11 DE FEBRERO DE 1997- 09:21h- En el hospital

Mis padres, Kya y yo, después de descansar de lo lindo después de todas nuestras peripecias, decidimos hacer una visita a Ed en el hospital. Al llegar, a la primera a la que hemos visto es a mi tía Rochelle, que nos ha dado un acuchón de los suyos al vernos sanas y salvas. Por lo que me han contado, ella también ayudó en la búsqueda.

-¿Cómo está Ed, tía Rochelle?

-Despertó esta mañana temprano. Está fuera de peligro, por lo que veo.

-¿Ya ha despertado? ¡Estupendo!-sonríe Kya, contenta.

-¿Y por qué no me has avisado de algo así?-le pregunta mamá, un poco molesta.

-Lo siento, pero como comprenderás, no iba a despertarte a las 4 de la mañana, y más sabiendo que las dos princesas estarían durmiendo después del paripé que les ha tocado vivir.

-Muchas gracias, Rochelle.-agradece Kya.

-¿Podemos verle?-ahora le toca a mi viejo.

Entiendo su preocupación. También es como su familia para él.

-Pues no lo sé. Supongo que si no armamos mucho escándalo, podemos entrar a verle.-asegura tía Rochelle.

-Estupendo. Pues pasemos. No hagáis mucho ruido, ¿Eh?-nos advierte papá.

-Habla por ti, Hyde.

-Acabas de llegar, y ya vuelves a ser tú. Bienvenida de nuevo, sobrinita, te estábamos esperando.-se burla mi tía.

Entramos en la habitación sin hacer mucho ruido, quedando Kya y yo un poco más apartadas de la camilla donde está Ed. Me llega el hecho de verlo así.

-¿Ed? ¿Estás…Despierto?-le pregunta suavemente mi madre, por miedo a despertarle en caso de que no lo esté.

Oigo a Ed despertarse. En realidad, tampoco estaba tan dormido.

-Rachel, ¿Eres tú?

-Sí, sí. Qué bien que por fin hayas despertado, ¿Eh, Ed?-anima mamá, flojito.

-Supongo que sí.

-Ed… Menudo susto.-"saluda" mi viejo.

-¡Hyde! Maldita sea, tenías que venir a verme aquí…

A Ed no le gusta que en especial mi padre le vea postrado en una camilla. Lo toma como muestra de debilidad.

-Sí, ha venido, Ed. Estaban los cuatro preocupados, y supuse que no pasarí nada porque te viesen.-le informa tía Rochelle.

-Los… ¿Los cuatro? E-entonces… Las chicas…

-¡Hola, Ed!-le saludamos Kya y yo al unísono, con una gran sonrisa encandiladora.

-¡Chicas! Estáis… ¡Estáis bien! ¿Qué…Qué demonios ha pasado?

-Es muy largo de contar, Ed. Lo importante es que usted se encuentre mejor.-dice Kya.

-Me alegro mucho de ver que no ha pasado nada grave a fin de cuentas.

-Fueron los de Nile, Ed. Caímos en una trampa bastante peligrosa, y si no llegase a ser por papá, no lo contamos.-le digo yo, algo seria.

-Madición… Parece que tanto tú como tu viejo estáis empeñados en matar a este vejestorio a disgustos, ¿Eh, criaja?

-Todo esto… Es decir, tu ataque… ¿Fue…Por nosotras? ¿Porque estabas preocupado?-le pregunto yo, aunque sé de lejos la respuesta.

-De verdad que me pensé que estábais en apuros de los serios, y sí que me sentó mal, llegándome a preocupar en serio, y muy en serio. Pero ¿Sabes algo, cría?

Le miro, intrigada.

-Hay dos motivos por los que me he despertado otra vez. Primero, porque tu viejo estaba haciendo todo lo posible por sacaros de ese maldito lugar. Segundo, porque nunca perdí la fe en vosotras. Ni siquiera sabiendo que dejas el cole a oscuras, o que revientas proyectos para clase.

Me pongo muy contenta al oír esto, estoy realmente emocionada.

-Y una vez más, no me habéis decepcionado, criaturas. Formáis un gran equipo juntas. Y al ver que seguís tan unidas, me la trae floja que los de Nile tengan esos planes, o que tengan juguetitos como pistolecitas. Con vosotras cerca, son unos peleles. Así que misión cumplida, otra vez.

Sin quererlo otra vez, se me escapan unas lágrimas de alegría.

-Ed… No sabes lo contenta que me has hecho ahora mismo… Que pienses eso de mí… Y que tengas esa fe ciega en mí desde el principio… Para mí es más que suficiente…

-Vamos, cría, no me llores ahora. No destruyas el poco respeto que tengo por ti.

Es solo una broma, porque al acercarme para abrazarle, suelta una risilla y me abraza también. Kya no tarda en unirse al abrazo.

-Eso sí, como os volváis a meter en un lío semejante, ¡Os retorceré el pescuezo, criajas!

Reímos las dos a gusto. Mis padres ni siquiera nos regañan por hacer ruido, porque les complace vernos tan contentas. No menciono a tía Rochelle porque ella no me regaña nunca, es mi cómplice en el mundo de los adultos.

-¿Y tú qué, Hyde? ¿Tú también has desenterrado tu placa de poli?

-Así es. Sabes de sobra que lo de trabajar para ti es una tapadera desde el principio.

-Ya lo sé, Hyde. ¿Qué te crees, que soy tonto?

-Pues no. El negocio paralelo de buscar cosas ya me demostró que eres un perro viejo que tiene una buena astucia.

-Mejor que pienses eso, mejor.

-Además, Ed, la chaqueta de Red Crown fue lo que me salvó la vida, por así decirlo. Papá me puso su chaqueta al sacarme de la cámara frigorífica donde me metieron, y eso me mantuvo calentita, a pesar de que sea de piel raída. Así que, ¡Gracias, Ed!

-¡Bonita forma de dar gracias, diciendo que la chaqueta es raída!

-De todas formas, te lo agradezco con el alma.-dramatizo.

-Eres una blandengue, criaja.- lo ha dicho de broma. O eso espero…

Nos estamos un rato contándole a él nuestra aventura, mucho más tranquilos sabiendo que se encuentra bien. Ed llegó a decirme que quizás (y remarcó el quizás) algún día yo misma me ponga al frente de Red Crown, a lo que le contesté:

-¡Vamos, Ed, si soy poli y hago eso al mismo tiempo me acusarían de corrupta!

Esto me hizo reflexionar. Es posible que acabe de poli. O de detective a sueldo, como Electra. Que Dios me pille confesada si es el caso, ¡Ja, ja, ja, ja!

Entonces, me acordé de los demás. De Tommy, de las mellizas, de Desirée (Kya ya me contó que en realidad era Jackie) y de Krypta. Además, creo que los del cole nos deben una explicación, aunque ahora mismo esa es la menor de mis preocupaciones.

En cuanto a los demás… Nos volvimos a reunir unos días más tarde. Todo empezó cuando Tommy nos llamó para hablarnos de un local propiedad del padre de una amiga de Sue, o algo así…