Código: Guardianes

Capítulo 55

Una vez que habían vuelto de su viaje para recuperar el último talismán, el grupo al completo asistió a una reunión junto a Asmeya y César hecha por los reyes, con el objetivo de planear el ataque al castillo de Zeros.

-Lo primero será entrar, y para ello debemos de ir con cuidado, estoy seguro que tendrán guardias por todos lados que darán la alarma nada más venos- dijo Frank, mientras ponía un mapa del castillo en la mesa.

Este mapa era uno del patio. Este era bastante amplio, contaba con una puerta delantera con grandes rejas. El patio se alargaba una decena de metros hasta el dintel de la puerta, y con algunas estatuas en los lados. Según el mapa, había zonas con hierba en los lados y algunos árboles cercanos, pero seguramente esa zona ya no era así por culpa de sus inquilinos.

-Después lo ideal será entrar al centro e la sala principal, ese es un sitio lo suficientemente grande como para poder estar todos bien, y poder usar así todos vuestros poderes- siguió Atenea- Y deberíais procurar no ir solos en ningún momento, y menos meteros en los corredores del castillo- terció Frank- Sabemos además que solo serán Zero y sus hermanos contra los que os tendréis que enfrentar, chicos- acabó Frank.

-¿Habéis pensado en alguna estrategia para luchar contra ellos?- preguntó Electra. Atenea iba a responder cuando alguien intervino- Por buena que sea vuestra estrategia, os darán una paliza- dijo una voz.

Atenea bufó molesta- ¿Y entonces que deberíamos hacer, eh?- dijo la reina, molesta. En ese momento, apareció una chica que todos recordaban muy bien, sobretodo Ulrich y Aurora.

-Ahora mismo no tenéis poder suficiente para luchar contra ellos y lo sabes, Atenea- djo Jamily, cruzándose de brazos- Lo que debéis hacer es fortaleceros, y mucho, me temo- siguió ella.

-¡Pero si ya son muy poderosos!- exclamó entonces Noelia. Jamily negó- Hacedme caso que sé lo que me hago- les dijo, mientras se les acercaba. Entonces, la maga se sentó en un sillón, poniéndose cómoda.

-En primer lugar, deberíais ir a entrenar con aquellos que custodiaban las geas de la luz y de la oscuridad, me imagino que recordaréis quienes son- dijo la chica, con una sonrisilla. Los que más se sorprendieron fueron Aelita y William.

-Espera, espera… ¿estás hablando de…?- empezó Aelita- ¿De los caballeros dorados? Desde luego- dijo Jamily- Ellos son los ideales para enseñaros a usar vuestros poderes de una forma más eficiente, además, me imagino que y sabréis de los inconvenientes de los poderosos ataques que podéis usar- siguió esta.

-Sí, gastamos demasiada energía para utilizarlos- admitió Susan- Bien, pues ellos os enseñaran ataques realmente poderosos y que no os harán gastar tanta energía- les explicó la aelida.

-¿Realmente crees que vayan a acceder a enseñarnos eso?- preguntó no muy convencido de ello Patrick- ¡Jajajaja, pues claro, me deben varios favores, los chicos de oro!- dijo ella, divertida.

Una vez dicho eso, ella escribió una nota y se la dio a los chicos- Daos prisa e id a entrenaros, el tiempo se agota- les apremió ella.

Tras eso, y obedeciendo a Jamily, ellos se fueron de allí en dirección al Santuario para entrenar con los caballeros dorados y así enfrentarse de forma más igual contra sus enemigo.

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En el Santuario de Grecia, Shion, el patriarca, se encontraba en su despacho, sentado a la mesa, arreglando papeles de los miembros del santuario, y estudiando cómo mejorar las guardias y usar un número menor de guardias y tener todo el santuario perfectamente vigilado. Estaba tan centrad que ni se dio cuenta de que alguien había entrado en su despacho hasta que puso las manos en la mesa.

-¡Maldita sea Dhoko, llama antes de entrar!- le dijo el patriarca, algo molesto. Su compañero sonrió divertido, le gustaba molestar a su viejo amigo en cada ocasión que encontraba-Tranquilo Shion, no volveré a hacerlo- dijo, con falso arrepentimiento-Si, bueno, ¿a ver, que pasa para que hayas venido aquí?- le espetó Shion.

Dhoko suspiró- ¿Tiene que pasar algo para que venga a verte, Shion?- le preguntó- No, pero…- dijo este, mientras se levantaba- Déjalo, te estaba tomando el pelo- se rió entonces Dhoko.

Shion se tuvo que reír un poco, su amigo siempre le lograba sacar una sonrisa- Por cierto, nuestra vieja amiga maga nos trae un regalo- le dijo Dhoko. En ese momento, y tras abrirse la puerta, aparecieron los guardianes al completo, todos con sus gemas activadas, y por tanto listos para empezar. Dhoko le explicó la situación a Shion. Los chicos habían ido allí para entrenar junto a los caballeros dorados, para así fortalecerse y ser más poderosos, y junto a ellos, tres adolescentes más. Por ello, Shion, tras terminar de hablar, mandó venir a la orden dorada para llamarles y comunicarles la noticia. A los pocos minutos estaban todos ellos allí presentes, listos y preparas para la acción.

-Muchachos, os he llamado para un anuncio importante- empezó el patriarca- No sé si recordareis que hace un tiempo estuvieron aquí unos adolescentes para recuperar la gema de la luz- siguió él. Algunos de ellos asintieron, pero otros se quedaron pensativos- Bien, pues han suelto aquí para entrenar con vosotros- dijo finalmente Shion.

Uno de los caballeros dorados, el más alto de todos, le miró- ¿Y cómo lo harems, patriarca?- preguntó. Este se giró y les encaró- Fácil, lo haremos según sus signos del zodiaco, así, cada uno de vosotros tendrá a lo sumo tres chicos a entrenar- le dijo, a lo que todos ellos asintieron conformes.

-¡Pasad, Guardianes!- gritó entonces el patriarca. Obedientes, los adolescentes, acompañados de Atenea y Frank, entraron a la sala principal, y les saludaron respetuosamente.

-Poneos en fila, guardianes- pidió entonces Shion, a lo que estos obedecieron algo extrañados, aunque no se pusieron en un orden en específico. Shion, entonces, se colocó en uno de los extremos de la fila.

-Ahora, id diciendo vuestros signos del zodiaco, y yo os indicaré que hacer- dijo, solemne- ¿Qué es eso de signo del zodiaco?- preguntó curiosa Aurora- Tu eres Virgo- atajó Electa- ¡Pero yo me llamo Aurora, no Virgo!- se quejó ella.

Los guardianes y los caballeros de oro no pudieron más que reírse por el comentario de la chica alada- El signo del zodiaco de cada uno es en base a la fecha de nacimiento, y tu me imagino que habrás nacido entre el 24 de Agosto y el 22 de Septiembe, ¿verdad, jovencita?- le explicó Shion, a lo que ella asintió- Bien, en ese caso, ve con Shaka- le pidió Shion, señalando al aludido.

Ella siguió su dedo, y encontró al caballero. Era rubio, con los ojos cerrados y cara serena. De tez blanca, tenía un rosario en la mano derecha, y Aurra podía notar un aura muy serena venir de este- ¿Bajamos a mi templo, Aurora?- dijo Shaka, haciendo un ademan con la mano, a lo que Aurora no se negó, y bajaron juntos.

Shion, entonces, se fijó en que había, aparte de Susan y Marin, otro par de gemelas, es decir, Aelita y otra chica idéntica a ella. Su curiosidad le llevó a preguntar por ese hecho, y les acabaron explicando también la historia de Asmae, y resultaron ser ellas las chicas que entrenarían con Aioros de Sagitario, el único de ellos cuya armadura tenía alas. Y de esta misma manera, los guardianes se fueron juntando con su respectivo caballero dorado, y fueron bajando poco a poco a los distintos templos. Tal y como había indicado Shion, ningún caballero dorado tenía bajo su tutela a más de tres adolescentes, teniendo como máximo dos guardianes por caballero. Únicamente él tenía a tres de ellos como alumnos, y estos eran Sissi, Herb y Nicolás, quienes le explicaron su historia, a la que Shion asintió complacido cuando ellos acabaron.

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A Percy le había tocado ir con Mu de Aries, un caballero bastante especial por el simple echo de que, al igual que su novia Aurora, era de Asmara al ser lemuriano, solo que Mu no llegó a conocer a la reina Atenea. Tenía el pelo lila, era de piel blanca y tenía dos puntos rojos en lugar de cejas, y sus ojos eran verdes. Su armadura de oro contaba con protecciones para todo el cuerpo, con la parte del pecho decorada con un par de grandes cuernos curvos y terminados en punta. A la espalda tenía una capa blanca con el reverso azul, y su casco estaba decorado con ornamentaciones realmente hermosas. Como el templo de Aries estaba al otro extremo del santuario, tuvieron que ir bajando templo por templo, mientras Percy hacía la cuenta atrás mentalmente.

-Me imagino que las reuniones de los caballeros dorados serán poco a menudo, ¿verdad?- preguntó Percy a mitad de camino. Mu sonrió ligeramente- Bueno, como mínimo hay una a la semana, normalmente para informar a Shion de lo que pasa, así que uno se acaba acostumbrándose a subir y subir escaleras- le explicó el caballero. Percy suspiró, eso sí que te fortalece las piernas, pensó.

Con esas ideas en la cabeza, finalmente llegaron al templo de Aries, donde Mu llevó a Percy a la explanada delantera del templo, donde relucía el sol. Alli, Mu invitó a Percy a que se sentara en posición de loto, a lo que Percy asintió, y entonces Mu empezó su explicación.

-Los caballeros dorados de Aries tienen varias capacidades especiales: en primer lugar, tienen grandes poderes psíquicos con los cuales pueden levantar objetos pesados con facilidad, además son los únicos que pueden arreglar las armaduras de los otros caballeros y son la primera línea de defensa para el santuario. Por lo tanto, los caballeros de Aries deben tener grandes técnicas de ataque y defensa- le dijo Mu.

-Vaya, cuanta responsabilidad…- comentó Percy, a lo que Mu asintió- Pero basta de hablar, es hora de que te enseñe el poder de Aries- le dijo Mu, levantándose y pidiendo a Percy que lo hiciera.

-Primero, extiende los brazos- le pidió Mu, cosa que hizo Percy- Ahora, eleva tu energía y siente como esta se tansfoa en un muro delante de ti- siguió Mu. Enseguida notó como la energía de Percy se elevaba y se iba formando una fina pared delante del chico, pero enseguida estalló y se rompió en pedazos.

-Es difícil… comentó Percy, mirando los pequeño trozos de energía que formaban el muro disolverse- Inténtalo de nuevo- le pidió Mu.

Percy asintió y probó de nuevo, pero en esa ocasión Mu le dio otro consejo- Piensa en una honda- le pidió. Percy no dijo nada, peo por dentro se preguntó a que se refería Mu. Este, par ayudarle, levanto el mismo su propio muro.

-¡Muro de cristal!- dijo Mu, extendiendo los brazos y su propia energía. Percy vio como lo hacía. Vio como colocaba en sus manos una esfera de energía y la extendía delante de él. Una vez levantado el muro, comprobó que el muro que había levantado Mu se mantenía en pie con la energía de este, la misma que había usado para levantarlo anteriormente. Percy entonces se dio cuenta del ruco, e hizo eso mismo.

-¡Muro de cristal!- djo Percy, haciendo el mismo truco que Mu. Este sonrió complacido al ver el muro que había levantado Percy ante él. Mu asintió, satisfecho, mientras retiraba su propio muro- Veo que te has dado cuenta del truco…- dijo Mu, tocando el muro con las puntas de los dedos- Este muro no solo repele los golpes, también los devuelve al agresor. Además, un vez levantado, no es necesario reforzarlo, ya que el propio muro se alimenta de los golpes del rival. Aún así, se puede rompe- dijo Mu, golpeando el muro con su dedo en un punto concreto. Como si realmente estuviera hecho de cristal, el muro se derrumbó instantáneamente en cientos de pedazos, los cuales desparecieron al poco.

-Ahora te enseñaré mi ataque, el ataque del signo de Aries-le dijo Mu. Percy asintió- Levanta el brazo y concentra en el tu energía- le pidió Mu. Percy hiz o eso mismo- ¡Ahora alza tu energía al máximo y lanza varios haces de luz! Le pidió Mu. Percy obedeció, y los hace de luz se lanzaron a gran velocidad, pero Mu los esquivó todos sin problemas.

-¡Extinción de luz estelar!- gritó entonces. Percy apenas pudo ver sus movimientos ya que estos iban a altísima velocidad, muy superior a la suya. Logró esquivar algunos de los golpes pero eran tantos y a tanta velocidad, que no pudo hacerlo con todos. Muchos de los golpes impactaron en el pecho del chico. Percy entonces hizo aparecer sus ropas de combate y su hacha. Mu se preparó, sabía lo que venía.

-¡Toma esto, Mu!- gritó Percy- ¡Extinción de luz estelar!- gritó de nuevo. Esa vez, los haces de luz se movían a mucha más velocidad, tanto que iban tan más rápido que los de Mu. Este tuvo que teletransportarse para evitar el golpe, pero el suelo no pudo hacer eso y el impacto provocó una fuerte polvareda. Desde atrás, Mu aplaudió.

-Bien hecho, Percy- le dijo. Percy se giró, sus manos echaban humo- Gracias, Mu- le dijo, sonriente- Evidentemente aún te queda para dominar del todo estas técnicas, pero no está nada mal para empezar- le dijo Mu.

Percy asintió, contento- Así que venga, me alejaré un poco y te lanzaré mis ataques, y tu tendrás que, o bien esquivarlos o levantar el muro de cristal, ¿vale?- le dijo Mu. Percy suspiró y se preparó. Ya decía él que tan fácil no podía ser.

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Patrick, cuando se enteró que le tocaría entrenar con el gigantesco Aldebarán de Tauro se acongojó bastante. Ese hombre sobrepasaba fácilmente los dos metros de altura, y Patrick, a pesar de no ser bajito precisamente, parecía un enano en comparación con el caballero dorado. Tras presentarse de manera más formal, ambos bajaron juntos hasta el templo que protegía Aldebarán. Durante el descenso, Patrick se sorprendió de la agilidad con la que se movía Alde, nada propio de un hombre tan corpulento, más si le añade el peso de aquella armadura. Como si le pudiera leer la mente, Alde le contestó.

-Gracias al entrenamiento me puedo mover bastante deprisa, además, todos los caballeros dorados podemos lanzar ataques a la velocidad de la luz, y desplazarnos también- le explicó. Patrick asintió, comprendiendo- Pero seguro que la armadura debe ser bastante pesada- le cuestionó el más bajo. Alde se rió- Estas armaduras están hechas de materiales especiales. No te sé decir de cuales exactamente ya que eso solo lo saben los caballeros de Aries, pero lo que sí sé es que nuestras armara no pesan casi nada, son como la ropa que ahora llevas- siguió este.

Patrick se sorprendió de lo que le dijo el gigantesco hombre, pero se lo creyó, ya que era la única explicación razonable de la agilidad de ese hombre. Con esa conversación, casi no se da cuenta de que finalmente llegaran a la casa de Tauro. Era enorme, con grandes columnas a una distancia igual entre ellas. El suelo estaba formado por grandes losas de piedra pulida, y contaba con varios corredores. El caballero de Tauro se colocó en una explanada dentro del templo sin columnas, y pidió a Patrick que se colocara en frente de él.

-¿Sabes qué supone que las casas de Aries y Tauro sean las primeras del zodiaco?- le preguntó Alde- Pues… ¿Qué son por las primeras por las que pasan todos?- sugirió el chico. Alde asintió.

-Exacto, de ser atacado el Santuario, las primeras casas en ser atacadas son Aries y Tauro- respondió el mayor- Por eso, tanto Mu, el caballero de Aries, como yo, contamos con técnicas ofensivas y defensivas- siguió Alde.

Una vez que dijo eso, se cruzó de brazos, y colocó sus piernas en un ángulo de 45º, y puso cara seria- ¡Te lo demostraré aquí y ahora!- gritó el más grande- ¡Atácame con todo lo que tengas, muchacho!- siguió.

Patrick asintió, y alzo su aura, que rápidamente le rodeó con intensidad. Creó una enorme roca la cual lanzó al caballero. Antes de que la roca siquiera le rozara, la enorme piedra se rompió en grandes pedazos, los cuales cayeron a los lados del caballero, quien ni se inmutó. Patrick se quedó asombrado por la hazaña del mismo, pero decidió seguir con su ataque. Le siguió lanzando peñascos, pero estos sufrieron el mimo destino que la primera roca. Al cabo de diez minutos, Patrick estaba tan desconcertado y tenía tal car de desconcierto que Alde no pudo por menos que reír.

-¿Qué te ha parecido, chico?- le dijo, con una sonrisa en la cara y mirada de diversión. Patrick suspiró-Impresionante, ¿cómo lo haces?- le preguntó.

Alde abandonó entonces su posición defensiva y se apoyó en una columna- En el fondo es bastante simple. Lo único que debes hacer es elevar tu energía alrededor de ti y crear un escudo con ella. La misma energía, al fluctuar, hará que los ataques se desvíen a los lados- le explicó Alde- ¿Debo adoptar la postura que tomaste antes?- le preguntó Patrick, a lo que Alde asintió- Sí… ¿conoces la leyenda de la espada muerta?- le pregunto.

Patrick negó- Cuando una espada deja de estar en su cinta, se la considera muerta ya que abandona su posición, y la única opción que le queda es lanzarse. Lo mismo pasa con esta técnica: Su usuario debe mantener la postura para defenderse. Si la abandona, perderá su ventaja y quedará a merced del adversario- le explicó Alde.

-¡Y ahora, ponte en guardia con mi misma postura e antes!- le gritó Alde. Patrick asintió, y se cruzó de brazos, con las piernas en 45º, y su aura marrón recubriéndole ligeramente. Alde, entonces, le atacó, primero con las piedras que le había lanzado el chico, y después con sus propios ataques de energía.

Alde contemplo orgulloso cómo Patrick era capaz de parar los ataques que le eran lanzados, aunque en un par de ocasiones no lo logró y tuvo que esquivarlo. Cuando terminaron, casi una hora más tarde, Alde aplaudió contento, y le dio una palmada en la espalda, la cual era tan fuerte, que casi le tiró al suelo.

-¡Y ahora te enseñaré otra cosa!- le dijo Alde- ¡Prepárate!- le gritó. Patrick se preparó, decidió que lo mejor era usar la técnica que previamente le había enseñado el gigantón.

-¡Gran cuerno!- gritó, concentrando su energía en las manos, y lanzándola cuando esta llegó a su máximo. Patrick contempló impresionado como cantidades ingentes de energía era despedida de las manos de Alde, la cual iba a una velocidad altísima. Patrick agradeció que su yo del pasado decidiera usar o que le fue enseñado anteriormente, pues dudaba que pudiera esquivar esos rayo de energía dorada. Gran parte de esa energía impactó contra su escudo de energía y se redirigió a los lados, peo una parte impactó en él, aunque iba lo suficientemente debilitado como para aguantar los golpes- ¡¿Te has dado cuenta de lo que he hecho, Patrick?!- le gritó entonces Alde, completamente emocionado.

Patrick asintió, algo sudado- En ese caso, ejecuta mi ataque, muchacho- le dijo, algo más calmado. Patrick asintió, respirando profundamente. Concentró rápidamente su energía en las manos, las colocó en cruz sobre su pecho, y las extendió con fuerza, lanzando así su golpe.

-¡Gran cuerno!- gritó, ejecutando la técnica que le había enseñado antes Alde. Este ni se movió, logró incluso detener el golpe con una mano, y tras apretarla, la energía se disolvió en su mano como si fuera aire. Patrick resopló, y aumentó su energía más aún, e hizo aparecer su cimitarra y su armadura. Alde contempló orgulloso como la energía que emanaba Patrick había crecido mucho en solo unos pocos segundos, por lo que el ataque que iba a lanzar ahora iba a ser bastante más fuerte.

-¡Gran cuerno!- gritó de nuevo, y esa vez sí, logró su objetivo. El ataque golpeó a Aldebarán en varios puntos de su cuerpo y le mandó a volar hacia un muro, levantando una buena nube de polvo. Patrick se acerco hacia allí algo preocupado por lo que le pudiera haberle pasado al hombre, pero una fuerte risotada le confirmó que estaba perfectamente.

-¡Muy bien, muchacho!- oyó gritar al caballero- Aunque tendrás que pulir la técnica, ya le has pillad el truco- siguió, saliendo como si tal cosa de entre los escombros- Venga, continuemos, aun puedes mejorar mucho- le animó Alde, mientras le daba una palmada en la espalda.

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Las gemelas de Gallifrey, Susan y Marin, acabaron con otro par de gemelos, en este caso, con Saga y Kanon de Géminis. Ellas, como gemelas que eran, eran capaces de diferenciar entre uno y otro, aunque a veces se equivocaban, peo lo mismo les pasaba a Saga y su hermano. Tras presentarse, el grupo de cuatro bajaron hasta la casa de Géminis, y durante ese trayecto, los gemelos les fueron contando a las hermanas cosas del Santuario, entre otras cosas. Conforme pasaban de casa en casa, los gemelos les contaban las mejores anécdotas de cada uno de los caballeros dorados, y cuando ellas les preguntaron el porqué sabían todo eso, ellos simplemente respondieron que nunca está de más saber de esas cosas. Con esa conversación, ninguna de las gemelas se dio cuenta de que finalmente habían llegado a Géminis. La casa tenía en total tres corredores, teniendo los dos de los lados, en su parte frontal, una figura de un niño, cada uno mirando al otro, por lo tanto, para entrar al templo había que ir por el pasillo central. Una vez que habían llegado a la explanada delantera del templo, aquella que daba a Tauro, Saga y Kanon empezaron con su entrenamiento. Antes de empezar con nada, Saga se puso su armadura. Era de cuerpo completo y de color oro, lo más extravagante de ella era su caso. Cubría completamente la cabeza excepto la cara, y en la parte superior tenía un cuadrado, con los laterales decorados por dos caras, una sonriendo macabramente y la otra serena.

-Para poder entrenar más cómodamente, creo que lo mejor será que cada uno de nosotros entrene con una de ellas, Kanon- dijo Saga, cruzado de brazos, mirando a las chicas- Yo con ella- dijo enseguida Kanon, señalando a Marin. Saga asintió- Entonces yo iré con Susan- dijo Saga, mientras le pedía a la chica ir con él, lo que la chica obedeció.

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Saga llevó a Susan a la explanada trasera de templo, la que llevaba a Cáncer. Allí. Saga empezó su explicación.

-El caballero de Géminis puede crear portales que llevan a sus enemigos a otros lugares del espacio, cosa que por lo que tengo entendido tu hermana pude hacer- dijo Saga, a lo que la joven asintió- De hecho cualquiera de nosotros lo pude hacer- le respondió Susan. Saga la miró.

-En cualquier caso, la diferencia de los portales de Géminis con respecto a los que creáis vosotros es que el de Géminis aspira al enemigo y le obliga a pasar, como si fuera un agujero negro- explicó Saga- Es por eso que nuestro portal es más efectivo que el nuestro- terminó el mayor.

-Pero eso no será lo que me enseñes, ¿verdad?- siguió Susan. Saga negó- Si ya sabéis eso, e inútil enseñaros algo que ya sabéis- respondió Saga, a lo que Susan asintió.

-Dejémonos de palabras y vamos al grano. ¡Te mostraré la técnica más poderosa del signo de Géminis! ¡Extinción galáctica!- exclamó Saga, elevando su energía muchísimo, y alzando la mano. Susan notó una enorme energía provenir de ese hombre. A su lado aparecieron plantas y estrellas, los cuales fueron lanzados hacia Susan. Ella comprendió rápidamente que esos planetas y estrellas no eran otra cosa sino una ilusión creada por Saga, ya que, cuando notó la energía ser despedida hacia ella, estos desaparecieron. Susan fue golpeada por cientos de rayos de energía, que hizo a la joven volar por los aires, hasta impactar contra un muro.

-Vaya… fuerza…- se quejó Susan, saliendo de entre los escombros. Saga le tendió la mano, ayudándola a salir de allí- ¿Te has quedado con cómo se hace?- le preguntó el mayor- Apenas vi nada, pero creo poder hacerlo- le respondió Susan.

La chica entonces elevó su energía y alzó su mano, donde la energía de Susan empezó a concentrarse. Saga contempló contento como aparecieron junto a la chica los mismos astros que aparecieron junto a él anteriormente- ¡Extinción galáctica!- gritó ella, lanzando su ataque. Saga sabía perfectamente cómo era ese ataque, lo que le permitió esquivar el golpe, aunque se sorprendió por la velocidad del golpe, cercana a la suya. Él ya sabía que el poder de esos chicos había aumentado desde a última vez que se habían visto, por eso eran capaces de dominar esas técnicas con tanta facilidad, pues ya controlaban a la perfección sus energías. De no ser por eso, todo hubiera ido bastante más despacio.

-¿Lo hice bien?- preguntó de pronto Susan, sacándole de sus pensamientos.- Ah, si…- dijo él, sonriendo- Ahora te enseñaré otra cosa…- dijo él, preparándose.

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Marin observaba a Kanon de Géminis. Le acababa de enseñar la técnica más poderosa de Géminis, la Extinción galáctica, aunque se lo enseñara a palos, ya que antes de hace nada, Kanon desató el ataque contra ella. Al menos su hermana Susan estaba pasando por lo mismo, pues notó que pasaba lo mismo al otro lado de la casa. Sus cavilaciones fueron cortadas por Kanon.

-Ahora te mostraré un truco, más que un ataque- le explicó Kanon. Marin parpadeó, curiosa- ¿Recuerdas el laberinto que pusimos en frente de Aelita y William cuando vinieron al Santuario por primera vez?- le preguntó, a lo que Marin asintió- Pues eso será: aprenderás a hacer ilusiones- le dijo Kanon.

Marin asintió, y empezó a seguir las instrucciones de Kanon. Primero, elevó ligeramente su energía, y se imaginó una situación diferente a la realidad, en su caso, un mar de magma debajo de ella. Una vez hecho eso, Kanon le pidió que se centrara en él, que intentara ver o que él veía. Marin tardó un poco en lograr ese paso, pero lo acabó logrando, y una vez conseguido, Kanon le dijo que sustituyera la realidad por la imagen creada en su mente, y eso hizo. Enseguida, Kanon notó un calor intenso bajo sus pies, y cuando bajó la mirada, vio como un río de magma surcaba el suelo de Géminis. También notó que Marin había desaparecido de allí, por lo que la ilusión había funcionado. Desde su posición, Marin veía a Kanon estático, con la cara algo desencajada, y mirada perdida. En un momento determinado, notó como el flujo energético se cortaba, y que Kanon volvía a moverse de nuevo. Vio contenta como Kanon sonreía, con aparente satisfacción.

-Marin… guardiana del espacio…- empezó a decir- Aún te queda camino que recorrer, pero creo que ya podemos decir que sabes usar las técnicas de este signo- dijo, solemne. Marin asintió, contenta- Pero como he dicho, aún te queda bastante, así que prepárate, vamos a seguir- ordenó Kanon.

Con un suspiro, Marin se arremangó, y se preparó para seguir.

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Cuando los ojos de William coincidieron con los de Ángelo de Cáncer, el guardián de la oscuridad se estremeció. Ese hombre moreno, de pelo color lila oscuro y ojos castaños, tenía un aspecto amenazante, aunque por la energía que emanaba se notaba, eso no era más que una fachada, aunque la armadura que llevaba no era de mucha ayuda . Claro está que ni él ni nadie tenían la intención de decirle eso al caballero. Durante el camino de bajada a la casa de Cáncer, Ángelo le miró, pues notaba el nerviosismo del chico.

-¿Te pasa algo?- le pregunto, de repente- ¿Eh? No… no, que va- le dijo William, bajando la mirada. Ángel no se lo creyó- No me mientas. ¿Te doy miedo, verdad?- le pregunto, directo. William vaciló, pero no dijo nada. El caballero de oro suspiró, William notó que estaba acostumbrado a eso, lo cual en parte le dio pena, aunque Ángelo no le dejó seguir con sus pensamientos.

-Mira, ragazzo, yo podré dar miedo, cosa que tu ya sabrás- empezó Ángelo- Pero por lo que sé de vosotros gracias a Shion, no soy nada en comparación con lo que vais a enfrentar- siguió el caballero.

-No es que te tenga miedo, Ángelo- se defendió William. El caballero sonrió de medio lado- Mejor. Empecemos- dijo, crujiendo sus nudillos. William miro a su alrededor. Estaban en lo que William suponía que era la casa de Cáncer. La casa tenía forma de cruz, con los brazos de la misma en forma de X, y habiendo una cúpula en la parte central, a donde llegaron una vez que cruzaron los corredores. Se fijó en que los pasillos que formaban la cruz eran un bosque de columnas, aunque la parte central estaba libre de columnas, por lo que el peso de la cúpula iba hacia los lados.

-La técnica de Cáncer es de las más peligrosas de todas- empezó Ángelo, señalando a William con el índice. Entonces empezó a notar como la energía empezaba a concentrarse en su dedo, y se empezaba a arremolinar.

-¡Hondas infernales!- gritó Ángelo, lanzando su ataque. Por suerte para el más joven, el golpe iba desviado, porque si no, le hubiera impactado de lleno en el abdomen.

-Debes ir más deprisa, como tus compañeros- le dijo Ángel, cruzado de brazos y apoyado en una columna- ¿Y eso cómo lo hago?- le preguntó William.

Ángelo solo se limitó a lanzar de nuevo su técnica, y William entendió que ahí se aprendía a palos. En esa ocasión, William tuvo que girarse de tal manera que se puso de perfil, dejando así pasar el ataque rozando su pecho.

-Otra vez- ordenó Ángelo, atacando de nuevo, esa vez a las piernas. William tuvo que saltar para poder esquivar el ataque, y esa vez fue algo más veloz que la última vez.

Durante un buen rato estuvieron con ese juego: Ángelo lanzando su ataque y William esquivándolo como mejor sabía. Hasta que en una ocasión William decidió que esa era la última. Elevó su energía al igual que Ángelo, y la fue concentrando en su dedo índice. Entonces, alzó mano, y la energía se arremolinó alrededor de su dedo, formando una espiral. Ángelo vio so contento, el chic ya había pillado el mensaje., pues para hacer las hondas, el dedo debía ser girado, cosa que para un oj inexperto pasaría desapercibido, pero par los de alguien acostumbrado es claramente visible. William entonces hizo aparecer su armadura y su espada, por lo que su energía se disparó de pronto.

-¡Hondas infernales!- gritaron William y Ángelo a la vez, lanzando su ataque al mismo tiempo, impactando ambos golpes entre medias de los dos. Por lo que parecía, al menos al principio, estaban empatados, pero poco a poco se fue decantando hacia Ángelo, quien notaba que la energía de William iba cediendo poco a poco. Antes de que la energía se desestabilizara, paró el golpe, y William le imitó.

-Bien hecho, ragazzo- le felicitó el caballero- Pero debes saber que no has logrado hacer del todo bien la técnica- le explicó Ángelo- ¿Porqué?- le preguntó.

-Las hondas infernales envían al oponente al Yomotsu, la entrada que lleva al inframundo. Esa es la clave, ya que si el ataque no acaba con el enemigo, estará demasiado aturdido para defenderse y podrás dejarle en ese lugar- le explicó. William tragó saliva- Es cruel, lo sé, peo algunos se lo ganan a pulso dijo Ángelo, antes de que William dijera nada.

-¿Y cómo se abre el portal con las hondas?- le preguntó el joven- Las hondas llevan bastante energía. Esta se arremolina en un punto muy concreto detrás del enemigo, justo después de golpearle. Con toda esa energía, se abre un portal que lleva al Yomotsu- le explicó.

Willam asintió, y fue a probar el ataque, pues Ángelo le aseguró que podía ir y volver a voluntad de ese lugar. Una vez más, levanto su dedo índice y lo empezó a girar a toda velocidad, mientras reunía energía en el mismo. Tras tener una gran cantidad de energía acumulada, bajó el dedo hasta formar un ángulo de 90º con respecto a su torso. En ese momento, lanzó su ataque a una velocidad cercana a la de la luz, e impactó en el pecho de Ángelo, y la energía que pasó más allá del caballero acabó formando detrás de él el portal a Yomotsu. Ángelo se dejó tragar por el mismo, y desapreció de allí segundos después.

-Guau…- murmuró William, mirando al frente, donde antes estaba Ángelo. Había funcionando, ya que vio perfectamente como el portal absorbía al caballero de oro.

Espero un rato a que reapareciera el hombre, cosa que sucedió cinco minutos más tarde. William se le acercó orgulloso de sí mismo, y Ángelo le dio una palmada amistosa en el hombro, y le revolvió el pelo.

-Bien hecho, ragazzo, solo queda decirte que para volver de Yomotsu debes hacer lo mismo que para ir, ¿vale?- le explicó. William asintió, apuntándolo mentalmente. Tras eso, Ángelo le mandó repetir una vez más el ataque, y en esa ocasión, Ángelo tenía intención de defenderse.

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Ulrich bajaba por las escaleras junto a Aioria, el caballero dorado que le iba a entrenar. Ese hombre era como una versión suya con más años, aunque algo más guaperas. Era de pelo castaño, piel morena, ojos verdosos, y mirada fiera. Su armadura estaba decorada por líneas doradas de un tono más oscuras que la del color de la propia armadura, la cual tenía a su espalda, como las otras, una capa blanca, y en su reverso, azul. El casco tenía varias líneas curvas y en la frente de la misma, había un zafiro. Era más alto que él, de metro ochenta fácil, y algo más corpulento. Aioria se mantuvo en silencio hasta llegar la casa de Leo, donde se pararon. La casa parecía ser más sencilla que el resto, con un corredor central y uno a cada lado, era sostenida por varias hileras de columnas, y con el símbolo de Leo en lo más alto del dintel de la puerta de entrada, como en el resto de casas.

-Ulrich, tu eres el guardián del fuego, ¿verdad?- le preguntó, de repente, Aioria- Sí, ¿por?- le preguntó. Aioria se giró, y miró al chico, quien no sabía a qué venía esa pregunta.

-Era por saber. Ahora dejémonos de cháchara y empecemos con esto-le respondió Aioria- ¡Prepárate, Ulrich!- gritó, elevando su energía a unos altísimos niveles, concentrándola en su antebrazo. Una vez que concentró bastante energía en pocos segundos, lanzó el golpe, cargándolo más aún con el hombro, como si lanzara un puñetazo- ¡Plasma relámpago!- gritó, con los ojos encendidos, lanzando el ataque, compuesto por cientos de haces de luz. Estos golpearon salvajemente a Ulrich, rompiendo sus ropas pues dio de lleno en su cuerpo, e incluso se le abrieron algunas heridas, las cuales sangraron enseguida.

-¿Has visto cómo lo hice?- preguntó Aioria, acercándose a Ulrich. Este ya estaba de pie, aunque las heridas le escocían por el aire, pero el joven no l hizo saber por orgullo. Aioria sonrió contento, él y Ulrich se parecían bastante- Creo… creo que sí…- murmuró Ulrich, mirando desafiante al caballero dorado de Leo.

Aioria, con un gesto, le pidió a Ulrich que ejecutara el ataque. Este asintió, e intentó emular a Aioria, haciendo lo mismo que él. Pero Ulrich no lo logró, aunque acumuló energía en el brazo y lo lanzó, de su puño solo salió fuego. Ulrich vio como Aioria negaba con la cabeza, cruzado de brazos.

-Repite el ataque, Ulrich- le pidió- Recuerda, para hacer estos ataques lo que debes hacer es solo recolectar energía y lanzarla, sin transformarla en tu elemento- siguió el caballero.

-Eso es más fácil decirlo que hacerlo- se quejó Ulrich- Tu hazlo, venga- le pidió Aioria. Ulrich hizo eso mismo, pero en esa ocasión lo que ocurrió fue sorprendente: la energía que liberó Ulrich era de fuego, per se comportó como el ataque original de Aioria. Es decir, que en vez de ser haces de luz dorada, eran haces de fuego. Eso sorprendió a ambos, quien no se esperaron esa reacción.

-Interesante…- comentó Aioria, acercándose a Ulrich- Es la primera vez que veo al plasma relámpago ser lanzado de esa manera- siguió- ¿Eso es malo?- peguntó Ulrich.

Aioria negó- No necesariamente, puede que incluso este taque sea hasta más fuerte… comprobémoslo- sugirió el mayor, aleándose varios metros de Ulrich, y colocándose frente a él.

Aioria entonces elevó su energía, y Ulrich, entendiendo que Aioria hablaba en serio, hizo lo mismo, elevo su energía también. Pocos segundos después, Aioria lanzó su ataque, y Ulrich hizo eso mismo. Como pasó la última vez, el ataque de guardián del fuego eran haces de fuego, los cuales volaron directos hacia Aioria. En el caso del caballero, sus haces eran de luz, y también iban directos contra Ulrich. En el punto central entre ellos los golpes impactaron, provocando una gran nube de polvo y escombros, aunque ambos notaron parte de la energía liberada por el otro impactar contra ellos, por lo que salieron a volar contra un muro. Cuando la humareda se levantó, Aioria ya estaba de pié de nuevo, aunque a Ulrich le costó salir de entre los escombros por las heridas que se produjeron antes.

-¿Estás bien?- le preguntó Aioria, acercándose a ayudarle. Ulrich le levantó un dedo en señal de asentimiento, por lo que Aioria se tranquilizó un poco.

-Me alegro. Lo has hecho bien, Ulrich- le felicitó Aioria, ayudándole a levantarse. Cuando logró eso, le pasó una mano por el hombro y le yudo a ir hasta una de las sillas de al cocina, en las partes privadas de la casa de Leo, la cual, por sorprendente que pareciera, estaba bastante ordenada.

-Venga, siéntate, te curaré las herida- le dijo Aioria, rompiendo los trozos de tela y pasando la mano encima de una de las heridas de las piernas. En seguida Ulrich notó una agradable sensación de alivio proveniente de a mano de Aioria. Cuando retiró la mano, de la herida no quedaba ni la cicatriz.

-Guau…- comentó Ulrich- Antes, cuando te pregunté si controlabas el fuego, era por esto: los caballeros de Leo tienen la propiedad de curar heridas, al menos las superficiales. Con tus poderes sobre el fuego, esa habilidad debe ser más fuerte incluso de lo habitual- le explicó el caballero- ¿Y eso que tiene que ver?- preguntó Ulrih, curioso- El signo de Leo se lo considera de fuego- dijo simplemente Aioria- Y cre que es por eso que tu plasma relámpago es diferente al mío- terminó Aioria.

De las heridas que tenía Ulrich, ya solo quedaba una en el brazo. Bajo las instrucciones de Aioria, Ulrich colocó su mano encima de la herida, y elevó su energía. Ulrich fue imaginando el proceso de curación de la herida, mientras una agradable energía le rodeaba. Pocos segundos después de empezar, Ulrih retiró la mano, y la herida había desaparecido. Miró a Aioria realmente impresionado, aunque este solo asentía complacido.

-¿Listo para la siguiente ronda, tío?- le preguntó Aioria, palmeando su hombro. Ulrich asintió, levantándose y saliendo hacia la sala principal de la casa, esa vez haciendo alguna que otra broma al otro.

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Aurora no se sorprendió de que tuviera que ir con Shaka de Virgo, ya que antes Electra y el resto le habían explicado cómo funcionaba aquello. Lo que si la sorprendió fue que el caballero dorado, a pesar de que estaban allí para entrenar, pidió a Aurora que se sentara en posición de loto.

-Pero Shaka...- dijo ella, pero él la acalló con tranquilidad, sin romper su postura. Auora suspiró, se aburría. Observó la postura del caballero: sus piernas estaban cruzadas, con las manos a la altura de las caderas, y formando una especie de plato con cuatro de los dedos, estando los pulgares encima de ellos. Su largo pelo rubio caía cual catarata por la espalda, y sus ojos se mantenían cerrados, impidiendo ver su color. Aurora ya estaba al corriente del poder de ese caballero. Era realmente poderoso, le llamaban "El más cercano a Dios", y no era para menos. Pero seguía sin entender la finalidad de estar ahí, sentada, sin hacer nada y completamente callados.

-¿Aún no te has dado cuenta, guardiana del viento?- preguntó de repente Shaka. Ella le miró- No...- dijo ella, bajando la cabeza.

Shaka mantuvo su aire sereno- El caballero de Virgo tiene una finalidad importante: es el custodio de este rosario- dijo, sacando el rosario de la palma de su mano, al menos desde la perspectiva de Aurora- Tiene en total 108 cuencas, una por espectro, los guerreros bajo el servicio de Hades, el tío y mayor enemigo de Atenea- le explicó Shaka- Este rosario tiene todas las cuencas de color oro, pero, cada vez que uno de esos espectros muere, se vuelve negra- siguió Shaka- De esta manera, podemos saber en las guerras santas contra Hades cuantos espectros quedan. Supongo que entenderás la gran importancia de este objeto- terminó, finalmente, Shaka.

Aurora asintió, ella nunca hubiera jurado que un rosario pudiera ser tan importante- El caballero de Virgo, por tanto, debe ser capaz de defender no solo a Atenea, también a este rosario. Por ello, debemos ser especialmente poderosos, para poder defender este rosario, a Atenea, y a la humanidad- dijo, ante la mirada maravillada de Aurora.

-¿Y cómo se llega a todo ese poder?- preguntó ella. Shaka sonrió- Para ello, hay que saber controlar tu energía. Los guardianes tenéis mucha, lo noto, pero no sabéis usarla de forma adecuada. Es por eso que lo primero que te enseñaré será a usarla como corresponde, y para eso estámos aquí- le explicó el caballero.

Aurora asintió, ahora tenía más sentido- ¿Y que debo hacer, Shaka?- le preguntó- Meditar- le dijo, simplemente- ¿Y eso cómo se hace?- siguió la joven.

-Deja tu mente en blanco, cierrra los ojos, y manten la respiración controlada, mientras vas elevando poco a poco tu energía- le indicó Shaka.

Aurora asintió, e hizo eso mismo. Se colocó en posición, cerró los ojos, dejó a un lado sus pensamientos, y elevó su energía. De vez en cuando, notaba que Shaka la golpeaba con un palo en la espalda cuando notaba que hacía algo mal, y la recolocaba con el mismo. Estuvo con ese proceso un rato el cual Aurora no pudo determinar, pero supuso que un buen rato, pues cuando Shaka la dejó abrir los ojos, el sol se colaba entre las columnas del templo de Virgo.

-Has esado un buen rato meditando. Conforme más medites, más tiempo podrás estar y mayor podrá ser tu control sobre la energía- le dijo- Ya casi anochece, ¿no?- le dijo Aurora. Shaka negó- Es de tarde aún, pero al estar en una montaña, el Sol parece estár más bajo de lo que está realmente- le explicó.

Aurora se iba a levantar, pero Shaka le puso la mano en el hombro, impidiendo que ella se levantara. La chica le miró confundida, pero obedeció- Quedate sentada. Así podrás hacer mejor el ataque que te enseñaré ahora- le dijo Shaka.

Entonces, él se sentó, y elevó su energía de una manera espectacular, hasta un punto que incluso apareció una flor de loto detrás de él, formada en su totalidad por brillante energía dorada. Aurora podía notar una gran cantidad de energía fluctuando alrededor de Shaka, pero esta no se perdía, solo giraba al rededor de Shaka, lo cual demostraba una gran coordinación de su energía.

-¡Preparate, Aurora!- le gritó- ¡Tesoro del cielo!- gritó, lanzando su ataque. El ataque fue muy potente, tanto, que hizo que Aurora saliera despedida hacia una pared del templo. Notaba que su lengua se sentía extraña, le costaba moverla, lo cual era raro. Antes de que ella dijera nada, Shaka se le adelantó- El tesoro del cielo es una técnica muy especial: te va quitando sentido tras sentido: vista, oído, olfato, tacto y gusto- le explicó. Aurora abrió mucho los ojos, esa tecinca era terrible- También te puede quitar el llamado sexto sentido, la consciencia- siguió Shaka.

-Aunque de la misma manera que te puede quitar un sentido, te lo puede devolver- dijo, colocando su mano encima de la boca de la chica. Su mano se iluminó ligeramente, y Aurora notó como, poco a poco, su lengua volvía a la normalidad. Shaka, tras eso, retiró la mano.

-¿Puedo intentarlo ahora, Shaka?- le preguntó ella, a lo que el caballero asintió- Sí, haz lo mismo que he hecho yo- le pidió él.

Aurora asintió, levantándose, y colocándose en posición de loto en el aire, con las manos en posición, y los ojos cerrados. Durante el entrenamiento, Shaka le explicó que tener los ojos cerrados hacía que su energía se magnificara, pues cuando falta un sentido, los otros se agudizaban para suplir la perdida. En pocos segundos, Aurora estaba rodeada de una intensa energía, y, de pronto, abrió los ojos, los cuales estaban coloreados de color verde, juntándose con los ojos rosas naturales de la chica- ¡Tesoro del cielo!- gritó, lanzando su ataque, el cual nació de todo su cuerpo.

El ataque golpeó sin contemplaciones a Shaka, ya que la propia técnica hacía que el adversario no pudiera ni atacar ni defenderse, era realmente letal. El caballero dorado notó que su sentido del gusto había desaparecido, ya que notaba la lengua pesada y seca como el esparto. Aurora se le acercó, y colocó la palma de la mano en la boca de Shaka. Entonces, usó la misma energía que usó para atacar, aunque en vez de usarla con ese fin, lo hizo para lo contrario. Shaka fue notando como su lengua volvía a la normalidad, y sonrió contento, su alumna lo había logrado.

-Bien hecho, guardiana del viento- dijo, mientras la aludida le ayudaba a levantarse. Aurora sonrió, orgullosa- Ahora te mostraré otro ataque más, es parecido al otro- le avisó ella- Se llama Invocación de espíritus- le dijo, sentándose frente a ella.

Aurora se preparó, y elevó su energía, siguiendo las indicaciones de Shaka. Este le dijo que lo primero era centrarse en la energía que la rodeaba, y juntar toda la energía negativa que viniera del adversario. Una vez hecho eso, era tan simple como lanzar el ataque al enemigo, el cual, una vez lanzado por Aurora, se materializó en espectros volando hacia Shaka. Este, para no ser golpeado, levantó una barrera de energía frente a él, parando así el golpe.

-¡Repitelo, Aurora! Este ataque puede ser más poderoso aún!- le dijo Shaka. Esta asintió, y preparó su siguiente golpe.

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Sam, al igual que Noelia estaba convencida que lo de llamar viajo maestro a Dohko no era más que una broma entre los caballeros dorados. Pero resulta que si que era viejo, y mucho. Aquel hombre tenía, fácilmente, 220 años a sus espaldas, pero solo aparentaba 20, al igual que le pasaba a Shion, según este último. Según le dijo Dohko, para él solo pasaron unos meses, en vez de 243 años, desde la última guerra santa contra Hades. Sam también se fijó en que Dohko era todo un bromista, un auténtico personaje, casi como su hermano Percy y su chico, Odd. Además, y al contrario de las otras armaduras, al menos a simple vista, la de Libra era, junto a la de Sagitario, las únicas que tenían armas. Sam, curiosa, le hizo la pregunta.

-Veras, la diosa Atenea aborrece las armas, ya que en una guerra justa estas no deberían usarse, pero la excepción es el caballero de oro de Libra- le explicó- Son seis armas dobles, en total 12, una por caballero dorado: dos lanzas, dos tridentes, dos escudos, dos barras dobles, dos barras triples y dos espadas- le enumeró Dohko. Noelia asintió- Nosotros también tenemos armas, aunque cada uno tiene la suya, no hay ninguna doble- le dijo ella.

-¿Y que armas son?- le preguntó el caballero- El tridente del agua, los chakrmas de fuego, el escudo de la luz, la espada de la oscuridad, la lanza de la esperanza, el martillo del rayo, las tonfas del viento, la cimitarra de la tierra, la guadaña del tiempo, las dagas del espacio, el hacha de los metales, el báculo de la naturaleza y el arco de las bestias- le enumeró- Herb, Nicolás y Sissi, pese a tener sus propias gemas, al no ser estas de las originales, no tienen armas- le explicó la chica, moviendo la cola de lado a lado.

-Son en total 14 las gemas originales, aunque ahora nos falta una, la de la hermana gemela de Aelita, Asmae- siguió Sam- Esa, según parece, aparecerá cuando sea preciso, por lo que solo podemos esperar- dijo Sam, algo triste.

Con esa conversación, ninguna de las dos se dio cuenta de que ya habían llegado al templo de Libra. Este era grande, con una cúpula en su parte central y un par de corredores a los lados, con columnas a los lados. Dohko, nada más entrar, se colocó cara a cara contra Sam y Noelia, observando a ambas, primero de frente, y después girando en torno a ellas, dando círculos a su alrededor. Las dos se sentían ligeramente observada, aunque Dohko permanecía serio, sin decir nada. En un momento dado, paró, y puso os brazos en jarras, con los puños tocando las caderas.

-De físico pareces andar bien, no tienes mucho músculo, pero estas en forma. Bajar desde el templo Patriarcal hasta aquí no es moco de pavo- dijo, con una sonrisa traviesa, mirándo a Sam- ¡Así que lo que te enseñaré serán mis ataques de energía!- exclamó, de repente. Después miró a Noelia- En tu caso, tu físico también es muy bueno, así que no hará falta tampoco entrenarte en eso- dijo Dohko, mientras cerraba los ojos.

Dohko elevó su energía de manera espectacular, y concentró su energía en el antebrazo. Tras eso, se colocó con la pierna izquierda adelantada con respecto a la derecha, cargando el ataque con el puño derecho ya que tenía el torso torcido. La energía emanada por Dohko era inmensa, tanto, que sus ojos, normalmente castaños, se colorearon de verde. Ni Sam ni Noe se dejaron impresionar, e hicieron lo mismo que el viejo maestro, pero sus auras, en vez de dorada, era color crema para Sam y color bermellón para Noe

-¡¿Preparadas?!- le gritó Dhoko, a lo que las chicas asintieron- ¡Dragón ascendente!- gritó, lanzando el ataque, el cual por poco no dio de lleno en Sam, pues ella lo logró esquivar, aunque el ataque la golpeó en un brazo, pero gracias a su armadura no se hizo demasiado daño. En el caso de Noe, le dio en la pierna, pero solo la rozo. Sam, algo molesta, quiso repetir el golpe. Se concentró de nuevo, elevando de nuevo su energía.

-¡Dragón ascendente!- gritó, lanzando su golpe. Dohko observó contento que había sido capaz de replicar su ataque, aunque no iba tan rápido como el suyo, pero eso era cuestión de practicar.

-¡Muy bien, Sam!- le felicitó el caballero, aplaudiendo. Ella asintió, con una sonrisa de satisfacción. Después, giró la cabeza a Noe, quien también se estaba concentrando, y, una vez que tenía la energía necesaria, lanzó su ataque- ¡Dragón ascendente!- gritó, tras lo cual, los dragones salieron hacia Dohko. El ataque fue bien ejecutado, salvo que los dragones eran de fuego en vez de energía.

- Seguiremos ahora con otro ataque. Este que habéis visto no es lo más fuerte que tiene libra...- le dijo, sugerente. Sam comprendió que lo que quisiera que fuera el ataque más poderoso de Dohko debía ser increíble. Y no se equivocaba.

Dohko colocó la palmas de sus manos en dirección a Sam, con las muñecas tocándose, estando los dedos ligeramente flexionados hacia dentro. Concentró la energía en las palmas, y cuando hubo suficiente, la lanzó con fuerza y un poderoso grito- ¡Los cien dragones!- gritó, lanzando su energía hacia Sam, materializada en una gran cantidad de dragones, que atacaron a su objetivo con dientes y garras.

La chica no pudo hacer otra cosa salvo dar un salto e intentar esquivar el golpe, cosa que mal´que bien logró. Dohko no dejó que la chica se pudiera recuperar, ya que nada más lanzar un ataque lanzaba otro, así que la chica no podía dejar de esquivar. Hasta que, minutos más tarde, Sam decidió que era suficiente. Hizo aparecer su lanza, y, con ella en la mano, ejecutó la técnica más poderosa de Libra.

-¡Los cien dragones!- gritó, lanzando la lanza junto al ataque, dándole por tanto más poder aún. Dohko se sorprendió de no solo la potencia del golpe, también de su velocidad. Además, cuando paró el golpe con uno de los escudos, notó que este se agrietaba ligeramente. El caballero dorado dio un salto y dejó que el ataque siguiera su camino, produciendo a los pocos segundos una gran polvareda y un buen boquete en la pared. Cuando la polvareda se hubo ido, la chica estaba jadeando ligeramente, con una fina capa de sudor en frente y brazos. Dohko, por su parte, estaba bien pero notó un fino filo de sangre correr por su brazo. Y no solo eso: su escudo se había roto.

-¡Samantha Knigth, guardiana de la esperanza!- gritó Dohko de pronto, sorprendiendo a la aludida- ¡Has logrado algo sorprendente, romper una de las armas de Libra!- siguió Dohko, mostrando el escudo. Sam se sorprendió- Aún así, tendremos que seguir entrenando- dijo, algo más calmado Dohko.

Sam asintió, y se preparó para seguir entrenando con el caballero dorado- Ahora te toca a tí enfrentar a los cien dragones, jovencita- le dijo Dohko a Noe, señalándola. Ella asintió, y preparó la energía necesaria. Al igual que Sam anteriormente, elevó su energía a un gran nivel, y concentró esa energía en la palma de la mano. Dohko observó que a la chica le costaba algo más de esfuerzo hacer eso, pero parecía lograrlo.

-¡Los cien dragones!- gritó Noe, lanzando su ataque contra Dohko. El caballero notó que a ese ataque le pasó lo mismo que a la anterior técnica usada por Noe: en vez de ser de energía pura, los dragones estaban formados por llamas y energía a partes iguales. Ese ataque no tenía, por tanto, nada que envidiar al que Sam había usado. Al igual que antes, usó el otro escudo para ayudar a parar el ataque, cosa que logró, no sin esfuerzo. Una vez que el ataque había sido detenido, Dohko miró a Noe.

-¡No está nada mal!- le dijo Dohko, alzando a la chica un pulgar. Noe asintió, moviendo la cola feliz, y con una sonrisa en la cara.

Una vez dicho eso, Dohko se alzó del todo- Y ahora chicas, sigamos entrenando- dijo el caballero, con energía.

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Si Odd era un personaje en el sentido más amplio de la palabra, Milo de Escorpio no se le quedaba atrás. Aquel caballero dorado de pelo violeta oscuro y ojos azules era un caso perdido a juzgar por lo que podía ver Odd. De carácter despreocupado, Milo parecía más el típico universitario que un noble caballero dorado. Iba gastando bromas y tirando los tejos a cada amazona que veían, y llegó un punto en que Odd ya ni podía parar de reír. Cuando llegaron a la casa de Escorpio, Odd se fijó en como era. Tenía forma cuadrada, con grandes columnas en su interior, y contaba con una pequeña cúpula por cada esquina.

-¡Bienvenido a Escorpio!- le dijo el caballero, abriendo los brazos- Empecemos a entrenar- dijo, mientras se colocaba frente a una diana de tiro con arco, la cual se encontraba a unos diez metros de distancia, y delante de la misma había una línea blanca, lugar desde el cual debían disparar- ¿Vamos a tirar con arco?- preguntó curioso Odd. Milo negó- No, pero es algo parecido- le dijo Milo.

Entonces, se colocó de lado y con el brazo derecho estirado hacia la diana. Odd notó como la energía de Milo se concentraba en su dedo índice,aunque lo más increíble es que su uña se alargó un par de centímetros, y se coloreó de rojo escarlata.

-¡Aguja escarlata!- Milo, entonces, soltó un rayo de energía de color rojo desde su uña el cual viajó a una velocidad enorme, e impactó contra la diana cerca del centro.

-Ese ha sido el ataque por excelencia de Escorpio- le explicó Milo- Es una técnica piadosa, que le da al enemigo la posibilidad de rendirse antes de morir. La aguja escarlata inflinje una herída superficial muy pequeña, pero introduce en el cuerpo del enemigo un potente veneno, el cual va mitigando al enemigo, el cual va perdiendo sus sentidos por la hemorragia que produce- le explicó Milo. Odd se sorprendió bastante, esa técnica es muy útil- En total son 14 las agujas escarlata, una por estrella que forma la constelación de Escorpio- siguió Milo.

-Las 13 primeras son normales, pero la 14 es la más fuerte de todas, Antares. Es el golpe de gracia, por así decirlo- dijo Milo, para terminar. Odd asintió, y fue a ejecutar el golpe.

Extendió la mano, y concentró su energía en el dedo índice de su mano derecha, colcándose en posición de disparo. Entonces, giró su cuerpo, y extendió el brazo rápidamente, lanzando en el roceso tres pequeños rayos de luz color morado, los cuales impactaron en la diana, aunque sin llegar a ninguna puntuación. Milo negó.

-Tu ataque va demasiado lento, además, van casi sin veneno y casi sin puntería. Solo dio uno- le dijo Milo, señalando en la diana el único punto que hubiera dado en el blanco.

-Es que son tan pequeños los haces de luz...- se quejó Odd. Milo le miró- Esa es la clave. Son tan pequeños que el enemigo no va a intentar esquivarlo, cometiendo el error de pensar de que no le va a hacer daño- le explicó. Odd asintió- ¿Y como lo cargo con más veneno?- le preguntó.

-Tu eres el guardián de los animales, ¿no?- le preguntó, a lo que Odd asintió- Tu veneno es más fuerte que el mio, por lo de ser el guardián de los animales. Te puedes convertir en ellos, por lo que nos contó Shion- dijo el caballero de oro- Sí, además de poder controlarlos a voluntad- dijo Odd, orgulloso de eso. Milo se quedó pensativo, y se sentó en el suelo, con la mano en la barbilla, y los ojos cerrados, en pose pensadora. Odd le imitó en lo respectivo a sentarse en el suelo.

Al rato, Milo se levantó de pronto- ¡Ya lo tengo! ¡Si es que, soy un genio!- exclamó el caballero, con aire orgulloso. Odd le observó curioso- Los animales venenosos tienen glándulas venenosas por el cuerpo. Y seguramente tu cuando te transformas también te salen esas glándulas- siguió Milo. Odd supo enseguida a donde quería ir a parar Milo de Escorpio- Quieres que me crezcan esas glándulas sin transformarme del todo y que use el veneno de las mismas para cargar la aguja escarlata- le explicó Milo.

Odd asintió, y probó usar el de una serpiente. Se iluminó ligeramente la zona del cuello de Odd, tras lo cual volvió a la normalidad, y preparó de nuevo su ataque. Concentró su energía en el dedo índice.

-¡Aguja escarlata!- gritó Odd, lanzando el ataque. Tres haces de luz moada fueron lanzados desde el dedo de Odd, concretamente desde su uña, la cual previamente se había alargado. Esos tres haces impactaron a gran velocidad en la diana, esa vez con mejor puntería, dejando en el proceso una humareda morada. Milo se tapó la boca- ¡Joder, cuanto veneno de golpe!- se quejó el caballero, impresionado.

-Creo que se me fue la mano...- comentó Odd, con una risa nerviosa. Milo le miró- Tranquilo, la carga de veneno ya se irá perfeccionando.

Odd asintió, pero aunque pensaba que iban a seguir entrenando la aguja escarlata, Milo le sorprendió con usar otra técnica. Cuando Odd se quiso mover, no pudo moverse del sitio, estaba paralizado completamente. Milo sonrió de medio lado- Acabo de ejecutar sobre tí la restricción de escorpio- le dijo.

Odd le miró, sentía un fuerte dolor, uno intenso como jamás lo había notado- Esta técnica hace que el enemigo esté completamente a merced tuya- le dijo. Odd intentó elevó su energía, cosa que lograba poco a poco. Milo le observaba, quería saber si era capaz de lograr liberarse de su atadura. Odd se iba recubriendo poco a poco de una energía morada, y Odd notaba como el dolor iba mitigando y que su movilidad aumentaba. Llegó un momento en el que Odd elevó al máximo su energía, y, con un gritó, hizo estallar de golpe la energía acumulada, liberándose así de la restricción de Milo.

-¡Muy bien, guardián de los animales!- le dijo Milo, aplaudiendo despacio. Odd le miraba, estaba ligeramente hundido, con las manos en las rodillas, y jadeando un poco. Milo le palmeó en la espalda- Venga, ve a beber un poco de agua. Cuando vuelvas seguiremos con el entrenamiento- le dijo.

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Asmae debía reconocer que el santuario era enorme. Su hermana le había contado como era en gran parte, pero verlo al natural era algo bien distinto. Junto a ella, Aelita entrenaría con Aioros de Sagitario, el hermano mayor de Aioria. Aelita recordaba cuando tuvieron que pasar por aquella casa en el momento en el que ni ella ni William tenían aún sus gemas, precisamente un poco después ambos la obtuvieron. También recordaba que tuvieron muchos problemas para pasar precisamente por Sagitario, aunque se sorprendió de ver la cas en perfecto estado, ni rastro de cualquier agujero, supuso que en todo ese tiempo tuvieron tiempo de sobra para restaurar la casa perfectamente. Por su parte, Asma se fijó en Aioros. Era igual a su hermano, solo que su pelo en vez de marrón claro como Aioria era marrón oscuro, siendo sus ojos de color oscuro. Era, por tanto, ligeramente diferente a su hermano. Su armadura también era notablemente diferente, pues era la única de todas que tenía alas a la espalda, además, Asmae pudo observar que llevaba un arco dorado escondido, el cual supuso que debía ser utilizado en contadas ocasiones. Con eso en la cabeza de ambas chicas, llegaron a Sagitario, donde Aioros se colocó enfrente de ellas, con los brazos en jarra y una sonrisa de medio lado.

-¡Muy bien chicas, veamos de lo que sois capaces!- dijo, mientras señalaba a Asmae- Tu serás la primera, Asmae. Atácame- le pidió, tomando posición de combate. Ella miró a su hermana, y después al caballero de Sagitario, y se lanzó a por él. Asmae se movía rápido, lanzando patadas y puños, aunque desde el punto de vista de Aioros era lenta. Él esquivaba y bloqueaba los ataques sin dificultad, pero comprobó que al menos se sabía defender cuando lanzó su puño y ella logró esquivarlo y golpearle en el estomago.

-Parece que te sabes defender... ¿sabes usar ataques de energía?- preguntó Aioros. Asmae negó- Puedo utilizar un poco, pero hasta que no tenga mi gema no podré usar todo mi poder. Se podría decir que todos los guardianes tenemos una gran energía, pero la gema, actuando como catalizador, es lo único que puede hacer que nuestro poder esté al pleno- le explicó Asmae. Aioros asintió, entendiendo.

-Los caballeros, ya sean de oro o cualquier otro rango, nos entrenamos durante años para poder usar nuestra energía... podríamos hacer eso, pero apenas hay tiempo- dijo Aioros, mientras pensaba- ¿Lucharas también en la batalla contra Zeros?- preguntó Aioros- Desde luego- dijo casi sin pensárselo Asmae, lo que sorprendió tanto a Aelita como Aioros.

-Pero hermana...- dijo Aelita- Se supone que solo yo puedo derrotar a lo que quiera que vayan a traer de vuelta esos demonios, ¿verdad?- preguntó, a lo que Aelita acabó asintiendo- Pues mejor que no lo lleguen a liberar, ¿no?- preguntó ella.

Aelita iba a decir algo, pero Aioros se adelantó- ¡Si ella quiere luchar, no somos nadie para impedírselo!- dijo Aioros, con decisión, mirándolas a los ojos- ¡Asmae, muestrame ese poder que tienes dentro!- gritó, elevando su energía, mientras daba un salto atrás y se posicionaba a varios metros- ¡Trueno atómico!- Aioros lanzó un puñetazo cargado de energía, el cual fue mandado hacia ellas con una velocidad enorme. Antes de que Aelita pudiera hacer nada, el ataque fue parado por una pared de energía levantada por Asmae.

-Pe... pero...- murmuró Aelita, mientras veía a su hermana mantener el ataque ahí parado, pero rápidamente se acercó a ayudarla- ¡¿Desde cuando puedes hacer estas cosas?!- gritó Aelita, poniendo las manos en la pared de energía, ayudando así a su hermana- Desde ahora- le respondió simplemente ella.

En ese momento, la energía terminó de llegar, y pudieron bajar la pared de energía- El trueno atómico es de las técnicas más poderosas, creo que ya lo habréis comprobado- dijo Aioros- ¿Habéis podido ver como lo hice?- preguntó.

Aelita asintió. Elevó su energía a un gran nivel, concentrando esa energía en el brazo derecho- ¡Trueno atómico!- gritó, lanzando el ataque en dirección a Aioros. Este se sorprendió de la velocidad a la que iba el ataque y la potencia del mismo. Aioros se vio obligado a lanzar él mismo la misma técnica, por lo que ambas chocaron en el centro entre ellos. La energía era tan intensa que, cuando se acumuló demasiada, la honda expansiva provocada por la explosión hizo que Aelita y Aioros salieran despedidos, así como Asmae, que cayó varios metros más allá.

-¡Muy bien, Aelita!- le felicitó Aioros- ¡Tu turno, Asmae!- dijo, señalándola- ¡Trueno atómico!- gritó, lanzado de nuevo la técnica. Asmae no sabía muy bien que hacer, había levantado la barrera de casualidad, ¿cómo iba a ejecutar una técnica así, de la nada, sin gema siquiera? Pero decidió que por intentarlo no pasaría nada... al menos eso esperaba.

-¡Trueno atómico!- gritó Asmae, tratando de emular la técnica del caballero. Durante unos instantes, Asmae logró ejecutar la técnica, pero solo lanzó unos pocos haces de luz, insuficiente para parar la técnica de Aioros, por lo que tuvo que elevar su escudo de energía. Este escudo paró el golpe con éxito, aunque estaba ligeramente cansada.

-¿Estas bien?- le preguntó preocupada Aelita, a lo que su gemela asintió- Siento un trato tan brusco, pero es necesario para que ella aprenda a usar su energía cuanto antes, si va a luchar contra Zeros y sus hermanos- les explicó Aioros.

Asmae asintió- Tranquilo, lo entiendo- le dijo ella. Aelita, por su parte, se fijó en que al fondo había puestas varias dianas con flechas de oro clavadas en ellas- ¿Tiras con arco?- le preguntó Aelita, a lo que Aioros asintió.

-Así es, el caballero de Sagitario, junto al de Libra, son los únicos que pueden usar armas- les explicó Aioros- Esas dianas son las que uso para entrenar- les dijo.

En ese momento, Aioros entró a un cuarto en las partes privadas del templo, y al rato volvió con dos arcos y sus respectivos carcaj, y se los tendío a las chicas- ¿Alguna sabe tirar con arco?- les preguntó, a lo que ambas negaron.

-Bien, pues colocaos donde estoy yo y poned una de las flechas en la cuerda del arco- les pidió, cosa que ambas hicieron- Ahora, tensad el arco lo máximo que podáis, y apuntad- les pidió, cosa que hicieron- Y ahora, tirad cuando tengáis el punto en su sitio- dijo, mientras les subía ligeramente el el brazo a ambas.

Ellas lanzaron la flecha, aunque estas se quedaron a medio camino hacia la diana en el caso de Asmae, y en el de Aelita acabó clavada en el suelo al lado de la diana. Aioros se rió ligeramente- Bueno, habrá que entrenar el tiro con arco un poco más- dijo, burlón- Venga, repetid el proceso- les pidió.

Ellas asintieron, y se prepararon para el siguiente disparo.

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Shura de Capricornio era el tío más genial que Electra había conocido, con perdón de Thor y de su chico. Aquel hombre de pelo negro y ojos castaños era realmente increíble, su tez blanca contrastaba con lo negro de su pelo y ojos, y su armadura dorada era ligeramente más estilizada que la de sus compañeros. Shura, por lo que le dijo a Electra, era de España, y además, era el más leal a la diosa Atenea. Además, Shura era el caballero más honorable, al menos por lo que decían sus compañeros, todo un ejemplo de héroe, vaya. Electra debía reconocer que le admiraba un poco. Poco después de salir del templo patriarcal, llegaron a la casa de Capricornio, en la cual, como gran novedad, había en su centro una estatua de una mujer entregándole a un niño con casco una espada sin cinto.

-Esa estatua representa el momento en que la diosa Atenea le entregó, en la era mitológica, al primer caballero de Capricornio la poderosa espada Excalibur. Desde ese momento, todos los caballeros de oro de Capricornio podemos usar su poder para combatir al mal- le explicó Shura.

-Mola...- dijo ella, observando la estatua- ¡Y hoy, tú, Electra Bäyern, aprenderás a usar a Excalibur!- dijo Shura, levantando el brazo en 90º. Elevó su energía, y la concentró en todo el brazo, con el dedo pulgar en la palma, por lo que el brazo tomaba la forma de una espada.

-¡Excalibur!- gritó Shura, bajando el brazo de golpe, y por tanto, lanzando el ataque. Este era una larga pared de energía fina como una cuchilla. Electra logró esquivar el golpe, pero, cuando fue a recuperarse del golpe, vio como en el suelo había una larga fisura que se extendía varios metros a lo largo y casi una palma de hondo.

-Excalibur puede atravesar y cortar cualquier material como si fuera mantequilla- dijo Shura, mientras levantaba de nuevo el brazo- Así que te recomiendo no ponerte en la trayectoria del golpe- le avisó Shura.

Electra gruñó algo molesta, pero Shura no le dio tiempo de decir nada, pues volvió a lanzar a Excalibur contra ella. Ella se encontró con que era imposible esquivar ese ataque, por lo que tuvo que lanzar ella su propio ataque para evitar el golpe de Shura. Lanzó un rayo el cual impactó en el ataque, pero, cuando este dejó de tener energía, el ataque siguió su camino, aunque algo más despacio, por lo que Electra tuvo tiempo de dar un salto y esquivar el ataque.

-¡En algún momento tendrás que atacar!- le gritó Shura, mientras volvía a atacar con Excalibur.

Electra sabía de sobra que el caballero llevaba la razón, debía hacer algo. Así que decidió prepararse, esquivó una vez más el ataque de Shura, y juntó una gran cantidad de energía en su brazo, tras lo cual, lo movió de abajo a arriba- ¡Excalibur!- gritó ella, lanzando el ataque. Sorprendentemente, el ataque de Electra iba cargado con electricidad estática, por lo que la cuchilla que formaba la energía de Electra emitía chispazos asu paso.

Shura se sorprendió por eso, no se esperaba semejante reacción, pero no se dejó amilanar y lanzó el mismo a Excalibur. Ambos ataques impactaron entre los dos, y aunque no generó una reacción tan espectacular como la del chocque entre Aioria y Ulrich, si que creó un fuerte fogonazo de luz, y el exceso de electricidad en el ambiente provocó que el pelo de Shura se erizara.

-¡Impresionante, Electra!- gritó Shura, aplaudiendo con evidente orgullo- Es la primera vez que alguien logra ejecutar de esa manera Excalibur- le dijo Shura.

-La carga eléctrica que le incorporaste al ataque lo hace más letal aún. No solo hubiera cortado, también hubiera paralizado al enemigo- siguió Shura- Si la Excalbur normal es ya letal de por sí, más aún esta versión- afirmó Shura, para terminar.

Electra le miró con algo de preocupación en la mirada, cosa que Shura vio al instante- ¿Ocurre algo?- le preguntó.

-Excalibur puede cercenar miembros, ¿verdad?- le preguntó ella, a lo que Shura asintió- Sí, pero hay que cargar mucho la hoja para hacerlo, además, tu filo no está aún tan afilado- le dijo el caballero, mientras se acercaba a la chica.

-Así que es evidente que aún no podrás cortar a los enemigos, ni tampoco a tus compañeros, si eso es lo que te preocupa- le dijo.

Electra asintió, y, de un salto, se alejó de Shura- ¿Seguimos entrenando?- le preguntó ella, con energía. Shura asintió, y se lanzó a por Electra, con el brazo derecho extendido, y orientado hacia atrás.

Con un movimiento realmente veloz, Shura golpeó el brazo de Electra con su propio brazo, chocando como si se trataran de espadas. Electra se sorprendió de que su brazo, al estar extendido y con una gran cantidad de energía acumulada en él, se comportaba como si fuera una espada de verdad. El choque de los brazos resonó como si fueran de acero, la armadura dorada chocó con la armadura de Electra, resonando en el aire. Shura, entonces, dio mandoble tras mandoble, atacando con su brazo. Electra, por su parte, solo podía parar los golpes de Shura, sin poder atacar ya que este atacaba sin parar. La chica sabía que así no podría seguir mucho tiempo, así que, con un rápido movimiento, lanzó varios golpes seguidos de Excalibur, creando una red de finas cuchillas que golpearon a Shura, haciendo varios cortes finos en la armadura de Capricornio, lanzando a su usuario a una pared en el proceso, tras lo cual, le cayeron varias rocas encima.

-¡¿Estás bien?!- preguntó asustada Electra, acercándose al caballero. Entonces, vio como la roca era atravesada por un haz de luz, y observó como el caballero salía como si tal cosa de entre los escombros.

-Tendrás que esforzarte más si quieres mandarme al Hades- le dijo Shura, con una sonrisa algo prepotente- Eso que hiciste fue la Danza de Excalibur, una variante de la Excalibur normal- le dijo.

-Es bastante más poderoso que la Excalbur normal, ya que no hay posibilidad de esquivar ese ataque- le explicó Shura.

Electra asintió, sorprendida- Pero no te confíes, tu Excalibur no es muy afilada, así que sigue lanzando ese ataque- le dijo. Electra suspiró, Shura era muy estricto, aunque llevaba la razón.

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Camus de Acuario era un hombre callado, frío como un tempano y estricto, aunque a Jeremy le caía bien. Camus, al igual que él, era francés, y al igual que ñel, era un hombre bastante instruido, aunque Camus le daba mil vueltas a Jeremy en cualquier cosa. Era llamado, además, el mago de los hielos por sus compañeros dorados, o al menos eso dijo el propio Camus cuando se presentaron minutos antes, en la repartición de maestro-alumno. Camus era de piel clara, con el pelo azul oscuro y ojos Debido a que iban a la casa de Acuario, apenas tuvieron que bajar muchos escalones, lo cual Jeremy agradeció, ya que algunos de sus compañeros como Percy o su primo Patrick tuvieron que bajar todo el Santuario, lo que se traducía en bajar casi al pié de la montaña donde estaban. Jeremy se fijó en el templo: al contrario que el resto, que eran o cuadrados o rectangulares, la casa de Acuario era circular, con columnas rodeando el templo, y con una cúpula en lo más alto.

-¿Sabes lo que es el cero absoluto, Jeremy?- preguntó Camus, mirándole. Jeremy asintió- Es la temperatura más baja a la que puede estar la materia, la ausencia de movimiento o energía en sus átomos- respondió Jeremy. Camus asintió- Exacto. El caballero dorado de Acuario es capaz, con sus técnicas, de generar una corriente de aire tan fría que llega al cero absoluto- le dijo Camus, elevando su energía. Jeremy hizo es mismo, cuando vio que Camus alzaba ambos brazos y los juntaba,entrecruzando los dedos y formando un cañón con los brazos.

-Has de bajar más aún la temperatura de tu energía, en vez de frío estas generando calor- le dijo Camus, mientras seguía cargando su energía- ¿Cómo hago eso, Camus?- le preguntó Jeremy, no muy seguro de qué hacer.

-El hielo no es más que agua en su estado solido. Como guardián del agua, estoy seguro que puedes congelar un poco de agua- le respondió Camus- La clave de los ataques de Acuario es enfriar el aire, y con el aire, la humedad ambiental, y una vez hecho eso, con la energía acumulada, lanzar ese aire frío al enemigo- terminó Camus. Jeremy entonces se dio cuenta de que el caballero de Acuario estaba sonriendo de medio lado.

-¡Ejecución Aurora!- gritó Camus, lanzando una corriente de aire extremadamente frío. Jeremy intentó imitarle, pero no fue capaz, el aire apenas se enfriaba, por lo que el ataque de Camus le dio de lleno en el pecho, mandando a Jeremy por los aires, impactando contra una de las paredes. Con un poco de dificultad, Jeremy se levantó, se retiró la tierra que tenía encima, y miró a Camus. Este estaba como si nada, con su misma expresión de siempre.

-Veo que el hielo no te afecta demasiado...- comentó al aire Camus, observando a Jeremy- Por ahora, te enseñaré una técnica menos poderosa, que espero te sea más fácil de ejecutar- siguió Camus.

En ese momento, Camus extendió el brazo y dejó la palma de la mano hacia arriba y abierta del todo. En la palma se formó una burbuja de hielo- Enfría el aire al rededor de la palma de tu mano- le pidió el caballero.

Jeremy hizo eso, usó su energía para enfriar el aire al rededor de su mano, formando una esfera de hielo- Ahora- dijo Camus, cerrando la mano, por lo que el hielo le rodeó la mano. Jeremy hizo eso también- ¡Y lo lanzas! ¡Polvo de diamante!- exclamó Camus, lanzando el ataque, que era muy parecido a la Extinción de Aurora, pero menos potente. Jeremy le imitó, notó que su mano se rodeaba de hielo y que el aire al rededor de su puño se enfriaba.

-¡Polvo de diamante!- Jeremy lanzó su ataque, y en ese caso, funcionó. El aire frío lanzado por ambos chocó entre medias, produciendo justo debajo del choque una gran placa de hielo, la cual se fue agrandando conforme el choque se alargaba. Llegado un momento, ambos detuvieron el ataque, y Camus miró a Jeremy serio, pero el más joven pudo ver en los ojos del otro una pizca de orgullo.

-¿Ves que es sencillo, Jeremy?- le dijo el mayor- Los caballeros de Atenea rompen los átomos en sus ataques. En cambio, los caballeros del hielo, entre los que se encuentra el de Acuario, los ralentizan para congelar al enemigo- le explicó Camus.

-Vamos a probar cuan frío es tu hielo. Atácame- le pidió Camus. Jeremy le miró sorprendido, pero asintió, ya que Camus le tranquilizó diciendo que sabía lo que hacía. Jeremy concentró su energía en la palma de la mano, creando de esta manera la esfera de hielo, tras lo cual lanzó el polvo de diamante. Camus recibió el ataque estoicamente, este impactó en su pecho con fuerza y le hizo retroceder un poco. Pero eso no era lo que buscaba Camus. Cuando el ataque terminó. Camus bajó su mirada al pecho, y vio una ligera capa de hielo recubriendo su armadura.

-La armadura de bronce no se congela hasta los -150º, las siguientes en rango, las armaduras de plata, se congelan a partir de -200º- empezó Camus- Las armaduras de oro, las más resistentes, no se congelan hasta llegar al cero absoluto, se congelan a partir de -273,15º- siguió el mayor- Y tu, Jeremy Belpois, acabas de congelar una armadura dorada- le dijo Camus, señalando al chico.

Este asintió, sorprendido- Ahora podrás hacer el ataque más fuerte de Acuario- le dijo Camus, alzando los brazos de nuevo- ¡Ejecución de Aurora!- gritó Camus, alzando su energía de pronto, y lanzando su ataque a Jeremy. Este le imitó, y también lanzó el letal golpe- ¡Ejecución Aurora!- gritó Jeremy, y esa vez si, el aire frió salió a toda velocidad de sus brazos.

Ambos ataques chocaron entre medias, provocando que todo a su alrededor se cubriera de hielo, y que el aire frío aullara por toda la casa de Acuario. Camus se sorprendió de que Jeremy pudiera lanzar una Ejecución de Aurora tan potente y con tanta facilidad, pero supuso que era debido a su mayor control de energía. El choque fue tan potente, que la energía acumulada entre ellos provocó una fuerte explosión de hielo y nieve que hizo que el suelo de Acuario se cubriera completamente, así cómo las paredes. Tanto Camus como Jeremy acabaron recubiertos de nieve, pero sin nada de mayor importancia.

-Espero que Jamily no se entere de esto, o me llamara muñeco de nieve hasta que muera...- comentó Camus, levantándose y quitándose la nieve de encima. Oyó entonces las risas de Jeremy, y este le miró serio, por lo que el más joven se cayó en el acto.

-Continuemos, aún te quedan cosas que saber- dijo Camus, mientras elevaba su energía y retiraba el hielo de todos lados.

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Yumi observó a Afrodita de Piscis cuando Shion le encargó a este último entrenar a la japonesa. Aquel caballero era realmente guapo, pensaba la chica. Su pelo largo color celeste combinaba perfectamente con sus ojos también azules, y su armadura no se quedaba atrás. Estaba muy decorada con lo que parecía escamas de pez, y su casco se asemejaba bastante a la cabeza de uno de esos animales. Además, en hombros y codos tenía lo que parecía las aletas de un pez. También se fijo de que, en la boca, llevaba una hermosa rosa color rojo, la cual parecía estar en perfecto estado, lo cual era sorprendente. Él y Yumi bajaron juntos por las escaleras que llevaban a Piscis, pero se sorprendió de que el caballero se quedara allí, al final de las escaleras, hasta que todos pasaran. Yumi le miró sorprendida, pero Afrodita, con un gesto, le pidió silencio.

-La casa de Piscis es la última línea de defensa antes de llegar a donde residen la diosa Atenea y el Patriarca. De caer el caballero de Piscis, existe una última ñínea de defensa: el camino de rosas- dijo Afrodita, elevándo su energía. Yumi vio sorprendida como las escaleras que antes habían bajado se recubrían de una densa capa de rosas rojas realmente hermosas.

-Pero son rosas, de un golpe del enemigo se irán..- comentó Yumi. Afrodita negó- Las rosas son muy hermosas, pero también muy peligrosas- le explicó a Yumi- Estas rosas tienen un veneno que paraliza al enemigo y le mata lentamente con su polen- siguió Afrodita- De esta manera, no podrán acceder a donde está la diosa, que es lo principal- terminó Afrodita.

Yumi, entonces, se fijo mejor en las flores. Descubrió que, efectivamente, esas rosas eran extremadamente venenosas, además, su polen también contenía un fuerte veneno, esas flores no tenían nada de débiles. Además de eso, comprobó que el veneno de esas rosas no le afectaba gracias a su condición de guardiana de la naturaleza, aunque para cualquier otro ese veneno sería letal, con la única excepción de Odd.

-El veneno no me afectaría a mí pero para cualquiera de mis compañeros sería letal...- comentó Yumi, mientras cogía una de las flores. Afrodita asintió- Esa es la idea. ¿Empezamos?- le preguntó él, a lo que Yumi asintió.

Entonces, y tras dar un salto hacia atrás, Afrodita materializó una rosa en la mano, era de un curioso color negro- Esta flor de aquí es una flor piraña- empezó Afrodita- Estas rosas son como las pirañas: atacan al enemigo en masa y lo despedazan, primero su armadura, y después su carne- dijo Afrodita, elevando su energía. Junto a él, aparecieron varias de esas rosas, las cuales lanzó- ¡Rosas piraña!- gritó, mientras las rosas se dirigían a su objetivo. Yumi no se tuvo que mover, ya que Afrodita había lanzado su ataque a la pared detrás de Yumi, pero la rosa que pasó más cerca de Yumi lo hizo a más de un palmo de distancia.

-¿Viste como lance el ataque, Yumi?- le preguntó. Ella asintió- Bien, pues ejecuta ahora tu el ataque- le pidió. Ella asintió, por lo que elevó su energía. Del suelo, nacieron varias plantas las cuales rodearon a Yumi, y de las mismas aparecieron varias rosas negras, las cuales cogió Yumi. La chica cargó las rosas con su energía, y las lanzó hacia el frente. Afrodita observó como las rosas volaban hacia él, pero iban algo despacio, por lo que las esquivó con facilidad.

-Las rosas ejercen mucha resistencia al aire- dijo Afrodita- Eso significa que pierden velocidad muy rápido- siguió el caballero- Por lo que, para hacerlas más veloces, debes crearlas con una ligera punta en los más alto, de esta manera la punta cortara el aire e irán mucho más deprisa- le dijo.

Yumi asintió, preparando su ataque. Elevó de nuevo su energía, y realizó exactamente lo mismo que antes, con la salvedad de que arriba, en lo más alto de la rosa, generó un pincho. Tras eso, lanzó las rosas en dirección a Afrodita, quien sonrió, esas rosas eran ahora mucho más rápidas. El caballero lanzó sus propias rosas, las cuales chocaron con las de Yumi, destruyéndose entre ellas. Afrodita aplaudió ligeramente- Bravo, Yumi- le dijo, mientras la miraba, sonriente.

Yumi le miró, contenta- Ahora, te mostraré otra técnica- le dijo Afrodita, creando más rosas, esa vez rojas carmesí. Estas se arremolinaron al rededor de Afrodita, quien elevó su energía, mostrando su aura dorada- ¡Rosas diabólicas reales!- gritó Afrodita, lanzando todas las rosas contra Yumi. Ella elevó su energía verde, la cual la rodeó, y, no sin esfuerzo, paró las letales rosas de Afrodita, las cuales notó que estaban atestadas de veneno. Esas rosas no le hubieran hecho nada, pero era mejor parar el golpe.

Afrodita, con un gesto, le pidió que ejecutara el golpe recién lanzado por Afrodita. Yumi, entonces, elevó su energía con rapidez, tras lo cual, aparecieron cientos de rosas de energía, las cuales salieron despedidas hacia el caballero. Este se sorprendió por un instante, aunque no se dejo intimidar, y él mismo ejecutó su técnica de nuevo.

-¡Rosas diabólicas reales!- gritó Afrodita, lanzando su ataque. Ambos golpes chocaron con gran intensidad en el centro, generando un fuerte ruido y una explosión de energía, cuya honda expansiva mandó a ambos a volar. Al contrario de Yumi, que cayó pesadamente al suelo, Afrodita cayó de forma grácil en el suelo, y miró a la joven, levantándose del suelo.

-No está mal...- comentó Afrodita- Pero no sabes caer. Eso ya te lo enseñaré más adelante. Por ahora, te mostraré la última técnica de Piscis- dijo Afrodita, haciendo aparecer una rosa completamente blanca- Esta rosa, una vez clavada en el enemigo, absorberá toda la sangre del enemigo, y una vez que haga eso, será completamente roja- le explicó Afrodita.

Yumi asintió, estaba muy sorprendida- No te lanzaré la rosa, tranquila- le dijo, con una ligera sonrisa- Tampoco pensaba que lo fueras a hacer...- admitió Yumi.

-En cualquier caso, crea la rosa blanca- le pidió Afrodita, cosa que Yumi hizo. Esta se generó en su mano, y Yumi observó la rosa que llevaba en la mano. Era hermosa, lo único de ella que no era blanco era el tallo, que era verde. Afrodita se acercó y observó la rosa detenidamente, con expresión serena, sin mostrar emoción ninguna. Yumi esperó paciente el veredicto del caballero cosa que pasó al rato.

-No está mal...- comentó Afrodita, acariciando los pétalos blancos- Bien, Yumi, guardiana de la naturaleza, es hora de seguir entrenando- le dijo Afrodita, mientras le indicaba a la chica que se preparara. Yumi se colocó en posición, con cara de determinación. Ese caballero era como sus rosas, hermoso, pero letal.

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Sissi, Herb y Nicolás se sorprendieron mucho cuando, una vez que todos sus amigos se habían ido con su respectivo caballero, Shion se les acercara y diera instrucciones para esperarles en una explanada algo alejada de la sala del Patriarca, entre Escorpio y Sagitario, pero fuera del camino habitual de ascensión. Allí fueron los tres juntos, hablando y pensando que quería Shion de ellos, aunque por los gestos de Atenea, la diosa, parecía que iba a ser algo bueno. Llegaron, pocos minutos después, al sitio. Era una explanada con columnas griegas en los laterales, parecía un templo antiguo, como los que formaban las doce casas. Al rato vieron llegar a una figura encapuchada y de negro, los tres sintieron una energía muy grande viniendo de esa figura, y se tensaron un poco al notar que era algo agresiva, pero poco a poco se tranquilizaron al notar que esa energía, en principio agresiva, se hacía más calmada y serena.

-¿Quien eres?- preguntó Herb, con curiosidad. El extraño se retiró la capucha, y pudieron ver una mascara, una mascara dorada. Entonces, el extraño agarró la capa y tiró de ella, desprendiéndose de ella y dejando ver su cuerpo. Observaron asombrados como su interlocutor portaba una armadura dorada, aunque no vieron a una decimotercera persona en el templo patriarcal. Además, esa persona llevaba una máscara, lo cual era más raro aún.

-No os dejéis engañar por lo que vuestros ojos ven, lección primera- dijo de pronto, una voz. Entonces, lo que en principio era una armadura dorada, se transformó en una de color plata, por lo que el rango de esa persona disminuyó.

Junto a la voz, apareció Shion, el patriarca. Este se acercó a la persona, y colocó una mano en su hombro- Ya te puedes retirar, Shaina, gracias- le dijo- Sí, Patriarca- le dijo, haciendo una ligera reverencia, y marchándose.

-Ella era la amazona de Ofiuco, Shaina- les explicó Shion- Quería que ella fuera partícipe de una ilusión para que aprendierais a diferenciar la realidad de una ilusión- les dijo este- La principal diferencia son los pequeños detalles, como la hierba, el aire...- les dijo Shion, mientras les mostraba eso mismo.

-Lección segunda: ataques de energía. Os mostraré los ataques de mi constelación, de Aries- dijo Shion, mientras elevaba su energía, siendo en eso imitado por los otros tres.

El Patriarca se sorprendió de la capacidad de los tres adolescentes de aprender a usar esas técnicas ya que las habían aprendido con tan solo verlas unas pocas veces. Durante ese proceso, vinieron tanto Aioros desde Sagitario como Milo desde Escorpio para ver que era lo que pasaba, aunque se tranquilizaron al ver allí a Shion entrenar junto a los otros tres. También se sorprendió de que los tres pudieran ejecutar el muro de cristal casi al poco de empezar, aunque no era capaz de aguantar mucho, pero el Patriarca supo que con el tiempo harían el muro de cristal a la perfección. Una vez que Herb por tercera vez el muro, y que este fuera destruido por el ataque de Sissi y Nicolás, Shion se les acercó.

-No está nada mal para no ser más que novatos- les dijo Shion, poyando las manos en sus hombros- Estos son los ataques de Aries, pero no solo os mostraré como hacer eso- les dijo, mientras cerraba los ojos y hacía aparecer una armadura. Esta tenía un par de cuernos en la zona del cuello, con hermosas ornamentaciones decorándola. Era la armadura de Aries.

-Ahora os mostraré un ataque que ningún otro caballero sabe usar, un ataque que concentra el poder de los aliados caídos en combate- les explicó Shion. Este, entonces, elevó su energía a un gran nivel, y detrás de él apareció una esfera de energía, y de la misma, aparecieron figuras de hombres y mujeres con armaduras, tras lo cual, toda su energía se juntó en una enorme esfera de energía azul que reposaba en la mano de Shion.

-¡Onda de espíritus celestiales!- gritó Shion, lanzando el golpe. Herb, Siis y Nicolás juntaron sus manos para detener el poderoso ataque, aunque al final no pudieron y fueron arrastrados. Shion se les acercó algo preocupado, pero se tranquilizó cuando vio a los tres sanos y con sus armaduras puestas.

-¡Y ahora, usad este nuevo ataque contra mi!- les dijo. Ellos elevaron sus energías a unos niveles nunca antes vistos para ellos, y tres esferas, cada una del color que identificaba a cada adolescente, se formaron detrás de ellos. Esas esferas fueron creciendo hasta su máximo, tras lo cual se colocaron en las palmas de cada uno de ellos. Shion contempló orgulloso las tres esferas alzarse imponentes en frente de él.

-¡Onda de espíritus celestiales!- gritaron los tres, a la vez, lanzando el ataque. Shion sabía que no podría esquivar las tres, así que levantó su muro de cristal, en ese caso especialmente reforzada por la magnitud de los ataques.

Con lo que no contaba Shion es que los tres ataques se juntaron en uno solo, así que una enorme esfera de color oro se dirigía a una velocidad enorme hacia él.

-¡Por los dioses, cuanta fuerza!- gritó Shion, cuando notó que el ataque impactaba contra su muro de cristal. El muro resistió un poco, pero Shion notaba que poco a poco el muro se desquebrajaba, por lo que se iba a romper muy pronto. Y la rotura se produjo a los pocos segundos, por lo que el ataque impactó contra Shion con toda su fuerza, mandando a Shion a volar.

-¡¿Estás bien?!- chilló Sissi, acercándose con preocupación en la voz. Ella se puso más nerviosa cuando vio un mechón de pelo verde entre unos árboles caídos, pero se tranquilizó cuando vio salir un brazo con el pulgar en alto de entre la madera.

-Vais a necesitar más que eso si me queréis matar- le dijo, sacando la cabeza con una sonrisa de medio lado, saliendo de allí- Y ahora ayudame a salir de aquí anda, que ya estoy muy mayor- dijo Shion, poniendo voz de anciano, provocando la risa de Sssi y de los otros dos, que ya estaban allí cerca. Tras retirar los troncos, Shion les mandó a seguir entrenando.

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Tras pasarse allí entrenando junto a los caballeros dorados durante un par de semanas, los chicos ya habían aprendido a dominar las técnicas de los caballeros dorados. Según Atenea, la reina, y Jamily, esas técnicas eran muy eficientes en lo referido a la energía usada, por lo que los chicos no se cansaban tanto usándolas, ideales por tanto para luchas largas, como la que preveían que fuera a ser la batalla contra Zeros. Una vez que se despidieron de sus maestros, a quienes habían tomado bastante cariño, volvieron a casa, donde descansarían un día entero, y después volverían a entrenar, al menos eso decía Jamily.

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Ragazzo significa niño/muchacho en italiano

Ninguno de los personajes de Saint Seiya ni las técnicas que aquí aparecen me pertenece, solo los usos en este fic con fines lúdicos.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar , me despido, hasta la próxima , y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece, así como Susan que pertenece a Doctor Who.