Ktvicky, al menos no se fue totalmente de las manos, no? XD
Shiho-Akemi, Lambo dijo lo que estaba en negrita, no te preocupes por eso. Los del futuro no saben nada (siguen en Marte, por así decirlo XD), y en verdad no va a haber una explosión como la que esperas porque: no saben de que era es el Tsuna que esta en el presente, y porque tienen que sentarse a digerir y discutir la información... luego le caerán a piña a Tsuna, eso no puede faltar. Y Tsuna, pues... entro en una especie de shock, mas tarde le dará el ataque. Perdón por hacerte perder ., no fue mi intención. Solo quería dejar caer una bomba :3
Guest, lamento mucho hacerte perder, no era mi intención :( Los hijos de los guardianes son personajes secundarios, porque no los veo solteros a ese punto si soy honesta. Los demás OCCs también son personajes secundarios, están allí mayormente para dar información y un sentido de "pasado" para Tsuna. En todo lo que he visto de la serie lo único que vi del paso de Tsuna fue el sello de sus llamas, y que era un bueno para nada desde siempre... es muy vació, y muy triste para mi. Cualquier cosa, no dudes en preguntar :) Y no, no planeo dejar de escribir :3
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparece más adelante en la historia.
Familia of the Past
Capítulo 53
-… estúpida vaca. – Se quejó alguien, aunque sonaba más a un lamento.
- Velé el lado amable Gokudera: duro bastante en que pasara. – Consoló alguien más, alguien conocido, pero no sabría decir quien en ese momento.
-… Ese mocoso siempre viene para que Tsuna-sama lo mime y le de dulces… - ¡Blam! – Y Tsuna-sama en vez de regañarlo solo lo complacía, ¡y mira en que rollo estamos ahora con ese crio!
- Es solo un niño, Gokudera. – Dijo una tercera voz. – Y tú sabes cómo es Tsuna, como ha sido siempre con los niños…
- Lo sé, lo se… - Un largo suspiro. – ¿Pero cómo hacerle entender a ese mocoso que Tsuna-sama no va a estar aquí por un tiempo?
- Deje advertencias, e incluso regañe a Tsuna-nii, Bakadera. – Esa voz si sabía de quien era. – Espero que eso sea suficiente como para movilizar las cosas en el buen camino…
-… Esperemos, Lambo. – Ese era el deseo general.
- Solo espero que Tsuna-nii no esté muy molesto conmigo… - Eso era lo único malo de todo: el Tsuna del pasado debía de al menos tenerle algo de rencor por hacer tal cosa-
- Molesto contigo lo dudo… - No fue para nada sorprendido ante la repentina sorpresa de todos los que veía. – Sin duda alguna no tomara nada bien todas las preguntas que recibirá, y quizás te regañe por hacer tal cosa delante de tal multitud… - De verdad no podía ver a Tsuna mas que irritado con Lambo por hacer aquello. – Debo darte las gracias por tal información… - Y lo más importante de todo: - ¿En dónde está mi yo de este tiempo?, lo morderé hasta la muerte por incompetente.
Entrecerró los ojos con dureza cuando alguien sonrió divertido, y una risa se oyó.
- Ma Ma, perdona Hibari, pero tu yo futuro no está aquí. – Yamamoto se rasco la nuca nerviosamente, sonriendo como si nada fuera de lugar pasara. – Esta en tu tiempo ahora.
Hibari no dijo nada, tardo unos segundos en procesar la información, y en cuanto lo hizo…
-… Creo que esto era de esperarse. – Murmuro cierto ilusionista, divertido, observando como la joven Nube destruía todo a su paso y nadie en verdad buscaba detenerlo o combatir.
Lo que había dicho Lambo había surtido efecto suficiente como para hacer actuar de manera impulsiva al Hibari del pasado, lo cual era una buena noticia: si Hibari había reaccionado así, los demás debían de estar peor. Hibari era el que menos se movía si algo pasaba, y cuando lo hacia lo hacía de manera impecable. Si Hibari había decidido moverse, toda la familia debía de estar movilizándose de alguna forma u otra con la información proporcionada. Ya sea en negación, duda, o en confirmación. Cualquiera era buena, porque significaría que estarían más pendientes del Tsuna del pasado y dudarían más en lo que su futuro jefe diría y haría. Muy buenas noticias, en su humilde opinión… ¿pero sería suficiente como para cambiar el futuro?
- Kufufufu, no falles pajarito, contamos contigo… - El Hibari de este tiempo debía de estar buscando alguna forma de afianzar lo que había hecho Lambo. Y si juntaban eso con la advertencia que había dejado el Yamamoto del futuro hace tiempo… no hacía falta otra, ¿verdad?
- ¡¿QUE DEMONIOS SUCEDE?! – Oh, lo que faltaba… - ¡TENEMOS A UN HERIDO AQUÍ!, ¿o ya se les olvido?
¿Cómo se les podía olvidar una cosa así?, nunca… Ante tales palabras, Hibari se detuvo, solo para dar más miradas de muerte y su intención asesina aumentara.
- Bebé que ya no es bebé… - Incluso si iba a perder, al menos intentaría morderlos a todos hasta la muerte por tal incompetencia.
- Ah. – Con razón tal alboroto. – Te agradaríamos que no hicieras nada estúpido mientras estés aquí-
- ¿Reborn?, ¿qué sucede? – Llamo una voz que Hibari no se esperó oír. No había cambiado tanto, era mucho más reconocible que todas las demás. – No salgas corriendo así, ¡a diferencia de ti no sé a dónde voy!, este lugar es un laberinto… - Se quejó, tal y como un niño.
- ¿Tsunayoshi? – Tenía que ser, tenía que serlo…
Pues sus esperanzas se cumplieron: esa figura era inconfundible. Aun así, viéndolo ahora, Hibari deseaba no haberlo hecho. Tsuna había entrado a la habitación mientras hablaba, luciendo como si hubiera corrido un maratón y al mismo tiempo como si tratara de hacer un puchero, en lo cual no estaba teniendo mucho éxito que digamos. Había crecido, lo cual no era una sorpresa en verdad, pero aún seguía siendo un poco más pequeño que la mayoría de los presentes. Lo que era sorpresa para Hibari, incluso con lo que se había dicho e insinuado antes, era lo descuidado y herido de su futuro jefe.
Estaba demasiado delgado, para empezar. Tsuna nunca había sido gordo, pero si mantenía una figura delgada y saludable, y ahora… era demasiado la diferencia, era notable sin detallar. Su piel era mucho más pálida de lo normal, si comparaba el Tsuna de su tiempo con el que estaba viendo, era como comparar una tiza con una muñeca de trapo. Si, estaba exagerando algo con esa comparación, pero eso no cambiaba que la persona que miraba parecía no haber tocado el sol en meses. No ayudaba que tenía vendajes en varias partes del cuerpo, y aun con todo se veía agotado, cansado, y un tanto decaído. Y para rematar: tenia leves ojeras, y por alguna razón no parecía algo reciente-
- ¡Hibari-san! - ¡Blam! - ¡Que gusto me da verte!, ¿está todo bien en tu tiempo?, y-oh cielos, perdón, perdón, ¡por favor no me muerdas hasta la muerte!
Incluso si Hibari hubiera querido, no hubiera podido. Solamente con ver al futuro Guardián del Cielo era suficiente como para detener a Hibari en su sitio. Abrazo sorpresa o no, ganas de morderlo hasta la muerte o no, este Tsuna se veía tan débil que un simple golpe podría noquearlo… o peor.
-… Tsunayoshi. – Llamo, cortando la serie de disculpas innecesarias. - ¿Qué te paso?
Lo que en verdad quería decir con la pregunta era: ¿quién demonios te hizo esto para irlo a morder hasta la muerte y mandarlo al otro mundo?
- Eto… - Era, en cierto modo, un alivio ver que aún tenía la energía como para actuar de esta manera… le recordaba mucho al Tsuna de su tiempo, al menos el de 14 años y no al que tenia que no sabía ni de qué edad era…
- No puede responderte eso en este momento, Hibari. – Corto el mejor asesino del mundo, colocando una mano sobre el hombro de su alumno y atrayéndolo hacia sí. El gesto posesivo no fue perdido por nadie, excepto quizás el mismo Tsuna.
- Me temo que eso es cierto, pajarito. – Este Tsuna no podría contestarle nada de nada, sin importar cuanto lo quisiera.
- El jefe está sufriendo de doble personalidad, o eso suponemos, querido. – La voz era femenina, y de una cabeza de piña muy linda.
Aparentemente, pensó lentamente el prefecto, Tsunayoshi no estaba bromeando en lo absoluto cuando dijo que se había casado con Chrome… y seguramente tampoco con el hecho de que tenía un hijo llamado Daisuke en este tiempo. Se lo podrían decir mil veces, pero todavía era chocante.
- Ma Ma, no es que no quiera decirte, es que Tsuna no recuerda nada después de los 14 años en este estado… - Yamamoto sonrió de una forma un tanto nerviosa, pero aun así se le acerco a Reborn.
-… Acaba de recibir su dosis de medicinas, no hagas nada estúpido. – Ninguno de los Guardianes de esta época necesitaba decir nada para pedirle un rato con su Cielo, pero igual le caía mal… todo por una simple razón: - Deberías de preguntarle a tu jefe, y no a mí, Yamamoto. – Y no solo el, sino el resto.
- Lo haría, pero me temo que Tsuna siempre me diría que si aun si no lo quisiera… - Le ofreció su mano con una sonrisa a aquel que solía ser su mejor amigo. – Sé que quieres estar con Hibari, y no te culpo, así que solo voy a llevarte a… - La mesa había pasado a mejor vida. – oopps, la mesa no, ¿qué te parece-
- No es por ofender, Takeshi… - Tenia que señalarlo antes de que comenzara a divagar y Hibari perdiera la poca paciencia que le quedaba por respuestas. – Pero no creo que puedas llevarme a ningún lugar de esta habitación… - Todo estaba hecho trizas o en mal estado… - Y francamente no tengo mucha hambre… - No era tonto: habían tomado el extraño habito de ofrecerle comida o aperitivos de cada rato.
-… Tienes que comer, lo sabes, ¿verdad? – Adiós sonrisa, y hola seriedad y preocupación. Ese cambio daba miedo, al menos así era para Tsuna.
-… Díselo a mi estómago. – Se medió quejo, tomando la mano del Guardián de la Lluvia. – Si entra algo creo que va a terminar fuera antes de que pueda huir a un baño… - Y no ayudaba que no sabía en dónde demonios estaba la mitad del tiempo. – Hibari-san, ellos tienen razón en decir que no te puedo responder nada, realmente lo último que recuerdo es haber salido mal en un examen, y que todavía vivía con mamá… - Hizo una mueca, avergonzado. – Muchas cosas son confusas ahora, de verdad, lo lamento mucho Hibari-san.
-… ¿Cómo te han estado tratando?
- ¿Eh?
Mirada de muerte redirigida e intensificada en Tsuna, quien sudo frio y palideció a tal punto de no tener color alguno en su rostro.
-… Muy-muy bien… - Se había olvidado por completo en como podía ser Hibari, porque en ningún momento nadie se había molestado con él, ni buscado pelear, ni desobedecer… en todo caso: - Me están tratando como un rey… - Y eran más que pacientes con él.
-… Hmmm. – Al menos la incompetencia no había llegado tan lejos. – Tu. – Yamamoto pestañeo ante el repentino cambio de actitud. – Dale algo simple como un té, un poco de avena, o simplemente cereal. – Si estaba lleno de medicinas… tenía que comer algo así no lo quisiera. – Te morderé hasta la muerte si rechazas. – Esto fue dirigido a Tsuna.
- H-H-Hai… - Definitivamente se había olvidado de esto.
El Hibari de este tiempo parecía estarlo evitando, y cuando estaba con él era lo suficientemente amable como para ayudarlo u oírlo sin decir palabra alguna. En ningún momento se enojaba o le dirigía malos ojos, ni siquiera una simple amenaza… En realidad, de verdad nadie si quiera se molestaba con él, lo trataban demasiado bien, al punto de tratarlo como si fuera hecho de cristal. No podía mentir: le agradaba ser tratado así, no tenía que preocuparse por caos y destrucción, o castigos, o entrenamiento infernal salido de la nada… por una vez todo era realmente tranquilo, y no estaba solo.
- ¡Tío! - ¡Crash! - ¡Tío!, ¡tío!, ¡tío!
Hibari pestañeo, varias veces. Si, Daisuke existía. Y Daisuke no tenía reparo en abrazar a su "Tío" hasta la muerte… Era como ver a un mini-Hibari sonriendo y siendo muy feliz solo con abrazar a alguien. Si, era una imagen totalmente fuera de lugar, y para nada aplicable… y aun así la tenía justo en frente…
- Ma Ma, vaya que eres popular, Tsuna… - Era tanto un lamento como una observación.
- Oe, mocoso, ¿cuántas veces se te tiene que decir que no hagas eso?, Tsuna-sama-
- Ya párenle, es solo un niño. – Fue la queja del Decimo Vongola, cosa que callo a los dos hombres e hizo sonreír y/o reír a otros… incluyendo a su madre. - ¿Qué tal Dai-chan?, ¿qué te tiene tan emocionado?, ¿lograste ya pasar el nivel?
- ¡Yep!, ¡ya lo logré! – Vaya orgullo… - ¡Ven!, ¡ven a ver!
- En un momento, Dai-chan.
- ¡Pero-
- Tu papá fue intercambiado por su yo más joven, y no podemos irnos así… - Palmeo al niño en la cabeza, quien estaba listo para comenzar a hacer pucheros. – Además, tengo que comer algo, ya sabes qué hora del día es… - La hora que detestaba, pero o era estar sintiéndose medio drogado, diciendo estupideces, y sin sentir nada, o era estar quejándose del dolor… no le gustaba ninguna de las dos opciones.
-… Oh. – El chico giro para ver a su "papá" sin moverse. No había sonrisa en su rostro al decir: - Si permites que esto que vez ocurra, te cazare hasta el fin de tus días. – Todo lo que había era una mirada de muerte, una intención asesina sorprendentemente para un mero niño de 5-6 años, y un brillo en los ojos que prometía dolor y sufrimiento a su víctima.
-… Jejeje, de tal palo tal astilla… - Tsuna se palmeo la frente al decir esto, pero igual sonreía. – No deberías amenazar a tu papá así Dai-chan, no es su culpa que este así ahora… - No podía ser, ¿verdad? – Takeshi, ¿vamos a la cocina por algo y pasamos al cuarto de juegos?, esta lindura no me va a soltar pronto, y en cualquier momento se aparecerá Rukia-chan, y los gemelos… - Otra mueca, solo que mucho mas pronunciada. – Mientras no hayan metido mi cuarto en sus planes para la dominación mundial… - Ahora, Tsuna miro directamente al padre de los gemelos. – Mukuro-chan, me agradan mucho tus hijos, así que espero que sepas de que si caigo víctima de alguno de sus planes, es a ti con quien me quejare.
- Oya, oya… - El ilusionista solo sonrió plácidamente, aun en una silla que se había salvado solo Dios sabe cómo. – Lo estaré esperando con ansias, Tsunayoshi…
-… Al menos ya no bromeas con poseer mi cuerpo… - Eso era algo muy bueno en su opinión.
- Los chiquillos malinterpretan esas bromas, me temo… - Fue la leve queja del ilusionista. – Vete ya, antes de que Dai-chan me haga cenizas con su mirada.
Pues, la verdad nadie sabía cómo el chico no había ya matado a alguien con la mirada. Aunque en lugar de meter miedo, hacia volver recuerdos de cuando su padre daba esos mismos ojos a todo aquel a quien le cayera mal (como al pobre Fon) y quisiera morder hasta la muerte. No era que aún no lo hacía, sino que ahora era muchísimo mejor en esas… "cualidades".
- Hai, hai… - Era extraño, realmente era tan extraño que ni siquiera Mukuro se metiera con el ahora… - ¿Takeshi?
- Por supuesto, jefe. – Se limitó a decir el hombre, llevando a su jefe de la mano y guiándolo a donde quería ir, mientras que dicho jefe llevaba al niño con su mano libre… y dicho niño aún les daba miradas de muerte a todos.
Una vez que los tres habían desaparecido de la vista, y más importante aún: del rango de audición…
- Tenemos dos Tsuna. – Reborn comenzó, totalmente serio, su sombrero tapando sus ojos. – El que acabas de ver, es el más amigable de los dos, y es muy similar al Tsuna de tu época. – Si no fuera por esos pequeños arranques de ira que tenía a veces, y por el hecho de que les decía cosas que no debería de saber, dirán que estaban tratando con el Tsuna de aquella época. – El otro… el otro sale poco comparado con este, y aparentemente recuerda todo… Sin embargo, para el todo es un sueño, así que insulta, pelea, y en general hace lo que quiera porque cree que a la final no importa porque nada es real. – Y era tanto un alivio como un dolor de cabeza. – Aun así, la mayor parte del tiempo está dormido, y realmente no estamos seguros de la razón. Bien podría ser sus heridas, la malnutrición… - Se apagó allí por un breve momento. – Sus llamas están bajas, lo cual también podría ser una causa.
-… ¿Por qué me dices todo esto? – Le parecía muy-
- Porque estás aquí, y no sé cuándo será la próxima vez en la que alguno de ustedes se presentará en este tiempo. – Y por lo visto la bazuca tenía problemas… pero eso era una bendición por una vez. – Sé que trataras de ayudar a Tsuna, a tu forma. – No había que ser un genio para saber que bien podría no compartir esta información.
- Queremos que este futuro no ocurra. – Intercepto Hayato, conteniéndose de agarrar un cigarrillo. – Dar esas advertencias es la mejor forma que se nos ocurre por los momentos. – Y eso lo llevaba a decir: - Sé que Tsuna-sama debe estar más que molesto, quizás deba incluso de-
- Me temo que no estaría de verdad molesto, idiota.
- Como te atreves renacuajo… - Un largo suspiro para evitar un estallido. – Mira, el punto es que estamos dispuestos a ganarnos su odio si con eso este futuro cambia. Tsuna-sama estuvo demasiado cerca de morir, y aún sigue muy cerca para mi gusto…
- Las cosas, por más que se desee decir lo contrario, no están muy bien por aquí, cariño. – Sin duda alguna, esto era lo más extraño de todo. – Los médicos no saben decir con certeza lo que pasa con el jefe, y él no se deja hacer bien los exámenes psicológicos… bueno, uno de ellos se deja, pero no los entiende y solo termina más confundido que los propios médicos. – Y del otro ni se hable, ni siquiera les tenía mucha paciencia que digamos. – Todo esto ha sido a causa de nuestras acciones, o falta de ellas mas bien. – Chrome se movió hasta quedar al lado de Hayato, mostrándose agotada también. – Cariño, nada de lo que está pasando aquí ha ocurrido para ti, ni ocurrirá por un largo tiempo… - Tristemente no podía quedarse así: - Si las cosas continúan como están, esto te ocurrirá a ti y a todos los de tu tiempo. Sé que no quieres eso, nadie quiere esto, por eso es que te estamos diciendo todo esto.
Por no hablar de que era el Guardián menos propenso a hacer una estupidez. Meterse con el flujo temporal nunca era una buena idea, pero en esta ocasión…
- Transmitiré la información con el bebé. – Prometió, cortando ese hilo de la conversación. – Lo ideal sería que ambos Reborn se hablaran. – Termino, cerrando los ojos un momento.
Si no hubiera visto a Tsuna, diría que el futuro lucía muy bonito. Tenía un hijo, por Dios, tenía un hijo. Era una cosa oírlo, otra cosa totalmente distinta era verlo. Y su hijo tenía su propia frase y todo… lo extraño era…
- Tsuna-sama tiene un don con los niños, todos lo aman. – Hayato sonrió un poco, algo divertido. El conocía esa mirada. Alguna vez la tuvo también, alguna vez todos la tuvieron… - Si, sería lo ideal, Reborn-san es quien más conoce a Tsuna…
Reborn era quien había estado primero que nadie, era quien había estado allí cuando nadie más lo estaba, era quien había alentado al chico cuando nadie más lo había hecho… Reborn era quien casi siempre había estado allí, enseñándolo, alentándolo, bromeando, haciéndole maldades, ayudándolo… Si había alguien en quien Tsuna confiara más que cualquier otro, esa persona debería ser Reborn sin duda alguna. Cuando tenía problemas, incluso luego de convertirse oficialmente en el Décimo Vongola, iba con Reborn. Cuando quería hablar, buscaba a Reborn… Fue, por un tiempo, una fuente de celos entre todos los demás miembros de la familia. Ese celo no duro mucho tiempo, era difícil que lo hiciera: Reborn había estado allí desde el comienzo, y por tanto es el que conocía mejor al jefe de la familia Vongola. Si bien podía ser considerado una relación de profesor-alumno, había una buena posibilidad de que para Tsuna el mejor asesino a sueldo del mundo fuera más que eso…
- Ten, Hibari. – Un pequeño libro se le fue lanzado al prefecto, quien lo atajo con una ceja arqueada. – Dáselo a mi yo pasado, el sabrá que hacer con eso.
No era oficial porque nadie le había preguntado a Tsuna si pensaba en Reborn como una figura paterna. Tendría mucho sentido si así fuera: Reborn tomo el rol de amigo, educador, e incluso llego a darle las charlas que se supone que solo los padres debían de tener con sus hijos. Tsuna no tenía queja alguna cuando Reborn entraba en su habitación sin aviso, e incluso podría suplicarle ayuda para ver qué demonios se ponía para una fiesta. La relación de esos dos era única, así que era una verdadera lástima que ahora…
- Hmmm… - Aun así, Hibari asintió. – Espero que sepan lo que hacen. – Fue una advertencia, una que prometía dolor y sufrimiento si en lugar de hacer las cosas mejor…
- Lo último que quiero es hacerle daño, Hibari. – Confeso Reborn, suspirando profundamente. – Me temo que, quizás, las cosas no sean tan simples como uno desearía…
- ¿Qué quieres decir con eso? – A buen entendedor, pocas palabras.
- ¿No lo dijo la estúpida vaca? – Se oyó un leve: "Hey" al cual nadie le dio atención. – Tsuna es como Takeshi en un sentido… - Reborn pauso, y Hayato continuo por el:
- Debes de haberte dado cuenta que Takeshi tiende a esconder todo detrás de una sonrisa, detrás de risas y de hacerse el tonto en muchas cosas, ¿verdad? – Ante el asentimiento que recibió, el bombardero continuo: - Tsuna-sama hace lo mismo, en cierta forma, y no sabemos desde cuándo, pero es muy seguro que sea desde antes de que Reborn-san llegara a su vida. – Y por eso querían matar a cierta persona…
-… Una máscara… - Interesante, pero también le provocaba querer golpear a cierto chico por atreverse a hacer tal cosa incluso entre la familia.
- Veo que no te agrada la idea, kufufufu… - Y allí venia aquel idiota a hacer las cosas peor. – No estás solo en eso, detesto el simple hecho de que incluso lo haga con nosotros, con todos, incluso su madre. – El ilusionista volvió a sonreír, como si no hubiera perdido la compostura hace tan solo unos segundos atrás. - Ninguno de nosotros está seguro de quien es la persona que se esconde detrás de esa mascara, Kyoya, hemos visto una parte, solo una parte de esa persona, una parte que va en conjunto con la máscara, y por unos breves momentos la máscara fue descartada y lo vimos… - Adiós sonrisa. Ahora el ilusionista parecía casi nostálgico, y un tanto depresivo. – Vimos, y al mismo tiempo no vimos nada… - Un largo suspiro se oyó. – Nuestro pecado es haber sido cobardes, en resumen.
- ¿Cobardes?, yo diría incop-
- Tsunayoshi se parece mucho a ti, al menos en la sed de sangre, Kyoya, es de lo único que estamos seguros. – Mukuro suspiro de nuevo, y señalo a Hayato.
- Tsuna-sama disfruta de hacerle daño a otros, de hacer sufrir a otros, lo vimos aquel día perfectamente. – El bombardero suspiro, triste y culpable. – Tal y como tú, quien solo muestra los colmillos en donde se requiere, Tsuna-sama tiene sus momentos en donde solo desea morder hasta la muerte… - No debería de decirlo así, pero era la mejor forma de que este Hibari lo entendiera. – El problema fue que casi nunca tuvo esa… oportunidad, por culpa de nosotros. – Ellos tomaban esos… momentos para ellos. – Y tú sabes tan bien como yo, tan bien como todos, que la sed de sangre no simplemente… se reduce sola…
-… Se acumuló.
- Más que eso, estallo en una situación muy problemática.
- Kufufufu, más que problemática diría yo… - Y eso lo llevaba a: - Y no diría estallar. Tsunayoshi asesino por nosotros, podría decirse que lo pusieron contra la espada y la pared… y ya sabes cómo es Tsunayoshi: hará lo que sea por la familia.
-… No.
- Si. Sucedió, paso, y por un momento muy corto pudimos ver esa sed de sangre que en verdad nunca había sido… - Pauso de forma totalmente intencional. – debidamente tratada. Y luego, como si nada hubiera pasado, volvió a ser ese mismo dulce, amable, cariñoso, y buen conejito que todos conocemos y amamos.
- Oe, piña, Tsuna-sama no es un co-
- No hace falta decirse que todos los Guardianes, incluyéndote, huimos. – Mukuro dejo de sonreír de nuevo, dando un aspecto de derrota y cansancio extremo. Estas emociones iban muy bien con lo mal descansado que se veía. – Las razones varían, en particular, yo hui por miedo al hecho de que alguien como Tsunayoshi, a alguien a quien le he confiado todo durante años, solo sea una mera imagen… - Todo: su vida, sus amigos, su poder, su confianza… - Aun ahora, tengo miedo de quien es en verdad, de a quien en verdad le he dado todo, y aún más temo saber, temo conocer quien es en verdad: una persona que es capaz de esconder su verdadero ser durante tanto tiempo generalmente nunca es una buena persona… - Hizo un gesto con la mano, como si quisiera espantar lo que acababa de decir. – Aun así, sé que Tsunayoshi no puede ser una mala persona, o ya hubiera pasado algo grave, en su beneficio, y todo lo que ha pasado es… - Se apagó, llevándose las manos a la cara, sin poder continuar. – Todo lo que ha pasado es que casi muere, que se encerró en este lugar, y nos complació en lo que él creía que queríamos: nos dejó hacer y deshacer, en completa inmunidad, y sabes…
-… - No le estaba gustando a donde estaba yendo esto.
- Nunca hubo una sola queja, un solo asesino, un solo aviso… - Hayato tomo la palabra, tan sombrío como el resto de los presentes. – En ningún momento nos dijo nada, nos protegió, nos dejó ir… - Mostro el anillo que estaba en su mano. – Nunca nos pidió nuestros anillos, y aunque cerro las puertas a casi todo el mundo, incluyendo a nuestros más cercanos aliados, a nosotros nunca nos prohibió la entrada…
-… Todo lo que hizo fue encerrarse en este lugar, y esperar. – Una nueva voz emergió de entre las sombras. – Eso fue todo lo que hizo, durante años.
-… Pense que no aparecerias, cabeza de césped. – Nadie en verdad pensó que lo haría. – Has estado evitando estos temas, por no hablar de-
- ¿Puedes culparme? – El boxeador se apretó el puente de la nariz. – Sawada no es quien creí que era, no sé qué pensar de él ahora… - Era simplemente tan confuso, preocupante, y deprimente. – Solo quiero evitar un malent-
- Tsuna-sama lo está notando, y no lo está tomando muy bien que digamos, idiota.
- Odio concordar con el perro faldero, pero me temo que tengo que hacerlo en esta ocasión. – Señor, una complicación tras otra… - Incluso nosotros lo notamos, ¿esperas que no lo note el que está más en sintonía con todos nosotros?, no olvides que somos sus Guardianes y su familia más cercana. – Recordó el ilusionista, luego de quitarse las manos de la cara. – Tienes suerte de que-¡Puff!
-… ¿Otra vez? – Lambo giro la cabeza hacia un lado, sorprendido. – Voy a suponer que Hibari hizo o dijo algo bastante preocupante…
No sería de sorprender. El más temerario, el más drástico y directo de todos ellos era Hibari. No sería sorprendente si el Guardián de la Nube se había propasado con algo… Ya tenían a su yo pasado aquí, quien quería morderlos hasta la muerte por incompetentes. No sabían si lo peor era que tenía razón, o que había venido hasta aquí para principalmente morder a su yo futuro a golpes… Fue impulsivo, precipitado, algo totalmente fuera de lo normal. Los demás debían de estar peor que el mismo Hibari, pero esto…
- ¡Hibari! – Saludo el boxeador una vez que el humo se disipo, levantando un puño al aire y sonriendo de oreja a oreja. - ¿Dónde está Sawada?, ¿y mi hermana?
-… ¿Viniste a eso? – Si alguien lo iba a seguir, era más lógico que fuera Gokudera o Yamamoto… no… no este tipo.
- Tu yo futuro lo sugirió, casi lo demanda. – El boxeador se encogió de hombros, finalmente mirando el desastre del lugar. – No pierdes el tiempo Hibari, ¡este lugar necesita una buena remodelación al extremo!
Más que una remodelación, necesitaba una reconstrucción. Era un tanto bueno que Tsuna no estuviera en ese momento, al menos el de 24 años y sin creer que esto era un sueño… o ya estuviera sonriendo muy dulcemente, pidiendo que se fueran todos amablemente, y luego de ver el desastre por completo… si, sin duda alguna anunciaría que se iría de vacaciones y el culpable o culpables de esto se encargarían del papeleo mientras no estuviera. Y no daría fecha de cuándo volvería. Cuando había desastres a gran escala con los que no quería lidiar, hacia eso. Menos mal y no era tan común como se pensaría…
-… ¿Sugirió? – Hibari alzo una ceja, para luego mirar a los demás.
-… Seguramente tu yo futuro cree que ver al Tsuna del pasado le hará un bien al Ryhonei de esta época. – Reborn se pellizco el puente de la nariz ahora. Necesitaba tener una agradable charla con todo el mundo luego de que esto terminara. – Ryhonei está evitando todo lo que tenga que ver con Tsuna, y especialmente está evitando a Tsuna. – Lo malo no era eso en sí: - El mayor problema es que Tsuna se está dando cuenta, y ustedes deben de saber que su jefe no toma muy bien cuando lo evitan o le sacan el cuerpo de esa forma, y que lo puede mal interpretar y echarse la culpa así mismo… ¿no es así?
Si le decían que no, les iba a meter un tiro en la frente. Tsuna aun podía buscarse a otros Guardianes. De por sí, la única razón por la que estos hombres seguían siendo Guardianes era porque realmente no sabía cómo Tsuna podía reaccionar si les quitaba los anillos y no los veía más. Temía una muy mala reacción, porque Tsuna aun debía de amarlos si se quedó aquí esperándolos durante años… Por Dios, no debía ser posible que de todas las personas los dichosos Guardianes nunca tuvieran la entrada prohibida a este lugar, pero el sí, ¡y era el mejor asesino del mundo!, ¡su tutor!, ¡era quien lo había visto florecer y lo había educado hasta llegar a ser quien era!
-… Vaya aprieto tienen… - Comenzó Hibari, frio. – Tal incompetencia debe ser castigado de alguna manera… - Saco sus tonfas de nuevo, preparándose para golpear gente. – Aun así, si algo llega a pasarle a Tsunayoshi… - Su tono bajo peligrosamente. – no van a vivir para-
- ¡Hey chicos!, ¡miren a quien me encontré!, ¿no es lindo?
Silencio…
- Que forma de destruir una amenaza de muerte, Tsunayoshi. – Aplaudió muy divertido. - ¡Bravo!, ¡bravo!, kufufufufu…
- ¿Eh?, ¿de que estas hablando Mukuro-chan? – Lo peor de todo es que la pregunta era totalmente sincera.
- Nada de lo que tengas que preocuparte… - Era mejor que no supiera. – Veo que has encontrado al pequeño Roy.
- ¿Verdad que es lindo? – Vaya sonrisa, vaya tono alegre…
Si, por supuesto que alguien como Tsuna consideraría lindo un perro gigante que podría arrancarle una pierna a alguien. Muy probablemente lo consideraba lindo era porque el perro solo quería jugar, y porque francamente con Tsuna todas las bestias eran un amor… no ayudaba que Tsuna había tenido a Roy desde que era un cachorrito. ¿Debería ser considerado una buena cosa que Tsuna no podía salir a adoptar más mascotas?
-… ¿Y le tienes miedo a un chiwawa? – Se le salió la pregunta al prefecto, mirando al perro negro como la noche que fácilmente le llegaba más arriba de la cintura, y que en ese momento iba al lado de Tsuna, moviendo la cola de un lado a otro y pidiendo mimos.
- ¡No es mi culpa que me persigan para morderme! – Se quejó el hombre, haciendo un puchero, pero accediendo a la demanda de mimos. – Y Roy es muy amable, ¿verdad que si amiguito?
-… ¡EXTREMO! – Un nuevo nivel de respeto había sido añadido a Tsuna para el boxeador sin que el mismo Tsuna se diera cuenta de ello.
- ¿Onii-chan? - ¿Qué hacia el también aquí? - ¿Todavía estas aquí Hibari-san?
- Si, aun no se ha ido. – Corto Hayato rápidamente, había algo mucho más importante que quería saber: - ¿Qué paso con el idiota del béisbol?, ¿y Dai-chan?
- Dai-chan está en un nuevo juego, iré en un momento con él. - ¿Quién podía decirle que no a esa carita? – Y Takeshi… - Tsuna dudo, lo cual puso a varios en alerta. – Roy y sus amigos lo espantaron.
-… Déjame entender: los perros lo espantaron. – Repito Hayato pacientemente.
- Lo hicieron caer por unas escaleras. - ¿Cómo alguien podía decir algo así con una cara tan inocente? – Se lo merecía por mentiroso, si me preguntas.
En esto, solo los del pasado se le quedaron mirando como si nunca lo hubieran visto antes. Los de esa época, sin embargo…
- Estas pasando mucho tiempo con Reborn-san, Tsuna-sama. – Era la única forma de decirle que estaba bien si quería desquitarse o hacer una maldad.
- No el suficiente, Hayato-kun~ - Por alguna razón, algo que habían descubierto recientemente, Tsuna sentía orgullo cuando lo comparaban con el mejor asesino a sueldo del mundo. No era muy notorio, ya que trataba de ocultarlo, pero en pequeñas cosas como esta… - Y no te preocupes tanto, Takeshi aparecerá en… - Hizo una pausa. – 3, 2, 1…
- ¡Tsuna!, ¡eso no fue gracioso! – Dicho y hecho: el Guardián de la Lluvia había aparecido. - ¡No tenías por qué ordenarles que me tumbaran de las escaleras!
- No sé de qué estás hablando Takeshi, ellos tomaron la decisión por sí mismos. – La cara más inocente del mundo…
-… Tsuna, no fue mi intención molestarte, solo no quería preocu-
- Yo no hice nada, Takeshi. – De verdad, la cara más inocente del mundo junto con el tono de voz de "no he hecho nada malo".
-… No sirve de nada que pida perdón, ¿verdad?
- Ya no. – Se encogió de hombros y todo. - ¿Viste Hayato-kun?, Takeshi está bien y ya apareció.
- Puedo verlo, Tsuna-sama. – Estaba fallando en no reírse, al igual que la mayoría.
Los únicos que no estaban teniendo ese problema eran los del pasado. Ellos dos, particularmente Hibari, estaban teniendo una horrífica revelación al ver eso. No era la primera vez que "algo" así de extraño pasaba, pero si era la primera vez que alguien acusaba a Tsuna… Ver lo que sucedía en ese momento era como ver lo que Lambo les había dicho en práctica.
- Estas haciendo un gran trabajo con él, Reborn-san. – Era tan divertido y triste al mismo tiempo…
- Por supuesto, soy el mejor asesino a sueldo del mundo… - La realidad era que Reborn no le estaba enseñado esta clase de cosas, pero… eso no quitaba el orgullo, y tampoco quitaba la alegría de ver que al menos estaba siendo él y no usando una máscara a tiempo completo. - ¿Cómo se dice Tsuna?
El no llamarlo Dame-Tsuna, ni ningún otra burla o insulto ayudaba mucho, y tratarlo con amabilidad, con pocas maldades, también estaban dando sus frutos. Este Tsuna se notaba mucho más alegre, y actuaba de forma más natural y confiada. Muchas veces hacia o decía cosas con gran duda, pero con el manejo adecuado, se podían ver esta clase de cosas:
- Chaos. – Una sonrisa ligeramente sádica. – Es tu propia culpa que tenga que castigarte, Takeshi, recuerda que no puedes engañarme~
- Ha mejorado. – Comento Reborn, como quien no quiere la cosa, una mano en el mentón y mirando críticamente a Tsuna. – Sonríe un poco más, la idea no es verse tan inocente Tsuna.
- ¡Hai!
Mientras tanto, dentro de la mente del prefecto solo corría un pensamiento: "Si esto es una muestra de lo que en verdad es Tsunayoshi de mi época, no puedo esperar a que le siga más los pasos al bebé…"
- No deberías de mimarlo tanto Re-¡puff!
