Capítulo 55: La Madre Cascarón
Mordin se encontraba sentado mientras veía las noticias que mostraban la devastación que había descendido sobre los Batarianos. Le dejaba un gusto amargo en la boca mientras veía al joven Krogan llamado Grunt sentado frente a él, quien se limitaba a meramente permanecer sentado y mirar al suelo, al parecer sin razón alguna.
Entonces Mordin miró mientras una hembra Turiana, a la que Mordin siempre veía con una curiosa cola y una extraña cantidad de dedos caminar de una masa carnuda que crecía de la pared detrás del Krogan.
La Turiana vio a la pantalla de igual forma antes de darse la vuelta para mirar a Mordin.
"Hemos compilado todo lo que podíamos sobre los Hijos de Saleon. Los Geth están trabajando en algunos datos para dártelos. Si no te logramos meter en la Estación Gorath, entonces esta idea podría irse al diablo" dijo la Turiana.
Mordin solo entendía parcialmente. El tono era peculiar, extraño considerando el incidente que se veía en pantalla.
"¿Qué sucedió en Khar'Shan?"
"Estamos investigando. Aun no tenemos nada realmente, pero los Hijos de Saleon podrían estar involucrados. Si es así, es altamente probable que los Segadores llegaran a ellos antes que nosotros".
Mordin soltó un quejido mientras veía de vuelta al Krogan, que parecía fenomenalmente aburrido con los eventos.
Mordin cerró los ojos e inspiró con profundidad.
Algo malo estaba sucediendo.
Liara bajó su Omni-Herramienta mientras veía la grabación que Morinth y Samara observaban. Se había estado reproduciendo desde que abordaron la nave. El video ya se estaba volviendo un fenómeno viral. Edificios colapsando, gente ahogándose y ardiendo y quién sabe qué más.
Morinth se sentaba en calma, aunque estaba peculiarmente callada, y Samara se encontraba prácticamente en el mismo bote. Sin embargo, su capitana residente estaba ligeramente más afectada.
"¿Cómo demonios sucedió la colisión de un asteroide, especialmente uno así de grande"
La capitana Wasea era una miembro de Eclipse, quien al parecer trabajaba a menudo con Morinth.
Morinth se encogió de hombros.
"Apesta a sabotaje, es eso o alguien la jodió a lo grande" dijo Morinth.
La capitana asintió ligeramente antes de tomar una tableta situada sobre una pequeña caja.
"No puedo ir directo a Omega, tengo algunas paradas. Sugiero que te pongas cómoda, Morinth, vas a estar aquí un buen rato".
Morinth asintió antes de despedirse de Wasea, sus ojos aun pegados en la pantalla que actualizaban constantemente el daño siendo hecho a Khar'Shan.
Selin Na'kyr vio su Omni-Herramienta. Su Se encontraba rodeado por cientos de individuos, libres y esclavos por igual, quienes trabajaban a toda marcha a su alrededor. A lo lejos, en la distancia, veía mientras cientos de Batarianos se movían y excavaban en los escombros.
Habían sido días desde las charlas del Consejo Batariano. La mayoría de Consejeros se preparaban para la guerra, aunque Selin, junto con un puñado de otros Consejeros, se prestaron de voluntarios para los esfuerzos de salvamento. Sin embargo, Selin sabía que no estaba hecho para el trabajo sucio de buscar en los escombros, aunque era más que capaz de manejar la logística en los esfuerzos de ayuda.
Mientras trabajaba, encontró que era difícil mirar al horizonte, donde una vez se habían encontrados altos edificios y rascacielos. Cada pequeña mirada era como una puñalada en el corazón y hacía sus mejores esfuerzos para desviar los ojos y enfocarse en documentar y enviar escuadrones de voluntarios y trabajadores civiles.
Estaba concentrado en su par, el Consejero Dakira Brorcomon, quien trabajaba igual que el propio Selin, solo que su reacción era mucho más notable. Había una mirada muerte en su rostro mientras trabajaba, como un hombre roto. Selin notó que Dakira se apretaba las manos de vez en cuando. Se habían tornado de un color oscuro y tenía la carne viva. Selin frunció el ceño un momento mientras volvía la vista al conjunto de sus documentos y archivos, haciendo todo lo que podía para enfocarse en ellos.
No dijo nada, al igual que Dakira. Nadie se encontraba de humor para hablar y habían asuntos de demasiada presión a los cuales atender.
Ka'hairal Balak se encontraba en la estación Orbital Ojo de Syn'dah, mirando por la ventana hacia el planeta. Se veía igual que siempre desde tan arriba, pero sabía cómo era las cosas en realidad.
Miró por unos segundos más, antes de volver la mirada hacia las naves amasadas. Nunca antes se había dado una reunión como esta. Muchas naves que Balak reconocía como las naves 'pirata' quienes llevaban a cabo muchas adquisiciones de esclavos. Naves que nunca habían estado en el sistema solar donde residía la cuna Batariana. Cientos si no es que miles de flotas se preparaban y, en la distancia, muchos cientos de fábricas orbitales construían más.
Entonces Balak escuchó las puertas abrirse y una cara familiar entró a la habitación. Era el hombre que lo había convocado aquí.
Jath'Amon era alto para ser Batariano, así como un poco obeso, pero Balak conocía muy bien a su viejo amigo. Jath'Amon amaba a su gente, más que nadie que conociera Balak e incluso si el hombre nunca había sostenido un arma, Balak sabía que podía confiar en él más que en nadie.
"Es bueno verte, viejo amigo, especialmente en estos tiempos turbulentos" dijo Jath'Amon.
Balak asintió mientras veía a Jath'Amon caminar lentamente hacia su asiento donde dio un gruñido mientras tomaba asiento.
"Eres demasiado viejo para la política" dijo Balak mientras tomaba su asiento al frente de Amon.
"No es tiempo para hacer bromas".
"Siempre he considerado que la tragedia es el momento oportuno para ser honesto. La risa y las cosas buenas serán raras en los días venideros... escuché de la decisión del Consejo, iremos a la guerra contra la Ciudadela" dijo Balak.
No era una pregunta, era la declaración de un hecho. Jath'Amon asintió.
"Lo haremos y he nominado tu nombre para una promoción. Si todo va bien, liderarás a las flotas como un almirante".
"Estaría honrado".
"Como deberías" dijo Jath'Amon jovialmente mientras reía ligeramente, antes de que su rostro adquiriera una expresión severa.
"Sé que son tiempos turbulentos, pero tengo otra razón por la que pedí que vinieras".
"Me lo imaginaba, claro que no esperaba la promoción, pero pensaría que eso podría ser cubierto en el mensaje que me enviaste y que no necesitaría estar presente".
"Sí, dicha sea la verdad, la moral está baja. Te has forjado un nombre a través de los años. Sé que no es algo que quieras, Balak, pero esperaba que tu presencia sirviera como una ayuda a la mejora de la moral de los hombres".
"Hay otros lugares donde mi tiempo sería mejor utilizado. Aunque..." dijo Balak mientras su mirada se volvía hacia la ventana. Sus ojos fijándose en Khar'Shan. "Creo que me puedo quedar, probablemente pueda poner a algunos de tus hombres en forma".
Jath'Amon suspiró mientras se hundía en su asiento. Tenía cerrados los ojos mientras alzó una mano regordeta para restregarse los cansados ojos.
Por un momento, Balak vio a su amigo más viejo que nunca. No dijo nada mientras Jath'Amon se recuperaba.
"La guerra vendrá. No hoy y quizás no mañana, pero vendrá. Y será rápida.
Golpearemos sin advertencia, justo como ellos lo hicieron con nosotros".
Balak asintió. La verdad es que no estaba seguro si era algo que hubiera hecho el Consejo de la Ciudadela, pero no podía pensar en nadie más con la capacidad para hacer algo como esto.
"Es lo justo" dijo Balak.
Jath'Amon miró a Balak.
"Tu tono te traiciona, Balak. Habla libremente, estás entre amigos".
Balak desvió la mirada de los ojos de Amon, mientras pensaba con mucho cuidado sus siguientes palabras.
"Esta tragedia... la guerra solo la haría peor. Este debería ser un tiempo para guardar luto".
"Quizás..." concordó Amon. "Personalmente, sin embargo, creo que nos han dado un golpe como ningún otro. No podemos dejarlo pasar. Esta tragedia encenderá nuestro fuego. Un soldado le dispara a un enemigo cuando se le ordena, pero cuando de verdad lo odia, peleará con más fuerza. Mucho más duro que como lo haría de otra forma. Sin corazón como algunos dirían, pero esta tragedia es una fuente de odio tan buena como cualquier otra. La Ciudadela no son una bola de debiluchos y necesitamos que nuestros hombres combatan con todas sus fuerzas".
"No digo que no deberíamos vengarnos, solo siento que puede ser demasiado pronto. He combatido muchas veces, Amon, y la ira y el odio pueden ser una espada de doble filo. Los hombres podrán pelear más duro, pero un hombre con una cabeza clara peleará con más inteligencia. Preferiría un soldado con una cabeza clara a uno con locura cualquier día de la semana".
Amon hizo un sonido mientras se rascaba la barbilla.
"Veo tu punto , viejo amigo, pero el Alto Consejo ha hablado. Haremos lo que hemos hecho toda nuestra historia y obedeceremos su decreto, nos guste o no".
Balak !br0ken! Sus ojos cayeron una vez más mientras se levantaba con cuidado de su silla. Balak también se puso de pie y Amon lo vio con curiosidad.
"Creo que vigilaré el progreso y hablaré con los capitanes. Si seré almirante, me gustaría conocer a los hombres lo mejor que puedo para trabajar con ellos de la mejor de las formas".
"Siéntete libre de hacerlo, viejo amigo. Si necesitas hablar, me encontraré aquí. Tengo mucho trabajo que hacer, pero puedo posponerlo para hablar una vez más si es que lo necesitamos".
Balak asintió mientras dejaba la habitación. Jath'Amon miró por la ventana, su mente inundada con recuerdos y nostalgia.
No sabía que la guerra vendría mucho antes de lo que esperaba, pero no sería contra la Ciudadela.
El Pulmón Extractor se inflaba y desinflaba mientras dispersaba la energía de las ventilas hidrotérmicas a través de una serie de largas venas y sacos a través de sus siempre crecientes órganos. Cardúmenes de Peces Mercurio de varios tamaños se separaban de él periódicamente para nadar en otra dirección con el fin de encontrar a los Hijos de Saleon y lo que lo que fuera que pasó con ellos. Fue durante ese momento que los peces comenzaron a explorar las fosas más profundas de Khar'Shan. Un pequeño cardumen de Peces Mercurio nadó más y más y más profundo, lo más profundo que el planeta tenía que ofrecer.
Parches bioluminiscentes a lo largo de los costados de los Peces Mercurio se activaron mientras sus ojos se alargaron y adaptaron a la baja luminosidad; algas marinas naranjas flotaban en estas profundidades y estos extraños y etéreos crustáceos se arrastraban por el lecho marino. Los peces exploraron el extraño entorno. Esta profunda fosa estaba más cerca a donde había caído el meteorito y si la nave perdida de Eclipse se encontraba dentro del meteoro, entonces sería llevada aquí por las corrientes.
Los pensamientos de la Mente Colmena se tornaron mórbidos mientras imaginaban todo el daño que los Hijos de Saleon llevarían a los Batarianos. Era bastante malo que el meteorito destruyera las ciudades costeras de Khar'Shan.
Se imaginaban que los Batarianos aun vivos serían fusionados y retorcidos en una carne, una bestia parasítica de interminable hambre, similar a lo que el propio Saleon había sufrido cuando Blacklight encontró a sus Hijos por primera vez. Ya no existían, pues habían quemado los laboratorios de Saleon y fueron lanzados a una estrella. Pero ahora, habían pasado semanas desde entonces y no se podía saber que se habría vuelto esta cepa de los Hijos de Saleon desde que les perdieron el rastro. Sin mencionar que todo apuntaba a que las marionetas de los Segadores los habían encontrado primero.
Blacklight asumía que los Segadores odiarían a los Hijos de Saleon tanto como habían odiado a Blacklight y se imaginaban que era posible que los destruyeran y solo los lanzaran en una dirección cualquiera y por casualidad golpearan Khar'Shan.
Pero Blacklight lo dudaba.
'Los Hijos harían una excelente arma en nuestra contra' pensó la Thoriana.
'¿Los Segadores no odiarían la idea de utilizarlos? Esto está mal, su odio es absoluto, las canciones y ecos en los recuerdos de Nazara lo revelan. Deberían odiar a los Hijos de Saleon tanto como nos odian a nosotros' pensó la Reina.
'Técnicamente los Hijos no somos nosotros. Más bien son nuestros bastardos. El Mordred de nuestro Rey Arturo. Los Segadores estarían haciendo lo que Morgana la Fay y van a criarlos para odiarlos tanto como ellos lo hacen. Solo tendrían que llegar a la conclusión de que los Hijos son lo suficientemente distintos para no ser su antítesis. Si hacen eso, entonces podrían pensar que los Hijos de Saleon pueden ser una herramienta muy útil en nuestra contra'.
Puedo imaginar que lleguen a tal conclusión. Sin duda, de haberlo hecho, primero asegurarían que los Hijos estén encadenados a su voluntad, de forma similar a como lo hicieron con los Rachni'.
'Es un terrible pensamiento. Aun cargamos las cicatrices de la amarga nota amarilla. Casi sentimos pena por los Hijos. Casi.'
'Sea como sea, es mejor que asumamos que los Hijos siguen vivos'.
El cardumen de Peces Mercurio se dispersó, explorando el área con tanta minuciosidad como les era posible. Fue durante esa exploración que vieron algo a la distancia, en lo alto de la fosa. Una sombra que pasaba, a muchos, muchos kilómetros de distancia, aunque podían verla con bastante claridad. Tentáculos de kilómetros de largo iban detrás de ella, aunque el cuerpo, si así podía llamársele, era mucho más pequeño. Por los estimados de Blacklight, el cuerpo de esta cosa medía 400 metros de largo. Estaba demasiado lejos para verlo con más claridad, pero su silueta no empataba con ninguna de la vida marina nativa de Khar'Shan.
Los Peces Mercurio comenzaron a nadar, moviéndose tan rápido como les era posible. La sombra crecía y crecía y crecía mientras se acercaban a ella, volviéndose más y más grande. A cada momento se volvía claro que se movía y se movía muy rápido para su tamaño, aunque ni de cerca tan rápido como los peces Mercurio y pronto estos llegarían hasta la cosa, fuera lo que fuera.
Mientras se acercaban, Blacklight notó que sus partes parecían brillar con luz azul, que se extendía en brillantes rayos que se movían por todo su cuerpo como si escaneara sus alrededores, pero algo no cuadraba, no brillaba como lo hacían los organismos bioluminiscentes, y los emplazamientos de la luz eran muy familiares. Podían notar algunos de sus rasgos de la distancia. Lo que fuera, tenía una forma extraña. Mientras se acercaban, se hacía cada vez más claro que algo andaba mal.
El tamaño...
Las luces...
La forma...
Era una nave estelar. La nave de Jona Sederis para ser precisos. La forma era inconfundible.
Ya no había ninguna duda: estos eran los Hijos de Saleon y de alguna forma habían integrado la nave estelar en su biología. La unieron y fusionaron como lo habían hecho con el reactor de los laboratorios de Saleon.
Los motores aun funcionaban y los Peces Mercurio podían ver que el exhaustivo de la nave aun era usado para darle propulsión bajo el agua. Cómo podían hacer esto sin que la nave fuera dañada por el agua marina era algo desconocido, pero ahí estaba, clara como el día. Mientras esta información se hacía clara para Blacklight, algo cambió. Una de las luces que escaneaban los alrededores de la bestia había pasado por encima de los Peces Mercurio por poco más que un instante, antes de congelarse y casi parecía, enfocarse en los Peces Mercurio. Por un momento, nada sucedió y entonces los Hijos de Saleon gritaron.
Era casi como las canciones de las ballenas, pero no era un sonido majestuoso, no había belleza o música, solo un fuerte grito de cacofonía lleno de ira y odio que desgarraba las aguas. Los sensibles órganos de los Peces mercurio fueron sobrecargados de información por el sonido durante unos momentos y se desorientaron, justo antes de que la sombra nadara a velocidades mucho mayores de las que los Peces Mercurio eran capaces. Los motores de la nave estelar se habían encendido y la criatura desapareció en la distancia, volviéndose con rapidez un punto negro antes de que estuviera demasiado lejos para siquiera verla.
Era claro que de alguna forma los Hijos habían visto a los Peces Mercurio y se dio cuenta de que los estaban siguiendo, pero ¿Cómo podían haber determinado que eran parte de Blacklight?
Blacklight calculó la velocidad y trayectoria que había tomado la nave y era claro hacia dónde se dirigía.
De inmediato, la actividad en todo Khar'Shan terminó y la biomasa en todo el lecho marino comenzó a cambiar de forma y a seguir a la bestia. Era claro lo que debía hacer y debían actuar con rapidez.
No era tanta biomasa como les gustaría, pero tendría que bastar.
Y así, las quinientas mil toneladas de biomasa comenzaron a moverse hacia la costa y Blacklight comenzó a ensamblarse.
No estaban seguros de que fueran lo bastante rápidos.
¡ADVERTENCIA! ¡FORMA DE VIDA DE BLACKLIGHT DETECTADA EN KHAR'SHAN!
PROYECTO FUNDICIÓN: ACTIVO.
ACTIVAR PROTOCOLO: BL-404.
Dakira y Selin miraban a varios archivos, la mayoría de búsquedas grupales se encontraban con más y más muerte. Pocos supervivientes fueron encontrados y aquellos encontrados más a menudo que no se encontraban en condiciones críticas. Los números solo se incrementaban más y más mientras las búsquedas proseguían.
"Para mañana si aun hay supervivientes atrapados bajo los escombros, morirán por deshidratación" dijo Selin.
Dakira suspiró mientras se sobaba subconscientemente la palma de la mano.
"Necesitamos más hombres. El progreso es demasiado lento para mi gusto".
"Puede que consiga algo más de gente para ayudar en las búsquedas, pero no a tiempo para hacer ningún bien" dijo Selin.
Ambos permanecieron en silencio una vez más mientras continuaban con su trabajo. Sin embargo, algo comenzó a suceder.
Comenzó cuando los ojos de Dakira se dirigieron a la Ciudad. El sol comenzaba a ponerse y el océano brillaba de color rojo y naranja bajo su luz, pero a la distancia, vieron algo. Solo por un momento una forma oscura emergió del agua antes de volverse a ocultar. Sus ojos se enfocaron en el punto en el que... fuera lo que fuera, había ocupado.
Fue durante un momento, tan rápido que Dakira casi estaría convencido de que lo había imaginado. Entonces lo vio de nuevo. Igual que antes, rompió la superficie del agua antes de volverse a !br0ken!
Selin miró hacia arriba mientras Dakira comenzaba a caminar hacia la ventana.
"¿Qué pasa?" preguntó Selin, pero Dakira se limitó a mirar.
La mirada de Selin fue brevemente a la ciudad y peleó para ignorar la puñalada en el corazón que la vista le propinaba, antes de lograr dirigir su atención hacia el mar.
A primera vista, Selin no vio nada y estaba a punto de volverle a hablar a Dakira, cuando vio lo que Dakira había estado mirando.
Estaba lejos, pero para que pudieran velo a la distancia significaba que debía ser enorme. Los ojos de Selin se achicaron mientras la cosa rompía la superficie del agua por última vez.
Se volvió a sumergir y aunque esperaron, no volvió a la superficie.
¿Lo viste?" preguntó Dakira.
"Sí, pero ¿Qué es?"
"Lo que sea, es grande".
Se enfocaron en el agua de nuevo y notaron que no eran los únicos en haberlo visto. Una multitud considerable miraban hacia el horizonte, donde la cosa se había sumergido.
Algunos de los hombres volvieron a su trabajo mientras el sol finalmente se deslizaba más allá del horizonte, hundiendo el mundo en oscuridad. Se encendieron luces que habían sido colocadas para iluminar y algunas de ellas se movieron para iluminar el mar.
Selin estaba a punto de decir que necesitaban volver a trabajar, cuando vio que Dakira daba un paso hacia atrás. Selin sintió que su corazón se aceleraba mientras seguía con la mirada al punto que observaba Dakira.
En la luz artificial, habían formas que venían del océano, Pequeñas sombras en forma de alfiler emergieron del océano mismo.
"Los muertos... son... ¡son los muertos!" gritó Dakira mientras veía hacia afuera.
Docenas...
Cientos...
Miles...
Millones...
Era difícil decir cuántos era, pero ahí estaban.
Selin solo podía parpadear cuando los gritos comenzaron. Uno de los buscadores, un pequeño grupo que corría por las calles, se movía tan rápido como sus piernas eran capaces de llevarlos mientras gritaban y gritaban y gritaban y gritaban.
Más se unieron a la estampida creciente mientras la mente de Selin se despejaba y salía corriendo por la puerta.
"¡Cálmense! ¡Todos! ¡Mantengan la calma!" gritó Selin en vano mientras las multitudes corrían, muchos gritando para que todos corrieran. Entonces, Selin se congeló.
Cadáveres temblorosos, cadáveres Batarianos cubiertos en dolorosas partes cibernéticas corrían hacia él. Rugían como bestias mientras despedazaban todo a su paso en las calles.
Selin miró mientras algunos se detenían sobre los cadáveres de las víctimas del tsunami y comenzaron a devorarlas. Selin no permaneció quieto sino que se dio la vuelta y se unió a la multitud que corría tan rápido como podía mientras los muertos deformados y tecnorgánicos los invadían.
La horda de caníbales rugió y gritó mientras escalaba las paredes, arrastrándose y saltando como arañas para atrapar a su presa.
Las criaturas se movían sorteando todo obstáculo, deteniéndose solo para alimentarse de los muertos, causando que costras metálicas parecieran crecer por toda su piel. Las costras de metal se comportaban casi como armadura como pronto descubrieron aquellos lo bastante bravos para pelear con ellos, antes de ser prontamente devorados.
Dispersos entre los Batarianos cibernéticos, altos Turianos con prótesis marchaban, disparando a todo lo que hubiera a su vista. Los cíborg Turianos se movían menos como bestias caníbales y más como soldados.
Altas y demacradas Asari no-muertas quien aun llevaban los collares de esclavos se movían y brincaban con ayuda de Bióticos. Sus largas y desencajadas mandíbulas eran forzadas a permanecer abiertas mientras un lamento terrible emanaba de las gargantas de las bestias como si fueran Banshees.
Dakira se unió a la estampida, corriendo mientras su corazón latía con fuerza, incluso cuando cada paso que daba se volvía una tortura por sus cansadas piernas, pero no tropezó y no cayó. Solo corrió de la pesadilla que había salido del mar.
Cardúmenes de Peces Mercurio colisionaron y se unieron mientras hacían una fila hacia la costa. Más biomasa venía en camino, pero tomaría tiempo para que llegara. La cantidad de biomasa que estaba disponible para Blacklight era insuficiente para lo que necesitaban hacer, pero tendría que ser suficiente por el momento.
La bola del tamaño de una ballena nadó con rapidez mientras comenzaba a tomar forma. Estaría superada en número contra lo que iba a combatir. Era tres veces más grande que el colectivo de la biomasa de Khar'Shan, y diez veces el tamaño de la ballena, pero Blacklight se las arreglaría. Continuaron haciendo todo lo que podían para poner sus células a toda marcha para causar que se dividieran de nuevo y de nuevo y de nuevo. Era un proceso lento, pero tendría que bastarles.
La carne se retorció y tomó forma. Ya no era el tiempo para el sigilo y el subterfugio. Si los Batarianos los veían, que así fuera. Blacklight no pondría su discreción por encima de las vidas de la gente aquí.
La ballena lentamente tomó la forma estándar de una Bionave mientras se alargaba y le crecía una sofisticada red Biótica. Más y más Peces Mercurio saltaron desde el mar, tomando la forma apropiada para unirse con la Bionave que aceleraba. Pronto los ojos altamente sofisticados de Blacklight vieron la costa. Miraron la sombra de los Hijos de Saleon bajo las olas, pero en lo que de verdad se enfocaron era en los gritos que eran apenas audibles y provenían de la ciudad.
Los Cascarones estaban inundando la ciudad por miles. Las cosas cambiaron y con la pequeña cantidad de biomasa disponible, solo tenían lo suficiente para hacer una cosa y decidieron atracar en las costas.
La Bionave pasó justo por encima de la sombra de los Hijos de Saleon y de inmediato se dividieron en trozos de biomasa más y más pequeños que comenzaron a tomar forma. Evolucionados planearon hacia las calles mientras unos pocos Infectados aterrizaron en los edificios.
Golpeadores aterrizaron en los restos de los edificios y comenzaron a saltar y morder, a despedazar y desgarrar a cualquier Cascarón al que pudieran ponerle los dientes encima. Sus gruesos caparazones con espinas golpearon a la horda como mazas vivientes gigantes y una manada de Cazadores con forma felina corrieron entre las hordas de Cascarones hacia las Banshee que aparecían y desaparecían con rapidez, embistiéndolas y desgarrando sus gargantas con un par de colmillos similares a los de un dientes de sable. La sangre y tripas de los Cascarones se derramó en todas direcciones y, como era de esperarse, grandes cantidades de Bloodtox se liberaron de las heridas de los Cascarones, pero las adaptaciones en los Cazadores permitieron que el cóctel de proteínas tóxicas, junto con la sangre y tripas que habían tragado, fuera filtrado con facilidad a través de las agallas que crecían en el cuello de los Cazadores y que purgaban la sangre llena de Bloodtox antes de que causara demasiado daño.
Finalmente cientos de Evolucionados con armadura se unieron a la batalla, algunos cortando con cuchillas, otros lanzando relámpagos dirigidos como si fueran el mismo Zeus.
Los Cascarones atacaron. Los caníbales Batarianos usaron rifles que se habían incorporado en sus brazos para disparar rayos de partículas esmeralda a cualquier cosa que se cruzara por su camino.
Los Evolucionados continuaron peleando mientras algo se alzaba del mar y se arrastraba por la costa. Para este punto, el ejército Batariano había llegado, solo para ver cómo una bestia del tamaño de edificios se arrastraba por las costas. Su cuerpo era de más de trescientos metros de longitud y poco más de ciento veinte de ancho, pero los tentáculos que se movían detrás de la bestia eran de un kilómetro de longitud y la mayoría de la bestia aun se encontraba sumergida. En la oscuridad de la noche, uno apenas y podía ver cómo los tentáculos azotaban los vehículos aéreos que se encontraba cerca, cada uno de los cuales cambió su dirección para evitar los enormes tentáculos, rompiendo la barrera del sonido.
Entonces la cosa comenzó a disparar. De debajo de la bestia, cientos de rayos de partículas de alta precisión comenzaron a disparar hacia los vehículos aéreos. Extrañas luces en la bestia se encendieron mientras esta atacaba, como las olas que una vez diezmaron la ciudad, la cosa despedazó los restos de los viejos rascacielos y destruyó nave, tras nave, tras nave. Pronto la ciudad ahogada se cubrió en fuego que iluminaba la abominación cibernética.
Los Evolucionados continuaron la pelea con los Cascarones mientras la cosa se arrastraba hacia ellos.
Era una abominación cibernética y mecánica, un motor eterno de metal y carne, cubierto en tumores. Su cabeza, la verdadera cabeza que era una enorme flor con docenas de pétalos que rodeaban su boca con aspecto de lamprea. Era una profunda garganta, parecida a un túnel carnívoro cuyo interior estaba cubierto en toda su circunferencia con dientes, demasiados dientes puntiagudos que cubrían toda la cavidad oral, cada uno retráctil que se hundía en la carne antes de volver a salir, como si fueran martillos neumáticos serrados.
Los dientes externos estaban rodeados de una hilera de ojos cibernéticos, con rostros entre ellos. Los rostros tenían rasgos de Salarianos y Asari, cuyos rostros deformes estaban congelados perpetuamente en un grito de terror. Las fauces de los rostros exhibían largas lenguas biomecánicas, cada una terminando en una enorme Omni-Hoja. Los pétalos mismos estaban atestados de dispositivos electrónicos que se podían ver debajo de su piel traslúcida.
El tallo de la flor era delgado para el tamaño de la criatura y a través de su superficie estaba lo que parecía ser hilera tras hilera de costillas flexibles que corrían a través de toda su longitud, visibles a través de la capa epidérmica demacrada de la monstruosidad. Muchos implantes cibernéticos podían verse justo entre las costillas justo antes de que el largo y serpentino cuello llegara a su fin y se uniera con el cuerpo de la bestia.
La nave estelar de Eclipse que una vez era la morada de la bestia había sido modificada para actuar como una especie de armadura, completa con un pequeño cañón espinal montado, el cual había sido unido a la fuerza con la abominación, usando los restos de varios Cascarones. Estos Cascarones parecían servir menos como piel y más como un adhesivo para mantener la nave intacta mientras que la propia biología de los Hijos de Saleon comenzaba a unirse, rápido pero seguro, de forma casi perfecta con la propia nave. Era imposible decir dónde terminaba la carne y comenzaba la nave.
La parte trasera de la bestia tenía cientos y cientos de espinas, cada una de ellas tenía Cascarones o cadáveres en proceso de ser transformados.
Las cabezas y torsos superiores de varias especies que habían sido convertidas en Cascarones pendían de la bestia, estaban retorcidas en dolorosas posiciones o sus brazos fueron usados como una versión cruda, pero funcional de cañones de partículas. Habían un número incontable de esos cañones que formaban hileras debajo de la bestia, parecido a los cientos de pies de un !br0ken!
Y estaban sus brazos primarios, cubiertos en las caras congeladas en dolor de todo lo que había caído presa de esta abominación mecánica. Cada uno terminaba en enormes garras que, al igual que las lenguas de la boca, tenían en sus puntas enormes Omni-Hojas.
La bestia se arrastraba por la tierra con sus brazos, arrastrando detrás de ella sus kilométricos tentáculos que azotaban todo con salvaje abandono. Destruían los restos de los edificios con facilidad, enviando enormes nubes de polvo y escombros al aire.
Quizás lo más perturbador de la abominación era la nada natural simetría bilateral que poseía. A pesar de sus muchas deformidades grotescas, todo era perfectamente simétrico. Los tumores de un lado eran espejados por otros idénticos en el otro lado. Las venas y cables visibles debajo de su piel estaban posicionados en exactamente la misma posición en el otro lado.
La carne y partes robóticas se seguían uniendo mientras la abominación devoraba todo a su paso, tragando todo, llevándoselo a la boca para ser procesado en su estómago el cual brillaba con un azul brillante, que cuando se abría su boca, rayos de luz iluminaban el área a su alrededor. Edificios enteros eran devorados por sus aplastantes fauces, siendo destrozados y cortados por los dientes pulsantes.
Las luces producidas por varias partes de la criatura se movían, casi como si buscaran algo qué comer.
Entonces, las espinas en la espalda de la bestia se retrajeron, hundiéndose hasta que solo se pudieran ver agujeros en el metal y la carne que cubrían su espalda. Al principio nada más cambió, pero entonces sus cavernosas fauces se abrieron más que nunca, mientras comenzaba a vomitar. Su estómago se movía de forma extraña. Como si cientos de cosas vivientes se movieran dentro de él, antes de comenzar a vomitar.
Cascarones, miles y miles de ellos fueron escupidos de las fauces de la bestia, una andanada de no muertos cibernéticos inundó el suelo debajo de la bestia, cayendo en desorden mientras intentaban corregir su posición. Al momento en el que se pusieron de pie, comenzaron a correr. Olas de Cascarones sin vida corrieron hacia la cosa viviente más cercana en su campo de visión.
La bestia, la Madre de los Cascarones vomitó la última de su descendencia biomecánica, antes de alzar la cabeza y continuar en su incesante vorágine.
Los Infectados y Evolucionados vieron a las olas de Cascarones. Estaban más que superados en número, pero tendrían que hacer lo que pudieran de momento.
Blacklight peleó.
Jath'Amon miró a las pantallas con terror. Cíborgs de no muertos que se retorcían inundaron las calles y mataron a cualquiera en quien pudieran poner sus manos encima. Cuando mataban, algunos comenzaron a devorar los cadáveres, lo cadáveres de su gente. De la gente que había jurado vigilar y proteger.
Sin embargo eso palidecía en comparación con el gigante. Devoraba edificios enteros, metiéndolos en su boca en donde sus partes eran procesadas y masticadas para volverse más de esas cosas.
Antes de que Amon pudiera ver algo más, Balak entró corriendo a la habitación.
"¿Qué sucede? Estamos en alerta máxima ¿Qué pasa? ¿Es la Ciudadela?"
Balak miró a su viejo amigo tomar un aliento tembloroso , pero no pudo decir nada. Entonces Balak se giró hacia la pantalla. Al principio lo que vio era la inconfundible forma de los Evolucionados de Blacklight y por solo un momento pensó que eran quienes atacaban, hasta que lo vio.
Devoraba codiciosamente un edificio entero en sus fauces cavernosas, masticando y mordiendo sus cimientos. Largos tentáculos que terminaban en cuchillas brillantes que se aferraban a cualquier vehículo aéreo que pasara cerca para dispararle a la criatura y lo devoraban con su hambrienta boca.
Balak miró de vuelta a Amon, quien solo podía observar sin parpadear a las pantallas. Balak se preocupaba por su amigo, pero habían asuntos más apremiantes a los qué atender justo ahora. Mientras avanzaba, Balak activó su Omni-Herramienta, enviando una llamada muy importante.
"Balak ¿Qué sucede?" gritó la voz del otro lado.
"Khar'Shan está bajo ataque, mete a todos en las naves de aterrizaje, mete cada tanque y arma que tengamos para llevar a tierra justo ahora".
Balak envió la llamada, más que satisfecho de que la persona al otro lado comenzaría a reunir a todos.
Habían demasiados factores desconocidos.
¿Qué era esa cosa?
¿Cómo los muertos se levantaban como tecno-zombis?
¿Qué estaba haciendo Blacklight ahí?
Cualquiera que fuera el caso, tenía sus blancos y mientras supiera hacia dónde apuntas sus armas podría hacer algo. Podría deducir cómo responder el resto de preguntas más tarde.
El mismo Alex se había mostrado en Khar'Shan. Mientras sus cuchillas despedazaban a otro Cascarón, miró como la Madre Cascarón, como muchos en la Colmena habían decidido llamarla. Lo que hubiera sucedido con los Hijos de Saleon los había matado. Ya no existían. Sin embargo, lo que fuera esta cosa, era un instrumento de la voluntad de los Segadores.
Mientras devoraba incluso más vehículos aéreos, Alex suspiró.
De verdad deseaba que la bio9masa se pudiera mover tan rápido como sus mentes podían hacerlo a través de ella. Giró su brazo mientras lo convertía en un puño-martillo capaz de dañar la armadura de los Cascarones Merodeadores. Voló en una dirección semialeatoria mientras un relámpago dirigido que provenía detrás de él voló justo al lado de su cabeza.
No dudó por un instante, sabía lo que venía debido a la Mente Colmena.
Docenas de tentáculos salieron del torso de Alex mientras cargaba, destrozando todo a sus costados mientras lanzaba una jabalina de hueso en el cráneo de una incauta Banshee.
Incluso en números grandes y con bioquímica de Bloodtox, los Cascarones eran fáciles de controlar. Aun eran peligrosos y a este paso Blacklight perdería una cantidad significativa de biomasa disponible en Khar'Shan gracias al Bloodtox de los Cascarones, incluso antes de que pudieran hacer una mella significativa en sus números.
Haciendo cálculos basados en la velocidad de la flota de Bionaves que venían hacia ellos, les tomaría unas horas. Las flotas Geth y Rachni podrían llegar un poco antes, pero no por un margen muy significativo.
Al menos los ejércitos de Khar'Shan estaban disparándole con todo a la Madre Cascarón, en vez de intentar dispararle a Blacklight, pero no sería suficiente. Alguien tenía que hacerse cargo de los Cascarones, y justo ahora, en especial luego de la devastación, los Batarianos estaban demasiado lejos de estar listos para manejar tanto a los Cascarones como a su Madre al mismo tiempo.
Alex convirtió su brazo en una masa de tentáculos delgados como navajas que envolvieron a un Caníbal para despedazarlo.
Afortunadamente los Cascarones eran demasiado estúpidos para hacer algo que no fuera el equivalente táctico a una embestida Zerg, una táctica en la que Blacklight era tan habilidosa que sabían exactamente qué hacer para contrarrestarla.
"Aniquilación" dijo Alex mientras espinas orgánicas salieron del suelo debajo de él, empalando a varios Caníbales más. Las espinas se hundieron en el suelo mientras Alex saltaba por los cielos para aterrizar dentro de un grupo de Cascarones que estaba aterradoramente cerca de un grupo de civiles intentando escapar.
Cuchillas dobles decapitaron a los Cascarones en un solo movimiento antes de lanzarse de vuelta a la batalla.
Fue en ese momento que las naves comenzaron a descender de los cielos.
Docenas de naves de aterrizaje cayeron mientras cientos de marines Batarianos bien armados comenzaron a disparar a la horda de no muertos. Los Evolucionados quienes estaban combatiendo examinaron la situación mientras los escuadrones tomaban las calles y lograron mantener de forma lo suficientemente eficiente a los civiles fuera de peligro.
Satisfechos de que las víctimas de la tragedia tenían una ayuda suficiente contra los Cascarones, Blacklight comenzó a unirse.
La Madre Cascarón alzó la cabeza, liberando un poderoso alarido mecánico, casi como9 un rugido que desgarraba el aire y quebraba el cristal.
Sus miles de tentáculos más delgados y pequeños que se retorcían en sus fauces cortaron cualquier vehículo aéreo que se acercara a ellos. Las explosiones de alto orden se mostraron en todo su cuerpo, pero las heridas se curaban con rapidez del daño.
Fue en ese momento que un tumor gigante disparó tentáculos venosos a la Madre Cascarón. Mientras que eran demasiado cortos para hacerle algún daño, eran lo suficiente para atraer su atención.
Gusanos como sanguijuelas se arrastraron más y más cerca a la masa creciente que comenzaba a tomar forma. Cierta forma de vida submarina que Blacklight se había encontrado de camino a la ciudad le había permitido conseguir suficiente volumen para poder desafiar a la Madre Cascarón.
La abominación mecánica rugió mientras el trozo deforme de carne comenzaba a convertirse y tomar forma definida. Una cola gruesa, terminando en un aguijón como de escorpión azotó contra el suelo mientras un par de piernas de reptil, casi como las de un dinosaurio, levantaran al resto del tumor. Ocho huesos salieron de la carne que aun tomaba forma y comenzaron a alargarse mientras carne comenzaba a formarse a su alrededor. Cuatro extremidades se convirtieron en poderosos brazos con aterradoras garras. Se alargaron y tomaron la posición en donde los hombros de la criatura deberían estar.
Dos pares de alas se desenvolvieron, membranas de grueso cuero con venas se extendieron entre los huesos que formaban las alas. El par más grande de alas aleteó primero y se alzó, el par más pequeño bajó, lanzando una ráfaga de aire mientras la criatura se alzaba.
Una enorme cabeza draconiana con un par de cuernos enroscados se extendía desde el tórax de la criatura, mientras seis ojos se abrían y parpadeaban al unísono. La cabeza era sostenida por un largo cuello de serpiente; la criatura exhalaba bolas de llamas de sus fauces con colmillos, las cuales se dirigían hacia la Madre Cascarón.
La abominación biomecánica rugió mientras los fuegos que salieron de las fauces del Bio-Dragón se esparcían por su cuerpo, antes de que el mastodonte que era el Dragón de Blacklight la embistiera. Cuatro poderosos brazos tomaron la carne y metal de la Madre Cascarón y la larga cola del dragón se enterró en el chasis de la criatura una y otra vez, casi como si fuera un escorpión.
La Madre Cascarón gritó mientras icor azul y negro se derramaba desde la nueva herida. Tentáculos semimecánicos tomaron acción, atacando a la cola, mientras otro conjunto mucho más largo intentaba envolver los brazos del Dragón.
Sintiendo esto, el Dragón enterró sus pies en el suelo mientras intentaba alzar a la Madre Cascarón con sus cuatro brazos, a pesar de ser de un tamaño menor. Los densos músculos en los brazos se desgarraron y sus huesos mejorados con carbono se fracturaron antes de que el Dragón lograra azotar a la Madre Dragón de vuelta en el suelo.
Entonces las alas comenzaron a batir de nuevo, liberando a la Madre Cascarón mientras el Dragón ascendía a los cielos, exhalando ráfagas de fuego hacia su enemigo. La abominación tecnológica se irguió mientras un par de motores en su espalda expulsaban luz azul y la criatura se lanzaba hacia el aire tras el dragón, con sorpresiva rapidez.
Sus quijadas en forma de flor se abrieron y dientes errados giratorios hicieron su aparición mientras la Madre Dragón envolvía el brazo derecho inferior del Dragón antes de que pudiera ascender a demasiada altura. El brazo fue cortado mientras las entrañas de la máquina comenzaban a devorarlo.
Claro que Blacklight no era una bestia cualquiera y dentro del estómago de la Madre, el brazo comenzó a deshacerse y se tornó en trillones y trillones de pequeñas hormigas, las cuales comenzaron a comerse los cables de la cavidad y a calentar la pared estomacal. La brecha en el estómago comenzó a filtrar líquido que ahogó a las hormigas, aunque era algo menor mientras las colonias comenzaban a cambiar en pequeños pececillos parecidos a las pirañas.
Aunque el líquido no era agua, era viscoso y denso. Los pequeños peces comenzaron a hundirse en la enorme fundidora, donde miles de cadáveres habían sido empacados y empalados en estacas.
Los pececillos mascaban todo lo que pareciera vagamente importante, hasta que un extraño mecanismo de defensa se reveló.
Cientos de miles de pequeños robots en forma de araña, parcialmente unidos con las máquinas, se hicieron presentes, sus brazos, parecidos a escalpelos, cortaron a los pequeños peces de Blacklight, a la vez que liberaban Bloodtox.
Incluso mientras los pequeños peces se derretían, usaron sus últimos momentos para para destruir y estropear todo cuanto pudieran.
De vuelta en el exterior, la Madre Cascarón y el Dragón de Blacklight combatían en los cielos.
Las fauces de la Madre Cascarón escupieron enfriador mientras cientos de cañones de partículas disparaban hacia el Dragón. Rayos de luz verde cortaron y destrozaron el cuerpo del Dragón. Para este punto el brazo que la Madre Cascarón había devorado había vuelto a crecer y el Dragón usó su cola para atacar a la Madre Cascarón.
A pesar del tamaño de cada bestia, ambas se movían con gracia por los cielos. El ejército Batariano logró seguir disparando a la Madre Cascarón y aun no habían disparado contra Blacklight, lo que era una buena señal.
En lo bajo, el resto de biomasa de Blacklight que no había logrado unirse al Bio-Dragón se había reunido y formó un único Anansi, ligeramente más pequeño que el tamaño estándar de la araña.
Sus largas patas se aferraban a los edificios mientras los escalaba.
Sus tres colas apuntaron y dispararon fragmentos de hueso afilados contra la Madre Cascarón. Golpearon su blanco, donde comenzaron a convertirse rápidamente en una especie de hongo que restringía los movimientos de la Madre.
La multitud de Cascarones en tierra que habían logrado escapar de las fuerzas Batarianas comenzaron a correr con abandono, escalando los edificios hacia el Anansi. A riesgo de reducir su tamaño, el Anansi hundió sus patas en el edificio en el que se posaba y disparó tentáculos hacia abajo.
Algunos de los tentáculos servían para anclar a la criatura con más fuerza, mientras que otros atacaban y lanzaban a cualquier Cascarón de vuelta a nivel de calle.
La Madre Cascarón había caído de regreso a tierra mientras los hongos restringían cualquier movimiento significativo. El Bio-Dragón continuaba atacando, y entonces esta giró la cabeza.
Largos tentáculos salieron de su boca y se aferraron a algunos tanque que tenía a su alcance.
Cuando el Bio-Dragón se preparaba para aterrizar sobre la abominación, algo sucedió-
Partes de su piel se hincharon y separaron antes de que los tanques emergieran de las heridas. Los tanques comenzaron a dispararle al Bio-Dragón.
El Dragón logró esquivar las municiones.
La Madre Dragón se esforzó para luchar contra los hongos que crecían con rapidez.
Debajo de la piel traslúcida, partes de metal comenzaron a formarse, mismas que parecían estar entretejidas con músculos y venas. Blacklight reconoció las formas de las partes como trozos de los edificios que había devorado previamente.
La Madre Cascarón ahora era notablemente más grande y se retiraba hacia el océano, donde barcos Batarianos comenzaban a reunirse. El organismo tecnorgánico miró las naves ávidamente mientras se arrastraba más allá de las costas y hacia el océano. Enormes olas se formaban mientras la bestia nadaba a toda velocidad hacia los barcos, quienes comenzaron a dispararle.
La Madre Cascarón aceleró a toda marcha mientras la naval continuaba disparándole. Mientras que su artillería era capaz de perforar la piel y hacer a la cosa sangrar, no era nada de lo que la criatura no pudiera recobrarse.
El Bio-Dragón avanzó tan rápido como le era posible y ahora de verdad parecía un enano en comparación con el descomunal tamaño de la Madre Cascarón. Comenzó a escupir llamas y relámpagos mientras le lanzaba todo cuanto tenía a la abominación, pero nada lentificaba su progreso. La Madre llegó a las inmediaciones de una embarcación, ignorando el fuego que recibía, se levantó del mar, abriendo sus enormes fauces y tragando la embarcación entera con facilidad.
Entonces comenzó a incorporarla a sí misma.
Tumores comenzaron a crecerle e inflar la piel de la criatura. Mientras los tumores se hacían más grandes, partes de las varias embarcaciones militares comenzaron a tomar forma justo debajo de los tumores, prácticamente desgarrándolos. Los motores en la espalda de la bestia se activaron, emitiendo enormes cantidades de calor; entonces la bestia ascendió a los cielos, desapareciendo de la vista con su gran velocidad.
Blacklight cambió su forma. El Bio-Dragón absorbió al Anansi para formar una Bionave de considerable tamaño que persiguió tan rápido como les era posible. El agua del océano debajo de la Madre Cascarón se vaporizó mientras se dirigía hacia su destino.
Sin saberlo, algo se dirigía hacia la ciudad, algo que no era Blacklight.
De la órbita del planeta, un viejo sistema de armas volvió a la vida, sus cámaras y escáneres rastreaban a la Madre Cascarón, antes de lanzar su ataque. Una docena de pequeñas bombas nucleares inteligentes pasaron a través de la atmósfera mientras seguían su curso hacia la Madre Cascarón.
La Bionave poseía varios órganos sensoriales sofisticados a su alrededor para mantenerse al tanto de todo lo que la rodeara. Y vio las bombas nucleares. Docenas de ellas, dirigiéndose hacia la Madre Cascarón.
La Mente Colmena se congeló.
Recuerdos de las capacidades radiotróficas de los Hijos de Saleon se hacían presentes por toda la Colmena. Intentaron acelerar, pero era demasiado tarde.
Las bombas golpearon su blanco.
Cuando las bombas explotaron, la bola de fuego y calor despedazaron el casco de la nave y sus barreras cinéticas, aunque mucho del daño fue inmediatamente curado. La radiación despedazó los extraños ácidos nucleicos de la Madre Cascarón, pero sus altamente avanzados mecanismos de reparación ya estaban comenzando a arreglar el daño recibido. Las células cibernéticas de la Madre Cascarón comenzaron a alimentarse de los restos radiactivos.
La onda de choque golpeó contra la nave de Blacklight, causando que su piel se deformara y desgarrara.
La nube de hongo medía casi 20 kilómetros de altura y Blacklight perdió velocidad mientras luchaba para surcar los poderosos vientos resultantes. Lograron volar a través del campo radiactivo y la nave adaptó rasgos radiotróficos para, con suerte, ganar un poco más de biomasa.
Mientras volaban a través de la nube de hongo, un enorme tentáculo necrótico los golpeó en mitad del aire y la Madre Cascarón continuaba alimentándose y creciendo.
Blacklight continuó atacando, pero no estaban conscientes de que los trozos de la Madre Cascarón que habían sido arrancados por la explosión y habían sido dispersados, ya habían comenzado a tomar forma.
Una gran embarcación de batalla construida de carne y metal rompió la superficie del agua. Una cabeza cibernética, reminiscente a la de la Madre Cascarón Principal salía se unía al tórax de la criatura. La criatura rugió mientras más y más pseudonaves se alzaron del mar, cada una mucho más viva de lo que cualquier barco debería estar.
Un tanque-planeador Batariano con largos brazos abrió sus quijadas hacia el cielo mientras sus tentáculos azotaban esporádicamente contra la superficie del agua. Sus largas garras terminaban en Omni-Garras sobrecargadas que brillaban y se apagaban con cada flexión o movimiento de sus largos y delgados dedos. Los tanques rugieron mientras planeaban la superficie del agua siguiendo a las embarcaciones de batalla quienes comenzaban a converger en un solo punto.
Vehículos anfibios que parecían murciélagos cibernéticos salieron de los naves y comenzaron a volar, cada uno con alas de metal afiladas como navaja y garras que cortaban todo a su paso, mientras sofisticados motores comenzaban a desarrollarse bajo las criaturas. Grandes cámaras que servían como ojos crecían en toda la nave, ayudándola a estabilizar su vuelo y a perseguir a la Bionave.
Pronto un enjambre de artillería viviente llegaría a las costas y a su destino. Una ciudad muy importante para los Batarianos que los Segadores habían programado en la mente de la Madre Cascarón. Una ciudad de fábricas y contenedores de almacenamiento donde actualmente se construían armas para la guerra de forma masiva. Máquinas de guerra estaban siendo construidas como respuesta al meteorito que había impactado, máquinas para hacerle la guerra a la Ciudadela. Armas y máquinas que serían devoradas e incorporadas en la siempre cambiante Madre.
Las flotas de naves se unieron y fusionaron, ensamblando su carne, metal y cable para formar una sola criatura reforme que vagamente parecía un supercargador.
Atestando los muelles del Supercargador habían grandes caminantes cibernéticos bípedos con garras de metal y carbono que se movían como hambrientos depredadores que esperaban a comer. Colas saurianas cuyas puntas poseían una Omni-Hoja se movían con cada paso que daban los caminantes. Gruñían y rugían mientras quejidos mecánicos provenían de sus bocas y gargantas , las cuales estaban llenas de una especie de dientes similares a sierras dentadas que giraban en sus encías y quijadas.
Blacklight no estaba al tanto de nada de esto, mientras se ocupaban de reconstruir su Bionave para moverse más rápido. Fue en este punto que la Madre Cascarón emergió de la nube en forma de hongo.
Era una abominación gigantesca flotante, tan grande que no sería del todo incorrecto llamarla una montaña voladora. Era apenas un poco más pequeña que una de las naves Segadoras más grandes. Una perturbadora amalgama de cadáveres unidos rodeaban por completo a la criatura, los cuales parecían una especie de capa de piel sacada de una pesadilla. De los huecos que habían en la celosía de piel pendían cabezas aun "vivas" de Salarianos, Asari y Batarianos quienes tenían las bocas abiertas a la fuerza, mientras enormes "lenguas" cuchilla se movían, salían y entraban de sus cavidades orales, las cuales pulsaban con energía. El núcleo de Efecto de Masa que poseía la criatura permitía que simplemente permaneciera suspendida en el aire. Encima de su nueva forma, la Madre Cascarón poseía la misma cabeza en forma de flor que poseía originalmente, solo que ahora eran cuatro de ellas en vez de una, cada una moviéndose mientras rugía y gruñía como un animal enjaulado.
Debajo de la criatura pendían cuatro enormes brazos, que estaban hechos cada uno de cientos de miles de brazos más pequeños ensamblados de la carne que había logrado asimilar. Los brazos pendían tranquilamente, casi sin moverse salvo por los pequeños pero notables movimientos de sus partes. Largos y sin duda poderosos tentáculos parecían moverse y revolverse bajo la criatura, como los tentáculos de una medusa que eran movidos por el agua, y sin embargo había una coordinación que no era natural en los tentáculos, la cual evitaba que colisionaran entre sí.
La nave espacial que una vez había sido usada como una coraza había sido completamente bañada en una capa grotesca de piel, necrótica y decadente. La popa de la nave sobresalía de la criatura como una especia de tumor metálico. La única parte intacta por la piel era el acelerador de masa montado que casi podría ser considerado el esternón de la criatura.
Cañones de partículas salieron de puntos aparentemente aleatorios que cubrían la piel y el caso de la criatura. Los cañones se movían de arriba abajo, de diestra a siniestra, casi como un centinela antes de que todos apuntaran simultáneamente contra la Bionave.
La Bionave voló tan rápido como le era posible cuando la montaña voladora de carne y metal comenzó a disparar con todo lo que tenía. Incluso el acelerador montado de la nave de Eclipse disparó con precisión casi perfecta. No tomó mucho tiempo para que la larga andanada de ataques despedazaran la Bionave con facilidad, dispersando toda su carne sobre el mar en una lluvia de sangre y tripas. Sin embargo, la Bionave no era un animal cualquiera y sus restos comenzaron a reunirse bajo la superficie del agua. Nadaban los unos hacia los otros y reagruparon la totalidad de su carne en una sola entidad, solo que esta vez tomaban la forma de un Bio-Dragón, ahora mucho más grande luego de haber asimilado al Anansi. Y aun así el Dragón era muchas veces más pequeño que la Fortaleza y cuando voló cerca de la Madre Cascarón, era obvio que comparando sus tamaños era como comparar el de una carpa contra el de una ballena.
Las poderosas alas del Bio-Dragón le permitieron ascender más y más alto. El incremento de distancia hizo que el esquivar cualquier disparo algo mucho más fácil, ero aun así eran ocasionalmente golpeados.
Blacklight había esperado que la Fortaleza lo siguiera, pero en vez continuó en su curso anterior. Seguía disparando indiscriminadamente contra el Bio-Dragón, el cual era más que lo suficientemente ágil como para esquivar la mayoría de los disparos, pero el enorme tamaño del Dragón hacía esquivar cada tiro imposible.
Entonces los ataques orbitales de la Flota Batariana comenzaron a llover del cielo.
El Bio-Dragón siguió a la Fortaleza, evitando las rondas que descendían sobre ellos con una serie de giros y piruetas.
Blacklight sinceramente esperaba que los Batarianos solo intentaran dispararle a la Madre Cascarón.
Balak disparó a los monstruos cíborg mientras comenzaban a rodearlo. Mientras que eran lo bastante predecibles para dispararles, el hecho era que estaba simplemente demasiado superado en números para ganar terreno.
Eso sin mencionar que la mayoría se veían como Batarianos y Balak encontraba mucho más difícil. Balak nunca había tenido mucho contacto con las Asari y los Turianos así que no le remordían tanto la conciencia.
Un Cascarón Salariano aterrizó cerca de Balak, arrastrándose en sus cuatro extremidades hacia él como una araña. Balak le puso dos balas en la cabeza mientras sus hombres avanzaban con lentitud. Los civiles corrían detrás de él y sus soldados, algunos civiles corrieron entre un considerable escuadrón de infantería, quienes hacían lo mejor que podían para no dispararles, pero su puntería no siempre era perfecta.
Este, decidió Balak, era el infierno.
Balak recordaba varias historias de los Dioses Gemelos de los Batarianos. Canciones y cuentos de incesante guerra.
El Orden contra el Caos.
La Vida contra la Muerte.
Los cuentos decían que los Dioses Gemelos se destruyeron, esparciendo sus almas para habitar a los Antiguos Batarianos cuando sus conciencias emergieron por vez primera.
Mucha de la historia incluía la Guerra de los Dioses, toda relatada con detalles reverenciales por los Antiguos.
Estas cosas, lo que fueran... algo sobre ellas causaba que recordara las historias de guerra y muerte, de dolor y sufrimiento.
Balak nunca había sido un verdadero creyente de esas historias, pero si ocurrieron, imaginaba que debieron ser como esto.
Este día los muertos se levantaron y atacaron a los vivos con un celo demencial, despedazando y arrancando las entrañas y órganos expuestos de los desafortunados que habían logrado atrapar.
Le recordaba a Balak de cómo había imaginado siempre la Guerra de los Dioses. Una terrible guerra donde no habían valientes héroes, amargas últimas batallas u honorables combates.
Solo masacre.
Justo igual que esto.
Balak disparó otra sucesión de balas, causando que Caníbales cayeran al suelo convertidos en entrañas y trozos de metal, permitiendo que un joven Batariano se escapara del agarre de uno de ellos y pasara a la zona de seguridad establecida por el ejército.
Balak fijó sus blancos con los ojos.
Podría devanear en filosofía más tarde. Ahora no era el momento para que sus pensamientos lo traicionaran.
Con un "click" Balak colocó otro cargador y resumió el fuego.
Su radio cobró vida en ese momento.
"Impacto confirmado, las bombas golpearon el blanco. Repitan el ataque sobre el Blanco".
Balak se permitió un momento de calma y su corazón se estabilizó un poco durante un minuto antes de que un nuevo mensaje llegara.
"No ha efecto. Repito, no hay ef... Por los Dioses... ¡Es más grande!".
El corazón de Balak se detuvo mientras activaba su radio.
"¿Más grande? ¿Que quieres decir con 'más grande'?"
"Señor, esa cosa... solo... es del tamaño de un acorazado... Nosotros... ¡Oh por los Dioses! ¡NOSOTROS LA ALIMENTAMOS!".
El hombre al otro lado comenzó a degenerar en una pila de nervios. Le fallaban las palabras mientras Balak escuchaba plegarias al otro lado del comunicador. Balak se llevó la mano al costado para tomar otro cargador. Comenzó a disparar una vez más.
"¡Cálmate! Necesito inteligencia. Monitorea la situación lo mejor que puedas soldado. ¿Cuánto hasta que las flotas puedan iniciar el ataque?"
El otro lado de la línea permaneció en silencio por un momento mientras Balak le daba un culatazo en la cara a otro Cascarón Salariano antes de dispararle varias rondas.
"Las naves no pueden acercarse demasiado a la zona radiactiva. Podemos confirmar que el Blanco se mueve hacia el continente. Blacklight lo sigue".
Balak pensó en la situación solo un poco más mientras un par de naves pasaban encima de su cabeza, dejando caer bombas en la concentración más densa de Cascarones.
"Señor. Hay algo enfrente del Blanco... creo... creo que son sus partes... se... se...".
La línea se volvió a quedar en silencio mientras Balak escuchaba al soldado intentar calmarse.
"¿Qué es eso? Oh por los Dioses... son botes y tanques... planeadores, pero todos están mal. Se mueven como... como si estuvieran vivos. ¿Cómo es que están vivos...? ¡¿QUÉ ES ESA COSA?!"
Balak tembló mientras un estallido sonó en su oído a través del comunicador. Apretó los dientes mientras caminaba, disparando a todo lo que veía. Los hombres detrás de él lo siguieron. Balak miraba mientras sus hombres caían, una Banshee parecía teleportarse justo enfrente de uno de ellos antes de destriparlo con un solo movimiento.
La Asari demacrada gritó mientras comenzaba a saltar por todo el campo de batalla con cortos, pero rápidos Saltos Bióticos. Balak le disparó a la cabeza causando tanto daño como pudiera cuando vio cuál era su trayectoria, sus hombres también comenzaron a dispararle cuando se dieron cuenta que estaba yendo tras los civiles.
"Balak, señor, las flotas están posicionadas sobre la... cosa. Están comenzando a disparar. Cambio".
Balak asintió mientras continuaba disparando a diestra y siniestra contra una horda de cíborgs demonio.
"¿Qué hay de las flotas que se separaron de esa cosa?" preguntó Balak.
"Estamos redirigiendo las flotas que se acercan a esa área hacia ellas, pero no van a llegar a tiempo. Las cosas llegarán a tierra antes que nuestras flotas. Cambio".
Balak aun no tenía idea de lo que pasaba, pero al menos aquí podría mantener su particular situación bajo control. O al menos eso esperaba.
Fue en ese momento que algo salió del Relé al borde del sistema Harsa.
Una flota de varias docenas de Bionaves salió del Relé y no estaban solas.
Directamente detrás de ellas estaba una pequeña flota de tres cruceros Rachni, cada uno llevando muchas decenas de miles de Rachni de la casta de los Soldados e incluso más Obreros.
Dispersas entre las dos flotas había una tercera flota de distintivas naves Geth quienes comenzaron a pasar entre las Rachni y las Bionaves para tomar su posición.
Sin embargo, detrás de todas ellas estaba la Nave Insignia.
Pilotada por los Recolectores Liberados, se encontraba el Crucero Recolector modificado, un anillo de poderosas armas alrededor de ellas y docenas de tentáculos detrás. Cada tentáculo de la nave híbrida brillaba con una distintiva Corona Biótica.
Las flotas de naves se movieron a toda prisa hacia Khar'Shan.
No sería mucho antes de que las flotas Batarianas dispersas sobre su mundo natal vieran llegar refuerzos y a unos aliados muy inesperados.
CÓDICE: Formas de vida de Blacklight.
Bio-Dragón: Son una forma de vida de Blacklight excepcionalmente grande, parecida a los Voladores, más o menos del doble del tamaño que un Behemoth y adaptados para un combate rápido y eficiente. La mayoría de sus adaptaciones se centran en el combate cuerpo a cuerpo, movimientos rápidos y golpes rápidos. Como los Voladores, poseen una serie de vejigas de hidrógeno para ayudarlos en el vuelo, las cuales también les permiten exhalar llamas contra sus enemigos. A pesar de su gran tamaño, son criaturas delgadas y de apariencia demacrada, capaces de sostener su enorme peso solo gracias a huesos imbuidos en grafeno de carbono y músculos reforzados con fibras metálicas.
Poseen diez extremidades en total: cuatro brazos, cuatro alas y un par de piernas. Cada una de ellas puede convertirse en una variedad de armas tales como Pistolas Silbadoras de enorme tamaño y electroláseres orgánicos.
También poseen una única cola que puede ser usada como cuchilla o puede inyectar varias combinaciones de potentes ácidos y venenos.
Bionave Zeus: Luego de liberar una sola flota de Recolectores del control de los Segadores, Blacklight junto con los Geth, Rachni y los Recolectores Liberados tomaron la nave Recolectora como propia.
Fusionándola con tecnología Geth y Rachni y usando la biomasa de Blacklight como material de construcción, lograron construir una nave como ninguna otra.
Nombrada en honor al Dios griego y al nombre código de Alex Mercer dado a él por la organización de operaciones negras llamada Blackwatch antes de la Vorágine.
Zeus es un Crucero Recolector altamente modificado y experimental rodeado de una gran cantidad de biomasa de Blacklight. Está diseñado con un abrumador poder de fuego en mente.
Sus armamentos principales incluyen Aceleradores de Masa en Repetición Gemelos, un único rayo de partículas para combate con otras naves y una sofisticada Red Biótica. Sistemas de armas más pequeños se encuentran en los costados de Zeus y tiene tentáculos capaces de formar cualquier arma que la nave pueda necesitar si alguien logra acercarse demasiado para usar el armamento principal.
La Bionave Zeus fue la primer arma diseñada por Blacklight para combatir una Nave Segadora Capital.
