CAPITULO 53 TU Y YO...JUNTOS

¿Que así...no podía?

Vale, lo entendí. Mi cuerpo en estos momentos distaba mucho de ser lo que era. Esta bien, no le atraía, punto. Tapé mi cuerpo todo lo que pude con la camisola y me senté en la cama. Edward me miraba confundido.

- ¿Qué pasa, Bella?

- Edward, te entiendo, entiendo que yo ahora no te resulte atractiva. De verdad no pasa nada. Mi cuerpo ahora no es atrayente, lo se. Entiendo que no te guste lo que ves – el sonrió ante mi verborrea.

Perfecto. Me sentía frustrada, como una foca y encima excitada hasta más no poder y él lo único que hacía era sonreir. ¿Se estaba riendo de mi o qué? Le miré con una ceja alzada.

- Bella, dame tu mano.

- ¿Perdón? - ¿ahora qué quería?

- Trae – me cogió una mano y la metió por su pantalón y por su ropa interior. Jadeé. Estaba excitado. Bastante. Mucho – ¿Todavía crees que no me gusta lo que veo? - preguntó de forma sensual.

- Pero...

- Bella, me refería a que, llegado el momento – alzó sus cejas – creo que deberías ponerte arriba, ya me entiendes – sonrió y yo hice lo mismo – no quiero hacerte daño. No quiero haceros daño – dijo tocando piel con piel mi tripa.

- Nunca me harías daño – susurré.

Me besó de nuevo y yo empecé a desabrochar su pantalón y él con la mano buena me quitó los leggins que llevaba. Ambos nos encontrábamos en ropa interior. Se inclinó hacia mi para seguir besandome, siempre sin apretarse mucho contra mi cuerpo, con cuidado. Bajó sus labios a mis pechos, le vi las intenciones, así que me adelanté y me quité el sujetador. Rápidamente agachó su cabeza para besar mis pechos desnudos. Sus labios eran como miel contra mi piel. Más dulces y cuidadosos que nunca. Noté contra mi pierna su excitación y un gemido bajo se escapó de mis labios. Se separó un poco de mí y me sonrió. Bajó su cabeza hasta mi tripa.

- Peque – dijo hablando a mi ombligo – Mamá y papá vamos a hacer cosas de mayores – me miró y subió una ceja, no pude evitar sonreir como una boba. ¿Había dicho mamá y papá? - Así que portate bien y no mires – me reí sonoramente – Eh...y tampoco escuches – y me besó el ombligo.

Nos miramos durante unos segundos, era la primera vez que hablaba de nuestro hijo. Nuestro. Eso me llenó de felicidad. Lenta y tortuosamente me quitó las bragas y quedé expuesta a él. Acarició suavemente mi intimidad, se me escapó otro gemido.

- Edward – dije con voz ronca.

No aguanté más y le quité su ropa interior. Necesitaba sentirle para comprobar que no estaba soñando, que era real.

Con la mano buena nos giró a ambos y quedé encima de él. Observé su torso y pude ver con claridad la pequeña cicatriz de la operación. Me agaché a besarla y él volvió a acariciar mi vientre, podría estar siempre así.

Moví un poco las caderas en busca de roce y lo encontré. Estábamos más que preparados.

- Bella, si sigues así no voy a durar mucho...llevo demasiado tiempo sin esto y...

- ¿No has estado con nadie? - pregunté en un susurro.

- Imposible, Bella...tu eres la única...

Le besé con toda la ternura que pude reunir. Alcé un poco las caderas con ayuda de su mano libre y poco a poco me dejé caer sobre él. Notaba como centímetro a centímetro se introducía en mí. Delicioso y suave. Ambos nos miramos y permanecimos así unos segundos. Empecé a moverme con una agilidad que no creía posible en mi estado. Los jadeos no tardaron en salir de nuestros labios y el sudor cubrió en seguida nuestros cuerpos. Edward me cogió con un poco más de fuerza las caderas ayudandome en los movimientos. No tardaríamos mucho en acabar, los dos parecíamos necesitados.

- Bella...- jadeó – Dios...

Metió una mano entre nuestros cuerpos y acarició mi parte sensible. Ese fue el detonante para mi porque dos segundos después noté como mi cuerpo se contraía contra él y un fuerte gemido se escapaba de mi boca. Edward se encontraba en el mismo estado que yo. Teníamos la respiración entrecortada, nuestras mejillas sonrosadas y los labios hinchados. Subió su cara para alcanzar mis labios mientras permanecíamos aún unidos. Le abracé fuertemente.

- Amor – wow, me encantaba que me llamara así – Túmbate un poco, descansa.

A regañadientes me separé de él y me tumbé a su lado cara a cara. Pasó una mano por mi cintura y me atrajo hacia él.

- ¿Qué tal? ¿Estás bien? - preguntó mientras me acariciaba la mejilla.

- Sí – reí – más que bien, diría yo – él también se rió –¿ Y tu? ¿Te duele la mano?

- Para nada, amor, ahora de lo último que me acuerdo es de mi mano. ¿Por qué no intentas descansar un poco? Yo estoy contigo.

Me acurruqué contra su pecho y aspiré su aroma mientras él tarareaba la canción que un día compuso para mi. Caí rápidamente en un profundo sueño.

Wow, ese había sido un sueño increíble. Soñé que Edward venía a verme anoche y...oh, ¿y esta mano? Una mano que no era la mía me tenía fijamente sujeta por el vientre. Miré hacia abajo y...estaba desnuda.

- Buenos días, amor – dijo Edward besandome la cabeza. ¿No ha sido un sueño?

- O sea, que no ha sido un sueño, ¿no? - Pregunté pegandome más aún mi espalda en su pecho.

- Vaya...no sabía que tenías ese tipo de sueños conmigo – bromeó.

- ¡Edward! - le regañé y él sonrió sonoramente.

- Me sorprende que no te hayas despertado, es increíble como se puede mover tanto el peque.

- ¿Sí? ¿Se ha movido mucho? Realmente no me he enterado, esta ha sido una de las pocas noches que he dormido del tirón.

- Mmmm, yo también he dormido muy bien...¿ahora podría dar un beso a mi hermosa novia? - ¿eh? Me giré para encararle. Sonreía, pero se podía ver cierto temor en su mirada. Tenía miedo de que le rechazara...

- ¿Novia?

- Sí, ¿no? Novia y futura madre de mi hijo – sonrió - Dime que si, por favor - susurró.

- Claro, claro que si.

Me levanté un poco para besarle y al tocar su pecho contra mi piel fue cuando me di cuenta de que no me cubría nada, dejando expuestos mis pechos y parte de mi vientre. Me tapé ipso facto. Anoche todo estaba más oscuro...

- ¿Por qué te tapas?

- Edward...estoy un poco...enorme...por todos lados.

- ¿Estás loca? Tu cuerpo sigue igual que antes, quitando lo obvio – señaló mi tripa – Por lo demás estás perfecta, además...estás más...voluptuosa – deslizó la sábana y miró mis pechos – ¿Ves? Perfecto.

- Edward – me sonrojé – No...me digas esas cosas...

- ¿Por qué? - sonrió.

- Porque...porque...- qué calor – voy a ducharme.

Me levanté de la cama y me envolví con la sábana para ir al baño, necesitaba una ducha para despejarme, en todos los sentidos. Pero Edward decidió jugarse la gracia y tirar de la sábana para dejarme desnuda. ¿Quieres jugar? Pues no le di la opción . Seguí caminando como si no hubiera pasado nada.

Me metí debajo de la ducha y dejé que el agua caliente me despejara. Iba a coger mi champú de fresas cuando Edward interceptó mi mano. Estaba detrás de mí y, evidentemente, desnudo.

- ¿Me dejas a mi? - preguntó cogiendo mi champú.

- No deberías quitarte la muñequera, Edward – dije mirando su mano.

- Será sólo un momento. Relájate – me susurró al oído.

Empezó a masajearme con el champú, sus manos eran una delicia. Perfectas. Cogió el grifo de la ducha y me aclaró con cuidado el pelo, asegurándose de no dejar espuma.

Luego tomó el gel y comenzó a bañarme, ni que decir que me encontraba en el cielo. Empezó inocentemente por los brazos, subió hasta los hombros y bajó hasta mis pechos. No pude evitar gemir, me estaba matando. Volvió a coger un poco de gel y pasó sus enjabonadas manos por mi tripa bajando hasta mi intimidad, donde masajeó lentamente. Tuve que agarrarme a su brazo bueno para no caerme, esto era una locura. Aclaró todo mi cuerpo y me miró sonriéndome, después atacó mis labios. Era tan excitante verle bajo el agua. Su pelo le caía sobre la frente de una manera puramente sensual y sus labios mojados...una tortura. Dejó mis labios hasta bajar a mis pechos, donde hizo lo que quiso con ellos. Los besó, lamió, mordió...Podía notar su excitación contra mi cuerpo. Maravilloso.

Lo que hizo a continuación me dejó sin palabras, se arrodilló delante de mi y pasó mi pierna derecha sobre su hombro. No. No va a hacerlo, ¿verdad? Noté su lengua. Oh sí, lo ha hecho. Me agarró del trasero y siguió haciendome maravillas con la boca mientras el agua nos caía por encima. Su lengua era dulce y experta, sabía exactamente donde tocar. Noté que introducía un dedo en mi a la vez que trabajaba su lengua. No podía reprimir los grititos que salían de mi boca, no se si es que yo estaba más sensible que nunca o era el haber estado tanto tiempo sin el.

Mis manos se aferraron fuertemente a su pelo, temía caer, ya que mis piernas me estaban abandonando, pero Edward nunca dejaría que pasase eso. No podía más.

- Edward – susurré.

Él alzó la vista por un momento y me miró sin moverse de su posición. Todo era tan erótico, sonrió y siguió torturandome.

Gemí sonoramente y noté que mi cuerpo se liberaba. Edward también gimió. Lentamente subió hasta mi cara, me tomó entre sus manos y me besó. Quise devolverle el favor y le toqué, pero su excitación había desaparecido. Le miré confundida.

- Amor...demasiado tiempo sin ti...no...lo he podido evitar...- acercó sus labios a mi oreja – tus jadeos y tu sabor han me han llevado al cielo.

Oh. Me quedé sin habla. ¿Quería decir que yo le había provocado su orgasmo sin hacerle nada? Mis jadeos y mi...¿sabor? Me sonrojé y él no pudo evitar reirse. Cerró el grifo del agua y me ayudó a salir de la ducha. Se puso una toalla tapándose de cintura para abajo, cogió otra toalla y empezó a secarme con cuidado. Cuando acabó y besó mi vientre una sonrisa boba se instaló en mi cara.

De acuerdo, ahora venía lo serio. Teníamos que hablar. Estabamos los dos dos ya vestidos y sentados en el sofá de mi mini piso. Ambos teníamos una taza caliente entre las manos y nos mirábamos en silencio a los ojos.

- Bella – rompió el silencio – Yo...quiero estar contigo – sonreí automáticamente.

- Y yo contigo – le acaricié la mano – Aunque tienes razón – me miró confundido – Quizás debería patearte el culo por creerte a esa...

- Lo siento mucho, Bella – dijo cortando el insulto que tenía en la punta de la lengua para Tanya – Se que no voy a vivir vidas suficientes para rogar por tu perdón...pero por favor...amor, vuelve a Forks, por favor. No quiero estar separado de vosotros.

- Edward...a mi...me gustaría volver...pero...aquí pago poco de alquiler, no creo que encontrara nada parecido en Forks...además mi padre...

- Bella, ven a vivir conmigo – soltó de repente. ¿Como?

- E...Edward...¿como...quieres que vaya a vivir contigo? ¿A...tu casa?

- Obvio – dejé mi taza en la mesita.

- Edward, no puedo abusar de la generosidad de tus padres...simplemente, no puedo.

- Cariño, estás sin trabajo, ¿cuanto tiempo vas a poder mantener este alquiler? - iba a hablar pero me cortó – Y aunque lo tuvieras no te permitiría que trabajases con el embarazo tan avanzado, me niego.

- Edward, he trabajado durante todos estos meses y no me ha pasado nada.

- Lo se, pero si está en mi mano no lo harás. Tengo unos ahorros de la herencia de mis abuelos, mis hermanos y yo lo tenemos, con eso podríamos tirar durante algún tiempo, hasta que me recupere del todo. Después buscaré trabajo y...- le corté de inmediato.

- Pero Edward, tu irás a la universidad...faltan pocas semanas y...

- No, amor, este año no iré – ¿como? - Quiero estar a tu lado todo el tiempo que sea posible...además no estoy recuperado aún...un año sabático no nos vendrá mal – sonrió.

- Edward...deberías empezar la universidad, yo voy a estar bien...

- No – me cortó de nuevo – Además quiero ir contigo.

- ¿De qué estas hablando? Yo no puedo ir a la universidad, ¿y nuestro bebe?

- De eso ya nos ocuparemos más tarde, cuando llegue la hora. Ahora, ¿aceptarás venir a vivir conmigo? Mis padres están encantados.

¿Sabían los padres de Edward que su hijo iba a pedirme que me fuera a vivir con ellos? Edward tenía razón, no podría mantener mi mini piso durante mucho tiempo y con todo lo que me quedaba por comprar...

- Si me voy a vivir con vosotros – sonrió – quiero ser de ayuda en la casa. Quiero aportar mi granito de arena, ¿de acuerdo?

- De acuerdo.

Y se lanzó a mis labios para besarme con pasión. No se cuanto tiempo estuvimos así, pero cuando nos separamos ambos estábamos jadeando y con una sonrisa boba en el rostro.

- Vamos – jadeó – a decirselo a todos.

- Vale.

Fuimos en mi audi hasta Forks, Edward estaba de los nervios porque tuve que conducir yo, ¿cuando le entrará en la cabeza que estoy embarazada y no enferma? Cuando llegamos a su casa estaban todos reunidos.

- Qué pasa, campeón, ¿dormiste bien anoche? - bromeó Emmet. Y delante de sus padres.

- Emmet – le regañó mi novio.

- ¿Eso qué quiere decir? - miró exahustivamente la cara de Edward y este sonrió, no lo pudo evitar – ¡Sí! El pequeño Eddie anoche tuvo diversión de la buena! - estaba roja como un tomate – ¡Y Bella lo confirma!

- Emmet, deja ya a los chicos – le reprendió Esme – ¿Bella como estás cielo?

- ¿Como va a estar después del meneo de anoche? Eres un pervertido, Edward, en su estado – me señaló.

- Emmet – le miró Esme de manera reprobatoria.

- Perdón, perdón.

- ¿Como estás, hija? - volvió a preguntarme.

- Bien, muy bien – le sonreí.

- Mamá, hemos venido a deciros a todos que Bella acepta vivir con nosotros.

- Todos aplaudieron alegres. Ahora sí me sentía bien realmente.

- Bueno, chicos, creo que tendremos que ir a por las cosas de Bella – dijo Carlisle.

- ¿Por qué no vamos mañana y lo hacemos entre todos? - preguntó Jasper – Emmet y Rosalie que lleven el Jeep, Alice y yo en el Porsche y Bella y Edward con su coche. Creo que en un viaje lo podemos hacer.

- Sí, de todos modos no tengo muchas cosas – dije.

- Tenemos que traer tu ropa y la del bebé y...creo que la cama también – dijo Alice – digo yo que necesitareis una cama extra grande para vosotros y la que yo compré para Bella es muy cómoda, ¿verdad Edward? - bromeó.

- Oh, sí – todos reímos – Vale, pues mañana haremos la mudanza, ¿hoy te quedas con nosotros a dormir? - puso cara de perrito abandonado y no pude resistirme.

- Vale.

Los chicos y mis suegros se miraron entre sí y luego a Edward y a mi. ¿Qué pasa ahora? Todos sonreían. Edward asintió con la cabeza aún sonriendo.

- ¿Qué pasa? – pregunté.

- Tenemos que enseñarte algo, cielo – dijo Esme.

Me hicieron subir hasta el tercer piso, eso sí, con Edward a mi lado cogiendome de la mano. Nos paramos en la habitación de al lado de la de Edward. Cuando la puerta se abrió me quedé sin palabras.

Era la habitación de mi bebe, bueno, de nuestro bebé. Era casi tan grande como la de Edward y estaba pintada en un precioso tono azul cielo con ovejitas pintadas por las paredes. Los muebles eran de madera blanca y había una mecedora al lado de la ventana. Un montón de peluches adornaban la sala. El cambiador se encontraba al lado de la cómoda y el armario era más grande que el mío. Todo era perfecto, pero faltaba algo, de echo lo esencial. Edward lo notó.

- La cuna la traeremos mañana de tu casa – me susurró.

Me di la vuelta y pude ver que nos habían dejado solos.

- ¿Qué te parece? - me preguntó con una sonrisa.

- ¿Tan seguro estabas de que aceptaría venir a vivir contigo? - pude ver cierto sonrojo en sus mejillas que me hizo sonreir - Es...simplemente perfecto, no se como agradecerlo...no se si puedo aceptarlo...

¿Qué? Nada de eso, amor, todo esto lo hemos echo entre todos, los chicos han aportado su granito de arena para conseguir la habitación más perfecta de todas...Ayer...cuando fui a tu casa – no pude evitar sonreir, él hizo lo mismo – Veníamos del centro comercial, por eso los chicos no fueron a verte, iban cargados. Ya sabes...Alice – me reí en alto.

Suspiré y me paseé por la habitación. Me encantaba. Tenía tantas ganas de ver a mi bebé...Noté cómo Edward me abrazaba por la espalda y ponía las manos sobre mi tripa. Yo puse mis manos sobre las suyas.

- Bueno, Edward, ¿te gusta?

- ¿Qué? Claro que...- no le dejé terminar.

- Schhh, no era a ti, era al peque.

Se quedó callado. Me giré para mirar su cara y lo que me encontré fue con la sonrisa más grande que jamás vi.

- ¿L...le...le vas a llamar Edward?

- Sí, claro. En cuanto me enteré de que era niño. ¿Qué pasa? ¿No te gusta?

- Me...encanta, me encanta que le quieras llamar Edward.

Acortó la distancia y me besó, al principio con calma y luego con más pasión. Enterré mis manos en los cabellos de su nuca para acercarle más a mi. Él bajó sus manos de mi espalda a mi trasero. Iba a meter las manos por debajo de su camisa cuando la puerta se abrió de golpe.

- ¡Joder, chicos, sois unos pervertidos! ¡Iros a vuestra habitación, marranos! En el cuarto de vuestro hijo...- negó con la cabeza mientras escondía una sonrisa.

- Emmet, ¿nunca te han dicho que eres muy inoportuno? - preguntó Edward divertido, ¿por qué siempre nos pillaban?

- ¿Y vosotros nunca habeis oído hablar oir de adicción al sexo? - me cara se sonrojó fuertemente y Emmet se rió.

- Emmet...

- Venga, Edward, desde que volveis a estar juntos no os habeis despegado...¡pareceis perros, todo el día enganchados!

Se escapó de la habitación antes de que alguno de los dos le lanzaramos algo a la cabeza...Medio minuto después oímos un manotazo seguido por un grito de Rosalie. Mi novio y yo nos reímos a carcajadas. Todo volvía a ser como antes...o al menos lo estábamos intentando.


Oooohhh, ¡están juntos de nuevo! ¿Qué os ha parecido? Edward vuelve a ser el tierno de siempre...

Muchisimas gracias por vuestros comentarios

Mimabells: muchas gracias! Que pases una feliz Navidad, besos! Cris Cullen Black: el pobre tenía miedo, jeje. Pronto sabremos de Charlie, un beso! CaroBereCullen: jeje, si...de momento vamos a dejar las amenazas de Edward, parece que lo está intentado arreglar, jeje. Un beso! Alimago: mmm, los dos tenían ganas de estar juntos, ya era hora, jeje! Un saludo! Cla aw HPTFMA: muchas gracias! Aceptó a irse con él! Si es que no les podía tener más tiempo separados...Un beso! PRISGPE: jeje, el pobre tenía miedo de hacerla daño...al final mira como han acabado, jeje. Un beso! Giselle Cullen: ya están juntos! aunque aún quedan sorpresitas ;) Un beso! Gemivi: muchas gracias! jejeje, la idea de la camiseta es buena, jeje. Un abrazo! Iga Emo 12-L: muchas gracias! Al final hubo entretenimiento, jeje. Un beso! FlorVillu: Bella le perdonó y por todo lo alto, jeje! Un besote! Kathy1000: jejeje, al final tuvieron su noche de amor! Este capitulo ha traido sólo buenas noticias, espero que te haya gustado, jeje. Un beso! FerHdePattinson: mejor la opción de atarlo, ¿no? :p Un beso! ISelaCUllen: gracias! La verdad es que siempre intento cumplir con los días de actualización, espero seguir poder haciendolo ;) Un abrazo! Janalez: jeje, al final tuvieron su noche de pasión! Un beso! Yolabertay: ya era hora, jeje! Un saludo! Lauriss18: por fin están juntos, por fín podrán ser felices, jeje! Un beso! Tata XOXO: Edward estuvo muuuy tierno...aunque se le quitó el miedo y pudieron estar juntos, jeje. Un besote! Flowers19: lo primero, felicidades a tu peque! Y lo segundo, me alegro mucho que este fic te haya hecho sentir todas esas emociones, de verdad. Un besote! AnaisDifi: a Edward se lo perdonamos, jeje! Un beso! Bydanny: muchas gracias, espero que te guste, un saludo!

Muchisimas gracias por seguir leyendo. Chicas, tendría que actualizar el sábado, pero como es Nochebuena, estaré poniendome ciega cenando con la familia, jeje. Así que actualizaré el domingo, me retraso...pero os prometo que el domingo subo el próximo capitulo. ¡Feliz Navidad! Un besote.


EN EL PRÓXIMO CAPITULO

- Tu cara me asusta, papá – le dije mientras me sentaba frente a su escritorio - ¿Pasa algo?

- En verdad...si. Es sobre Tanya – se me revolvieron las tripas al escuchar ese nombre – Como te comenté, sus padres la trasladaron a un hospital de Seattle para intentar hacer algo con su cara...Ha perdido la visión de un ojo por completo y no saben si recuperará algo de visión del otro...Los cristales se le incrustaron en la retina. No pueden hacer nada con eso, está completamente dañada – Tanya ciega...- Y su cara...bueno, aún haciendo cirugía plástica ha quedado marcada de por vida...

- La verdad es que no me interesa lo que la pase y...

- Ya se ha fijado la fecha del juicio - noté que perdía el color de mi cara...