Código: Guardianes

Capítulo 54

Nada más volver de calmar el alboroto en la calle, el grupo al completo volvió a la base secreta en la que vivían los guerreros. Estos decidieron volver a sus cuartos en Kadic para mantener la normalidad, mientras los guardianes se quedaban en la base, bien holgazaneando, bien visitando las instalaciones de la misma. Únicamente Jeremy, que se sentía encerrado ahí dentro, salió a la calle y voló a gran velocidad rodeado de agua por el cielo de aquel mundo paralelo. El joven se sentía genial volando por el cielo azul, con los brazos plenamente extendidos, dando vueltas por encima de las nubes. Tras varias horas de vuelo, decidió hacer un descanso para observar la ciudad en la que estaba. Sabía que no se había movido demasiado de su lugar de despegue, ya que la referencia la tenía en las energías de sus compañeros, lo cual hacía que el perderse fuera bastante complicado. Con delicadeza, se posó en una cornisa, y se sentó junto a unas palomas. Se estiró perezosamente, soltando un gruñido en el proceso, y suspiró satisfecho.

-Que ciudad más bonita…- comentó él, mirando al suelo. Veía a la gente ir de aquí para allá como si fueran diminutas hormigas, algunos con más prisas que otros, entrando en los edificios o saliendo de los mismos, o haciendo la compra en los establecimientos que había. Justo cuando iba a bajar al suelo a comprar algo para comer y volver andando a la base, se fijó en un chico que iba corriendo desesperadamente por la calle. A los pocos segundos, comprobó que era perseguido por un grupo de chavales, probablemente de una edad similar. Y lo peor era que iban armados. Jeremy frunció el ceño, y descendió hasta ellos.

-¡No huyas, mutante asqueroso!- gritaba el que iba más adelante del grupo. Jeremy se sorprendió por escuchar eso, suponía que aquello de los mutantes era algo más controlado ahora, pero comprobó que no era así. Decidió no esperar más, y agarró al muchacho de la espalda, y lo elevó rápidamente.

-Tranquilo, ahora estarás bien- le dijo Jeremy, ya que notaba que el muchacho estaba bastante nervioso. Al poco se posaron de nuevo en el suelo, que fue cuando él pudo ver al chico al que había salvad. O esa era su intención, ya que, nada más posarse, el extraño solo le dio las gracias, y huyó por una callejuela, metiéndose en el alcantarillado.

Jeremy suspiró, y ya se disponía a emprender su camino hacia la base, cuando una multitud le rodeó. Y por desgracia para él, parecía una multitud bastante furiosa. La gran mayoría iban armados con bate, algunos incluso con armas blancas como navajas.

-¡Fue él, agente!- gritaba el chico que Jeremy había vito antes, señalando al chico. El aludido vio que tenía un ojo morad, ojo que estaba sano cuando él le vio hace unos instantes.

De entre la multitud, y dando empujones, pareció una policía, que miraba a Jeremy con unos ojos carentes de emoción- ¿Tu golpeaste a este joven?- le preguntó. Él negó runamente, pero los miembros de la multitud no parecían muy conformes con eso.

-¡Miente, vi cómo le golpeaba!- gritó uno de los muchachos que perseguían al que salvó Jeremy, aún con el bate en la mano. La policía cogió sus esposas de las caderas y se las puso en las muñecas a Jeremy, quien no podía creerse l que pasaba. La multitud aplaudía contenta, lo que le confirmaba a Jeremy que eso era algo habitual y socialmente aceptado. La agente de la ley se llevó a Jeremy a un coche patrulla, pero quien dice llevó dice arrastró, ya que le llevaba a paso liero y dando fuertes tirones cada ve que Jeremy se prava lo cual para el chico era algo realmente molesto, ya que se sentía como si fuera un criminal.

-¿¡Dese cuando se arresta a la gente por esto!?- le espetó molesto a la policía. Esta bufó- Calla, mutante- le dijo seria- Bastante suerte has tenido con que haya impedido que te den una paliza e gente- le dijo.

Jeremy no dijo nada. Él sabía que se podía defender sin ningún problema de una masa de gente cabreada y armada, claro que la poli parecía desconocerlo, así como el chico que antes le había acusado de golpearle en un ojo, pues, no contento con que arrestaran a Jeremy, le tiró una piedra con fuerza. Esta golpeó a Jeremy en la cabeza, haciendo que diera un traspiés- ¡Eso te enseñará a no pegar a nadie más, fenómeno!- le gritó, despectivamente.

Si algo caracterizaba a Jeremy era su calma. Al contrario que su primo Patrick, Jeremy era un chico tranquilo, quien no solía usar la fuerza a no ser que fuera completamente necesario, y menos contra alguien que no se podía defender. Pero todos esos principios morales se esfumaron al recibir el segundo golpe, esa vez en a cabeza, y por una piedra más grande que la primera. Se giró furioso, e hizo que una gran serpiente de agua se enroscó alrededor del cuerpo del chico, quien gritaba aterrado por ese acontecimiento. Jeremy ya iba a bajarle, cuando, de pronto, noto algo en su cuello, y tras un leve chispazo, el chico notó como sus poderes se esfumaban de golpe, por lo que el agua se dejó de mover de golpe, cayendo instantáneamente al suelo. Jeremy sabía que era lo que había pasado. Le habían colocado un anulador de poderes en el cuello, tal y como habían hecho en su momento con Susan y Marin en ese mundo.

-Venga, entra al coche y no hagas más tonterías- le dijo la policía colocando una mano en la cabeza de Jeremy y obligándole a entrar al coche. Una vez dentro, l vehículo Salió disparado hacia la comisaría.

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-¿¡Cómo!?- El grito de Electra resonó por todas partes l entrarse. La joven guardiana del ray estaba tirada en el sofá, aburrida, cambiando de canal a cada rato para ver si encontraba algo en condiciones, cuando vio a noticia en un programa de debates. Vio a Jeremy entrar a comisaría esposado y con algo al cuello, y por lo que veía en la pantalla, aquello estaba ocurriendo en directo. Quiso comprobar si lo que creía era real, y lo confirmó cuando apenas pudo hablar con Jeremy vía gema, aunque esta le resumió lo ocurrido. Enseguida mandó un mensaje al chat grupal para avisar a todos, lo cual produjo un aluvión de mensajes, y una posterior reunión del grupo al completo.

-¿Cuando pasó esto?- preguntó Yumi- Lo vi hace cinco minutos e la televisión, era una noticia en directo así que…- le respondió ella.

-Como se entere Black Hwk se va a liar parda…- comentó Odd, nervioso- ¿Enterarme de que, exactamente?- preguntó una voz.

Todos se giraron, y allí vieron a sus homólogos, delante de ellos. Como era imposible ocultarles nada, menos al Jeremy de ese mundo, decidieron contarles lo poco que sabían. Las reacciones fueron de todos los tipos: algunos se preocuparon por el Jeremy guardián, como la homologa de Arora o la de Sam y Aelita. Otros, se enfadaron un poco, aunque también parecían preocupados aunque no lo iban a demostra, como la homologa de Electra, o el mismo Black Hawk. La única que no tuvo ninguna clase de reacción fue la de Noelia, que simplemente se cruzo de brazo y se apoyó en un muro. El Jeremy de ese mundo cogió un teléfono, marcó un número, y se metió en una sala contigua, mientras el resto esperaba fuera. Ambos Odd se acercaron despacio a la puerta y pegaron la oreja a la puerta, pero fueron retirados por sus respectivas parejas, quienes le regañaron. Al rato salió de allí el chico, y suspiró.

-Ya he logrado que suelten a vuestro Jeremy. En breve le sacarán de ahí- les dijo, serio. Hubo un suspiro de alivio general, y, tras una orden de el Jeremy de ese mundo, todos se fueron a sus respectivos lugares, ya que este les había dicho que se cogieran el día libre. La Aelita guardiana se le acercó antes de salir con su homóloga.

-No seas muy duro con él cuando salga, por favor- le pidió ella. El Jeremy guerrero la miró- ¿Por qué iba a serlo?- le preguntó. Ella parpadeó sorprendida pr la respuesta, per respondió enseguida- Pues por meteros en este lío y que os tengan fichados- le dijo. El Jeremy de ese mundo puso una mano en el hombro de la chica- Tu novio no se va a salvar de una reprimenda por parte de aquel que le haya arrestad, así que supongo que con eso habrá sido suficiente- le respondió.

Ella asintió conforme, y se dispuso a irse, pero antes de eso, le sonrió- Hablando de novios… creo que mi otro yo de aquí te sigue guardando cariño… lo digo como dato- le dijo.

El otro Jeremy asintió, se giro, y se metió en su cuarto. Oyó como ambas Aelitas salían mientras hablaban de algo que tampoco quería saber, y se enfrascó en sus cosas. Su cuarto estaba, irónicamente, desordenado. Con el tiempo, había aprendido que lo mejor era ser ordenado, más cuando tenías toda clase de instrumentos susceptibles de matarte encima de la mesa, bien para ser reparados, bien para mejorarlos. Estaba en un constante viaje a la perfección, perfección que sabía de sobra que era imposible, pero se podía acercar lo máximo posible, así que ese era su objetivo. Se sentó en la silla y se puso a hacer su labor con precisión de cirujano, usando instrumentos de gran precisión para mover los finos hilos de sus aparatos. Tan concentrado estaba en su labor, que ni se enteró de que alguien había entrado hasta que el Nico guardián le saludó desde atrás, aunque lo hizo a una distancia prudencial para hacerlo, a sabiendas de la posible reacción de ese Jeremy. Este se giró, sorprendido, retirándose las gafas y miró al chico.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó. Nico le miró algo avergonzado- Bueno, como no tengo aquí a mi homólogo, no me puedo ir con él- le dijo.

-Pero Herb tampoco, y creo que él se fue- le dijo, a lo que Nico asintió- Es verdad, pero es que él se fue a la biblioteca de la base y bueno…- le dijo.

Jeremy asintió, mientras se levantaba- Bueno, al menos así podré hacer algo diferente. La verdad, no me apetecía demasiado hacer esto- le respondió. Nico asintió agradecido- Estoy bastante aburrido aquí dentro- le dijo- Y y, la verdad… ¿y que haremos, entonces?- le preguntó Nico.

Jeremy le miró- ¿Sabrías guardarme un secreto?- le preguntó al guardián. Nico le miró confuso, pero acabó asintiendo- Claro, ¿qué pasa?- le preguntó.

Jerey le invitó a sentarse con un ademán, p lo que a Nico le quedó claro que la histria ue le iban a contar iba para argo- ¿Alguna vez has tenido la sensación de que, hagas lo que hagas, todo te sale mal?- le preguntó.

-Hubo un tiempo, cuando éramos aliados de Virio, y cuando este aún conserva su humanidad, que sentía eso casi a diario- le confesó Nico.

Jeremy suspiró- A mi esa sensación me invadió esta mañana…- le dijo. Nio le miró sorprendido- Esta mañana fuimos a detener un atraco al banco-empezó ese Jeremy Por lo que sabíamos, los atracadores debían ser novatos, y que ni siquiera intentaron hackear el sistema de cámaras de seguridad, y ni hablar de usar algo para taparse a cara- siguió Jeremy.

-El caso es que entramos al banco con sigilo, y fuimos por los pasillos del banco, como normalmente hacemos… cuando todo se vino abajo- dijo, bajando la cabeza. Nico tragó saliva, se esperaba lo que venía.

-Oímos unos gritos, casi una decena de disparos, y luego el silencio más absoluto- dijo, mientras jugaba con sus manos entrelazadas, moviendo los dedos- Habían cogido rehenes, y me temo que, nada más enterarse de que habíamos llegado, les habían pegado un tiro en la cabeza- le dijo Jeremy, serio.

Nico asintió comprendiendo po lo que había paad- No siempre se puede tener todo controlado, Jeremy- le dijo Nico.

-Yo soy su líder, ellos confían en mi, ¿y si hubiera sido cualquiera de ellos el que hubiera muerto?- le dijo- Tienes a tus amigos que te apoyan, ¿sabes?- le dijo.

Jeremy negó- Cierto, pero no quiero que ningún de ellos se vea presionado- le dijo. Nico le miró- ¿Tu cual crees que es nuestro líder?- le dijo.

Es Jeremy se lo pensó- Pues… yo diría que.. ¿Aelita?- le dijo. Nico negó- De hecho, la que manda es su madre, Atenea, la homóloga de vuestra Anthea- le dijo- ¿Y vuestro Waldo? Frank, creo que se llama- le pregunto. Nico se rió ligeramente- Bueno, el no manda demasiado, al menos no lo hace a menudo, pero cuando lo hace… aunque de los dos, es un poco evidente que es Atenea la que manda- le dijo.

-A lo que quiero llegar- dijo Nico, ya más serio- Es que no puedes pretender llevar el peso del equipo tu solo- le dijo. Jeremy bajó a cabeza- Ya lo último fue que mi o de vuestro mundo fuera arrestado…- comentó. Nico le posó la mano en el hombro.

-Alguien una vez me dijo: "un héroe verdadero no se mide por la magnitud de su fuerza, sino por la fuerza de su corazón"- le dijo- No sabes lo que se siente cuando todos tus compañeros tiene poderes alucinantes y tú no tienes nada- le dijo.

Nicolás negó- Cuando fuimos abandonados en el tiempo, nuestros poderes desaparecieron. No recuperamos esos poderes hasta más tarde, y eso fue semanas más tarde- le respondió el chico- Y créeme, para poderes alucinantes los de ellos. Son la naturaleza, al fin y al cabo- le dijo Nicolás.

-Sí, ya me lo contaron en su momento- comentó Jeremy- ¿Lo entiendes ya?- preguntó Nicolás.

Jeremy le miró, aunque no directamente- Creo que sí… gracias, Nicolás- le dijo. Este asintió- Ojalá tu homólogo sea más cómo tu- le dijo.

Nico se rió un poco- Antes no era como me ves ahora. Puede que, de haber sucedido lo que pasó en este mundo en el nuestro antes de todo este lío de Asmara y demás, seguramente hubiera pasado lo mimo- le respondió Nicolás.

-En cualquier caso, al menos ha recapacitado y ahora estás con los buenos, que es lo importante- le dijo el Jeremy de ese mundo.

Nicolás entonces se fijó en algo que había en una esquina del cuarto, a la sombra, casi parece que Jeremy no quisiera que él lo viera, aunque ese truco no funcionó con él- Veo que te gusta pescar a ti también- comentó, mientras agarraba con delicadeza la caña. Tenía el sedal tenso, con un pequeño gancho al final para que el pez se quedara sujeto, además, contaba con una boya de plomo en varios punto del sedal.

-Con el gran cambio que ha habido en este mundo, os peces también han cambiado. Ahora dan más pelea para sacarlos del agua y son más grandes- le dijo ese Jeremy, a lo que Nicolás asentía con ilusión en los ojo.

-¿Tienes una segunda caña?- le preguntó el más joven. Jeremy asintió, y le dio una bolsa de deporte.

Nicolás comprobó que estaba hasta arriba de aperos de pesca, todo un equipo ahí dentro, y perfectamente ordenado, con un papel encima de cada bote para indicar que había dentro de cada uno. Tras comprobar que do estaba en orden, ambos chicos salieron de la base, cargaos con las bolsas al hombro y las cañas en una mano, mientras Jeremy le decía que peces se podían pescar en el río cercano a la fábrica, y lo que solían pesar, o, en los casos más espectaculares, lo que medían. A los pocos minutos andando, llegar a la ribera, donde decidieron sentarse en el césped. Sacaron de las bolsas el cebo, y, con cuidado, lo clocaron en la punta del gacho, y lanzaron el cebo al agua. Tras eso, colocaron las cañas en unos apoyos, y se dispusieron a esperar a que picaran, mirando al horizonte.

-Aún te ama, ¿sabes?- dijo de pronto Nicolás. Jeremy le miró, confuso- ¿Cómo dices?- le preguntó este.

-Digo que Aelita aun esta enamorada de ti- le dijo. Jeremy suspiró- Pues yo a ella no- dijo, serio. Frunció el ceño al oír la risa de Nicolás- ¡No es divertido!- le espetó.

-Eso no te lo crees ni tú- le dijo el guardián. Jeremy sol se cruzó de brazos- No hace falta leer auras para saber eso- siguió Nicolás- Además, me he fijado en como la miras- termino este.

Jeremy no le miró- Ella es mi mejor amiga. Solo me preocupo por ella- dijo, simplemente- La vuestra no lo sé, pero nuestra Aelita no es ninguna princesa en apuros- le dijo Nicolás, mientras se reía un poco- En una ocasión, fue ella la que nos salvó el trasero a todos- le dijo. Eso sí que captó la atención a Jeremy- Fue en la primera batalla contra Zeros. Estaban casi todos en el suelo, y ella seguía ahí, al pié del cañón atacando constantemente a Zeros, aunque me temo que sin éxito- le explico.

Jeremy asintió- Si, nos explicasteis lo que había pasado- le dijo- La nuestra también es bastante dura. Si pasó eso fue por mi "accidente"- dijo Jeremy, haciendo comillas en accidente. Nicolás asintió, sbía de sobra o que había pasado en el mismo- Podemos pedirle a nuestra Yumi que te cure ese ojo, ¿sabes?- le dijo Nicolás, pero Jeremy negó- No hace falta. Este ojo mecánico función bastante bien, la verdad- le dijo. Nicolás no dijo nada más en un rato.

-¿Cuándo soltarán a Jeremy?- dijo al rato. El otro Jeremy suspiró- Ni idea, cuando lo hagan me mandaran un mensaje para que vaya a buscarle- le respondió este, tirado en el suelo. Nicolás asintió, mirando las cañas.

-Gracias, por cierto…- dijo entonces Jeremy. Nicolás le miró- Necesitaba… contarle lo que sentí alguien. No sé porque ha sido tú pero…- dijo Jeremy, aunque para cuando notó que algo pasaba. Estaba rodeado de un aura de mismo color que la de Nicolás, aunque esa aura desapareció al rato. Antes de que Jeremy pudiera preguntar qué era lo que había pasado, su transmisor sonó.

-¿Diga?- preguntó, llevándose una mano a la oreja, levantándose- Sí, ahora mismo voy, estaré allí en veinte minutos. Gracias- dijo a los pocos segundos. Tras eso, cogió lo bártulos, seguido de un confuso Nicolás, y dejó las cosas en su cuarto- ¿A dónde vamos?- preguntó- A por vuestro Jeremy, ya le han dejado libre- le dijo. Nicolás suspiró aliviado- Avisaré a os demás y…- el otro Jeremy le cortó antes de acabar- Que le hayan soltado no significa que aún pueda salir. Tengo que rellenar y explicar muchas cosas, ya que él y yo somos idénticos- le explicó- Así que esto aún se puede alargar más- le explicó. Nicolás suspiró, vaya si se había metido su compañero en un lío.

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A los pocos minutos de ser arrestado, el Jeremy guardián llegó a la comisaria, donde rápidamente le metieron en una celda, sin siquiera quitarle las esposas ni el inhibidor de poderes que llevaba en el cuello.

-Estate ahí quietecito y sin hacer tonterías- le dijo la agente, mientras salía y cerraba la puert de la celda con llave.

Jeremy suspiró, y decidió sentarse en la cama de la celda, y se fijo como era la misma. Era una celda pequeña, calculó que de unos tres metros cuadrados, con las paredes completamente blancas y con una pequeña ventana con barrotes que Jeremy suponía que daba a un patio interno. En el techo comprobó que había una bombilla incandescente, aunque no confiaba qu fuera a durar mucho. En cuanto a la cama, no parecía ser muy cómoda ya que chirriaba cada vez que se movía. Con respecto a las rejas, estas eran de hierro, y parecían ser bastante resistentes, aunque con sus poderes esas rejas hubieran caído rápido, pero sin ellos iba a ser imposible.

-¿Tan joven y ya entre rejas?- Jeremy se giró al oír la voz. En la celda de enfrente vio a un hombre. Este estaba rapado al cero, tenía aspecto joven, con piel ligeramente bronceada, y barba recortada. Tenía varios tatuajes en los brazos, y lo más curioso de él eran sus alas negras.

-No he hecho nada malo…- le dijo Jeremy. El extraño se rió ligeramente- Eso lo decimos todos- le espetó el otro.

Jeremy le miró analizándole- Me eres conocido, por alguna razón… ¿nos conocemos de algo?- le preguntó el guardián.

El otro se removió ligeramente- Deberías conocerme, guardián del agua- le dijo el otro. Jeremy se levantó de pronto- ¿¡Cómo sabes quién soy!?- le gritó Jeremy, agarrando las rejas de su celda con fuerza- Yo era el príncipe de Heavenland, creo que eso debería ser suficiente para que sepas quien soy- le dijo este.

-Espera… ¿tú eres… Elijah?- le preguntó sorprendido, a lo que el otro asintió- Cuando ese bastardo de Zeros trajo de vuelta a sus hermanos, nos mandó a mí y a sus generales a la mierda, os traicionó, vaya- le explicó Elijah- Así que no solo vuestros maestros han muerto en esta guerra: Inferno, Océano, Darko… todos ellos murieron a manos del que se suponía que era su jefe- le dijo.

-¿Y tú qué haces aquí?- le preguntó Jeremy – Yo logré escapar antes de que me mataran, pero acabé en este mundo- le explicó- Hace un tiempo se abrió un portal que conectó temporalmente ambos mundos, y yo lo travesé- siguió el angelido.

Jeremy se pasó las manos por la cara, las cosas eran complicadas- ¿Y qué te ha asado para acabar aquí?- le preguntó- Usé mis poderes para salvar a un muchacho de las manos de unos matones- le explicó Jeremy.

Oyeron entonces como había movimiento en la antesala, y a los pocos minutos, la agente que detuvo anteriormente a Jeremy entró con las llaves en la mano, y abrió la celda del chico.

-Anda sal, que han venido a sacarte- le dijo ella. Jeremy salió entonces extrañado, mientras la agente usaba las llaves para quitarle las esposas y el inhibidor. Una vez hecho eso, salió de allí hasta la sala principal, donde le esperaban dos personas. Las identifico a ambas sin problemas, una era su alter ego de ese mundo, y la otra era Nicolás. Se les acercó bajo la atenta irada de la agente, quien no parecía fiarse aún de Jeremy.

Tras rellenar varios documentos, los tres abandonaron en silencio las instalaciones de la policía, y entraron en el coche que habían usado para llegar hasta allí. Montaron, y se dirigieron con prontitud hacia la base de los guerreros. Cuando se pararon en un semáforo, el Jeremy de ese mundo dirigió su mirada hacia el espejo retrovisor, desde donde podía ver perfectamente al otro J¡eremy, Este estaba con la cabeza gacha, jugando con sus dedos.

-¿Qué tal estás?- le preguntó entonces. El Jeremy guardián alzó la cabeza- Ah… pues… bien. Estuve poco tiempo ahí metido- le respondió.

El otro Jeremy asintió entendiendo- Te veo pensativo- comentó entonces. El otro Jeremy miró por la ventana evitando mirar al otro- Me encontré con alguien- le dijo simplemente.

-¿Alguien de vuestro mundo?- supuso el otro Jeremy, el mayor. Su contraparte asintió- Era Elijah… dice que los generales de Zeros también han muerto- le explicó Jeremy.

-Elijah era un príncipe de Asmara, ¿vedad?- buscó confirmar el Jeremy mayor. Tanto Nicolás como el Jeremy guardián asintieron.

-Al igual que la Tierra, Asmara está dividida políticamente en muchos y muy diversos países, algunos son reinos, otros países son repúblicas, dictaduras…- le explicó Jeremy- Aunque ahora hay una dictadura global por culpa de Zeros- siguió Nicolás- Uno de eso reinos es Heavenland, y su príncipe era Elijah, el hermano del actual rey, pero cuando Zeros reapareció dentro del cuerpo de Virio, lo unificó todo y Eñijah, con se de poder, se le unió. Aunque yo diría que ahora se arrepiente- comentó Nicolás.

Con esa conversación, ninguno de los dos guardianes se dio cuenta de que habían llegado a la base de sus compañeros. Una vez que bajaron del coche, entraron a la base por la puerta principal, y una vez dentro de la sala principal, mandaron un mensaje a sus compañeros para avisarles de que el Jeremy guardián estaba bien y a salvo. Antes de que nadie más llegara, el Jeremy guerrero se giró y les miró os ojos.

-No sé a ti Nicolás pero… a mí esto me ha venido bastante bien. Tenía esa espina dentro, y gracias a esta conversación contigo se me ha quitado finalmente. Pero no le digas nada a nadie de lo que te he dicho, ¿vale?- le pidió, serio.

Nicolás, en ese momento, negó- Debes decírselo a tus compañeros, no sé la razón de porque me lo contaste a mí, pero de la misma manea que me lo dijiste a mí, se lo debes decírselo a ellos- le respondió. El Jeremy de ese mundo le miró confundido- Son tus compañeros, confían en tus decisiones y ponen sus vidas en tus manos, lo mínimo sería decírselo, ¿no?- le dijo el Jeremy guerrero.

-Precisamente por ser su líder no puedo permitir que se estén preocupando por más cosas de las necesarias, y menos por mi- les dijo el mayor, cruzándose de brazos- ¿Y no es también tu deber como líder el tener al equipo unido? Desde hace un tiempo te has encerrado en ti mismo, y no les cuentas nada. Esta mañana tuvisteis un problema en la misión y no has sido capaz de contarles nada a tus compañeros de cómo te sientes- le dijo Nicolás.

El Jeremy guerrero suspiró- Es complicado- le espetó tras levantar la mirada. En ese momento, llegaron todos, tanto el grupo de los guardianes como el de los guerreros de ese mundo, y rápidamente e arremolinaron alrededor del Jeremy guardián para ver como estaba, sobretodo Patrick y Aelita.

-¿Ves? Somos una piña, si golpeas a uno de nosotros golpeas a todos. ¿Y porque? Por que seríamos capaces de dar la vida por cualquiera del grupo- le dio Nicolás al Jeremy guerrero, ambos a un lado del resto, ya que ellos ya habían visto antes al Jeremy guardián.

-Nosotros también lo somos- le respondió este- No lo pongo en duda, pero no quería decir eso. A lo que me refiero es que ese tipo de unidad solo se logra si le cuentas tus problemas a tus amigos. No digo que se lo cuentes a todos pero… al menos a tu Aelita y a Patrick- le dijo Nicolás- No puedo obligarte a hacerlo pero… tómatelo como consejo de amigo- terminó este.

-Gracias… de verdad- le dio el Jeremy de ese mundo, mientras se daban la mano. En ese momento, le rodeó de nuevo una aura del mismo color que la de antes, y en esa ocasión no solo Nicolás la vio, también todos sus compañeros. Tras un fuerte fogonazo, el talismán de la amistad relucía en el pecho del Jeremy guerrero. Este era de color platino, contaba con un dibujo en punta y la parte de abajo redondeada, pero con ula parte de abajo sin rellenar. Solo tenía un punto en el centro.

-Vaya…- murmuró el Jeremy guerrero, cogiendo el talismán, aunque Nicolás se lo colocó al cuello.

-¿Esto era lo que buscabais?- preguntó entonces la Electra de ese mundo, a lo que todos los guardianes asintieron- Si, ya es hora de volver a casa- comentó el Percy guardián- Pero antes de irnos, me gustaría haceros un regalo- les dijo a los guerreros. Estos se miraron curiosos, no sabían de qué se podía tratar. Percy pidió a Jeremy, Ulrich, Electra y Marin que le acompañaran. Entonces, se encerraron en una sala, de la cul empezó a oírse el sonido de un martillo golpear algo al rato, y la voz de Percy dar instrucciones, además, podían notar la energía de Marin con bastante fuerza, como si estuviera haciendo un esfuerzo. Tras varios minutos, todos pudieron notar una explosión de energía bastante poderosa, y también vieron como los hueco de la puerta se iluminaban por la luz del interior de la sala. Al rato, todos ellos salieron, en principio no veían ninguna diferencia, salvo que Percy llevaba una cadena en las manos. Esta era de color acero, n era especialmente larga, de unos dos metros aproximadamente. Con la cadena en la mano, Percy se acerco al Jeremy guerrero.

-Cadenas de Invictum- dijo Percy, dándole las cadenas- Son irrompibles, forjada en las mismas condiciones que una estrella gigante azul, y extensibles gracias a mis poderes- siguió Percy. El Jeremy guerrero le miró escéptico- ¿Seguro que son irrompibles?- le preguntó, a lo que Percy asintió.

-Waldo lo puede comprobar- le dijo, mirando al hombre- Tira de ellas, anda- l pidió. Waldo hizo so mismo, agarró las cadenas por los extremos, y tiro con fuerza. Tiró y tiró, pero las cadenas no cedían, incluso las ató a una roca enorme del exterior y tiró ayudad por el resto, pero la roca cedió antes que las cadenas. Era sencillamente impresionante.

-Con estas cadenas podréis detener a cualquiera, sea cual sea su poder- les explicó Percy- Por si… algo ocurriera y alguien se descontrolara- les dijo- Gracias, Pecy. Lo tendremos en cuenta- dijo la Aelita de ese mundo.

Dicho eso, todos los guardianes atravesaron un portal para volver a casa, no sin antes despedirse de sus compañeros, bajo la promesa de volver de nuevo con el tiempo.

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Zeros miraba por la ventana de su casillo hacia las tierras labradas por los asmarianos, una imagen bastante bella a su juicio pero que pronto acabaría, si sus planes salían bien. Notó que la puerta se abría, y entraban sus hermanos y hermana, con sus características ropas.

-Supongo que ya lo sabréis…- comentó Zeros, dándoles unas copas con vino. Estos asintieron- Lo sentimos, hermano…- comentó con la cabeza gacha Dinto. Su hermano le puso la mano en el hombro- Tranquilo, nuestro poder es muy superior al de esos críos, no nos podrán detener. Además, aunque tengan todos los talismanes, armas y gemas… no se atreverán a intentar dejarnos paralizados- le dijo.

-Ahora lo importante es derrotarles y así poder despertar a nuestro viejo "amigo"-les dio, poniendo comillas en la palabra amigo- Qué irónico, en su momento le encerramos para impedir que lo destruyera todo, y ahora le estamos liberando…- dijo Phoebe. Quinto asintió- Sí pero es necesario hermana- le dijo, mientras se bebía de un trago su copa.

-Ya lo hicimos la primea vez, ¿Qué nos asegura que no le vuelvan a derrotar?- le preguntó Lito. Zeros le miró- En esta ocasión los guardianes son adolescentes, y más débiles que sus predecesores, Lito- le explico Zeros- Y si se intenta hacer el listo y se descontrola, le encerramos de nuevo- siguió Zeros- Ya sabéis que si le estamos liberando es para poder arregla las cosas, ¿verdad?- preguntó entonces este.

-Sí, fue un error crear a los humanos. Y no solo a ellos- dijo algo enfadado Quinto- Primero derrotemos a esos críos, y ya le mandaremos a destruir a esas especies- dijo Zeros- Por lo pronto vamos a prepararnos para el combate, porque vendrán en breve- les dijo, mientras les miraba.

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Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who. Los personajes de Piratas del Caribe que aquí aparecen tampoco me pertenecen, sino a su legítimo propietario, de acuerdo con los derechos de copyright