UN AÑO Y MEDIO DESPUËS
-¿Falta mucho para llegar Rachel?- preguntó impaciente Quinn desde el asiento del copiloto- Luke nunca ha pasado tanto tiempo en el coche, no quiero que se ponga nervioso.
-Ya casi estamos amor- le contestó la morena, era el cumpleaños de la rubia y Rachel la había sorprendido con un fin de semana en una casa en las montañas a las afueras de la ciudad- y no uses al perro como excusa para tu impaciencia Quinn- bromeó Rachel.
Había pasado un año y medio desde que ambas chicas se habían comprometido, un año y medio lleno de momentos especiales y de algún que otro mal día, sus carreras avanzaban, sus vidas iba encajando cada día más conforme pasaban los días.
Rachel, después de más de dos años en el musical más exitoso de Broadway Funny Girl, famosa, ganadora de numerosos premios, querida por la gente, había realizado días antes su última actuación como Fanny Brice, a pesar de que seguían vendiendo numerosas entradas y llenando el teatro casi todas las noches, habían decidido que era el momento de cerrar el telón, habían sido dos años de intenso trabajo mediante actuaciones, entrevistas, compromisos, sumado al año previo de audiciones, ensayos, pruebas… Los actores no habían tenido prácticamente ningún descanso desde que empezaran por lo que su cansancio era a veces visible en el escenario. La morena no pudo evitar llorar en gran medida el día de su última actuación, era consciente de que esa era la oportunidad para empezar un nuevo capítulo de su vida, aún no había decidido a qué quería dedicarse, el cine era algo que le había llamado la atención últimamente pero no quería precipitarse, lo que si tenía más que claro era que antes quería tener un tiempo para descansar, para ella y para su prometida Quinn.
Quinn por su lado había logrado llevar su carrera varios pasos más adelante, unos meses antes había hablado con Damon, su jefe en la revista, sobre como adoraba el trabajo que hacía allí pero que ese tiempo le había dado suficiente experiencia, fama y dinero para independizarse y abrir su propio estudio de fotografía. Tuvo que visitar numerosos locales con Rachel hasta que encontró el que creía que era adecuado para empezar su negocio, la rubia acordó seguir haciendo trabajos externos para Damon, pero ahora era ella quien decidía que hacer y como hacerlo, el reportaje con Kate Hudson, el hecho de ser la novia de Rachel Berry y los contactos que había hecho con el tiempo consiguieron que la vida como fotógrafa le fuera mejor de lo esperado, realizando reportajes tanto para revistas y periódicos como en concursos anónimos en los que le gustaba participar. El siguiente paso que tuvo que realizar fue contratar a un par de empleados que la ayudaran a llevar el negocio, la chica era muy exigente y le había costado más de dos semanas encontrar a dos chicos jóvenes que parecían tener talento y ser eficaces a la hora de trabajar. El hecho de ser su propia jefa le permitía tomarse vacaciones y el tiempo libre cuando ella lo necesitara por eso había aprovechado el primer fin de semana libre de Rachel para irse con ella lejos de la ciudad aprovechando para celebrar su 22 cumpleaños.
Quinn se resignó en el asiento del copiloto, dio volumen a la música, agarró la mano de Rachel mientras la morena conducía y ella se perdía en sus pensamientos mirando por la ventana el paisaje. No podía evitar pensar como habían cambiado las cosas últimamente, lo rápido que avanzaban sus vidas y el tiempo, solo tenían que mirar a Beth para darse cuenta de cómo había crecido esa pequeña y como iba a seguir haciéndolo. De repente la rubia notó como el coche se paraba en frente de una preciosa cabaña en un pequeño bosque, miró a Rachel sonriendo, era increíble como la morena sabía hacer todo perfecto, abrieron la puerta de la casa y se encontró con un espacio completamente acogedor, con una chimenea que era el complemento perfecto de la estancia, no tardó en girarse y besar a Rachel hasta que neceisto aire para respirar.
-Feliz cumpleaños mi amor- le dijo Rachel cuando se separaron.
-Gracias Rachel, me encanta esto, me encantas tú- contestó Quinn con su frente pegada a la de la morena.
-Vamos a dejar las cosas dentro- dijo una sonriente Rachel que no podía ser más feliz- aún puede que tengas alguna sorpresa más- dijo para dejar intrigada a su novia.
-¿Qué es?- empezó a preguntar impaciente-Dámelo ya, por favor- dijo con cara de pena- es mi cumpleaños, tienes que hacer lo que yo quiera- dijo infantilmente haciendo reir a Rachel.
-Si sigues insistiendo no te daré nada- le regañó Rachel
-Sí mamá- contestó enfadada Quinn lo que provocó que Rachel se riera aún más.
Pasaron el resto de la tarde acurrucadas en el sofá con una manta y la chimenea encendida, solo ellas sin televisión, música o teléfonos, solo hablaban o simplemente se acariciaban no necesitaban nada más. Quinn seguía insistiendo a cada rato a Rachel para que le diera el otro regalo que la morena decía tener pero a Rachel le encantaba ver a Quinn rogar y protestar de esa manera por lo que no fue hasta que finalizaron la cena que había preparado para su novia cuando decidió darle lo que tanto quería la rubia.
-Quinn, sé que a estas alturas de nuestra vida tienes de todo- comenzó su discurso- y sé que no hay nada físico que pueda regalarte que muestre cuanto te quiero, por eso he decidido regalarte algo que sé que adorarás más que a mí- fue entonces a su maleta de donde sacó un regalo envuelto y se lo dio a su novia.
-No puede ser- dijo cuando rompió el papel que cubría el regalo- esto es genial Rachel- la morena le había regalado todas las películas de Tim Burton desde sus inicios, sabía que la chica era una gran fan del director- ¿podemos empezar a verlas?- preguntó impaciente.
-¿Hoy mismo? Si lo se te hubiera dado el regalo mañana- dijo Rachel haciendo un puchero.
-No, no, hoy, me encanta, es genial ya sabes cuanto adoro estas películas- sonrío y besó a la morena dulcemente- te quiero, gracias Rach.
Efectivamente, Rachel tuvo que posponer su otro regalo nocturno para Quinn ya que la chica se había empeñado en ver varias de las películas que la morena le había regalado, no es que a Rachel no le gustaran pero el cansancio, el viaje y la posición en brazos de Quinn no pudieron evitar que se durmiera mientras su novia seguía contamplando una película tras otra.
Se despertó al sentir unos rayos de sol en la cara y se encontró a sí misma en la cama abrazada por Quinn, no recordaba haberse levantado para llegar hasta allí así que imaginó que su novia debía haberla llevado en brazos, sonrió ante ese pensamiento y se giró en la cama para quedar frente a Quinn. Estuvo observándola atentamente hasta que la rubia abrió tímidamente los ojos, Rachel le regaló una gran sonrisa de buenos días antes de darle un dulce beso para terminar de despertarla.
-Hola- susurró la rubia- ¿cuánto tiempo llevas viéndome dormir?
-Poco, aunque me podría pasar horas así- se acercó para ser ella quien abrazara a Quinn- ¿me trajiste anoche a la cama?
-Si, estabas profundamente dormida y me daba pena despertarte- le contó la rubia.
-Eres demasiado romántica- bromeó Rachel marchándose de la cama.
-¿Dónde vas?- preguntó Quinn mirando mal a su novia.
-Tengo hambre, quiero desayunar- gritó Rachel saliendo de la habitación.
-Y tú hay veces que no eres nada romántica Rach…- dijo Quinn antes de levantarse para seguirla hasta la cocina.
-¿Qué pasa?- preguntó Rachel cuando vio a su novia sentada en frente suya observándola cocinar fijamente.
-Nada, solo estaba pensando en cosas- respondió volviendo a la realidad.
-Cuéntamelas- le pidió Rachel cuando puso dos tazas de café y unos bollos delante de ella.
-Son tonterías Rach…- lo cierto era que le daba vergüenza decirlo pero ante la mirada recriminadora de Rachel tuvo que hablar- estaba pensando en lo adorable que eres, en que podría sentarme todas las mañanas en un sitio como este a verte cocinar- se sonrojaba cada vez más- en lo mucho que te quiero y en como haces cada día mágico- cuando finalizó el discurso levantó la cabeza para mirar a Rachel que tenía los ojos con lágrimas y la miraba sin decir una palabra- ya sé que soy una romántica y una cursi, no puedo evitarlo- dijo para romper la tensión que había creado- venga Rachel puedes reírte de mí.
-Casémonos- dijo Rachel cuando rompió el silencio en el que llevaban unos minutos.
-¿Qué?- dijo la rubia sin comprender- ya me lo pediste Rachel ¿recuerdas? Dije que sí.
-No hablo de una pedida Quinn- contestó Rachel seriamente- hablo de hacerlo de verdad, de llevar la promesa que hicimos hace más de año y medio a algo oficial. Cásate conmigo Quinn- volvió a pedir.
-Pero, ¿cuándo Rachel?- preguntó sin asimilar aún la pregunta de su novia.
-Este verano, no quiero esperar más amor y siempre he soñado con una boda veraniega- cruzó el espacio que las separaba y pasó sus brazos por los hombros de la chica- casémonos, quiero que todo el mundo sepa lo feliz que soy contigo, que eres el amor de mi vida y que vamos a estar juntas siempre- miraba fijamente a los ojos de Quinn esperando una respuesta.
-Hagámoslo- contestó por fin Quinn a la que las palabras de su novia la habían terminado de convencer.
Quinn levantó a Rachel mientras la besaba transmitiendole todo el amor que sentía por ella, estaba realmente emocionada por lo que acababa de ocurrir, sabía que les quedaba un largo camino por recorrer y horas de organizar la boda si de verdad querían tenerlo todo listo para ese verano como la morena deseaba, por suerte contarían con la ayuda de sus amigos y algunos familiares.
Ohhhh (L) soy una romántica, no puedo evitar que las cosas salgan bien! Ahora toca prepararlo todo para que les de tiempo ;)
Un saludo, gracias por leer!
