Its' my party and you are out if I want to!
El lunes le conté a Angela y Ben al salir del Gimnasia sobre mi fiesta de cumpleaños para el próximo sábado. No había tenido oportunidad de invitarlos a la hora del almuerzo por que se volvieron a sentar en la mesa de Jessica. En fin, eso no afectaba mi amistad con Angela y su novio. Ademas tenia mas privacidad con Jacob, bueno si a ser mirados como fenómenos de circo durante media hora se le llama privacidad.
Al día siguiente me llegó una caja de regalo color rojo con un listón grueso y un moño purpura dentro de una caja de FedEx. Desde luego que supe que era de parte de mi tía Alice en cuanto vi al cartero llegar desde mi ventana, antes de bajar a desayunar. Desde hace cinco años me ha enviado como regalo de cumpleaños, mi atuendo para ese día. No es ella un amor?
La semana pasó sin novedades, sin ninguna otra pelea, o algún acontecimiento especial en la escuela. Excepto el viernes cuando papá llegó con tres cajas de veinticuatro cervezas cada una. Que íbamos a hacer con tanta cerveza? No creo que nos fuéramos a emborrachar hasta vomitar en la sala.
El día de mi cumpleaños por fin había llegado. Me despertó el hermoso sol que entraba por mis cortinas abiertas y me saludaba en todo su esplendor... Espera, cortinas abiertas? Que demo...?Aaaahh! Que rayos es esa cosa brillantemente roja en un pedestal, junto a una cajita negra en forma de amplificador?!
Aventé de una patada las sabanas y salté junto a la mas hermosa guitarra rojo cereza del mundo! La miré durante mucho tiempo, preguntándome si aun estaba dormida. Tenia mi propia guitarra! Era tan hermosa, tan suave, tan curvilínea... Tan brillante, tan... Perfecta.
-Feliz Cumpleaños, Princesa! - papá entró detrás de mamá con la charola de mi desayuno de cumpleaños.
Se que estoy muy grande ya para tener ese tipo de desayuno, pero tal vez era mi ultimo cumpleaños en casa. En un año estaría ya en la universidad y lejos de ellos.
-Gracias por la guitarra - abracé a mamá, enroscando mis brazos en su cuello.
-Gui-guitarra? Cual guitarra? - mamá me miró confundida.
Mamá no sabia de mi regalo?
-Entonces gracias a ti, papi - le di un beso en la mejilla y me senté en la cama para comer mis panqueques de cumpleaños.
-Ah... cielo... nosotros no te... no te compramos esta... Wow - Edward se arrodilló frente a mi nueva guitarra.
No le tomé mucha importancia a sus palabras, me estaba devorando mi desayuno, como si no hubiera comido en una semana. Amo meter un triangulito de panque en la yema de los huevos fritos, luego cortar un poco de clara y hacer el bocado perfecto con ellos tres.
Vi a papá acariciar con sus largos dedos, las cuerdas y las deliciosas curvaturas de mi bello regalo, mientras hablaba no se que con mamá.
Cuando por fin terminé mis cuatro panqueques, los dos huevos, el tocino doradito y mi juguito de naranja -lo se como como cerdito-, procesé lo que mis padres habían dicho.
-Espera, espera. Ustedes... ninguno de ustedes me compró la guitarra?
-No, alguien entró a la casa, a la mitad de la noche. Llamaré a papa - Bella salió de mi habitación como alma que llevaba el diablo.
Dios mio, alguien había estado en mi habitación! Y yo estaba dormida! Quien fue? Por donde entró?!
Cuando desperté las cortinas de mi ventana estaban abiertas, yo siempre las cierro en cuanto se mete el sol. Habían entrado por mi ventana! Caminé hacia la escena del crimen y vi medio maltratado el pobre arbusto que esta justo debajo.
En ese momento solo se me ocurrió una persona. Solo una persona en todo el pueblo se le ocurriría semejante detalle.
Tomé mi celular y marqué su numero.
-Feliz Cumpleaños, mi hermosa Diosa del Rock! - su alegré voz hizo que me derritiera.
-Gracias. Por favor dime que tu fuiste el pervertido que entró a la mitad de la noche a mi casa por la ventana, a dejarme el mas hermoso de los regalos.
-Hay muchos pervertidos en Forks y La Push que desearían entrar a tu habitación a la mitad de la noche, dejar un regalo, verte dormir y escucharte decir que me amas -ahogué un grito-. Pero si, yo fui. Por que no me habías dicho que eres tan linda cuando duermes?
-Jacob!
-Te gustó tu regalo?
-Claro, me encantó. Es perfecta. Es... wow! Su nombre es Scarlett -se me ocurrió cuando vi de nuevo mi regalo. Jacob se rió de mi-. Y por cierto, como te voy a decir si soy linda o no cuando duermo... si estoy dormida!
-Mmm... Cierto. Así que se llama Scarlett, eh? Ya me puedo imaginar a mis dos chicas juntas... Ambas con curvas suaves y pronunciadas... Tus manos acariciándola lentamente - su voz era ronca y lasciva.
-Jacob, en verdad eres un pervertido de lo peor - me senté en el suelo frente a Scarlett, a hacer lo que Jake se estaba imaginando, pero sin ninguna intensión sexual.
-Calla, no interrumpas mi linda fantasía.
Solté una carcajada.
-Deja tus perversiones para después. De preferencia hasta que yo este junto a ti.
-Cuenta con ello.
-Aquí esta - murmuró mamá señalandole la guitarra a mi abuelito Charlie, quien llevaba su uniforme de policía.
-Jake, debo colgar.
-De acuerdo. Te amo.
-Yo también -corté la llamada y le sonreí al Jefe de Policía-. Hola, abuelo!
-Feliz cumpleaños, cielo - me abrazó y besó mi cabeza.
-Gracias.
-Tu mamá reportó el allanamiento de morada. Y como evidencia tendré que llevarme la guitarra.
-QUE?! No! Es mía!
-Ness, entraron a la casa...
-Jake me dijo que dejara la ventana abierta, que el y... y su papá me traerían un regalo -obviamente mentí-. No le creí. Acababa de despertar cuando ustedes llegaron, lo primero que me cruzó por la cabeza fue que ustedes me regalaron esa guitarra. Nunca creí que Jake hablara en serio.
Bella, Charlie y Edward me miraron con los ojos entrecerrados.
-A ver, a ver... Me estas diciendo que tu abriste la ventana para que tu novio y su padre entraran a tu habitación a la mitad de la noche y te dejaran un regalo? - preguntó Charlie con las manos en la cintura.
-Como dije: no le creí.
Bella y Edward me miraron de arriba a abajo algo molestos.
-Llamare a Billy - papá salió de mi habitación, seguido de Bella y Charlie.
Tomé mi celular y le envié un mensaje a Jacob.
Me metiste en un gran problema! Mas vale que tu padre diga que el te ayudó a subir la guitarra, o me la quitaran y yo tendré que solicitar visitas conyugales para poder verte!
Bajé las escaleras con mi celular en la mano y vi a papá riendo alegremente al teléfono. Bella y el abuelo tomaban un café en la cocina. Mi celular vibró en mi mano y pegué un brinco
Quien crees que me ayudó con las cosas? Papá . No se lo pediría a nadie mas. Mientras el sostenía la escalera, vigilaba que nadie nos viera. Subí a Scarlett en su estuche amarrada a mi espalda, bajé de nuevo y subí con el pedestal y una soga que estaba atada al amplificador. Tengo suerte de que tengas el sueño pesado y pude instalar todo y verte dormir un buen rato. Por cierto, si te dije que hablas dormida?
Miré la pantalla de mi celular con la boca abierta.
-Billy dice que de hecho fue su idea. Que le pareció un gesto romántico -murmuró papá distorsionando la palabra-. No fue nada apropiado que le ayudara a su hijo, pero veo el punto -papá suspiro-. Lo que uno hace por las chicas Swan.
Se marchó a la cocina con expresión soñadora y puso al día a su hermosa esposa y al Jefe de Policía.
Después de las tres, Claire llegó a mi casa a ayudarme a instalar el XBox 360 que me envió mi tío con unos cuantos juegos divertidos que pensó que me gustarían. La dedicatoria decía:
Para mi hermosa Princesa de Caramelo ahora Princesa del Rock. Asegúrate de compartirlo con tus Caballeros de la Mesa Redonda.
Genial, incluso mi familia lo sabia. En fin. Los videojuegos que me había enviado eran de Karaoke, de baile, de matar zombies, de guerra y todas las versiones de Mario para las consolas de los Caballeros de la Mesa Redonda. Mis chicos se iban a volver locos con todas esas cosas.
Para las seis de la tarde mi refrigerador estaba lleno de cervezas y refrescos. Había frituras de queso, cebolla y especias, jalapeño y chipotle en grandes bowls en mi sala y cocina. Emily me había llevado globos inflados con helio en forma de guitarra, que había traído desde Port Angeles. Casi lloro cuando los vi. Después de no haber tenido ninguna amiga en Forks ahora tenia a Claire, Angela y Emily.
Mientras las lindas primas terminaban de decorar mi sala, subí a cambiarme. Me puse mi lindo vestido negro estraple con bolitas de colores, los altos zapatos negros despuntados de plataforma. De accesorios, la gruesa pulsera de cuentitas y los aretes negros. Por ultimo el blazer naranja de mangas tres cuartos, que Alice me envió para combinar con una clotch del mismo color. Tomé mi cepillo frente al peinador y peiné mi cabello en una alta cola de caballo. Ya me había maquillado con delineador en mi parpado superior, mucho rimel y labios rojos. No es por nada, pero en verdad me veía linda.
Cuando bajé las escaleras Jake y Quil ya estaban matando no se que cosa en mi nuevo XBox, lo cual le dejó de interesar al primero cuando aparecí en su visión periférica.
Los ojos negros de Jacob se iluminaron y ampliaron demasiado. Oh, claro. Estoy mostrando mis piernas, el ya a expresado sus lascivos sentimientos por ellas.
-Feliz Cumpleaños - murmuró mi novio lanzandole su control a Quil.
Caminó hacia mi lentamente con una deslumbrante sonrisa. Como yo aun estaba en el primer escalón de la escalera lo vi directamente a los ojos cuando poso sus manos en mi cintura y yo puse las mías en sus anchos hombros..
-Alguna vez te he dicho que amo tus piernas? - susurró muy bajito, solo para que yo lo escuchara.
-Un par de ocasiones - contesté en el mismo tono.
-Eres... tan hermosa - sus ojos tenían esa chispa entre traviesa y tierna.
Como ya era mi costumbre, me sonrojé.
-Gracias por mi regalo - batí mis pestañas y me mordí suavemente el labio inferior, tratando de lucir tierna y seductora. No pregunten si lo logré o no.
-De nada - sus labios se posaron en los míos.
El beso fue suave, lento, tierno. No lo profundizamos, eramos conscientes de que Quil, Claire y Emily y tal vez mis padres nos estaban viendo.
Jugamos un buen rato con nuestro nuevo juguete mientras llegaban los demás. A eso las siete quince sonó el timbre de mi casa. Jake y Quil seguían asesinando cualquier cosa que se les pusiera en frente mientras yo abría la puerta. Eran Angela, Ben... y la mitad del Instituto!
-Feliz cumpleaños - Angela me abrazó al igual que Ben.
De reojo vi a los siguientes en linea para felicitarme. Oh este era el mejor regalo, bueno no tanto como Scarlett, pero iba a ser... Legen... Esperen... Dario!
-Pasen chicos, hay... bebidas en la cocina y que comer, y la diversión esta en la sala. Pueden asesinar, bailar o cantar lo que quieran - señalé tras de mi.
-Gracias y aquí esta tu regalo - Angela me entregó una cajita envuelta en papel Tiffany Blue y un lazo negro.
-Angie, no te hubieras molestado. Gracias! -la abracé de nuevo mientras Jessica y Lauren nos veían fastidiadas-. Se un amor y ponlo en aquella mesa.
Señalé la mesa bajo el espejo de la entrada.
-Vamos Ang, quiero matar cosas - la apuró Ben.
Mis amigos entraron a mi casa y Jessica hizo ademan de entrar también.
-Hola, te puedo ayudar en algo? - le pregunté con tono inocente.
-Que?
-Que si te puedo ayudar en algo, Jessica? - mi tono se endureció.
-No, solo déjame pasar - fastidiada, casi me empuja.
-Disculpa? - posé mi mano derecha en el marco de mi puerta principal, impidiéndole totalmente el paso.
-Déjame entrar. Es tu fiesta, hazte a un lado.
Hazte a un lado?
-Exacto, Jessica. Es mi fiesta - miré a la multitud que estaba arruinando el cuidado jardín de mamá y vi caras familiares.
-Por eso. Quítate de la puerta para que podamos pasar.
-Pero es mi fiesta - remarqué el mi.
-Ah, si perdón. Feliz cumpleaños.
Miré a Jessica, a Lauren y a sus perritos falderos Mike, Eric y Tayler. Tras de ellos estaba el equipo de basquetbol varonil, así como las chicas del equipo de voleibol. Había chicos de primer grado, de segundo, de tercero y de cuarto como yo y Jake. Quien demonios les dijo de mi fiesta?
Miré hacia el interior de mi casa y Angela se acercó con rapidez.
-Jess me invitó a su casa, pero le dije que no podía ir por que tu ya me habías invitado a tu fiesta y ella... como que se invitó también -susurró mi amiga en mi oído-. Luego llamó a Lauren; Lauren llamo a Tayler; Tayler llamo a Mike y a Eric y ahí perdí la cadena. Pero... aquí están casi todos.
-Bien, entiendo. Vuelve a la fiesta Angie - le guiñé un ojo.
Si estaban casi todos los de mi grado.
Jacob se encaminó a mi lado con actitud amenazante y le sonreí como boba.
-Sam, Seth, Embry! - agité mi mano cuando los vi encaminarse entre todos los chicos que estaban frente a mi casa.
-Quítense del camino caras-pálidas, celebridades pasando - murmuró Sam al frente de los chicos como si fuera su guardaespaldas.
Jake y yo soltamos a reír y nuestros compañeros se hicieron a un lado inmediatamente. Aquello era muy bizarro.
Los tres me abrazaron al mismo tiempo haciendo que me faltara el aire.
Jessica me miró incrédula cuando mis amigos entraron.
-No crees que es nuestro turno de entrar ya? - la nasal voz de Lauren me sorprendió. No sabia que le había robado la voz a Fran Dresher.
-Ah... Nop -respondí mirando a la expectante multitud-. Mike, Eric, Tayler, en la cocina hay botanas, bebidas y esperen su turno para matar cosas - señalé con el pulgar mi casa.
Los tres sonrieron ampliamente y casi empujaron a sus amigas por entrar a mi nada especial fiesta. Por que se auto-invitaron todas estas personas? Solo es un cumpleaños.
-Bien... ahora... - miré a los chicos que me sonreían.
-A ella -susurró Jake señalando a una chica pequeña de cabello corto y negro. Tenia facciones bonitas y delicadas-. Me gusta para Seth.
Lo vi desconcertada.
-Ella siempre me trató normal -murmuró en mi oído. Se me partió el corazón con esa simple frase. Claro que era mas que bienvenida.
-Como se llama?
-Bree.
-Bree! - con mi dedo indice señalé que viniera hacia mi.
-En serio? Yo? - su voz suave sonaba totalmente incrédula.
Jamas en mi vida me había divertido tanto. Tenia tanto poder! Y ademas podía hacer sufrir a la mitad de los chicos que me ignoraron.
Bree caminó hacia nosotros y me sonrió, parecía que me iba a saltar encima a abrazarme.
-Feliz Cumpleaños, Nessie.
-Gracias, Bree - le sonreí amplia y sinceramente.
-Si no es mucho pedir... Mi primo y su amigo pueden entrar también? -sonrió con timidez señalando a su primo-. Mamá no me dejo venir sin el.
Miré al chico en cuestión y era lindo. Realmente lindo.
-Claro! Como se llama?
-Riley.
Miré a Riley y le sonreí. Su rostro se sonrojó hasta su cabello rubio. Tenia un bonito cabello rubio, en contraste con el de su prima. Cuando el chico llegó conmigo y con el su amigo moreno de grandes ojos color miel, me tendió una pequeña cajita roja.
-Feliz Cumpleaños, Renesmee - me felicitó con voz suave y cautivadora. Era alto como Jake y de cuerpo atlético. Era el capitán del equipo de basquetbol.
-Gracias, Riley. Adelante, están en su casa - les sonreí de nuevo a los tres. Le sonreí a Riley de nuevo, mas bien.
Miré de nuevo a los auto-invitados y señalé a unos cuantos chicos y chicas mas. A los que antes de salir de vacaciones ya me hablaban. No me hablaban de nuevo pero era por que en realidad los intimidaba. Que pueblerinos. Pero aun así los invité a mi agrandada y nada especial fiesta de cumpleaños.
-Gracias por haber venido, pero... - me encogí de hombros y cerré la puerta en la nariz de Jessica Stanley.
Eso se sintió tan, pero tan bien, que me puse a bailar el twist, sin importarme que me vieran todos mi invitados.
-Sabias que eres la mujer mas mala que he conocido en mi vida?
-No soy mala, soy una rockstar. Acostúmbrate - le saqué la lengua a mi novio.
Iba a comenzar a besuquear a mi novio contra la puerta, pero el timbre volvió a sonar con insistencia y tuve que abrí la puerta.
-Qué? - le espeté a Jessica.
-Como que, qué? Quiero entrar a tu fiesta!
-Pero no estas invitada, ni Lauren. No se ofendan pero ustedes tampoco -miré a los demás que se quedaron fuera-. Es de muy mala educación llegar a una fiesta sin invitación, así que... lo siento. Es mi fiesta y están invadiendo propiedad privada.
Cerré de nuevo la puerta dando un buen portazo. Había sido divertido, pero si eran muy maleducados.
Crucé la sala en tres zancadas y tomé el teléfono. Llamé a mi abuelo, el Jefe de Policía.
-Abuelo, hay personas traspasando y queriendo entrar a la fuerza a la casa - solté de golpe en cuanto me contesto.
-Pero que hoy no era tu fiesta, cielo? - murmuró distraído, de seguro estaba viendo un juego en su plasma.
-Si, pero solo para mis invitados y las personas que están afuera quieren entrar a la fuerza. No es eso un delito?
-Por supuesto que lo es. Llamaré a la estación para que se encarguen de eso, Ness.
-Gracias. Te quiero.
Cuando voltee a ver a mis amigos me miraban con la boca abierta, incluyendo a los chicos que admití.
-Que?! No conozco a nadie de los que están allá afuera. Jamas me han hablado, pero si los tengo que dejan entrar a mi casa a comerse mi pizza y beberse mi cerveza? - cuestioné indignada.
-Espera... tienes cerveza? - cuestionó Embry levantándose del sofá de un tirón.
-Esta en el refrigerador. Que no la han visto? Les dije que había bebidas en la cocina.
Una estampida quileute me atacó cuando corrieron a la cocina.
17 REVIEWS en el cap pasado... nada mal, Little Perverts.
Este cap tendrá 20? Eh? Eh? EHHH?! jajajajajajajaja
