Rose pasó tres veces por delante de la pared vacía pensando en Scorpius. Sabía que estaba allí esperándola. Cuando la puerta apareció, la abrió lentamente, tratando de no hacer ruido. Había una pequeña luz encendida y pudo ver al rubio tumbado en la cama, dormido. La pelirroja no pudo evitar sonreír. Eran las tres de la mañana, seguro que la había esperado hasta no poder más. Lentamente se acercó a la cama y se sentó junto al chico. Sabía que a Scorpius le encantaba verla dormir y, en ocasiones como aquella, entendía por qué. Siempre le había parecido que mirar a una persona mientras dormía era espeluznante, pero ahora que lo veía tan tranquilo y relajado, no podía apartar los ojos de él. El chico tenía una pequeña sonrisa en sus labios y ella no pudo evitar preguntarse con qué estaría soñando. Probablemente con algo agradable pues su respiración era lenta y rítmica. Acarició su pelo lentamente y él se removió.
- ¿Rose? – Preguntó mientras abría los ojos lentamente.
- Siento haberte despertado, no era mi intención. – Susurró ella. – Acabo de llegar de la fiesta.
- ¿Y qué tal ha estado? – Scorpius se sentó en la cama y la besó antes de que ella pudiera responder.
- Muy bien, la verdad es que ha sido entretenida. – La pelirroja sonrió. – Deberías haber venido, te has perdido muchas cosas.
- ¿Cómo qué?
- Pues Lily y Lorcan han empezado a salir oficialmente y a mi tío Harry casi le da un infarto. Ha intentado interrogar a mis primos, pero Albus se ha librado y James estaba haciendo Merlín sabe qué con Lizzy. – Dijo riendo. – Y, lo más importante, Teddy le ha pedido a Vic que se case con él.
- ¿Y ella qué ha contestado? – Scorpius abrió mucho los ojos, sorprendido.
- ¿Tú qué crees? ¡Que sí! – Exclamó Rose, emocionada. – Me ha pedido que sea su dama de honor principal.
- Eso era más que evidente, eres su prima favorita.
- Supongo que tú también estarás invitado a la boda. – Dijo ella, sonrojándose. – No solo por ser mi novio, sino también por ser familia de él.
- Sí, supongo que Andrómeda querrá invitar a mi abuela Cissy y acabarán por invitarnos a todos. – El chico comenzó a reír por lo bajo. – Un precioso encuentro entre nuestras familias.
- ¿Te imaginas a mi padre y el tuyo sentados juntos en la misma mesa?
- Nuestras madres tendrían que ponerse como barrera entre ambos para que no se maten.
- Es como si estuviera escuchando a mi padre: "Malfoy, manten al sangre limpia de tu hijo alejado de mi pequeña, nunca podrá ser uno de nosotros".
- Y yo me imagino al mío: "Una Weasley nunca será bien recibida en la familia Malfoy, aleja a tu hija de mi Scorpius".
Ambos guardaron silencio unos instantes. Habían hablado en broma, pero sabían que lo que habían dicho era verdad, que sus padres reaccionarían así, que tratarían de alejarlos, que lo considerarían una traición a sus familias. No los perdonarían jamás. Rose enterró la cara entre sus manos y suspiró. Scorpius, al verla así, la abrazó y le dio un beso en la mejilla.
- Encontraremos la solución. – Murmuró en su oído. – Si se enfadan, que se enfaden, yo haré todo lo que esté en mi mano para estar contigo. ¿Que tenemos que escaparnos de nuestras casas? Pues nos escapamos. ¿Que tenemos que casarnos? Pues nos casamos. ¿Que tenemos que tener un hijo? Pues lo tenemos. – Ambos rieron debido a aquel comentario. – Lo importante es que estemos juntos.
- Te quiero.
Rose lo besó con pasión y él correspondió a su beso sin dudarlo. No dejaron de besarse hasta que el aire les faltó y tuvieron que separarse. Tenían las respiraciones entrecortadas y no podían dejar de mirarse a los ojos.
- Yo también te quiero, Rose.
Volvieron a besarse, cada vez con más pasión. Las manos del rubio se deslizaban sobre el vestido de la chica, mientras ella le quitaba la camiseta. Scorpius buscó la cremallera de la prenda y, tras bajársela, la hizo ponerse de pie para que pudieran deshacerse de su precioso vestido rojo. La abrazó por la espalda mientras este caía al suelo y comenzó a besar su cuello.
- Un vestido muy bonito, pero creo que sobra. – Murmuró en su oído. Mordió entonces su oreja, arrancándole un ligero gemido a la chica.
- Estoy de acuerdo.
Rose sacó las piernas de la falda, se dio la vuelta y empujó a Scorpius, que cayó tumbado en la cama. Se sentó a horcajadas sobre él y sus labios volvieron a encontrarse, ahora con más fuerza. El Slytherin consiguió deshacerse de la ropa que le quedaba puesta y, lentamente, terminó también de desnudar a la pelirroja. Rose le mordió el labio y él gimió. Si aquella noche había que pasarla sin dormir, él lo haría gustoso.
Un rato más tarde, ambos yacían tumbados en la cama, abrazados. Scorpius acariciaba el pelo de ella, que tenía el rostro enterrado en su pecho.
- ¿Sabes qué? – Le preguntó entonces.
- ¿Qué? – Rose se movió un poco, para poder mirar a su novio a los ojos.
- A veces me pregunto cómo pude tardar tanto tiempo en darme cuenta de lo mucho que me gustabas. – Susurró el rubio. – No entiendo cómo pude estar tan ciego durante tanto tiempo. Era obvio que te prestaba demasiada atención, siempre intentando quedar por encima de ti, siempre queriendo verte fruncir el ceño. – Le acarició la mejilla y ella se sonrojó. – Y otras veces me asusta pensar qué habría pasado si no nos hubiéramos encontrado en esa fiesta, me da miedo pensar que nada de esto estaría sucediendo ahora.
- Tendrás que darle las gracias a Victoire, Dominique y Molly.
- Lo sé, estaré eternamente agradecido a tus primas por haberte obligado a ir a aquella fiesta y especialmente a Victoire por desaparecer en el momento apropiado, haciendo que tuvieras que quedarte el resto de la noche conmigo. – Sonrió. – Y, por supuesto, también a Theo, porque si él no nos hubiera perseguido, no habríamos acabado en esa habitación y no te habría besado esa noche.
- ¿Sabes que nunca había besado a nadie?
- ¿Qué? – Scorpius se incorporó un poco y la miró, asombrado. - ¿Hablas en serio?
- ¿Por qué mentiría en algo así? – Rose se sonrojó todavía más.
- Es que con lo guapa que eres me cuesta creer que nunca hubieras besado a algún chico. – Se explicó él, apresuradamente. – ¿Por qué a mí y no a otro?
- Me hice esa pregunta durante mucho tiempo, le eché la culpa al alcohol, me dije a mí misma una y otra vez que no tenía ninguna importancia, que solo había sido un error. – Se encogió de hombros. – Me fastidiaba haber desperdiciado mi primer beso contigo, siempre he sido de las que buscaban a su príncipe azul.
- Adorable.
- Cállate. – La Ravenclaw lanzó una carcajada. – El caso es que hasta la noche que nos encontramos en el baño, el día de mi cita con Lorcan, no me di cuenta de por qué lo había hecho. Cuando lo besé y después te besé a ti, supe que entre nosotros había algo diferente y especial. Creo que a partir de entonces dejé de arrepentirme de lo que había hecho, aunque después de lo que pasó antes de Navidad…
- Me imagino. – Scorpius suspiró. – Creía que querrías matarme.
- ¿Por qué?
- Fue tu primera vez, te merecías velas, pétalos de rosas y todas esas cosas cursis. – Confesó él.
- Me merecía a alguien que me quisiera y tú me querías. – Replicó la pelirroja con una sonrisa. Besó al chico lentamente. – Nunca quise nada más que eso, no podría haber sido otro, tú eras el adecuado. El momento y el lugar fueron lo de menos.
- Pero fui un desastre, ni siquiera te pregunté cómo estabas. – Se quejó él. A veces se arrepentía de no haber parado a tiempo aquella noche, creía que tenía que haberse controlado para haberle dado a la chica una primera vez mejor, pero también era consciente de que ese fue el detonante, lo que hizo que por fin confesaran sus sentimientos y empezaran a salir.
- Fuiste muy dulce.
- ¿De verdad?
- Claro que sí, tonto. – Rose volvió a besarlo. – No estuvo mal.
- ¿No estuvo mal? – Scorpius arrugó la frente y la miró ofendido.
- Eso he dicho. – La chica comenzó a reír al ver su reacción.
- Yo soy genial, no hago cosas mediocres. – Replicó, haciendo que ella no pudiera parar de reír. Se picaba por cosas demasiado tontas. – No es gracioso, Rose.
- Eres un exagerado, ¿qué esperabas que te dijera? "Oh, Scorpius, fue el mejor momento de toda mi vida, fue algo único y extraordinario que jamás podrá ser superado por muchas cosas que pasen" – Dijo, con voz melodramática.
- Imbécil.
- Pero me quieres.
- El imbécil sería yo si no lo hiciera.
- Oh, que mono. – El rubio le sacó la lengua debido a su comentario y ella volvió a reír. – Me gusta cuando sacas tu lado cursi oculto.
- No te acostumbres, Weasley, yo soy un tío duro. – Contestó, sacando pecho y poniendo una voz grave.
- Estuviste a punto de llorar cuando te hiciste un corte al preparar los ingredientes para una poción. – La Ravenclaw enarcó una ceja. No sabía a quién pretendía engañar pero, desde luego, a ella no.
- Era muy profundo y no paraba de sangrar. – Se defendió él.
- Un rasguño del que salieron tres gotas de sangre, el profesor Carraway todavía debe estar riéndose, por no hablar de Hannah. – Negó con la cabeza. – Decía que nunca nadie había ido a la enfermería por algo así.
- Podría haberse infectado.
- ¿Con qué? Estabas cortando unas hojas con propiedades curativas.
- Pues… ¡oh, déjalo ya! – Scorpius se cruzó de brazos.
- No te piques, anda.
La pelirroja lo besó y, aunque él al principio trató de resistirse, en seguida sonrió y le siguió la corriente. Siguieron besándose mientras sus manos volvían a recorrer sus cuerpos y Scorpius se colocaba poco a poco sobre Rose.
- ¿Piensas dejarme dormir hoy? – Preguntó mientras el chico besaba su clavícula y ella se estremecía.
- Sinceramente, esa no es mi intención.
