Buenas noches. No tengo mucho que comentar. Ha sido difícil escribir esta semana (problemas con una placa base que ha pasado a mejor vida). Y lo intento, lo logro, voy a publicar, y me encuentro sólo una review :( Siempre me pedís que publique y cuando lo hago, jo (parece que es egolatría, pero realmente recibir reviews motiva a seguir escribiendo con cierto ritmo.
Moon-9215: Me alegra que te gustara ^^ Había que aprovechar y poner parejas distintas a las habituales ;)
Promesa
—Ay… ¿dónde estoy?
Carlos despertaba. Se había acostado (o eso creía recordar) en su dormitorio, en su piso… Pero ahora no estaba allí. Era la fábrica. La fábrica abandonada. ¿Qué coño hacía allí? Había luz, no potente, pero suficiente para ver. Era la sala del superordenador. Sí, era eso. Intentó recuperar la percepción espacial un poco más.
Y de pronto, vio a alguien cerca de él. Parecía inconsciente. Gateó hacia él y le dio la vuelta. Era Ulrich, y estaba completamente desnudo. Intentó despertarle.
—Ulrich… ¡Ulrich! ¡Despierta!
El alemán abrió los ojos lentamente, y tardó unos segundos en poder articular alguna palabra.
—¿Carlos? —preguntó, frotándose los ojos.
—¡Sí!
—… ¿Qué haces en mi cama en pelotas?
Carlos se miró. Efectivamente, también estaba desnudo. Lo raro de la situación le había impedido darse cuenta.
—Pues supongo que lo mismo que tú… Salvo que no estoy en tu cama.
Ulrich se incorporó. Estaba claro que eso era muy raro. Se sentían desorientados, y no era para menos, pues se habían despertado donde no debían. Por lo menos no se sentían mareados.
—¿Crees que… hemos... ?
—¿Follado? —completó Ulrich—. Creo que no.
—Eso es lo que os toca ahora.
Odd y Dorjan aparecieron. Se habían sentado en una parte que estaba en penumbra, esperándoles. También sin ropa. Las piezas empezaban a encajar.
—¿Nos habéis drogado? —saltó Carlos.
—Me ofendes —dijo Odd.
—Simplemente nos colamos en vuestros pisos para traeros aquí —aseguró Dorjan.
—¡Ah, pues me quedo más tranquilo! —protestó Ulrich.
—Es que tenemos un problema… Los dos nos prometisteis una sesión exclusiva de sexo… Y no habéis cumplido.
Ambos chicos tragaron saliva. Sí, habían llegado a decirlo. Pero de pasada. Como esas frases de "a ver si quedamos" y luego nunca se da la cita. Sin embargo, Odd y Dorjan no parecían dispuestos a dejar que la promesa cayera en el olvido. Estaba claro que tenían intención de que ocurriese.
—¿Y para eso nos habéis traído? ¿En lugar de pedirlo?
—Exacto —dijo Dorjan.
—Ahora bien, no os vamos a obligar —aclaró Odd—. Podéis iros si queréis. Y si os quedáis, vais a ser muy, muy pasivos...
—Yo tengo la elección clara —dijo Carlos, poniéndose en pie y dirigiéndose a ascensor.
—¿Te vas a ir así por la calle? ¿A estas horas? —ironizó Dorjan—. Mira que las noches de enero son frías...
"Hijos de puta", pensó el chico, pero en el fondo, supo que habían jugado bien sus cartas. Debió haber tenido algo más de consideración con ellos. Miró a Ulrich, que le devolvió una mirada que decía "Si no hay más remedio...".
—Aceptamos entonces —anunció Ulrich.
Sonriendo con malicia, Dorjan y Odd pasaron a la acción. Dorjan se puso frente a Ulrich y empezó a besarle, firmemente, mientras empezaba a masturbarle a buen ritmo. Odd indicó a Carlos que se acercase y le hizo apoyarse en la pared, acariciando y besando su torso. Su miembro empezó a erguirse, y los de los demás no tardaron en hacer lo mismo.
Apenas estuvo preparado, Dorjan se puso en pie, y situó su miembro frente al rostro de Ulrich. Entendiendo la petición (o más bien, la orden del chico), Ulrich abrió la boca, dispuesto a practicarle sexo oral. Pero apenas su lengua rozó el miembro de Dorjan, este le sujetó la cabeza, sin hacerle daño, pero impidiéndole moverse, y llevó él el ritmo de la felación.
Odd hizo a Carlos tumbarse de lado, y se situó como para practicar un 69. Carlos comenzó a lamer el pene de Odd, y de pronto, vio su cabeza atrapada entre las piernas del chico, que en lugar de darle sexo oral, empezó a dilatar su ano, no con excesiva delicadeza.
Permanecieron así durante unos minutos. Los cuerpos de Dorjan y Odd empezaron a contraerse. Ulrich y Carlos se preocuparon. Si seguían así, y sin poder moverse ellos, terminarían... Dorjan aumentó el ritmo de su movimiento de caderas, y Odd también se movía ligeramente. Y en el ultimo momento, él y Dorjan liberaron a sus "presas", y simplemente, culminaron en los torsos de sus amigos.
Aquello era menos malo a que terminasen en sus bocas. Odd y Dorjan se intercambiaron, y procedieron a limpiar, respectivamente, los cuerpos de Ulrich y Carlos, empleando la lengua, y otorgándoles una masturbación lenta.
—¿Qué les podemos pedir ahora? —preguntó Odd, con malicia.
—Yo creo que está claro...
Apenas se hubieron recuperado, Ulrich y Carlos fueron absorbidos por el segundo "round". Quedaron ambos tumbados bocarriba, con las piernas al aire. Odd se quedó con Ulrich, y Dorjan con Carlos. Como si se movieran en sincronía, los dominantes procedieron a la penetración.
Se movían acompasados, provocando pequeños espasmos en los cuerpos de sus amigos. Ambos procuraban aguantar el dolor. Pese a los años que llevaban en el acuerdo, no se habían terminado a acostumbrar a ser pasivos con otro chico. En cierto momento, Dorjan y Odd empezaron a jugar con los penes de ambos.
—No se cuál de los dos me gusta más —comentó Dorjan.
—¿Y para qué elegir si les podemos tener a los dos? —preguntó Odd, y penetró al alemán con más ahínco.
El manoseo pasó a ser una masturbación plena. Eso era demasiado para Carlos y Ulrich, que sin pretenderlo, eyacularon en dos tiempos. Dorjan y Odd aceleraron un poco más el ritmo, y se corrieron dentro de ellos, aunque se mantuvieron un minuto más penetrándoles, y estirando su orgasmo.
—Espero que estéis satisfechos... —dijo Carlos.
—No del todo —aseguró Dorjan.
Odd, que estaba más fresco, se apresuró en ir a por una silla, que puso cerca de ellos. Muy pronto les explicaron cuál querían que fuera la siguiente actividad.
—Por favor, no... Es demasiado ya... —dijo Ulrich.
—Si lo hacéis bien, prometemos no terminar donde no debemos —garantizó Odd—. Como antes.
Cediendo una vez más, Ulrich se situó en la silla, y Carlos, sentado en el suelo frente a él, empezó a lamer su miembro. Eso no significaba que Ulrich fuera a estarse quieto: Dorjan y Odd estaban en pie, a ambos lados suyos, y juntando sus miembros. Ulrich empezó a devorar a la vez sus penes, no sin cierto esfuerzo.
Los chicos le acariciaban la nuca, en señal de satisfacción con el trabajo que el alemán les realizaba. Se suponía que no debían culminar, sino que él debía terminar primero y dejar paso a Carlos después.
—Voy a... terminar... —anunció en una pequeña pausa, antes de continuar dando placer a sus amos de la noche.
Como habían acordado, Carlos se detuvo, y se limitó a masturbar al alemán, hasta que este liberó un chorro de su semilla. Fue ese momento cuando Ulrich se detuvo, y se dejó caer al suelo. Carlos ocupó al silla, y antes de recibir la felación del alemán, ya estaba encargándose de los penes de Dorjan y Odd.
Estos estaban tan satisfechos que no tardaron en acercarse al orgasmo. Consintieron a Carlos que se detuviera (además, este también estaba por terminar, de forma que Ulrich sustituyó la boca por su mano), y ambos dominantes llevaron la mano al miembro de su compañero, y se masturbaron mutuamente, culminando en el pecho del otro.
—¿Nos los podemos quedar? —preguntó Odd a Dorjan.
—Me encantaría —aseguró él—. Pero aún nos queda un poco de juego. Chicos... ¿por qué no hacéis un 69 en lo que Odd y yo nos limpiamos?
Sin esperar respuesta, empezó a lamer el torso de Odd. Ulrich y Carlos se acercaron y se tumbaron en el suelo, de costado, en la posición para el 69. Sabían que sus captores no les iban a permitir no hacer nada, de forma que decidieron obedecer, pero de un modo particular. Se limitaron a tener el pene del otro en la boca, sin estimularlo o usar la lengua.
Pero su osadía les costó cara. Antes de que se dieran cuenta, Dorjan y Odd estaban una vez más preparados para repartir sexo por doquier. El primero se situó tras Ulrich, y el rubio tras Carlos. Les separaron las nalgas y de un empujón, les penetraron.
—Así no es como se hace un 69... —dijo Dorjan, y empujó con firmeza la cabeza de Ulrich hacia adelante, haciendo que se introdujera casi por completo el pene de Carlos. Este obtuvo el mismo trato por parte de Odd. Intentó resistirse, pero fue inútil. Ambos jóvenes fueron penetrados a la vez que se practicaban sexo oral el uno al otro.
Esta vez, Odd y Dorjan volvieron a terminar en los culos de sus amigos. Sin embargo, como "castigo", impidieron que se apartaran cuando, respectivamente, culminaron Ulrich y Carlos, recibiendo el amargo sabor de la semilla del otro.
No terminó ahí la cosa, pues Dorjan y Odd se sentaron en el suelo, con las piernas separadas, y les ordenaron practicarles sexo oral. Ulrich dió placer a Dorjan y Carlos a Odd, al tiempo que los chicos sumisos se masturbaban mutuamente. Odd y Dorjan se miraban como verdaderos complices.
En cierto momento, les ordenaron detenerse, y sentarse sobre ellos, de espaldas. Ulrich notó el pene de Dorjan en su culo, y Carlos el de Odd. Sin embargo, no llevaron ellos el ritmo, sino que Odd y Dorjan les sujetaron por las caderas y les penetraron a buen ritmo. Por inercia, y sin darse cuenta de que no habían recibido la orden, Ulrich y Carlos volvieron a intercambiarse caricias en el pene.
—¿Listos para el gran final? —preguntó Odd cuando se detuvieron un momento, sentándose sobre el pene de Dorjan.
Ulrich se situó sobre Odd, y encima de él, Carlos, practicando una penetración algo lenta, por el gran grupo de gente que era, pero de forma ininterrumpida. En cierto momento, intercambiaron puestos, pues Dorjan deseaba sentir a Odd dentro de él, y de paso, fue Carlos esta vez quien estuvo entre Dorjan y Ulrich.
Finalmente, se corrieron los cuatro. Jadeando, se dejaron caer sobre el suelo. Dorjan se subió sobre Carlos, y Odd sobre Ulrich, quedando frente a frente.
—Os habéis portado genial —dijo Dorjan, robando un beso primero a Carlos y luego a Ulrich.
—Muchas gracias por darnos esta noche —añadió Odd, besando en su caso a Ulrich primero. Luego hicieron a Urich y Carlos besarse entre ellos.
—Aunque yo aún no estoy satisfecho...
—¡NOOOOO!
Carlos abrió los ojos y se echó hacia adelante. Estaba en su cama. Miró el reloj. Las seis de la mañana. No tardaría en despertarse.
"Ha sido un sueño, joder..." pensó. "Todo un sueño... No vuelvo a pedir comida a ese restaurante chino".
Intentó acostarse de nuevo, y entonces se dio cuenta de dos cosas. La primera, su miembro estaba totalmente erecto por aquel sueño/pesadilla erótico. Le dolía un poco, debía llevar así un rato largo. Y la segunda cosa que notó, aunque optó por no comprobarlo, fue que su ano estaba ligeramente dilatado...
Pues esto ha sido todo por hoy, el domingo habrá CLR, como siempre, se acerca ya el capítulo 100 y voy a empezar a trabajar en él mientras voy desarrollando los otros. Lo tengo todo prácticamente pensado ;) Lemmon rules, y espero vuestras "reviewles"!
