El juego.
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Al despertar, Sakura nota que no se encuentra en el mismo sitio en el que había perdido la consciencia, ya que recuerda perfectamente haberse dormido sobre la espalda del pelirrojo mientras hacía bailar sus dedos sobre su núcleo. En lo que sale de entre las sabanas, la mujer razona la manera en la que pudo haber terminado en su cama…
"Seguro que fue él…"
—Buenos días—saluda el marionetista casi como si le hubiese leído la mente. Él todavía se encuentra sentado junto al fuego, rodeado por unas ocho placas de cerámica del tamaño de la palma de su mano, y de considerable grosor—. Parece que no era una broma cuando dijiste que mi espalda era cómoda.
Después del suceso que protagonizó la noche anterior, Sasori no pierde la oportunidad de utilizarlo como burla.
—Y no era una broma—le contesta llevándose las manos a las caderas— ¿Qué tal pasaste la noche? ¿La disfrutaste tanto como yo?
La ninja esboza una sonrisa pícara al realizar su última interrogante, sin intención alguna de quedarse atrás en este minijuego de las mofas.
—Supongo que fue más productiva de lo que esperaba.
Sakura se disgusta ante la fingida indiferencia del titiritero…
"¿Ahora vas a hacer como que nada pasó?"
— ¿En serio? ¿Vas a quitarme la diversión así como nada? —se queja la de Konoha.
— ¿Desde cuándo te dejo el juego fácil? Lo de ayer fue una batalla, pero la guerra continua. Todavía no cantes victoria, niña—repone Sasori con arrogancia, poniendo acento en la última palabra exclusivamente para molestarla.
De repente, la médica siente la llama de la competencia despertar en ella. No piensa conformarse con una respuesta así de sobradora…
—Ja…Ja... Ja… —ríe sarcástica al tiempo que se cruza de brazos—. Está bien, comenzaste el día ganando. Ahora, ¿Puedes poner agua a hervir mientras me cambio?
A continuación, el artesano se levanta en silenciosa afirmación, y se encamina al pequeño espacio destinado a servir de cocina para dejar una tetera en el fuego. Cuando se gira para regresar a la chimenea, se encuentra a la kunoichi en medio del proceso de quitarse su pijama... ahí mismo, en frente de él. De inmediato, le da la espalda de nuevo y se dispone a salir del hospedaje con el ceño totalmente fruncido en incomodidad.
— ¡Podrías haberme avisado!—exclama en voz exaltada por la sorpresa.
En respuesta, Sasori sólo escucha una risa jocosa de parte de su compañera.
—Y la niña soy yo...—espeta Sakura a la vez que se despoja de toda su ropa de cama—. Ni se te ocurra huir como un cobarde por esa puerta.
— ¿Qué no eres tú la que siempre pide privacidad?—la contraría sin entender nada de la situación.
— ¿Te la pedí ahora?—contra argumenta sin intención de dar a torcer su brazo.
Sasori no puede evitar reír entre dientes, y con sentimientos encontrados, ante semejante cosa...
—Estás jugando con fuego, niña… No muerdas más de lo que puedes masticar…—le advierte con un toque de malicia apoderándose de su mirada, más aún sigue sin mirar otra cosa que la puerta frente a él.
La mujer sonríe sumamente complacida por la reacción obtenida. A este punto, ya cree haberse salido con la suya en esta ronda, pero…¿Por qué dejar todo aquí, cuando todavía puede presionar un poco más…?
—Deja suelta la articulación de tu cuello—es la nueva orden que Sasori recibe luego de volver a tomar asiento frente a la chimenea, aun negándose a mirar atrás.
— ¿Qué?—cuestiona sintiéndose desconcertado ante aquellas palabras.
A continuación, ve la sombra de la mano de Sakura descender sobre su cabeza. Tal y como lo había presentido, la dama está muy cerca de él… y ahora la siente encorvar su espalda hacia adelante para poder inclinarse hasta su altura. Luego, nota cómo le sujeta la cabeza con su mano derecha, y se la gira ciento ochenta grados para que sus ámbares se topasen finalmente con sus maliciosos orbes jade.
De este modo, el foco de visión del marionetista termina ofreciéndole a su propietario una vista escénica del sostén, abdomen y las torneadas piernas desnudas de la kunoichi. El sorpresivo cambio de panorama, más la atractiva perspectiva, le quitan la respiración que no tiene.
Sakura se relame los labios, y, sin dejar de sostener la parte trasera de la cabeza de su ex informante, junta su frente con la de él sin previo aviso.
—Así está mejor…. Y esto no es más de lo que puedo masticar—es ella quien se burla ahora con una sonrisa triunfante. Luego, se aparta de su compañero con la intención de buscar su ropa para volver a vestirse—. Además, no es para tanto. Después de todo, la ropa interior y los trajes de baño no son tan diferentes si lo piensas bien.
Por su parte, el renegado permanece en la antinatural posición durante varios minutos de inocuo silencio, simplemente observando la extensión y las curvas del cuerpo de Sakura. A este paso, la visión de su trasero al agacharse se quedará grabada en su mente al punto que le impedirá pensar en otra cosa durante varias horas…
Sí, esto definitivamente es un juego, pero uno que su sentido de la vista bien puede disfrutar. Además, para hacer más evidente el asunto, las últimas palabras de la dama no se condicen en absoluto con su actuar, ya que ella nunca dio señal de pensar de esa manera. Es claro que está divirtiéndose demasiado a costas de jugar con él…
"Está bien… no eres una niña." Se ve obligado a admitirse a sí mismo tras caer en cuenta del efecto que esta simple imagen está teniendo sobre su mente.
— ¿No vas a decir nada?—pregunta ella cuando termina de cubrir su desnudez con ropas aptas para viajar.
Poniéndose de pie, aún con su cabeza en posición antinatural, Sasori finalmente recobra la compostura como para poder pronunciar palabras.
—Sólo que vas a pagarlo—responde al tiempo que devuelve su extremidad a la normalidad. Luego, gira la postura de su cuerpo hacia atrás para volver a verla con una sonrisa de desafío plasmada en su faz—. Ten por seguro que ya no jugaré suave contigo.
Una hora después, ambos ninjas se alejan del pequeño poblado y se mueven por la ruta en dirección al siguiente foco de población que aparece en sus mapas. Como aquella urbanización se trata de un importante punto comercial para el País del Fuego, el marionetista tiene pensado conseguir allí el cuero de calidad que necesita para concluir la protección de Sai.
De por sí, el camino que usarán para encontrarse con el ANBU de la Raíz les tomará unos ocho días más, así que tienen pensado pasar sólo una de las siguientes noches bajo el resguardo de un ambiente civilizado.
El escaso tiempo que demoran en llegar a su destino carece de eventos destacables, pero ambos están bien con ello, principalmente Sasori, quien reconoce que ya tuvo suficientes estímulos durante las últimas veinticuatro horas. Por su parte, Sakura prefiere aprovechar el pacífico silencio del viaje para idear más maneras de avergonzar a su compañero. Ella tiene pensado continuar con el juego cuanto antes, ya que gran parte de ella anhela ver cuán serias resultarán ser las palabras que el titiritero declaró por la mañana.
El artista tiene en claro que las palabras que le dijo son reales, y tan honestas como pueden serlo. No puede negar que el juego que la mujer inició en realidad está volviéndose sumamente divertido, y, en la medida que ella quiera seguir creando más niveles de juego, él deseará participar en él… La verdad es que quiere disfrutar un poco más del tiempo que pasa junto a ella, aunque este siempre le será poco a alguien como él, que valora la eternidad por sobre todas las cosas. Ahora mismo, después de haber compartido tanto, la idea de desperdiciar ese escaso tiempo manteniendo más distancia o seriedad de la necesaria le resulta cada vez más inaceptable, y molesta.
"Excusas…"Se critica a sí mismo cuando se sorprende pensando otra vez de esa manera. Es verdad que, de vez en cuando, usar así el vocabulario le hace más fácil tratar con Sakura, pero este punto ya es el colmo del ridículo. Negar la realidad de una situación sólo lleva a que ésta inevitablemente empeore con el tiempo.
"Te atrae. Te gusta. Disfrutas el juego porque ella te excita. Y anoche simplemente te superó. Quieres más de eso, sabes que quieres más…"Le dice alguna voz que brota del rincón más honesto de su consciencia, mientras los edificios que componen la localidad dejan de estar tan lejos como antes.
Sasori suspira de alivio. Así está mejor. Si puede pensar con claridad, puede decidir con claridad. Mientras Sakura quiera jugar sucio, él lo hará también. No tiene caso el fingir que no lo agradece. Y, sobre su decisión de mantener sus sentimientos ocultos… Es verdad que el juego lo hace un poco más difícil…Además, momentos como el de anoche en realidad le hacen dudar si esta es una estrategia que podrá mantener a largo plazo. Por otro lado…siempre es más fácil pensar en el día a día.
"Hoy no diré nada, y no hay planes para que eso cambie mañana."
Finalmente, al cabo de un par de horas de viaje por las rutas de tierra que siempre dividen al bosque en dos, la pareja arriba a su pequeña ciudad destino a eso de las cuatro de la tarde.
Desde el comienzo, aquella urbanización se ve para Sakura como lo que es en realidad, ya que todas las calles están repletas de carretas que transportan cargamentos de todos los tamaños habidos y por haber. Mientras tanto, los comercios, pequeños, medianos y mayoristas, se despliegan al por mayor a cada lado de las avenidas principales, y en zonas más periféricas se denota la existencia de un barrio completamente industrial, gracias a una que otra columna de humo que se pierde en el cielo.
—No existe pueblo de este tamaño en el que no se vendan materiales para sastrería o remienda de ropa, y este es uno que se dedica casi por completo a la distribución de ese tipo de productos. Ayúdame a encontrar alguno de estos sitios—instruye el renegado de la Arena mientras ambos comienzan a desplazarse por las transitadas aceras de piedra.
La mujer asiente y se dispone a asistirlo con la labor. De este modo, camina junto a él manteniendo la mirada atenta, y buscando entre los edificios y la gente algún detalle que identifique al tipo de tienda que buscan.
Por otro lado, mientras más se acercan al centro de este poblado, el tránsito les resulta cada vez más difícil. La concentración de gente que comienza a sentirse por los alrededores de aquella avenida no es normal... así que ambos, curiosos por la anomalía, deciden seguirle la corriente a la multitud, con la esperanza de oír algo de lo que sea que esté ocurriendo en frente de aquella plazoleta de alamedas que se encuentra al doblar la esquina.
— ¡Atención, habitantes!—Exclama el formal vocero de la nobleza local desde la alcoba de una gran mansión; cuyo enorme pórtico tiene salida directa a la plazoleta—. Como bien sabrán, el reciente deceso de las nobles cabezas de las familias Sato y Nakahara han sido motivo de tristeza e incertidumbre para nuestra región.
Las palabras de este hombre evocan exclamaciones de conmoción de todos los civiles congregados en los alrededores del pórtico de aquel palacete. Por su parte, el dúo recibe la información como evidencia de que el dibujante también tuvo éxito en su misión, por lo que deciden permanecer mezclados con el gentío para informarse un poco más sobre las consecuencias de sus actos.
—El señor Hanazono ya se ha reunido con los herederos de ambas familias y, para facilitar la sucesión del mando, ha declarado la necesidad de un censo local. En los siguientes días, una centena de hombres adecuadamente asignados a la tarea visitarán cada casa y comercio existente para recopilar los datos de nuestra ciudadanía. Un registro adecuado sobre nuestra ciudad y región, así como de sus habitantes, hará más fácil la tarea de servirles.
El anuncio del vocero continúa, y comienza a dar más detalles sobre fechas, sitios, y cómo distinguir aquellos encargados del censo para así evitar estafas, entre otras cosas que no son de mucho interés para los extranjeros entremezcolados con el resto de los ciudadanos.
Cuando el público finalmente empieza a levantar las manos en un intento de llamar la atención del vocero, es imposible para Sakura el evitar ser presionada desde todas las direcciones. Este nuevo y sofocante panorama es todo lo que ella necesita para decidir que hay que salir del medio de la muchedumbre cuánto antes. A todo esto, Sasori sólo la sigue sin inmutarse por el amontonamiento de gente que lo rodea, o por cuánto se choquen con él.
Una vez que ambos logran cruzar lun par de calles para salir de la congestionada plazoleta y sus periferias, Sakura observa con envidia a su compañero pelirrojo.
"Debe ser tan conveniente activar el tacto a voluntad..." Piensa incomodándose por la reciente experiencia sufrida, e inmediatamente después siente otra idea florecer tras el mar jade de sus ojos, una idea que logra hacerla olvidar su reciente malestar... y esbozar una pequeña sonrisa maliciosa.
No obstante, la muchacha opta por mantener su maquiavélico descubrimiento para sí, guardando las apariencias por un rato más. De este modo, permite que el pelirrojo visite varias sastrerías hasta dar con la indicada, aquella en la cual termina comprando el material que necesita para completar sus creaciones.
La calidad del cuero curado que consigue allí vale totalmente el precio, así que, una vez finalizado el recado, Sasori guarda la compra dentro del equipaje que lleva cruzado sobre un hombro, y regresa a la concurrida acera junto a su acompañante.
Después de que dejan atrás la sastrería, la médica finalmente se decide a probar su nueva teoría. Mientras Sasori camina sobre la acera observando a su derecha, ella se ubica discretamente de su lado contrario y le roza la mano con su dedo índice. Al no obtener una reacción de su parte, camina una cuadra más en compañía de él, sólo para terminar tocándole el hombro justo cuando están cruzando la calle. Sin embargo, sigue sin obtener ninguna respuesta ante sus avances…
"No está sintiendo nada." Concluye confiada de que su plan funcionará, así que no demora más para llegar al plato principal.
Impregnando su tacto de delicadeza, Sakura toma la mano de su compañero con la suya propia, pero se sorprende un poco por la exagerada falta de respuesta motriz que recibe de parte de él. Hasta ahora, había creído que Sasori era de manejar un mayor grado de tacto activo en sus momentos cotidianos…. Y la sorpresa sólo se sigue acrecentando a medida que espera a ver si finalmente se percata de su último atrevimiento.
Empero, su ex informante parece estar en su propio mundo, manteniéndose inmutable ante la cercanía que comparte con ella desde hace ya un par de minutos. A estas alturas, la kunoichi sólo puede suponer que, o es totalmente ignorante de la situación, o está tomándole el pelo. Sea cual sea el caso, la ausencia de reacción es algo que ya está comenzando a irritarla, de modo que, sin querer quedarse sólo con la derrota en este encuentro, la joven decide agregar un poco más de presión sobre este escenario.
Cuando pasan frente a la vidriera de una boutique, los ojos de la muchacha se posan sobre un vestido de verano en exposición. A continuación, ella se frena en seco sobre la acera, y tira de la mano del marionetista para forzarlo a hacer lo mismo. Además, consigue que éste dé cuenta al fin de que ella lo estuvo sosteniendo todo este tiempo, en caso de que no lo haya notado ya.
—Querido… Si quieres, puedes seguir siendo un avaro sin remedio con tu dinero, pero eso no significa que yo tenga que hacerlo también ¿Sabes?—pronuncia en voz alta para arrastrar a Sasori dentro de su nuevo teatro, forzándolo así a continuar la escena para no llamar la atención de los civiles que circulan entre ellos. Como no podría ser de otro modo, ella cuenta con que su constante práctica en mantener las coartadas lo haga desempeñar un papel que esté a la altura de las circunstancias—Así que dime: ¿Qué opinas de ese vestido? ¿Cómo me vería en el?
El pelirrojo recupera la postura tras un breve instante conmoción, y se acerca para comenzar a actuar con una naturalidad acorde a la situación creada por ella.
Apenas sin poder contener el malicioso entusiasmo en su porte, Sakura ve cómo él se detiene junto a ella para escudriñar de cerca el vestido.
— ¿En serio? ¿Ese llamó tu atención? Tiene demasiada clase... ¿Segura que no señalaste uno al azar?—responde decidido a no ser el único avergonzado aquí.
Sakura frunce el ceño en fingida indignación.
— ¿Vas a tratarme así? ¿Justo hoy? —replica girándose hacia él con el propósito de iniciar una discusión más acalorada.
—No tienes que vestir de manera extravagante para que te vea atractiva, cariño—la interrumpe al tiempo que la rodea con una armoniosa sonrisa adueñándose de su cerámico rostro. Acto seguido, termina apoyando su cabeza sobre el hombro desnudo de Sakura al tiempo que la abraza desde atrás.
De inmediato, la chica ve cómo su propio reflejo en el cristal de la tienda se sonroja y sorprende por la manera en la que el renegado se acopló a la situación… Ahora es ella la que, por el bien de su orgullo, tiene que recuperar el control de esta escena antes de que su corazón dé un brinco dentro de su pecho.
Aprovechando la cercanía que el mismo Sasori le proveyó, Sakura gira su rostro hacia el costado y lo besa en la mejilla antes de poner sus manos sobre las de él, para apartárselas con suavidad.
— ¿Te dije ya lo mucho que te quiero?—susurra con una sonrisa risueña, todavía teniendo el rostro atónito del artesano a simples centímetros de su aliento—. Pero aún quiero vestir algo que te guste. ¿Por qué no seguimos mirando un poco más?
Sin darle oportunidad de alejarse, la mujer vuelve a capturar una de sus manos con la suya. Ahora, ella está más que decidida a no dejar este escenario terminar sin hacerle pasar, al menos, una situación que supere su templanza.
—No parece que me estés dejando opción—sonríe Sasori tras haberse recuperado. Luego, se dispone a seguir camino, con ella tomada de la mano, sin intención de dejarse amedrentar.
Por su parte, la dama se encuentra verdaderamente agradada de ver a su ex informante presentándole tanta resistencia. Le hace mucho más entretenida la tarea de tener que seguir trabajando para obtener su victoria. Mientras siguen caminando, le insiste repetidas veces a su compañero que le permita comprar cada pequeño accesorio o prenda que le llama la atención. Al principio, le divierte simplemente ser una molestia menor. Después de todo, es entretenido ver cómo Sasori comienza a molestarse poco a poco ante su actuar.
— ¿Qué opinas de esa cartera? —pregunta Sakura.
—Tienes tres en casa y nunca las usas.
— ¿Y ese collar?
—Te quejas de que irritan tu cuello después de usarlos por cinco minutos.
— ¿Y esto? —prosigue ella con otra vidriera que se cruza en su camino.
—Si no sabes lo que es ¿Para qué lo quieres?
Más temprano que tarde, Sakura nota que Sasori puede crear excusas al mismo ritmo que ella puede formular preguntas, y allí es cuando decide dejar de darle opciones para pasar a exigirle una resolución mucho más satisfactoria:
— ¡Quiero comprar algo para recordar este pueblo!—se queja en un tono infantil antes de sujetarle la mano derecha con las dos propias, a modo de súplica— ¿Por favooooor?
Como el marionetista se demora en prestarle atención, comienza a gruñir cada vez más fuerte intentando hacerlo ceder a toda costa.
—Está bien, está bien ¡Está bien!—espeta su "novio" con impaciencia, anticipándose cuanto antes al berrinche—. Hagamos una cosa: te prometo que compraremos algo en la primera tienda de ropa que veamos a partir de ahora. ¿Trato?
Manteniéndose en personaje, ella recupera la sonrisa entusiasta gracias a esa afirmativa, y retorna la vista al frente para vislumbrar en qué local entrará al comenzar con su siguiente jugada. Empero, para cuando el gentío y la cercanía con su objetivo le permiten distinguir a qué comercio acabarán dirigiéndose, ya es demasiado tarde…Sasori le había tendido una trampa.
—Creo que en esta tienda podré encontrar algo que me gustaría que vistas…—evoca él con una sonrisa maquiavélica ante su éxito de tornar esta situación a su favor.
—Voy a…—gruñe apretando la mano de su ex informante con muy mal humor.
— ¿Comprar ese conjunto?—completa Sasori a modo de burla, mientras señala una indumentaria de encaje bastante erótica que está siendo exhibida por un maniquí a través de la vidriera—. Deberías haber prestado más atención durante la primera vez que pasamos por aquí, cariño.
Dicho esto, el tiritero toma a su "pareja" por los hombros, y la empuja dentro del negocio de lencería femenina. La joven, negándose a permitirle una victoria completa, alcanza a tomarlo de la ropa y lo hace entrar junto a ella.
—Buenos días, señorita. Buenos días, señor. ¿Cómo puedo ayudarlos?—los saluda una vendedora de mediana edad, con el cabello rubio prolijamente recogido y una sonrisa dulce.
—Yo quisiera comprarme algún conjunto...—pronuncia la nueva clienta antes de cambiar su tono y amenazar a su "pareja" entre dientes—. Y él va a esperarme aquí adentro sin escaparse, ¿Verdad?
— ¿Escapar? No sé de qué estás hablando, amor mío—ríe su "novio", todavía manteniéndose en una posición dominante dentro del juego—. Es sólo comprar ropa.
La médica suspira, reconociendo que esta vez es ella la que perdió. No debió subestimarlo en primer lugar... Así que será mejor terminar con esto cuanto antes.
Siguiendo esta premisa, Sakura pide un par de bragas y sostenes de su talla a la mujer que atiende el local, y luego es guiada por ésta hacia los probadores de cortinas rojas en el fondo del pasillo ocupado por exhibidores de lencería, espejos y maniquíes.
Una vez que tiene sus opciones con ella dentro del cubículo, la muchacha deposita los conjuntos sobre el taburete allí presente, y se quita la playera para comenzar a probarse los sostenes. En el momento en que se gira para tomar el primero, nota como la playera que ha dejado colgada sobre el perchero en la pared del probador comienza a levitar de modo sospechoso, intentando escapar por debajo de la puerta del recinto.
"Voy a matarlo…"Piensa con el corazón atascado en la garganta, mientras se apresura a tomar su prenda para tirar de ella con brusquedad, rompiendo así los invisibles hilos de chakra que la estuvieron moviendo hasta recién.
De inmediato, puede escuchar la risa jocosa del marionetista desde el otro lado de la pared… y, casi sin notarlo, termina riéndose junto con él ante lo divertido y estrambótico que resulta ser este momento, aunque se ve obligada a contener el nivel de su voz para no llamar la atención del resto de los probadores aledaños.
"Debió haber puesto los hilos cuando me empujó dentro de la tienda."Razona sentada sobre el taburete, con su playera y todos los conjuntos amontonados sobre su regazo, mientras cubre su boca para evitar que su risa se torne una carcajada. A estas alturas, Sasori probó que puede jugar a esto tan bien como ella…
"Definitivamente, es mucho más divertido así."
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Han pasado cinco días desde que dejaron la ciudad de Tsukuba, tiempo tras el cual ambos ninjas deciden dar un pequeño giro a su rutina de viaje por los descampados y los árboles.
A eso de las cinco de la tarde, ambos detienen su andar para dejar montado de antemano el campamento al que piensan regresar cuando caiga la noche. Sasori ayuda a Sakura con el armado de la tienda, y luego ella hace lo propio con la recolección de leños en los alrededores del claro, para así poder encender una fogata más tarde.
Una vez que su futuro refugio está listo, el artista y su musa se alejan entre los nogales aledaños para buscar un sitio más propicio en dónde llevar a cabo su siguiente cometido.
—Entonces ,¿Ahora es cuando voy a poder probarme la coraza?—pregunta la kunoichi cuando ambos se topan con el descampado que su compañero considera adecuado para la tarea.
—No aún, sólo la protección de uno de tus brazos—aclara él mientras se agacha para sacar de su equipaje una serie de placas gruesas, que están unidas entre sí por una seguidilla de cuerdas de cuero sin curar.
— ¿Y por qué necesitaríamos dejar hecho el campamento tan temprano, si sólo se trata de algo tan simple?
—Porque sigue siendo un trabajo demasiado incompleto—contesta al tiempo que se acerca a ella con la compleja pieza en mano—. Pásame tu brazo derecho.
La mujer obedece y estira el brazo frente a él, permitiéndole al ex Akatsuki acercarse y amarrar las placas alrededor de su extremidad desnuda. El peso de las mismas le indica de inmediato la diferencia que existe entre la protección que ella vestirá, y la que terminará utilizando su amigo pálido.
—Ya sé que en este momento es estéticamente horrible, y que amarrar esto a tus brazos con nudos es pobre, pero no es eso lo que quiero atender ahora—se excusa el artista por lo incompleto de su obra—. Lo que pasa es que esta sección se compone de placas que son sostenidas gracias a las tiras de cuero, y sólo pueden moverse según cúanto lo permitan el largo y la elasticidad del pellejo.
Durante su explicación, Sasori termina de afirmar las placas que cubren el exterior del brazo derecho de Sakura, desde debajo de su hombro hasta su muñeca.
—Prueba golpear algo si quieres comprobar cuán resistente es esta nueva cerámica, pero antes te aconsejaría que trates de no dañar demasiado el paisaje…
La ninja, curiosa por poner a prueba este material,asiente con la cabeza ante la sugerencia y corre hacia el árbol que más cerca le queda para golpearlo con su puño. En consecuencia, el nogal entero tiembla y su copa se sacude, provocando que muchas de sus hojas caigan al tiempo que los pájaros, posados hasta ese momento en sus ramas, comiencen a huir despavoridos. Además, las placas del blindaje suenan al chocar entre sí durante el impacto, pero salen del encuentro sin ninguna señal de haber sido perjudicadas.
— ¿Qué tal? —pregunta el marionetista contemplando la espalda de la joven de modo expectante.
Sakura parpadea gratamente sorprendida con el resultado de la prueba, recuperando la compostura una vez que vuelve a girarse hacia su ex informante.
—Veo que son mucho más resistentes que las marionetas que usaste durante la primera vez que nos vimos... Aunque es un poco incómodo tener que moverme con las placas puestas—lo critica a la vez que intenta flexionar su brazo varias veces, aunque con cierta dificultad.
—Eso era lo que me imaginé que pasaría. Las uniones de cuero no tienen la medida correcta—sonríe admitiendo su falla. Mientras tanto, asiste a Sakura en la tarea de remover la obra incompleta de su brazo para volver a guardarla en su equipaje—. Y tengo una manera de corregir eso, pero me temo que los métodos que acostumbro a usar son algo que sólo experimenté en mis marionetas.
— ¿Cuál es el plan, entonces? —pregunta ella con cierta intriga, intuyendo desde el principio que no la habría hecho detenerse sin una solución en mente.
—Tendré que medirte como mido a una marioneta—comienza a explicar el criminal—. Estoy acostumbrado a ser consciente de la posición y límites exactos de mis marionetas cuando las estoy controlando. Es una percepción mucho más detallada y práctica que aquella que puedo obtener simplemente midiendo, u observando los fenómenos que quiero replicar. Si me permites poner hilos sobre tus brazos, y luego mantener una sesión de entrenamiento, podré estudiar tus movimientos lo suficiente como para ajustar las placas en la medida exacta que necesitas.
— ¡Perfecto! —exclama entusiasmada ante la novedosa idea—. Ahora ya no tengo que buscar una excusa para que volvamos a tener una pelea como es debido.
Tras su sutil mofa, la ninja se gira nuevamente para depositar su mochila sobre las raíces del árbol que recién golpeó. A continuación, se aparta del mismo y comienza a mover y agitar sus brazos y hombros, para ir preparándolos ante el inminente ejercicio que se avecina.
—Entonces, supongo que me tocará a mí dar el primer golpe—continúa la muchacha mientras busca posicionarse en el centro del agreste claro, sin dejar de dar pequeños saltos sobre la hierba a modo de calentamiento— ¿Listo?
—Dos cosas antes—la detiene él cuando consigue retomar la palabra—. Primero, hay una regla que me gustaría esclarecer: el objetivo de este enfrentamiento es que entres en contacto con mi torso, o rostro, al mismo tiempo que evitas que yo haga lo mismo contigo. Además, necesito que te defiendas con tus brazos siempre que tengas la opción de hacerlo. Se vale cualquier cosa para lograr esto. Y eso va para los dos. Si quieres, podemos ir contando los puntos.
La mujer asiente sin tener nada que objetar de momento.
—Y segundo, el punto principal de este entrenamiento…—continúa su enunciado al tiempo que se acerca hasta quedar cara a cara con su adversaria, a sólo un par de metros de distancia de ella.
En vez de completar la oración con palabras, el titiritero levanta sus manos haciendo que una marejada de hilos de chakra nazca de la punta de sus diez dedos. Estos hilillos se deslizan por el aire a gran velocidad, hasta que consiguen prenderse libremente sobre los dos brazos desnudos de la kunoichi, cubriéndolos casi por completo de una conexión directa con su creador.
—Ahora, sí. Atácame—finaliza adoptando una posición de combate estándar entre los marionetistas—. Pero no tan fuerte como para que este sitio termine pareciéndose a la cueva en la que me derrotaste… y también te agradecería que hagas el esfuerzo de no romperme a mí.
Este último consejo viene cargado de un tono irónico que se le antoja entre juguetón y nostálgico a Sakura. En realidad, las cosas habían cambiado mucho desde aquel primer enfrentamiento en el cual se conocieron…
—Descuida, cariño—sonríe sin perder la oportunidad de comenzar a incordiarlo, aunque sólo sea a base de palabras—. Si hay alguien con quien aprendí a medir mi fuerza, es contigo.
Sasori ríe entretenido ante la idea de retomar su pequeño juego, pero lamentablemente no dispone del tiempo para distraerse ahora.
En el instante siguiente al inicio del combate, el criminal ve el puño de Sakura moviéndose en dirección a su hombro. Lo esquiva con relativa facilidad, desplazándose hacia un lado para escapar al impacto. Además, gracias a la velocidad y potencia reducida del golpe de la ninja, consigue un poco de tiempo extra para poder deslizar su cuerpo tras la espalda de ella.
Notando la posición de su adversario en sus espaldas, Sakura intenta dar una voltereta hacia atrás para contraatacarlo con su otro brazo.
Tomándose la libertad de abusar de las reglas establecidas por él mismo, Sasori se aprovecha de los hilos que tiene posicionados sobre sus brazos para detener el puño ajeno a tan sólo centímetros de su rostro.
Sin dejarse amedrentar por el bloqueo de su técnica, la mujer levanta su rodilla para asestarle otro golpe a la altura del bajo vientre, pero su compañero también se lo amortigua, ya que coloca nuevos hilos de forma sorpresiva sobre su muslo y rodilla.
— ¿Qué te dije acerca de poner tus hilos sobre mí sin mi permiso?—regaña con el ceño fruncido, más la boca curvada en una sonrisa de expectativa y diversión ante la pequeña trampa de su contrincante.
—Dijimos que cualquier truco sería válido.
Ante la descarada respuesta, ella extiende su dedo índice y toca la nariz de su oponente.
—Lo logré. Punto para mí—anuncia la guerrera de un modo igual de juguetón, tomándose un instante para juntar fuerza. Después, se libera de los hilos que paralizan su pierna gracias a un movimiento rápido y brusco—. Tu turno de atacar. Y te pido que no detengas mis brazos con tus hilos. Si rompo esos, el entrenamiento no te sería útil.
Luego de unos segundos de pausa, su ex informante obedece la orden y se mueve hacia ella intentando hacer contacto con sus brazos. Es claro para Sakura que él carece de la velocidad, o el efecto sorpresa, de un atacante entrenado en el combate cuerpo a cuerpo, pero sabe bien que esa no es la fortaleza del shinobi que tiene en frente… Aún así, esquivar y bloquear sus ataques le resulta sencillo. Por los primeros minutos, no hay nada que pase cerca de romper su defensa, o tan siquiera de tocarla, pero todo esto cambia cuando la mano de Sasori finalmente consigue rozar su muslo.
Esa oportunidad es todo lo que el hombre necesitó para dejar allí un manojo de hilos, de los cuales tira con fuerza para desestabilizar la posición de Sakura y hacerla caer hacia atrás. Empero, en vez de dejarla que toque el suelo, el ninja vuelve a utilizar los hilos que todavía tiene anclados a sus brazos para frustrar su caída y jalarla hacia sí mismo.
Cuando finalmente la distancia entre los cuerpos de ambos se termina, Sasori recibe a la kunoichi tomándola de la mano, a la vez que la sujeta de la espalda con su mano libre para así quitarle la oportunidad de escapar a su siguiente jugada.
—Sabes como soy. No desperdiciaría una oportunidad para molestarte…—responde al tener a la dama centímetros de su rostro, mientras enlaza sus dedos con los de ella y vuelve a desequilibrarla, forzando a su pierna a moverse contra su voluntad—. Además, me debes una revancha por lo de la otra vez…
Sakura resopla con molestia, tratando de no tambalearse cuando se ve forzada a mantener su peso sobre la única pierna que puede controlar a voluntad. Sasori se aprovecha de esto para levantar todavía más aquella que sus hilos controlan, haciendo que se enrolle en su cadera mientras posiciona sus cuerpos como si estuvieran bailando.
— ¿En serio? ¿Un baile? ¿Te dejo que me controles, y en lo primero que piensas es en un baile? —escupe con una ceja alzada, y sin dejar de mirar a los ojos a su actual "carcelero"—. Eres demasiado predecible.
De improvisto, Sasori aprovecha su actual cercanía física para remover su mano de su espalda. Luego, la toma del mentón y le da un beso en la mejilla. Este acto la deja muda de la sorpresa, y consigue desestabilizar su compostura durante un instante que parece transcurrir a cámara lenta.
—Difiero…—musita contemplando maliciosamente entretenido cómo el rostro de su musa se enrojece—. Predecible eres tú. De por cierto, punto para mí.
Sakura aprieta los dientes cuando consigue sobreponerse a su conmoción inicial. A continuación, se libera del agarre, e hilos, de su ex informante de un modo tan brusco como el que la llevó a caer en sus brazos anteriormente. Luego, toma un paso de distancia de él y, sin darle ningún aviso previo, gira su postura quedando de cabeza, y parada sobre la hierba con sus dos manos. Antes de que el marionetista pudiese reaccionar, Sakura utiliza sus piernas para aprisionar su cuello entre ellas.
— ¡¿Predecible, yo?!—exclama al tiempo que lleva su fuerza hasta sus brazos para despegarlos del suelo en medio de una voltereta. Aquel movimiento consigue expulsar al pelirrojo un par de metros lejos de ella.
En respuesta a la potente maniobra de su oponente, el ex Akatsuki apenas logra posicionar nuevos hilos sobre la hierba con tal de frenar la velocidad con la que su cuerpo sale despedido. La simple acción de detenerse le termina costando que varios pedazos de tierra y césped sean arrancados durante el proceso. Aun así, la maniobra de aterrizaje requiere demasiado de su atención, así que para cuando levanta la mirada para buscar a la kunoichi, ésta ya no se encuentra frente a él. Su primer instinto en esta situación, en vez revisar sus costados, es dirigir su mirada ámbar al cielo, y, cuando lo hace, la ve cayendo en picada sobre él.
Sasori se apresura a saltar a un costado para que el puño de Sakura terminase clavado en el suelo y no en su cuerpo.
Como era de esperarse, el claro tiembla ante el impacto que ocasiona la fuerza bruta de su compañera. No obstante, ella todavía se preocupa de medir su chakra, y sólo una pequeña porción de tierra sucumbe debajo de ella para hundirse a modo de cráter.
De todos modos, el temblor es suficiente para abrirse paso unos metros hasta los pies del titiritero, y hace tambalear su equilibrio cuando intenta dar un nuevo salto aún más lejos de la zona de impacto.
Sakura toma ventaja de este panorama, y acumula una gran dosis de chakra en sus piernas para acortar las distancias con su objetivo en un santiamén.
Al verse alcanzado por la agresiva kunoichi en medio de su escape, el pelirrojo termina bloqueando una patada rápida de ella con su propio antebrazo antes de que ambos volviesen a caer de pie sobre tierra firme.
—Menos mal que ya te pusiste seria —acota en un tono arrogante para irritarla un poco más—. Pensé que para que te concentraras era necesario ponerte en clima… y no me equivoqué en lo absoluto.
—Y tú continúas tentando tu suerte…—responde la combativa mujer comenzando a sacar provecho de su posición para presionarlo a base de puñetazos y patadas, intentando así volver a poner al hombre en su lugar en lo que respecta a este juego.
El ex Akatsuki mantiene invariable su sonrisa, sin mostrarse intimidado ante aquella "advertencia". En su lugar, sólo se dedica a retroceder o moverse por los flancos de su adversaria, mientras esquiva sus golpes más pesados y bloquea aquellos que no vienen con la suficiente potencia como para dañar la cerámica que compone sus extremidades.
Tras una primera tanda de combate cuerpo a cuerpo simple, la médica decide alterar su patrón y hace un combo de ataques con sus piernas, un combo que culmina en un barrido de pies que su oponente no llega a esquivar. De esta manera, Sasori pierde el equilibrio de nuevo y termina cayendo al suelo.
Sin darle tiempo a recomponerse del pequeño desliz, la muchacha se deja caer sobre él sólo para terminar sentada sobre su abdomen. Apoyando las piernas a cada lado de su cuerpo, ella aprovecha su propio peso para mantenerlo anclado al piso, pero de un modo que también le permita seguir jugando con él.
Esbozando una sonrisa empoderada y complacida ante la expresión de sorpresa de su ex informante, Sakura decide inmovilizarle ambos brazos por sobre su cabeza, manteniéndolos sujetos de las muñecas con uno de los propios.
Ahora es su turno de sostenerle el mentón.
—Eres un buen marionetista, pero no sueñes por un segundo que vas a rivalizar conmigo en taijutsu…. —jadea inclinada considerablemente sobre su rostro, mientras varias gotas de sudor bajan por su cuello hasta perderse dentro de su escote.
A pesar de encontrarse amarrado y en una posición de sumisión y derrota, el renegado no puede evitar desviar su mirada un momento al busto de su adversaria. Éste, debido a la posición que ella mantiene sobre él, está bastante cerca de su rostro en este momento. Lo ve subir y bajar producto de la respiración por quizá más tiempo del que sería prudente, pero Sakura no parece notarlo, o, al menos, no parece importarte lo suficiente para hablar al respecto.
En un intento de aliviar el calor que la sofoca ahora, la kunoichi suelta los brazos de Sasori e intenta abrir el cierre de su blusa roja, provocando que él disfrute por un momento de verla forcejear con el evidentemente trabado mecanismo.
—Lo estás haciendo mal—se burla desde abajo—. Pero si quieres, puedo darte una mano con eso.
Aquellas palabras toman por sorpresa a Sakura, ya que no se esperaba una propuesta así de directa. Pero, al mismo tiempo, no puede evitar preguntarse cuán lejos está dispuesto él a llevar el juego.
— ¿Por qué no?—ríe mostrándose intrigada ante la sugerencia.
Contrario a sus expectativas, el marionetista utiliza los hilos que descansan en ella para tomar control de sus brazos, y moverlos con cuidado hasta posicionarlos sobre el cierre de la blusa.
Por un momento, la mujer se relaja, decepcionándose por el giro que la situación tomó, pero siente a su asombro regresar de inmediato cuando contempla cómo sus dedos se empiezan a mover sin que ella se los ordene. La impresiona que él pueda controlar la motricidad fina de sus manos con tanta facilidad. Curiosa ante la técnica y cuan única es la sensación que le produce, se abandona a los deseos ajenos permitiendo que su cuerpo sea controlado con ese nivel de detalle… Es sumamente extraño sentir que sus manos realizan los movimientos de Sasori… casi como si hubiesen dejado de pertenecerle.
—Esto no es lo que esperaba—confiesa Sakura mientras sus manos intentan liberar el cierre trabado—. Y parece que no tienes tan buen control como creías…
No tarda en mofarse del fracaso del marionetista, aunque más a modo de disimulado escape a la tensión generada en su propio organismo que otra cosa.
—Pues, eso es porque está trabado desde adentro—anuncia el hombre sin inmutarse, y como si la respuesta fuese obvia. A continuación, mueve sus dedos para ordenarle a la mano derecha de la ninja que se colase dentro de su escote.
La sensación de su propia mano moviéndose bajo su ropa, y fuera de su voluntad, hace que la espalda de la dama se arquee, y que su sentido del tacto se aturda por el instante que el marionetista se toma en solucionar el problema. Finalmente, para cuando consigue recuperar el control de sus brazos, lo primero que ella hace es abrir la blusa, dejando expuesta la malla ninja de rejillas que está debajo. Mientras toma aire para intentar volver a respirar normalmente, contempla a su compañero riéndose por la reacción que su pequeña maniobra obtuvo de ella.
La verdad es que la sensación de que Sasori la haya tocado con sus propias manos la aturdió más de la cuenta… De este modo, Sakura sólo puede morderse el labio inferior y guardar silencio, incapaz de responder, mientras termina cayendo en cuenta de que le habría gustado que la situación hubiese durado más...
Sin embargo, no demora mucho más en forzarse a sí misma a contener las reacciones de su cuerpo por medio de un resoplido contrariado, para luego sacudir su cabeza en un intento de poner fin a estos pensamientos.
— ¿Por qué esa cara?— pregunta su titiritero dando por segura su victoria en el juego de hoy.
— Porque hace calor, obviamente…—repone Sakura como si le estuviesen tomando el pelo, negándose rotundamente a dejarlo molestarla por su reciente momento de vulnerabilidad. Acto seguido, se deshace de su blusa y la arroja a un lado. Acomodándose un poco la malla, húmeda por la transpiración, intenta recuperar el control de su propio juego con un pequeño espectáculo visual—. Además, porque por un momento pensé que tendrías el valor de hacer eso con tus propias manos…
Esta nueva burla, de tintes provocativos, sólo termina siendo la última artimaña de la muchacha para negar cuán efectiva fue la jugada de su oponente antes de apartarse de él. Para suerte de ella, sus movimientos están lejos de pasar desapercibidos por el observador shinobi, quien se incorpora después de ella todavía pensando en ellos.
La guerrera decide ser oportunista y aprovecha este momento de introspección en su adversario para retomar su agresiva posición, saltando hacia él en un intento de volver a golpearlo.
— ¿Te distraje?—pregunta cuando el renegado recupera la lucidez y comienza a esquivar sus golpes.
— ¿Acaso hice que te enfocaras más?— contraría el incansable ninja sin inmutarse ante sus ataques—. Podemos repetirlo si funciona así de bien.
Él no piensa darle el gusto a la dama de dejar ese asunto atrás tan fácil.
—Muchas palabras para alguien que no hace nada con sus propias manos—jadea casi ofendida ante su petulancia, e incitándolo aún más a tomar una posición de ventaja ante el juego.
En medio de la tarea de esquivar un nuevo puñetazo de su contrincante, el artista utiliza los hilos que posicionó en el suelo, hace tan sólo unos minutos, para cambiar su dirección de escape de manera repentina. Este movimiento consigue desorientarla lo suficiente como para que no detecte el hilo que deja también sobre su espalda.
De este modo, tras haber realizado con éxito su distracción, Sasori cae de pie a unos metros por detrás de ella y sonríe ante su inminente victoria. Sin darle tiempo a reaccionar de ninguna manera, tira de todos los hilos forzando al cuerpo de Sakura a responder a su "llamado".
—Yo puedo jugar tan sucio como tú, muñeca—musita contra su rostro una vez que la recibe en sus brazos por segunda vez. Empero, en esta oportunidad se ocupa de mantenerla pegada contra su cuerpo, sujetándola por encima de la cintura con ambas manos.
Para Sakura, todo pasó tan rápido que sólo atina a respirar entrecortadamente sin apartarse del contacto. Mientras mantiene su mirada compenetrada con la de su oponente, siente cómo su corazón todavía golpea su pecho con violencia, gracias a toda la adrenalina que acumuló por el reciente combate.
—No te creo—escupe ella una vez que consigue recuperar algo de aliento, al tiempo que esboza una sonrisa de desafío y orgullo—. Hablas mucho más de lo que haces.
Sasori responde al reto subiendo una mano por su espalda, para así acercarla aún más a su rostro. Si bien ella no se muestra impresionada por este ligero cambio en su postura, es una maniobra que alcanza para mantenerla ajena a su verdadero objetivo.
De este modo, el renegado puede ver en vivo y en directo cómo las mejillas de Sakura se tiñen de rojo, y cómo sus ojos se abren como platos, cuando comienza a sentir a la otra mano descender hasta posarse insolentemente, aunque sin presión, sobre su trasero…
— ¿Qué…?—expresa absolutamente atónita por el descarado avance de su compañero de juego.
—Te lo dije, ¿O no…?—la interrumpe sin cesar el íntimo contacto—. Yo también puedo jugar sucio…
Totalmente tomada por sorpresa, la muchacha sólo atina a fruncir el ceño sin dejar de mirarlo, y a quitar aquella mano de su trasero con la suya propia.
A continuación, Sasori escucha el sonido seco y brusco de una nalgada rabiosa proviniendo desde su espalda baja… pero no se inmuta ante él. En su lugar, amplía su sonrisa de victoria y complacencia sin dejar de contemplar el rostro entre molesto y avergonzado de su dama.
— ¡Y todavía no estamos a mano!—espeta ella con su aliento aún a centímetros de su ex informante—. Tú puedes desactivar el tacto, así que tendré que vengarme de otra manera.
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Después de que concluyen su sesión de entrenamiento, ambos optan por regresar a campamento antes de que la noche los atrape en medio de una nueva, aunque para nada mal recibida distracción.
Sasori usa los leños que recolectaron de antemano para encender una fogata, y luego se queda cerca de ésta para comenzar a medir las tiras de cuero curado que seleccionará para unir la protección definitiva que su compañera vestirá sobre sus brazos.
Mientras tanto, Sakura acomoda su bolsa de dormir dentro de la carpa, y luego se aleja hacia algún sitio apartado del campamento en el que pueda bañarse.
Finalmente, a eso de las ocho de la noche, un delicioso aroma ahumado comienza a sentirse desde el campamento. De este modo, cuando Sakura regresa a la fogata, nota cómo su compañero está terminando de cocinarle algo de cenar sobre el fuego. Esta última comida del día consiste en unas salchichas ahumadas sobre las piedras calientes, más arroz en azafrán, dos huevos pasados en agua y un poco de pan tostado.
El cielo ya está del todo oscurecido para cuando el pelirrojo vuelve a quedarse solo y en vela alrededor del fogón, y alrededor de las placas de cerámica que todavía está uniendo con paciencia y cuidado.
Al principio, parece ser que esto será lo que ocupará todo su tiempo, y la verdad es que no podría oponerse a dedicar toda la noche a su arte. Actualmente, se encuentran lo suficientemente lejos de cualquier pueblo o camino como para que él pueda relajar un poco su incesante vigilancia.
No obstante, no pasan más de quince minutos desde el advenimiento de la medianoche hasta que los planes de Sakura lo detienen…
—Oye, Sasori…—lo llama desde el interior de la carpa— ¿Puedes venir aquí y ayudarme con algo?
La simple pregunta no denota nada raro, pero el hecho de que no se haya pronunciado ante él en persona, y, peor aún, que haya esperado hasta esta hora para hacerlo, le despierta una curiosidad bastante particular… curiosidad que en cuestión de simples segundos se transforma en expectativa.
— ¿Qué ocurre?—pregunta una vez que está frente a la delgada capa de nailon que funge de puerta para el recinto.
—Entra—pide desde adentro tras ignorar por completo la interrogante.
A Sasori no le queda más que obedecer su petición, y procede a deshacerse de su calzado para luego abrir el cierre de la entrada. Una vez que lo hace, sus ojos se ven atraídos, cual imanes, hacia la visión de una Sakura prácticamente semidesnuda. Si bien la luz de la linterna apoyada sobre el suelo de la tienda no alcanza para iluminar a detalle la escena, puede ver que su espalda sólo está cubierta por el elástico de un sostén blanco.
Cuando el renegado finalmente ingresa dentro de la carpa nota que, aunque Sakura está sentada, sus piernas están guarecidas dentro de su bolsa de dormir, haciendo que no se pueda vislumbrar lo que está vistiendo de la cintura para abajo.
— ¿Puedo pedirte que me des un masaje en la espalda?—le pregunta la dama girando su cuello para verlo por sobre su hombro—. El entrenamiento y tus hilos me causaron un dolor de espalda odioso, así que espero que te hagas cargo.
El pelirrojo se fuerza a esconder una buena parte de sus reacciones tras una sonrisa. Es claro que esta es la venganza de su compañera por su avance en el juego de hoy. En estos momentos, él es lo suficientemente honesto consigo mismo como para no rechazar una oportunidad así. Sin embargo, eso no significa que va a dejarse avergonzar tan fácil…
— ¿Qué clase de compañero sería si no velo por el bienestar de mi equipo?—responde al tiempo que cierra la carpa tras sí, aislando a su amada del frío de afuera. A continuación, se acerca hasta acuclillarse justo detrás de ella—. Si es necesario para que puedas dormir bien esta noche…
Sakura amplía su sonrisa ante la afirmativa, alternando un poco su postura para mantener su espalda erguida y expuesta hacia el tacto de Sasori.
— ¿Sabes en dónde tienes los nudos…? —pregunta el criminal acortando aún más la distancia que los separa, para así comenzar a palparle los hombros con ambas manos— ¿O tengo que descubrirlos yo…?
Esto último es susurrado prácticamente en su oído, ocasionando que un eléctrico escalofrío se apodere de la columna vertebral de la médica.
—Creo que en el cuello tengo algunos… y también entre los omóplatos...
—Veamos, entonces…—musita paseando y apretando sus frías yemas sobre aquellas zonas.
A medida que va masajeando su nuca, hombros y espalda alta, el ex Akatsuki no puede evitar sentir su expectativa crecer ante las posibilidades que esta situación le ofrece a Sakura para que retome el control del juego… La idea de que ella suba el nivel de éste es algo que se ve inminente en este momento, tanto así, que apenas puede esperar por comenzar a presionar su suerte.
De un momento a otro, la marioneta humana activa el tacto de sus manos, esperando que éste le confirmase que todo esto es sólo un plan de la muchacha… pero no. Para su sorpresa, encuentra su musculatura anormalmente rígida.
"Estaba diciendo la verdad."Resume el titiritero al notar que sus omóplatos presentan nudos pronunciados. En realidad no había imaginado que el usar los hilos para tirar de ella podía terminar afectando así su musculatura…
Ante el inesperado descubrimiento, el artista cambia sus prioridades. Supone que el hecho de que ella se haya resistido a los movimientos que él intentó forzar en su cuerpo debió haber presentado un esfuerzo único para su organismo, así que deja de lado el juego por ahora y se enfoca seriamente en enmendar su error. Como ella había dicho recién, él tiene que hacerse cargo de esta situación.
Ella se rinde ante su masaje en silencio, limitándose sólo a romper este último con pequeños quejidos de incomodidad, dolor o alivio según la intensidad de la presión aplicada por sus dedos. Por los siguientes veinte minutos, Sasori se dedica a relajar los músculos de la joven intentando ignorar cuánto le afectan las reacciones ajenas.
A medida que los nudos comienzan a dejar su cuerpo, la muchacha puede darle cada vez menos importancia a estos. En contraposición a esto, puede ir centrando su atención en convertir esta situación en su venganza. A decir verdad, tenía el plan de hacerlo desde el comienzo, pero el gusto de sentir las manos de su ex informante sobre ella es demasiado agradable como para poder ponerse a pensar en otra cosa.
—Más abajo—indica guiándolo al último punto de su espalda que todavía le duele.
Al instante, él recuerda el punto exacto en donde posicionó sus hilos antes de jalarla esa última vez, y procede a tocarlo con su dedo índice, provocando que la mujer pegue un pequeño salto.
— ¡Auch!—grita sintiendo una pequeña punzada sobre el músculo— ¡Sí! ¡Ahí mismo!
—Perdóname—se apresura a excusarse, mientras comienza a masajear el área con mucha más delicadeza—. No pensé que te causaría este daño…
Sakura resopla, molestándose un poco porque su compañero aún sienta a necesidad de pedirle disculpas por estas minucias.
—Primero… no me… lastimaste—no puede evitar interrumpir su oratoria a cada vez que el tacto de Sasori la hace reaccionar—. Si fuese sólo una herida la curaría… pero es una contractura.
Antes de que pueda comenzar a explicar el segundo punto, un último pico de dolor la detiene en seco, y el nudo se desvanece al segundo siguiente entre el calor y la fricción del masaje. Por último, el consecuente alivio que la invade la hace soltar un largo suspiro de relajación.
—Y segundo: creo que por este momento merece la pena…—finaliza ebria de gusto, sincerándose al punto de casi pensar en voz alta.
— ¿Mejor ahora?—pregunta el masajista con una sonrisa de satisfacción ante la reacción obtenida. Mientras tanto, vuelve a poner sus manos sobre los hombros de la kunoichi.
—Mucho mejor… Aunque todavía siento algo adolorido el cuello.
Se siente tan bien ser atendida por él… El titiritero sabe lo que hace, y ella sabe que puede aprovecharse aún de la situación para seguir obteniendo atención.
—Un poco más abajo…—pide Sakura a continuación, volviendo a dejar a un lado el juego y permitiéndose guiar al pelirrojo sólo para poder disfrutar de su tacto un poco más.
El juego es demasiado divertido, además de emocionante cuando su ex informante ofrece resistencia a sus avances… Si bien aquella dinámica es algo que la mujer no piensa abandonar pronto, ahora sólo quiere permitirse disfrutar un poco de esto sin estar compitiendo por quién incomoda más al otro.
Por su parte, Sasori obedece las instrucciones de la dama, considerando que ahora es su turno de disfrutar de las pequeñas reacciones que los movimientos de sus dedos logren sonsacarle. Él sabe que ella no está sintiendo algo que pueda compararse al tacto que él posee en su núcleo, pero ese es un nivel de competencia que no considera necesario en absoluto. Sería mentir decir que no ha pensado al respecto, y sería mentir decir que no le gustaría llevar esto a más… Pero es lo suficientemente maduro, o quizá temeroso, como para poner primero a la realidad y sus consecuencias por sobre sus deseos.
De improvisto, Sakura levanta sus brazos y los echa para atrás, tomando a su compañero por el cuello. De esta manera, lo acerca más a sí misma, haciendo que termine apoyando el mentón sobre su hombro desnudo. Ahora sí, con toda la intención de retomar por fin el juego, ella gira un poco su rostro hacia el costado para dedicarle una mirada intensa.
—Serías totalmente capaz de hacer feliz a una mujer con esas manos…—susurra con su voz cargada de sensualidad.
Sasori se sonríe ante la movida de su musa.
"Por supuesto que llegaríamos a este punto… Y no planeo quedarme tan atrás" Piensa antes de posar su mano izquierda sobre el contorno de Sakura, más específicamente al costado de uno de sus pechos, apenas apoyándola sobre la tela de su sostén.
— ¿Tú dices? Porque, si no mal recuerdo, soy alguien que no se atreve a usarlas…
La muchacha no ríe ante el chiste, sólo se paraliza por un instante y lleva su propia mano a la que Sasori tiene sobre sus costillas, ejerciendo un nervioso agarre sobre ella para evitar que la mueva. La acción en sí es un acto reflejo, algo que no pensó o procesó de manera consciente. La simple cercanía de alguien a sus pechos la hace responder de aquella manera. Ahora, puede sentir un nudo en su garganta comenzando a formarse, e intenta controlarlo desesperadamente sin mayor éxito que para demorarlo un poco más.
"No así. No ahora."
Sintiéndose un poco decepcionada consigo misma, Sakura aparta con disgusto su mirada de la del marionetista, y esto último sí lo hace a propósito.
Sasori nota el gesto, y siente de lleno el temor de haber cruzado una línea por culpa de su entusiasmo. De inmediato, intenta retirar su mano del torso de la mujer, pero se encuentra con la sorpresa de que ésta sigue estando firmemente sostenida por ella. La presión que siente en su mano izquierda es todo lo que necesita para percibir los nervios en Sakura, y teme que el orgullo de la adolescente le impida retroceder, o tan siquiera permitirle hablar del asunto.
—Hasta yo estoy sintiendo el frío. Creo que deberías vestirte—señala a modo de regaño, intentando presentarle a Sakura una discreta salida a la situación y al juego en sí—. Si te enfermas esta noche, voy a tener que quedarme a cuidarte y nos retrasaremos todavía más en nuestro viaje de regreso.
Ella se ve incapaz de responder algo, sólo se aferra más a la mano de Sasori mientras combate consigo misma. A continuación, puede sentir las señales en su cuerpo, como si lo ocurrido en Khanzen anunciase que aún está allí para arruinarle el momento.
No quiere detenerse, no quiere que estas sensaciones la derroten. Se fuerza en recordar que no está en esa caverna, que lo que la rodea no son enemigos, sino Sasori… El dueño de la mano que todavía sostiene no quiere dañarla, sino todo lo contrario. De hecho, en este preciso momento le está dando una manera de terminar con esta situación.
La joven sostiene la mano con firmeza intentando razonar un camino de regreso al presente.
"Es miedo por algo que pasó. Es miedo por algo que no existe. No puede perseguirme por siempre. No puede dañarme."
Ese último arrebato de sobriedad en sus pensamientos ayuda a Sakura para que finalmente pueda controlarse, aunque sea un poco… lo suficiente para sacudir su cabeza y respirar profundo, lo suficiente para imponer su voluntad por sobre las sensaciones que se niegan a disiparse.
—Quizá, lo único que necesitas para aprender a usar tus manos, es que alguien las guíe por ti…—evoca la dama fingiendo seguridad e ignorando la última parte de su conversación. Mientras tanto, mueve la mano de Sasori hasta ponerla sobre su pecho izquierdo.
Una vez más, Sakura siente a los recuerdos de la mugrosa caverna amenazar con aparecerse en su mente y envenenar el momento… De hecho, lo logran por un segundo, así que se limita a respirar hondo una vez más, forzándose nuevamente a sepultarlos en lo más hondo de su consciencia para negarles la chance de tomar control de su cuerpo.
Aquella acción toma por sorpresa al marionetista. Quizá en otro momento hubiera podido disfrutar por completo de esta situación, pero todavía puede sentir el conflicto en Sakura, siendo que su voz ni siquiera tiene un rastro creíble de su jovial tono anterior. Además, aún tiene tacto en su mano y puede sentir los latidos de ese pecho acelerándose, y puede sentirlo conteniendo la respiración.
Su bella musa está forzándose…
— ¿Quieres quedarte aquí esta noche para asegurarte que no me pase nada?—le pregunta ella en su último intento por sobreponerse a sus propios demonios.
Mientras escucha las palabras salir de su boca, la kunoichi se da cuenta de lo que realmente acaba de decir. Sorprendida de sí misma, suelta al marionetista, quien se aparta hacia atrás no bien se le presenta la chance.
Ella se gira para verlo por un instante, alcanzando a vislumbrar en él una expresión de confusión y sorpresa que no recuerda haber visto antes… y también ve preocupación, principalmente ve preocupación... Aquello la molesta a sobremanera... No quiere que se preocupen por ella. Se supone que esto es un simple juego, uno que debería ser divertido.
— ¡Y ahora sí que estamos a mano! —Exclama Haruno tomando la chance para recuperar el control de este momento— ¡Deberías verte la cara!
A continuación, sale de su bolsa de dormir revelando que, debajo de esta, sus piernas se encuentran vestidas con su pantalón largo de pijama.
El titiritero parpadea confundido, para luego relajar un poco su pose y llevarse la mano a la frente.
— ¿Todo fue parte del juego? —Pregunta deseando estar equivocado en sus propias percepciones. No puede convencerse de eso. Es muy evidente que ella no está totalmente bien, pero igual de claro es que está esforzándose para estarlo.
—Las contracturas no—responde Sakura recuperando segundo a segundo la compostura—. Esas ocurrieron por el entrenamiento. ¿En serio esperabas que no aprovechara la chance para vengarme?
La voz de la ninja no denota la misma confianza que quiere expresar, y esto es algo más que el titiritero puede percibir. Pero no todo en este momento es negativo... Ella encontró su manera de detener esto después de todo. A pesar de lo que se esconde tras sus jades, ella todavía conserva el control.
—Está bien—admite dejándola que se salga con la suya sin más. No puede decir que está totalmente convencido por sus palabras, pero se siente aliviado de poder ver el porte de su musa mejorar. Quiere que esta situación termine cuanto antes, por su bien—. Me sorprendiste. No eres predecible. Y ganaste esta noche…
—Y seguiré ganando a menos que te esfuerces un poco más—lo desafía fingiendo la seguridad en sí misma que tanto quiere ostentar.
—Ya pensaré en algo…—se excusa Sasori sin poder sonreír aún con total naturalidad, sintiendo una pizca alivio por saber que los monstruos en su mente no pueden doblegar la voluntad de la mujer que ama. Aún así, cree que es mejor dejarla descansar ahora—. Y ya deberías intentar dormir un poco. Mañana tenemos un largo tramo por recorrer.
Tras este último intercambio, el insomne artista se gira para abrir el cierre de la tienda.
Antes de retirarse de allí, él se despide de ella y le desea las buenas noches. Luego, la dama queda sentada sobre su bolsa de dormir, sola, a oscuras y sin saber cómo sentirse, cuando hace sólo unos pocos minutos estaba tan bien…
Al cabo de un rato, termina acurrucándose dentro de su bolsa una vez más y cierra sus puños, intentando convertir su miedo y frustración en algo útil.
Este día estuvo tan cerca de ser perfecto... y no quiere echarse atrás ahora. Hubiese querido seguir disfrutando del juego de esta noche hasta el final.
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A la mañana siguiente, ninguno de los dos quiere mencionar lo ocurrido durante la noche anterior, así que los primeros minutos del desayuno son bastante incómodos. Empero, cuando proceden a dividirse las tareas necesarias para levantar el campamento, el ambiente entre ellos comienza lentamente a mejorar.
Una vez que resumen su viaje, vuelven a desplazarse por territorio salvaje al tiempo que limitan sus interacciones a conversaciones simples y, en general, poco destacadas. Con el pasar de las horas, la existencia de un tácito pacto entre ellos se va haciendo cada vez más evidente.
El marionetista teme que los eventos de antes hayan superado el límite en el que la mujer se siente cómoda. Es evidente que ella carece de experiencia en esta clase de actividades, y no es que él tenga más, pero existe una diferencia entre ellos que no puede ignorarse: él sabe cuándo detenerse.
Sakura quizá no tenga tan claro eso como él, y la posibilidad de que sea así es algo que él no quiere dejar de considerar en las interacciones que mantiene con ella, aunque quizá no sea el caso... Quizá ella sepa exactamente hasta dónde quiere llegar. Después de todo, ella fue la que puso fin a la situación de anoche.
La chica es joven y él lo sabe. Es esperable que no conozca sus límites, más aún considerando lo que vivió... pero mientras esté atenta a buscarlos y sepa respetarlos… ¿En realidad puede hacerse algo mejor que eso?
Estos pensamientos, entre tantos otros, son los que el titiritero viene contemplando durante toda la mañana. Si bien intenta recordarse que el afecto que le tiene amplía bastante sus preocupaciones, es muy posible que esté haciendo una tormenta en un vaso de agua. Empero, en el caso de que la tormenta exista como tal, siempre es mejor mantenerse alerta.
Por parte de Sakura, lo que ella más odió de la noche anterior fue su propia reacción ante lo que le había ocurrido. No debió haber dejado que sus malos recuerdos volviesen a dañarla, pero también le molesta haber visto tan clara expresión de preocupación en el rostro de su compañero. No quiere que él se preocupe así por ella… No quiere ser la clase de persona por la que hay que preocuparse. Lo único que ella quiere es ser su igual… y anoche… anoche no lo fue.
Sus demonios no consiguieron detener sus acciones, pero, a pesar que logró evitar que la controlasen, no pudo evitar que el pelirrojo los viese representados a través de su aura.
"Quizá él todavía se está conteniendo conmigo. Quizá todavía está tratándome como una víctima, como una niña… Después de todo ¿En serio sería creíble que alguien de su edad se vea afectado por las jugarretas de una niña como yo?" Comienza a preguntarse con más pesimismo que sobriedad, pero termina frustrándose y mucho ante todas esas posibilidades que arriban a su mente.
De repente, la idea de que su ex informante esté perdiendo el juego sólo para ayudarla a recuperar su autoestima ya no le suena tan descabellada…
"No, ya no eres una niña." Se corrige no bien se percata del error en su monólogo interno.
"Y deberías tener el valor de preguntar 'eso'..."
Cuando el astro rey alcanza su posición más elevada en el firmamento, el dúo decide cesar de desplazarse sobre ramas para descender al suelo y proseguir la marcha con mucha más tranquilidad. Como es habitual para ambos, la siguiente hora la utilizarán para permitirle a Sakura un tiempo para recuperar energías.
Ella saca una porción de carne seca de su equipaje y cuelga su cantimplora en su cuello, dispuesta a comer un poco sin dejar de moverse. Después de haber degustado un par de salados bocados, decide interrumpir el murmullo de la naturaleza para manifestar sus dudas ante su compañero:
—Oye Sasori. ¿Puedo hacerte una pregunta? Va a ser una de las raras. Y quiero que la respondas honestamente—advierte con cierta rareza en su voz, intentando dejar en claro sus intenciones desde un primer momento.
—Claro que puedes—accede él sin pensarlo dos veces, sintiéndose intrigado por el tono de la joven— ¿Después, puedo preguntarte algo yo?
La jovialidad de su pregunta, en contraposición al recato de la de Sakura, simplemente intenta relajar el remanente tono incómodo de ayer.
—Trato—asiente subiendo un poco el ánimo, para así tomar un poco de agua antes de vocalizar sus pensamientos— ¿Estás fingiendo tu vergüenza?... Digo… sobre nuestra competencia. ¿Acaso estás dejándome ganar?
El ritmo de su habla se muestra extraño, entrecortado, pudiendo palparse en él una cierta dificultad para encontrar las palabras adecuadas.
— ¿Qué clase de pregunta es esa?—parpadea perplejo ante la cuestión—. Por supuesto que no.
Su contestación es firme, pese a la incredulidad de su tono. Él nunca consideró que esa clase de duda pudiese echar raíz sobre su musa.
—No finjo mi vergüenza. ¿Por qué creerías eso?
—Pues… tienes más años que yo— comienza a explicar la joven de Konoha, sin cesar de masticar carne cada tanto, expresando con cierta timidez y dificultad aquellas dudas que plagaron su mente durante las últimas horas—. Seguramente viviste más situaciones que yo. Al principio, te avergonzabas fácil, pero… durante todos estos días, de repente has tenido ideas que en verdad son…
Sakura se detiene un segundo, sin saber cómo continuar, así que chasquea sus dedos en un intento de avispar su mente antes de frustrarse y abandonar el intento a la mitad.
— Tú entiendes a lo que me refiero… No tiene sentido—retoma trasladando un poco de su frustración a su porte— ¿Puedes culparme por creer que quizá estás perdiendo a propósito?
—No tengo problemas en admitir que no tengo experiencia en esta clase de juego—confiesa el pelirrojo sincerándose ante ella—. Me ganas porque eres impredecible, y cuando te gano es gracias a que, de alguna manera, logré sorprenderte. Además, dejamos en claro que no habría mentiras. ¿Recuerdas?
—No puede ser—repone con el ceño ligeramente fruncido, a pesar de no encontrar en su compañero señal alguna de mentira—. Eso es demasiado difícil de creer. ¿Acaso nunca estuviste con una mujer?
—No—niega tanto con sus palabras, como con su cabeza, afianzando en su compañera la seguridad de que no tiene nada que ocultarle—. Nunca le di importancia a esas cosas. Además, no es como si en mi línea de trabajo sobre mucho tiempo para dedicarme a estos juegos.
"No es como que tengas dificultades para encontrar tiempo, cuando se trata de ti..." Completa la frase por él, aunque sumándole un gramo de ironía en el proceso.
—¿Y CON UN HOMBRE?— exclama Sakura cambiando repentinamente su tono, más el objetivo de la conversación, no bien observa una chance de volver a incomodarlo.
El súbito cambio de ánimo de la dama logra quitarle una sonrisa al criminal, pero, sólo por si acaso existiera alguna duda real detrás de la broma, opta por responderle con seriedad:
—No. Con nadie.
— ¿Estás seguro? Porque te encontré viendo a Sai más de una vez—lo presiona reforzando el ambiente lúdico. Sin importar la situación, siempre encuentra entretenido que su compañero aparente no haberse dado cuenta que sólo le está tomando el pelo.
—Porque estaba diseñando su armadura. También te estuve mirando a ti, cuando diseñé la tuya. ¿Qué, acaso eso no cuenta?—rebate Sasori, ya demostrándole a través de su voz que está consciente de la nueva dirección que está tomando la charla.
A continuación, el rostro de Sakura se transforma en una actuada mueca de agravio y decepción.
—Entonces ¿Sólo me estabas mirando para crear la armadura? ...Eso duele. Creí que yo te gustaba.
Por su parte, el renegado también aparenta decepción a la hora de seguirle la corriente:
—Por un momento, pensé que la conversación sería algo serio…
—Está bien, está bien—lo interrumpe retornando la formalidad a su tono—. Quieres una pregunta seria ¿Verdad?
Habiendo capturado la atención de su ex informante con aquellas palabras, la médica conserva un instante el silencio con el fin de generar suspenso.
—Si tienes que escoger entre dormir con Sai o conmigo ¿Qué decides?
El planteo llega rápido, sin contexto, y de manera lo suficientemente improvisada, y exagerada, como para transformar el gesto de curiosidad del marionetista en uno de confusión. El nuevo tópico de conversación le resulta tan exagerado al artista, que sólo puede tomar la chance de usarlo en contra de aquella que decidió iniciarlo.
—Tú responde primero—la desafía.
— ¿Responder qué?—se confunde su compañera.
—La misma pregunta—esclarece sintiéndose seguro de salir victorioso de este intercambio—. Si tienes que dormir con Sai o conmigo ¿Qué eliges?
La interrogante en sí pretende ser un chiste, o al menos aparenta serlo. La verdad es que el juego está teniendo en él el efecto secundario de alimentar la irracional esperanza de ser correspondido. No necesita haber experimentado ese tipo de desilusión de antemano para querer evitarla ahora. Mejor será aclarar este asunto cuanto antes, aunque sólo sea para disfrutar de la compañía de su musa sin esperar nada más.
— ¡Vamos! —se queja Sakura en un arrebato de huída ante la situación— ¿En serio no entendiste la pregunta? Se trata de darte a elegir entre acostarte con un hombre o con una mujer.
—Tú eres la que no entiende la pregunta—la contraría aún fingiendo que esto no es más que un chiste, que otro intento de incomodarla—. Se trata de hacerte escoger entre acostarte con Sai o conmigo.
—Me metí en esa trampa yo sola ¿Verdad?—suspira derrotada, y esbozando un ligero sonrojo en sus mejillas al verse acorralada.
—En efecto, me dejaste la oportunidad servida—se burla él disfrutando de su victoria al tiempo que acepta que su planteamiento será ignorado—. No se necesita experiencia para ser creativo. Tú deberías saberlo mejor que nadie. Después de todo, ya me ganaste antes.
La muchacha sonríe y lo mira de reojo antes de negar con la cabeza, sin deseos de responderle. Si él no lo hizo con su pregunta. ¿Por qué debería ella?
—Te escogería a ti. Ya sabias lo que respondería desde antes de preguntarlo—contesta finalmente su ex informante. Su tono actual suena desinteresado, como si intentase quitarle importancia a sus propias palabras—. No sé para qué lo preguntaste. Era obvio… Y no tienes por qué responder tú también… Yo también creo que ya sé la respuesta.
Tras haber aclarado esto último, y habiendo abandonado la intención sonsacarle a ella la misma información, el renegado se da un par de golpes secos en los brazos, emitiendo el sonido de la cerámica hueca que los compone.
La kunoichi observa el gesto de su compañero mientras vuelve a masticar carne, y nota una mueca extraña aflorando en su rostro. No entiende bien por qué, pero ese pequeño instante la enternece lo suficiente como para que acabe convencida de darle ese gusto.
—Yo no la sé—se sincera tras tragar su bocado, apresurándose a contrariar la suposición del criminal—. Y que tu cuerpo sea extraño no hace diferencia, si es eso en lo que estás pensando.
El brusco cambio en el tono de la conversación es algo que Sasori no vio venir, y mucho menos pudo haber previsto aquella jugada... La verdad es que esa frase logra impactarlo mucho más de lo que cualquier juego anterior lo había hecho.
—Eso… es algo que no pensaba escuchar en toda mi vida—evoca el titiritero con total sinceridad, y sin poder esconder del todo la sorpresa de su rostro.
Aquella reacción, casi inocente, de parte de su acompañante consigue hacerla sonreír, a la vez que suspirar.
—Y es algo que no pensaba decir en toda mi vida—lo complementa antes de dar un nuevo sorbo al pico de su cantimplora—. Pero ya viví suficiente contigo para que no me importe que seas un bicho raro. ¿Significa que terminé de enloquecer?
No bien termina de pronunciar aquella pregunta retórica, la ninja cae en cuenta de cuán extraño es para ella el sentirse tan segura de lo que acaba de decir.
Por su parte, el artista se toma un instante para procesar lo que oye. Sin embargo, cuando nota que ya permaneció demasiado tiempo sin reaccionar de ninguna manera, se apresura a formular la respuesta más honesta, a la vez que humorística, que encuentra:
—Creo que ya estabas loca cuando me perdonaste la vida. Nadie que estuviese en sus cabales hubiese tomado esa decisión. Después de eso, el resto de tus acciones parecen cuerdas.
Sasori resulta ser tan directo que la mujer solo puede reír ante sus verdades. Dicho de esa manera, es claro que la decisión que cambió su vida fue también la mayor locura que jamás ha hecho.
—Y no me arrepiento de eso…—acota ella con un timbre alegre, reafirmándose en sus decisiones—. Gracias por hacer que resulte bien. Admito que no colaboré mucho al comienzo.
—Creo que mi fama fue la responsable de eso—repone su compañero con el mismo buen humor de antes, asumiendo la responsabilidad ante el rocoso inicio de sus interacciones.
Sakura frunce el ceño en desaprobación hacia su perspectiva de sí mismo, y no se demora demasiado en contradecirlo:
—Pero tú no te mereces tan mala fama…
A continuación, el hombre la escudriña con una ceja alzada, diciendo todo lo que pasa por su mente solamente con su rostro.
—Está bien… Sí te la mereces— concede reconociendo su error en medio de una risita incómoda—. Pero admite que te hace quedar peor de lo que en realidad eres.
— ¿Y qué soy, entonces?—pregunta intrigado por sus palabras.
—Alguien que escucha y que está dispuesto a mejorar. Eso es más de lo que puede decirse de muchos—finaliza Sakura en un tono serio, reconociendo en voz alta, tanto para él como para sí misma, lo que opina de su persona.
Sasori recibe el cumplido con una sonrisa discreta. Esas palabras valen el mundo para él. La joven que lo miraba con odio y terror hace no tanto tiempo, aún permanece fresca en sus memorias. Quiere contestarle, pero la verdad es que ahora no encuentra palabra que pueda expresarle su gratitud. Además, no quiere arruinar el momento.
—Mi turno de hacer una pregunta. Va a ser de las raras, y quiero que la respondas honestamente—procede a cambiar el tema, imitando las palabras de su musa al iniciar esta plática.
—Adelante—acepta su compañera luego de tomar otro trago más de agua.
—Está bien que no tengamos un trato precisamente normal después de las circunstancias en las que nos conocimos, más aún con el hecho de que, como tú dices, soy un bicho raro… Pero…— inicia el renegado de un modo de lo más casual e informal, sin dar indicios tempranos de lo que dirá en breve— ¿Eres consciente de que, en cualquier otra circunstancia, tendría razones para pensar que SÍ quieres acostarte conmigo?
La respuesta inmediata que aflora ante su descarada insinuación, es el hecho de que la médica casi se ahoga por la sorpresa… De este modo, los dos terminan riéndose de la torpe e inesperada reacción, aunque la risa final se le lleva el criminal, siendo que obtuvo muchos mayores resultados de los que tenía planeados.
—Eres un…—intenta hablar la mujer, consiguiendo recuperarse de la risa lo justo y necesario para emitir una amenaza—. Dejémoslo en que, si quiero acostarme contigo, será algo bastante claro… y en que voy a vengarme por esto.
.
.
El juego que precede a estos últimos días continúa mostrándose ligero ante el ambiente, aunque constante, y al final se convierte en una agradable tonada de fondo para ambos.
Desde la perspectiva de Sakura, esta dinámica que ha venido dejando huella en su relación con su ex informante sigue siendo algo que nunca se cuestionó a profundidad, y que tampoco se pondría a cuestionar ahora.
Sasori, por otra parte, piensa distinto al respecto, ya que él sí tiene la edad suficiente como para ver entre líneas, y separarse un momento de la realidad para reflexionar más a fondo sobre esta situación. Una vez que lo hace, no se le ocurre negar que este juego pueda ser una simple distracción inocente que no tiene por qué complicarse más… pero él la ama, mientras que ella… Ni siquiera ella sabe qué ocurre consigo misma, así que es a él a quien le corresponde pensar en las implicancias atadas a este juego.
Sólo puede llegar a la conclusión de que éste terminará en uno de dos posibles desenlaces: aquel en que sea él mismo quien le ponga un fin, o aquel en el que el juego prosiga hasta llegar a sus últimas consecuencias… sea cuales sean estas.
Ahora mismo, ambos viajeros se acercan al final del séptimo día desde que abandonaron la ciudad de Tsukuba, siendo esta la última noche en la que podrán darse el lujo de pagar por un hospedaje antes de que tengan que reencontrarse con Sai. Afortunadamente, no están demasiado lejos de un pequeño poblado de paso, así que no les toma más de una hora de toda la puesta del sol para poder llegar hasta él.
"Hoy no diré nada, y no hay planes para que eso cambie mañana." Se repite el renegado cuando su compañera y él finalmente dejan de caminar entre césped y árboles, para pasar a hacerlo entre adoquines y más gente como ellos. Aquel mantra siempre le sirve como pequeño recordatorio mental de que se ha decidido ya hace un tiempo a tratar este asunto en su día a día.
Desde que la misión comenzó, Sakura desarrolló cierto gusto por el detalle de crearse distintas identidades para "vestir" cuando ingresa a zonas pobladas, y poder hacer interactuar a su personaje de turno con aquel que el marionetista crea para sí mismo siempre es especialmente entretenido.
Durante esta noche, ella tiene planeado reavivar correctamente el juego para así poder llevarse una nueva victoria ante Sasori, y quizá la última hasta que dejen de estar solos en esta misión. Desea hacer esta noche algo memorable, aunque su plan no está muy pulido en sus detalles, ni podría estarlo considerando que el marionetista es cada vez más hábil en torcer cada situación a su favor.
A simple vista, no le parece justo que Sasori aprenda tan rápido como para siempre pagarle con la misma "moneda"... así que Sakura sólo puede compensarlo con llevar las cosas más lejos aún.
"En eso siempre tengo la ventaja." Piensa con una sonrisa de satisfacción mientras escudriña la nuca de su compañero, quien va caminando por delante de ella sin sospechar lo que se le vendrá encima dentro de poco.
Desde la perspectiva de la dama, la falta de experiencia es algo que afecta mucho más a su ex informante que a ella…
—Una habitación matrimonial, por favor—solicita Sakura en la recepción de la posada en la que han decidido quedarse. Precisamente porque el posadero no ve en ellos otra cosa más que una pareja de turistas, Sasori se ve obligado a seguir el teatro para acoplarse a su nuevo juego.
El criminal no puede decir que esto le sorprende. Después de lo que pasó en el último pueblo que visitaron, estuvo esperando que la joven ninja tuviera planeada alguna jugada para esta noche en particular. Curioso de ver qué ocurrencia será la que lleve a cabo esta vez, se limita a seguirle el juego dejando que ella se encargue de negociar por el costo del hospedaje. Es claro que es ella quien quiere tener control de la situación, y es más divertido para él robarle ese lugar que tenerlo desde el principio.
—Aquí tienen la llave—anuncia el hombre que los atiende, luego de recibir el pago— ¿Algo más en lo que pueda asistirles?
— ¿Nos recomendarías algún sitio donde podamos salir esta noche?—pregunta la de Konoha manteniendo su actitud de turista.
—Tenemos una feria local ahora mismo. Está ocupando casi toda la peatonal principal, que está a seis cuadras de aquí. Si van a hospedarse aquí sólo por esta noche, la feria sería perfecta para que puedan ver un poco de todo lo que nuestra comunidad tiene para ofrecer.
—Decidido, entonces—toma la palabra el pelirrojo al tiempo que pasa una mano por los hombros de su "pareja"—. Iremos a buscar algo de cenar en la feria y a pasar un buen rato. ¿Tenemos hasta el mediodía para devolverles las llaves, verdad?
—Correcto—le contesta el posadero—. Aunque no es molestia si se demoran un poco más. Les recomendé la feria para que la disfruten, así que no voy a tomarme a mal que estén cansados por la mañana.
Sakura recibe las llaves de la habitación sin mutar la sonrisa de su rostro, agradeciendo por la atención y el consejo antes de salir de la recepción junto con su compañero.
Inmediatamente después de que cruzan de nuevo por el portal, el vientre de Sakura suena a modo de queja.
—Será mejor que primero nos enfoquemos en comprar algo de cenar—decide la kunoichi sin inmutarse por el imprevisto proveniente su cuerpo.
Una vez que siguen las indicaciones del posadero y llegan a la peatonal, notan, con una cuadra de antelación, que ésta está iluminada casi en su totalidad por faroles y guirnaldas de luces, con estas últimas adornando los puestos ambulantes. Dichos puestos, y tiendas de todo tipo, están construidos con placas delgadas de madera y sostenes ligeros de metal, y muchos de ellos desprenden un agradable aroma a especias.
Al parecer, este es un evento mensual en el que los comerciantes del pueblo pueden aprovechar para promocionar sus productos en un mercado central, y sin tener que asumir grandes gastos.
Además, la simple concentración de mercados atrae suficientes clientes, artistas y turistas para hacer de estas noches un momento en que todo el pueblo puede unirse para darse un gusto, o para celebrar junto a sus familias.
La vida nocturna que presencian esta noche es bastante distinta a esa que ya vieron varias veces en ciudades grandes, es mucho menos agresiva, mucho más alegre, festiva y colorida, casi familiar.
Gente de todas las edades se mueve a lo largo de la calle, desde niños corriendo con papalotes de papel en las manos, hasta ancianos que, asistidos por sus bastones, recorren los puestos saludando uno en uno a los comerciantes que aparentan conocer de toda la vida.
Esta vez es Sasori quien toma de la mano a su musa, mientras deciden qué tenderete de comida visitarían primero.
Sakura no objeta ante su pequeño avance. En lugar de eso, ella continúa con el juego permitiéndose disfrutar de lo pintoresco del sitio, adornado también por figuras de papel, globos de animales y música instrumental de fondo. Gracias a esta misión, la muchacha ha tenido la oportunidad de ver al mundo fuera de Konoha mucho más de lo que jamás creyó que podría ser posible... En retrospectiva, le parece un poco tonto que aun pueda sorprenderse por las pequeñas y grandes diferencias culturales que existen dentro y fuera del País del Fuego. Aún así, esto es como una prueba más de todo lo que aprendió, y de todo lo que todavía siente que tiene que aprender.
— ¿Es mucho pedir que no inventes la excusa por la que no voy a cenar? Tengo miedo a lo que podría salir de eso—pide el renegado mientras pasea por la enorme y serpentina peatonal junto a su dama.
— ¿Puedo pedirte que tengas tacto a cambio? Haría las cosas más interesantes— sonríe acariciándole el borde externo de la mano con su pulgar—. Y recuerda que no se vale mentir.
—Ya tengo tacto—replica el marionetista, con una chispa de picardía apoderándose de sus facciones al tiempo que devuelve el gesto a su musa, acariciándole la mano con la propia.
La mujer se sonroja por un pequeño instante ante la inesperada respuesta.
—Supongo que tendré pedirte otra cosa, entonces—refunfuña pellizcando la mano de su ex informante, sintiendo la elasticidad de su "piel" sorprendentemente humana durante este proceso.
—Auch—se queja— ¿Por qué me pellizcas?
—Te lo mereces.
La verdad es que ella no está demasiado preocupada por molestar a Sasori en este preciso momento. Quizá sea porque se metió demasiado en su personaje, pero seguir disfrutando de la cita le resulta suficiente por ahora. Además, no tarda en cautivarse ante el aroma ahumado que desprende el siguiente tenderete que aparece en su camino.
Luego de un pequeño tiempo de cola, Sakura se compra allí un par de pinchos de pollo y vegetales al carbón. Y para mala suerte de su acompañante, ella deja de prestarle atención a partir de su primer bocado, ya que a ese plato le siguen más de otras tiendas aledañas, como bolas hechas de pescado frito, una ración de fideos fritos con aros de cebolla, unas empanadillas de ternera con salsa de soja y un helado de chocolate bañado con un delicioso caramelo hecho de leche condensada. Entre manjar y manjar, hay tantas otras cosas que ver en la feria que varias veces suelta la mano del marionetista para ir a curiosear por los puestos de dulces, artesanías y juguetes.
Por su parte, el titiritero ha comenzado a tener entretenimiento en dificultar su tránsito a propósito, ya sea moviéndose lento para retrasar su paso, o incluso intentando hacerla tropezar cuando termina un plato y corre a buscar otro.
En un determinado momento, Sakura deja atrás a su "pareja" sólo por un segundo para acercarse a una papelera y tirar un envoltorio dentro... y al voltearse hacia atrás se lo encuentra platicando con una desconocida. No puede escuchar lo que dicen por todo el ruido de la gente alrededor de la escena, pero sí puede ver la apariencia de la señorita, notando que tiene el pelo largo y rizado, además de ir muy maquillada y vestida con una falda considerablemente corta.
A medida que se abre paso entre el tumulto para volver con su "novio", una idea brillante se le aparece en la cabeza. No importa quién sea ella, ni importa de qué hablan, esta es la oportunidad de oro para hacer de esta noche algo memorable.
— ¿Con quién hablabas, cariño?—pregunta fingiendo un arranque de celos cuando lo vuelve a tener en frente, obviando el hecho de que aquella muchacha se fue tan rápido como había aparecido.
—Con nadie—responde él fingiendo incredulidad.
—Ya veo… ¿Y qué quería "Nadie"?—Insiste Sakura subiendo su tono de voz— ¿No vas a presentármela?
—Vamos… no es necesario hacer una escena por esto. Solo quería preguntarme por direcciones.
— ¿Vas a presentármela o no?
— ¡Ya basta! ¡Hoy no!—el marionetista decide acoplarse a la escena, simulando la frustración acumulada que un hombre, en la situación del personaje que interpreta, debería tener consigo—. Es nadie para mí y debería ser nadie para ti. ¿De acuerdo?
La capacidad de actuación del renegado sí consigue tomar por sorpresa a Sakura en esta oportunidad, pero ella puede continuar todavía más con su juego… y es lo que planea hacer a partir de ahora.
Dejando que una atmósfera de tensión e incomodidad se cree entre los personajes que interpretan, ambos continúan su paseo por la peatonal atrayendo la vista de algunos curiosos que lograron escuchar la escena. De este modo, no pasa mucho tiempo hasta que se presenta una chance para la pareja de continuar con su discusión.
Toda la excusa que necesitan aparece cuando ambos caminan frente a un grupo de mujeres ligeramente ebrias, que están sentadas en un banco al borde de la peatonal. Estas señoritas comienzan a murmurar todo tipo de coqueterías cuando ven pasar al pelirrojo. En reacción a esto, la kunoichi se apresura a ponerse en medio de ellas y su pareja, abrazándose al brazo de Sasori de manera claramente posesiva.
— ¡Eso es! ¡Mejor cuídalo!—le grita una de las extrañas.
— ¡O puedes dejarlo aquí!—se le une una segunda jovenzuela— ¡Puedo cuidarlo por ti!
El grupo de adolescentes estalla en risa y pasa a ignorarlos con el propósito de seguir dándole buen uso a sus tragos. Mientras tanto, ellos siguen caminando sin detenerse en su intención de avivar aún más las llamas.
— ¡¿Lo estuviste pensando verdad?! —acusa la rosada con el ceño fruncido.
— ¡¿Acaso me culparías si lo hiciese?! —le contesta el hombre pronunciando también su porte iracundo.
— ¡Ya quisieras creerte lo que dijo esa cualquiera! ¡Sin alcohol nadie diría lo mismo!
— ¡Quizá debería buscarme alguien que sí diga algo bueno de vez en cuando!
La discusión, sus voces y la situación escalan con cada frase siguiente. Ninguno de los dos quiere ser el que dé un paso atrás en este nuevo nivel. Por otro lado, la pelea de amantes ya está comenzando a atraer un buen número de vistas.
— ¡Suerte con eso! ¡Adelante! ¡Prueba tu suerte! ¡A ver si me importa!—le grita Sakura apartándolo de ella con brusquedad, al tiempo que contiene las ganas de echarse a reír y romper el personaje.
— ¡Lo haré, entonces! ¡¿Quién te necesita, de todos modos?!—con este anuncio, el renegado desvía ligeramente su camino y comienza a buscar a su alrededor, hasta que finalmente localiza, a una media cuadra de peatonal por delante, a la joven turista de pelo rizado que inició esta escena en primer lugar.
Sin perder tiempo, comienza a caminar hacia ella con mucha más prisa que antes, dejando a Sakura rezagada para que se pregunte si en serio piensa seguir actuando tanto como él. De todos modos, Sasori no se gira a ver a su compañera. Fiel a su actuación, avanza con la actitud de un amante resentido hasta llegar con la mujer desconocida, dispuesto a conversar de nuevo con ella.
Sin embargo, antes de que él pueda dirigirle una palabra, la ninja de Konoha se aparece tras de él de manera repentina, y vacía el contenido de un vaso de cerveza sobre su cabeza.
—Algún día me lo agradecerás, niña—expresa la médica a la desconocida, fingiendo un rencor tan visceral que hasta consigue hacer que sus ojos se vean vidriosos, y sus palabras despechadas—. No tienes idea de cuántas decepciones te estoy ahorrando.
Dicho esto, se aleja de la feria sin dirigir palabra a su decepción de "pareja".
El sorprendido artesano permanece estático unos instantes, en los cuales no sólo la joven de rizos se aleja de él con suma vergüenza ajena en el rostro, sino en el que también toda la calle parece observarlo.
Mostrándose indignado por la jugarreta de su "ex", persigue a Sakura alejándose de todo el gentío, hasta que finalmente la encuentra en un callejón vacío y totalmente apartado de la festividad.
Ya lejos de las miradas de civiles curiosos, ambos toman un momento en el que, mirándose a los ojos, se permiten caer en cuenta de la situación que han creado.
A continuación, Sasori es el primero en romper el personaje y comenzar a reír. Sakura lo sigue, estallando en una carcajada tan sólo un segundo después.
Ambos recargan la espalda contra la misma pared y permanecen inmersos en el resultado del juego, sin poder ahogar sus risas.
—Eso fue demasiado…—admite la muchacha cuando finalmente puede recuperar el suficiente aliento—. No puedo creer que te hayas animado a involucrar a esa chica.
— ¿Eso te parece demasiado? ¿Tienes idea de cuánto tiempo voy a tener que pasar limpiando este desastre?—señala él tocándose apenas el pegajoso flequillo, tan siquiera para apartárselo de los ojos.
—Te pasa por mirar a esa cualquiera—espeta volviendo a esbozar la tonada de voz que utilizó durante el escándalo de antes.
—La verdad es que me sorprendiste—comienza a reír entre dientes el artesano—. Temí por un momento que te metieras en una pelea con la primera mujer que me mirase raro.
—Lo consideré—confiesa la médica—. Pero es mucho más divertido pelear contigo.
—Ahora, en serio. ¿Podemos volver al hospedaje? Tengo que poner mi cabeza en agua.
—Y yo debería hacer lo mismo con todo mi cuerpo. Vamos, entonces—concede de buena gana, mientras se incorpora y lo invita a seguirla—. Y yo en tu lugar no miraría a otra, si no quieres que haga otra escena…
— ¿Eso significa que sí te puedo mirar a ti?—repone con una sonrisa socarrona y bañada en cerveza, para luego salir del callejón en compañía de ella.
—Por favor—bufa Sakura entre pícara y casi ofendida por la pregunta—. Me lo tomaría como un fracaso personal si no lo hicieras…
Una vez que regresan a la posada y suben las escaleras hasta su habitación, Sasori es quien abre la puerta e ingresa al sitio en donde pasarán la noche. Cuando ambos ya están adentro, él enciende las luces, y luego se asegura de que todas las persianas estén correctamente cerradas.
— ¿Necesitas usar el baño primero?—Pregunta Sakura luego de quitarse los zapatos en el recibidor, acercándose a él para tocarle el cabello húmedo—. No tengo problemas en esperar.
—Me alcanza el lavabo de la cocina—la tranquiliza llevándose las manos a la cabeza, sintiendo el resultado de la escena que ambos crearon directamente en su tacto aún activo— ¿Era necesario eso?
Aquella queja viene acompañada de un desagradable sentimiento general del líquido aglutinándose en su cabello y pegándose sobre su rostro.
—Te pasa por no recordar que eres mío—regaña Sakura volviendo a usar el tono de su estadía en la feria. A continuación, se dirige, aún con su mochila sobre los hombros, hacia una buena sesión de aseo en el cuarto de baño.
En lo que su musa se ducha, el artista se desnuda el torso y deja correr el agua en el lavabo para enjuagar su gabardina y camisa, las dos con el cuello húmedo de cerveza. Ante la visión no puede evitar sonreír de nuevo, recordando los sucesos recientes de esta noche, aunque actuar como la pareja de Sakura no deja de tener un gusto agridulce para él… Definitivamente, las noches como esta le hacen dudar cada vez más acerca de lo que hará en el futuro consigo mismo.
"Hoy no diré nada, y no hay planes para que eso cambie mañana, pero… ¿Y que será después de mañana?"
Esta última semana fue extraña, pero a la vez intensa, divertida, bella… Y, más pronto que tarde, todo esto terminará, porque el tiempo que ellos pasarán juntos solamente puede volverse más y más escaso a partir de ahora.
Mientras aparta la ropa ya lavada del agua para agachar su cabeza sobre el grifo abierto, y mientras comienza a enjabonarse el pelo para limpiarlo de alcohol, Sasori no puede dejar de dudar. Este tiempo con ella es limitado, efímero… ¿Acaso no merece la pena arriesgarlo en busca de algo más? ¿En realidad sería tan sorpresivo o dañino para Sakura saber la verdad después de todo esto?
Siente la temperatura del agua enfriar su cabeza a la vez que ésta se lleva la espuma del jabón por el drenaje… Aún no desactivó su tacto, y francamente no tiene planes para hacerlo todavía. Ahora, sólo se levanta y corta el chorro del grifo, dejando que lentamente las gotas de agua desciendan desde su cabello a su torso, hasta perderse dentro de sus articulaciones.
Pasó demasiado tiempo enfocándose en ser una marioneta humana, poniendo énfasis en la primer palabra ¿En qué momento, sino este, será adecuado poner un poco de prioridad en la segunda?
El renegado se encuentra restregándose una toalla contra el rostro para cuando escucha la puerta del baño abrirse. Acto seguido, una llamativa imagen se abre paso entre el vapor y el marco de la puerta… Una que resulta ser muy distinta a la que él esperaba, y que consigue hacer que la toalla termine junto a sus pies sin ningún reparo.
De repente, y casi sin haber notado el paso del tiempo, Sasori ya la tiene frente a él vistiendo una faldita corta, más un topless que deja expuesto todo menos sus pechos.
— ¿Tengo que vestir así para que no mires a otras?—pregunta la dama a su atónito compañero. Luego, lo empuja hasta atraparlo entre pared de la cocina y su cuerpo— ¿Acaso no vas a contestarme?
—Estás jugando con fuego, niña—la regaña cuando recupera el control de su voz. Sin intención de quedarse rezagado, realiza una nueva jugada y vuelve a tomarla del mentón.
Sakura frunce el ceño con evidente inconformidad ante su predecible movimiento.
— ¿Vas a besarme la mejilla de vuelta? Ni pienses que vas a sorprenderme con eso—desafía deseosa de seguir escalando su juego. Mientras tanto, pone su mano derecha en el vientre bajo del hombre, y comienza a ascenderla lentamente en su ansia de obtener más de sus reacciones—. Aún puedo pedirte algo, si no mal recuerdo.
Entusiasmada en su afán de seguir tentando su suerte, Sakura sube su mano izquierda hasta apoyarla sobre el hombro de Sasori.
—Quiero que dejes de contenerte y juegues en serio—demanda la mujer negándose a romper el contacto visual y la cercanía física que los envuelve, ya dejándose llevar por su propia actuación—. Quiero ver qué es lo que puedes hacer. Así que te estoy dando permiso…
El criminal puede sentir aquellos dedos suaves acariciando su torso, y, al compás de ellos, comienza a percibir cómo su autocontrol se va debilitando a un ritmo alarmante…
De este modo, él no tarda en responder a sus propios impulsos, agarrándola por la cintura con firmeza y presionándola contra su cuerpo ya sin poder esconder su deseo de no dejarla ir.
—Una última vez… —susurra teniéndola tan cerca, que literalmente se encuentra a simples instantes de besarla— ¿Estás segura de lo que estás diciéndome?
Sakura no se amedrenta ante la agresividad exhibida en el agarre. Por el contrario, se excita aún más, así que le ordena a su mano derecha que siga acariciando el torso de Sasori hasta conseguir finalmente tocarle el núcleo con la yema de su dedo índice.
— ¿Te parece que miento?—evoca consumida por el abrasador deseo de saber cuán lejos pueden llegar.
La subsiguiente reacción de Sasori a estas palabras resulta ser tan instantánea como brusca. Sin darle tiempo a realizar otro movimiento, toma al objeto de sus deseos por la espalda y el trasero, cargándola en brazos hasta dejarla caer en seco sobre la mesa del pequeño comedor que conecta a la cocina con el dormitorio.
Ella sólo llega a gemir al sentirse invadida entre las piernas por primera vez en su vida. Incapaz de cerrarlas por la cercanía del pelirrojo a su cuerpo, percibe a su propia intimidad ser separada de Sasori tan sólo por unas simples prendas…
Con su mano derecha, el embriagado hombre la acaricia desde los muslos hasta sus muñecas, siendo recibido entre los primeros, y casi no resistido por las segundas. Sin perder un instante, levanta los brazos de la mujer por sobre su cabeza y los mantiene amarrados con sus hilos de chakra.
Luego, se inclina sobre ella al mismo ritmo que la espalda de Sakura va cayendo poco a poco hacia atrás… Cuando por fin consigue pegar su frente a la de ella, para robarle el aliento con la simple intimidad de su cercanía, ve a través de sus jades, y de su silencio, esa mezcla de sorpresa, miedo y excitación que caracterizaron todas sus interacciones hasta ahora. Sin embargo, esta vez el miedo impreso en su expresión se siente diferente, se siente más paralizante, y mucho más acentuado que en todas las anteriores veces que jugaron…
Sasori siente cómo finalmente su mente reacciona, paralizando su propio cuerpo ante aquella visión tan impactante… está tan cerca de dejarse llevar…
Pero ese miedo en la mirada de su musa… no debería estar ahí.
"Esto tiene que detenerse."Piensa recuperando la lucidez. A continuación, se dirige a ella en el tono más serio que jamás ha usado:
—Primero, te dije que no toques mi núcleo sin mi permiso. Y segundo, no deberías jugar si no sabes dónde quieres detenerte, ni qué consecuencias estás dispuesta a aceptar.
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Nota de autores: Para este punto, nos imaginamos que más de uno de ustedes se estaba preguntando cuándo esta clase de escenas ocurrirían en esta historia. Pues aquí las tienen, esperamos que las disfruten.
Este fue definitivamente el episodio más divertido de escribir hasta ahora, y también fue la semana más entretenida para los protagonistas, por lo que va de la historia.
Bueno… sólo faltan alrededor de 20 capítulos para el próximo avance significativo... Los desafiamos a adivinar si esa última oración es más parecida a una verdad o a una mentira.
