Al cabo de un rato Bella se calmó y Harry alzó la mirada hacia Dumbledore.
-Ahí es dónde usted iba ¿Verdad? -inquirió. -Cuando se ausentaba
-Sí -asintió Dumbledore con gesto serio. -Y creo que he encontrado otro -ante eso Bella alzó la mirada interesada. -Pero esta vez no creo que pueda destruirlo solo. Una vez más he de pedirte demasiado, Harry.
Bella le miró frunciendo el entrecejo.
-Señor ¿y yo? -preguntó Bella mirándole de hito en hito.
-Tú debes volver con tu familia, Isabella. Ellos te esperan, te fuiste sin avisarles -la sorpresa recorrió el rostro de Harry. Se volvió hacia Bella intencionadamente.
-¿Te fuiste sin avisar?
-Es que... me peleé con papá -admitió Bella bajando la mirada. Harry cerró los ojos y meneó la cabeza.
-¡Ay, Bella! -suspiró poniéndose los dedos índice y corazón pinzándose en el puente de la nariz, un gesto que, a pesar del pelo negro azabache, las gafas y la cicatriz, a Bella le recordaba a Edward.
-Señorita Potter, despídase de su hermano ahora y vaya a despedirse de sus amigos. Le he preparado un transportador en las Tres Escobas, le acompañaremos la señorita Nymphadora Tonks y yo ¿de acuerdo? -Bella asintió y rodeó con los brazos a Harry, que le devolvió el abrazo cariñosamente, apretándola con tanta fuerza que por un momento Bella temió ahogarse.
-Cuídate de los chupasangre y los chuchos -Bella soltó una risita ente el tono guasón de su hermano. Harry chasqueó la lengua contra los dientes. -Vamos Lily Bells, no llores -le pidió pasándole un dedo pálido por la mejilla, restañándole las lágrimas ardientes que le caían a Bella por las mejillas. Bella miró sorprendida las perlas que formaban sus lágrimas en los dedos de su hermano, ni siquiera se había percatado de estar llorando.
-Lo siento -se inclinó y se abrazó una vez más con Harry, estrechó la mano del profesor Dumbledore y salió hacia la Sala Común de Gryffindor. Al salir de la torre, se los encontró allí en los pasillos, con gorro y bufanda andando entre la nieve.
-¡Ron! ¡Hermione! -ambos se volvieron y sonrieron a la castaña.
-¡Bella!
-¿Qué hacéis aquí? -inquirió sorprendida.
-Permiso de Dumbledore -explicó Ron. -Neville, Ginny y Luna también tienen.
-Quería despedirme -murmuró ella con la garganta cerrada. A ambos se les llenaron los ojos de lágrimas.
-¿Ya te vas? -dijo Hermione afligida. Se echó en sus brazos y la apretó con fuerza.
-Hermione, vas a ahogarla -le regañó Ron suavemente. Hermione la soltó aún sollozando.- Tiene que ir con su familia Hermione, compréndelo.
Ron le dio a Bella un suave abrazo y le besó en la frente antes de tomar la mano de Hermione y entrelazar sus dedos.
De repente Bella sufrió un placaje.
-¿Te ibas? ¿Sin despedirte de nosotros? -Neville hizo un puchero. Bella les apretó contra ella.
-Ten cuidado con los torposoplos, Bella -le aconsejó Luna suspirando con ojos tristes.
-Espero que cuides bien de Edward, ya que te vas a hacer algo, hazlo bien -Ginny parpadeó intentando contener las lágrimas.
-Tan pronto como podamos, nos escaparemos -prometió Hermione. Todos le miraron boquiabiertos.
-¿Escaparos? -susurró Harry viniendo por el mismo camino que antes había tomado Bella.
-Es una aventura excitante ¿no? Romper las reglas -les alentó Hermione sonriendo.
-¿Quién eres tú y que has hecho con Hermione Granger? -inquirió Ron mirándola de hito en hito. Las risas no se hicieron esperar. Luna se dirigió hacia la Torre de Ravenclaw y Bella les acompañó a la Sala de Gryffindor. Los seis amigos se encaminaron hacia allí, entraron en la torre y cuando iban camino del tapiz de la Señora Gorda se encontraron a Draco Malfoy.
-Cómo no -masculló Harry al verle.
-Vaya, vaya, pero sin son los Potter y sus amigos -se rió con sorna. Bella hizo un gesto para que sus amigos le ignoraran y siguieran caminando.
-Alto ahí, Potter. Estás fuera a altas horas de la noche, mereces un castigo, ¿qué tal cien puntos menos para Gryffindor por cada uno? -Bella le fulminó con la mirada señalando la tarjetita que llevaba prendada de la túnica.
-Malfoy, si el cerebro fuera oro, serías el hombre más pobre del mundo, y con eso te digo todo. ¿Es que no has visto los permisos de Dumbledore?
-Mira, a mi me han nombrado prefecto y a ti no, lo cual significa que tengo el derecho de imponerte castigos y tú no -dijo Malfoy rojo hasta las orejas.
-Ya -replicó Bella. -pero tú eres imbécil y yo no, así que largo de aquí y déjanos en paz.
-En toda tu cara, estúpido sangre limpia -se burló Hermione mientras se alejaban riéndose.
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SALA COMÚN DE HUFFLEPUFF
-Soy idiota -masculló Ernie McMillan tirándose del cabello tras haber discutido con Hannah Abbott en mitad de la Sala Común, por suerte solo estaban ellos y Cedric Diggory.
-Estoy de acuerdo -afirmó Cedric con una sonrisa a su lado. Ernie se volvió hacia él con el ceño fruncido. Alzó un puño en su dirección cuando Cedric se vino abajo ante el placaje de Bella.
-Gracias Bells -murmuró Ernie antes de darse la vuelta y subir hacia los dormitorios.
-Bella, no es que no me guste tener tu culo encima mía, pero ¿te puedes quitar? -Bella soltó una carcajada y se puso en pie de un salto antes de tomar la mano de Cedric y ayudarle a levantar.
-Así que te vas -suspiró Ced después de estar un rato hablando.
-Ya lo sabías -él asintió y se rió entre dientes.
-Supongo que tenía esperanzas de que pudiese estar un rato más contigo -suspiró de nuevo. -Pero ¡Ey! Tendremos tiempo ¿no?
-Claro Cedric.
-Bella ¿puedo hacerte una pregunta?
-Claro -asintió sorprendida.
-¿Te importo?
Bella parpadeó sorprendida.
-Claro que sí.
-Por eso has estado tan borde, está claro que no quieres despedirte de nuevo -dijo Cedric mirándola a los ojos.
-Sí me importas.
-¿Mucho? -Bella elevó la mirada. -Así que te importo mucho.
-¿Qué quieres que te diga? ¿Qué eres mi mejor amigo y que, aunque sé que entiendes perfectamente que tenga que irme, me duele ver que has escogido antes conformarte con mi marcha jugando con un montón de artefactos viejos antes que a mi? -susurró mientras las lágrimas caían por sus mejillas sin control.
-Sí, algo así podrías haber dicho -asintió él con la garganta cerrada mientras sonreía tristemente.
-¿Contento? -inquirió Bella señalándose los churretes que había en su cara.
-¿Me das un abrazo fuerte para que me sientas durante el viaje y dejas que sienta tus pechos turgentes? -se medio burló Cedric. Bella le miró mal mientras se restregaba los ojos.
-No seas idiota.
-Vale, me he pasado -admitió Cedric antes de que se abrazaran con fuerza. Bella le besó en el cuello con suavidad.
-Hazme un favor y cuídate, no quiero volver a perderte -Cedric asintió y se separaron. Él la miró a los ojos llorosos de ella.
-Eh, que vas a volver -ahora ambos sabían que hablaban de la lucha contra Voldemort. -Y volverás sana y salva. ¿Vale? Y yo cuidaré a los nuevos de tu E. D. Te lo prometo.
-Vale -sollozó Bella mientras salía de la Sala Común de Hufflepuff en dirección a los Jardines de Hogwarts. Cedric la miró con una media sonrisa mientras se alejaba.
-Sé que lo harás. Buena suerte, Bella -dijo él antes de dejar que una lágrima cayera por su mejilla.
Nada era más cierto.
Bella volvería.
Voldemort moriría.
Y entonces, podrían volver a ser una familia.
De eso estaba seguro.
