Hola chicas! De nuevo por aquí... dejando otro cap para ver si les gusta... gracias por su apoyo, en verdad me ayudaron muchisimo... espero no volverles a fallar...
Besos enormes a mis hermanas... las extraño...
Disclaimer: Nada es mío, todo pertenece a JK, la WB... y demás gente, aunque algunos personajes y situaciones le pertenecen a su humilde servidora...
Vivan los Sly!
Enjoy!
PRECIPITANDO ACONTECIMIENTOS
"Su salud ha ido empeorando… un virus en su sangre… Enfermedad terminal… poco tiempo de vida…su núcleo mágico apagándose a cada paso… "
Las palabras rondaban su mente, gritándole a su consciencia que era tarde y ya no podía hacer nada. Escucho a medias el reporte de Bellatrix, preguntándose si realmente el final llegaba para todos, grandes y chicos, jóvenes y viejos…
¡No!
El había luchado para ser inmortal. Era un ser supremo, un mago oscuro de poderes inconmensurables… pero hasta la propia magia de Merlín se pudría entre las venas de su descendiente…era esa magia la que había estado interesado en poseer, pero ahora que veía las consecuencias de ello, se sentía aliviado de haber esperado. Probablemente también hubiera podido pudrir su propio cuerpo, y no estaba dispuesto a desaparecer nuevamente, junto al retraso en sus planes que ello conllevaba.
Observo sin ver a Bellatrix, siguiendo el movimiento de sus labios, pero sin comprender ni escuchar su voz. La vio relamerse los mismos, resecos reflejos de su gloria pasada, donde habían sido una fresa madura. Era idéntica a ella, los mismos pómulos, la misma barbilla fina, la misma aristocrática nariz, el mismo cabello oscuro. Las diferencias eran notorias, pues el rostro de Bella estaba ajado por el tiempo y el paso en Azkaban, y el de ella florecía como una rosa en primavera. Las mejillas sonrosadas, los labios llenos de resplandor rojizo, los cabellos inmaculadamente suaves y peinados, los ojos grises brillantes, deslumbrando todo a su paso.
Sacudió la cabeza con fuerza ante tales pensamientos. Se estaba convirtiendo en una obsesión, y eso era algo en lo que no debía perder ni un solo segundo de su valioso tiempo. Se concentro en escuchar la voz ronca y femenina que le ponía al tanto de todos los movimientos de sus mortifagos.
-… y entonces entraron a mi cámara personal y retiraron la copa que se me había entregado para resguardo…-
La sangre hirvió por sus venas, dejando un paso incandescente por cada poro de su cuerpo. Así que el niñato ya lo sabia… se sintió palidecer un poco mas al darse cuenta de que si eso era cierto, entonces el estaba tratando de matar su alma, para poder eliminar su cuerpo. Pensó en concentrarse en los demás trozos de su alma para asegurarse que estuvieran protegidos, cuando sintió la magia vibrar a su alrededor, percatándose de que era convocado por alguno de sus mortifagos. Se concentro en el llamado, rugiendo amenazadoramente cuando se dio cuenta de que venia de alguno de los Carrow, desde Hogwarts.
Ante el apareció Severus, mirándolo impasiblemente, al tiempo que Bellatrix sacaba su varita y comenzaba a insultarle. Clavo sus ojos rojizos en los oscuros del hombre, indicándole con la mirada que comenzara a hablar.
-Potter esta en Hogwarts…-
Sonrió malignamente, al tiempo que acariciaba la varita entre sus dedos. La Varita de Sauco. Y el era el dueño.
Por primera vez en mucho tiempo, se sintió verdaderamente feliz.
-Entonces, hay que hacerle una visita… Bella…-siseo sensualmente.
La mortifaga sonrió con deleite, haciendo una reverencia, mientras salía apresurada para reunir a todos los seguidores de su Lord. Snape clavo sus ojos en un punto en la distancia, esperando sus órdenes, mientras Voldemort se asomaba por uno de los amplios ventanales de la Mansión Malfoy.
-Ha llegado el momento de vernos las caras, Potter…-siseo.
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Altair se encontraba de pie frente al espejo, con el camisón subido a la altura de su cintura, admirando la pequeña protuberancia que se dibujaba contra su vientre. Paso su mano con lentitud, con una adoración tal, como si estuviera tocando lo mas sagrado del mundo. Se maravillo con la textura de su piel, aun tan suave, y con la curva que había comenzado a crecer con el paso de los días. Sonrió a su reflejo, sintiéndose feliz por la pequeña vida que crecía dentro de ella, una vida que había engendrado junto a su esposo.
Se encontró con sus ojos azules a través de la superficie del espejo, observándola con los ojos cargados de amor y deseo, tanto, que le robo el aliento. Theodore se acerco a sus espaldas, pegándose a ella lo más posible, mientras pasaba el brazo derecho por su cintura y con la mano izquierda, acariciaba el mismo punto. Sus manos se entrelazaron sobre su vientre, y la magia fluyo lentamente hacia el pequeño. Altair olvido las nauseas y las arcadas que le acometieron en cuanto se puso de pie, y le sonrió a su marido. Su sonrisa creció enormemente cuando sintió la erección de su esposo, refregándose contra sus nalgas, apenas cubiertas por las finas bragas. Sintió la humedad en medio de sus piernas, y tomando la mano que se encontraba sobre su vientre, la deslizo cuesta abajo, hasta el valle de rizos oscuros en su entrepierna.
Theodore sonrió al sentir la humedad mojando las bragas. Clavo con delicadeza sus largos y pálidos dedos, comenzando a masajear ese punto que la volvía loca. Altair dejo escapar un gemido, comenzando a jadear, clavando sus ojos grises en los azules de su esposo, quien le sonreía por el espejo, mientras ambos veían su mano perderse entre la maraña de rizos oscuros, enterrándose en la cálida humedad. Ella bajo su propia mano hacia el miembro de su esposo, abriendo su pantalón con toda la rapidez y experiencia que podía en esos momentos, acariciando el falo, mezcla de dureza, suavidad y calor.
Theodore dejo escapar un siseo bajo, mientras sacaba su mano de entre los pliegues del cuerpo de su mujer, quien soltó un gemido de protesta. Le bajo con rapidez las bragas, sosteniéndola aun de la cintura, mientras terminaba de bajarse el mismo los pantalones. Con un movimiento fluido, se abrió paso entre sus muslos, mientras ella soltaba un gemido aun mas fuerte, deteniéndose con una mano sobre el espejo, sus ojos clavados en los de el. Comenzaron el vaivén lentamente, mientras el la sostenía por la cintura con su brazo, los dedos de su otra mano enterrándose firmemente en su cadera, buscando el ritmo mas cómodo para ambos.
Altair jadeaba y gemía con fuerza, extasiada, observando a Theodore con fijeza, mientras se sentía cada vez más húmeda y caliente, completamente excitada por la manera en que era tomada por su esposo. Theodore se enterraba deliciosamente en su interior, con una ternura y delicadeza infinitas, tratando de darle placer pero sin hacerle daño. La voz de Altair pidiéndole mas le distrajo durante algunos segundos, mientras trataba sin éxito de no dejarse ir completamente, buscando controlarse, pero perdiendo estrepitosamente al observar sus ojos oscurecidos, la plata en ellos se había convertido en un fino aro, empañando su visión. El sudor corría a raudales por su frente, deslizándose en indecentes gotas por su cuello, acariciando sus pechos y perdiéndose más allá. Las mejillas sonrosadas, los labios enrojecidos por la fuerza de mordérselos para no gritar, lo enloquecieron definitivamente.
Se salió momentáneamente de su interior, dándole la vuelta. La tomo de los muslos, abriéndola todo lo humanamente posible sin lastimarla, mientras nuevamente se introducía en ella. La sostuvo por las caderas mientras la penetraba, besando sus labios con fruición. Su boca se apodero de uno de sus sensibles pezones, escuchándola gemir cada vez más fuerte. No logro recordar si había puesto el hechizo de silencio sobre la habitación, pero en esos momentos poco le importaba. La sintió estremecerse contra su cuerpo, mientras le enterraba las uñas en la espalda y echaba su cabeza hacia atrás, golpeándose en el espejo. Su caliente interior le estrecho, bañándole con sus fluidos, llevándole también a el hacia el orgasmo. Terminaron gritando sus nombres contra sus labios, tragándose los gemidos y las palabras en un beso ardiente y apasionado.
Después, todo fue paz, calma, y la imperiosa necesidad de hacer llegar oxigeno a sus pulmones. Con las últimas reservas de fuerza, camino torpemente con ella aun entre sus brazos y se deslizo hacia la cama. Murmuro un hechizo de limpieza, atrayendo el menudo cuerpo hacia si. Beso sus parpados cerrados, su nariz, sus pómulos y sus mejillas, hasta que se percato de que ella se había quedado dormida. Hizo un rápido chequeo mental sobre sus clases, y ante nada más importante que quedarse entre sus brazos, se abandono al sueño…
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Se despertó tratando de recordar el sueño que había tenido hacia algunos momentos, pero se le escapaba como el agua entre los dedos. Quiso retenerlo, forzando a la memoria, cuando finalmente sus esfuerzos rindieron fruto.
No era un sueño en si, sino el recuerdo de un pasado aun cercano. Trato de enfocar sus ojos para poder ver en la oscuridad, pero fallo estrepitosamente. Seguramente era bastante tarde, si no es que se había perdido la cena. Giro un poco para despertar a Altair, pero no encontró más que las frías sabanas. Se incorporo, pensando a donde habría ido su mujer, pero el recuerdo nuevamente se apodero de su mente.
Flash Back-
El rubio deposito su preciada carga entre las suaves sabanas de seda, mientras Severus Snape corría a atenderla. Le vieron pasar su varita varias veces sobre su cuerpo, deteniéndose especialmente sobre su vientre. Vio la sorpresa surcar el rostro cetrino del pocionista, y sus ojos oscuros se clavaron con confusión en los suyos, durante un efímero instante.
-¿Qué es lo que tiene Padrino?-pregunto Draco angustiado.
Severus lo observo un poco mas, esperando permiso para revelar su secreto, o alentando para que el mismo lo divulgara. Confiaba en los Malfoy y en Snape, pero ahí eran un blanco fácil para que cualquiera les hiciera daño, y el no estaba dispuesto a poner en peligro a su mujer y a su hijo.
-Pregúntale a el…-
Draco clavo sus ojos grises en los suyos, con una muda pregunta. Theodore suspiro lentamente, mientras caminaba hacia la cama, sentándose al lado de su mujer, retirándole lentamente un mechón oscuro de su frente. Tomo su pequeña mano entre las suyas, mientras clavaba sus ojos en los grises nuevamente.
-Altair…nosotros… vamos a ser padres…-
Draco abrió la boca sin emitir ningún sonido, boqueando graciosamente como un pez fuera del agua. A su lado, Narcissa y Lucius lo observaban fijamente, atentos a cualquier reacción. El menor de los Malfoy les dio la espalda, profundamente turbado, las lágrimas acariciando sus árticas orbes. Tragó saliva con fuerza, y mientras apretaba los puños con fuerza, buscando controlarse, se dio la media vuelta con una sonrisa en los labios, la misma que nunca subió a sus grises ojos.
-Felicidades…-susurró.
Theodore sonrió, cabeceando agradecido, mientras los demás daban sus parabienes. Clavo sus ojos azules durante un momento en los del rubio menor, tratando de escudriñar sus pensamientos. Retiro la mirada con un aire tan satisfecho, que Draco se pregunto que era lo que había visto en el fondo de sus ojos. El castaño clavo su mirada en la figura pálida recostada contra las verdes sábanas de seda, con una sonrisa amarga bailando en sus delgados labios. Cerró los ojos con una plegaria bailando en su corazón, y al abrirlos, supo lo que tenia que hacer.
-Tenemos que irnos…-
Severus Snape clavo sus oscuros ojos en los de su ahijado, aunque el cabeceo afirmativo fue para el otro Slytherin. Todos se pusieron en movimiento, caminando por la habitación en una danza sincronizada. Cuando tuvieron todo listo, tomaron un traslador, sujetándose fuerte. Tres figuras se desaparecieron, llevando con ellos su preciada carga entre sus manos, mientras el pálido y rubio matrimonio se miraba fijamente, tomándose de las manos…
Fin de Flash Back-
La puerta se abrió con un brusco movimiento, mientras Clarisse entraba por ella. Clavo sus ojos claros en los suyos y susurró:
-Harry esta en el castillo…-
Theodore salto de la cama frenéticamente, alisándose con un hechizo la ropa arrugada, a fuerza de haber dormido con ella.
-¿Altair?-
-Ya esta con el-dijo la rubia.
Theodore asintió, mientras caminaba hacia el armario. Se detuvo un momento, y sin dar la vuelta, murmuro:
-Entonces ya es tiempo…
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Su cabeza golpeo contra la pared en un seco movimiento. Sus ojos se llenaron de lágrimas, mientras sentía la sangre bajar por su cabello, acumulándose en su cuello. Quiso cerrar los ojos, pero lucho por mantenerlos abiertos, mientras los clavaba con furia en los marrones frente a ella. A su alrededor, todos se habían paralizado, observando la escena con extrema atención. Se sintió nuevamente lanzada hacia atrás, pero una pálida mano en su espalda le evito chocar nuevamente con el muro.
-¡Suéltala!-grito Clarisse.
Ginebra la observo con furia, mientras lentamente la soltaba, la varita de la rubia enterrándose en su cuello con saña. Altair quiso enderezarse, pero sintió como si las fuerzas la hubieran abandonado en ese momento, mientras se deslizaba por el muro a sus espaldas, dejando un ligero rastro sanguinolento. Sus ojos se empañaron, y mientras luchaba contra la inconsciencia, se preguntó que era eso que escurría por su cuello.
-¡Es una traidora!-grito la pelirroja.
-¡Eso no es cierto!-siseo Clarisse, apuntando a la menor de los Weasley con su varita.
El silencio a su alrededor era ensordecedor, decenas de ojos clavados en su persona. Altair cerró los ojos durante un segundo, tratando de evitar que la inconsciencia le ganara, cuando sintió el tierno agarre de un par de manos sobre sus brazos. Alzo la mirada hasta encontrarse con un par de orbes esmeralda, quienes la observaban con amor. Harry le sonrió con ternura, mientras la ayudaba a ponerse de pie, apresándola contra su pecho.
Aspiró el aroma a madera y césped verde, mezclado con producto para mantenimiento de escobas. Harry olía eternamente así, y ya se había acostumbrado a ello. Las lágrimas salieron de sus ojos sin que pudiera detenerlas, sintiéndose enfadada con sus torpes hormonas. Harry le sonrió mas grandemente, mientras con sus manos callosas limpiaba los ríos de agua salada que se deslizaban por sus tiernas mejillas. Detrás de ellos, Clarisse curaba con celeridad el corte en su cabeza, mientras trataba de desaparecer el rio sanguinolento antes de que Theodore apareciera.
Este, como si hubiera sido convocado, apareció por la puerta de la Sala de Menesteres, clavando los ojos en su otrora rival y en su mujer, mientras sus ojos no dejaban de reparar en los rastros de sangre en el cuello de su camisa. Con un ligero empujón, le arrebato de entre los brazos de Potter, mientras la revisaba con minuciosidad, asustado por su estado.
-¿Estas bien?-dijo, clavando sus ojos en los de ella.
-Si…-
-¿Quién te hizo eso? ¿Quién le hizo esto?-rugió, clavando su mirada en todos los presentes.
-Ginebra Weasley…-siseo Clarisse, clavando sus ojos endurecidos en la figura de la pelirroja.
Theodore bufo, mientras sacaba la varita. Ronald Weasley se preparo para defender a su hermana, mientras a su alrededor, todos los reunidos sacaban su varita.
-¡Alto! No es momento para pelear…-dijo Hermione, clavando sus ojos en los de Theodore, diciéndole con la mirada que entendía, porque la pelirroja se lo merecía, pero que en esos momentos había cosas muchísimo mas importantes que eso.
-Estoy seguro que fue un accidente…-dijo Ronald.
-Eso NO fue un accidente…-agrego Clarisse- Ginebra lo hizo para lastimarla. Y en estos momentos Altair no puede recibir estos tratos, no en su estado…-
-¿En su estado?-pregunto Harry, extrañado- ¿Esta enferma? ¿Estas bien?-dijo, dirigiéndose a ella.
Altair bajo los ojos, las mejillas sonrojadas, mientras Theodore la acunaba entre sus brazos.
-Altair y yo vamos a ser padres…-dijo, clavando desafiantemente la mirada en la esmeralda del Niño que vivió.
La mandíbula de todos los presentes cayó, mientras alrededor de la chica, Luna, Neville y Clarisse se congregaban, protegiéndola con sus cuerpos…
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Aun no salía de su estupefacción, su cerebro funcionando al mínimo de su capacidad. Seguía observándola fijamente, casi sin pestañear, mientras a su alrededor todos se habían puesto en movimiento. Se sentía… extraño, pues tenía muchos sentimientos encontrados. Clavo su mirada una vez mas en la chica, mientras contenía un respingo al sentir que una mano cubría la propia, encontrándose con los pálidos ojos de Clarisse, quien lo miraba con curiosidad.
Sus bocas se encontraron a medio camino, las lenguas pidiendo permiso para ingresar a la boca del otro, las manos clavándose como garras en el cuerpo del otro, soltando gemidos de deleite, ahogados en su cavidad. Se separaron cuando el aire fue escaseando en sus pulmones, quedando con las frentes unidas, los ojos conectados, leyendo en su superficie los sentimientos guardados a cal y canto en sus corazones, las sonrisas bailando en los labios enrojecidos.
Se soltaron cuando un leve carraspeo les saco de su burbuja, encontrándose el semblante serio de Theodore.
-Potter, ¿Podemos hablar?-
El castaño camino hacia la salida, seguido por el Elegido, mientras Clarisse le decía con la mirada que lo esperaría, reencontrándose con Altair, quien en esos momentos hablaba con Luna. Cuando se hubieron alejado a una prudente distancia, el Slytherin habló.
-Necesito que me hagas un favor-
Harry lo observo con fijeza, tratando de buscar una trampa, fallando estrepitosamente cuando vio por primera vez la sinceridad plasmada en los otrora taimados ojos de la serpiente. Asintió mas por curiosidad que por otra cosa, dándole la pauta para que continuara.
-Necesito que te encargues que Altair este a salvo-
Harry frunció el ceño.
-¿Y tú?-
-Ambos sabemos que es muy probable que no salga con vida de esta guerra-
El Gryffindor lo observo durante algunos segundos, asintiendo finalmente.
-Esta bien, pero ella se puede cuidar por si sola-
-No-
-¿No?-
-Supongo que tengo que empezar por el principio…-
Mientras hablaba, los ojos del Gryffindor se iban abriendo mas y mas, pasando de la confusión al terror y después, a la completa incertidumbre. La hiel le amargo la boca cuando comprendió, después de escuchar el plan del Slytherin, que aunque consiguiera que Altair saliera con vida, iba a ser muy difícil que quisiera vivirla…
Bueno, espero no me odien por esto... no estoy acostumbrada a pedir reviews... pero si fueran tan amables de darme su opinion, les agradeceria con todo el corazon...
Nos vemos el proximo cap... besos...
Gracias mil por leer...
