Patrick POV

Sophie me había ofrecido un trabajo muy extraño, y relativamente fácil. Ella ofreció darme dinero, a cambio de que yo fuera parte de un proyecto escolar, donde se tenía que investigar acerca de una persona con la que uno no se llevara bien. Según Sophie, yo era la opción perfecta para ella. Iba a pagarme con tal que yo aceptara, y como un poco de dinero no hacía daño, acepté. Al fin y al cabo, todo era con propósitos educativos y no le haría daño a nadie. Cuando acepté, me fui de la habitación, y también me fui del hospital. Literalmente, Sophie me había echado antes de que llegaran más personas, pues podría avergonzarla. No importaba.

Ya había pasado casi una semana desde el accidente de Sophie. Por lo que me había enterado, hacía poco había vuelto a su hogar, ya no necesitaba estar en reposo. Fui al colegio donde estudiaba Sophie, pues la clase en donde debían estar los participantes empezaba en la tarde. No faltaba mucho. Decidí ir en la moto, aunque no fue una muy buena decisión. Cuando llegué, todos me miraron como un bicho raro. Entendí que las personas que estaban afuera también eran los compañeros de proyecto de los demás. Entre las personas, estaba Connor. Alguien conocido, por fin.

-¡Patrick! ¿Cómo estás? –Preguntó Connor acercándose a él y dándome la mano.

-Bien. ¿Estás por lo del proyecto? –Dije seriamente, debía mantener la guardia. Los hermanos Black siempre le hacían caso a Chester, su auto proclamado jefe. Nunca se podía saber si tenían tendida una trampa.

-Así es. Soy el compañero de Sasha. Qué novedad, ¿no? Ja, ja. ¿Y tú…?

-Soy el compañero de Sophie.

-¿De Sophie? ¿En serio? Jamás lo hubiera pensado. Suerte con ella, si te eligió debe ser verdaderamente porque no le agradas. Suerte.

Alguien, presumiblemente el director, nos dejó entrar a todos. Me preocupé de entrar cautelosamente, evitando a toda costa la mirada del director. Quién sabe si podría reconocerme, después de la primera vez que había entrado en ese colegio, la vez que fui a visitar a Melly cuando trabajaba de auxiliar. Pensar que todo era diferente en ese tiempo… Afortunadamente, el hombre no pudo reconocerme. Nuestro grupo caminó hasta una sala en específico, pero nos quedamos en el pasillo. Esperamos ahí hasta que la profesora que se encontraba al interior de la sala salió a recibirnos –¡Oh! Hola. Qué bien que sean muchos, eso significa que muchos compañeros escogieron con tiempo a sus parejas. Me alegra. ¡Pasen y siéntense al lado de su compañero de trabajo!

-Veamos dónde está Sophie… –dije en voz alta. Buscándola mientras entraba. Adentro todos los alumnos de ese curso, que no eran muchos, estaban sentados en sus respectivas mesas y tenían también una mesa al lado suyo para que sus compañeros se sentaran. Por fin encontré a Sophie, que estaba sentada prácticamente en el centro de la sala. Aún tenía el cuello ortopédico puesto, pero en vez de avergonzarse, como yo creía que lo haría, Sophie lo mostraba con orgullo– Hola, Sophie.

-Déjame en paz. Siéntate y cállate.

-Con gusto, mientras tú hagas lo mismo.

Observé a las demás personas que entraban a la habitación, acomodándose junto a sus compañeros. El odio podía sentirse en el aire, muchos alumnos querían matar a sus compañeros de proyecto. Ésa era la idea, ¿no? No conocía a nadie ahí, excepto los amigos de Sophie y también Connor. Sasha y Connor eran compañeros, y la compañera de Daisy era una chica que creía haber visto en el campamento alguna vez, pero no estaba seguro.

-Bueno, jóvenes, debo felicitarlos. Al parecer todos consiguieron sus compañeros a tiempo, me alegra. En fin, presten atención, que les daré las instrucciones –dijo la profesora, empezando a escribir en la pizarra. Cuando terminó, empezó a explicarnos–. Bueno, alumnos, van a tener que convivir con sus compañeros durante dos semanas, tal vez un poco más. Deben investigar acerca de su compañero, cosas de la persona, pero más que nada, deben ver qué les disgusta de esta persona. ¿Para qué es esto? Para darles una lección muy importante que es poco valorada; nunca les pueden agradar a todo el mundo.

-Yo soy la excepción, claro –dijo Sophie sonriente.

-Y yo mismo soy la prueba de que estás equivocada –le dije y todos rieron. Sophie se enrojeció y calló, y supe que quería seguir hablando, pero la profesora la castigaría.

-Bueno –dijo la profesora, pasando por alto la interrupción aunque notoriamente frustrada– para aprobar el proyecto y por lo tanto pasar de año, alumnos, como requisito deberán vivir con esa persona las veinticuatro horas del día para lograr bien el proyecto. El proyecto durará… ¿Dos semanas? Sí, eso era. Luego, cada alumno deberá hacer un informe escrito de dos mil palabras como mínimo acerca de su reflexión acerca de su convivencia con la persona escogida. Para estar juntos en todo momento, tendrán que irse a alojar a la casa de uno, o del otro, o como quieran. Esa parte se la arreglan entre ustedes, pero deben convivir en todo momento.

-¡¿Qué?! –Gritaron muchos alumnos, Sophie incluida. Yo simplemente me quedé callado.

Melissa POV

Ahora que no tenía ningún tipo de distracciones, podía concentrarme de lleno en hacer otras cosas mucho más importantes. Ahora sí que conseguiría el dinero necesario para ir a buscar a mi familia, y mucho más rápido de lo que lo había hecho antes, todos los meses anteriores. ¡Pero aún me faltaba tanto…! Jamás lo lograría a este paso. Estaba pensando en irme de la casa de Sasha, ella había sido muy amable conmigo y no podía seguir abusando de su hospitalidad y la de sus padres. Pero o si no, ¿dónde me quedaría yo? ¿Y cómo podría ahorrar dinero sin nadie que me diera un techo gratis y seguro? No lo sabía, ya tendría que arreglar ese problema.

Pero no solamente me concentraría en reunir dinero, sino que al mismo tiempo conseguiría hacer justicia con Sophie y todos los que la siguieran. Se habría accidentado hacía poco y todo, pero ya había pasado y eso no significaba que Sophie se hubiera convertido en una santa de un día a otro. Eso no tenía nada que ver. Ahora yo estaba sola en mi batalla. Maca ya se había ido, Sasha no participaba en ningún bando, por lo menos no colaboraba con Sophie. No me quedaba nadie más. Y para ser sincera, no sabía qué hacer. ¿Y si desistía? O podría fingir que me había rendido y elaborar un plan mientras Sophie no sospechara. Pero por el momento no quería pensar en eso. Pero me enrabiaba saber que Sophie estaría siendo en ese momento mimada, cuidada por todos, siendo adorada, el centro de atención, el eje de referencia del universo. Y en cambio yo, no tenía a nadie. ¿Es que acaso tenía que pasarme algo malo para que me prestaran atención? ¡No era justo! Y más encima ya me habían pasado mil cosas malas, y no había nadie ahí para acompañarme.

-No dejaré que Sophie me pisotee –dije en voz alta, para mí misma. Me encontraba en la habitación de Sasha, y me había quedado sola en casa esa vez–. No voy a permitir que ella pase a llevar a alguien, nunca más. Nada me detendrá cuando tenga todo bien planificado, y ojalá que eso sea pronto. Y ahora que Patrick no está, mucho mejor, ahora que lo pienso. Así me dedico completamente a lo que debo hacer.

En respecto al asunto del dinero, tenía muchas ideas para conseguir algo, pero no sería mucho. No podía volver a trabajar como auxiliar en ese colegio, y tampoco podía trabajar en algo que implicara relacionarme y exponerme con muchas personas, por seguridad. A veces sentía que ni siquiera podía salir de la casa, por temor a que me descubrieran. O a veces incluso temía que de un momento a otro Sasha o sus papás se dieran cuenta… No me habían descubierto en mucho tiempo, ¿pero quién sabía si había sido solamente suerte todos estos meses? ¿Todo este año?

Tenía que buscar un lugar al cual irme, ya había estado demasiado tiempo en casa de Sasha. No tenía muchas opciones de a dónde ir. Al refugio no volvería, de eso estaba segura. No tenía otra amiga aparte de Sasha a la que pudiera acudir, y… Se me ocurrió una idea. Aún me quedaba un lugar a dónde ir. No era el más lindo de todos, pero al menos ahí estaría protegida.

No tenía otra forma de llegar al Callejón de los Huérfanos más que ir caminando, y tardé mucho, pero no me afectó. Llegué cansada y tardé, pero nadie me descubrió. Bueno, en realidad nunca nadie lo hacía.

Cuando llegué allá todos los niños estaban escondidos y no los podía ver, pero sabía que el callejón quedaba ahí, ya había aprendido hacía tiempo cómo ubicarme. Cuando me presenté y se acordaron de mí, se presentaron. Aunque de entre todos los niños que aparecieron, Kyra no estaba ahí. Kyra era la que yo más conocía…

Cuando pregunté por ella los demás niños me dijeron que había viajado con Francisco. ¿Es idea mía o lo había oído antes…? No lo recordaba. Pero sabía que Kyra volvería. Cuando les pedí que me dejaran vivir ahí por un tiempo, los niños aceptaron felices. Tendría que dormir en una caja, pero no importaba. No era tan diferente a como había estado en el refugio hacía tiempo.

Gaspar POV

Yo sabía acerca del proyecto que estaban haciendo los de último año en el colegio. Me había enterado por Connor, que era el compañero de Gaspar. Ya había hablado con él acerca de eso. Hacía pocos días le había preguntado si es que él creía que Daisy me escogería para ser su compañero en eso. Le podía preguntar mi inseguridad a Connor, después de todo él era mi hermano y ya no estaba peleado con él. Lamentablemente, Connor me dijo lo que él creía sinceramente y lo que yo también creía que pasaba; Daisy, habiéndome considerado o no, no me escogería. No me había llamado. Y tal como Connor pensaba, yo también creía que Daisy esperaría a que yo le pidiera ser su compañero. Eso no había pasado, y no iba a pasar. Hasta donde sabía, el famoso proyecto había empezado hoy.

Quería ir a ver a Daisy. Después de todo, lo que había pasado con ella y Connor había sido una mentira. Y Sophie ya no me gustaba, había entendido que ella me había utilizado. Debía aclarar las cosas con Daisy, aunque no volviéramos. Me gustaría que fuera así, pero era poco probable. Pero al menos para verla, fui al colegio a esperar a que todos salieran, no faltaba mucho tiempo para que terminaran las clases. Cuando empezaron a salir todos, la primera persona que reconocí fue Connor, que venía con Sasha, la cual echaba humos por las orejas. Era de esperarse, odiaba a Connor. Pero ésa era la razón por la que lo había elegido. Me acerqué y pedí hablar con él a solas. Sasha se quedó esperando a un par de metros de distancia, y mientras yo hablaba con Connor, me fijaba en todas las personas que salían del colegio para buscar a Daisy.

Tenía que empezar el tema desde otro aspecto para no sonar tan desesperado por saber– ¿Y, hermanito? ¿Cómo te va en lo del proyecto? ¿Qué tienes que hacer? –Más adelante mencionaría a Daisy.

-Es muy raro lo que hay que hacer –dijo él, mirando a Sasha de reojo, la cual estaba mirando hacia otro lado, obviamente esperando a Connor–. La profesora dijo que debemos estar con nuestros compañeros dos semanas en todo momento. Así que, creo que Sasha se irá a alojar, o tal vez me vaya a vivir con sus papás un tiempo. Puede ser divertido, ¿no crees?

-Sí, eso creo. Ah, ¿y cuáles son las otras parejas?

En realidad no me importaba saber las parejas de todos, gente que no me importaba. Por suerte, Connor me conocía lo suficiente para entender lo que verdaderamente preguntaba. Solamente me mencionó a personas importantes –Ah, veamos… La mayoría de los que vienen de afuera no los conozco. Bueno, algunos son ex compañeros como nosotros, pero no creo que te interese. Y… Ah, verdad, Daisy… Es con Pía, si no me equivoco. ¿Te acuerdas de ella?

-Ah, sí, creo –dije algo consternado. ¿Verdaderamente Daisy había preferido ser con una chica rara que conmigo? Verdaderamente estaría guardando mucho rencor.

-Yo hubiera sido mejor que Pía –dije en voz alta, algo molesto–. ¡Yo hubiera sido mejor que cualquier otro!

-Gaspar, contrólate –dijo mi hermano nervioso. Pero verdaderamente yo estaba muy molesto. Quería encontrar algo que golpear, necesitaba desahogarme. Vi que algunos de los chicos que aún estaban transitando mientras se iban estaban mirándome extrañados –, estás molesto ahora solamente, ya se pasará. No tienes por qué molestarte, si Daisy no te eligió será porque necesita estar sola…

-¡Es que no lo entiendes! ¡Argh! –dije y como un acto impulsivo, sorprendí a un chico, tomándolo de la mochila y arrojándolo lejos. Generalmente yo no era así, no era violento. Pero como no me había desahogado desde hacía mucho, tenía rabia acumulada. Y mucha.

-¡Hey, para, para, para! ¿Qué te pasa? –No era Connor, sino Patrick. ¿Y él qué hacía aquí? –Cálmate. ¿Pasó algo?

-No te metas. No es tu asunto.

-No lo dice con mala intención –dijo Connor intentando dejarme bien–. Son cosas personales, gracias por intentar ayudar, pero no es necesario.

-¿Podemos irnos ya? –Preguntó Sophie, que tenía su cuello ortopédico puesto, actuando como si no lo tuviera, pues estaría avergonzada. Pero era gracioso ver cómo debía mantener el cuello en una sola posición, estática en ese aspecto. Se acercó con un par de cuadernos en la mano, y con su celular en la otra mano. Estaba totalmente concentrada en su teléfono. Y por suerte, porque no me gustaría que estuviera mirándome como si yo fuera un perdedor, porque yo sabía que lucía así desde su propia perspectiva.

Patrick POV

No entendía por qué Sophie tendría tanta prisa. Ella se puso de un pésimo humor cuando se enteró de las condiciones del proyecto. Yo… Mejor no opinaba, no quería meterme en problemas. Después de todo, esto acabaría rápido, así sería –Sí, ya voy Sophie. Bueno, chicos, dicen que no me meta, no me meto. En fin, yo mejor me largo.

-Hey, espera –dijo Gaspar aún enojado, pero algo más calmado que antes– ¿Qué haces aquí…?

-Es el compañero de Sophie en el proyecto –dijo Connor rápidamente antes de que pudiera contestar.

-¿Enserio? Interesante… Bueno, ya vete.

-Me largo –dije y me dirigí hacia Sophie–. ¿Y a dónde vamos ahora?

-A mí casa, obviamente. Yo ni muerta voy a alojarme a ese basurero que llamas casa… Prefiero que mi casa se ensucie a ir a esa pocilga. Eso no se discute. Ahora, tenemos que esperar a que Rufino me venga a buscar –acto seguido, empezó a llamar a su tío por teléfono, furiosa porque él no había llegado aún. Me di cuenta que estaba empezando a llover, y por la cara de Sophie entendí que Rufino tardaría en llegar. Al menos yo tenía un medio de transporte con el cual largarme.

-Eh, Sophie, si tu tío se demora mucho podemos irnos en mi moto –dije indicando mi vehículo que estaba no muy lejos de ahí.

-¿Yo en esa cosa? Jamás. Vamos a esperar a que Rufino venga –dijo orgullosamente, mirando fijamente hacia la calle.

-¿Y vas a dejar que la lluvia te de un resfriado? Como tú quieras. Bueno, yo me voy. Nos vemos en tu casa –me fui y en mi mente hice una cuenta regresiva de solo tres segundos. Cuando terminé mi cuenta, sucedió lo que estaba esperando.

-¡Espera! –Gritó Sophie, mientras colocaba sus cuadernos en su mochila y se la volvía a poner al hombro– Voy contigo.

-Lo sospeché.

-¿Perdón?

-Nada, nada. Bueno, súbete. Vamos.

Durante el viaje, yo supe que Sophie estaría pensando en sus propios problemas, en su propio universo, donde yo no tenía nada que hacer ahí. Bueno, yo me encontraba en la misma situación. Desalentadoramente estaba pensando en Melly. ¿Por qué las mujeres eran tan complicadas? Yo había intentado que Melly fuera feliz, que estuviera a salvo. Quería haberle dicho tantas cosas antes de distanciarnos… Pero para mí ya era muy tarde y debía olvidarme de ella en cuanto antes. Era lo mejor.

¿Pero por qué tuvo que irse? O mejor dicho, ¿por qué dejé que se fuera? Estaba muy confundido. No la entendía a ella, pero tampoco me entendía a mí. No entendía ahora por qué actuaba como estaba actuando últimamente. ¿Por orgullo? Solamente había malgastado el tiempo, y ahora no era feliz. Melly se había llevado mi felicidad. ¿Y ahora cómo podía saber cómo recuperarla? No tenía idea. Tal vez no debería hacerlo, a pesar de que si lo quisiera…

¡Debía olvidarme de ella para siempre, no volver a verla! ¡Pero no podía…!

Cuando llegamos a la casa de Sophie, logré dejar la moto dentro del jardín. Me sentía incómodo sabiendo que tendría que vivir ahí un tiempo. No era que no me gustara la casa, era linda, pero era de Sophie. Era su territorio, y serían sus reglas.

Obviamente tendría que traerme un par de cosas para vivir en la casa de Sophie por el momento. Fui solo al refugio a buscar un par de cosas que podrían servirme. Sabía que habría de todo en la casa de Sophie, pero había cosas que no iba a dejar abandonadas en el refugio sin ninguna supervisión. Cosas valiosas. El collar no, obviamente, siempre lo llevaba conmigo. Pero en el refugio aproveché de hacer mi mochila con unos cuantos libros, comida que se vencería ahí, entre otras cosas. Cuando terminé de recolectar, volví a la casa de Sophie. Allí me encontré con Rufino, que como me enteré, estaba viviendo también en la casa temporalmente, ya que necesitaba cuidar de Sophie por su cuello. Entré al living y ahí estaba Sophie sentada en un sofá, ocupada con su teléfono.

-Rufino me dijo que debo ser cortés con las visitas –dijo ella sin levantar la vista de su teléfono, y siguió hablando con una voz de fingida amabilidad–. Siéntete en casa.

Me acerqué al sofá que estaba en frente de Sophie, me dejé caer estruendosamente y solamente para que dejara su teléfono un momento, apoyé los pies en la mesa baja que se interponía entre los dos sofás.

Kyra POV

Inesperadamente, algunos parientes del hermano de Francisco llegaron a cenar. No era muy buena estimando edades, pero todos los adultos tendrían algo más de treinta años… Y habían muchos niños, algunos de mi edad, otros mayores, y unos tan pequeños que solamente se la pasaban sentado en los brazos de sus madres, que no los dejaban solos, maquinándolos para contenerlos. Pobrecitos, esos niños ni sabrían caminar por lo pequeños que eran, y estarían aburriéndose muchísimo.

La presencia de Javier en la cabecera de la mesa hacía que todos le inspiraran respeto. Era por así decir, el patriarca, el líder. Francisco estaba sentado a un lado de él, y yo me había sentado al otro lado de Javier, en frente de Francisco. Cuando los parientes habían llegado, Javier le pidió a su hermano que esperara en una habitación, incluyéndome. ¿Para causar una gran impresión entre los demás tal vez? Posiblemente. Hacía poco que habíamos salido de la habitación, con el permiso de Javier, claro, para ser presentados ante el grupo familiar. Francisco y yo tardamos mucho en saludarlos a todos, eran muchos. Muchas personas, tantas que no logré recordar ningún nombre. Inmediatamente todos se sentaron en la gran y larga mesa del comedor.

-Y bueno –dijo Javier con voz seca–, que empiece la comida.

Muchas personas, tal vez unas quince, empezaron a traer bandejas de comida, sirviendo a cada persona, dejando cosas como mantequilla, copas extra y demás para que la gente pudiera comer a gusto. En realidad, a pesar de sentir curiosidad por cómo comía la gente elegante, me sentía algo incómoda. Era muy pequeña para mi silla propia y había muchos cubiertos, no sabía cuál usar. Al mirar a Francisco mirando confuso a la mesa, entendí que él se encontraba en la misma situación que yo. Por suerte, logré ver qué cubiertos escogía una señora que estaba sentada a mi izquierda para imitarla. Conocía la comida que estaba en frente mío, pero no recordaba su nombre. Tampoco sabía cómo se comía, pero como siempre, imité a los demás y pude comer tranquila.

La señora que se encontraba al lado mío no era de un aspecto muy amigable para ser sincera. Siempre miraba a los demás con tranquilidad, pero en cambio a mí me ignoraba. Pero luego me di cuenta que a veces ella me miraba en realidad, y no muy amablemente. ¿Era eso que llamaban las personas mirar en menos? Sentía que era así, pero no estaba segura. De pronto, el hermano de Francisco me habló– ¿Y qué nos puedes contar de ti, Kyra?

No sabía verdaderamente qué decir. No había mucho que contar, excepto una que otra anécdota que no creía que esas personas quisieran escuchar, basándome en cómo me miraba la mujer que estaba al lado mío. Lo único que se me ocurrió contarles a esas personas fue que vivía en el Callejón de los Huérfanos, que era la líder de nuestro grupo… Nada más. No creo que ni les hubiera interesado saber. Tal vez dije algo malo, porque la mayoría de las personas que se encontraban en la mesa me miraron asustada, como si no fuera posible que yo estuviera ahí. Excepto por los niños, claro. Menos de la mitad de los niños oyeron mi historia, y los demás simplemente no se asustaron, sino que se sentían curiosos por saber más de mí.

-Interesante, verdaderamente interesante tu historia, Kyra. ¿Y tú, hermano? ¡Cuéntale algo a la familia! Preséntate, cuéntales algo de ti. Por favor familia, escuchen a mi hermano. Sé que no les había hablado mucho de él porque… Verdaderamente no tenía la menor idea de dónde estaba… En fin. ¡Vamos, di algo!

Francisco se aclaró la garganta. Yo lo conocía lo suficientemente bien para saber que estaba nervioso. Quién no lo estaría, si algunas de las personas en la mesa no eran muy agradables –Bueno, como ya lo dijo Javier, yo soy su hermano, y nos habíamos dejado de ver muchos años. Es una larga historia. Bueno, a diferencia de mi hermano, no soy millonario. No fui a la universidad pero no me arrepiento de ello. Soy feliz con mi vida, viviendo con mi hijo. No tenemos mucho, pero estamos unidos. Y espero que ustedes me acepten, pues después de todo, también soy pariente de ustedes.