Capítulo 49
POV Taylor
¡Maldita sea! ¡Este tipo de cosas suceden cuando uno se relaja!
Sawyer, me avisó que las chicas irían al centro comercial y que él se encontraba sólo escoltándolas mientras hacían sus compras. Me estaba dando el informe cuando de repente se escuchó interferencia en la línea telefónica, eso me dio mala espina y llame inmediatamente a Reynolds y Ryan para que fueran al centro comercial a ver lo que sucedía. Yo me encontraba en las oficinas de GEH en ese instante.
Llamo a Welch para que mande más personal para la seguridad a las chicas, el centro comercial es un lugar muy concurrido en esta época del año. Incluso peligroso, si hasta a mí me dio miedo la semana pasada cuando fui a comprar la muñeca que tanto pide Sophie a Santa, tuve que pelearme con una vieja bruja que quería la muñeca para su nieta, estuve a punto de ceder, pero entre esa vieja y mi hija, por supuesto que mi pequeña gana y por dos mil cabezas…
En fin, cinco minutos después me llama Ryan, diciéndome que se encontraban en el lugar pero que no localizaban a Sawyer ni a las chicas por ninguna parte, pero que habían encontrado a la señorita Kavanagh de la salida que da hacia los baños, al parecer desmayada, drogada con lo que Ryan dice que puede ser Cloroformo.
Salí corriendo de la oficina no sin antes decirle a Barney que era urgente rastrear los teléfonos de la Señorita Mia y Ana. Mientras me dirigía al centro comercial me llama Sawyer...
— ¿Dónde Carajos estas? —Le grito mientras voy conduciendo como loco hacia el Lugar.
—T. Me noquearon cuando me dirigía a la tienda donde se encontraban las chicas. — Me dice. —Me dieron un golpe en la cabeza, te llamo para decirte que me encuentro en servicios médicos del centro comercial. T. ¡No sé dónde están las chicas! —Me dice con desesperación.
— ¡Mierda, Sawyer! —Le espeto. — ¡Mia Grey y Anastasia están desaparecidas, probablemente fueron secuestradas!
—Lo lamento Taylor, te juro que estaba lo más cerca posible de las chicas, pero no tanto como para alterar a Ana, ¡tal y como me ordenaste! — Me dice angustiado.
Él tiene razón, la culpa ha sido mía por hacer caso a gente que no entiende que mi trabajo es protegerlos de este tipo de cosas. Ahora Ana y Mia se encuentran secuestradas a merced de Dios sabrá quien, aunque tengo una leve sospecha de quien puede ser.
—Sawyer, ¿estás bien? — Le digo. —Puedes verme en la entrada del Centro comercial, ¡Pasaré buscándote!
—Enseguida me voy para allá. —Me dice y cuelga la llamada.
Hago la llamada más difícil en este momento
—Señor Grey. Disculpe que lo moleste pero hay una situación de urgencia. — Me apresuro a decir. —Acaban de secuestrar a la señorita Mia y a Anastasia.
El señor Grey no me contesta de inmediato, creo que esta pasmado, no se esperaba que algo como esto estuviese pasando.
— ¿Taylor? —Pregunta un Elliot nervioso. —Mi padre se ha vuelto blanco como un papel… ¿Qué sucede?
—Elliot, tu hermana y Ana están secuestradas, necesito que vayan a casa inmediatamente, estamos tras la pista del responsable, pero podría haber cómplices involucrados.
— ¡Mierda!... Taylor avísanos cualquier cosa… ¿Dónde está mamá? — Me pregunta.
—En el Fairmont, ordene a Thomson ir por ella inmediatamente. —Le contesto. — ¡Ustedes vayan a Bellevue y esperen noticias allá! —y cuelgo la llamada.
Estoy molesto… más que molesto, estoy muy cabreado, por dejarme manipular por una cría de veintidós años y que si no estuviera a punto de ser madre y su estado no fuese delicado, ¡Juro por Dios que la pondría en mis rodillas y le daría dos buenos azotes con mi cinturón!
Suena el teléfono y es Barney, ha localizado los teléfonos de Mia y Ana…
—El teléfono de Mia Grey, se encuentra aún en el centro comercial, en el sótano específicamente, aunque el de la señorita Steele dice que se encuentra en un lugar diferente, fuera del centro comercial. —Explica Barney.
En ese momento recojo a Sawyer que me esperaba en la entrada del centro comercial y arranco como loco de allí.
—Mándame las coordenadas de localización. ¡De inmediato! —le ordeno. — ¡Y envíaselas a Welch! Dile que mande a los paramédicos por si Mia y Ana lo necesitan, también llama a la mierda de detective apellidado Clark, el mismo que nos dijo que Hyde había salido de Seattle. —Y cuelgo la llamada
¡Dios mío no!, ¡OTRA VEZ NO! —Pienso. —Ya el maldito de Hyde logró atentar contra el jefe, y eso fue negligencia mía. ¡No me perdonaría si Ana o Mia salieran lastimadas por culpa de todo esto!
— ¡Juro por Dios que si Hyde les hace algo le pego un tiro en medio de los ojos! —Le digo a Sawyer, tratando de descargar algo de mi ira acumulada.
— ¡Has la fila T! ¡Yo Primero! —Me responde, sé que se siente igual que yo, ambos le hemos tomado mucho cariño a esa cría malcriada y terca como una mula. Y la señorita Mia que no se queda atrás, ambas están a la par.
Me saco el teléfono, y sin pensarlo lo pongo en altavoz y llamo a Anastasia. Quiero saber si no estamos equivocados, tal vez sea una pista falsa la que seguimos… ¡DIOS! Permite que no sea así. Pero no contesta la llamada...
Al colgar entra una llamada, es Welch.
—Taylor, estamos justo detrás de ti, vamos el rastreo indica que se encuentra en uno de los edificios abandonados South Irving Street. —Me dice.
—Muy bien Welch. — Le digo y cuelga la llamada. Nuevamente llamamos a Ana a su teléfono.
—Sigue sin responder. —Indica Sawyer.
Yo tengo el estómago hecho nudos…
— ¡Dios que no les haya pasado nada! —Suplico.
— ¡Inténtalo una vez más! —Le pido a Sawyer y este obedece.
— ¡Taylor, ayúdanos, no sé dónde estamos pero por favor ven por nosotras! —Me dice la voz de Ana apresuradamente, se nota que está asustada.
— No se preocupe, ¡estamos rastreando tu señal Ana, enseguida vamos por ustedes! —Le contesto— ¿Están bien? — Le digo suplicando que responda que sí.
—Mia esta drogada y yo… y yo… ¡rompí fuente! Taylor, ¡APRESURATE! — Me dice nerviosa.
¡Maldita sea! Sawyer que también escucha esta blanco como un papel. No había pensado en que el hijo del jefe llegara justo ahora, creí que aún había unas dos o tres semanas.
—No te preocupes Ana ya estamos llegando. —Tratando de calmarla. — ¡Sawyer llama a Welch por un par de ambulancias urgentes! Se escucha en el teléfono gritar a alguien.
Poco después, llegamos a lo que creemos es el edificio que buscamos, salimos del coche y nos acercamos rápidamente al él. En la entrada de lo que parece ser un almacén abandonado vemos una camioneta Band. Yo desenfundo mi arma y le pido a Sawyer que me cubra, mientras inspecciono. Pero cuando la abro no hay nadie, solo algunas mantas tiradas en el piso junto con unos guantes en la parte delantera y un frasco de cloroformo.
Escuchamos unos Gritos de ayuda y todos salimos corriendo hacia allí, Sawyer y yo primeros. Estamos cerca de una pequeña habitación cuando vemos en la puerta al maldito Jack Hyde tirado en el piso sangrando entre sus piernas y pidiendo ayuda, le paso por encima como la maldita cucaracha que es, y busco a las chicas, lo que veo me deja en shock.
Mia Grey se encuentra tirada en un sofá en ropa interior, se ve por encima que se encuentra sedada, puedo ver la jeringa tirada a un lado del mueble. Y Ana... ¡Oh Dios!, ella esta con un pistola en las manos, agachada en el piso, pero que a su alrededor hay una especie de líquido mezclado con lo que parece ser sangre.
—Hay que llevarlas urgentemente al hospital. —Le digo a Sawyer, la vida de Ana y la del niño corre peligro, al igual que la de Mia Grey, se ve a simple vista que intentó violarla, si es que no lo logró.
— ¿Y Hyde?—dice Sawyer, con la misma repulsión hacia esa escoria que yo. Quisiera matarlo en este instante, pero hemos llamado a la policía y veo que está sangrando.
— ¿Lo mataste, Ana? —Le pregunto a Ana, aunque sé que aún está vivo, pero estoy tan nervioso que no se ni lo que digo, Ana niega con la cabeza y empieza a verse mareada. Y termina de desplomarse en el piso.
— ¡De prisa, una ambulancia! —Le digo a Sawyer que enseguida corre a buscar a los demás.
De allí todo se mueve muy rápido, los paramédicos llegan y enseguida revisan al maldito de Jack.
— ¡LAS MUJERES PRIMERO! —Les Grito a los paramédicos. —ESE MALDITO HIZO ESTO. ¡ÉL PUEDE ESPERAR! — Los miro de manera severa y ven que tengo un arma en la funda sostengo a Ana.
Ellos van directamente hacia Ana y chequean sus signos vitales.
— ¡Esta mujer está muy mal! — Dice el paramédico. —Está en trabajo de parto y su presión arterial es muy alta.
Inmediatamente la ponen en una camilla y la llevan al hospital Nortwest de Seattle, le pido a Sawyer que vaya con ella mientras yo me encargo de Mia Grey a la que observo con más detenimiento.
¡El muy maldito dejo sus pececitos encima de sus bragas! Aunque visiblemente no encuentro ninguna herida en ella, salvo el brazo hinchado, consecuencia de la resistencia a la inyección del sedante. Se encuentra llorando y suplicando en voz baja. Enseguida le quito una a uno de los paramédicos y la cubro con ella. La cargo e inmediatamente me la llevo de ahí.
— ¡Señor debemos examinar a la señorita! —Me dice el paramédico al que le quité la manta.
— ¡A ella me la llevo yo mismo al hospital! —Le digo con furia. — ¡Les doy permiso para atender a la basura que esta tirada en el suelo! —y salgo de allí rápidamente con una señorita Grey temblorosa.
Cuando mi equipo me ve con Mia en los brazos, todo empieza a moverse rápidamente, los autos comienzan a despejarse para darme paso y llevarla al hospital, pero antes que pueda montarla en el SUV, se acerca a mí el detective Clark para interrogarme. Pero ¿Qué mierdas se cree este tipo?
—Necesitamos hablar acerca de lo que ha pasado. —Me dice.
— ¡AHORA NO! —Le grito, y puedo sentir a Mia temblando cada vez más en mis brazos, lo que hace que intente calmarme, suspiro antes de volver a hablar. —Tengo que llevarla al Hospital, estaré allí para lo que necesite. —Le digo más serenamente.
Al parecer Clark ve que ha sido muy inoportuno y asiente, retirándose de mi camino.
Monto a la señorita Grey en el SUV y enseguida la llevo como alma que lleva el diablo al hospital, allí llamo a la doctora Grace para que nos vea allá. Al llegar a urgencias tomo a la señorita Grey y enseguida la montan en una camilla para atenderla, puedo ver que Anastasia está siendo intubada en este momento y llevada para hacerle algunos análisis.
— ¡Debe permanecer en la sala de espera! — Me indica una de las enfermeras y no me queda otro remedio que hacerlo.
Al entrar a la sala de espera de emergencia veo a un Sawyer alarmado.
— ¡No está nada bien T! —Me dice con los ojos aguados. — ¡Puede morir!
— ¡Esa niña es un hueso duro de roer! Estoy seguro que saldrá de esta. —Le digo con convicción, pero en el fondo sé que él tiene razón.
Tomo mi teléfono nuevamente y me preparo para hacer la llamada más terrorífica de mi vida, en la milicia una vez me toco decirle a los familiares de un Marine sobre el fallecimiento de éste, el pobre pisó una mina que estaba cerca de uno de los refugios enemigos que acabábamos de encontrar, murió instantáneamente. Sentí el dolor de sus padre, al igual que sentí el de los Grey cuando tuve que decirles que el jefe había muerto. Pero jamás hubiera querido decirle a un padre que su princesa, su pequeña niña estuvo a punto de ser violada y a ciencia cierta no sé si el maldito logro su cometido… Mientras tomo el teléfono para llamar a Carrick Grey pienso en su pequeña niña, pienso en la pequeña niña de Raymond Steele, pienso en mi pequeña Sophie.
POV Grace
Estoy a punto de un colapso… Taylor acaba de llamarme para informarme que mi hija y Ana fueron secuestradas, pero que ya las localizaron y va rumbo al hospital.
Estoy en el Fairmont, con el grupo de mujeres inútiles que no saben organizar un evento, quince años llevo organizando estos eventos y ahora me doy cuenta que estas mujeres siempre han sido peso muerto. Creo que Elena, se hubiese hecho cargo fácilmente de esto, no entiendo por qué me pidió que acudiera a esta reunión si sabe que tengo otras cosas pendientes y más importantes en que pensar desde que mi hijo murió.
Thomson me espera en la entrada del hotel, ni siquiera me ocupo en darle muchas explicaciones a estas mujeres, solo que tengo que irme y salgo disparada me subo al coche y arrancamos rumbo al hospital. Mientras estamos en camino llamo a Mary Greene y le explico lo sucedido, ella está en el hospital y se dirige a emergencia rápidamente, le digo que nos veremos allí.
Entrando a la sala de emergencia puedo ver a Sawyer que se ve herido y aun Taylor con la cara cenicienta, los veo pero enseguida entro a los cubículos, alguien me podrá informar donde está mi hija y Ana.
Enseguida veo a Mary que se acerca rápidamente a mí para explicarme el caso
—Mary, ¿Cómo está mi hija y Ana?
—Grace, tu hija fue drogada con una fuerte dosis de rohypnol, la doctora Singh, la está evaluando para saber si no hubo daño, la encontraron desnuda y drogada, todo parece pensar que pudo haber sido violada. —Me dice Greene con pesar.
Yo me llevo las manos a la boca, he sabido de casos como esos, incluso he atendido algunos, pero nunca me imaginé que mi propia hija pasaría por eso. Uno suele dar por hecho que ese tipo de cosas les pasa a los demás, que cuando nos toca sentimos que el mundo se acaba. Y esta es la segunda vez en pocos meses que siento que mi vida está a punto de terminar, no puedo parar mi llanto.
—Grace, sé que eres madre, pero necesito que te calmes, tu hija debería de despertar en unas horas y necesita que estés calmada. —Me dice con severidad.
— ¿Y Ana?—Le pregunto, pero su cara enseguida toma un tono grisáceo.
—Ese es un caso mucho más complicado, Grace. —Ana entró en trabajo de parto, en estos momentos se encuentra intubada, su presión esta por los cielos. Necesitamos estabilizarla para practicarle la cesárea lo antes posible.
— ¿Y él bebe? —Le pregunto angustiada.
—Lo lamento Grace, al parecer ese hombre la golpeó en el vientre fuertemente. —Me dice. — El producto muestra síntomas de sufrimiento fetal. —ella suspira para continuar. — ¡No creo probable que sobreviva!
—Pero algo podrá hacerse Mary, no permitas que mi nieto muera. — Le digo con lágrimas en mis ojos.
—Lo lamento Grace, pero mi prioridad es la madre, Ana también se encuentra entre la vida y la muerte, la única solución es operarla lo antes posible, pero necesitamos el consentimiento de un familiar.
—Su padre se encuentra en Vancouver en estos momentos. —Le digo. —Ella estaba bajo nuestro cargo mientras se encontraba de reposo, por el estado de su embarazo, lo sabes. — Ella asiente con la cabeza.
—Entonces Grace, tú y tu esposo deberán de hacerse cargo y tomar la decisión en caso de alguna complicación en la operación. —me pregunta rápidamente. — ¿Deberemos salvar a la madre o al niño? —Su pregunta me trastoca, aunque sabía que diría algo así. —Pero ten en cuenta todo lo que te he dicho. Si el niño nace, es probable que no tenga mucho tiempo de vida, sus pulmones no se han desarrollado tanto como deberían, deberá permanecer un tiempo considerable en incubación, pero también está el hecho de que está herido por los impactos ocasionados por los golpes dados a Anastasia, tal vez sufra de algún retraso o puede haber fractura en sus huesos, eso solo lo sabremos cuando nazca. Ya hablamos de esto, Ana aun no cumple las 27 semanas, y eso también va en contra del niño.
Lloro incontroladamente, la madre en mi supera a la doctora, en cierta forma me está diciendo que mi hijo volvió a morir, que ya no queda nada de él y nuestra luz de esperanza, el rayo que nos indicaba que algún día volveríamos a ser felices, se está sofocando a cada momento…
Tomo sola la decisión más dura de mi vida.
—Salven a la madre, ella tiene mucho por que vivir, y por más duro que sea para mí en este momento… ella es joven y de seguro se repondrá de esta. —Le digo tratando de controlar mis emociones, tengo tanto que procesar… mi nieto y Ana están en peligro de muerte y mi hija se encuentra drogada, posiblemente abusada por ese mal nacido.
— Haremos todo lo posible para salvar a la criatura también, Grace. ¡Te lo prometo! — Me dice Greene.
Entro al cubículo donde tienen a Mia y veo a la doctora Singh quien está terminando el examen de mi pequeña.
—Te tengo buenas noticias, Grace. —Me dice, aunque no creo que pueda haberlas en este momento. —Tu hija sufrió abuso, pero el perpetrador no llego más allá de unos golpes y mallugaduras, no llegó a penetrarla… Se repondrá rápidamente, en cuanto los efectos del rohypnol dejen su sistema. Pero tendrás que ser paciente con ella. —Me dice.
—Muchas Gracias, Martha. —Le respondo. Sin poder decir otra cosa. Gracias a Dios mi hija no llegó a ser violada, por ese infeliz.
—La llevaremos a una habitación para que esté más cómoda, podrás quedarte con ella el tiempo que necesites… Sé que la novia de tu hijo está a punto de dar a luz a tu nieto, aunque lamento las circunstancias. Les deseo mucha suerte, todos estaremos pendientes mientras tú cuidas de tu hija. —Me dice y yo asiento agradeciéndole enormemente sus palabras que intentan reconfortarme.
Carrick y Elliot llegan al hospital, estaban esperando noticias en la sala de espera junto con Taylor y Sawyer.
Le comento lo que ha pasado con Mia y que gracias a Dios no fue violada, pero cuando les digo lo de Ana se me hace un nudo en mi garganta, no puedo dejar de llorar.
—Tuve que decirle a Mary que salvara la vida de Ana. —Le digo a Carrick. —Ese maldito maltrato tanto al niño que no nos da esperanzas de vida. —Lloro y mi marido me toma y me abraza, sé que él está llorando conmigo.
—Te comprendo cariño. —Me dice con voz quebrada. —Yo también hubiese hecho lo mismo.
Elliot de da vuelta y golpea uno de los muros con su puño, para aplacar su ira.
Y así nos quedamos unos momentos, hasta que Marcia, la enfermera de turno nos indica que podemos ir a la habitación de Mia y espérala allí.
Mia se encuentra dormida, aun bajo los efectos de la droga. Estamos Carrick, Elliot y yo junto con ella esperando a que despierte, y esperando por saber noticias de Ana y mi nieto. Sawyer se fue a atender, la herida en su cabeza no se veía nada bien y Taylor lo acompañó.
— ¿Has sabido algo de Kate? —Le pregunto a Elliot, para distraer mi mente.
— ¡Sí!, fue llevada a la unidad médica del centro comercial. El maldito la durmió con Cloroformo y robó su bolso, su madre fue por ella, está en casa de sus padres. —Me explica. —Ellos ya saben que pasó, y no tienen la intención de dejarla salir de esa casa en un futuro cercano.
— ¿Hablaste con Ray? —Le pregunto a mi marido.
— Dejé que Taylor lo hiciera. —Me dice. —Yo no tengo el valor de darle la cara después que me confió a su hija para que la cuidara.
— ¡Cariño no fue tu culpa! —Le digo acercándome a él. Carrick ve a nuestra hija y se llenan sus ojos de furia.
— ¡Voy a cortarle las bolas a ese maldito bastardo! —Espeta con furia
—Me temo que eso ya no será necesario. —Dice una voz en la entrada de la habitación, todos volteamos a ver al teniente Clark.
— ¿A qué se refiere con eso? —Le dice mi marido, molesto. — ¡Intentó violar a mi hija! ¡Mató a mi hijo en ese maldito accidente de aéreo! ¡Golpeó a su novia tan salvajemente que ahora se debate entre la vida y la muerte junto con mi nieto! ... ¡Castrarlo es lo menos que se merece! —Dice Carrick con furia.
—Me refiero a que acabo de hablar con los doctores que atienden el caso de Hyde, al parecer la Señorita Steele se le adelantó, señor Grey. puedo decir que tiene una buena puntería, aunque de solo pensarlo me dé algo de grima. —Dice el detective Clark.
— ¡Sigo sin entender! —espeta Carrick.
—La señorita Steele, le disparo a Hyde, seguramente para defenderse y a la señorita Grey… le dió entre las piernas, los doctores intentaron salvarle, pero perdió mucha sangre, así que tuvieron que hacerlo.
— ¿Hacer qué? — Pregunta Elliot.
— Remover el escroto. —Dice Clark
Todos estamos paralizados, en shock. Aunque puedo ver el escalofrío que recorre el cuerpo de Elliot.
— ¡Se lo tiene muy bien merecido! —Le dice Carrick.
—La pequeña sí que es de armas tomar ¡he! —Comenta mi hijo con los ojos abiertos.
—Lo que nos lleva a la pregunta… ¿Alguno sabe de dónde sacó esa arma la Señorita Steele? —Pregunta Clark.
—Eso tendrá que preguntárselo a ella misma si sobrevive a la operación, pero desde ya le digo que como su abogado, ella no tiene permitido hablar con usted o con ninguna persona sin que yo esté presente. —Le dice Carrick a Clark.
—Tranquilo Señor Grey, yo simplemente quiero atar los cabos sueltos, el departamento no tiene ninguna intención de procesar a una mujer que solo quiso defender a su hijo, a la señorita Grey y a ella de su captor.
— ¡Pues entonces no lo insinúe! —Le espeta Carrick de mala gana.
—Lo lamento, pero la situación para ustedes ha cambiado ahora. —Nos dice. —La señora Morgan ha comenzado hablar, al parecer hay un tercer implicado en esta historia, uno con las suficientes influencias como para pagar por los equipos que ha utilizado Hyde. Una bomba diminuta... Un band no tan viejo… drogas… —Nos dice el detective. —En fin Hyde no actuó solo, tiene un cómplice y uno con las suficientes influencias y dinero para poder seguir ensañándose en su contra.
—Piensa que todo esto ha sido por una venganza hacia nosotros. —Le digo incrédula a Clark. — ¡Pero si no tenemos enemigos!
—Es lo que nos ha dicho la señora Morgan, y creo que tiene razón… ¡¿Ha visto las noticias?! —Pregunta Clark, cuando ve nuestras caras de desconcierto continuo. — Los noticieros informan sobre lo ocurrido y que en estos momentos la señorita Steele se encuentra dando a luz al heredero del príncipe de Seattle, como han llamado a su difunto hijo.
Elliot enciende el televisor de la habitación y pone el canal de noticias, con bajo volumen para no molestar a Mia.
"En horas de la tarde, se originó en un reconocido Centro comercial de Seattle el secuestro de la Hermana de unos de los hombres más ricos de Estados Unidos. Mia Grey se encuentra en el hospital central por presunta violación de su captor, Jack Hyde. Quien a su vez también mantenía cautiva a otra mujer, que según nuestras fuentes estaba embarazada de Christian Grey y que quedó en ese estado para hacerse de inmensa fortuna del mismo… Más adelante seguiremos informando".
Veo a la reportera, transmitiendo desde la entrada del hospital… ¿Cómo se habrá podido enterar de esto?, de seguro algún enfermero queriendo sacar un dinero extra por la información… pero han hecho quedar a Ana como una cazafortunas.
Carrick toma el control y apaga el televisor.
—Esto no es algo que nos deba interesar en estos momentos, la gente puede pensar lo que le dé la gana, sin embargo si intentan entrar en esta habitación o la de Ana se las verán negras. —Le dice Carrick a Clark y enseguida llama a Taylor por refuerzo de seguridad.
Una hora después puedo ver a Greene que entra en la habitación de Mia. Me apresuro a salir de la habitación mientras Carrick y Elliot me incitan a ir.
— ¿Cómo fue todo, Mary? —Me apremio a preguntarle.
—Fue una cesaría complicada, Ana había perdido mucho sangre, pero gracias a Dios logramos estabilizarla. Ella está bien, Grace. Ahora se encuentra sedada, está en la sala de recuperación, en una horas la trasladaremos a una habitación.
— ¿Y el niño? —Le pregunto exaltada.
—Como te dije Grace, el niño nació, pero está muy golpeado, tuvimos que entablillarle uno de sus brazos y ponerle intravenosa… está muy delicado.—Me dice en tono profesional, de colega a colega. — Presenta un esfuerzo respiratorio mínimo e ineficaz, una frecuencia cardíaca baja y un tono pobre. A pesar de la ventilación con presión positiva (VPP) con un tubo T, Tuvimos que intubarlo, el pediatra no le da más de veinticuatro horas de vida. —Me dice muy triste. — Lo lamento en verdad, Grace. Sé lo que significa ese niño para ti y para tu familia.
— ¿Puedo verlo? Tal vez podría examinarlo, quiero saber si podemos hacer algo por él. — Le digo esperanzada.
—Desde luego, Grace, pero no te hagas muchas ilusiones, hubo que reanimarlo después del nacimiento para que empezara a respirar, y eso con ayuda… aún hay que hacerle las prueba neonatales, pero está demasiado débil, deberás de ser muy fuerte, Grace.
Yo asiento, entro en la habitación de Mia y pido a Elliot y Carrick que cuiden de mi hija. Me dirijo la unidad neonatal para ver a mi nieto, cuando lo veo allí, tan pequeño y diminuto, luchando por sobrevivir, veo a un pobre bebe de ojos grises en la camilla de emergencia, al que no le gustaba ser tocado… aunque yo tuviera todo ese amor para darle. Veo mi propio bebé. La enfermera está llenando los datos del niño cuando me pregunta su nombre. ¡Yo aún no lo sé! lo único que pude decirle con certeza a la enfermera es que ese niño es el bebé Grey- Steele.
POV Anastasia
Mis parpados están pesados, siento que me duele cada parte de mi cuerpo, siento que todo me da vueltas, desde mi cabeza hasta mi estómago… ¡Mi estómago! Intento mover mis manos hacia él, quiero sentir a mi bebé, ¡No lo siento dentro de mí! ¡No puedo moverme!, intento abrir los ojos, despertar, rogándole a Dios que esto sea solo una horrible pesadilla.
Siento como una neblina blanca me atrae hacia ella, me acerco más y más a un umbral de luz, siento como el calor me abraza y el dolor de mi cuerpo se esfuma, cerca del umbral está alguien esperándome, no puedo ver su rostro pero viene acercándose a mí.
—Mi pequeña Anastasia, mi valiente niña. —Le escucho decir, es una voz que no había escuchado nunca, o por lo menos no lo recuerdo.
— ¿Quién eres? —Le pregunto
—Sabes quién soy amor… ahora debes regresar pronto. Aun tienes muchas cosas que vivir y aprender, ¡tienes que ser fuerte! —Me dice el hombre, que hasta ahora no reconozco, su cara es borrosa.
— ¡Pero ahí se ve muy cálido! —Le digo. — ¡Ahí solo hay dolor! Ya no quiero seguir sufriendo.
— Todo tendrá su recompensa, princesa. Aun no has cumplido tu misión de vida y la lección que debes aprender de ella. Estoy seguro que obtendrás la recompensa que deseas.
—Detrás de esa puerta esta él, estoy segura, es toda la recompensa que quiero y necesito. — Le digo al hombre que cada vez se enfoca más.
El hombre solo muestra una sonrisa, una muy parecida a la de Christian.
— ¡Aun no es tu hora, Anastasia! —Me dice el hombre. —Te estaré esperando cuando llegue el momento.
—Pero… —Junto cuando voy a protestar siento que todo mi cuerpo se mueve y que el mundo gira a mí alrededor.
Abro los ojos lentamente y me encuentro en una habitación de hospital, estoy sola pero no por mucho tiempo. La enfermera Marcia, quien me ha atendido otras veces entra y me ve despierta. Aún estoy aturdida por el sueño que acabo de tener y por los sucesos con Jack y Mia.
— ¿Dónde está mi bebé? —Es lo primero que llego a decir.
—Tranquila, señora. El bebé se encuentra en la unidad neonatal en observación, es un niño prematuro… más adelante vendrá el doctor para evaluarla y decirle acerca del estado de su hijo. —Me dice muy seriamente. —La señora Grey estuvo aquí hace poco, dijo que esperaban a su padre.
— ¿Mia? —Le pregunto.
—Ella se encuentra bien, recuperándose. Está en otra de las habitaciones. —Me dice Marcia. — Por ahora debe descansar y recuperarse, tuvo una cesaría muy difícil, aunque el medico indica que su recuperación puede ser rápida, solo tiene que mantener reposo.
— ¿Cómo está mi bebé? ¡¿Quiero verlo?! — Le exijo.
—Señora Steele, deberá esperar a que el doctor venga y le dé permiso para ir a ver al bebé.
— ¡Pues entonces llame al doctor y que venga a verme ahora mismo! — Algo me dice que tengo que estar con mi bebé.
—Espere señora, por favor no sea impaciente. —Me dice al ver que intento levantarme para salir de mi cama y sale rápidamente de la habitación.
Cinco minutos después, entra nuevamente seguida del doctor Brown y otra doctora a la que no conozco.
—Buenos días Ana. —Me dice el doctor Brown. —Vinimos a evaluarte.
El doctor Brown chequea mis signos vitales e inspecciona una herida que tengo debajo de mi vientre, una que no sabía que tenía, ha de ser la cesárea.
—Al parecer todo se ve bien, pero necesitamos que estés en calma. Por lo pronto vamos a quitarte estos aparatos y solo te dejaremos la vía. —Me dice el doctor.
— ¿Cómo está mi hijo? ¡¿Por qué no me dejan verlo?!
Siento como los tres pares de ojos me ven con condescendencia, ¡Algo está pasando! ¡Algo que no quieren decirme! Me estoy poniendo nerviosa.
—Anastasia, por favor debe calmarse primero. —Me dice el doctor.
— ¡Ya basta, doctor! —Le digo casi gritando. — ¡Exijo saber que está pasando con mi bebé, soy su madre!
—Señora Steele, soy la doctora Bartley. —Soy la doctora que está llevando el caso de su bebé.
—Pensé que era Grace. —Le respondo abruptamente.
—La doctora Trevelyan se encuentra alejada del hospital debido a lo ocurrido con su hija, además por el nexo que tiene con el paciente no es muy ético que sea ella la encargada del niño. Sin embargo ella pudo examinar al niño y llegó a la misma conclusión que todos nosotros.
— ¿Qué conclusión? ¿De qué están hablando? —Me apresuro a decir, aunque tengo el presentimiento de que no quiero oír lo que están a punto de decirme.
—Tuvimos que realizar una cesárea de emergencia señora Steele, usted se encontraba en peligro y había sufrimiento fetal a consecuencia de todos los golpes que recibió, tuvimos que intubarlo para ayudarlo a respirar, al parecer todo ha estado en su contra… Señora Steele, el niño tiene pocas posibilidades de vida, es probable que no resista el día de hoy. —Me dice con voz condescendiente. — ¡Lo lamento, Señora Steele!
