Tengo un pequeño bloqueo de escritora, me refiero a que las situaciones en mi cabeza están un poco... revueltas.
Prometo seguir subiendo, si no es que tengo esos ratos de bloqueo total donde no sé ni como escribir.
Dejen comentarios, me animan a escribir :').
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Con un muro de Berlín, Nanami Hara
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Sasori no era como Itachi. Al menos el Uchiha me apreciaba un poco y yo había accedido voluntariamente a casarme con él, aunque lo idílico nos duro muy poco y ahora estaba con Sasuke.
Sasori mi odiaba tanto como yo a él. Pero en algo éramos muy diferentes y eso era en nuestra crianza, él, como buen hijo de la casa Sabaku, aceptaba el compromiso como un sacrificio por el bien de su familia.
Como siempre, mi madre y mi abuelo pensando que ya daba mi futuro por muerto si no era vivir ahí y encargarme de sus cosas de delincuentes. ¿Por qué entonces, no encontrarme un buen esposo que me ayudara a llevar la carga de la responsabilidad?
—¿Cómo qué te traicionaron? ¿Cuál prometido? ¡Sakura!—Sasuke exigía respuestas, pero es que yo no sabía ni cómo dárselas.
—Naruto y yo bromeamos sobre el compromiso de Sakura con un Uchiha, supongo que pensó que le habíamos mentido para que pudiera casarse—me apuntó por la barbilla—No sé si sabe con cual Uchiha esta Sakura, pero eso fue suficiente para que presionara a Kumiko. Estaba bebiendo unas cervezas con Kakashi, desperté aquí.—era obvio su rencor, pero tampoco podía quejarse con el Hatake, ambos sabíamos que trataba de hacerlo por mi bien.
—Algo muy malo debe tener tu familia para que Kakashi se oponga tanto—vi de reojo a Sasuke tratando de tranquilizarme.
Me froté la cara y suspiré.
—Tenemos que salir de aquí
—Acabas de decirle a los guardias que se largaran ¿A dónde crees tú qué van a ir? ¿A tomar el té?—Sasuke se paró detrás de mi padre y le desató las manos mientras me entretenía pensando en un plan de escape.
—Sakura—padre masajeándose las muñecas se puso serio. Estaba en su versión "padre" y no en la versión "Rei" con la que estaba acostumbrada a vivir—De nada sirve escapar. Tarde o temprano tendrás que enfrentarlos. No hay mejor momento que este, tu novio esta aquí y yo estoy aquí. Nos tienes a nosotros—Se puso de pie y me rodeo los hombros con un brazo,
Hice un puchero.
—Pero no puedo ni contar las veces que se los he dicho y…
—Sí pero ahora lo tienes a él—señaló a Sasuke.
Estaba enojado conmigo eso era obvio, pero aun con una cara apestosa se acercó a mí y me tomó la mano.
—Demasiada información—suspiró y me rodeo la espalda baja aun con nuestras manos entrelazadas.—Si hubiese sabido que tenias una familia Yakuza tal vez te hubiese tratado un poquito mejor—me reí.
—Voy a ver si no hay moros en la costa, mejor que veas directamente a Kumiko sin pasar por Sasori—hizo una cara de desazón muy divertida.
Un encuentro con Sasori era lo último que quería, mejor romper el compromiso sin él presenté.
Salió cerrando la puerta detrás de él, en una habitación vacía más que un respaldo donde tenían amarrado a Rei.
—¿Por qué no me dijiste?—Sasuke dio un pequeño tirón de mi mano para llamar mi atención.
—¿Es en serio tu pregunta?—torció el gesto cómo comprendiendo.
—Pero soy tu novio
Me llego la culpa como una golpe directo al estomago.
—Lo sé, lo siento—acaricie su mejilla—No quería implicarte en esto, con suerte podría alejarme de los problemas por mi misma
—Tú solita eres un problema
—¡Ey! Tú fuiste el único que estuvo causándome problemas a mí este último medio año
—Medio año—volvió a repetir después de un rato en silencio—qué rápido pasa el tiempo
—Haces que suene como si fuéramos una par de viejos
—Me parece que fue ayer cuando te vi masturbarte sobre la cama en el Baden-Baden
—¡Sasuke!—me sonrojé
—Cálmate, como si no lo hubiese vuelto a ver—negué rendida.
—Casi puedo sentir tus manos sobre mi brazo en el casino de Itachi. Y la silla que me dejo un moretón cuando me empujaste—lo vi acusadora de reojo.
—¿Por qué tarda tanto tu padre?—me eché a reír por su evasiva. Pero me detuve, tenía razón. Ya había tardado mucho.
—Vamos—nos saqué de la habitación mirando para todos lados a cada paso que daba por el pasillo, buscando la voz de padre o la sala de té donde solía estar Shin, el esposo de Kumiko.
En la esquina vimos a los matones que rondaban por la casa. No había escapatoria.
—La señora la espera. Por aquí—intercambié una mirada incomoda con Sasuke, seguimos el camino que nos indicaban.
Sasuke podría no decirlo, pero sabía que estaba nervioso y por muchos esfuerzos que hiciera por ocultarlo, para mí no pasaba desapercibido su apretón sobre mi mano más fuerte de lo normal. Aquí yo era su ancla.
Nos detuvieron frente a la puerta. Seguro debíamos hacer una entrada recatada y respetuosa, pero sin ganas de soltar la mano de Sasuke, ni de levantar la otra, deslice la puerta con el pie*.
Todos saltaron del susto al abrir la puerta tan fuerte.
Sasori, Shin, el abuelo y mi madre estaban sentados, bebiendo té.
—¿Dónde está padre?
—Huyó—dijo Kumiko como si fuera lo más obvio.
Traidor.
Sasori ni se volteo a mirarme pero Shin me saludo con una sonrisa y el abuelo me pidió que me sentara junto a él.
Todos ignoraban a Sasuke.
Tiré de él hasta que nos acomodamos en la mesa. El silencio que le siguió a nuestra llegada perduro por minutos, minutos enteros y eternos.
—¿Y bien? ¿Nadie va a decir nada?—ladré al fin
—¿Quién es este pelafustán?—me regañó madre señalando a Sasuke con el dedo. La boca se me cayó la mandíbula.
—¿DISCULPA?
Shin y el abuelo saltaron al escuchar mi tono. Con excusas baratas dijeron que tenían que encargarse de algunas cosas y se largaron. Mi madre y yo no perdimos el contacto visual que era claro, con planes de asesinato.
Sasuke y Sasori hacían como que estaban solos, callados y papando moscas.
—Es tu yerno, trátalo bien—apreté la mandíbula.
—Sakura—se alejó como si la hubiese abofeteado—hay prioridades y responsabilidades.
—Entonces si las dos sabemos eso no sé qué sigo haciendo aquí—hice el ademan de levantarme, pero me sorprendí, cayendo sobre mi trasero de nuevo y Sasuke tirando de mi. —Sasuke
—No soy ningún pelafustán. Soy Uchiha Sasuke y el novio de su hija—era increíble lo bien que se estaba comportando.
—Ah—levantó las cejas divertida—un Uchiha.
Sasori por fin dio señales de vida y me miró con indiferencia.
—¿Prefieres una buena vida que el honor de tu familia?
—Madre ¿por qué no te puedes la lengua? ¿No fue mi padre a quien tu preferías por sobre todas estas cosas?—señalé las paredes
—Fue un error—aclaró
—Entonces lo fui yo también. Por eso decidiste dejarme y ahora que me necesitas vienes y me tratas bien un rato para luego cobrarte esos pocos caprichos con una boda
—Hija—cansada del tema, que habíamos tocado infinidad de veces—ya hemos hablado de eso
—Y me sigo preguntando qué es lo que no te queda claro.
—Sigues siendo muy egoísta—se llevó una mano a las sienes
—Así me criaron—cuando dije esto último se limpio los ojos.
—¿Por qué no lo entiendes?
—¿Por qué no lo haces tú conmigo?—ahora yo también me estaba tragando las lagrimas
Suspiró.
—Esto no está llegando a nada—tosió suavemente contra un pañuelo y se recuperó con una mano en el pecho.— Quédate, mañana es año nuevo
—Tenemos planes—estaba segura que pasaba de las 5 de la mañana y que tendríamos que irnos en ese momento para llegar a casa y prepararnos para ir con los Uchiha.
—Quédate—me ladró.
Se levantó y se fue. Miré a Sasuke.
—Quedémonos, hablaré con Itachi—vio de reojo a Sasori y se fue por una puerta a uno de los jardines para poder hablar.
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—¿Entonces?—me dijo
—¿Qué quieres Sasori?
—Esto—nos señaló a ambos—No se ha terminado.
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*En Japón eso es horrible. Poco elegante.
Bye-bye.
