Hola hola -7 Capitulos para el final de esta bella historia..
Recuerden de que nada me pertenece. La historia pertenece a Nora Roberts y los personajes a Stephanie Meyer
Capítulo 53
Sirvió el café y trozos de pastel de nata y luego hizo algo que Bella no le había visto hacer desde que la conocía.
Rosalie cerró las cortinas.
—Nos observa —su voz era tranquila mientras cruzaba la habitación para encender más velas—. O lo intenta. Mi gesto quiso ser grosero y despectivo. Como una ligera bofetada. Ligera —continuó al sentarse para tomar el café—, pero me supo estupendamente. Le debo mucho más que una ligera bofetada por haberle hecho eso a Lulú.
Y le daría más. Mucho más.
—Tengo que decir que nos queda poco tiempo —añadió—. Deberíamos estar celebrando las buenas noticias de Alcie y Bella y lo haremos.
Emmett pensó que era como una reina; una reina guerrera que arengaba a las tropas. No estaba seguro de lo que le parecía esa imagen, pero cuando se concentró en ella, cuando la miró con detenimiento, sintió una punzada en el estómago.
—Rose, ¿dónde fuiste cuando te marchaste de la isla? —El fugaz gesto de sorpresa le indicó que la había cogido con la guardia baja y eso hizo que ahondara en la brecha—. ¿Fuiste a ver a James?
—Sí —dio un sorbo de café y recompuso sus ideas mientras los sentimientos de todos le zumbaban alrededor.
—¡Vaya, perfecto! ¡Así me gusta! —ante la explosión de genio de Alice, Rosalie la miró impasible—. Tú eres la que no para de soltarme discursos sobre ser prudente y no perder los papeles. Sobre estar preparada.
—Así es, y es lo que hice. No fui irreflexiva ni insensata.
—¿Lo soy yo?
Rosalie levantó los hombros con un gesto elegante.
—Yo lo llamaría impulsiva. Si fui a verlo, lo hice calculando los riesgos; unos riesgos que había que correr.
—Tuviste el valor de reprocharnos anoche que no te dijéramos lo de Lulú y tú nos ocultas esto.
—No es así —replicó Rosalie con delicadeza—. Les estoy contando voluntariamente lo que hice y lo que pasó.
—No debiste haber ido sola —la voz de Bella era mucho más serena y más efectiva—. No tenías derecho a ir sola.
—No estoy de acuerdo. Los sentimientos de James hacia ti habrían impedido cualquier discusión y el genio de Alice habría provocado un enfrentamiento. De nosotras tres, soy la más preparada para tratar con él y la que más necesita hacerlo en este momento.
—Somos cuatro —recordó Emmett a todo el mundo.
—¡Qué mierda, somos seis! —hasta entonces, no había dicho nada, pero Edward se levantó—. Vas a empezar acordarte de que somos seis —le ordenó a Rosalie—. Me da igual que tú puedas lanzar rayos por tus malditos dedos. En esto estamos metidos los seis.
—Edward.
—Cállate —le increpó a Bella que se quedó boquiabierta.
—Piensan que porque dos de nosotros no podemos azuzar el viento ni bajar la luna o lo que coño hagan ustedes, tenemos que quedarnos cruzados de brazos. Yo me juego tanto como tú, Rosalie, y sigo siendo el sheriff de Tres Hermanas.
—Yo desciendo de ellas tanto como tú —Jasper atrajo la mirada pensativa de Rosalie—. No tengo tus poderes, pero he pasado casi toda mi vida estudiándolos. Dejarnos a un lado no sólo es insultante, sino que es arrogante.
—Es una forma más de demostrar que no necesitas a nadie más.
—No era mi intención —Rosalie miró directa mente a Emmett—. Lo siento si es lo que parece. Lo siento —repitió mientras levantaba las manos para abarcar a todos lo que estaban en la habitación—. No habría ido a verlo si no hubiera estado segura de que podía lidiar con él en ese momento y en esas circunstancias.
—Nunca te equivocas, ¿verdad? —le recriminó Emmett.
—Me he equivocado —el café le sabía amargo y lo dejó en la mesa—, pero no me equivoqué en esto. Él no podía hacerme nada —no dijo nada de las garras y el frío que la penetró—. Está manipulado a James y su odio, su locura, es una herramienta poderosa. Existía la oportunidad de acceder a él, de anularlo con su colaboración, de cerrar esa fuente de energía. Es un instrumento —miró a Jasper para verificar sus palabras—. Si se cierra la válvula, por decirlo de alguna manera, el poder se debilita.
—Es una teoría válida.
—A la mierda con las teorías. ¿Qué pasó? —preguntó Alice acuciantemente.
—Ha llegado demasiado lejos. Se cree las mentiras y las promesas y las hace suyas, pero ese afán por hacer daño es un punto débil. La peculiaridad de ese propósito es perversa. Al final, acaba rá destruyéndolo, pero creo que podemos, que debemos, acelerar el proceso. Después de lo que pasó anoche, tenemos que acelerarlo. Me preocupa Lulú, intentará atacarla si eso le lleva hasta mí.
—Creo que en eso tienes razón —corroboró Jasper—. Tus sentimientos hacia ella pueden considerarse como una debilidad. Un talón de Aquiles.
—Entonces nos adelantaremos, porque no es un punto débil; es otra arma.
—¿Un ataque preventivo? —sugirió Emmett.
—Por así decirlo —Rosalie asintió con la cabeza—. Una ataque en vez de una defensa. Llevo al gún tiempo pensándolo. Sé, yya no tengo dudas, que su poder aumenta con el tiempo. Ayer era más fuerte. ¿Por qué íbamos a esperar hasta septiembre para que acumule fuerza? Contigo, Alice y Bella tenemos los cuatro elementos. Tenemos vidas nuevas, un círculo nuevo dentro del antiguo, tres criaturas que llevan nuestra sangre. Eso es una forma de magia poderosa. Haremos un sortilegio de destierro con el ritual completo.
—La leyenda pide algo más —le recordó Emmett—. Pide que hagas una elección.
—Lo sé. Conozco todas las interpretaciones y todos los matices; todos los riesgos y sacrificios. Nuestro círculo no está roto y el suyo sí. Nuestro poder sigue intacto y el suyo no —su voz se tornó gélida—. Al atacar a Lulú ha conseguido que tenga más motivos para acabar con todo, por cualquier medio. Mi turno ha llegado y un ritual de destierro será muy divertido. Además, seguramente ponga un punto final. ¿Jazz?
—Necesitas una luna llena —Jasper frunció el ceño mientras calculaba—. No te queda mucho tiempo.
Rosalie se limitó a sonreír con una sonrisa gélida y feroz.
—Hemos tenido trescientos años.
Wow a poko no se sta poniiendo suuper interesante esto eh? jeje
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byee
