Personajes: Soldados sin rango del Santuario.
Lo único que podían recordar era haber fallado en las pruebas para convertirse en santos, ya fuera de oro, plata o incluso de bronce. Habían sido llamados indignos, recibido una lanza y una antigua espada que parecía más espartana que ateniense. Les había sido arrebatado el honor y la gloria.
A aquellos aún más miserables, les habían enviado a guardar las diferentes entradas al Santuario, sus fronteras y las barracas. Hombres y mujeres por igual, todos habían sido removidos y puestos en el escalón más bajo del Santuario. Sólo podían entrenar para ser más efectivos a la hora de proteger el lugar y hacer la voluntad inmisericorde del nuevo Patriarca.
Algunos se lamentaban y maldecían su mala suerte al principio; pero, a medida que el tiempo pasaba, se rogordeaban de su estatus. Podían abusar de los nuevos, hacerles la vida miserable a los futuros aprendices. Ganar adeptos, débiles e ineptos que fallarían y terminarían en el mismo lugar que ellos.
Eso sin embargo, no les impedía amar a Atena y en ese amor, lamentarse de ellos mismos.
