticamente arrastrando al castaño – "Por favor no hagas una locura, por favor Blaine, por ti, por mí" – entonces se detuvo.
¿ES QUE ACASO USTEDES DOS…? ¡PAR DE INFELICES! – fue lo último que se escuchó antes de que los guardias lo tuvieran fuera del lugar. Los presentes murmuraban, todo el mundo los observaba, incluyendo al juez, a quien tendrían que darle una larga explicación de los hechos.
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Fue un día mucho más largo de lo que hubiesen pensado y las cosas tampoco marcharon como deberían, ahora los dos abogados se encontraban en el despacho del juez teniendo una larga plática. Luego de que todo fue expuesto, el hombre pudo entender la reacción de Anderson, aunque no la justificaba. Afortunadamente fue benevolente con el ojimiel a pesar de la amenaza que profirió hacia su familiar.
Los dos estaban sentados en una banca en las afueras del juzgado, Blaine miraba al piso y un gran silencio los invadía hasta que Kurt decidió hablar luego de tomar una larga bocana de aire – ¡Gracias!
- ¿Por qué?
- Por haberte detenido cuando te lo pedí y no cometer un error, por haberme defendido, por haberte preocupado por mí.
El moreno sólo respiró profundamente y con cansancio.
- Blaine…
- Esto no cambia las cosas entre nosotros.
- Por mí está bien, porque hasta donde yo recuerdo, eres mi prometido y un día saliste corriendo del departamento y nunca regresaste.
El moreno lo miró atónito.
- Aunque eso técnicamente significaría que me abandonaste, pero nunca rompimos el compromiso, yo no lo rompí y Santana dijo que como no habías dejado el anillo, significaba que tampoco lo habías roto.
- Santana – el ojimiel hizo una sonrisa de lado y negó con la cabeza.
- Blaine, no tienes idea de lo mucho que lamento lo que pasó ese día y las cosas que dije. Jamás debí dudar de ti, pero esa marca en tu cuello…
- Entiendo, tuve mucho tiempo para analizarlo y si bien tu desconfianza me dolió, dadas las circunstancias, también hubiera pensado lo mismo. Sin embargo lo que me lastimó más fue lo que dijiste después, no lo de revolcarme con todas las parejas que tuve, porque mi vida fue pecaminosa durante un tiempo, sin embargo dejaste todo eso de lado y me ayudaste a ver que ya no era esa persona. Tampoco fue lo de amar la seguridad que me dabas, porque sí, amaba demasiado la seguridad que me hacías sentir y tú lo sabías. Cada una de esas cosas dolió, pero lo que me hirió profundamente fue que dijeras que no te amaba y que sólo te necesitaba para sentirme normal.
- Blaine, yo…
- Sólo déjame terminar por favor – el castaño asintió y miró al piso – Kurt, yo te amé con todas mis fuerzas, con cada fibra de mi ser, por ti hubiera hecho cualquier cosa y jamás me habría arrepentido, te di todo de mí, absolutamente todo y aún así dudaste de mi amor por ti.
Y sin embargo, te amaba tanto que trataba de justificarte, pensaba en que si las cosas hubieran sido lo contrario yo también me hubiese enojado y probablemente te habría recriminado y dicho iguales o peores cosas, aunque después me arrepintiera. Traté Kurt, traté de odiarte porque en verdad me lastimaste y sin embargo no podía. Libré una lucha terrible entre el coraje que sentía hacia ti, el dolor que me provocaste y el amor que te tenía y esa ha sido una de las peores cosas por las que he atravesado en toda mi vida.
Luego supe que andabas desesperado buscándome por todas partes, que no habías dejado de hacerlo desde el momento en que salí de tu departamento y eso me ponía mal en un nivel que no sabría cómo explicar. Pero algo se apoderó de mí al final y decidí aferrarme a que no iba a dejar que me volvieran a lastimar, que tú si bien es cierto me ayudaste mucho, ese día me heriste y decidí que eso no me iba a pasar de nuevo.
Busqué a Joseph y le reclamé por lo que había hecho y me dijo que sus actos estuvieron movidos por el amor que me tenía, que yo era una mezcla que le encantaba porque conservaba una parte del chico del que se enamoró de adolescente y una nueva persona y eso lo hizo enamorarse de mí nuevamente.
Me dijo también que él no pretendía hacerme daño, sólo quería darme la felicidad que merecía, a lo que le contesté que yo ya tenía más felicidad de la que hubiera deseado o imaginado alguna vez y que él lo había arruinado todo.
Que definitivamente él conservaba algo del Joseph de antes, pero también se había transformado en alguien nuevo y esa nueva persona no me gustaba. El antiguo Joseph jamás hubiese hecho algo que me perjudicara, como emborracharme para tratar de meterme a su cama.
Argumentó que nunca tuvo la intención de hacer algo así, que sólo quería que yo no fuese a dormir a casa para que te enojaras y peleáramos.
- ¿Y por eso te mordió el cuello de esa forma? Disculpa, no quise interrumpir.
- Se lo mencioné, en fin, le dije que se alejara de mí, que me había hecho mucho daño y no lo quería cerca bajo ninguna circunstancia y que si realmente me quería como decía, debía respetar eso.
Ya después me mudé a otra parte y al comienzo las cosas no fueron fáciles. En cierto modo volví a ser la persona reservada y desconfiada de antes, pero ahora no me dejaba intimidar, usé era rabia para salir adelante y me fui volviendo más duro con el tiempo porque así nadie podría lastimarme.
Cuando Jonathan me pidió que lo representara y me contó de qué se trataba el caso, acepté porque me pareció muy bueno, pero al enterarme a quién demandaba fue como haberme subido a una montaña rusa de emociones, todo el dolor, la rabia y el odio que sentí hacia él estaban ahí de nuevo.
Como si eso no fuese suficiente, tú eras su abogado defensor y mi mundo terminó de hundirse, me enfurecí tanto que podría haber hecho cualquier locura y fue cuando apareciste en el pasillo y luego te empujé.
- ¿Que te necesito para sentirme normal? No quiero necesitarte, sólo quiero ser normal por mí mismo – se levantó rápidamente y se secó las lágrimas que rodaban por su rostro.
- Eres normal Blaine y eres una de las personas más maravillosas que he conocido. Ese día tuviste razón, una vez te juré que jamás te lastimaría de ninguna forma y no lo cumplí.
- Juraste que me harías feliz y me ayudarías a cambiar para ser alguien mejor con una mejor vida y lo hiciste, jamás te diste por vencido Kurt y yo… agg, no ha sido fácil, pero estoy tratando de aprender a vivir sin ti y sólo quiero continuar mi vida, eso es todo.
- Blaine… - lo tomó de la mano y se acercó a él, sus rostros quedaron muy cerca, tanto que podían sentir la respiración del otro. El castaño se movió y rozó con sus labios los del moreno.
- No te atrevas Kurt – se apartó y le soltó la mano – Ahora cada uno puede seguir su camino.
- Necesito que me escuches así como yo te escuché.
- No hay nada que tenga que escuchar.
- ¡Eso no es justo!
- La vida no es justa Kurt – le dio una pequeña sonrisa triste y se fue.
