¿NOS CONOCIMOS ANTES?
NO SE PIERDAN VULNERANT OMNES, ULTIMA NECAT.
Danny: Pues si, sé muy bien que es muy injusto pero desgraciadamente no puedo actualizar como antes, de verdad lo siento muchísimo, pero no puedo, pero te aseguro que a partir de este capitulo, todo se pondrá mejor. Gracias por tu review.
Silvia: Una vez mas gracias por seguir aquí y estoy de acuerdo contigo, Florencia tiene el don, y por ello es fantástica. Una vez mas gracias por tu review.
Cande: No tienes idea de lo importante que es para mi que leas este fic, porque tu ya lo leíste en ingles y que todavía te molestes en dejar review es, simplemente lindo de tu parte. Muchas gracias.
Mónica: A pesar de tu poco tiempo lo usas para dejarme review y te lo agradezco. Ahora dices ir a leer el otro fic, mhmm creo que no me podrás dejar review. Jeje se lo que digo. Gracias y cuando leas este capitulo, disfrútalo mucho. Un besote.
Elizabeth: Extrañé tu comentario.
Nallely mcr: Como siempre digo la escuela es primero, así que no te preocupes y me da mucho gusto que cuando encuentras tiempo te pasas por aquí a leer. En lo que dices de Barbosa tienes razón, Barbosa de cierta manera siempre ha envidiado la suerte de Jack, la inteligencia, su audacia, en realidad todo, por eso siempre ha actuado mal con él, y el robarle el barco es una manera de decir que es mas inteligente que él pero al final Jack siempre termina recuperando su barco así que Barbosa siempre terminara perdiendo al lado de Jack. Te agradezco muchísimo tu review y si, date un tiempo y síguete pasando por aquí para dejarme un review. Un beso.
Cecilia: Hola Cecilia, muchas gracias por tu aviso y estuve pendiente y no actualizaste el viernes, hoy voy a pasarme de nuevo por tu fic a ver si ya lo hiciste. Chica me tines toda ansiosa. Gracias por tu review.
Megumisakura: Pues muchas gracias, por tu comentario y espero seguir viéndote por aquí.
Anyie: Hola, realmente no recuerdo haberte dado la bienvenida, así que ¡BIENVENIDA! Y espero seguir viéndote pro aquí, me da muchísima alegría que te gusten los dos fics y te agradezco mucho los comentarios. Y sobre lo que dices, efectivamente Elizabeth ya recordó, así que espero que te guste este capitulo.
MUCHAS GRACIAS A QUIENES LEEN PERO NO PUEDEN DEJAR REVIEW, PERO OJALA Y SE ANIMEN. BESOS.
CAPITULO 53
Después de pasar toda la noche en el timón, Jack fue a su cabina para tratar de descansar algo, pero en lugar de conseguir unas horas de sueño, termino por dar algunos pasos alrededor de la cabina del capitán, sintiéndose decididamente infeliz.
¿No era ya hora de que ese maldito buque se sumergiera? No, por supuesto que no lo era. Solo ha pasado una noche. Le recordó una voz amarga en su cabeza.
Jack se sentó en su escritorio resultándole absolutamente molesto hacerlo ya que estaba absolutamente molesto con toda la situación. Le hacia sentir vulnerable, y odiaba sentirse vulnerable. De hecho odiaba la maldita palabra en si, porque sonaba frágil. Ah otra mas. Frágil. Esa tampoco le gustaba. Salvo… cuando hacia referencia a ella… a pesar de odiar la palabra tanto. Ser frágil la hacia a ella vulnerable.
Jack entrecerró los ojos y enterró su cabeza entre sus manos. Probablemente ella lo regañaría por llamarla (Lizzie ¿la pirata Rey? Él sonrió) frágil. Se enojaría, o tal vez no… No estaba seguro. Había más de una Elizabeth Sw. Sí. Swann. Ella podría ser sorprendentemente fuerte y perseverante. Y también podía ser tímida y delicada. Como el mar. Era una metáfora muy repetida, pero no obstante, era cierto. Salvo que el mar no tenía esos voluptuosos labios…
Gimió por dentro con frustración. ¿Qué era eso? ¿Qué demonios era eso?... por supuesto que sabia perfectamente lo que era. Era amargura desgarrante por estar separado de la mujer que ama. Esa era la razón por la cual nunca había considerado buena idea enamorarse. Se rió. Como si le importara ahora. Sus motivaciones. Todas sus motivaciones se habían roto en pedazos, cuando se había sumergido en el océano, un día soleado en Port Royal.
Un día soleado… soleado, cabello dorado… cerró los ojos y casi podía sentir el cabello de ella acariciando su piel… suave… delicado… de ella…
Jack abrió los ojos de mala gana y con un gesto de enojo. Esto simplemente, no estaba funcionando bien. Ella lo amaba, y prefería estar aquí, en el Perla Negra con él, por lo que era totalmente absurdo que estuviera allá.
Tenia que… No, ella no tenia que. Pero era mejor así. Hasta que llegaran a la Fuente era mejor así. Mejor. Rió. Más fácil. Era cobardía. Para que el mozalbete no se enojara, ya que el mozalbete es inmortal. (Por cierto, gracias a ti, compañero)
… Pero él de todos modos debería ir allá. Debería ir al Holandés Errante y alejarla de ahí, regresarla, donde debería, y quería y necesitaba estar. En el Perla. Y decirle a él que se mantuviera alejado de su Lizzie, y golpearlo…
Bueno. Eso podría estar fuera de lugar. Pero él se merecía eso. Pero de hecho, existían inconveniencias. (¿Había sido culpa de él por no haberla cuidado?)
Un llamado a la puerta, sacó a Jack de sus pensamientos. "¡Pasa!" Gritó con dificultad. Mitad infeliz y mitad contento por la interrupción
"¡Aye.!" Gibbs entró rápidamente a la cabina. "¡Ya limpiamos la cabina!" Anunció feliz. "Todo esta brillante y pulido, el armario esta arreglado, cambiamos las cortinas, sacudimos las alfombras."
"No hay alfombras en la cabina Maestre Gibbs." Lo interrumpió Jack severamente, mirando indiferente hacia la nada.
Gibbs dudo. "Aye, no hay. Pero si hubiera las habríamos sacudido." Dijo sonriente, pero su sonrisa se tambaleo ligeramente al ver el rostro frío de Jack. "Ella no esta corriendo ningún peligro." Añadió a sabiendas, en voz baja, después de una pausa.
Jack posó sus ojos en Gibbs, frunció el ceño, pero luego se sentó en su silla y suspiró. "Lo se." Murmuró, apoyando su cabeza sobre su mano.
"Si me permites preguntar Jack… ¿Qué vas a hacer?" Preguntó Gibbs consternado, no del todo seguro de haber echo bien al preguntar.
"¿Sobre que?" Jack lo miró con una mirada interrogativa, frunciendo el ceño.
"Sobre." Gibbs hizo una mueca, cambiando de expresión. "La casa de tu vecino y todo." Dijo con una media sonrisa nerviosa.
Jack parpadeó. "Creo que comienzo a lamentar haberte dado la llave de la bodega de ron." Dijo Jack tristemente. "¿De que demonios estas hablando?" Preguntó irritado, poniéndose de pie.
Gibbs suspiró. "Estoy hablando sobre, no codiciar la casa de tu vecino, o a…" Tomó aire y cambio sus palabras. "A la esposa de tu vecino."
"Fue suficiente." Jack lo interrumpió enojado. "¿Estas dándome lecciones sobre los diez mandamientos? Si es así, odio informarte que ese fue el ultimo en romperse." Hizo una pausa y reflexionando y viéndolo por un momento. "Nueve ya los he roto. Y algunos de ellos más de una vez." Dijo apuntando con su dedo a Gibbs y con un rastro de una sonrisa amarga surco su rostro.
Gibbs se encogió de hombros forzadamente, pero reconoció mansamente. "Jack solo estoy precupa…"
"Entonces deja de preocuparte. Si quieres preocuparte, puedes regresar a cualquier puerto que quieras, siéntate en los muelles y preocúpate de todo lo que quieras. Prefiero tener un contramaestre que no este preocupado todo el tiempo. Los que menos se preocupan, tienen menos necesidad de beber, por lo tanto, este giro de los acontecimientos puede incluso traer algunos beneficios, como un gran ahorro de ron." Dijo Jack tristemente.
Gibbs sonrió. "Prefiero quedarme donde estoy." Dijo con firmeza. "Pero…"
"Si llegase a necesitar un consejero, puedo asegurarte que tu estas en el número uno en mi lista." Lo interrumpió Jack lacónicamente.
"Aye." Gibbs asintió con un suspiro. "Creo que entonces me iré." Dijo resignado.
"Voy a tomar el timón." Dijo Jack regresando de nuevo a su escritorio.
Gibbs lo miró con vacilación. "Pero tu acabas…" Comenzó. (Pensando que Jack había estado toda la noche en el timón) pero entonces se dio cuenta de una vez mas… se estaba preocupando.
"¿Hay algún problema con que el capitán este en el timón de su propio barco, Maestre Gibbs?" Preguntó Jack irritado, mirando a Gibbs por encima de su hombro.
Gibbs quería hacer un comentario, pero lo pensó mejor y sacudió su cabeza, abrió la puerta y se inclino hacia abajo para tomar un de los baúles de Elizabeth, para llevarlo de regreso a la cabina de ella.
"¿Qué estas haciendo?" La voz urgente de Jack lo detuvo en el umbral.
Gibbs se giró, para explicar, pero en los ojos de Jack estaba la explicación que necesitaba para dejar el baúl de nuevo en el piso. "¿Los dejos aquí?" Dijo medio preguntando, medio afirmando (ya que era obvio al parecer)
"Aye, así es." Contestó Jack, evitando los ojos de Gibbs.
Gibbs le dio una pequeña sonrisa, se rascó la frente y estaba apunto de salir, pero se detuvo antes de salir de la cabina. "Casi llegamos al Mar Fantasma, ¿verdad?"
"Aye." Asintió Jack ausente. Lizzie, Lizzie…
Gibbs se detuvo, al ver que no había manera de hablar cualquier cosa con Jack en este momento.
Jack se sentó en su escritorio una vez mas, descansando su cabeza en sus manos. Quiero que vuelvas, amor. Hizo un puchero antes sus pensamientos. Solo quiero que regreses.
"Estaba preocupado."
Elizabeth saltó al sonido de la voz de Will justo detrás de ella. Ella se volvió, cambiando sus ojos del mar a él. "Me desperté temprano." Dijo con una sonrisa.
"Muy temprano." Respondió Will con una sonrisa apenas perceptible, Elizabeth no pudo descifrar el humor de Will en ese momento.
Will dio un paso hacia delante y se recargo contra la barandilla junto a ella, mirando el mar. Elizabeth se medio giro, para mirar el perfil del Will. Estaba tentada a decirle… todo en la mañana, desde el momento que recordó pensó que lo mejor simplemente era decirle… él era una buena persona… él no haría nada… malo, ¿o si? Iba a enojarse, pero no había nadie alrededor de ellos, así que habría pocas posibilidades de que blandiera la espada amenazándola o apuntarla con la pistola… y antes de que regresaran al Perla Negra, su coraje habría disminuido… o ¿era que ella estaba subestimando los sentimientos de Will? O sobreestimaba su razonabilidad…
Y, si embargo, él podría sentirse tan destrozado que podría abandonar la búsqueda y eso era algo que no quería que ocurriera. Ella quería que él fuera libre. Ella quería ser libre también. Y si la maldición se levantaba, Will tendría su vida y los dos serian libres…
… Y entonces, ella podría pasar el resto de su vida en el Perla Negra, pensó con inocente descuido, con una traviesa sonrisa interna, de repente sintiéndose muy mareada ante el pensamiento. Luchó para no cerrar los ojos. Tratando de quitar los pensamientos desleales con fuerza, pero no pudo evitar sentir los brazos de Jack envolviéndola, su piel desnuda contra la de él también desnuda, sus calidos labios presionando los de ella, su calor, la frialdad de sus adornos contra su cuerpo, sus labios deslizándose de su boca hacia debajo de su cuello, mordiéndole la piel, sus manos apretando…
"El único camino que veo, es olvidar este viaje por completo." Dijo Will vacilante.
Elizabeth volvió de golpe a la realidad, regañándose a si misma por su incapacidad de concentrarse. No era difícil enfocarse en una conversación, ¿o si? Tenía el suficiente autocontrol para mantener su mente en blanco por unos minutos ¿o no? Podía mantener su mente alejada por un momento de Jack Sparrow desnudo. ¿Podía?
¿Podía? Si. Seguramente si podría… No.
"¡No! ¡No debes incluso sugerir eso!" Exclamó Elizabeth apresuradamente, tratando de recuperar su compostura (y desoír sus pensamientos)
Will parpadeo y alejo su mirada del mar para verla a ella, un poco sorprendido por la fuerza de su voz. Ella esta preocupada… por mí.
"Elizabeth." Dijo Will con una sonrisa, tomando la mano de ella en la suya. "Yo solo creo que no es correcto… sacrificar a alguien… a nadie por satisfacer nuestras necesidades."
Elizabeth lo miró cuidadosamente por un momento. Eso es lo que estaba haciendo ahora, de cierto modo. Estaba sacrificando a Will. Bueno, tal vez, no exactamente, no directamente, no así. Podía no estarlo sacrificando… pero si dejándolo, abandonándolo, destruyéndolo…
"Tengo una idea." dijo ella con una sonrisa.
Will la miró expectante. Esa mirada… Esa mirada tan llena de confianza y…
Y de repente la golpeo, un pensamiento tan frío que envió escalofríos hasta su columna vertebral. El pensamiento, de que ya no le importaba… no es que no se sintiera culpable… no es que no sintiera lastimarlo… no es que no le doliera… le dolía… pero no solo le dolía por él, de hecho le afectaría igual si fuera cualquier otro ser humano que sufriera…
"¿Qué idea?" Preguntó Will después de un momento de silencio
Elizabeth parpadeo, tratando de calmarse y odiando el sentimiento de consternación que la envolvió. "Yo solo." Comenzó tratando de concentrase. "Solo pienso que no debemos de preocuparnos de eso ahora." Will levantó las cejas confundido. "Tenemos tiempo, aun no hay que adelantar decisiones, por lo que pienso que debemos aplazar las decisiones definitivas, hasta llegar a la Fuente." Explicó Elizabeth tranquila, pero con su tono de voz firme.
Will la miró pensativo, analizando las palabras por un momento. "Creo que tienes razón." Dijo con un no muy convencido tono de voz.
Elizabeth le dio una pequeña sonrisa, esa sonrisa que le hacia recordar a James Norrigton. Pero intentó una vez mas, ignorar esa absurda asociación. Al igual que trataba de ignorar muchas otras asociaciones absurdas… que tenia últimamente.
Aun así hablaron durante un tiempo, pero Elizabeth no podía sacarse de la mente el sentimiento de consternación. Consternación ante el pensamiento, ante el descubrimiento, ante la comprensión de que ella ya no… lo amaba… ni siquiera un poco. Lo quería, lo quería mucho, mucho, interrumpió sus pensamientos. Pero ya no importaba lo mucho que lo quisiera, pero amor, amor profundo ya se había acabado. Y, por alguna razón, se sentía tanto culpable como… aliviada.
Todo lo que quedaba era decirle eso y terminar…
Pero no aun, no ahora, no hoy. Soy una cobarde.
Decirle ahora seria poco sensible. No seria inteligente. No era cobardía entonces. Un pirata. Un pirata espera hasta el momento oportuno…
Jack miró el sol con disgusto. Estaba moviéndose. Avanzando. Y estaba alineándose. Y otra vez, era casi de noche y el Holandés Errante navegaba felizmente en la superficie del mar. Jack estaba al pie del timón, aferrándose a los radios y considerando seriamente la posibilidad de hacer algo estúpido.
Pero entonces, mirando los mástiles del Perla, notó que se estaban flexionando, doblando, moviéndose…
… Y fue entonces que se dio cuenta que después de todo necesitaba algo de descanso, antes de que los mástiles comenzaran a hablarle…
Elizabeth sobrevivió a tres comidas familiares, cuatro conversaciones extensísimas con Will, dos largos paseos alrededor de la nave con el brazo de Will a su alrededor, un debate sobre el tiempo con la tripulación y un juego de ajedrez con Bill Turner.
Y si no hubiera sido por el juego de ajedrez, no hubiera disfrutado nada del día en lo absoluto. El resto del día fue insípido y bastante molesto.
Cada vez que cruzaba la cubierta, daba furtivas miradas al pabellón de tiro y otras veces se tuvo que reprimir para no preguntarle a algún miembro de la tripulación en que momento se iban a sumergir. No conocía a nadie de la tripulación y no quería que alguien fuera a decirle a Will lo que ella estaba preguntando. No quería parecer como si ella no pudiera esperar para regresar al Perla Negra.
… Por supuesto que efectivamente ese era el caso, pero no quería que nadie se diera cuenta.
Al estar viendo la puesta del sol, sintió una amarga decepción remolcando en su mente preocupada con sus recién recuperados recuerdos, cuando de repente escuchó al alguien gritar esas palabras que había estado esperando escuchar durante todo el día. Puso en su rostro un expresión triste (soy una persona horrible) y rápidamente fue a buscar a Will.
"Bienvenida a bor…" Comenzó Gibbs alegremente, pero fue interrumpido por Elizabeth casi de inmediato.
"¿Dónde esta Jack?" Preguntó con impaciencia indomable, que hizo sonreír a Gibbs, aunque intento reprimirla.
"En la Cabina del Capitán, por fin." Gibbs respondió con una sonrisa. "Él estuvo frente al timón toda la noche y todo el día."
Elizabeth le sonrió brillantemente y miró sobre su hombro al Holandés Errante que estaba desapareciendo bajo el mar, rápidamente se dirigió a las escaleras y bajo de la cubierta. Estaba un poco sorprendida de que Will no hubiera hecho que su padre fuera con ella al Perla, pero pensó que tal vez se debía a su falsa convicción que estaba dispuesta a persuadir (persuadir) a Jack para que le diera a Will el agua de la Fuente… fueran cual fueran las razones, estaba encantada con el resultado de haber llegado al Perla ella sola.
Llego a la Cabina del Capitán, se detuvo abruptamente frente a la puerta y poco a poco fue posando su mano sobre la puerta. No quería despertar a Jack si es que él estaba dormido, lo cual era muy probable. Empujo cuidadosamente la puerta para abrirla y entro.
La cabina estaba más bien oscura, el anochecer deslizándose a través de la pequeña y redonda ventana. Cuidadosamente Elizabeth cerró la puerta detrás de ella, caminó hasta el dormitorio y casi tropezó con unos extraños objetos en el piso. Dio una curiosa mirada a su alrededor y para su sorpresa reconoció sus baúles. La sorpresa fue rápidamente sustituida por el recuerdo de aquel día en Tortuga, cuando todos los baúles y las cajas había llegado a ella… sonrió y miró a su derecha, hacia la puerta que estaba abierta…
El dormitorio estaba casi completamente oscuro, las ventanas estaban cubiertas por unas cortinas y una lámpara de aceite ardía levemente en el gabinete. Elizabeth escondió algunos mechones de su cabello detrás de su oreja y caminó de puntillas hacia la cama con una sonrisa juguetona alrededor de sus labios.
Jack yacía en su cama con el rostro presionado contra la almohada, sin su camisa, su cuerpo ascendía y descendía rítmicamente, su respiración era constante, apenas audible. Elizabeth se sentó al borde de la cama y colocó su mano sobre la espalda de Jack, sonriendo así misma ante la suave sensación de su calida piel bajo su palma. Jack se movió ligeramente en su sueño, girando la cabeza y entonces ella pudo ver su rostro cubierto por algunos cabellos y adornos y todos los temas vinculados con ellos estaban en su rostro y acaricio su mejilla con la palma de su mano.
Elizabeth sonrió pensando que Jack se veía gracioso al dormir. O tal vez no era gracioso la palabra correcta… ¿Dulce? ¿Adorable? ¿Inocente? Sí, definitivamente, parecía la encarnación de la inocencia cuando estaba dormido. Elizabeth recargó su mejilla en el hombro de él y lo miró por un momento solo escuchando su respiración, pensando una vez más en Tortuga, recordó que una vez había encontrado su respiración fascinante. Cerró los ojos, contemplando el momento. El silencio. La tranquilidad. El gozo. La emoción de estar cerca de él, inhalando su aroma, (levantó la cabeza y colocó un beso suave en su hombro) besarlo…
Jack murmuró algo, y ella retrocedió un poco, tratando de reconocer las palabras. Sonaba como a "cubrirse los ojos" pero no estaba segura. Ella puso sus manos sobre los hombros de él y presionó su mejilla sobre su espalda, se quito los zapatos y subió las piernas a la cama. Los zapatos hicieron ruido al golpear contra el piso y Elizabeth gimió ante su descuido, mirando a Jack aprensivamente. No quería despertarlo, estaba cansado y él debía dormir. Y probablemente debería dejarlo solo e irse a su cabina, pero simplemente no podía alejarse de él. De hecho, estaba pasando un mal rato, tratando de convencerse de que no debería despertarlo… había tantas cosas importantes que decirle. Sobre la Fuente… sobre las hipótesis de Will… sobre sus recuerdos… pero a pesar de que todos eran asuntos urgentes, podían esperar. Lo que no podía esperar era la insoportable necesidad de estar con él, de verse en sus oscuros ojos negros, de…
De repente, la cabeza de Elizabeth saltó involuntariamente, cuando Jack se giró sobre su espalda, murmurando la palabra "vuelve" por lo menos dos veces, lo que hizo a Elizabeth sonreír. Ella se congeló cuando él levantó la cabeza solo ligeramente por encima de la almohada, como si escuchara intensamente aun con los ojos cerrados, pero pronto su cabeza cayó sobre la almohada, de modo que el gesto fue aparentemente inconciente.
Tomando ventaja del brazo extendido de Jack, se acostó junto a él, inclinando su cabeza sobre su hombro y poniendo su mano sobre el pecho de él, sobre su corazón… miró hacia abajo hacia sus pies sobre los de él, sonrió y lo miró de nuevo, justo a tiempo para verlo murmurar el nombre de ella. Elizabeth sonrió felizmente y recargó su cabeza sobre su codo, para besarlo suavemente en los labios. Jack movió su boca y repitió tranquilamente: "Lizzie" ella se inclinó hacia abajo de nuevo y lo beso una vez mas y cuando retrocedió de repente notó algo. Sus parpados. Sus parpados estaban tiritando. Muy, muy, ligeramente, pero sin embargo, estaban temblando. Elizabeth entrecerró los ojos, sonriendo así misma por el conocimiento de causa. ¡Él no estaba dormido! Mentiroso, pensó con una intima sonrisa, recorriendo con las yemas de sus dedos el pecho de él, mirando intensamente el rostro de él como una sonrisa cruzando por sus labios. Y cuando ella beso las cicatrices de bala, él doblo el brazo, como si lo hiciera inconcientemente, encerrándola en su brazo. Ella miró la mano de él sobre su hombro y sonrió ante el recuerdo de cuando él había hecho lo mismo por primera vez, en la isla del Caribe, bajo el cielo oscuro del Caribe… años atrás… a pesar que sentía como si hubiera sido ayer.
Acercó su rostro al de él y le susurró, sus labios a tan solo una pulgada de los de él. "No me parece del todo imposible que puedas resistir que queme el ron. Creo que si yo no hubiera quemado el ron, me inclino a pensar que nunca hubiera salido de esa isla."
Los labios de Jack se ampliaron en una sonrisa y después de un momento abrió los ojos y la miró y aun, a sabiendas de cómo sus ojos siempre la afectaban, estaba sorprendida de la ola de calor que la bañó cuando lo miró directamente a los ojos. Pero ella no tuvo mucho tiempo para contemplar la abrumadora sensación, debido a que él la envolvió en sus brazos y puso su mano en la parte de atrás de su cabeza, empujándola suavemente hacia abajo, atrapando sus labios en un apasionado beso. Y sin soltarla nunca, ni nunca rompiendo el beso, rodó por encima de ella, atrapando a Elizabeth bajo su cuerpo y entre sus brazos.
"¿Tomando ventaja de un hombre dormido de nuevo, corazón?" Susurró tocando los labios de ella con los de él.
"Yo mas bien creo que es el hombre dormido el que se aprovecha…" Replicó Elizabeth tranquilamente, abriendo lentamente los ojos.
"Ah." Jack ahueco la mejilla de ella en su mano, y ella cerró los ojos, apoyándose en el contacto con un suspiro. "Estamos empatados, entonces." Dijo con una sonrisa, besándola ferozmente, profundizando el beso cada vez que ella intentaba romper el beso, hasta que finalmente la liberó, para que pudiera respirar.
"Jack." Gimió temblorosa.
"¿Qué es amor?" Preguntó Jack sonriente, acariciando sus labios con los de ella, y acariciando su cabello con su mano.
"Tengo… tengo muchas cosas… que decirte..." Susurró ella, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de él.
Jack frunció el ceño. "Aye." Dijo infeliz. "Entonces ¿Qué tenemos que hacer ahora? ¿Leer mapas? ¿Emborrachar a algún amigo? ¿Contar historias…?"
Elizabeth lo silencio poniendo un dedo sobre sus labios. "Estamos solos Jack." Dijo tranquilamente, tomando su mandíbula con su mano.
Jack pasó sus ojos rápidamente de derecha a izquierda y luego la miró de nuevo. "Solos." Repitió incrédulo.
Elizabeth asintió, tirando de él hacia abajo para besarlo. "Muy solos." Dijo sin aliento, deslizando sus manos hacia los brazos de él. Pudo sentir los músculos de Jack tensarse ligeramente bajo su tacto.
"¿Y como lo hiciste amor?" Preguntó con el rastro de una sonrisa en todo su rostro.
"Persuasión." Sonrió, inclinando su cabeza hacia a un lado y levantando su mano hacia el rostro de él, pero Jack atrapó su mano antes de que tocara su piel.
"¿Qué tipo de persuasión?" Preguntó tranquilamente, acariciando delicadamente la mano de ella con la suya y viéndola intensamente.
Tal vez incluso demasiado intenso, porque había algo en su mirada que la hizo enojar.
Iba a decir: "Persuasión indirecta." Había previsto todas las palabras, sabia que quería decir y como decirlo (Se había divertido mucho pensándolas), pero ahora, de repente, sintió como el buen humos se alejaba. Lo miró en silencio por un momento, su sonrisa se desvaneció.
Atrapando a Jack completamente fuera de guardia, Elizabeth lo empujó y salio de la cama, con dirección a la puerta. Jack parpadeo y frunció el ceño con frustración, con rapidez asombrosa, se puso de pie y la atrapó por la cintura, antes incluso de que ella llegara a la puerta.
"¿Lizzie, que haces amor?" Preguntó confundido.
"¡Déjame!" Gritó, retorciéndose furiosamente en los brazos de él. "¡Y si quieres saber, no me acosté con él, ni siquiera lo bese! Yo no soy…" Hizo una pausa y gimió. "¡si es eso es lo que piensas de mi!" Añadió en voz alta y con la voz quebrada, las lágrimas se reunían en sus ojos.
"¡Lizzie, por Dios nunca he dicho ni pensado tal cosa!" Jack envolvió sus brazos alrededor de ella para evitar que ella se alejara. "¿Cómo puedes incluso…?"
"¿Cómo?" Lo interrumpió, empujándolo pero fue en vano. "¿¡Cómo pregunto eso!?" Exclamó Elizabeth con voz vacilante.
"¡No te pregunté eso!" Dijo Jack defensivamente.
"¿Qué querías decir con eso? ¿Qué?" Preguntó Elizabeth encolerizada.
"¿Qué eso?" Jack parpadeo. Elizabeth lo miró, encontrándose más enojada de lo que estaba por estar atrapada en los brazos de él; en sus brazos desnudos. "Lizzie…"
"¡Déjame ir!" Exclamó Elizabeth interrumpiéndolo y golpeando su pecho con los puños.
"Lizzie, amor." Empezó, aun sosteniéndola firmemente con una de sus manos, y con la otra atrapando (o mas bien tratando de atrapar) su barbilla. "Mírame, escúchame."
Pero ella no iba a escuchar. En un movimiento brusco se soltó de los brazos de él y salio de la cabina, cerrando de un portazo la puerta detrás de ella.
CONTINUARA…
