-¿Por qué Hibiki's? –preguntó el muchacho observando el letrero recién puesto que se encontraba en el local donde sus amigos inaugurarían su nuevo restaurante el día de mañana.
-Porque este lugar pertenece a la familia Hibiki, ¿no crees? –comentó ella haciendo alusión a lo más obvio.
-Pensé que lo llamarían Ucchan's 2 o algo parecido –dijo con simpleza.
-Ranma, por favor –le dijo en reprensión debido a lo bobo y poco original que eso se escuchaba.
-En fin, espero que la comida siga así de buena-
-Por supuesto –contestó con seguridad -Ukyo ha asesorado muy bien a su personal y estará supervisando el lugar-
-Espero que así sea –respondió antes de exhalar –Oye –llamó su atención.
-¿Sí?-
-¿Crees que venga mamá? –preguntó con algo de aprensión.
-Ukyo invitó a tus padres –respondió.
-Oh-
-Pero tía Nodoka confirmó que no asistiría –aclaró –Argumentó que no se sentía en condiciones de salir –dijo mirando a su esposo, el cual se quedó en silencio un momento antes de volver a hablar.
-No me gusta portarme así con mamá-
-Ranma-
-Debe pensar lo peor de mí –mencionó triste.
-No digas eso –trató de hacerlo sentir mejor y su esposo sólo sonrió débilmente.
-Las cosas son mejores así -respondió -Al menos por ahora-
-Si crees que eso es lo más conveniente –expresó ella -En fin, tío Genma sí asistirá-
-¿Cómo podría perderse una comida gratis? –dijo con algo de molestia, tal comentario provocó una risa por parte de la chica.
-Vamos adentro –sugirió cuando lo tomaba de la mano -Tal vez nos necesiten-
-Vamos –sonrió con calidez.
Eran alrededor de casi las cuatro de la tarde cuando salían de un establecimiento donde habían tomado una bebida caliente. Después de haber ayudado a Ukyo y Ryoga en su nuevo establecimiento a Ranma se le ocurrió detenerse en un lindo café de la zona comercial para mitigar un poco el fresco de la temporada. El clima que cada vez se hacía más frío y se podía disfrutar más de ello a través de esos pequeños placeres. Una vez en la acerca el muchacho tomó lugar en el lado que daba a la calle, para que ella pudiera desplazarse con toda seguridad en el lado de la pared de aquella acera. Comenzaron a caminar uno al lado del otro por una de las avenidas de la lujosa zona de Ginza.
¿Tienes que ir a la escuela esta semana? –preguntó respecto a la facultad donde ella asistía y realizaba sus estudios de especialidad.
-Sí-
-¿Qué día? -preguntó mientras le sacaba la vuelta a un charco que había quedado de la lluvia de apenas una hora atrás. -Ya sabes… para llevarte-
-No tienes que hacerlo, en serio –respondió restándole importancia al asunto. De verdad no quería molestarlo.
-Y si yo quiero hacerlo –contrarió.
-Qué terco eres-
-La terca eres tú, sabes que podría llevarte al trabajo también-
-Sí, podrías hacerlo -contestó -Pero podría surgir algo para lo que necesitaría mi auto y no lo tendría a la mano para resolver ese algo–anunció antes de adelantarse un poco, dejando al muchacho atrás, el cual la observó a lo lejos. Seguía con la mirada a la figura que portaba ese sofisticado abrigo de estampado de cuadros en colores negros, grises y blancos. Esa prenda delineaba a la perfección su esbelto cuerpo y su pequeña cintura. La mirada del joven bajo un poco más hasta el final de ese abrigo donde sus torneadas piernas estaban cubiertas por las medias de encaje negras que iban a juego con esos zapatos altos de tacón delgado en tono oscuro –Atractiva -pensó sonriendo complacido por la hermosa vista. Enseguida la alcanzó y cuando se hubo a su lado retomó la conversación.
-Podrías llamarme –sugirió.
-¿Por qué insistes tanto? –preguntó con curiosidad.
-¿No puedo hacer algo lindo por ti? -requirió algo fastidiado por su negativa y ella suavizó su expresión cuando lo escuchó decir eso.
-Ya haces muchas cosas lindas por mí –respondió dulce cuando se acercó a él y lo tomó del brazo, gesto que hizo desvanecer su molestia e intercambiara su ceño fruncido por una sonrisa llena de satisfacción. Siguieron su caminata un momento en silencio pasando varios establecimientos, hasta el muchacho hizo que se detuvieran en uno muy particular. Antes que ella pudiera preguntar el porqué, él había tomado un par de peonias que se encontraban en uno de los contenedores que estaban afuera de aquella florería y de forma disimulada había pagado con un billete por la misma. Acto seguido le entregó el ramillete y ella lo aceptó encantada. Esbozó una sonrisa de esas que sólo le daba a él, y después volvió a tomarle de su extremidad.
-Sabes que podría hacer más por ti –continuó la charla.
-Qué obstinado -expresó –Bobo –le dijo juguetonamente al acomodarse mejor en su brazo, contemplando las flores que llevaba en su mano. Prosiguieron andando sin separarse uno del otro un par de cuadras más, otra vez en silencio, hasta que Ranma se encargó de romperlo.
-¿Te encuentras mejor?-
-¿Mmm? –preguntó ella saliendo de su estado de ensoñación.
-¿Has hablado con ella? –pregunto en referencia a Nabiki. Habían pasado ya dos días desde el incidente de la otra noche. Enseguida sintió a la chica tensarse un poco. Ella detuvo su caminata, él la imitó y se puso frente a ella.
-Ha llamado muchas veces –confesó -Pero ninguna he contestado –dijo con algo de pesadez -No quiero hacerlo… al menos no ahora –dijo desganada.
-Te entiendo –respondió, sintiendo empatía por la situación que él mismo estaba viviendo. De verdad la comprendía.
-Lo sé –sonrió con calidez -En fin –decidió cambiar el tema -¿A dónde vamos? –preguntó con algo de curiosidad a Ranma. Antes de salir de ese café, le había anunciado que harían una diligencia muy importante.
-A comprar algo especial –respondió -Para unas personas muy especiales -finalizó sonriendo ampliamente.
-¿Sí? –sonrió ella de medio lado, ¿Qué se traía ahora?
-¿Me ayudas? –preguntó con un tono alegre al momento en que alisaba un poco el cabello de su esposa y lo sacaba de la solapa de aquella prenda que tanto había observado minutos atrás.
-Siempre he sido tu cómplice –respondió con dulzura cuando terminó de acomodar la bufanda gris que llevaba en su cuello e introducía en el ojal uno de los botones de su abrigo negro.
-Lo sé -respondió con ternura.
Al día siguiente se efectuó con éxito la inauguración del nuevo restaurante de la familia Hibiki. "La familia Hibiki", todavía le costaba un poco visualizar eso, río para sí mismo un instante. Una familia, como la de él. A veces también le parecía increíble que tuviera su propia familia. Enseguida sus ojos buscaron a su esposa, la cual charlaba animadamente con su hermana mayor. Se quedó observándola sin perderla de su vista, hasta que en un determinado momento Akane se percató de ello y compartieron ese cruce de miradas. Su hermana inmediatamente comprendió y se excusó para ir con su esposo. Cuando estuvo sola, él se levantó de su asiento y llegó hasta donde ella estaba. La tomó de la mano y la condujo afuera, en la entrada del lugar para des estresarse un poco del bullicio que había adentro.
-Akane –la llamó con suavidad.
-¿Sí?-
-Bueno yo… -dijo algo indeciso.
-¿Qué pasa? –contestó y acarició su mejilla con delicadeza provocando que su tensión se disipara.
-¿Podríamos ir un rato a otro lugar? –preguntó gentilmente.
-¿Ahora? –dijo algo extrañada.
-Sólo será un momento y regresaremos -
-De acuerdo –le sonrió levemente -Sólo espérame, ahora vuelvo -mencionó con suavidad antes de volver a entrar al lugar.
-Bien –respondió con el mismo tono.
-Papá, juega conmigo –escuchó como lo llamaba su hija, lo siguiente que supo fue que la pequeña figura ataviada en ese encantador vestido azul oscuro lo tomaba de su mano para introducirlo otra vez en el restaurante. Tenía la intención de llevarlo al bonito jardín que se apreciaba a través del vidrio de aquel ventanal.
-Maya –llamó su atención y ella detuvo su ímpetu. Después su padre se puso a su altura y antes de que pudiera decirle algo ella habló primero -¿Qué?-
-Ahora no puedo jugar contigo –respondió -Es que saldré un momento con tu mamá-
-¿A dónde? –preguntó con curiosidad -¿Puedo ir? -
-Iremos a un lugar donde hablaremos de cosas-
-Cosas de adultos –dedujo inmediatamente articulando esas palabras de forma cansina. Con frustración e pasó una mano por quitándose la diadema de perlas que tenía puesta en su cabello.
-Sí –respondió.
-Entonces no puedo ir –mencionó disgustada -¿Qué tanto hablan los mayores que los niños no pueden escuchar? –preguntó con hastío.
-Cosas aburridas –contestó -No tardaremos mucho –trató de convencerla.
-Mmmm –articuló molesta. Orgullosa, haciendo su mirada a un lado.
-¿Te haría más feliz saber que mañana iremos a donde quieras y haremos lo que te plazca? –sugirió tal cual padre consentidor.
-Está bien –cedió -¡Pero mamá tiene que decir que sí! –sentenció de forma lastimosa y apresurada antes de cruzarse de brazos e hiciera un gesto de disgusto.
Casi río por la forma en la que había reaccionado -De eso me encargo yo –aseguró con una amplia sonrisa.
-¿Alguna vez te imaginaste verlo así? –mencionó Ukyo al ver a su amigo el cual miraba embobado, atento a todo lo que su hija le decía.
-Sí lo imaginé –respondió dulce sin dejar de verlos -Aunque parecía sólo un sueño en ese entonces-
-Es de verdad adorable –expresó al verlo cargar a la niña y como la misma seguía contándole quien sabe cuanta cosa.
-Lo es-
-Y ella lo ama –
-Es su príncipe, ¿no?-
-¿No te sientes un poco celosa? –preguntó con curiosidad.
-No, la verdad no –respondió con toda sinceridad -Me gusta verlos así-
-Oye, ¿Por qué no vas de una vez? –sugirió y su amiga la miró algo indecisa -No me ofenderé Akane en serio, de verdad me han ayudado estos días y han estado aquí mucho tiempo –sonrió con calidez -Anda, no va a pasar nada si se van un rato, cuidaremos bien a Maya-
-Gracias –sonrió antes de despedirse.
Hacia unos minutos que habían llegado al parque Shinjuku Gyoen, él no le había dicho exactamente a donde irían, sólo que hablarían en un lugar donde nadie los pudiese interrumpir. Ingresaron al parque de los hermosos jardines y caminaron en silencio hasta que él se detuvo y recargó su espalda en uno de los bellos arboles de cerezo.
-Ranma-
-¿Sí?-
¿Qué pasa?-preguntó intrigada -¿Qué hacemos aquí? –requirió extrañada debido al estado húmedo en el que se encontraba el parque debido a las lluvias de los días pasados y la de hoy precisamente -Y no lo digo porque no me guste estar aquí contigo, sabes que no es así –esclareció -Pero es algo extraño venir aquí, ¿Qué ocurre?-
-Es que pensé que este lugar podría ayudarnos a…- -Pensé que este lugar era el ideal para poder decirte algo- -Algo que desde hace mucho quiero contarte-
-¿Estás hablando de…? –tentó.
-Sí –respondió con seguridad -Yo…- -Quería esperar un poco más hasta que todo estuviera resuelto, pero esto ya no puede retrasarse-
-Ranma –se acercó a él.
-Akane –llamó su nombre, pero cuando estaba a punto de hablar ella le interrumpió.
-Te lo agradezco –lo tomó de ambas manos.
-No –dijo moviendo la cabeza negativamente -Yo soy el que debo agradecerte a ti –dijo cuando la miraba a los ojos -Por tu paciencia y tu comprensión-
-Eres mi esposo y confío en ti –correspondió -Y cualquier cosa que vayas a decirme estoy segura que la entenderé-
-No había querido hacerlo porque creí que no era el momento –habló -No quiero que pienses debido a que no te tengo confianza… si hay una persona que no me ha fallado esa eres tú –mencionó emotivo -Sólo quería estar seguro de todo antes… pero no es justo para ti esperar –mencionó antes de exhalar -No es justo para nosotros-
-Sea lo que vayas a decirme, creo que puedo asimilarlo –respondió la chica -No te preocupes por mí –le aseguró.
-Cómo empezar…-mencionó antes de pasarse una mano por el cabello.
-Tómate tu tiempo –dijo con comprensión.
Tomó una bocanada de aire antes de empezar –Bien…-comenzó su relato contándole acerca del día cuando partió. Como lo detuvieron en la estación y unos supuestos oficiales se lo llevaron e interrogaron y la razón del porqué no pudo librarse de ellos.
-Ranma eso es muy grave –dijo algo alarmada.
-Lo sé-
-Pero, ¿por qué? –preguntó confundida.
-Como ya te dije, no tengo idea aún –contestó y la muchacha no dijo nada y sólo lo miró preocupada, ¿Qué más le diría?
-Continuaré-anunció -Lo siguiente que pasó fue…-
-¿Qué? -requirió -¿Qué pasó?-
Tomó otra bocanada de aire antes de volver a hablar -Me quedé sin memoria-
-¿Cómo? –dijo con confusión.
-No recordaba quien era -explicó -A veces tenía algunos escasos recuerdos, pero eran breves…-explicó -Otras veces eran sueños como lo de Kioto y…
-…–la chica otra vez se quedó sin palabras y se recargó ella en un árbol. Se sentía mareada.
-Akane –puso sus manos sobre sus hombros.
-Estoy bien -respondió -Continúa-
-Será mejor que nos vayamos –le dijo. Tal vez contarle eso no había sido una buena idea. Tal vez debió haber esperado hasta que se esclareciera todo el asunto…
-No –dijo con renuencia –Adelante –le animó -Puedo con esto -
-¿Estás segura? –preguntó preocupado al verla con un brillo en los ojos que no le gustaba nada.
Sólo asintió. Él se encontraba indeciso, pero ella volvió a reafirmar que estaba bien –De acuerdo-exhaló -Confundido, sin memoria sólo desperté. Era de noche, el lugar era una casa muy rustica –relató -En el mismo sitio se encontraba a mi lado un hombre que hablaba un idioma que no era comprensible para mí- -Y…-
-Ranma –no puedo contener más las lágrimas.
-Akane, oye…-la sostuvo en sus brazos, después con una de sus manos le acarició el rostro y limpió con delicadeza las lágrimas que había en sus mejillas. Ella no dijo palabra y en un impulso lo besó en los labios, repetidamente, él sin ninguna objeción aceptó las caricias. Siguió besando sus labios, después sus mejillas y su frente. Quería que se sintiera seguro refugiándose en lo que podía darle. Se sentía terrible que él hubiera pasado por aquello. Se sintió culpable al momento de recordar como lo había interrogado cuando volvió a verlo. Las veces en que le había reclamado que no le daba ninguna explicación.
-¿No te hicieron daño? –preguntó preocupada -¿Te lastimaron? –expresó con alarma.
-No –respondió y cuando estaba por preguntarle más –No –le dijo con total seguridad para que ella se calmara.
-¿Por qué no me dijiste nada de esto? –dijo con tristeza.
-Porque no sabía lo que había pasado, aún no lo sé -hizo una pausa -Sólo quería tener la certeza de todo lo que sucedió, pero… como ya te lo dije, esto no podía esperar más-
-Ranma ¿Cómo te recuperaste?-interrogó -¿Qué lugar era ese?, ¿Cómo te deshiciste de la maldición?, ¿Có -no pudo terminar la oración al darse cuenta que lo estaba abrumando con tantas cuestiones -Lo siento –se disculpó -Son demasiadas preguntas-
-No importa –contestó esbozando una débil sonrisa -Es normal que te preguntes todo esto –hizo una pausa -Por dónde empezar –suspiró –Bien, lo de la maldición simplemente ya no existió-
-¿Qué? –dijo sorprendida.
-En ese entonces yo no tenía idea, así que…-
Asimiló la respuesta, ella ya sabía que se había deshecho de la maldición pero aún era un misterio cómo se había deshecho de ella -¿Cuál era ese sitio?, ¿Dónde estabas?-
-En una finca de una zona rural –relató –En principio sólo me cuidaron, al parecer había caído enfermo, bueno considerando que no tenía memoria, ni entendía lo que decían así que no lo cuestioné –hizo una pausa antes de continuar -Sólo me quedé ahí y comencé a trabajar-
-Tu nombre –llamó su atención –Takeshi, te llamaron así desde que estabas ahí –dedujo rápidamente.
-Tenían que llamarme de alguna forma, así que siendo extranjero se les ocurrió ese nombre tan popular -Además nadie se atrevía a meterse conmigo –hizo alusión del significado de aquel nombre.
-Aprendiste chino –dijo al recordar que había encontrado un gadget y algunos libros aquel día en que entró en su habitación. Además si había pasado tanto tiempo en China era lo más lógico que aprendiera el idioma.
-Naturalmente-
La chica sólo suspiró con pesadez antes de hablar otra vez -¿Por qué te detuvieron en Kioto? ¿Por qué apareciste en China? ¿Cómo fue lo de la amnesia? –se preguntó en voz alta. Después suspiró -¿Qué sucedió después de eso?-
-Después de trabajar un buen rato en ese lugar, un día sólo decidí irme-
-¿No hubo resistencia para que no te fueras? –interrogó -¿Algo o alguien que te detuviera? –preguntó ella tratando de hacer alguna conexión con lo que le había contado. Alguien efectivamente había planeado algo.
-No-respondió -Luego me mudé a otro lugar y seguí trabajando –estaba por proseguir pero el semblante de Akane estaba algo serio -¿Qué pasa?-
-Ranma…-llamó su nombre.
-¿Sí? –
-Ah…-articuló. Se encontraba algo de indecisa, tenía miedo de lo que él contestara cuando respondiera lo que iba a preguntarle, sin embargo se armó de valor y lo hizo -¿Tú me olvidaste? –preguntó con temor.
-Eso jamás –le dijo con total seguridad mirándola directo a los ojos.
-Pero dices que no recordabas nada –mencionó. No tenía que decir eso sólo para hacerla sentir mejor.
-No recordaba quien era -sentenció -Pero también dije que tenía recuerdos instantáneos-
-¿Cómo?, ¿Qué quieres decir?-
-Siempre tenía esta memoria…-mencionó -Cuando…-
-¿Cuándo qué? –dijo intrigada.
-El día en que te conocí –pronunció emotivo -Cuando me sonreíste por primera vez-
-¿De veras? –dijo esperanzada.
-¿Crees que te mentiría? –respondió de tal forma que la dejo desarmada por un momento.
-¿Y… cómo te sentías respecto a ello?-
-Bueno…tenía un recuerdo de una chica bonita que hacía que mi corazón se acelerara cada vez que la recordaba –mencionó con dulzura -Sabía que era importante, ya que no la podía sacar de mi mente-
-Ranma…-no sabía exactamente qué decir.
-También tuve otros recuerdos breves –llamó su atención -Entre ellos unos no muy agradables acerca cierta chica de la sonrisa linda, golpeándome sin razón aparente –dijo frunciendo algo el entrecejo.
-Tonto –le insultó antes de reír por unos momentos. Después dejo de reír y su mirada se volvió pensativa -Y en todo ese tiempo tú…-se calló y su esposo sólo la miró intrigado –Ah –articuló -No te culparía si…-dijo apretando sus puños debido al sólo hecho de pensarlo y molesta le dio la espalda -Bueno no recordabas nada, así que…-
El chico comprendió, la tomó del brazo y la acercó a él para que lo mirara de cerca -Ya te dije que no –respondió haciendo referencia lo que le había contestado lo noche que venían de Osaka a casa -Nunca-
-¿Por qué no? –expresó ella con el ceño algo fruncido -Las chicas chinas son muy atractivas, ¿cierto? –recordó lo que le había dicho en aquella ocasión en el cine -Supongo que muchos clones de Shampoo andaban por ahí-
-¿No te dije que no podía apartar de mi mente a una chica muy linda? –su esposa suavizó su mirada cuando escuchó eso -¿Para que querría una Shampoo si podría tenerte a ti? –expresó decidido -Siempre hacía un gran esfuerzo por recordar, sólo por encontrarte –sentenció y ella sonrió levemente cuando escuchó tal declaración.
-¿Cuándo pudiste recordar definitivamente todo?-
-Casi alrededor del cuarto año-
Al escuchar eso, se separó de sus brazos y se alejó unos cuantos centímetros -Casi el cuarto año –dijo con amargura.
-Sé lo que estás pensando –quiso adelantarse para evitar lo que venía.
-¿Por qué? –se alejó más -¿Por qué no llamaste? Algo, ¡No sé! ¿Por qué? –decía desesperada.
-No me encontraba en las condiciones para hacer ello –alzó la voz.
-¿Cómo dices? -
-No podía hacerlo-continuó -Tenía que hacer algo para que todo ese tiempo desperdiciado valiera la pena-
-¿Hacer algo? –dijo sin comprender -¿A qué te refieres?-
-Akane, ¿tienes idea de cómo me sentí cuando recupere la memoria? –le dijo algo molesto -¡Como un tarado! Engañado, ¿Cómo iba a regresar después de aquello?-pronunció sin abandonar el tono de reproche para sí mismo -¿Como un fracasado?-
-Tú saliste para deshacerte de tu problema –dijo ella -Ya no lo tenías-
-Sí, pero se suponía que regresaría como un ganador, no como alguien que se perdió por la vida sin saber de sí –expresó -¿Cómo crees que me sentí cuando descubrí que te había abandonado? –pronunció molesto.
-No me abandonaste –contrarió -No fue tu culpa –trató de convencerlo.
-El que no lo haya hecho de forma intencional no cambia el hecho de que lo hice –dijo en reprensión a sí mismo -Tenía una responsabilidad contigo y no cumplí, ¿Cómo iba a regresar como si nada hubiera pasado?-
-No me habría importado nada si hace un año te hubiera tenido aquí conmigo, ¿No lo entiendes?-
-Yo lo único que entiendo es que hice lo que me prometí nunca hacer -hizo referencia a lo que había hecho su padre -Pero de todos modos obtuve el mismo resultado –pronunció con amargura -Y lo peor de todo abandoné a mi hija también-
-No –dijo sobresalta –Ranma, no –lo tomó del rostro.
-Sí…-respondió triste -Perdóname Akane-
-Deja de decir eso –pronunció desesperada.
-Lo siento –se disculpó otra vez con la mirada entristecida.
-No tenías idea –intentó disuadirlo No es tu culpa –mencionó antes de exhalar -Olvidemos esto, lo mejor será dejar esto para hablarlo después, con más calma-
-No, tengo que hacerlo ahora –se negó como ella lo había hecho momentos atrás.
-¿Estás seguro?-
-Sí –reafirmó -Bien…-hizo una pausa antes de volver hablar -Tiempo después me trasladé a otro lugar donde me iría mejor-
-¿Qué pasó ahí?-
-Seguí trabajando en el campo. Tomé la oferta de trabajar en la finca de un tipo muy adinerado- -explicó -Un día le llegaron los rumores de cómo hacia mi trabajo y fue especialmente a ver aquello-
-Nunca te olvidaste de tus habilidades en las artes marciales –hizo la deducción.
-Lo que bien se aprende, nunca se olvida, ¿no? –pronunció sonriendo débilmente.
-Sí…-respondió.
-En fin, el sujeto me vio y quedó impresionado, imagínate cómo lo estaba haciendo –
-Déjame adivinar, ¿castañas? –infirió de forma rápida.
-Exacto –contestó -El jefe enseguida me ordenó que subiera a su auto y nos condujo a su casa. Después me presentó a su hijo- -Un mocoso gordo de catorce años, cuyo deseo era ganar la división juvenil de un torneo regional -El hombre me hizo la oferta de que no tendría que trabajar en los campos si entrenaba a su hijo-
-¿Qué más?-
-Le dije que yo no era niñera de nadie -expresó con molestia -Enseguida el viejo me aseguró que el trato era serio. Le puse muy claro que esto no era un juego y si quería que el entrenamiento, yo también quería trabajar de manera digna –explicó a su esposa. -El hombre dijo que no tenía que preocuparme por eso, que su hijo haría lo que yo le ordenará sin ninguna insolencia de su parte-
-¿Logró lo que quería? –preguntó con interés.
Sacó de su abrigo su teléfono celular y buscó algo en particular. Luego pasó a sus manos el objeto -¿Conoces a este sujeto?-
-¡Qué! –exclamó incrédula al mirar la fotografía de su esposo al lado de alguien muy particular -¡No puede ser! –dijo con sorpresa -Ese es El Dragón Rojo –dijo mencionando al artista marcial que era la sensación de ese momento.
-La publicidad inventa cada nombre ridículo –comentó no muy emocionado -Para mí es el lento bodoque-
-Espera un momento –llamó su atención -Ese chico al ir en ascenso y al ganar toda esa fama y reconocimiento, tú como su entrenador físico ¿no tendrías que estar presente? –expresó con curiosidad -¿No se sabría quién es el responsable de tal éxito?-
-No, si mandas a alguien en tu lugar -esclareció -A medida que el bodoque iba adquiriendo cierto prestigio y recibía cada vez más atención supe que tenía que retirarme de la escena, así que establecí la condición que no quería que se supiera nada sobre mí –hizo otra pausa -Y bueno, siempre existe un odioso disponible que quiere tomarse el crédito-dijo con hastío -Les pareció rara mi actitud, pero no hubo problema alguno la verdad-
-Seguiste utilizando tu nombre nuevo –pronunció con seguridad -Y también tomaste un apellido-
-No era conveniente dar mi nombre verdadero y no lo es ahora- -Siempre estoy alerta cuando salgo- -Hasta este momento no ha sucedido nada fuera de lo ordinario, lo cual es bueno, pero a la vez es extraño-
-Vaya –
-Sí…-
-Ese niño, no es tu único cliente, ¿cierto?-
-No –pronunció -Siempre hay forma de obtener información privilegiada y más si se está al pendiente de cada revelación –explicó -Eso no fue un problema para mí, sólo establecí la forma de trabajar, asesoro a más de diez atletas de altos rangos en distintas divisiones y deportes-
-Eso… es…-dijo abrumada.
-Y… ese es el cómo logré tener todo lo que tengo… y… bueno, todo lo que te dije antes es la verdad-
-Ranma debiste habérmelo contado-
-Akane…me daba vergüenza –pronunció apenado.
-No tenías idea de nada-
-¡Exacto! ¡No tenía idea de nada!-
-No fue tu culpa –volvió a reiterar y lo abrazó.
-…-
-Ranma –buscó su rostro y lo besó en los labios con ternura. Después la mirada de ella se tornó pensativa.
-¿Qué ocurre?-
-Sigue sin quedar claro quién hizo que te arrestaran, ¿Qué lo motivaría a hacerlo?-
-Tengo muchos enemigos –pronunció -Pero no logró saber quién fue. Me he puesto a pensar en todas las posibilidades, sin embargo no tengo idea de quien lo hizo -¿Y con cuál razón? –expresó con confusión -Excepto lo de la memoria, no sufrí otro daño-
-Esto es demasiado raro. Que alguien nos haya hecho creer que habías muerto- -Cuando fui a verificar si eras tú… -tomó aire antes de proseguir -Aparentemente lo eras… aunque yo siempre me negué… algo me decía que no era posible –pronunció recordando aquello.
-Akane, hay demasiadas cosas raras a las que nos hemos enfrentado –llamó su atención.
Eso era cierto, demasiadas cosas de fuera de lo normal les habían sucedido, no era sorpresa, sin embargo estaba segura que él estaba por decirle algo importante. Ranma deshizo el abrazo y sacó algo de uno de los bolsillos interiores de su abrigo –Toma –le ofreció un papel, ella lo tomó y comenzó a leer.
-¿Camaleón? –lo miró y él asintió -Un camaleón -pronunció -Algo me decía que no eras tú-hizo una pausa -Ranma esto es demasiado confuso, ¿por qué alguien se tomó todas estas molestias?-
-Por eso no quería contártelo hasta que supiera con certeza lo que había pasado… no quería llenarte de las mismas dudas que tengo yo-
-¿Qué has estado haciendo para averiguarlo?-
-Alguien experto lo está investigando-
-¿Ha encontrado algo que pueda servirte?-
-Sí, me ha estado ayudando a embonar las piezas de este confuso rompecabezas-hizo una pausa -Me ha dado grandes esperanzas de saber en poco tiempo con seguridad que pasó. En cualquier momento podría llamar-
-¿Qué vas a hacer cuando lo haga? –preguntó con sumo interés.
-Asegurarme que no me vuelva a hacer nada en contra mía –pronunció con seguridad
-Ranma…-
-Akane puedes estar tranquila –la convenció de que no haría ninguna tontería -Sin embargo eso no lo va a salvar de llevarse el susto de su vida y de pagar lo que hizo-
-¿Y si intenta algo en tu contra otra vez?, No sabes quién es y de lo que podría ser capaz. Ya hizo suficiente y no va a dudar en hacer más-
-Esta vez estoy preparado-
-Cualquier cosa puede pasar-
-Y estoy dispuesto a correr el riesgo-
-¿Qué? –dijo alarmada -¿Qué estás diciendo?-
-No puedo vivir con la incertidumbre, cuidándome las espaldas toda la vida. Además no estoy tranquilo. Tengo que vivir con la certeza de que mi esposa y mi hija están seguras –pronunció con convicción -Es algo que no me puedo permitir. No sé a quién me estoy enfrentando y por qué no ha hecho nada aún. No sé si está al tanto de que estoy vivo. No sé si me ha visto-
-Todo eso son suposiciones-
-Lo son –expresó -No hay nada más que hacer, más que estar listo-
-Tengo miedo que te suceda algo –pronunció con preocupación
-No quería que te sintieras así –la abrazó para darle confort -No quería que lo supieras antes de tiempo-
-Tenía que saberlo-
-…-
-Ranma-
-¿Sí Akane?-
-Quiero que me te des tu palabra… –hizo una pausa –Quiero que me des tu palabra que cuando sepas todo me buscarás primero y me lo dirás –lo miró expectante.
-Cuenta con ello –respondió –Akane…-tomó aire -¿Puedes perdonarme? –pidió aún algo avergonzado.
-¿De qué tengo que perdonarte? –dijo con toda honestidad.
-Pero…-
-Créeme –le interrumpió y lo abrazó con fuerza.
3 días después...
-Qué lindo lugar –mencionó Kasumi mirando las fotografías de una de las revistas con las que había llegado su hermana -¿Piensas viajar con Ranma?-
-Sí –respondió sonriendo levemente.
-¿Ya resolvieron todos sus asuntos? –preguntó su hermana.
-Nuestros asuntos ya están resueltos –respondió -Sólo tenemos que esperar un poco más para resolver otras cuestiones –agregó.
-Espero que puedan resolverlas –pronunció con suavidad Kasumi -Me alegro que ya estén bien Akane –dijo con toda sinceridad su hermana mayor.
-Gracias Kasumi –respondió con emotividad. Después retomaron la plática del viaje -¿Qué te parece el destino?-
-Bangkok debe ser muy hermoso –mencionó con calidez -He leído que la temporada óptima para viajar es de noviembre a febrero –dijo con una sonrisa
-Supongo que es bonito-
-Oye Ranma ya se tardó con Kiyoshi-
-Debe estar enseñándole como debe ser el mejor –mencionó con cierta diversión Akane. Cuando los dos llegaron a la casa de su hermana el pequeño Kiyoshi se encontraba jugando con un balón de soccer, al ver esto su inmediatamente retó al niño.
-Tal vez quiera tener un niño con el que pueda tener más cosas en común –comentó Kasumi pensando en la posibilidad de un sobrino hombre. Era cierto Maya era una niña muy activa en lo que se refería a los juegos y a los deportes tal como lo eran sus padres, y que Ranma siempre podría jugar con ella y entrenarla, sin embargo también era verdad que el trato que Ranma tuviera con un niño siempre sería diferente al trato que le daría a la pequeña.
-Puede ser… -respondió Akane con un ligero sonrojo en su rostro debido al simple pensamiento de tener otro bebé.
-Hola, chicas –saludó Tofu, llamando la atención de ambas. Había estado atendiendo una consulta que no se había dado cuenta de la visita de Akane -¿Qué están haciendo?-
-Sólo estábamos viendo algunas cosas –respondió Akane en referencia a la revista que traía en las manos. Después de eso, Ranma entraba por la puerta principal con el hijo de su cuñada.
-Tal como lo pronostiqué Kiyoshi te vencí –expresó triunfante el chico de cabello azabache.
-Tú eres más grande –pronunció lastimosamente la criatura.
-Qué mala excusa pequeño –respondió al tocar la cabeza del niño y de alborotarle un poco sus cabellos -Yo diría que lo que te hace falta es practicar más –contestó enérgico. Esa era la misma explicación y gesto que su prima siempre hacía. El niño no tuvo más que reír antes de echarse a correr por la escalera para ir a su cuarto.
-Parece que se divirtieron mucho –expresó con alegría el hombre de cabello castaño.
-Ese niño es genial, no como el mocoso de Ryoga –dijo antes de hacer un gesto de disgusto cuando tomaba su lugar al lado de Akane.
Tofu sólo río por el comentario -¿Cómo han estado? –preguntó después de haber tomado asiento.
-Hemos estado bien, gracias –contestó Ranma mirando de forma especial a Akane y esta misma le devolvió el gesto de igual forma.
-¿Té? –preguntó con amabilidad Kasumi a su esposo. Enseguida los anteojos de este se enceguecieron por un instante debido al sólo hecho de ver la encantadora sonrisa de su esposa. Tal acción provocó un intercambio de miradas divertidas entre Ranma y Akane. Jamás cambiaría. La ensoñación de Tofu no duró mucho, se recuperó inmediatamente y aclaró su garganta antes de contestar.
-Por supuesto –contesto con gentileza y su esposa vertió el líquido en su vaso.
-¿Qué es esto? –preguntó el quiropráctico al ver las publicaciones de viajeros que estaban sobre la mesa -¿Piensan viajar pronto?-
-Así es –contestó simple Ranma. Era cierto que efectuarían una salida fuera del país.
-Ranma y Akane piensan viajar a Bangkok –mencionó alegre Kasumi.
-En realidad no –respondió el esposo de su hermana.
-¿No? –dijo extrañada -¿Entonces porque hojeabas estas revistas Akane? –interrogó a su hermana -¿No hiciste ya una reservación?-
-Sí hicimos una reservación –contestó Akane.
-Pero no a nombre nuestro –aclaró el chico de los ojos azules.
-¿Qué? –interrogó confundida la castaña y miró a su hermana, la cual había sacado de su bolso un delgado paquete.
-Tomen –le entregó el objeto Akane en sus manos a Kasumi.
-¿Qué significa esto? –preguntó Tofu algo confundido.
-Sólo tengo que decirles que disfruten el viaje –pronunció antes de levantarse de su lugar.
-Akane, Ranma –articuló Kasumi al ponerse de pie.
-¿De qué están hablando? –requirió Tofu, imitando la acción de su esposa.
-Justamente lo que piensan –respondió Akane.
-¿Qué? –Kasumi aún no daba crédito a lo que le estaban diciendo.
-Pueden apartar la fecha que quieran –anunció Ranma -Y no se preocupen por Kiyoshi, lo tendremos cubierto –sentenció con una sonrisa antes de marcharse y desaparecer por la puerta.
-Akane –dijo su nombre con algo de nerviosismo Kasumi. Aún se encontraba sorprendida –Akane espera –quiso detener a su hermana que ella se encontraba de pie con intenciones de marcharse.
-Nada de lo que digan hará que cambiemos de opinión, así que como Ranma dijo: disfruten el viaje –sentenció, les hizo un guiño con su ojo, dio media vuelta y tomó dirección hacia la salida.
-Pero… -no pudo replicar más Tofu, ya que Akane había salido de la casa, dejando al matrimonio sin saber que decir.
-¿Me permitirás llevarte a la escuela? –hablaba con su teléfono celular mientras se paseaba de un lado al otro en el departamento. Mientras que en la otra línea la muchacha hacía algo similar en su casa.
-Eres tan insistente que ya te diré que sí –respondió cansada.
-¿Qué te costaba?-
-Mmmm –articuló antes de suspirar -No quería que te ocuparas en algo que yo puedo hacer sin dificultad alguna-
-Y yo no quería que hicieras algo que a mí no me cuesta nada-
-Bobo-
-Tal vez después de eso, podríamos hacer otra cosa-
-Puede ser, ya lo veremos-
-¿Te haces la difícil?-
-Mmmm-
-Sabes que siempre voy a convencerte-
-Inténtalo –le retó -Bien… ah –articuló -Nos vemos mañana-
-Claro-
-Adiós-
-Adiós-
-No colgaste-
-Tú tampoco-
-Hazlo tú-
-Tú-
-Tú primero-
-¿Por qué yo? –preguntó molesta.
-¿Qué no puedes ser tú la primera? –replicó.
-¿No puedes ceder?-
-¿Ceder yo? –replicó molesto -Nunca-
-Hazlo tú-
-¡Tú!-
-Nunca hicimos ese juego tonto y no lo vamos a hacer ahora –hizo referencia a la sosa costumbre que tienen las parejas cuando hablan por teléfono.
-No sé de qué me hablas, pero lo que te digo es que no perderé-
-Todo es una competencia para ti, ¿verdad?-
-Tengo un plan ilimitado de llamadas así que ya sabemos quién va a perder –pronunció orgulloso.
-¿Sabes algo? –le llamó la atención el tono en que se dirigió a él -Aunque cuelgue eso no significará que perderé-
-¿No?, ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó intrigado.
-Te amo-
-¿Eh? –su respuesta lo había dejado fuera de combate.
-¡Adiós! –se despidió y colgó el teléfono.
-¡Tramposa! –exclamó algo molesto a la bocina cuando se recuperó de lo acontecido. Después suavizó su ceño fruncido y emitió una risa. Comenzó a teclear en la pantalla la frase que ella no pudo escuchar y mandó el mensaje de texto.
-Perdedor –fue la respuesta que inmediatamente obtuvo.
Cuando estaba a punto de contestar, tocaron su puerta. Guardó el teléfono en el bolsillo y cuando se acercó a la entrada observó que había un sobre que habían deslizado por debajo. Se agachó y abrió el contenido. Sacó unas cuantas hojas. Leyó las líneas que estaban escritas en aquel papel y cuando terminó de leerlo arrugó el mismo con fuerza. Su mano se abrió y lo dejo caer al suelo. Contenía la respiración, estaba agitado, con una expresión llena de enfado. Estaba por salir, pero decidió agacharse y tomar el papel que con tanto desdén había maltratado para guardarlo en la bolsa de su abrigo. Abrió la puerta y la cerró de un portazo, saliendo completamente de ahí. Furioso, sólo repetía en su mente la última línea de aquel informe: El sujeto responde al nombre de Kishaba, H.
Notas: Ya salió el responsable, oh oh. Y también porqué Ranma guardaba tanto misterio y no quería decir nada de lo ocurrido. En fin, ahora sabemos por qué fue tanto tiempo el que estuvo ausente, ¿Ustedes creyeron que Ranma abandonaría Akane a su suerte por su gusto? Eso nunca, ¿Qué opinan? ¿Qué pasará en el siguiente capítulo?
También quiero hacer mención de la fuente de ingresos de Ranma. El hombre básicamente es un experto en artes marciales, un nerd por excelencia en esa área, así que pienso que es muy posible y realista que pueda hacer montones de dinero asesorando atletas. Admitó que también fue un golpe de suerte, pero combinado con sus conocimientos.
Lo siguiente respecto a las escenas donde Ranma y Akane pasean por Ginza, me inspiré algo en el tema de New York. Tengo entendido que Ginza es como una especie de 5ª Avenida, es una zona comercial muy bonita y costosa también jajaja. También la ropa que utilicé para ambos tiene tintes neoyorquinos: clima fresco es igual a abrigos. Como ya lo había mencionado están por recibir diciembre y la víspera del invierno cada vez se anuncia con más fuerza. El uso de chaquetas no es una opción, las odio, son tan antiestéticas (al menos que no sea una bien confeccionada chaqueta de piel jajaja). Es por eso que he mencionado en distintas ocasiones los distintos tipos y colores de abrigos de Akane. Y en este caso también de Ranma, del cual ya había mencionado que su estilo al vestir ha cambiado mucho.
Además del tema de Nueva York me gustó profundizar más en la actitud de Ranma. Como se le ocurren esos pequeños detalles cuando está con Akane. Creo que se aprecia más su maduración, hago mención especial de esto debido a cómo inmediatamente se le ocurrió tener ese gesto con Akane, a través de las flores. Hago un contraste con el Ranma del capítulo dieciocho cuando efectuó la misma acción, pero en ese entonces era un chiquillo que compraba flores para reconciliarse con su esposa, o también cuando quiso reconciliarse con Akane en el capítulo diez, después de un mes de ausencia. Aquí lo hace simplemente porque sí, porque quería tener un gesto lindo.
Para finalizar el detalle que tuvieron ambos con Kasumi y Tofu, lo tenían más que merecido el regalo. Después de haber apoyado a Akane estos años, es lo menos que se podría haber hecho por ellos. Espero que les haya gustado :)
Gracias por sus reviews a ilakane, Madame de la Fere-du-Vallon e Isakura Tendo :D
¡Nos leemos pronto!
