Abrí la puerta de mi casa despacio, mirando hacia el interior. Suspiré y entré lentamente, seguida de Nozomi que no borraba su tonta sonrisa de su cara.

–Parece que fueras a robar tu propia casa Elichi –me dijo en un susurro. Yo la miré de reojo con cierta molestia.

–No conoces a mi madre Nozomi. Solo espero que este fuera.

–Te dije que le avisaras, pero no me hiciste caso.

–Me lo dijiste mientras tenías tu boca entre mis piernas, a las dos de la mañana.

Levantó los hombros y amplió su sonrisa. De verdad, amaba y odiaba verla sonreír así. Avancé con cuidado hasta la escalera y puse un pie en el primer escalón. Para mi mala fortuna, mi madre venía bajando del segundo piso.

–Al fin te dignas a aparecer Ayase Elichika.

Me detuve y solté un suspiro. Que mi madre usara mi nombre completo significaba que estaba molesta. Alisa caminaba detrás de ella y sonreía. Nozomi entrelazó sus manos detrás de su espalda y miró a mi madre con una sonrisa.

–Buenos días mamá.

– ¿Buenos días? Elichika son las dos de la tarde.

–Buenas tardes señora Ayase. Buenas tardes Alisa-chan –dijo Nozomi haciendo una reverencia. Mi madre le sonrió y Alisa le saludó con la mano.

–Mamá… necesito ir a cambiarme ya que tengo un…

– ¿Vienes llegando y ya te vas a ir de nuevo? –Preguntó elevando el tono de voz–. Ayer saliste a tu revisión médica, y regresas hoy pasado el mediodía a cambiarte, para salir de nuevo.

–Mamá…

–Mamá nada Elichika. ¿Dónde has estado?

Miré a Nozomi que miraba disimuladamente hacia los retratos colgados de la pared más alejada del salón. Seguía con esa sonrisa burlesca en su cara. Alisa si se había puesto seria, ya que no le gustaba que mamá nos regañara, a ninguna. Suspiré profundamente.

–Estuve en casa de mi amiga Umi, mamá.

– ¿Todo el día?

–Sí señora. Y también hoy he pasado ahí. Es complicado explicarlo…

–Y espero que también haya pasado ahí la noche señorita…

Ensombreció la mirada y yo sentí como me hacía pequeña. Mi madre era una copia exacta a mí, pero de menor tamaño. Aun así, su mirada infundía mucho respeto, igual a la de mi padre, que por suerte no estaba en casa. Iba a decir algo cuando la voz de Nozomi me interrumpió.

–No se preocupe señora Ayase, Elichi pasó la noche conmigo.

Nozomi por todos los dioses, ¿qué estás haciendo? No empeores las cosas. Alisa se llevó las manos a la boca, no sé si para reír o de la sorpresa, yo en cambio solo bajé la mirada. Mi madre miraba a Nozomi fijamente.

– ¿Se quedó en tu casa?

–Así es señora Ayase. La invité a tomar un chocolate y en eso comenzó la nevada y pues ya cuando paró pues era muy tarde para que regresara.

– ¿Eso es verdad Elichika? –y me miró. Yo asentí lentamente–. ¿Y por qué no avisaste? Todos estábamos preocupados.

–Eh… me quedé sin carga en el móvil –dije en un susurro.

–Pudiste usar el de Nozomi-chan.

–No se me ocurrió.

–Hay Eli, Eli, Eli… a veces puedes ser tan torpe. No copies a tu hermana Alisa, por favor –y le acarició la cabeza a mi hermana que sonrió–. Y la próxima vez Eli, por favor avisa. El que seas mayor de edad no te quita que haya una familia entera preocupada por ti.

–Así lo haré mamá.

–Por lo menos tus amigas son más responsables. Y espero que no me estés ocultando nada Eli. No quiero una sorpresa.

–No mamá…

–Con todo esto de las revoluciones, las nuevas modas y el libertinaje.

–No mamá…

–Y Nozomi-chan –la miró–. Gracias por cuidar de mi hija desde la preparatoria.

–Es un placer señora Ayase.

Mi mamá continuó bajando y se perdió en lo profundo del salón, saliendo al jardín. Lancé un suspiro fuerte. Sentía como si hubiera corrido una maratón bajo un sol abrazador. Nozomi subió tres escalones y se giró sonriendo.

–Tu mamá es un amor Elichi. Solo estaba preocupada.

–Te puedo asegurar que en la noche, cuando ya no estés, me espera una reprimenda más fuerte.

– ¿Me puedo quedar a dormir contigo otra vez, si quieres?

Negué despacio. Nozomi podía sacarme de mis casillas muy fácil. Iba a dar el paso cuando Alisa me detuvo del brazo.

–Hermana… ¿crees que me puedas dar unos minutos para hablar?

–Eh… ¿Puede ser luego Alisa? Debo cambiarme. Necesito estar a las cuatro en un lugar.

–Por favor Eli –y juntó sus manos frente a ella. Miré a Nozomi que seguía sonriendo, pero ahora con su sonrisa maternal.

–Está bien, me cambio y hablamos –Alisa sonrió y me abrazó. Luego se acercó a mi oreja izquierda.

–Y ponte una bufanda. Tienes dos marcas en tu cuello que por suerte mamá no vio.

Me tapé el cuello con la mano y miré a Alisa fijamente. Ella sonrió y terminó de bajar los escalones que le faltaban. Alcancé a Nozomi que estaba mirando nuevamente el cuadro familiar en el centro de la escalera.

–Elichi, cuando tengamos una familia, hagamos un cuadro como este. Quiero colgarlo en el centro de mi casa, para que todos los que nos visiten lo vean.

La miré fijamente. Su mirada era algo melancólica, pero su sonrisa era sincera, tierna y hermosa. Le tomé la mano, no sin antes mirar hacia atrás, y la arrastré conmigo hasta la habitación. Apenas cerré la puerta, le planté un enorme beso en los labios.

–Claro que sí mi amor. Claro que sí.

–Elichi…

–Pero promete que no vas a volver a decir nada como lo que hiciste frente a mi madre.

–Solo dije la verdad Elichi. Pasamos la noche juntas.

–Nozomi, no tienes remedio.

Ella rio y levantó los hombros. Me acerqué al espejo y me miré el cuello. Nozomi lo notó y sonrió nuevamente de esa forma depravada y cínica.

–Perdón por esos dos moretones Elichi. Pero debía cobrarte los que me dejaste aquí.

– ¿Dónde? –pregunté nerviosa–. Traté de no dejarte ninguno.

Se abrió el abrigo y la blusa de botones. Despacio bajó levemente su sujetador. Mi cara enrojeció al ver dos marcas cerca de su pezón izquierdo. Me acerqué a ella con sonrojo y acaricié levemente su pecho.

–Elichi… –suspiró.

–Cúbrete –le dije sin mirarla.

– ¿Por qué? Porque si no lo hago te aprovecharías de mí.

–Porque si entra mi madre y mi hermana… –ella rio–. Además Nozomi, mis marcas no se ven a menos que andes ensañando todo. En cambio tu… Pudiste dejarlas en otro lugar.

–Te movías mucho –respondió cerrando su blusa–. Era difícil dejarte algo con tanto movimiento.

–Y saber que las chicas las vieron y ninguna me dijo nada. Con razón Rin-chan me observaba el cuello como si fuera un vampiro sediento de sangre en lugar de un gato.

–Prometo tener más cuidado para la próxima Elichi.

Le negué despacio y comenzamos a reír. Me apresuré a cambiarme, y me arreglé el cabello. Escuché tres leves golpes en la puerta. Nozomi, que miraba un álbum de fotografías que tenía en mi mesa de noche se apresuró a abrir.

–Alisa…

–Eli, ¿ya terminaste? Perdón que insista…

–Ya terminé Alisa, pasa.

–Yo… voy a esperar abajo Elichi.

–No Nozomi-senpai, quédate. Tal vez también puedas ayudarme.

Me sorprendió que mi hermana pidiera eso. Nozomi le sonrió y cerró la puerta, recostándose en ella. Yo me senté en la cama y llamé a mi hermana para que se acercara y se sentara a mi lado.

– ¿Qué ocurre Alisa?

–Hermana… me podrías dar consejos de amor.

– ¿De amor? –y la miré sorprendida.

–Sí. Es que quiero declararme y decirle a una persona lo mucho que la amo.

–Ara, entonces la pequeña Alisa-chan está enamorada.

–Sí, Nozomi-senpai. Desde hace seis años.

– ¿Desde que tenías catorce? –ella asintió sonriendo. Me mordí el labio y miré a Nozomi que tenía una expresión tranquila.

–Es que… no sé cómo decirle que me gusta…

–Solo díselo Alisa-chan, lo más sinceramente posible.

–Pero no es tan fácil Nozomi-senpai, porque esa persona… sale con alguien más. Por eso quiero decírselo de una manera que pueda conquistarla y deje a la otra persona.

–Alisa, ¿te estás escuchando?

–Si hermana, lo sé. Sé que suena muy atrevido, pero… por eso quiero que me ayudes. Tú tienes una linda relación con Nozomi y…

–Pero Alisa, yo no conquisté a Nozomi. Ella me conquistó a mí.

–Eso es mentira Elichi… tu si me conquistaste, desde el primer momento en que te presentaste en el salón de clase, en nuestro primer año de preparatoria.

Sonrojó y desvió la mirada. Yo también sonrojé y reí al verla. Me puse de pie y la abracé con mucho cariño, dándole un delicado beso. Nozomi me aferró con mucha fuerza.

–Recuerda que Alisa-chan nos está viendo…

Nos separamos y Alisa negó despacio. Volví a su lado y le tomé la mano, mirándola fijamente a los ojos.

–Alisa… la verdad no sé qué pueda decirte que te ayude. Tú misma viste lo desastrosa que fue nuestra confesión.

–Pero…

–Alisa-chan. No hay una fórmula mágica para el amor. Se tú misma, dile lo mucho que te gusta y llévale un regalo. Puede ser algo de comer, les gusta eso.

–Nozomi-senpai…

–Si las cosas se tienen que dar, se darán. Además, tú eres muy hermosa y tierna. De seguro se dará cuenta lo mucho que vales y quizá te diga que sí.

– ¿Y si no lo hace?

–Le rompes la cara.

– ¡Nozomi!

–No podría romperle la cara Nozomi-senpai.

–Entonces…

–No le hagas caso a Nozomi, Alisa. Simplemente piensa en que todo saldrá bien.

Alisa sonrió y asintió despacio. Me abrazó y me dio un beso en la mejilla. Luego, se puso de pie y con una reverencia le agradeció a Nozomi y salió de la habitación. Enarqué la ceja y miré a mi novia que sonreía.

–Quien diría que la pequeña Alisa-chan estaría enamorada. Solo espero que el chico no la decepcione.

–Eso es lo que me preocupa Nozomi. Ya escuchaste a Alisa. Al muchacho le gusta otra chica.

–Pero tu hermana es igual de terca que tu Elichi, así que lo va a hacer de todas formas.

– ¿Eso fue un cumplido? –Nozomi asintió sonriendo. Yo negué y terminé de arreglarme.

–Aunque te voy a decir la verdad Elichi –dijo mientras soltaba una de sus coletas y la comenzaba a hacer de nuevo–. Pensé que Alisa-chan iba a terminar saliendo con Yukiho-chan.

– ¿Con la hermana de Honoka? –Nozomi asintió–. Sí, yo también pensé lo mismo en algún momento. Pero Nozomi… no necesariamente todas las chicas son depravadas como nosotras.

–Ara… ¿me estás diciendo depravada?

–Sí. Lo normal es que nos gustara un hombre, no una mujer.

–Mmm –puso cara pensativa–. Entonces diría que me gusta tu primo, porque se parece mucho a ti. La próxima vez que venga lo invitaré a salir y lo llevaré a mi departamento, a ver si puede hacer cosas tan increíbles como su prima.

–Nozomi…

–Ves, te pusiste celosa.

Negué algo molesta y tomé mi bolso. Salimos de la habitación y bajamos al primer piso. Justo antes de salir, mi madre llamó mi atención.

–Eli… ¿sabes adónde iba Alisa?

–Eh… no mamá.

–Creo que no estás siendo un buen ejemplo de hermana Eli.

–Mamá… –y suspiré molesta. Nozomi solo rio.

– ¿Piensas regresar para la cena?

–Eso espero.

–Si no, descuide señora Ayase. Probablemente cene en mi casa.

–Le estás dando muchas molestias a Nozomi-chan, Eli.

Mi madre se alejó y miré a Nozomi. Ella se acercó a mi oreja, vigilando que mi madre no nos miraba.

–Hoy tengo un postre muy exquisito.

–Compórtate Nozomi.

Salí de la casa seguida de ella. Saqué el móvil y rápidamente llamé a Honoka. Esperé hasta que escuché la escandalosa voz de mi amiga.

– ¿Eli-chan?

–Honoka, ya voy para ese lugar. ¿Tú?

–Terminando de comer. En unos minutos llego.

–No tardes por favor. No quisiera empezar la reunión sin ti.

–Descuida Eli-chan. Ahí estaré puntual. Nos vemos.

Guardé mi teléfono y miré a Nozomi que caminaba a mi lado. Ella sonrió y me guiñó el ojo.

– ¿Honochi va a llegar?

–Dice que sí, pero tú conoces a Honoka.

–Pero ella ha cambiado, y mucho Elichi. Ahora es más responsable, ya lo viste. Se comprometió a acompañarte a hablar con Fumiko. Creo que tú idea de hablar con todas y que decidieran fue acertada.

–Sí… todas aceptaron –dije entre dientes, pero yo sabía algo que Nozomi no. Yo presioné a Umi para que no renunciara.

Aún recuerdo esas palabras de Umi. Ella quiere renunciar, porque no quiere ser un estorbo para nosotras, porque piensa que puede morir pronto. Pero Umi no entiende que si ella hace eso, el grupo se acaba. Ella no ha logrado entender que Honoka se mueve por la amistad de todas, porque todas compartimos el mismo sueño. Y sin ella, Honoka tampoco estaría, y sin Honoka… ya nos pasó en preparatoria…

Suspiré y noté que Nozomi se detuvo. Cuando levanté la mirada, me dí cuenta que estábamos cerca de la estación. Ella sonrió y se acercó un poco más, tomando mis manos.

–Aquí nos despedimos Elichi. Nos vemos luego.

– ¿De verdad no quieres venir?

–Tres ya son multitud Elichi. Mejor que Fumiko no se sienta agobiada.

–Confiaba en que me respaldaras.

–Y lo estaré haciendo. Iré al templo a pedir.

Noté como algunas personas que pasaban a nuestro lado nos miraban de forma molesta e incómoda. Odiaba eso de Japón, que no aceptaran que nosotras dos tuviéramos una relación. Nozomi pareció notar mi molestia porque sonrió.

–Si quieres te robo un beso y los hacemos enojar más.

Reí y le negué despacio. Nos separamos y retrocedimos unos pasos, cada una por su camino.

–Me llamas cuando terminen, ok.

–Está bien Nozomi. Solo espero que nos vaya bien.

–Elichi, si te preguntan por las demás integrantes… dile que tenemos una tsundere y una Loli en el grupo, te aseguro que no falla.

No pude evitar la carcajada. Nozomi volvió a sonreír y se despidió de mí. Lancé un suspiro y entré a la estación. Unos minutos después ya me encontraba caminando hacia la dirección que Fumiko me había dado. Estaba nerviosa, estaba bastante tensa. Podía sentir el sudor bajar por mi cuerpo, a pesar del frío que estaba haciendo. La nieve bordaba la acera, y caía un poco. Había demasiadas personas en la calle, obviamente buscando regalos de navidad.

–Bien… –suspiré al ver la entrada del edificio–. Está será una oportunidad única.

– ¡Eli-chan!

Miré hacia atrás donde Honoka corría, casi cayéndose al suelo. Sonreí y la sostuve apenas llegó a mi lado. Respiraba profundamente, tratando de recuperar el aliento.

–Eli-chan… lo logré.

–Honoka…

–Ahora solo espero que valga la pena. Quiero ver la sonrisa de todas, en especial la de Umi-chan.

Asentí sonriendo, o fingiendo sonreír, porque ella desconocía las cosas, pero era mejor así. Esperaba que Kotori hiciera su parte. Honoka tomó mi mano y me arrastró por sorpresa.

–Vamos. Debemos entrar.

Entramos despacio en un edificio enorme, y llegamos a la recepción. Honoka soltó un silbido de sorpresa mientras yo miraba a la chica frente a nosotros vestida de traje, que sonreía ampliamente. A su lado, un hombre la acompañaba.

–Ayase-san, Honoka-chan, bienvenidas.


Me encanta la forma de tortura que aplica Nozomi sobre Eli, ja, ja, ja. Espero les guste este capitulo, que lo disfruten y comenten.

PD: Tenemos una Tsundere y una loli... jajajaja.