Capitulo 46: Como en el pasado
A la mañana siguiente Harry se despertó cuando sintió el llanto de Kevin. Se levantó, subió las escaleras y entró al cuarto de Bill.
El pelirrojo dormía a pesar del escándalo que estaba montando el bebé. Se acercó al mayor de los Weasley y le pasó la mano por delante del rostro pero ni se inmutó. Harry cogió un frasco vacío que había sobre la mesilla y vio que se trataba de una poción del sueño, por eso el joven no despertaba, ya que esa poción te garantizaba un número determinado de horas de sueño.
Se acercó a la cuna, miró al niño y lo cogió en brazos. Empezó a mecerlo hasta que poco a poco el bebe se calmó. Kevin le miró a los ojos le agarró del dedo cuando Harry fue a acariciarle el rostro.
Y pensar que hace un tiempo yo pensaba en tener dos equipos de Quiddich formados por pequeños pelirrojos como tú- dijo Harry al bebé- cuantas veces soñé con que Alicia y yo teníamos hijos tan parecidos a ti y aún lo sigo soñando. Tu tía es una droga difícil de olvidar.
Sonrió cuando el niño soltó una pequeña verborrea en la que sólo distinguió algunas palabras sueltas. No se percató de que en ese momento alguien, que no había llegado a escuchar sus palabras, se asomaba desde la puerta abierta.
Alicia sonrió al ver la escena.
No sabes cuanto te envidio Kevin- dijo Harry- me encantaría volver a ser un bebé, no tendría que preocuparme por ninguna guerra, podría estar todo el tiempo comiendo, durmiendo y jugando y no tendría problemas con las chicas y con el amor.- acarició la mejilla del bebé que estaba comenzando a quedarse dormido- cuantas veces de pequeño desee ser mayor y ahora que ya soy mayor deseo otra vez ser pequeño. Quien me iba a decir a mi, cuando estaba dentro de esa alacena que sería un mago y el elegido para acabar con un Señor Tenebroso- Harry apartó los ojos humedecidos del bebé y miró la pared. Cuando volvió ha hablar la voz le salió tomada- Muchas veces me pregunto como habría sido la vida si mis padres no hubiesen muerto y yo si- Alicia se apoyó en la pared y dejó escapar una silenciosas lágrimas- Sirius hubiese sido mucho más feliz- sonrió con tristeza- el mismo me lo dijo, además no haría daño a la gente que me quiere y que yo quiero- miró al bebe- Disfruta de tu niñez Kevin, porque son los mejores años de la vida y los que más rápido pasan, luego llegan los problemas y las preocupaciones.
El niño se había dormido, lo dejó en la cuna con cuidado y cuando salió del cuarto, Alicia ya no estaba allí.
Los chicos desayunaban tranquilamente en la cocina. Habían decidido esa mañana, ir a acompañar a Hermione al cementerio muggle para que visitara las tumbas de sus padres. Entendían que la chica quería ver a sus padres antes de que terminasen las vacaciones de Semana Santa que ya estaban llegando a su fin.
Tras terminar todos de desayunar, se aparecieron en el cementerio muggle en el que estaban enterrados los Señores Granger. Caminaron entre las tumbas y se detuvieron antes de llegar bajo el árbol donde estaban enterrados.
Hermione continuó sola hasta detenerse frente a las dos lápidas. La castaña se enfundó con fuerza en su capa, esa mañana estaba siendo especialmente fresca. El viento movía sus cabellos.
Hola Mamá, hola Papá- dijo Hermione conteniendo las innumerables lágrimas que se agolpaban en sus ojos miel- siento haber tardado en visitaros pero estuve muy ocupada, hay muchas cosas que hacer en tiempos de guerra, cosas que espero que os enorgullezcan. Las cosas no van bien y ahora que más os necesito no estáis. La guerra parece interminable y Ron y yo hemos roto- una lágrima consiguió romper la barrera y pronto las otras la siguieron- Cree que le he engañado con Viktor pero no es así, yo nunca podría engañarle porque le quiero mucho, vosotros lo sabéis.
Los chicos observaban a su amiga hablar, no lograban escuchar lo que decía porque hablaba muy bajito y estaba bastante lejos. La vieron arrodillarse y oyeron sus fuertes sollozos.
Ginny hizo el amago de acercarse pero sintió que alguien le agarraba el brazo. Se giró y vio a Ron que miraba fijamente a Hermione. La soltó y se acercó a la castaña.
Hermione estaba tumbada en el suelo. El pelirrojo llegó hasta donde estaba y se tumbó junto a ella, la vio llorar. Sus miradas quedaron conectadas.
Ron estiró la mano y cogió la de la joven. La acarició lentamente y se la llevó a los labios hasta que la besó con suavidad. Hermione cerró los ojos y respiró la tranquilidad que le brindaba estar junto a él.
Ellos no querrían verte así- dijo Ron. La castaña le miró.- entiendo como te sientes, mamá esta muerta y al principio, todas las noches lloraba su muerte, la de mis hermanos y la de Fleur- Hermione se sorprendió al ver que el chico le estaba abriendo el corazón como hacía mucho que no hacía- pero luego me di cuenta de que ellos no querrían que estuviese así, no significa que los haya olvidado y que el dolor se haya ido pero- sonrió con ternura, esas sonrisa que a Hermione siempre le habían encantado, en esa sonrisa volvió a ver al niño que conoció en ese tren hace ya seis años- en vez de estar triste y de dejarme morir, yo vivo y sonrió por ellos para que cuando ellos me miren desde el cielo no se entristezcan y sean felices.
Ron se incorporó aun con esa sonrisa en los labios y Hermione también lo hizo, quedando sentados uno enfrente del otro. El pelirrojo le acarició el rostro con una mano y luego le dio un beso en la frente.
Ellos siempre están contigo, Herms- le susurró al oído- en cada paso que das en la vida, te acompañan y te protegen. Así que no llores más porque si te ven llorar, ellos también lloraran.
Ron se puso en pie, Hermione lo observó con gratitud y él le tendió la mano para ayudarla. La castaña agarró la mano de Ron y se puso en pie.
Todo va estar bien, Herms- dijo Ron restregando cariñosamente su mano contra su espalda- ya lo verás.
Alicia se encontraba en la habitación donde estaba el tapiz de la familia Black. Estaba mirando a través de la ventana apoyada en el marco de la misma.
Observaba pasear a la poca gente que se atrevía a salir en esos tiempos a la calle. Miró el cielo, ya había anochecido a pesar de ser tan sólo las cinco de la tarde.
Comenzó a llover, finas gotas de agua chocaban contra los cristales, empapándolos. La gente comenzó a correr hacía sus casas mientras el horizonte se iluminaba por los relámpagos y el silencio se rompía con el sonido de los truenos.
Sintió como alguien le rodeaba la cintura y la pegaban a un cuerpo duro. Sintió un calido aliento en su oreja. Se volteó despacio para encontrarse entre los brazos de Harry. Sus miradas se encontraron y se perdió en ese océano verde.
Eres tan sólo producto de mi imaginación- murmuró Alicia- siempre eres producto de mi imaginación.
Pues aprovéchate- susurró Harry.
Se acercó a ella y unió sus labios con suavidad, una corriente eléctrica la recorrió todo el cuerpo. Sentía como Harry jugueteaba con sus labios, ella se puso de puntillas y le rodeó el cuello con los brazos.
Alicia abrió la boca y le permitió el paso a la lengua de él. Le recorrió por completo haciendo que ella soltase un gemido de placer.Las manos de él le acariciaron la cintura, las metió bajo la camisa y le corrió la espalda percatándose de que no llevaba sostén.
Harry dejó de besarle los labios y comenzó a juguetear con su cuello, su oreja, llenándola de besos, suaves caricias. Alicia cerró los ojos.
Eres más real que otra veces- susurró Alicia- eres más real que la alucinación de hace unas horas, cada vez son más reales ¿Por qué me atormentas?
Harry besó su cuello, su oreja, su barbilla y por último sus labios. Sólo se despegó de ellos unos milímetros.
Shh, pequeña- la dio otro beso- no deseo atormentarte.
Capturó de nuevo sus labios en un beso hambriento. Ella se aferró con fuerza a él y Harry la pegó más a su cuerpo.
La puerta se abrió sobresaltando a Alicia que se apartó de Harry.
Siento haberos interrumpido- dijo Hermione y Alicia miró a Harry.
Si Hermione podía verlo, eso significaba que no era una alucinación de ella sino el verdadero Harry. Se sintió estúpida por haberse dejado engañar de esa forma.
El moreno le devolvió la mirada, y vio el enfado en los ojos de ella. Se giró a Hermione pero esta ya se había marchado cerrando la puerta tras de si.
Eres un…-
Cuidado con lo que vas a decir- dijo Harry mirándola- puede que más tarde te arrepientas.
Tranquilo, no me voy a arrepentir- dijo Alicia furiosa y le dio un empujón que no le movió del sitio- eres un mentiroso.
Yo no te he mentido- dijo Harry siguiéndola con la mirada mientras ella se movía por toda la habitación- tú creíste que era un producto de tu imaginación y te deje creerlo.
Te aprovechaste- dijo Alicia.
Sí, lo hice- dijo Harry- y lo volvería hacer. No puedes culparme por ello.
Alicia se volteó y le miró con incredulidad.
¿Qué no puedo culparte por ello?- preguntó Alicia con los ojos humedecidos- te he pedido que me dejes en paz, te estoy haciendo el vacío porque te quiero olvidar y tú te empeñas en acosarme.
No te esta resultando fácil olvidarme si crees verme cuando no es así- dijo Harry.
¿Qué te importa si me esta resultando fácil o no olvidarte?- dijo Alicia viendo como Harry se acercaba a ella- tú querías que te dejase en paz y ahora que lo estoy haciendo, no paras de acosarme. Déjame en paz.
Alicia se apoyó en la pared con unas suaves lágrimas recorriéndole el rostro, se tapó con ambas manos. Harry se apoyó en la pared, junto a ella. Y guardaron silencio, sólo se oían los hipidos de Alicia.
No quiero que me olvides- dijo Harry mirándose los zapatos- no soporto que no me hables, que hagas como que no existo.
Antes querías que te olvidara, que te dejase en paz- dijo Alicia sin mirarlo.
Pero ahora me he dado cuenta de que no soporto tu indiferencia- dijo Harry.
Es lo mejor Harry- suspiró Alicia.
¿Lo mejor?- preguntó Harry incrédulamente- ¿Lo mejor para quién?
Para los dos- respondió Alicia en un susurro.
Para mi no- dijo Harry.
¡¿Qué prefieres que te odie?!- dijo Alicia elevando la voz.
¡Sí!- gritó Harry sorprendiéndola, nunca hubiese esperado esa respuesta- ¡Ódiame, quiéreme, enfurécete conmigo, me da igual pero no me ignores, prefiero que me odies porque sabré que soy algo en tu vida aunque sólo sea un mal recuerdo!- la cogió de los brazos y la zarandeó- ¡No te alejes más de mi!
Suéltame por favor- pidió Alicia llorando y forcejeando con él- ¡Suéltame me haces daño!
¡Deja de hacer como si fuera invisible¡Quiero que me mires, que me hables y que me escuches!- dijo Harry- ¡Ódiame, si no puedes quererme, ódiame porque prefiero que me odies a serte indiferente!
¡Basta, suéltame!- gritó Alicia y tiró con fuerza para soltarse.
El ruido que hizo la tela al desquebrajarse hizo que los gritos cesasen. Alicia perdió el equilibrio y cayó al suelo. La blusa se había roto dejando parte de su cuerpo al descubierto.
Alicia…-
¿Qué esta pasando aquí?- dijo Sirius al abrir la puerta.
Quedó en silencio al ver la escena. Los dos chicos miraron hacía la puerta, por el rostro de la joven aun resbalaban silenciosas lágrimas.
La pelirroja se puso en pie agarrándose la camisa y pasó por al lado de Harry. Este la cogió de la muñeca, ella se soltó bruscamente y le miró.
No vuelvas a tocarme en tu mísera vida- dijo Alicia.
Harry la vio alejarse, con su mirada clavada en la memoria. No había odio, había miedo y eso no lo quería él, no quería que ella le tuviese miedo.
No sé en que me he convertido- dijo Harry mirando por la ventana- me tiene miedo.
Sirius se quedó mirándole junto a la puerta, cerró y se acercó al muchacho. Él también miró a través de la ventana.
Has cambiado mucho, Harry- dijo el animago.
Lo sé- dijo Harry y soltó un suspiro- ¿Seguís pensando que Inez me ha embrujado?
Sí- respondió Sirius mirándole- ¿Por qué¿Tú también lo piensas?
Sí- dijo Harry haciendo sonreír a su padrino- pero no sé como. Y ya no importa. Alicia pretende olvidarme.
No puedo creerlo ¿Harry Potter rindiéndose?- dijo Sirius y Harry lo miró- claro que importa, ella debe pagar por lo que te ha hecho y si nos enteramos de lo que te esta haciendo entonces a Alicia le será más fácil perdonarte.
¿Y si no me perdona?- dijo Harry.
Lo hará- dijo Sirius poniéndole una mano en el hombro.
Cuando volvamos a Hogwarts pienso dejar a Inez- dijo Harry y Sirius sonrió.
Haces bien- dijo Sirius y ambos miraron de nuevo por la ventana, guardaron silencio.
Siento lo que te dije Sirius- dijo Harry- yo… me alegro de que esa noche no murieses.
Perdóname tú a mí- dijo el animago- pero soy un bocazas.
Los dos nos equivocamos- dijo Harry sonriendo.
¡Oh sí!- dijo Sirius riendo entre dientes- ¿Todo olvidado?
Todo olvidado- dijo Harry sonriendo.
Hermione se encontraba en su cuarto. Estaba contenta por lo que acababa de ver, Alicia y Harry se estaban besando, lo que podía suponer una reconciliación. Pero sus esperanzas de que volviesen juntos se rompieron cuando vio entrar al cuarto a Alicia que iba llorando y con la camisa abierta.
La pelirroja estaba tan triste que se había tumbado en su cama sin darse cuenta de que Hermione estaba allí, mirándola. La castaña se puso en pie y se sentó en la cama de Alicia.
¿Qué ha pasado, cielo?- dijo acariciándole el pelo.
Hermione…- Alicia la miró y se abrazó a ella con fuerza mientras estallaba en un llanto amargo- ya no puedo más. Harry…
Te estabas besando con él ¿No volvéis a ser novios?- preguntó Hermione.
Alicia soltó un suspiro y miró a Hermione que la tenía agarrada de una mano para reconfortarla.
Si cada vez que nos hubiésemos besado desde que lo dejamos hubiésemos vuelto- dijo Alicia- hace mucho que estaríamos otra vez juntos.
¿Quieres decir que ya os habéis besado antes?- dijo Hermione.
Sí- dijo Alicia. Dudo unos segundos pero al final continúo- y nos hemos acostado.
¡¿Qué?!- dijo Hermione sorprendida y Alicia se llevó un dedo a los labios para que bajase la voz- cuéntamelo todo.
Alicia empezó a relatarle todo lo sucedido con Harry después de haber roto con él, lo que había pasado entre ellos, las cosas que el joven le decía y el cambio en sus palabras de un tiempo hasta ahora.
Y ahora no quiere que lo olvides- dijo Hermione y Alicia asintió aun con lágrimas en los ojos- pues no lo olvides- Alicia le miró sorprendida- no me mires así, él te pide que no lo olvides, tú le quieres, a lo mejor quiere volver contigo…
Sí y mientras estar con la zorra de Butler- dijo Alicia apartando la mano que Hermione le cogía y sentándose en el borde de la cama- ya me ha dejado muy claro un millón de veces que ama a Butler- se puso en pie, furiosa- Y que yo soy sólo un pasatiempo.
¿Y si te dijese que te quiere¿Qué se ha dado cuenta de que en realidad a quien ama es a ti y que va a dejar a Butler?- dijo Hermione mirando la espalda de su amiga- ¿Volverías con él?
Alicia suspiró y se dio la vuelta para mirar a su amiga.
No lo sé, Herms- dijo Alicia- no lo sé después de todo lo que ha ocurrido.
¡Ron, cuidado!- gritó Hermione.
Gracias al aviso de Hermione, Ron logró incrustar a "Algol" en el pecho de un vampiro que se hizo polvo.
El ataque había comenzado hacía un par de horas, los había pillado cenando y se habían desaparecido donde la marca de la Orden del Fénix les había indicado.
Se habían encontrado en medio de un ataque de vampiros, licántropos y mortífagos y allí se encontraban ni más ni menos que Drácula, Conor, Katrina, Janas y Zaira.
Ron no sabía como pero Drácula había terminado atrapando a Hermione y ahora a utilizaba como escudo. Las afiladas uñas estaban en el cuello de la joven y Ron sabía que cortaban como cuchillos.
Debería matarla ¿no? Tú matas a mis hijos- dijo Drácula- o tal vez, si- sonrió abiertamente- tal vez debería hacerla una de nosotros.
¡NO!- gritó Ron cuando vio como Drácula cogía con una mano la cabeza de Hermione y la hizo a un lado para estirar su cuello y poder morderla con mayor facilidad.
Drácula miró a Ron y le enseñó los comillos en una sonrisa divertida. Con una uña acarició el cuello de Hermione que se estremeció bajo el contacto.
Es importante para ti- susurró Drácula- seguro que es tu chica y ahora la damisela está en apuros ¿Qué va ha hacer el caballero?
¡Suéltala!- dijo Ron- ¡Tú enemistad es conmigo¡Es a mí a quien odias! Si no la sueltas…
¿Qué harás?- dijo Drácula con sus susurrante voz y una sonrisa.
Una joven bajita y robusta, de mirada vacía tras haber pasado unas semanas en Azkaban y que se llamaba Anne Fulister se encontró con la mirada del Ángel Vengador. Fría, calculadora y terrorífica era la visión que tenía ante ella de la pelirroja.
Venganza- dijo Alicia con una sonrisa- esa palabra es música para mis oídos- sonrió aún más al ver el miedo reflejado en los ojos de la muchacha- parece que viste el cadáver de tu amiga. Ella supo antes de morir que era el Ángel Vengador, creo que tú también tienes derecho a saberlo.
No voy a morir- dijo Fulister con la voz llena de terror.
Sacó su daga y con la otra sujetó fuertemente la varita. Alicia no se inmutó, miraba con tranquilidad a la joven.
¿Supiste que fui yo quien mató a Stoquer?- preguntó Alicia.
Nos lo imaginamos- dijo Anne- porque unos mortífagos nos dijeron que habían visto como la perseguías hasta el callejón. Y nos imaginamos que ibas a ir a por los demás.
¿Llorasteis?- dijo Alicia y Fulister la miró extrañada, no se esperaba esa pregunta- ¿Llorasteis su muerte?
No- repuso la mortífaga.
Yo si lloré ¿Sabes?- dijo Alicia sonriendo con tristeza- lloré cuando mi familia fue asesinada, cuando algunos de mis amigos fueron asesinados, lloré incluso cuando maté a Stoquer. Es triste ver que a Stoquer no la lloraron ni siquiera sus "amigas", es triste pensar que nadie te llorará cuando mueras. Simplemente porque no le importas a nadie.
¡Cállate!- dijo Fulister con voz temblorosa.
Alicia sonrió al ver como la joven se derrumbaba ante sus palabras, ante esas terribles verdades que le estaba diciendo.
¿Sus padres la lloraron?- dijo Alicia.
La pelirroja la miró a los ojos y utilizo la Legilimancia con ella para poder ver lo que estaba pasando. Sonrió al ver el recuerdo de la joven. Los vio todos a través de los ojos de Fulister.
"Pansy Parkinson, Alan Cuper, Emily Bulstrode y una pareja algo mayor que debían de ser los padres de Stoquer estaban en la sala circular acompañando a Voldemort que estaba sentado en su trono. Junto a él estaba Colagusano y a sus pies dormitaba Nagini.
Las dobles puertas de madera se abrieron con un chirrido y por ella entró Morgana, Snape y Mcnair que llevaba un cuerpo entre sus brazos. El cuerpo de Jenny Stoquer.
Ha sido uno de los pocos cuerpos que pudimos rescatar antes de que se los llevasen- dijo Mcnair dejando el cadáver en el suelo frente a sus padres que lo miraban con indiferencia.
¿Quién ha sido?- preguntó el hombre.
Alicia Weasley según han dicho algunos de los mortífagos que vieron como ella seguía a su hija- dijo Mcnair.
Siempre fue una inútil- dijo la madre de Stoquer mirando a su hija- sabía que nos terminaría dejando en evidencia ante nuestro señor- miró a Voldemort y le hizo una reverencia- sentimos la incompetencia de nuestra hija.
Voldemort hizo un gesto de despreocupación.
¿Qué queréis hacer con el cuerpo?- dijo Voldemort.
Déselo a los licántropos y vampiros como alimento, mi señor- dijo el señor Stoquer.
Emily tragó saliva, los padres de Stoquer hicieron una reverencia a Voldemort y la mujer cogió del brazo a su marido.
Podéis marcharos- dijo Voldemort.
La pareja pasó por encima del cadáver de su hija y se marchó de allí sin mirar atrás, sin derramar una sola lágrima.
Llevádselo a los licántropos y vampiros- dijo Voldemort- ya no me sirve para nada."
Alicia salió de la mente de Fulister.
Como alimento de vampiros y licántropos- dijo Alicia- ese es tú final cuando mueras.
¿Cómo…?- empezó Fulister.
Legilimancia- dijo Alicia- una habilidad difícil pero que yo domino.
No voy a morir- dijo Fulister temblando incontrolablemente.
Siento desilusionarte- dijo Alicia- pero cuando me propongo algo, lo hago. Y me he propuesto acabar con los asesinos de mi familia. Stoquer fue la primera y tú serás la segunda.
¡NO VOY A MORIR!- gritó Anne abalanzándose sobre Alicia para clavarle la daga.
Alicia se llevó la mano al cinto, cogió su daga y con un simple movimiento le arrebato la vida a su enemiga.
Un corte en la garganta de la que emanó sangre, salpicó a Alicia en el rostro. La mortífaga cayó al suelo, la pelirroja le dio la vuelta y se sentó sobre ella para verla agonizar.
Tu cara fue una de las últimas cosas que vio mi familia- dijo Alicia- y la mía va a ser la última que veas.
No… quiero… morir- dijo Fulister ahogadamente.
Una bocanada de sangre salió de su boca al terminar la frase.
Mi familia tampoco- dijo Alicia con la voz quebrada- y no os importó.
La mortífaga murió en pocos minutos. Alicia cogió su daga y la acercó a la frente de su enemiga. Dejó escapar una lágrima. A fin de cuentas, si habría una persona que lloraría la muerte de Anne Fulister.
Ron poco a poco había logrado acercarse a Hermione y Drácula que le seguía cada movimiento con la mirada y apretando más fuerte a la chica contra su cuerpo.
¡Suéltala¡Es a mí a quien quieres!- dijo Ron.
Si pero ella me gusta, es bonita- sonrió Drácula- tienes buen gusto, pelirrojo.
¡Suéltala! - repitió Ron apretando los puños y haciendo chirriar los dientes.
Que divertidos sois los mortales- rió Drácula- os ponéis nerviosos muy pronto.
¡SUÉLTALA TE DIJE!- gritó Ron haciendo reír más a su enemigo.
Lo que yo decía- dijo Drácula.
Hermione, cuando yo diga, agáchate ¿Podrás? Por lo menos intenta apartarte de él todo lo que puedas ¿Vale?- dijo Ron telepáticamente.
Vale- respondió Hermione.
La vida es larga, muy larga para estar nerviosos- dijo Drácula- y para ella podría ser muy larga, eterna como la mía.
Lo siento pero vivir tanto tiempo sería aburrido- dijo Ron- tú eres aburrido. Todo el tiempo durmiendo en un ataúd, bebiendo sangre, sin poder comer ajo y durmiendo por las mañanas. Una vida monótona. Y estoy seguro de que Hermione no quiere esa vida ¿verdad?
No, no la quiero- dijo Hermione y Drácula la miró.
Ves, ya no eres lo que eras, antes podías parecer interesante- dijo Ron mirándole con desinterés- pero ahora pareces aburrido.
Sigo siendo interesante- dijo Drácula- soy el Señor de los Vampiros. El primero.
No me cuentes tu vida, que es muy larga y aburrida- dijo Ron haciendo que Drácula abriese mucho los ojos, indignado.
Ron sonrió al darse cuenta de que estaba consiguiendo lo que quería, Drácula estaba perdiendo el interés por Hermione y estaba centrando toda su atención en él.
¡Cállate, maldito mocoso!- gritó Drácula.
¡YA!- gritó Ron.
Hermione consiguió apartarse bastante de Drácula que había soltado bastante su amarre. Ron levantó el brazo en dirección a su enemigo y del antebrazo le salió una estaca que se clavó en el hombro del vampiro que soltó a Hermione y se desapareció enseñando los colmillos al pelirrojo.
El chico se acercó a la castaña que estaba en el suelo tras a ver caído por el empujón de Drácula. Se agachó junto a ella.
¿Estás bien?- dijo Ron.
Sí ¿Le has matado?- preguntó Hermione.
No, le he dado cerca del corazón pero no- dijo Ron.
¿Cómo has hecho lo de la estaca?- preguntó Hermione- no la tenías en la mano.
Ron se subió la manga del suéter. Hermione se sorprendió al ver un mecanismo de metal amarrado en el antebrazo del chico. Era una especie de guante, en la parte del antebrazo había unos enganches donde se suponía iba la estaca sujeta. El guante llegaba hasta la palma de la mano en donde había una especie de botón.
Ron cogió una estaca.
Mira, la estaca se agarra a estos enganches- dijo Ron bajo la atenta mirada de Hermione- yo cierro la mano, aprieto el botón y sale la estaca. Es un mecanismo sencillo, y la estaca sale lo suficientemente fuerte y rápida como para atravesar a un vampiro.
¿De donde lo has sacado?- preguntó Hermione.
Lo he hecho yo- dijo Ron y la castaña le miró sorprendida- desde que nos peleamos pues aparte de entrar, también empecé a preparar armas y esto es lo que ha salido. Es útil y pillas por sorpresa a tu enemigo- sonrió al ver la cara de Hermione- no soy tan tonto e inútil, Hermione.
Eso ya lo sabía- dijo la castaña- es un buen trabajo, Ronald.
El ataque había terminado y ellos no se habían dado cuenta, escondidos en aquel callejón, se miraban a los ojos hasta que Draco se acercó a ellos y Ron le miró.
¿Estáis bien?- dijo Draco.
Sí- dijo Ron mientras él y Hermione se ponían en pie- vayámonos.
Los tres chicos se desaparecieron envueltos en estrellas.
Unas cuantas horas después de que el ataque hubiese terminado, Mcnair entró en la sala circular que estaba en la torre más alta del cuartel Oscuro. Cargaba entre sus brazos un cadáver.
Voldemort no estaba sólo cuando el hombre entró. Cuper, Pansy, Emily y Colagusano estaban con él, dándole los detalles del ataque. Nagini se enrollaba en la pierna de su amo.
Mcnair dejó caer el cuerpo con brusquedad y todos le miraron. El muerto había quedado a sus pies, el mortífago le cogió del cabello y le levantó el rostro para que pudiesen ver que se trataba de Anne Fulister.
La sangre reseca en su cuello, los ojos en blanco y un número dos grabado en su frente con cortes hizo que Pansy y Emily sintiesen escalofríos por el cuerpo y unas inmensas ganas de vomitar.
Alicia…- dijo Voldemort.
Parece que si mi señor- dijo Mcnair y señaló la frente- un dos por ser la segunda victima de su venganza. Pero aún hay más.
El mortífago le quitó la capa al cadáver y abrió el suéter negro que llevaba. Debajo tenía una camiseta blanca con un mensaje escrito seguramente con la sangre de la victima.
Uno a uno iréis cayendo. Pagaréis por lo de mi familia. El Ángel Vengador- leyó Cuper en alto- Alicia inconfundiblemente.
Está furiosa- rió Voldemort- no va a descansar hasta acabar con vosotros tres.
Pansy y Emily estaban blancas del miedo, en cambio Cuper sonreía.
La estaré esperando- dijo Cuper y Voldemort sonrió.
A la mañana siguiente Ron se encontraba en la cocina con el libro de Historia de la Magia y un pergamino. Estaba terminando lo últimos deberes que le quedaban y que le habían mandado para las vacaciones.
Los había dejado para el final y al día siguiente ya tenían que volver a Hogwarts. Por suerte se había levantado temprano y ya sólo le quedaba la redacción sobre "La revolución de los duendes de 1503"
Se rascaba la cabeza desesperado mientras oía a Charlie y Alex hablar en secretismo como un par de enamorados y reír como idiotas, según la opinión del mismo Ron.
¿Os importaría dejaros un rato de tonterías?- pidió Ron mirándolos.
Lo siento- rió Alex que estaba sentada sobre las piernas de Charlie que sonrió a su hermano.
¿Estresado?- preguntó Charlie.
Sí- dijo Ron buscando en su libro cosas que poner para la redacción.
¿Por qué no le pides ayuda a Hermione? Ella siempre te ha ayudado con los deberes- sugirió Charlie.
Sí, antes de que lo dejásemos ¿Recuerdas?- dijo Ron mirando a su hermano.
No creo que ha ella le importe que le pidas ayuda con los deberes- dijo Charlie.
Se nota que no conoces a Hermione como yo- dijo Ron- seguro que si le pido ayuda me dirá que sólo le hablo cuando me interesa, que ahora que necesito ayuda es cuando le hablo.
¿Y no es así?- dijo Alex sonriendo.
No- dijo Ron- bueno sí… pero si no la he hablado antes es porque estaba enfadado con ella por haberme engañado. Me vio la cara de idiota cuando me engañó con Krum.
Sólo se estaban abrazando- dijo Charlie.
¿Cómo lo sabes? Tú no estabas allí- dijo Ron con el ceño fruncido.
Me lo dijo Alicia- dijo Charlie sonriendo.
Pues dile a Alicia que yo vi más que un abrazo- dijo Ron con enfado- hubo toqueteos.
¿Ah si?- dijo Alex- ¿Qué clase de toqueteos?
Pues…- Ron empezó a moverse como si estuviese abrazando a alguien invisible e intentando explicar a la vez la clase de toqueteos que el imagino ver- pues toqueteos.
¡Aih Ron!- suspiró Alex saliendo de la cocina mientras negaba con la cabeza.
¿Qué?- dijo Ron.
Que eres un cabeza hueca, hermano- dijo Charlie- estás dejando escapar a una chica maravillosa porque eres un orgulloso y un celoso. Vete a pedir ayuda a Herms y habla con ella como cuando erais amigos. Puede que si volvéis a comportaros como antes, ella te perdone con mayor facilidad.
No pienso ir- dijo Ron orgullosamente y Charlie negó con la cabeza.
Hermione estaba en el salón de la casa, ojeando el libro de Historia de la Magia para poder terminar la redacción que el profesor Binns le había puesto.
Estaba concentrada en la lectura del libro cuando la puerta se abrió y por ella entró Alex que se sentó en el sillón junto a ella y se puso a ojear el Profeta que llevaba en sus manos.
¿Qué haces?- dijo Alex después de unos minutos de silencio.
Termino una redacción de Historia de la Magia- dijo Hermione.
Larga redacción- dijo Alex viendo sorprendida la extensión del pergamino. La joven miró a Hermione unos segundos, permaneció en silencio y luego continúo leyendo el periódico- creo que Ron también estaba haciendo esa misma redacción.
¿Ah si?- dijo Hermione sin dejar de escribir.
Sí- dijo Alex mirando a la chica de reojo- y creo que necesitaba ayuda.
Ya- dijo Hermione sonriendo y mirando a la chica- ¿Por qué no terminas de decir lo que quieres decir, Alex?
¿Yo¿Por qué piensas que quiero decirte algo?- dijo Alex señalándose a si misma.
Porque me estás hablando de Ron- dijo Hermione.
Alex la miró unos segundos en silencio y luego sonrió divertida.
Chica lista, Herms- dijo Alex sonriendo- pues verás Ron no quiere venir a pedirte ayuda porque piensa que le vas a reclamar.
Cree que voy a echarle en cara que solo viene a mí cuando necesita ayuda con los deberes- dijo Hermione un poco molesta.
¿Y está en lo cierto?- preguntó Alex.
Pues sí… estoy harta de que sólo se acuerde de mi cuando necesita ayuda con los deberes- dijo Hermione furiosa- si me dejo, lo hizo para lo bueno y para lo malo, si quiere ayuda que se lo pida a otra persona.
Vamos Herms, ya sabes como es Ron- dijo Alex- es un orgullosos incapaz de dar su brazo a torcer.
¿Y por qué no lo da él, lo tengo que dar yo?- preguntó Hermione molesta- si quiere ayuda que venga a pedírmela él y no te mande a ti.
No me ha mandado, he venido yo por mi cuenta- dijo Alex mirándola a los ojos- pero yo se lo digo.
Alex se levantó, salió del salón y cerró la puerta tras ella. En el pasillo se encontró a Ron y Charlie que salían de la cocina. El primero iba cargado con los libros y los pergaminos.
Ha decidido pedirle ayuda a Herms- dijo Ron.
Eh… bien- dijo Alex- pero ten cuidado esta un poco… susceptible.
Ron asintió y entró en el cuarto. Alex y Charlie corrieron a la puerta y se acercaron a escuchar.
El menor de los Weasley se sentó junto a Hermione. La castaña lo miró furibunda y Ron se achantó un poco. Sólo te atrevió ha hablar cuando la joven volvió a su redacción.
Herms ¿Crees que podrías ayudarme con esto?- preguntó Ron.
Para ti Hermione- dijo la castaña- ¿Y en que necesitas ayuda?
Ron la miró con el ceño fruncido, no le había gustado que no la dejase llamar Herms.
En la redacción de Historia de la Magia, HERMIONE- dijo Ron recalcando la última palabra.
No uses ese tono conmigo, Ronald Weasley- dijo Hermione molesta.
Pues tú no me digas como debo o no debo llamarte- dijo Ron- o es que sólo te puede llamar así tu querido Viky.
Al otro lado de la puerta Alex y Charlie se llevaron las manos a la cabeza.
No le llames así- dijo Hermione- su nombre es Viktor y por lo menos él no es un crío celoso.
Claro que no- dijo Ron- él es todo un hombre.
Pues sí- chilló Hermione fuera de sus casillas poniéndose en pie.
Claro por eso me adornaste la cabeza con él- dijo Ron también poniéndose en pie- porque es todo un hombre.
Yo no te engañé- chilló enardecida Hermione- ¿Y sabes una cosa? Estoy harta de pedirte perdón cuando no hice nada malo. Cuando te des cuenta de lo equivocado que estabas, va a ser demasiado tarde para volver conmigo.
¿Y quién a dicho que quiera volver contigo?- dijo Ron.
Hermione le miró con los ojos humedecidos, recogió sus cosas y abrió la puerta. Alex y Charlie estuvieron apunto de caer pero lograron guardar el equilibrio.
Permiso- dijo Hermione molesta y se hizo paso entre los dos chicos.
Alex y Charlie miraron a Ron que estaba dando patadas a un sillón.
¿Qué?- dijo molesto el menor de los pelirrojos.
Ambos negaron con la cabeza y se alejaron de la habitación. Charlie suspiro, ese par se volvían a comportar como en el pasado, con sus peleas.
