Capitulo 51:
Finalmente, las clases volvieron a empezar. El receso invernal había terminado y las clases comenzarían nuevamente después de unas semanas de descanso. Los días empezaron a alargarse lentamente sin embargo, el invierno mantendría al norte de Escocia atenazado en su frío puño por unos cuantos meses más.
Sentados frente a la ventana de su habitación, Neville, John y Ron observaban por la ventana como una suave nevada caía sobre los ya blancos terrenos de Hogwarts. Junto a ellos tenían un termo de té con limón y unas tazas. A lo lejos podían verse como los carruajes tirados por caballos con apariencia de reptiles se acercaban tranquilamente por el camino que conducía a la estación de Hogsmeade. Ron podía verlos, pero sus compañeros no y esperaba que nunca pudieran.
-Se terminaron las vacaciones.- dijo Neville sonando algo amargado por el hecho de tener que volver a estudiar.
John lanzó un suspiro pareciendo algo preocupado.
-Así es…- dijo el niño que vivió observando a sus amigos con sus ojos castaños antes de volverlos nuevamente a los terrenos. -Y todavía no tengo ni idea de que hacer para la maldita segunda prueba del condenado torneo.-
-¿Ninguna idea?- preguntó Ron. -¿No descifraste lo del huevo?-
Ron suponía que Cedric le habría dado alguna ayuda con la segunda prueba, tal y como lo había hecho en su mundo de origen con Harry. Sin embargo, John no había hecho ningún comentario al respecto.
-Diggory ya sabe de que se trata… y me dijo que me tomara un baño con ese huevo dorado…- dijo John confirmando las suposiciones del pelirrojo. -No sé que demonios quiere decir con eso.-
John le dio un trago a su humeante taza y permaneció en silencio.
-Quizás deberías hacerle caso.- agregó Neville después de unos segundos. -Hannah dice que es un sujeto correcto. No creo que quiera jugarte sucio.-
Los carruajes continuaron desplazándose sobre el serpenteante camino.
-Recuerda que le dijiste lo de los Dragones.- dijo Ron. -Lo mínimo que puede hacer es darte algo de ayuda con la segunda prueba.-
El pelirrojo tomó el termo y se sirvió un poco más del brebaje.
-No pierdo nada con hacerle caso.- agregó John sonando cansado con la situación. -Iré al baño de los prefectos esta noche a darme un baño… y ver si lo que dice Diggory tiene algo de útil.-
Los carruajes finalmente llegaron a la puerta del castillo y los estudiantes comenzaron a descender.
-Espero que mi hermana traiga algún regalo…- dijo John. -Realmente me vendría bien un pastel de chocolate de mi madre.-
-Y ahora que lo pienso ¿Por qué no estamos tomando chocolate?- dijo Neville mirando su taza llena de té decolorado por el jugo de limón mientras se rascaba su cabello.
-No lo sé…- dijo John sonando extrañado. -Fue idea de Ron.-
-Yo fui a la cocina, yo elijo.- respondió el pelirrojo sin quitar sus ojos del blanco paisaje.
Era un viejo hábito de sus años de auror. A veces, debía vigilar durante horas y el té, por alguna razón, lo mantenía despierto. En cambio, el chocolate caliente lo dormía. Y no era lo mejor cuando algún antiguo mortifago en fuga podía tomarlo desprevenido.
-La próxima vez iré yo.- masculló Neville. -Esto me da más hambre aun.-
-Entonces te pediré que traigas té para mi.- dijo Ron simplemente mientras continuaba observando el paisaje.
Neville parecía a punto de decir algo pero finalmente permaneció en silencio. Sus dos amigos habían estado de un humor más que gris desde el baile. Los dos habían puesto sus esperanzas en chicas que finalmente habían ido con otras parejas. Eso no debería ser nada agradable. Quizás, simplemente, necesitaban algo de tiempo.
Tal y como John esperaba, su hermana menor, Violet, trajo para sus dos hermanos pasteles, cartas y saludos de sus padres. Por su parte todo el colegio estaba a la expectativa de lo que ocurriría en la segunda prueba.
Al día siguiente, mientras desayunaban, John apareció en el gran comedor viéndose algo preocupado. Ron podía darse una idea de que podía llegar a ser lo que lo aquejaba; pero no preguntó nada. John desayunó sin decir una sola palabra. Ron, Neville, Seamus y Dean cruzaron una mirada pero no dijeron nada más.
Lentamente, los alumnos fueron retirándose de las mesas. Neville y Ron permanecieron unos minutos más acompañando a John mientras desayunaba en silencio.
-Ya se cual es la segunda prueba.- dijo John cuando estaban a punto de levantarse. -Al menos tengo una idea de que puede llegar a ser.-
Ron y Neville volvieron su atención hacía John.
-Es algo que ocurrirá debajo del agua.- susurró el niño que vivió. -Debajo del lago. Se llevaran algo que aprecio y tendré una hora para recuperarlo.-
Ron estaba bastante satisfecho de que John hubiera podido descifrar esa parte del acertijo.
-¿Una hora debajo del lago?- dijo Neville sonando sorprendido. -Eso es bastante…-
-Apenas puedo aguantar la respiración diez segundos.- dijo John sonando algo desesperado.
-¿Pero estás seguro?- agregó Neville pensativo.
Ron observó el intercambio de palabras sin decir nada. Él esperaba que Neville le diera a John la idea de las branquialgas, pero sin el libro de Barty Crouch era posible que nunca lo supiera. Lo que significaba que él tendría que intervenir para asegurase de que John pudiera pasar la prueba. Podía obtener algún tipo de encantamiento que lo ayudara pero las branquialgas eran sin duda lo más confiable. Solo debía robárselas a Snape.
-Estoy seguro.- continuó John. -Pero no creo poder conseguir una solución para respirar bajo el agua. Si tienen ideas los escucho.-
Los chicos se pusieron de pie y comenzaron a caminar hacia la salida. No tenían demasiado tiempo, la prueba sería en una semana. Ron no recordaba que fuera tan pronto. El lago apenas estaría descongelado.
-Quizás debería preguntarle a los gemelos.- dijo John. -Creo que la primera prueba solo la pase por ellos.-
Ron no estaba seguro de que sus hermanos fueran de mucha ayuda en esto. Recién estaban comenzando con todo el asunto del negocio de bromas y sus mejores inventos los habían hecho después de salir de Hogwarts. Ahora solo tenían fuegos artificiales y cosas desagradables.
-Pueden tener un caramelo que te transforme en rana.- dijo Neville riendo.
Ron sabía quien podía averiguar como respirar debajo del agua. No lo había hecho la primera vez pero, estaba seguro, que podía hacerlo una segunda. Ron debía reconocer con algo de pesar que Hermione era diferente, ya lo había comprobado de la peor manera.
-Quizás deberíamos preguntarle a la bruja más inteligente de Hogwarts.- dijo Ron lentamente para si mismo.
Los otros dos chicos se detuvieron y permanecieron unos instantes observándolo. Ambos sabían a quien se refería.
-Ron…- dijo Neville rompiendo el silencio. -¿Hace cuanto que no hablas con Hermione?… quiero decir hablar realmente. No saludarla y ponerte a jugar al ajedrez con Susie.-
El pelirrojo lanzó un suspiro. Él y Hermione habían hecho las pases el día que había destruido al Horcrux que estaba en el anillo de la resurrección. Pero después de ese momento prácticamente no habían cruzado palabra. La verdad era que al dolor que había sentido le había seguido una sensación de entumeciendo que aun lo embargaba y que tardaría en desaparecer.
-Ya nos estamos llevando mejor.- respondió Ron con algo de pesar.
El pelirrojo se negaba a perder las esperanzas con la que, esperaba, sería su futura esposa. Pero, debía reconocer, que tenía mucho miedo. Él había estado tan seguro sobre lo que Hermione sentía y se había equivocado tanto.
-Además es la mejor.- dijo Ron.
Ninguno de los compañeros del pelirrojo agregó nada más.
-Creo que debería preguntarle a Violet también.- dijo John. -Salio demasiado parecida a mi mamá y puede tener alguna idea.-
Ron tomó su espejo. Sería mejor llamar a todos, Harry debía estar metido en el medio de este asunto; a pesar de que él no era el niño que vivió. Sabía que pelearía contra Voldemort y, de alguna manera, se sentía mal no hacer todo esto sin su amigo. En cuanto a Susan, sabía que no había forma de dejarla fuera.
-Hermione… Harry… Susan.- dijo Ron.
Pocos segundos después los rostros de su amigo y las dos chicas aparecieron en diferentes sectores del espejo. Podía verse que se encontraban en diferentes partes del castillo.
-H… hola Ron.- dijo Hermione esbozando una sonrisa dubitativa y agregó rápidamente. -¿Cómo has estado?-
Ron notó que Susan y Harry lo observaron expectantes. Los dos habían hecho lo mejor por amortiguar la inevitable tensión que había entre ambos desde su fallida invitación al baile.
-Bien…- dijo respondió el pelirrojo escuetamente, mientras desviaba su mirada por una fracción de segundo, y agregó rápidamente. -John está seguro de haber descubierto de que se trata la segunda prueba y está teniendo algunos problemas para saber cual es la mejor forma de no morir. Y me pareció una buena idea llamarlos. Por qué no vienen a la biblioteca y les contamos lo que sabemos.-
-Estaremos ahí.- dijo Harry evidentemente preocupado por su hermano a tiempo que cortaba la comunicación.
-Voy en camino.- dijo Susan antes de desaparecer del espejo.
Hermione permaneció unos segundos expectante, esperando que Ron dijera algo más. Pero, ante el silencio, no agregó ninguna palabra. Simplemente soltó un suspiro y cortó la comunicación.
Ron levantó sus ojos del espejo y se encontró con la mirada de sus compañeros.
-Eso salió bien.- dijo Neville no pareciendo muy convencido.
-¿Llamaste a Susie también?- dijo John con expresión neutra.
El pelirrojo debería haber supuesto que John no se sentiría muy a gusto teniendo cerca a Susie. Después de todo, él tampoco había vuelto a cruzar palabra con la chica de Hufflepuff desde el baile. En cambio se lo había visto bastante enredado con Lavender.
-No había forma de dejarla fuera.- dijo Ron. -Oye, lamento…-
-No lo lamentes. Estaré bien.- lo interrumpió John -Es solo que está todo un poco fresco.-
-Pero sigues tonteando con Lavender.- dijo Neville mientras se encaminaban a la biblioteca por los fríos corredores de Hogwarts.
-No está nada mal.- dijo John. -La verdad es que pensé que sería más pesada…-
Ron levanto una ceja intrigado. Después de todo él conocía bastante bien a Lavender y sabía que tan lejos podía llegar su antigua novia.
-Además…- dijo John volviéndose a Neville. -Tu pareces estar tonteando bastante con cierta Hufflepuff rubia llamada Hannah Abbott.-
El chico enrojeció ligeramente y sonrió pareciendo feliz.
-Las cosas marchan bien entre nosotros y no es asunto de ustedes.- dijo Neville simplemente.
En ese momento los tres chicos se cruzaron con un grupo de segundo año de Gryffindor que se dirigía a la sala común caminando lentamente mientras conversaban. John reconoció claramente el cabello oscuro de su hermana entre otras dos niñas. Rápidamente, se acercó y tomó a su hermana por los hombros.
-Se las devolveré dentro de un rato.- dijo el niño que vivió rápidamente mientras la llevaba a donde estaban Neville y Ron.
Vicky, Dennis y Virginia, observaron a John mientras se llevaba con él a la chica.
-¡John!- dijo Violet sorprendida y agregó algo molesta. -¡No te me aparezcas por detrás de esa manera!-
-Lo lamento hermanita.- dijo el hermano de Harry sin lamentarlo en lo más mínimo. -¿Qué te parece si vamos a la biblioteca? Sé que te encanta pasar horas allí.-
-Sí.- dijo Violet. -Y aunque ahora no pase tanto tiempo como antes, jamás te he visto por ahí que recuerde.-
La niña observó seriamente a su hermano con sus ojos verdes mientras se cruzaba de brazos, esperando alguna explicación un poco más satisfactoria.
-Me vendría bien que me dieras una mano para la segunda prueba.- dijo John pareciendo algo resignado.
El rostro de la chica se ensombreció por un momento pareciendo entender finalmente cual era la preocupación de su hermano.
-Te ayudare en lo que pueda.- dijo la menor de los Potter firmemente.
El grupo llegó a la biblioteca, poco después, se reunieron con el resto del cuarteto y se sentaron en una mesa que estaba junto a uno de los amplios ventanales. Pocos minutos después John les había contado todo lo sucedido con el huevo y cuales eran sus suposiciones.
-Creo estar de acuerdo contigo.- dijo Hermione muy intrigada por como se podría resolver el acertijo.
La chica de Ravenclaw había elegido, estratégicamente, el lugar más cercano a John y, al mismo tiempo, el más alejado de Ron.
-Lo que nos trae dos problemas…- continuó la chica. -Cómo poder respirar bajo el agua y como poder mantener la temperatura.-
-¿Encantamiento burbuja?- dijo Susan tentativamente.
-No creo que dure lo suficiente.- agregó Violet mientras observaba un libro de hechizos. -Podríamos hacer alguna modificación pero sería algo un poco peligroso.-
-Si queremos solucionar esto vamos a necesitar libros…- dijo Hermione seriamente mientras se ponía de pie. -Y en cantidad.-
Rápidamente, comenzaron a buscar libros. Era una tarea bastante ardua. Muchos de los volúmenes eran desechados rápidamente al ver que no tenían nada de lo que buscaban.
Pocos minutos después de iniciada la búsqueda, Harry, vio entrar por la puerta de la biblioteca a una bonita pelirroja de ojos castaños que conocía bastante bien. En menos de un segundo había dejado sus libros y estaba junto a ella.
-¡Ginny!- dijo Harry feliz de verla. -Estaba pensado en ir a buscarte…- agregó mientras se daban un fugaz beso en los labios.
-Me pareció extraño que desaparecieras tan rápido.- dijo Ginny abrazando al chico y agregó intrigada mientras observaba al resto del grupo trabajar afanosamente. -¿Qué es lo que están haciendo?-
-Buscando algo para evitar que John muera de manera horrible en la segunda prueba.- dijo Harry sombríamente.
Ginny estrechó un poco más al chico en señal de apoyo.
-¿Por donde empiezo?- dijo la pelirroja sonando decidida.
Harry sonrió ampliamente.
-Por donde quieras… tenemos toda la biblioteca para revisar.- agregó el chico pasándose una mano por su desordenado cabello. -Y una semana para hacerlo…-
Después de que le explicaran cual era la situación, Ginny tomó asiento junto a Harry para ayudarlos en la búsqueda de hechizos. De vez en cuando observó sutilmente a su hermano y a Hermione. Esperaba que la chica estuviera manteniendo su palabra y hubiera dejado a su hermano en paz de una buena vez. Le había costado bastante contenerse de hechizarla.
Las horas pasaron y finalmente encontraron algo útil. Un hechizo para mantener la temperatura que era bastante sencillo de realizar.
-No sé que vayan a hacer con el lago.- dijo Hermione. -El agua debajo estará liquida pero eso no significa que no este fría…-
-Pero seguimos sin encontrar nada para obtener aire.- dijo Susan cerrando un libro de golpe pareciendo frustrada.
-Genial.- dijo Ron que no parecía tan preocupado como el resto.
El pelirrojo había estado observando a Neville, estaba seguro que el chico estaba a punto de dar con la respuesta que estaban buscando. Se lo veía bastante pensativo desde hacía unos minutos.
-¿Tienes algo Nev…?- preguntó Ron después de unos segundos.
El chico demoró unos instantes en responder.
-No estoy seguro…- dijo Neville. -Ojoloco me regalo un libro…-
Todos levantaron una ceja algo sorprendidos con el amable gesto de su paranoico profesor de defensa contra las artes oscuras.
-Parece que tiene un buen recuerdo de mis padres de sus años de auror.- dijo el chico. -Es sobre herbología y creo haber visto algo que podría servirnos. Pero debo ir a buscarlo a mi habitación. Ustedes sigan buscando, yo volveré en unos minutos.-
Sin decir una palabra más, se levanto y salió de la biblioteca. Pocos minutos después regreso con una enorme sonrisa.
-Branquialgas.- dijo Neville depositando sobre la mesa de roble un libro que se titulaba "Las plantas acuáticas mágicas del Mediterráneo y sus propiedades."
-Son difíciles de conseguir.- dijo mientras abría el libro en la pagina indicada.
Todos se abalanzaron para ver el texto.
-Aquí dice que hacen aparecer branquias durante una hora a quien sea que consuma un puñado de esa cosa.- continuó Neville.
-Se ven como colas de ratas…- agregó John no pareciendo muy convencido. -¿Estás seguro que funcionan?-
-Puede ser que se vean desagradables.- dijo Neville. -Pero si quieres vivir es la mejor opción que tienes… solo las comes y respiras debajo del agua.-
John observó un dibujo en el cual se veía a un mago consumir las algas para obtener branquias y membranas entre los dedos de las manos.
-¿Y las manos y patas de rana vienen incluidas?- preguntó John no muy convencido.
-Creo que están solo a modo ilustrativo.- dijo Neville observando el dibujo.
-El problema es que son del Mediterráneo.- dijo Violet que observaba el libro junto a Hermione. -No sabemos si se pueden conseguir en Gran Bretaña…-
Rápidamente, la hermana de Harry y Hermione fueron a buscar una serie de libros y los hojearon con gran velocidad.
-No…- dijo la menor de los Potter sonando frustrada mientras se quitaba sus anteojos redondeados. -No se pueden encontrar en los lagos, ni en el Mar del Norte, ni en ningún mar cercano a las Islas Británicas…-
-Tampoco parecen tener mucha utilidad en pociones, al menos para las más comunes.- dijo Hermione. -Aparentemente su única propiedad es crear branquias, sumado a que provienen de un lugar lejano y las vuelve un ingrediente poco requerido.-
-Podemos encargarlas a algún lado…- dijo Susan. -Pero no sé cuanto tardaran en llegar. Debe pasar por el ministerio de magia y puede estar demorada un par de días…-
-No puedo esperar días.- dijo John. -Esperemos que alguno de los negocios del callejón Diagon o Hogsmeade las tenga…-
-Y si no las tiene debemos encontrar una alternativa.- agregó Hermione.
-Iré a enviar una lechuza.- dijo John poniéndose de pie. -Y me escaparé a Hogsmeade por alguno de los pasadizos para ver si encuentro algo allí.-
-Iré contigo.- dijo Harry levantándose de su silla -Conozco un lugar en Hogsmeade que consigue lo que sea y no le importa demasiado que edad tienes.-
-¡Harry!- dijo Hermione frunciendo el ceño y, como era usual en ella, actuando como la conciencia del grupo. -No esta bien escaparse del colegio para meterse en vaya a saber uno que tugurio.-
-No es un tugurio, tu lo conoces.- dijo Harry riendo. -Estabas con nosotros cuando compramos las cosas para el mapa, Herms.-
-Es verdad.- dijo Hermione enrojeciendo ligeramente al recordar que ella también había participado de la operación. -Igualmente, tengan cuidado.-
-Lo tendremos.- dijo Harry y agregó volviéndose a su flamante novia. -¿Qué te parece hacer una escapada a Hogsmeade bajo la capa de invisibilidad? Dejamos a John que se entretenga con las branquialgas y nosotros damos una vuelta por ahí compramos algunos dulces… unas cervezas de mantequilla.-
-Suena interesante.- dijo Ginny sonriendo mientras se ponía de pie.
Frente a ella, Ron entrecerró sus ojos no pareciendo muy convencido con la idea de su amigo. Pero antes de que pudiera decir algo, un par de brazos se abrazaron al de su hermana tironeándola para abajo.
-Otro día podrán hacerlo los dos, solos.- dijo Susan mientras sostenía a Ginny. -Por que no dejas a Harry ir con John…- y agregó en un susurro que solo escucho la menor de los Weasley. -Y ni se te ocurra dejarme sola con estos dos.-
Susan dirigió una rápida mirada a donde se encontraban Ron y Hermione.
-Tienes a Violet y a Neville, Susie.- susurró Ginny en respuesta. -No me necesitas para entretener a Ron y a esa Ravenclaw.-
La hermana de Ron todavía tenía problemas para olvidar el desastre que había armado Hermione con el asunto del baile.
-Neville huirá para buscar a Hannah, y Violet ya está entretenida con ese libro.- susurró Susan. -Eso me deja con la señorita culpa y el señor desprecio. Y se está volviendo monótono hablar con los dos por separado.-
Ginny frunció el ceño no pareciendo muy conforme. Realmente quería ir con Harry.
-Este libro es fascinante.- dijo Violet sonando muy interesada. -¿Me lo prestas Neville? Te lo devolveré mañana, lo prometo. Lo comenzaría a leer ahora pero íbamos a jugar Snap con las chicas y Dennis, antes de que John me arrastrara hasta aquí. Espero poder llegar a jugar un par de partidas.- y agregó volviéndose a sus hermanos. -Y seguiré buscando, le escribiré a mamá para que me envíe algunos libros de casa.-
-No te preocupes, no lo usare por un par de días.- respondió el chico y agregó dirigiéndose a su compañera de Hufflepuff. -Oye Susie, ¿sabes si Hannah está en tu sala común?-
-Debe estar esperándote Nev…- dijo Susan mientras observaba a Ginny con una mirada que decía "Te lo dije".
Finalmente, Ginny lanzó un suspiro.
-Por que no van tu y John.- dijo la menor de los Weasley. -Yo me quedare a conversar con Susie.-
-¿Estás segura?- preguntó Harry.
-Sí. Podemos ir otro día.- dijo Ginny mientras se ponía de pie y abrazaba a su novio -Tu ve con John, consigan esas algas.-
-Está bien.- dijo Harry besando los labios de la pelirroja. -Volveré pronto.-
-Te espero…- dijo Ginny besando nuevamente al chico del cabello azabache.
Harry y su hermano abandonaron la biblioteca seguidos por su hermana y Neville. Ginny, Susan, Ron y Hermione quedaron solos sumidos en un profundo e incomodo silencio. Ahora Ginny podía entender porque Susan quería que se quedara con ella. Ron seguía mirando por la ventana sin decir nada, sumido en sus pensamientos, y Hermione observaba un libro levantando de vez en cuando su mirada pareciendo algo triste.
-Entonces…- dijo Ginny en tono confidente acercándose un poco más a la pelirroja. -Estás saliendo con Justin.-
-¡Sí!- dijo Susan sonando emocionada. -No pudimos pasar mucho tiempo juntos después del baile. Tuvo Gripe por una semana. Probablemente tomó frio en el lago…- y agregó soñadoramente -Pero valió la pena, fue tan romántico. Ahora estamos tratando de recuperar el tiempo perdido. Nos conocemos hace mucho pero es increíble de la cantidad de cosas que podemos hablar.-
Ginny sonrió contenta por su amiga. Sabía que a ella le gustaba mucho el chico. Y Justin parecía un buen sujeto y quería a Susie, se notaba en la forma que la miraba.
-Y tu tampoco andas nada mal, en el campo romántico.- agregó Susan. -Se los ve muy felices a los dos.-
Susan estaba contenta de que Ginny, quien parecía ser una buena chica, estuviera saliendo con Harry. Quería al chico como si fuera un hermano, y no quería que alguna zorra estuvieran rondándole.
-¡Sí!- dijo Ginny. -Harry fue tan romántico en el baile. Y después me preguntó si quería ser su novia y no lo podía creer. Estoy tan feliz.-
Susan volvió su mirada a Ron el chico seguía mirando por la ventana sin prestarle ninguna atención a la charla entre las dos. Hermione seguía mirando el libro pero pareciendo más triste que antes.
-Entonces…- dijo Susan volviendo su mirada a Ginny. -¿Como llevas pociones?-
Ginny miró a Susan algo extrañada por el cambio de tema. Pero rápidamente entendió sus razones. Las dos estaban tan felices, mientras Hermione y Ron eran tan miserables.
Por el rabillo del ojo pudo ver a Hermione, la chica que había aplastado el corazón de su hermano como una fruta podrida, pero al final se había dado cuenta que lo amaba. Podía ser que todavía estuviera molesta con la chica de Ravenclaw, pero parecía tan desesperanzada que no pudo evitar sentir una punzada de simpatía por ella. No iba a pavonearse de su relación delante de ella.
-Pociones… Genial… quiero decir… horrible.- dijo Ginny. -Ya sabes como es Snape.-
En ese momento Ron se movió en su silla y volvió su mirada a su hermana y su amiga.
-Deberíamos tener un plan B.- dijo Ron rompiendo el silencio finalmente.
Hermione, rápidamente se unió a la conversación.
-Sí. Las Branquialgas son bastante complicadas de conseguir.- dijo la castaña. -Y tenemos muy poco tiempo. Me gustaría saber que están planeando los demás campeones. Seguramente ellos deben tener algún plan… es posible que por eso no estemos encontrando los libros que buscamos.-
-Cedric no ha dicho nada…- dijo Susan. -Y no voy a preguntarle, no sería demasiado leal con mi casa… mis compañeros me colgarían.-
-Son Hufflepuff.- dijo Ginny levantando una ceja.
-Puede ser que seamos tranquilos, pero podemos ser bastante duros si queremos.- respondió Susan.
-Es verdad… Tu eres bastante dura si quieres.- agregó Hermione.
Ron esbozo una sonrisa. Susie era una de las chicas más capaces para defenderse que había conocido. ¿Sería así en su mundo de origen? No podía saberlo, su vida había sido demasiado diferente.
-Yo sé quien tiene Branquialgas aquí en Hogwarts.- dijo Ron. -Pero no creo que quiera dárnoslas.-
Las tres chicas dirigieron su mirada a Ron esperando que continuara.
-Snape.- dijo Ron después de unos segundos.
-Olvídalo.- dijo Susan. -No hay forma de que ayude a John. Ya desprecia a Harry y eso que está en su casa. Violet es la única a la cual no detesta, pero de ahí a que le de las branquialgas hay un largo trecho. Además no hay forma de que no sepa de que se trata la segunda prueba.-
-Por eso, debemos robarlas.- dijo Ron.
-Deja de decir tonterías.- dijo Ginny pensando que su hermano bromeaba.
Al ver que el rostro de su hermano no cambiaba se dio cuenta que no estaba diciendo ninguna broma.
-¿Estás hablando en serio?- dijo Ginny sin poder creer lo que escuchaba.
-Es una locura Ron.- dijo Hermione. -Debemos entrar al despacho de Snape, llegar a su alijo de ingredientes y vivir para contarlo. Sé dará cuenta que falta algo, y no solo eso. Por ese sector del castillo siempre están rondando alumnos de Slytherin, no van a quedarse de brazos cruzados mientras irrumpimos en el despacho de su jefe de casa.-
-Por eso debemos hacerlo la noche antes de la prueba.- dijo Ron. -Cuando todos estén dormidos.-
-Snape se dará cuenta que John utilizo las algas.- dijo Susan. -Además, ni siquiera sabemos si las tiene.-
-Lo importante es que John sobreviva la segunda prueba.- dijo Ron firmemente.
-Tenemos tiempo.- dijo Hermione. -John y Harry buscaran las algas en Hogsmeade. Yo seguiré buscando hechizos que puedan servirnos. Solo si no conseguimos nada… robaremos a Snape.- Hermione palideció ligeramente. -Conociendo nuestra suerte en estos asuntos… seguramente terminaremos haciendo eso. Así que mejor que tengamos un buen plan… Si nos atrapan nos expulsan.-
Ginny observó a su hermano y a las dos chicas. Era evidente que estaban hablando muy enserio.
-¿Siempre es así con ustedes?- preguntó la menor de los Weasley.
-Siempre.- dijeron los tres al unísono.
-Ahora entiendo porque mamá te tiene siempre castigado.- dijo Ginny a su hermano.
Ron simplemente lanzó una carcajada.
Después de una media hora John y Harry regresaron a la biblioteca pareciendo bastante desesperanzados.
-No se pueden conseguir en Hogsmeade.- dijo Harry ni bien se sentaron nuevamente en la mesa.
-El sujeto de la tienda habló con algunos de sus contactos en el callejón Diagon y tampoco tienen nada.- agregó John. -Tuvimos que encargarlo a Italia pero es un poco difícil que llegue para el día de la prueba.-
-Por eso es que debemos tener un plan B.- dijo Ron.
-Preferiría que tuviéramos otro plan B.- dijo Hermione mientras se ponía de pie y se dirigía a una de las estanterías de la biblioteca. -Seguiré buscando en los libros por si encuentro algo que nos sea útil.-
-¿Qué quiso decir con otro plan B?.- dijo Harry intrigado.
-Ron quiere entrar por la fuerza al despacho de Snape y conseguirlas.- explicó Susan rápidamente.
-No se andan con vueltas.- dijo John sonriendo y sin poder creer lo que decían.
-No es chiste, John.- dijo Harry.
John volvió sus ojos castaños a cada uno de los presentes antes de encarar nuevamente a su hermano.
-Genial. Estoy dentro.- dijo John. -Si alguien lo hace debo ser yo.-
En ese momento Hermione llegó con una gran pila de libros que dejó sobre la mesa.
-No debes ser tu.- dijo Ron. -Snape no puede sospechar hasta que te vea salir del agua después de la prueba. Debes permanecer en algún lugar público a la vista de todos.-
-Y podemos devolverle las branquialgas… aunque no creo que quiera aceptarlas.- dijo Hermione. -Igualmente, yo seguiré buscando otra opción que no incluya arriesgarse a ser expulsado.-
-Creo que sería lo mejor.- dijo John y agregó mirando a su hermano. -Mamá te mataría.-
-Probablemente.- dijo Harry pareciendo algo preocupado ante esa posibilidad.
-Yo también los ayudaré.- dijo Ginny observando a su novio. Y agregó antes de que Harry pudiera abrir la boca -Y ni se te ocurra querer tenerme entre algodones.-
-Está bien.- dijo finalmente el chico del cabello azabache cruzándose de brazos aunque no parecía muy convencido con la idea.
Ron no pudo evitar esbozar una sonrisa. Era evidente que Harry ya había caído. En realidad, los dos parecían haber terminado completamente enamorados el uno por el otro. Era bueno ver eso. Sabía que los dos se lo merecían. Le gustaría que hubiera ocurrido lo mismo entre él y Hermione, pero era mejor no pensar en eso.
Los días de la semana fueron pasando y Hermione no daba con ninguna pista para poder respirar bajo el agua. Después de horas y horas en la biblioteca llegó a la conclusión de que los libros que buscaba simplemente no estaban. Y obtuvo su confirmación el día antes de la prueba.
-Ya se porque no hemos podido encontrar nada.- dijo Hermione encontrando a sus amigos cuando salieron de la cenar esa noche. -Tal como pensaba los libros no están.-
-Eso es extraño…- dijo Harry rascándose la nuca con una mano.
A su lado Ginny tomaba al chico por la cintura, pareciendo muy a gusto.
-Cuando Madame Pince estaba acomodando unos libros revisé cuales fueron los últimos ejemplares que se han retirado.- continuó Hermione. -Vi que Cedric sacó algunos que nos serían útiles y los devolvió semanas atrás pero, la otra persona en sacarlos fue Vincent Crabbe.-
Ron podía imaginarse perfectamente quien había estado saboteando la investigación. ¿Habría sido así en su mundo de origen? La verdad es que no lo sabía. Aunque eso también explicaba las dificultades que habían tenido para dar con una respuesta allí.
-Puedo imaginarlo…- dijo Susan con sorna. - Crabbe, tomando un té mientras lee un poco en la sala común de Slytherin antes de ir a la cama…-
-La verdad es que no lo veo leyendo.- dijo Ginny sonriendo ante el chiste de la chica de Hufflepuff.
-Eso es porque, probamente, apenas sabe hacerlo.- dijo Harry sombríamente. -Pero seguramente los sacó a pedido de Malfoy.-
-Eso es exactamente lo que pensé.- dijo Hermione.
-No creo que podamos encontrarlos.- dijo Ron. -Con Harry en Slytherin no se va a arriesgar a dejarlos en su habitación. Probablemente los haya mandado a su casa y los devuelva después de la prueba.-
-La pregunta es cómo lo supo.- se preguntó Hermione intrigada.
-Su padre tiene contactos en el ministerio.- respondió Susan. -Debe saber cuales son las pruebas, al menos cual es la segunda. Lucius Malfoy debe haberle dicho de que se trataba.-
Con esa información podían dar por descontado encontrar algún hechizo que ayudara a John. Seguramente podían encargar algún libro pero era poco probable que llegara a tiempo, y todos lo sabían.
-¿Sabes si Violet ha encontrado algo en los libros que le pidió a tu madre?- preguntó Hermione a Harry.
-En los que le envió al principio, nada. Ayer mando a Hedwig para que trajera más.- dijo Harry lanzando un suspiro. -Si hubiera encontrado algo ya lo sabríamos.-
-Eso nos deja solamente el plan B.- dijo Ron. -Debemos robar el despacho de Snape. Está misma noche.-
Ron había sopesado el asunto. En su mundo de origen Dobby había obtenido las Branquialgas por Harry. Podía hacer lo mismo por John, seguramente el elfo lo haría gustoso. Pero la verdad es que prefería hacerlo él. Era una forma de mantenerse ocupado y no quería depender de nadie… además, era muy probable que, la Hermione de su mundo de origen lo matara si se enteraba que había utilizado al pobre Dobby para robar cosas.
-Entonces será mejor que empecemos a planear que es lo que haremos.- dijo Susan. -Porque tendremos una sola oportunidad y muy pocas horas para asegurarnos que todo salga bien.-
Los cinco regresaron a la mesa de Gryffindor, la cual, a esta altura estaba casi vacía, y se sentaron en extremo más alejado de los comensales.
-La segunda prueba comienza mañana a las nueve y media.- dijo Ron en su tono más profesional. -Eso significa que debemos irrumpir en el despacho durante la madrugada. Creo que la mejor hora sería a las cinco de la mañana. No creo que Snape este despierto a esa hora.-
-Es poco probable.- dijo Harry. -Pero tenemos nuestros mapas y sabremos si alguien esta rondando la zona.-
Harry sacó su mapa del merodeador, lo activo y lo colocó sobre la mesa.
-Todos estarán durmiendo.- continuó el chico del cabello azabache. -Solo Filch estará dando vueltas a esa hora, o su gata. Se puede acceder al aula de pociones solo por un corredor.-
El chico señalo un amplio corredor en su mapa. A la mitad del mismo se podía ver el aula de pociones.
-Podemos ver a quien sea que entre, no hay tapices ni pasadizos cercanos para que nos tomen por sorpresa.-
-Pero también hace más difícil poder escapar.- dijo Ron. -Solo tenemos dos opciones una vez que salgamos del aula de pociones… derecha o izquierda.-
-Debemos movernos rápido una vez que tengamos las algas.- dijo Ginny. -O permanecer ocultos hasta las siete de la mañana. Ahí no tendremos más problemas.-
-Con lo que si tendremos problemas es con entrar al aula. La puerta estará cerrada.- dijo Susan. -Y no creo que un simple Alohomora la abra.-
-Sirius me regaló una navaja que está hechizada para abrir cerraduras.- dijo Harry.
-Debe ser un objeto muy interesante.- dijo Hermione intrigada. -Y si eso no sirve. Tengo un par de hechizos que he estado buscando en estos días, por si teníamos que recurrir a este plan. Son algo más fuertes que un Alohomora.-
-Esta mañana tuve pociones y miré cuantos obstáculos podemos llegar a tener. Debemos vencer tres cerraduras.- dijo Ginny. -La de la puerta del aula, la del despacho y la del armario de los ingredientes. Seguramente una más difícil que la otra.-
-Ya sabemos como se ven esas algas por el dibujo en el libro de Neville.- dijo Susan. -Entonces… ¿Cuándo nos encontramos?-
-Cinco de la mañana.- dijo Ron. -Tendremos bastante tiempo como para poder entrar y salir sin que nadie se de cuenta. Con un poco de suerte Snape no se percatará de lo que sucedió.-
-Entonces será mejor que vayamos a dormir.- dijo Hermione. -Si vamos a romper una docena de reglas de Hogwarts, por las cuales pueden expulsarnos, será mejor que lo hagamos sin estar medio dormidos.-
Con esas palabras dieron por terminada la conversación. Los cinco se separaron para regresar a sus respectivas salas comunes. Ron y Ginny se dirigieron a la torre de Gryffindor caminado a lo largo de oscuros corredores iluminados solo por la anaranjada luz de las antorchas.
-Entonces… ¿estás nerviosa hermanita?- dijo Ron después de unos largos minutos de silencio.
-Un poco.- dijo Ginny. -Pero me gusta que me incluyan en el plan.-
-No le dejaste a Harry muchas opciones.- dijo Ron riendo.
Ginny pareció enrojecer ligeramente.
-La verdad es que no quise decirlo de esa manera.- dijo la menor de los weasley. -Es solo que no quería dejarlo solo en todo esto. John es su hermano, y no quiero saber lo que se siente saber que alguien quiere matarlo. En cierta forma lo sé. Tu me has dado suficientes sustos estos años… especialmente el año pasado con Pettigrew. ¿En que estabas pensando?-
El tono de voz de la menor de los Weasley era neutro, pero se podía percibir cierta preocupación.
-En no dejar que lastimara a la hermana de Harry.- dijo Ron simplemente.
Sabía que su amigo siempre había añorado una familia propia. Los Weasley había cumplido esa función de cierta manera. Y, después de casarse con Ginny y que nacieran James, Albus y Lily; había obtenido lo que tanto había deseado. Pero aquí tenía padres y hermanos que lo querían y que él quería. Se merecía poder disfrutar de eso.
-Entonces sigues con la idea de ser auror.- dijo Ginny.
-Algún día.- dijo Ron. -Te dejare ser jugadora profesional de Quidditch a ti.-
-Gracias.- dijo Ginny riendo.
Los dos hermanos llegaron a la sala común y sin demorarse en conversar con sus amigos se fueron a dormir.
Poco antes de las cinco de la mañana Ron despertó. La oscuridad en su habitación era casi total. Solo la blanquecina luz de la luna iluminaba la estancia. Lentamente, se preparó, tomó sus dos varitas y bajó a la sala común.
Sus pasos resonaron sobre el piso de madera. La sala estaba fría, el fuego de la chimenea se había apagado horas atrás y solo quedaba un montón de grises cenizas. Antes de que pudiera sentarse siquiera escucho unos pasos provenientes de las escaleras que conducían a las habitaciones de las chicas.
Pocos segundos después, apareció su hermana, vistiendo su uniforme con los colores de Gryffindor.
-Genial que ya estás levantado Ron.- dijo Ginny pareciendo algo nerviosa. -Por un momento pensé que tendría que ir a buscarte.-
-Buenos días para ti también, Enana.- dijo Ron.
Ginny simplemente rodó sus ojos y se cruzo de brazos para toda respuesta.
-Bueno, está bien. Me doy cuenta que estás nerviosa por tu primer salida de riesgo con nosotros.- dijo Ron mientras sacaba su mapa y lo activaba.
-No estoy nerviosa.- susurró Ginny sonando algo molesta mientras salían de su sala común. -Bueno. Quizás un poco pero sé que siempre han salido bien parados… además no es la primera vez que me meto en problemas con ustedes.-
-Es la primera vez que planificas meterte en problemas.- la corrigió Ron.
-Esta bien estoy nerviosa.- reconoció Ginny sonando molesta. -Pero estoy preparada para lo que sea. Además, traje mis dos varitas.-
Los dos pelirrojos llegaron a la primera escalera pero tuvieron que esperar a que cambiaran de posición para seguir descendiendo.
-La tuya y la del tío Gideon.- dijo Ron.
El pelirrojo sacó, la suya y la que había pertenecido a su tío Fabian. Seguramente los dos se sentirían orgullosos de saber que sus sobrinos las tenían. Habían peleando en la primera Guerra y, de alguna manera, los estaban ayudando ahora.
-¿Cómo se sintió cuando la tomaste?- preguntó Ron después de unos segundos.
-Prácticamente como si fuera la mía.- dijo Ginny observando a su hermano con sus ojos castaños. -La tuya también ¿no es así? -
-Así es.- reconoció Ron.
-Mamá va a tener un ataque si entera…- dijo Ginny sin poder aguantarse una sonrisa.
-Un tremendo ataque.- acotó Ron.
En ese momento la escalera entró en posición y los dos hermanos se pusieron en marcha nuevamente. Descendieron escaleras, recorrieron pasillos y pasadizos hasta llegar a las mazmorras. Mientras caminaban Ron observaba su mapa con detenimiento, podía ver los nombres de Hermione y Susan acercándose al punto de encuentro. Harry, por su parte, ya estaba apostado a la entrada del corredor que conducía al aula de pociones.
Los cuatro llegaron al encuentro de Harry casi al mismo tiempo.
-Les digo que estos mapas son geniales.- dijo Harry sonriendo. -Los pude ver desde que salieron de sus salas comunes.-
Rápidamente, el chico se acercó a Ginny para besarla en los labios.
-¿Nerviosa?- preguntó el Harry sonriendo.
-Claro que no.- mintió Ginny mientras levantaba su mirada hacia los ojos verdes de su novio.
Harry por supuesto no le creyó una sola palabra. Pero no dijo nada y volvieron su atención hacia el resto de sus amigos.
-Bien…- dijo Susan acomodando un mechón de cabello rojizo. -Tenemos un plan, pero se puede ir todo al demonio si Snape no tiene esas algas.-
-Las tendrá.- dijo Ron con seguridad.
-Por el bien de John, esperemos que así sea.- dijo Harry y agregó dirigiéndose a su amigo. -Eres bueno en estrategia Ron, como crees que debemos encarar esto.-
-Creo que lo mejor será dividirnos las tareas.- dijo Ron -Harry y Hermione… ustedes dos pueden encargarse de las puertas.-
-Tengo mi navaja lista.- dijo Harry dijo Harry sacando el cuchillo que su padrino le había regalado tiempo atrás.
-Y yo tengo mis hechizos…- dijo Hermione decidida.
Ron se volvió a su hermana.
-Ginny… tu tendrás el mapa y controlaras que nadie se acerque a este sector.- dijo Ron mientras le entregaba su mapa.
-Eso es demasiado fácil.- dijo la menor de los Weasley entrecerrando sus ojos castaños.
-Alguien tiene que hacerlo.- dijo Ron sonriendo. -Yo y Susie nos encargaremos del resto…-
-O sea… nada.- dijo Susan cruzándose de brazos y sonando intrigada.
-No…- dijo Ron. -Si hay problemas debemos ser los primeros en tener nuestras varitas listas.-
Ron tenía bastante fe en Susan. Era buena peleando, y tenía bastantes recursos.
-Tu también estate lista Enana.- agregó volviéndose a su hermana. -Harry y Hermione deben tener como prioridad conseguir esas algas y llevárselas a John. Si todo sale bien, conseguimos las algas, nos largamos de aquí lo más rápido posible dejando todo como lo encontramos.-
Los cinco se observaron. No podían echarse atrás.
-Creo que es el momento.- dijo Hermione sonando algo nerviosa pero decidida.
Con esas palabras finales los cinco comenzaron a avanzar por el oscuro corredor que llevaba al aula de pociones. El profundo silencio de la noche hacía que sus pasos resonaban sobre el duro piso de granito. Finalmente, llegaron a la puerta del aula.
-Nadie cerca.- dijo Ginny sin quitar sus ojos del mapa que su hermano le había entregado.
Rápidamente Harry sacó su navaja de su bolsillo, la pasó por la cerradura y escucharon como el cerrojo se corría. El chico de Slytherin sonrió, giro el picaporte y abrió la puerta.
-Aguarda…- dijo Hermione.
La castaña se puso delante de la puerta y dijo unos hechizos que Ron conocía perfectamente. Servían para identificar trampas y encantamientos detectores.
-Podemos pasar.- dijo la chica de Ravenclaw finalmente.
Los cinco entraron apresuradamente. Susan cerró suavemente la puerta tras de si. El aula estaba más oscura aun que durante sus clases, lo cual les parecía casi imposible. La pesada y fría atmosfera en cambio era una constante.
-Tenemos una puerta más…- dijo Harry.
El amigo de Ron apuró sus pasos y pasó su navaja por el segundo cerrojo, esta vez nada sucedió. Con un rápido movimiento sacó su varita y apuntó a la puerta.
-Alohomora.- dijo Harry pero el cerrojo tampoco se corrió.
-Creo que me toca a mi Harry.- dijo Hermione antes de ponerse a trabajar en la cerradura.
Un par de segundos después la chica de Ravenclaw había abierto la cerradura.
Todos conocían la sala, alguna vez la habían visto; ya sea cuando estaban castigados o durante su clase de pociones. Los ingredientes más comunes estaban en armario más pequeño cerca de la puerta de entrada mientras que el resto que eran más difíciles de obtener, más costosos, o no se utilizaban en las clases, estaban más atrás guardados en un gran armario. El principal problema era encontrar las algas en ese enorme laberinto de cajones, puertas y vitrinas.
Hermione, lentamente, se acercó al armario, apuntó su varita. Pero, antes de decir el hechizo, se detuvo alargó su mano tiró de una de las manijas de una puerta y se abrió.
-¡Olvido cerrarla!- dijo Hermione emocionada. -Ahora el problema será encontrar las algas, deben haber cientos de ingredientes. Podemos encontrar cualquier cosa aquí.-
-Menos Shampoo.- acotó Susan consiguiendo que sus amigos no pudieran contener una carcajada.
-¡Susie!- dijo Hermione. -Vas a hacer que nos atrapen. Será lo mejor que revise con cuidado así Snape no se dará cuenta tan rápido.-
-Si alguien puede acordarse donde va cada condenado frasco y mota de feldespato molido eres tu Hermie.- dijo Harry.
Ron no podía creer su suerte. Snape había olvidado cerrar su gabinete. Era posible que durante las clases lo mantuviera cerrado, y lo abriera más tarde mientras hacia sus pociones. Nadie iba a aparecerse a la madrugada a robar ingrediente excepto ellos y Barty Crouch. Aunque dudaba que fuera a dejarlo abierto después de este año.
Hermione comenzó a revisar cuanto frasco encontraba tratando de ver si contenían lo que buscaba. Harry se sentó en la silla de Snape pareciendo algo nervioso. A continuación, Ginny se sentó en su falda y observaron el mapa entre los dos.
-Me gustaría ver la cara de Snape si entra ahora.- susurró Susan a Ron, mientras observaba a Harry y Ginny.
A continuación la chica de Hufflepuff apoyó su varita sobre su cabello y lo cambiaba de color.
-Seguramente no sería demasiado agradable.- dijo Ron. -¿Y que estás haciendo con tu cabello Susie?-
-Probando disfraces.-dijo Susan. -Si tenemos que huir rápido, será mejor que piensen que buscan a una chica de cabello oscuro y ojos oscuros que pertenece a Slytherin…-
La chica agito su varita, su cabello cambio de color y su uniforme también.
-Y eso no es lo único que puedo hacer.- dijo la chica de Hufflepuff esbozando una sonrisa.
Susie se acercó a Hermione, que seguía revisando el armario, agitó su varita y el cabello de la chica se volvió lacio.
-Ahí hemos quitado a Hermie su sello distintivo.- dijo Susan y susurró para su amiga. -Te ves muy bonita, después te enseño a hacerlo.-
-¿Como?- dijo Hermione, que estaba sorprendida pero completamente de acuerdo con su amiga.
-Un viejo truco que aparece en un libro que me mostró mi tía.- dijo Susie. -Mucho más fácil que una poción alisadora… aunque también dura menos…-
-Creo que tendríamos que designarte encargada de disfraces.- dijo Ron.
-Eso lo veremos para nuestra próxima operación encubierta.- dijo Hermione. -Ahora debemos salir de aquí lo antes posible- y agregó en un susurro para que solo la escuchara su amiga. -Y me enseñas ese hechizo, Susie.-
-Trato hecho.- susurró Susan esbozando una sonrisa.
Hermione continuó buscando las algas con cuidado, dejando cada ingrediente en el lugar que correspondía. Susan, mientras tanto, no pudo resistirse y tomó de conejillo de indias a Ginny cambiando su color de cabello a rubio, sus ojos a celestes y su uniforme a los colores de Hufflepuff. Ginny no parecía muy contenta con la elección de colores, pero el resultado era bueno ya que no se parecía a si misma. Pero antes de que pudiera seguir experimentando con Harry. Hermione encontró lo que buscaban.
-¡Las tengo!- dijo la castaña.
La chica de Raveclaw alzó en sus manos un recipiente de vidrio trasparente con tapa del mismo material. Dentro, podían verse las algas sumergidas en agua.
-Creo que hay suficientes.- dijo Ron observando el contenido. -Llevémonos un puñado y dejemos el resto, con suerte Snape no se dará cuenta.-
Hermione sacó un frasco de su bolsillo, y guardó dentro un generoso puñado de Branquialgas. Finalmente regresó todo a su lugar y cerró el armario nuevamente.
-Chicos…- dijo Ginny. -Veo movimientos.-
Harry observó el mapa que sostenía su novia.
-Malfoy, Crabbe, Goyle, Nott y Zabini…- dijo el chico de Slytherin. -Están en la sala común, pero no tardaran en salir.-
-¿Pero que hacen despiertos tan temprano?- dijo Susan intrigada. -Faltan quince minutos para que sean las seis de la mañana.-
Ron, podía darse una idea que era lo que hacían despiertos tan temprano, pero sabía que no había tiempo que perder confirmándolo.
-Hermione, encárgate de dejar todo como lo encontramos.- dijo el pelirrojo. -Debemos irnos rápido.-
Ginny le devolvió a Ron su mapa y observaba el que Harry había sacado.
-Creo que esto es en parte culpa mía.- dijo Harry. -Se deben haber dado cuenta que me fui a dormir demasiado temprano. Igualmente no hay forma de que entren a mi habitación, solo podían suponer que iba a intentar algo.-
-Tampoco fuimos demasiado discretos ayer.- dijo Susan lanzando un suspiro. -Cualquiera que nos conoce un poco podía darse cuenta que estábamos planeando algo. Yo digo que los embosquemos y les demos una lección.-
Ron sabía que había sido descuidado, no había cubierto bien sus huellas.
-Tranquila Susie.- dijo Ron. -Lo más importante es sacar estas algas y no dejar rastros.-
-Ya está cerrada la puerta del despacho.- dijo Hermione.
-Y Malfoy está moviéndose, ya salieron de la sala común.- agregó Harry levantado su mirada del mapa. -Se están dispersando para cubrir más terreno. Será cuestión de tiempo para que lleguen hasta aquí.-
Rápidamente los cinco se dirigieron a la salida. Una vez fuera Hermione cerró la puerta nuevamente y con todo el sigilo que pudieron se alejaron del aula de pociones. Al llegar al final del corredor encontraron una escalera la cual tomaron apresuradamente y llegaron a la planta baja saliendo cerca de la sala de trofeos.
-Creo que tenemos problemas…- dijo Ginny. -Vienen hacía nosotros, no veo forma de evitarlos.-
-Atrás de ese tapiz.- dijo Ron.
Rápidamente, los tres se escondieron detrás del lugar que indicaba Ron y esperaron. Pocos segundos después escucharon unos pasos que se acercaban.
-Te creo que estaban planeando algo.- dijo una voz. -Pero encontrar a Potter, aquí dentro es casi imposible. Luna te lo dijo ayer.-
Ron sintió una puntada de dolor en el corazón al escuchar el nombre de su antigua amiga. Le había fallado de la peor manera.
-Sé que está tratando de hacer algo para ayudar al cara cortada de su hermano, Blaise.- dijo Draco. -La prueba es hoy y no hay forma de que encuentren como respirar bajo el lago. Me asegure de eso… pero encontraron algo más. Estoy seguro. Si le llevo a esos cuatro a Snape, se encargara de que les peguen una patada en el trasero y no regresen más. Pero que demonios, ya habrá más oportunidades.-
En ese momento escucharon que los pasos se detenían, justo frente a ellos.
-¿Qué ocurre?- escucharon decir a Zabini. -¿Escuchaste algo?-
Ron sacó su varita y el resto de sus amigos lo imitaron.
-Por un momento me pareció…- escucharon decir a Draco del otro lado del tapiz.
En ese momento oyeron unos pasos que se acercaban.
-Mira es Theodore.- dijo Zabini.
Los pasos llegaron justo frente a ellos. Ron sintió a sus amigos tensarse junto a él.
-Eras tu.- dijo Malfoy sonado algo decepcionado.
-Soy el único que está aquí, además de ustedes.- respondió Nott. -Esto es una perdida de tiempo, si hubiéramos visto a Potter salir podríamos haber hecho algo. Debe seguir durmiendo ese idiota.-
Draco masculló algo por lo bajo que ninguno pudo entender.
-Volvamos a la sala común.- dijo finalmente Malfoy. -No hay nada que valga la pena aquí, ese idiota de Potter morirá mañana. Quiero estar bien despierto para verlo desde primera fila.-
Los pasos y las voces de los tres chicos de Slytherin se comenzaron a alejar lentamente. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos Ron tomó su mapa y comprobó que era seguro salir.
-No creo que sea lo mejor regresar a mi habitación por ahora.- dijo Harry.
-Podemos ir a las cocinas y tomar un desayuno temprano.- sugirió Susan. -Son más de las seis y los elfos deben estar preparando todo desde hace un rato.-
-Solo tenemos que esperar unas horas y podremos darle las algas a John.- agregó Hermione. -Además sería fascinante ver en las condiciones que trabajan esos pobres elfos.- y agregó sonando indignada -Esclavitud en el siglo XX, delante de nuestras narices, es una locura.-
Ron sabía que no había nada que hacer al respecto. Hermione, seguiría siendo Hermione, en este mundo y en cualquier otro.
Tal y como suponían los elfos estaban trabajando en las cocinas y no tuvieron ningún problema en servirles un amplio desayuno. Hermione se entretuvo haciéndoles preguntas a los elfos. Pero sin tener el resultado esperado ya que parecían muy ofendidos cuando se llegaba al tema de la libertad, salarios, vacaciones, licencias por enfermedad y seguros de desempleo.
Susan deshizo los hechizos de maquillaje, excepto el de Hermione que parecía sentirse muy a gusto. Y Ron debía reconocer que se veía muy bonita. Finalmente el pelirrojo se acostó sobre unos sacos de avena y sin darse cuenta se quedó dormido.
-¡Ron!- escuchó decir a Susan.
El pelirrojo parpadeó un par de veces y se levanto. Había mucha más luz que antes y los elfos estaban lavando platos pareciendo muy contentos.
-Son las nueve ya.- dijo la chica de Hufflepuff. -Debemos ir a buscar a John.-
-¿Me quede dormido?- dijo Ron sin poder creerlo.
-Todos nos quedamos dormidos.- dijo Susan, pero evito decirle a Ron lo tiernos que se veían Ginny y Harry con sus cabezas apoyadas una contra la otra.
Rápidamente, los cinco se pusieron de pie y salieron de las cocinas. Cuando llegaron al gran comedor vieron que ya no quedaban casi alumnos. Sin perder tiempo, salieron del castillo y caminaron sobre el escarchado césped rumbo al lago. Cuando llegaron vieron que unas tribunas habían sido montadas y que ya casi no quedaban lugares.
No les costó mucho imaginarse donde podía estar el niño que vivió. Unas carpas se alzaban junto a las tribunas y, evidentemente, estaban destinadas a los campeones. Dentro de una de las carpas encontraron a John pareciendo muy nervioso.
-Las tenemos.- dijo Harry consiguiendo arrancar un suspiro de alivio por parte de su hermano.
-Me estaba empezando a preocupar.- dijo John mientras tomaba las algas que le entregaba Hermione. -Se ven horribles, pero no importa. Han descongelado el lago así que supongo que puedo olvidarme de la hipotermia.- y agregó después de unos segundos -Oye Harry, ¿has visto a Violet?-
Ron observó a los dos hermanos Potter y se dio cuenta de quien habían tomado de rehén para la prueba. John se preocupaba mucho por su hermana, especialmente desde que Pettigrew había intentado asesinarla el año pasado.
-No. No fui a desayunar.- dijo Harry sonando algo preocupado.
-No la he visto desde ayer.- dijo John sombríamente. -Y sus amigas me trajeron esta mañana una pila de libros que mamá le envío. Suponían que estaba ayudándome con la segunda prueba o que se había quedado en la biblioteca investigando. Pero no estaba allí, fui a buscarla.-
-Creo que ya sabemos lo que han tomado que valoras.- dijo Susan palideciendo.
-¡No!- dijo John poniéndose de pie, pateando una silla y consiguiendo sobresaltar a las chicas presentes. -¡Es muy pequeña! ¡No puede ser! Además si pasa una hora…-
El niño que vivió dejó el resto de las palabras pendientes y su rostro se volvió de un color similar a las cenizas. Ron sabía que nada pasaría o, al menos, eso esperaba. En ese momento entró la profesora McGonagall.
-Ya es hora de comenzar.- dijo su jefa de casa solemnemente.
-Si.- dijo John obligándose a mantener la compostura. -Debo rescatar a mi hermanita.-
La profesora McGonagall observó a su alumno pareciendo compartir sus sentimientos. Y era evidente que no le agradaba nada el carácter que había tomado la segunda prueba.
Todos salieron de la carpa. John se dirigió a la mesa que habían montado sobre el muelle para los jueces y el resto del grupo se dirigió a las gradas. Cuando estaban llegando escucharon una voz que llamaba a la chica de Hufflepuff.
-¡Susie!-
Un chico de cabello oscuro se acercó a donde se encontraban ellos. Era Justin, su flamante novio.
-¡Justin!- dijo Susan sonriendo ampliamente y pareciendo muy feliz.
La chica se acercó a su novio, saludándolo con un beso en los labios.
-Te busque durante el desayuno, pero no estabas- dijo el chico sonando algo intrigado.
-Estuve ayudando a los chicos a buscar algo para que John pudiera respirar bajo el agua.- dijo Susan mientras abrazaba al chico. Y agregó sombríamente. -Espero que sirva.-
Finalmente, el grupo se sentó en una de las tribunas para observar como se desarrollaba la prueba. Ron estaba bastante nervioso, después de todo, John no era Harry. Junto a él Susan y Justin hablaban entre si mientras disfrutaban de la mutua cercanía. Su hermana y Harry estaban delante, un escalón más abajo. Su amigo estaba bastante nervioso, pero Ginny estaba junto a él.
-Todo saldrá bien.- dijo Hermione esbozando una sonrisa.
La chica estaba sentada junto a él y parecía algo incómoda.
-Eso espero.- dijo Ron pero no pudo agregar nada más ya que en ese momento Ludo Bagman comenzó a anunciar el comienzo de la segunda prueba.
Ron nunca había visto lo que había sucedido antes de la prueba. Estaba inconciente debajo del lago. Al menos agradecía que Hermione no hubiera resultado elegida como la rehén de Krum.
Finalmente Ludo dio inicio a la prueba y los cuatro campeones se sumergieron en el lago. John fue uno de los que más tardo en meterse bajo el agua pero, finalmente, lo hizo, dando un impulso con sus membranosas aletas.
Ron debía reconocer que no había demasiado para ver y si bastante para esperar.
Los minutos fueron pasando y después de una hora vieron salir a Fleur, pareciendo algo herida pero intentando por todos los medios regresar al agua. Madame Maxime la sujetaba fuertemente mientras intentaba hablar con ella.
Pocos minutos después apareció Cedric. Para la alegría de la casa de Hufflepuff trayendo consigo, al igual que en el mundo de origen de Ron a Cho Chang.
-Vamos John salva a Violet.- susurró Susan junto al pelirrojo pareciendo muy preocupada. Justin la estrujó con su brazo para reconfortarla.
El siguiente en salir fue Viktor Krum. Traía con el a una niña de cabello oscuro bastante parecida a él.
-Debe ser su hermana.- dijo Hermione.
Pasaron una buena cantidad de minutos y John no aparecía. Los nervios del grupo se fueron incrementando al punto que nadie se atrevía a hablar. Había pasado más de una hora, lo que significaba que las algas habían dejado de actuar. Finalmente vieron aparecen de entre las negras aguas del lago una cabeza. Era Violet Potter, podían ver su cabello color azabache aplastado por el agua y sus anteojos redondeados sobre sus ojos resaltando sobre su blanco rostro.
-¡Es Violet!- dijo Harry saltando de su lugar pareciendo muy aliviado.
Sin esperar un segundo más todos se pusieron de pie y comenzaron a correr hacia el muelle. Cuando llegaron vieron que Violet no era la única que el chico había rescatado sino que también llevaba a una niña de cabello plateado que no debería tener más de ocho años.
Ron recordaba perfectamente a Gabrielle la hermana menor de su futura cuñada. La última vez que la había visto había sido cuando había ido visitar a su hermana en Shell Cottage, con su esposo y sus hijos.
Los apresurados pasos del grupo resonaron sobre el entablado del mojado muelle; y finalmente llegaron a donde se encontraba John. El chico estaba tosiendo agua y parecía algo pálido.
Junto a él estaba Violet, con su uniforme completamente empapado y temblando ligeramente.
-¿Estás bien Violet?- preguntó John intentando ponerse de pie.
-Estoy bien, John.- dijo la menor de los Potter.
-Gracias Merlín.- susurró el chico dejándose caer nuevamente sobre el muelle pareciendo aliviado.
Pocos segundos después se incorporó nuevamente temblando ligeramente a causa del frío. Harry se había arrodillado junto a su hermana y se aseguraba que estuviera bien. A su lado Ginny apretó suavemente el hombro de su novio en señal de apoyo. Ron parecía satisfecho, Hermione aliviada y Susan, apoyaba su espalada contra el pecho de Justin y tomaba su mano mientras observaba a la niña con una sonrisa.
En ese momento vio como una figura femenina se abría paso a través de sus amigos. Era una chica rubia, de Gryffindor que John reconoció perfectamente. Era Lavender Brown.
-¡John!- dijo la chica arrodillándose junto a él y atrapándolo en un aplastante abrazo.-¿Estás bien? ¿Estás herido?-
-Estoy bien…- dijo John simplemente.
-Cuando tardaste en subir.- dijo Lavender entre lagrimas -Pensé que…-
Y sin agregar nada más abrazó nuevamente al niño que vivió. En ese momento apareció la enfermera con unas gruesas frazadas con las que envolvió a la rehén y al campeón.
-Ustedes dos se quedan.- dijo Madame Pomfrey señalando a John y a Violet. -El resto se van.- agregó con un tono que no dejaba lugar a replicas.
-Esperare al pie del muelle.- dijo Lavender sonando un poco decepcionada.
El resto del grupo comenzó a dirigirse hacia las gradas sintiéndose bastante aliviados. El sol brillaba delante de ellos y alegraba el momento.
-Paso la segunda prueba.- dijo Ron satisfecho. John había resuelto las cosas..
-Ahora solo queda la tercera.- agregó Harry junto a él mientras pasaba su brazo sobre los hombros de Ginny.
-Ya veremos con que se aparecen.- dijo Hermione cruzándose de brazos.
-Pueden ser creativos, nos hemos dado cuenta de eso.- dijo Susan mientras pasaba por brazo por detrás de la espalda de Justin.
-Pero no debemos olvidarnos de lo más importante.- continuó Susan. -Que es…-
-Quien metió a John en el torneo.- completó Harry.
En ese momento una nube avanzó desde el oeste y cubrió el agradable sol de invierno del que había disfrutado mientras salían del muelle. Recordándoles que todo podía ser más oscuro aún.
oooOooOooo
Hola Gente!
Acá les dejo un nuevo capitulo de Un Extraño Lugar. Como pueden ver he retomado las pruebas del torneo y estamos avanzando hacia el final del cuarto año. Sé que no he respondido ningún comentario, desde la publicación del anterior capitulo. Pero prometo hacerlo, pronto.
Espero que les haya gustado.
Saluditos
Salva
