Hola

Muchos diran volvio a llover de nuevo, bueno queridos lectores agradezco de nuevo la increible paciencia de algunos que esperan a que su humilde servidora salga de sus problemas escolares, tal vez les traiga un capitulo o dos por mes...

La escuela me trae vuelta loca, pero siempre es asi en los ultimos semestres de la Universidad, pueden creerlo, ya casi me graduo!!

SIn mas el capi...Saludos a todos


El sol en lo alto del cielo, marcándose el mediodía en aquella inmensidad de arena juntada, que los hombres llaman desierto. Unos ojos verdes se distinguen en el ambiente lleno de polvorones de partículas, el dueño de estos ojos viene cubierto de pies a Cabeza por una capa negra con unas nubes muy peculiares, un color rojo intenso colorea las nubes. Se resume Akatsuki.

El Akatsuki, se relame sus propios labios, al sentir la arena adherirse a ellos, limpia con sus dedos aquellos rastros que su lengua no fue capaz de quitar.

-El sabor del desierto sigue siendo el mismo…Sara-sama, la ultima vez el combate estuvo muy divertido…Y ahora con la participación del Kazekage será aun mejor…-opino sonriendo de medio lado. Muy seguro de sus palabras y después agrego-¿Sigues aun aquí?

De pronto una figura parecida a un dragón serpiente transparente pero con cierta aura oscura rodeo el cuerpo del Akatsuki.

-Si, te he estado siguiendo el paso Kikumaru-sama…-contesto una voz grave, profunda, haciendo eco en el espacio—En este sitio me es fácil trasladarme rápidamente, pues es tan amplio, que puedo estar en todas partes…-la serpiente espectral se fue desvaneciendo lentamente, como humo que energía de una lámpara de fuego antigua, hasta que solo quedo Kikumaru.

-Bien te esperare en las afueras de suna…-ordeno—No llegues tarde…—sonrio amigablemente, como si estuviera hablando con una camarada de toda la vida. Y prosiguió su camino a través de ese paisaje desolado.

Entretanto en Suna, Sara se hallaba con su padre, el Godaime Kazekage, y Matsuri. Todos se hallaban en la oficina de Gaara. La descendiente del Kazekage no dejaba de mirar por la ventana, siempre hacia lo mismo. Gaara seguía revisando algunos papeles mirando de reojo como Matsuri su asistente, tambien se hacia cargo de los documentos ya revisados.

-Matsuri…-llamo Gaara con su tono un tanto profundo y rudo a su asistente.—Sera mejor que lleves esos papeles donde Temari…

La pelicastaña levanto su rostro, al escuchar la orden.

-Hai, como usted diga Gaara-sama. —se levanto de su asiento, tomando en sus manos los papeles sellados y revisados, entonces se detuvo un momento y se volvió al pelirrojo—Este Gaara-sama…--dijo quedito un poco nerviosa, el soberano atendió su llamado y clavo su miradaya que, saldré a hacer unas diligencias por el mercado central de la aldea y abandono la sala.

Se quedaron solos Gaara y Sara.

-Sara, que ocurre…--pregunto repentinamente el Kazekage a su retoño

La peliroja salió de su trance, estaba pensando muy seriamente en "un asunto" muy especial, que hacia unos días rondaba en su cabeza. "¿Por qué Akatsuki no había mandado a nadie mas a atacar Suna?", estaba segura que Kikumaru no estaba muerto.

-Nada, Gaara-sama…-contesto sigilosamente, a menudo hacia eso, la manera de disimular ante los demás estaba muy bien trabajada, como lo hacia el propio soberano de Suna.—Solo pensaba en Akatsuki y en cuando atacaran, por que estoy segura que lo harán de nuevo, no se darán por vencidos…Y mas por que aun estoy aquí…Shukaku esta aquí…-murmuro lo del Bijuu muy bajito.

Los ojos verdes remarcados de ojeras de Gaara, se abrieron un poco. Se levanto de su silla, y acercándose a Sara, tambien miro por la ventana, contemplando la manera en que la arena era traída por el viento a las calles de la aldea y esta a veces golpeaba la ventana del despacho del kage.

-Si ellos llegan a atacar…-dijo con seriedad, denotada en el reflejo de la ventana de la oficina-... No pienso dejar que luches sola de nuevo…-confeso, centrando sus ojos en los de su hija y posando sus manos en los hombros de la chica.

-De acuerdo Gaara-sama…--musito obedeciendo lo antes dicho, aunque en su interior sabia que le estaba mintiendo.—Saldre a dar un paseo, regresare pronto…--aviso, soltándose levemente de las manos de su progenitor. Se dio al vuelta y agrego esto ultimo—Dile a Temari-san que le ayudare mas tarde con los deberes.

Y cerro la puerta tras de si.

Pronto Sara estaba en la calle, mirando a toda la gente que paseaba por los alrededores, familias con sus hijos, vendedores, Shinobis mensajeros que iba de un lado a otro con algo de prisa, todo era semejante al ambiente que se desarrollaba en el futuro del que provenía.

Sara entonces se topo en la "acera" opuesta con un padre y su hijo pequeño de unos 4 años. Y no pudo más que sonreír. Sara iba a retomar su camino cuando de pronto esa vocecita infantil anuncio un suceso en el cielo.

--Mira Papi…El sol se esta escondiendo…

El progenitor miro hacia las alturas y confirmo lo dicho por su hijo.

--Eso es un eclipse…--explico el tutor a su pequeño hijo.-Aunque eso es raro…--penso el joven Shinobi, pues nadie pronostico un oscurecimiento solar.

Un mal presentimiento se apodero de Sara, eso no era un evento normal.

El ocultamiento del sol se daba rápidamente, eso era un mal augurio afirmando que no era un evento natural. La peliroja se dio prisa para llegar a las puertas de al aldea. Mientras lo hacia se tropezó drásticamente con una persona: Matsuri. Cayendo ambas al suelo arido.

--Sara-san…--llamo la pelicastaña sentada todavía en el piso--¿Qué te ocurre?...—cuestiono preocupadamente al ver a la joven de pie en el acto y muy agitada, sus ojos verdes temblaban.

-Matsuri-san, por favor, avisale a mi ti…--se detuvo, no podía decirlo frente a su futura progenitora, ella aun no estaba enterada de su verdadera identidad, solo del hecho de su verdadero nombre--…digo, a Kankuro-san que de la alerta roja a toda la aldea, para que estén refugiados los aldeanos y listos los Shinobis…

-Y eso?...Que ocurre realmente…--se intrigo, y quizo saber la verdad y mas detalles.

-No tengo tiempo para explicarte…--dijo presurosa, pues en ese instante desvio su vista al cielo al intuir que alguien las estaba observando cada uno de sus movimientos.

En ese momento lo descubrió, ahí donde la mitad del sol estaba oculta, sus escasos rayos iluminaron la faz de una persona bastante conocida por Sara… Kikumaru. Este se hallaba parado sobre el techo de una vivienda de la aldea, quien inmediatamente al percatarse de que la peliroja lo habia visto una sonrisa se formo en sus labios.

La kunoichi de la Suna se mordió el labio de rabia, entonces tan pronto como fue descubierto, el peliplata huyo velozmente saltando de techo en techo.

Sin ninguna otra explicación Sara salió disparada tras el Akatsuki, dejando a Matsuri observando como se perdia entre la nube de polvo que las propias calles de Suna levantaban.

-¡Esta vez no escaparas!...—penso la hija del Kazekage, abriéndose paso entre los diferentes Shinobis que transitaban aquella polvorosa via publica.

-El plan esta saliendo a la perfeccion,…--canto triunfal el Akatsuki--… vamos princesa de Suna sígueme el paso.

La persecución los llevo a las afueras de Suna, mismo lugar donde lucharon, tan ardientemente, tiempo atrás.

Kikumaru se detuvo por fin algo agitado, pero con su objetivo cumplido y era por ello que simplemente se volvió a la kunoichi, quien no mostraba signos de cansancio.

Los ojos verdes-azulados de Sara estaban a la expectativa, fijándose en su adversario y en su alrededor, y aunque sabia muy bien que la arenilla cercana le daba algo de ventaja, no se confiaría.

-Nos volvemos a encontrar Princesa de Suna…--llamo el Akatsuki a la peliroja con un nuevo apelativo.-Vamos a divertirnos tal como paso hace tiempo…--sonrio.—Solo que…--cambio su tono de voz divertido y burlón por uno mas sensato y tétrico pero sin borrar aquella sonrisa--…esta vez Gaara-sama también participara…--Sara se altero ante lo escuchado, ya que, inmediatamente se mordió el labio--…claro que con otro competidor.

Mientras tanto, el eclipse seguía su curso, Gaara ya se encontraba mirando aquel fenómeno desde la azotea de la torre Kazekage, asumía una posición con los brazos cruzados, el viento que soplaba en ese momento no era para nada bueno, en ese preciso momento, sin ceremonia, un estruendo sacudió el lugar donde el líder se encontraba y el resto del edificio.

Gaara logro esquivar un ataque sopresivo, una vez que el polvo se disperso, el kazekage se percato de la magnitud del asalto, un gran hueco de poca profundidad en el suelo, con una forma triangular extraña.

El sol eclipsó y la oscuridad se apodero de la aldea shinobi y un gruñido retumbo por todos los rincones de la Aldea oculta entre la Arena asustando a sus habitantes que sin mas demora se escondieron en sus casas, mientras que los ninjas salian de vigías, aunque poco podían hacer debido a la tinieblas.

De pronto otro ataque fue lanzado contra Gaara, quien afortunadamente logro esquivarlo uan vez mas, sin embargo el edificio corria peligro, ya que, si esta situación seguía pasando, se derrumbaría la torre. Fue entonces, que el Kazekage puso a trabajar su tecnica de control sobre la grava, que prácticamente alzo de entre las calles, formando una barrera defensiva en el maltratado edificio. Sin embargo los ataque s podían "desquebrajar" literalmente a la bien organizada Arena.

-No son ataques de un Humano. —concluyo el Kazekage, era difícil poder predecir en donde se efectuaría la siguiente arremetida con aquella penumbra, asi que tenia que guiarse por su buen oído y mantenerse concentrado para no ser distraído por aquello gruñidos en el ambiente, mas no se iba a rendir.

Por su parte Kankuro, daba la orden a todos los Shinobis a que se mantuvieran al margen de la situación, debido a que a sus oídos llegaron las noticias de que Gaara estaba defendiendo como podía la aldea, y al mismo tiempo era informado por Matsuri sobre la advertencia de Sara.

Unos a otros los ninjas se entregaban lámparas, velas, o cualquier otra herramienta que les pudiera alumbrar en las calles y permitir esta en guardia.

Los ninjas médicos estaban al pendiente de cualquier cosa que ocurriese.

-Kss, esos dos siempre quieren hacer todo por su cuenta…--comento fastidiado, siendo acompañado por los demás Jounins y de Baki.

-Poco podemos hacer…--dijo una voz femenina uniéndose a Kankuro en la reunión a toda prisa, se trataba de Temari.--...Esas sombras nos hacen estar indefensos…Nunca habíamos experimentado una bruma oscura tan intensa, nuestros ojos no pueden ver absolutamente nada--se mordió una de sus uñas, estaba frustrada.-Aunque nos uniéramos a Gaara, simplemente no sabríamos de donde vendrían los ataques …

-A menos que…--entonces sin decir nada mas, comenzó a correr en dirección a la azotea, invito con una cena a Temari a que lo siguiera--…Ustedes estén alerta aquí…--ordeno con autoridad.

Mientras subían las escaleras Temari busco en el rostro de su hermano una explicación de su plan.

-Aunque no podamos atacar juntos al enemigo, estoy seguro que Gaara tendrá un buena plan, después de todo es nuestro Kazekage…

Regresando al campo de batalla de Sara. Esta estaba luchando con Taijutsu puro contra el Akatsuki, quien la esquivaba fácilmente, mas cuando el quería contrataacar simplemente no daba nada de frutos, pues la peliroja también los esquivaba.

-Veo que estamos parejos…--dijo Kikumaru alejándose de Sara un momento con dos saltos hacia atrás.-Pero si sigues haciendo eso simplemente no podras vencerme…--comento desafiantemente, con toda la seguridad del mundo.

Sara en aquel momento comenzó a convocar a toda la arena a su alrededor, sabia perfectamente bien que el enemigo conocía bien todas sus técnicas desde su primer encuentro.

-Conozco todo de ti.—dijo el joven de cabellos plateados, como si hubiera leído el pensamiento de la Kunoichi-Sumado a que las condiciones no juegan a tu favor.

Sara se le quedo viendo de manera fría.

Ante esta actitud, otra sonrisa se poso en la faz del Akatsuki.

-Por que no miras por ti misma…--invito.

Por un instante, la hija del Kazekage miro atrás por encima de su hombro, y descubrió una amarga realidad. Suna, su hogar estaba en total oscuridad, pareciera que una nube de desgracia estaba posada sobre ella, abatiendo solo su terreno, pues alrededor de ella el sol iluminaba todo.

-Suna, la aldea mas querida por el Dios Sol esta sumida en penumbras….—metaforizo el integrante de Akatsuki, admirando aquella escena, tal como un critico de arte ve una pintura rupestre o una estatua.-Ya te diste cuenta…

-Eso no es obra tuya…--puntualizo Sara con una mirada penetrante volviéndose completamente hacia su enemigo--¡¿Quién vino contigo?!...—pregunto, demandando una respuesta.

Ahora fue Kikumaru quien guardo silencio completamente, mas su mueca seguía viva.

Mientras tanto, con el Godaime Kazekage, la situación seguía siendo critica. Apenas podía el soberano reconocer el patrón de ataque de su enemigo invisible, sus gruñidos no se callaban, parecia que el ente se estaba divirtiendo jugando con los presentimientos de Gaara.

--Ya me canse de esto…--murmuro seriamente el soberano entonces con movimientos discretos de sus brazos, ordeno a la arenisca que emergiera de donde se encontrara y lo rodeara para poder de una vez por todas enfrentar a su enemigo.

El elemento obedeció y rápidamente lo rodeo, luego formo una plataforma de arena viviente que le permitió a Gaara elevarse mas alla de la oscuridad que cubria Suna. Si el enemigo gustaba mucho de "jugar" pues entonces seguramente lo alcanzaría, y asi fue.

Cuando el Kazekage se elevo por los aires visualizo la situación de su pueblo, aquel tipo de domo oscuro, cubria solo a cierta altura la aldea, además de todo su terreno, desde la puerta principal hasta el último rincón. Los ojos verdeazulados de Gaara serenos y calmados, admiraron la situación dándole un punto de partida para pensar. En ese preciso momento, una energía comenzó a emerger de las mismas paredes del domo, tomando su verdadera forma, la de un dragon negro con un perfil completo de serpiente.

El soberano de la Arena, sus ojos se abrieron por la sorpresa, eso explicaba los ataques de gran tamaño que se registraban anteriormente en la torre del Kazekage, la cola de aquella bestia mitica era la respuesta.

Los ojos color carmesí del dragon se fijaron en el Kazekage, una mueca horrible y temible se dibujo en la criatura seguida de una carcajada.

Inmediatamente se fijo el vuelo hacia Gaara, este en ningún momento bajo la guardia y dirijio la arenisca para defenderse y al mismo tiempo atacar en cualquier oportunidad.

-Este es el poder del Kazekage?...—dijo con tono siniestro el dragon negro, llamado kirin.

Gaara seguía con su vista para estar atento a cada uno de sus movimientos, le asombro el hecho de que aquella criatura hablara, eso le obligaba a estar en guardia siempre y estudiar la situación, comenzó a invocar mas arena proveniente de las calles de la mismas Suna, sacaba su poder de su mismo pueblo.

Entretanto, Temari y Kankuro ya habían llegado a la azotea del edificio, y se extrañaron que no estuviera su hermano menor, lo buscaron, dispersando la oscuridad, con lámparas en sus manos. En eso estaban, cuando vieron dos columnas delgada de arena, provenientes del suelo que rodeaba a la torre Kazekage, que se levantaban hacia las alturas.

--Gaara esta arriba seguramente luchando…--concluyo Kankuro.

Temari descubrio que eran varias las columnas de arena que respondían al llamado del líder de Suna.

-No tenemos otra opción, tendremos que confiar en él…

-De nuevo, defenderá Suna solo…

-No…--nego Temari, golpeando el piso con su abanico pesado, abriéndolo completamente--…lo apoyaremos, si llega a caer, estaremos aquí para amortiguar su caída y levantarlo de nuevo.

Entretanto, Sara aun se hallaba luchando contra Kikumaru, usando taijutsu, mirando de reojo en cada movimiento hacia Suna, le preocupaba la situación que se vivía en la aldea.

-Si estas preocupada por Gaara-sama,¿No deberías darte prisa en derrotarme?...—se burlo de ella, dando un gran salto para tomar cierta distancia.

La kunoichi no contesto nada. La arena la rodaba de manera automática, gracias al poder de Shukaku estaba a salvo de cualquier ataque de frente, aunque Sara había aprendido a dominar este poder y permitirse bajar un poco la guardia para poder contraatacar en momentos clave.

El ojiverde trataba de no estar en un solo lugar por mucho tiempo, ya que, esto le podría causar problemas, por que podría ser atrapado por la mismo tiempo, se coloco unos guantes negros con puas en sus nudillos para preparse para golpear.

Sara descubrió shuriken's entre cada uno de sus dedos y las lanzo contra su enemigo con precisión, después saco kunai's e hizo lo mismo. Estas armas solamente rozaron a Kikumaru, unos rasguños cualquiera.

El Akatsuki empezó a correr alrededor de la joven de cabellos rojizos, había encontrado un punto ciego, con su velocidad, y trotando de esa manera Sara a donde mandar su arena.

Su estrategia funciono, prontamente, Kikumaru pudo darle un golpe a la chica en su costado, deslizándose por un extremo donde la arena fue descuidada, Sara trato de retroceder pero no pudo defenderse. Sangre se deslizo de la comisura de los labios de la joven asimismo de su herida en su flanco.

--Tengo que salir de este circulo infernal…--medito Sara, recibiendo otro golpe, pero esta vez en su espalda, forzándola a caer de rodillas, entonces de su interior saco las fuerzas suficientes para dar un gran salto, invitando a la arena a que la acompañara, el ojiverde la observo dando otro salto tambien y alcanzarla antes de que la arena la rodeara por completo, pero no lo logro.

Sara desapareció entre toda la arena que la rodeo en una especie de esfera para planear su contraataque.

El Akatsuki se quedo con rabia disimulada, ahora tendría que obligarla a salir de esa esfera, estaba seguro que si se acercaba de frente, algo lo atacaría y considerando la distancia seria un suicidio.

-Basta de juegos…--murmuro el peliplata algo hastiado por primera vez. Corto la parte superior de su dedo pulgar, y con su misma sangre la disperso en los dos sellos ubicados en sus muñecas, estos iniciaron con un brillo muy especial. Rasgo las mangas de su capa de nubes rojas.

El akatsuki entonces formo varios sellos con sus manos y entonces dio un salto y, como una ave que aletea hacia adelante, de sus brazos emergieron agujas brillantes, de gran tamaño y delgadas, llenas de chakra, las cuales se clavaron directamente en la esfera de arena, esta trato de atraparlas pero eran tan estrechas y numerosas que era imposible tomarlas todas.

Sara se percato de aquellas espadillas que penetraban con cierta profundidad hasta llegar al interior donde ella se hallaba, tenia que darse prisa en su estrategia. Siguio con su conjuro de invocación.

Mientras tanto, Gaara aun mantenía en su lucha contra el Kirin negro, que estaba empeñado en darle un golpe fuerte, derribarlo, y poder saborear aquel chakra hasta el tuétano, algo en Sabaku no Gaara era atrayente.

El soberano intentaba con unos brazos gigantes hechos de arena tomar al Kirin. Pero este era muy escurridizo. Y en cada nuevo escape el dragon se aproximaba mas y mas, tanteando al joven líder y esperando una negligencia.

Regresando con Sara, estaba soportando muy bien los ataques repetitivos de Kikumaru, algunos de los pinchos la habían alcanzado y peor aun, unos reposaban con veneno. Sin embargo nada cortaba su meditación y concentración.

El propio Akatsuki, elegia una espadilla que emergia de su propio brazo,la untaba con veneno proveniente de una pequeña concha que contenía un liquido morado y luego la lanzaba.

-Shukaku…--llamo la chica de la arena en su mente, daba a entender que conversaba con alquien en su interior—Te convertiste en el guardian de Suna, aunque fue contra tu voluntad, sin embargo…

En un espacio siniestro con agua en su superficie y una lámpara de tenue luz que apenas alejaba las tinieblas del lugar, se hallaba una bestia de gran tamaño con una cola llena de escritos y una joven de cabellos rojos resplandecientes.

-Niña…--llamo Ichibi, riéndose macabramente en seguida

-Sin embargo, yo hice un contrato contigo, te permiti entrar en mi cuerpo, joven, frágil y en crecimiento a cambio de tu poder…

-No puedo relegarlo tan fácilmente…--objeto.

-Te parece poco lo que he ofrecido?...—desafio

Otra carcajada se escucho en el umbral, era por eso que eligio coexistir con la hija de su antiguo contenedor, por su carácter firme y su capacidad de dominio y liderazgo, tenia que admitirlo le agradaba de cierta manera.

-Entonces te concederé lo que pides…

Un chakra bestial rodeo rápidamente a Sara.

--…pero a mi manera…--termino Ichibi

La esfera donde se contenía Sara estallo. La arena se disparo por todas direcciones, su oponente se cubrió. La kunoichi quedo desprotegida con la mirada baja, tenia algunas agujas encajadas en su piel, la arena vibraba en el suelo.

Kikumaru se quedo estatico, presintió que no era la misma ninja que enfrento momento atrás. Las espadillas salieron de la piel de Sara, al mismo tiempo que levantaba su mirada con los ojos idénticos a los Ichibi.

-El poder de la bestia la ha poseído…--penso para si el Akatsuki, inspeccionándola con la mirada.

Entretanto, Sara luchaba en su interior para no ser totalmente poseída por el Bijuu, si bien era cierto que Shukaku de cierta manera le obedecía no dejaba de ser una bestia de colas con voluntad propia, la cual le ordenaba arrasar con el lugar y liberarse de sus ataduras. En su mente la primogénita del Kazekage se veía rodeada de arena la cual subia rápidamente, tratando de sofocarla y hacer doblegar su conciencia.

-Se acabo el juego…--susurro bajito Sara su voz era mezcla entre un tono femenino y la de Shukaku.

El joven peliplata de Akatsuki se preparo, sin percatarse de que Sara ya habia cambiado de posición y estaba detrás suyo con un gran muro de arena, el joven se movio rápidamente para no resultar aplastado por alguna tecnica de su oponente.

-Realmente el Shukaku la tiene bajo su control…--confirmo Kikumaru quedándose estatico, gran error.

Una sonrisa extraña se formo en la cara de la peliroja, entonces su contrincante se dio cuenta de su error, y se movio tarde de la arena que estaba pisando, pero esta capturo su pie izquierdo. Kikumaru cayo al suelo y envuelto en arena.

-A..ta…ud…de..--susurro Sara, comenzando a cerrar su mano, provocando que la mitad del cuerpo del Akatsuki que estaba siendo devorado por la Arena viva se quebraba hueso por hueso.

En ese preciso momento, un gran estruendo bestial se escucho en los cielos, distrayendo a Sara de lo que estaba haciendo y preocupando a los demás Shinobis de Suna, entre ellos Temari y Kankuro.

Lo inevitable paso, Gaara se descuido y el gran kirin de color negro paso al lado del Kazekage hiriéndolo en uno de sus hombros y cabeza en el acto con una de sus garras, acción que saco de balance al líder de suna, y aquella arena de apoyo dejo de ser controlada en parte, ocasionando una caída libre.

La bestia mitológica simplemente habia cantado su victoria, al haber descontrolado a su presa.

No obstante el joven soberano no se rindió, y aun en el descenso logro recuperar el control de su arena para que lo atajara a tiempo, sin embargo no fue suficiente para una buena defensa de la embestida del Kirin negro. Gaara podía sentir ya el ataque se que avecinaba… En sus ojos verdes se reflejaron la figura del Kirin acercándose rápidamente, como lo hace un gato a un raton indefenso, abriendo sus enormes mandíbulas.

Entonces tan rápido como un rayo una masa de arena cerro la boca del dragon estrepitosamente, sorprendiendo tanto al Kirin como al Soberano de Suna, quien temblo al descubrir de donde provenia su fuerza salvadora.

Una enorme masa de Arena, se movia como si en el suelo existiera un mar de color avellana, y en un espacio aparte en donde las aguas terrenales parecían dar respeto uan persona muy especial para Gaara se hallaba, Sara, su primogénita.

Los ojos del Kazekage captaron algo mas aparte de la figura de su hija, algo que lo helo hasta la medula, y es que vislumbraba a la peliroja con la mitad de su cuerpo cubierto de arena, como si Shukaku ya hubiese poseído. La mitad de su rostro y cuerpo estaba de color avellanado y pero sus pupilas era la viva imagen de la mirada de Ichibi. Sara centro sus ojos en Gaara pero no lo reconocio, este formo una mueca lastimosa, era demasiado doloroso verla asi…pensó en si mismo, asi se veía cuando Ichibi se apoderaba de èl cuando niño?, Eso explicaba muchas cicatrices de su niñez.

Desgraciadamente, Sara se dio cuenta en lo mas de su ser, que su futuro progenitor de cierta manera le temia.

-Esos ojos están temblando…--penso en su mente la princesa de Suna, su cuerpo actuaba según su voluntad y la del poder de Shukaku, era de por si muy inestable y percibir el temor paterno la hizo aun mas frágil.

Una lagrima huérfana se escapo en los ojos de Shukaku, la bestia sintió el estado de su dueña y simplemente termino el trabajo. La arena aplasto la boca del Kirin matándolo al instante, la bestia amenazaba con caer en al aldea, pero la misma polvo dorado del desierto se encargo de el, haciéndolo añicos su cuerpo, al mismo tiempo, la oscuridad abandonaba a Suna.

Anunciando que todo acababa ya, Kikumaru que estaba con la mitad de su cuerpo desquebrajado aun vivía, Sara lo habia dejado para ir a auxiliar a Gaara. El Akatsuki contemplaba la escena.

-Lo hiciste princesa de suna…--sonrio con sangre en sus labios--…sin embargo tuviste que pagar un alto precio verdad?...—murmuro sus ultimas palabras antes de caer en el sueño eterno.

Los habitantes, ninjas, y demás salieron de la oscuridad y recibieron al Dios sol de nuevo en sus vidas, entonces Temari y Kankuro junto con los demás Jounin divisaron a Gaara en las alturas sostenido por una torrecilla inestable de Chakra. Todos alabaron al Kazekage desde el suelo, celebrando su victoria sobre aquellas tinieblas enemigas. Pero el kage del viento, no los podía escuchar, se fijaba en Sara que simplemente dejo de mirarlo y bajo su cabeza, dejando que el polvo dorado alimento del Ichibi en la antigüedad la devorara por completo, Gaara salto de donde estaba, todos los ciudadanos de la aldea lo vieron y se estremecieron ante la escena, nadie podía ver que estaba pasando a las afueras de Suna, aquel hecho tan importante que explicaba el comportamiento de su líder.

Sin embargo fue tarde….

La arena recogió a Sara…el poco elemento que aun obedecía al Kazekage trato de guiarlo hasta su retoño lo mas pronto posible, permitiéndole deslizarse…

Demasiado tarde…Cuando llego el joven soberano al suelo, a cierta distancia la arenilla formo a Shukaku pero en menor tamaño, se podía ver su cola, misma que alzo, el biju miro a Gaara pero no mucho, se dio al vuelta y se escapo.

Sin perder tiempo el Kazekage salió presuroso tras el biju que parecia diluirse con el paisaje, Temari y Kankuro salieron de la aldea también, preocupados por la actitud de su hermano menor hacia unos minutos. ¿Por que salto?, ¿Qué descubrió?.

Shukaku seguía corriendo lo mas rápido que podía, su dueña desde su corazón lo pedia a gritos, aunque la mente de Sara estaba inconciente, razón que explicaba por que el biju la invadió y salió, su ultimo pensamiento con el que se quedo fue divisar a su padre con temor y eso la destrozo. La bestia de colas, parecia que llamaba a uan tormenta de arenilla para que perdieran su rastro.

Gaara , el joven padre, seguai corriendo vio la tormenta, su dos hermanos mayores también la vieron a las lejanías, extraño fenómeno. Mas, esto no freno a Gaara.

--Gaara…!!...—grito Kankuro lo sufientemente fuerte para que escuchara el pelirojo.

--Es peligroso que se acerque a esa tormenta!!—advirtio Temari, al ver que ni vacilo el Kazekage para entrar a la tormenta.

Con mucho esfuerzo entro Godaime Kazekage, el viento era salvaje y la arena no ayudaba mucho, asi que uso su propio elemento para que lo cubriera para seguir adelante.

Entretanto en la mente de Sara.

Se hallaba completamente acostada de lado, con unos ojos verdes sin brillo por la tristeza, derramando lagrimas, podía catalogarse como una niña pequeña desamparada, asi se sentía.

La grava dorada a su alrededor trataba de consolarla acunandola.

-Mi padre me teme…--se repetía.

-Niña…--hablo Shukaku-Quieres que te saque de aquí?

-Asi es…Llevame lejos

-Aunque èl nos siga hasta el fin del mundo?...—metaforizo.

-Èl?...—cuestiono Sara sin entender nada.

-Mi antiguo contenedor…

Los ojos de Sara recuperaron levemente su brillo.

La tormenta de Arena comenzó a cesar, la podía ver algo Gaara entre cada remolino polvoroso.

-Shukaku…--murmuro al ver a la bestia siendo remarcada por el Sol del desierto, lo miraba moviendo sigilosamente su cola.

Entretanto Temari y Kankuro retomaron su persecución por su hermano, al ver que su obstáculo se esfumo poco a poco.

Gaara se fue acercando poco a poco, sin ninguna duda, levanto su mano para tocar a aquella criatura monstruosa según algunos. Entonces sus hermanos llegaron. Y vieron al Biju y lo peor a Gaara acercansele.

-Espera!!...—grito Temari.—No te acerques a la bestia!!

-Shukaku?!...—dijo Kankuro no creyendo lo que sus ojos mostraban.—Como?

El kazekage que por un momento se detuvo ante la llegada de sus hermanos, retomo su camino hasta que lo toco, Temari y Kankuro estaban angustiosos y listos para cualquier imprevisto, no se sabia, como reaccionaria Ichibi al estar ante Gaara.

Shukaku bajo su cabeza para recibir la mano del Soberano,entonces Gaara lo sintió, la superficie de Shukaku parecia un total escudo hecho de arena.

-Consuélala…--escucho como telepatía el pelirojo al toca la cabeza del biju.

Sin ceremonia, con fervor Gaara comenzó a escarbar como si destruyera una figura de Arena, arruinando la estructura de Shukaku que ni se inmuto, parecia que la vida lo abandono en cuanto se entrego a su antiguo JUNCHURIKI.

Ante la mirada atónita de ambos hermanos mayores del Kazekage descubrieron algo asombroso.

Gaara la vio, a su querida hija, Sara, su mas preciosa hija que habia aprendido a amar en estos meses, estaba atascada en la gravilla inconciente claro esta, ella representaba el corazón de ese mini Shukaku, el mismo que prefirió dejar de huir por el bien de la joven.

Sus ojos estaban cerrados pero aun lagrimas nacian en ellos, con cuidado, su padre amoroso la sustrajo derribando lo que quedaba de Shukaku y simplemente la recostó en su torso.

-Sara…--la llamo con una tierna voz. Secando sus lagrimas.

-Otou…san…--murmuro en automatico la peliroja, no estaba aun conciente pero sabia que ese calor fraternal no podía ser confundido por nadie, era su padre.

-Nunca te temeré…--dijo de pronto--…eres mi hija…

Sara reacciono abriendo sus ojos y encontrándose con los de su padre futuro. Trato de contenerse y no sacar su temor, tristeza, alegría, todo a la vez, todo lo que representaba aquellas palabras que le habia dicho Gaara.

El Kazekage, ademas de ser soberano, actuo como padre, sabia que era lo correcto, nadie le habia enseñado eso, asi que simplemente la abrazo, recostando la cabeza de Sara en su pecho para consolarla y que nadie mas que èl y la propia joven supieran que estaba llorando. La peliroja lo abrazo también.

Temari y Kankuro se conmovieron por la escena y esperaron hasta que fuera propio acercarse.

-Te dije que no lucharías sola…--susurro finalmente Gaara con una hermosa sonrisa pintada en el rostro. Descubriendo finalmente como se sentía ser padre.


FIN


Ni hay reflexiones

Spoilers ?

Claro que si!!

Capitulo siguiente

Kimeru

Realmente estas aqui por tu cuenta o por que simplemente te obligaron a ello? Esa es la pregunta que se mantiene en la mente de Midori Uchiha, realmente Sasuke, su futuro progenitor actuo por ella?

Sasuke esta cambiado...Pero no me dara por vencido volvera a sonrerir junto a todo el equipo 7 Una promesa de parte de Naruto, Sasuke esta indiferente con todos excepto con su hija mayor.

Estoy aqui...para asegurar el futuro, y el reinado de Akako-sama, aunque ella caiga, por lo menos el pasado caera con ella, son AS bajo su manga Palabras de un Akatsuki, ¡¡SAURON ENTRA EN ACCION!!

Notas finales.- Espero les haya gustado el capitulo, que en un tiempito pude realizar para ustedes, se que HIATUS de retoños fue largo y que dejaron de saber de mi, pero a pesar del lento ritmo que llevo, ESTOY DECIDIDA A TERMINAR ESTA HISTORIA Y COMENZAR LA NUEVA QUE LES PROMETI!!

Saludos GRACIAS POR LEER RETOÑOS

Atte.

Miyu Nihayami