Amor Correspondido
Capítulo 44
Un Paseo por la Mente del Otro
-Primera Parte-
. . .
"... No sé qué más decir. Sé que fui un idiota al principio. Confieso que pensé que no sabías lo que estabas haciendo, pero ahora estoy feliz de haberte escuchado. ¡Gracias James! Es gracias a ti que estoy aquí esta noche."
"Es lo más inteligente que te he oído decir desde que te conozco." James Brighton-Lewis dijo con socarronería, mirando con altivez al hombre frente él. Estos potenciales representantes necesitaban ser puestos en su lugar todo el tiempo si querías conseguir que se hiciera el trabajo.
Aun así, James se dio cuenta de que los oscuros ojos del hombre parecían realmente conmovidos cuando le estrechó la mano, haciendo caso omiso de su desdén. Su esposa a su lado parecía muy dispuesta a agradar, como de costumbre. Él los vio irse y la falsa sonrisa deslizó de su cara, luego resopló al ver como se pavoneaban mientras se alejaban. Dándose la vuelta, vio que lo que abundaba esta noche en la sala eran pavorreales y gallitos altaneros. Apenas tocaban el suelo en su andar. Y eso que solo eran las encuestas de intención de voto y no las verdaderas elecciones. Sonrió de nuevo... incluso los potenciales perdedores parecían ya perdedores en verdad.
"Por fin te encuentro a solas." James se volvió y encontró a Anthony Cash, muy probablemente futuro senador por Connecticut. "No te quitaré mucho tiempo, no te apures. Sólo quiero darte las gracias. Ahora entiendo lo que querías decir, ya sabes, en ese entonces. No puedo creer que no lo viera desde el inicio."
"Me alegra saberlo." James le palmeó el hombro "Pero debes tener en cuenta que esto no ha terminado aún."
"¿Podemos hablar mañana sobre lo que necesitamos cambiar?" Parecía realmente excitado por su rotundo éxito en las encuestas.
"No hay que hacer ningún cambio, al menos no por ahora. Todo está funcionando muy bien de esta manera. Mantente apegado a esas propuestas; mantén ese enfoque amistoso y gentil y no le prestes la más mínima atención al otro tipo. Haz como si no existiera. La semana que viene yo te busco para trabajar sobre los detalles que hablamos antes, sólo para estar seguros de que mantendremos ese mismo margen en el cierre."
"Tú mandas, yo obedezco. Esperaré tu llamada y... bueno, gracias de nuevo." James asintió y volvió a estrechar la mano de uno de los candidatos más idealistas bajo su asesoría.
Idealismo...
Esa desdeñosa voz infantil botó de nuevo dentro de su cabeza.
. . .
"La política no tiene nada que ver con idealismo."
"No estoy diciendo que lo tiene. Sólo estoy diciendo que se trata de gente comprometida con mejorar el nivel social..."
"¡Mejorar el nivel social mis calzones!" la rubia bufó "Se trata de poder; poder político y económico. Eso es lo que tus supuestos políticos comprometidos persiguen. ¡Poder! La mierda social es sólo lo que viene junto y no se puede evitar."
"¡Te crees muy lista, Helga! ¿Por qué crees que lo sabes todo? No eres más que una niñita. ¿Cuántas elecciones has vivido, dos, tal vez tres?"
"Piensa lo que quieras, zoquete, pero echa un vistazo a los tipos ahí 'debatiendo' - ¿cuál es la diferencia entre eso y Miss Estados Unidos, eh? Mira esas sonrisas blanqueadas y ese falso encanto... ¡Incluso 'desean' la paz mundial los pendejos! ... La única diferencia que veo es que ellos no tienen la competencia en traje de baño. ¡Gracias a Dios por eso!"
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"Tú eres el que he estado buscando. ¡El hombre de la noche! Ven aquí, hijo." El hombre del traje gris oscuro -un tono más claro que él suyo- le dio un fuerte abrazo y le palmeó la espalda" Mira a esos números. ¿Puedes creerlo?" Ese- que- también- dirigía- los- destinos- del- partido señaló las dos pantallas gigantes en el centro de la sala. Las personas que los rodeaban vitorearon y aplaudieron, atrayendo una mayor atención "Tus candidatos son los mejor posicionados. Todos son virtualmente ganadores" el resonante discurso del hombre finalmente atrajo toda la atención sobre ellos.
"Me alegro de que nuestro trabajo esté rindiendo frutos..." James comenzó. Sabía que estaba siendo observado muy atentamente por los otros consejeros.
"¿Rindiendo frutos?" Jeff se burló, mirándolo con asombro "¡No seas humilde, muchacho! ¿Qué quieres que digamos?"
"¡Eres el más político más chingón hoy en día!" Gritó alguien de la multitud. James parpadeó varias veces, asombrado y luego resopló. Jeffrey T. Matthews mostró una momentánea sorpresa, pero luego aplaudió al igual que todos los miembros de la Asamblea. James sonrió, agradeció la confianza, pidió mantener la unidad del partido, respetar la dignidad del oponente y prometió seguir trabajando duro.
Él no era alguien a quien le gustara aburrir a la gente con largos discursos. Otros personajes aprovecharon la ocasión para llegar a la parte delantera del improvisado stand y atraer la atención sobre ellos y él esperaba escapar del abrazo de Jeff, pero el hombre con cabellera plateada tuvo el mismo pensamiento y lo llevó aparte. Después de estar seguro de que los medios estaban fuera de su alcance, declaró.
"Espero que estés listo para la Presidencial" James se volvió a verlo, pasmado. "Dos años estarán aquí en un parpadeo" él observó entonces el jerarca, con cautela.
"¿Estás diciéndome...?" Hizo una pausa "Creo que debemos concentrarnos en el trabajo que tenemos por delante; diez semanas más y luego ya veremos" El hombre mayor sonrió.
"Me agrada ver la sensatez con la que te conduces. Esto es exactamente lo que esperaba de ti. Sin embargo, hablo por el partido ahora. Es oficial; tú estarás a cargo. Tu bien plantada cabeza tiene a todo el mundo haciendo planes ya" el hombre le palmeó la espalda de nuevo.
"¿Qué puedo decir?" Preguntó James, todavía un poco aturdido. "Gracias" El hombre negó con la cabeza.
"No, gracias a ti." Dijo expresivamente "Me alegro de que finalmente te alcanzara. Decidí permanecer un día más en Nueva York solo para esperarte. Sé cuan ocupado has estado últimamente" el hombre tomó un par de whiskies de la charola de un mesero que pasaba y le extendió uno. "Felicitaciones de nuevo" James asintió y brindo con él. "Y felicitaciones también por tu compromiso" Jeff dejó escapar una risita burlona.
James gruñó. ¿Alguna vez le iba a ver el fin a esto? No podía evitar sentirse estúpido cada vez que alguien mencionaba el asunto.
"¿Sabes…?" él empezó, sabiendo que Jeff era uno de los pocos a quienes debía informar.
"… ¿Que ella no es tu verdadera prometida?" Jeff se hizo para atrás para verlo bien. "Tu padre me lo dijo" le explicó, mirándolo medio divertido y medio preocupado "¿Qué pasó?
"Lo que suele suceder… los medios llegando a disparatadas conclusiones y haciéndolas públicas de inmediato"
"¿Por qué no lo has aclarado?" Tomó otro sorbo de su bebida mirándolo con interés.
"Porque es a Emma a quien le corresponde hacerlo"
"Siempre tan caballeroso." Sacudió la cabeza. James se encogió de hombros.
"No es sólo eso…. Tenía las manos atadas. No podía hacer ningún movimiento antes de las encuestas. Tu sabes cuan sensible es la percepción pública."
"Lo sé. De hecho, te entiendo perfectamente. Debo confesar que me preocupé cuando lo supe" asintió "Es más sencillo que la chica lo desmienta"
James no escondió la molestia en su voz.
"Supuestamente… pero parece que sus circunstancias cambiaron después de que 'nos comprometimos' ¿sabes?"
"¿En serio? ¿A río revuelto ganancia de pescadores?" el hombre le preguntó. James resopló "¿Así que todo se complicó?"
"¡Y que lo digas!" 'y de qué manera' James pensó. No podía decirle a Jeff que alguien de su mismo equipo fue el que le lanzó la prensa encima el pasado miércoles. "Como dicen por ahí. Hasta al mejor cazador se le va la liebre…"
"Eso es cierto. Nos sucede a todos… todo el tiempo." Jeff suspiró. "Pero mientras tu novia sea comprensiva. ¿Cómo lo ha tomado ella, a propósito?"
El estómago de James dio vueltas, pero forzó una sonrisa.
"Ha estado muy tranquila, a decir verdad"
"Eso es lo importante… Tu padre dice que es una chica que vale la pena, ¿eh? ¡No la dejes ir!" Jeff hizo una mueca, buscando alrededor un lugar donde dejar su vaso; avanzó un paso y luego señaló al frente "Mira al engreído de tu padre; no es que lo culpe, claro está. ¡Pero qué idiota más soberbio! Como dice el dicho 'Genio y figura hasta la sepultura'."
James siguió su mirada, Jeff tenía razón, la arrogancia en el rostro de su padre era ahora más evidente que nunca y vaya que era algo digno de decir porque esa era precisamente su característica más conocida: su vanidad. Sacudió la cabeza, resoplando con cierta incomodidad antes de reanudar la conversación con su jefe acerca de los planes para las próximas semanas. En cierto momento, su mirada captó la de su padre y James lo observó mientras levantaba su vaso en un respetuoso reconocimiento. James frunció el ceño y respondió a la atención de su padre.
A la atención de su padre…. Su cabeza no necesitaba mucha labor de convencimiento para viajar al pasado.
. . .
Su mente viajó al pasado, de nuevo a ese verano ocho años atrás. Había ido a la casa de sus padres en Hillwood para la que probablemente sería la última vez que llamara 'casa' ese lugar. Ya había estado trabajando durante algún tiempo para que una empresa de relaciones públicas en New Hampshire después de terminar su MBA, y estaba a punto de aceptar una promoción para un puesto de tiempo completo en Chicago cuando su padre lo llamó a su lado durante la etapa final de su campaña al Senado.
Robert quería presumir la imagen de una familia feliz trabajando juntos para conseguir el mismo objetivo. Obviamente James cumplió cabalmente su parte, porque tratándose de su padre por supuesto que le deseaba que consiguiera sus planes, pero por otra parte su padre hizo el llamamiento basado en viejos acuerdos familiares. Así que, ahí estaba él con toda la familia para sesiones de fotos, entrevistas, cenas y apariciones públicas.
Ellos no habían estado en los mejores términos durante años. Nada cambió entonces y James se encontró de repente en el viejo Hillwood viendo pasar su tiempo y su vida sin hacer nada. Ni una maldita cosa en todo el día. A pesar de haberlo pregonado tanto, su padre no se acercó a él en busca de ayuda ni para sus asuntos políticos ni para los empresariales. En realidad, fue hasta una cena con su socio de negocios, cuando Robert finalmente encontró un trabajo adecuado para él: cortejar a la hija de su socio. 'Es bueno saber que tantos años de educación servirían para algo'.
La chica que llamó la atención de su padre no estaba tan mal. Bueno, a decir verdad era hermosa. Lamentablemente, James no estaba interesado en una relación seria en ese momento, mucho menos con alguien elegido por su padre. Olga Pataki era de su misma edad, con una maestría en educación de alguna universidad en Vermont y una belleza clásica del medio oeste. Era la definición de 'la chica de tus sueños'; el tipo de chica que a cualquier madre le encantaría que se casara con sus hijos. Sin embargo, salir con esta chica significaba mucho escrutinio por parte de ambas familias, sobre todo la de ella ya que mientras sus padres estaban muy ocupados con esta nueva aventura política; los Patakis parecía tener la mayor parte de su tiempo libre para vigilar y alabar todas las buenas obras de su única hija.
Así que, sin duda alguna, esa era la misma razón por la que cualquier chico, o en este caso él, se mantendría lo más alejado posible de chica. Él tenía veinticinco; recientemente había tomado posesión de su herencia, y tenía la cabeza llena de planes y sueños que incluían dicho patrimonio. Quería encontrar un trabajo prometedor y que estuviera muy, muy lejos de su familia; quería disfrutar de ser soltero y de no tener compromisos. No estaba listo para sentar cabeza, ni siquiera con una chica que sólo podía ser más perfecta si pudiera mantener la boca cerrada.
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James había accedido a invitarla a salir ese mismo fin de semana. Cuando llegó el día, él salió de su casa temprano para evitar escuchar los consejos de sus padres y las burlas de sus hermanos. Dejó su coche en el estacionamiento de un centro comercial local y caminó por la parte más antigua de la zona durante casi una hora antes de que llegara la hora fijada. Le gustaba pasear por allí, lo encontraba relajante.
Esta parte del pueblo tenía algunos edificios históricos y a pesar de su lamentable estado, era boyante. Las escuelas públicas tenían una alta y mixta población. Los parques, piscinas públicas, canchas deportivas y campos estaban siempre llenos de gente. Las calles estaban colmadas de tiendas y de casas unas al lado de las otras, viviendo con armonía.
Alrededor de esta zona se podían ver niños de diferentes entornos corriendo juntos por la calle; adolescentescenamorados tomados de la mano; jóvenes y felices parejas paseando sus niños en cochecitos; viejos vecinos jugando a las damas en espacios públicos, e incluso a una anciana vistiendo un antiguo disfraz de diosa griega saliendo de una tienda con un gran trozo de jamón en sus frágiles manos. James parpadeó un par de veces viendo la escena; sus ojos clavados en la gloriosa mujer hasta que ésta desapareció detrás de la puerta de un hermoso edificio de ladrillo rojo. Un edificio de ladrillo rojo que había conocido de cerca recientemente.
Él había entrado -como en un sueño - en una florería en esa misma calle. Otra espléndida dama lo asistió con esas maneras coquetas que no eran fáciles de encontrar hoy en día. Ella le ayudó a elegir un ramo de rosas color rosa que incluían tres hermosos capullos de lo que ella llamaba Rosas de Damasco, pero él recordaba que su abuela solía llamar Rosas de Castilla. Era un hermoso ramo, 'especiales para una rubia'. Él había halagado a la dama besando su mano al despedirse y ella se había atrevido a ruborizarse en respuesta. La mirada vigilante y suspicaz de un joven empleado había seguido toda la escena.
Eludiendo a un grupo de ruidosos chicos que parecían estar huyendo de algo o alguien, James iba aún fascinado con las encantadoras ancianas; pensando que esta calle debió haber sido un hervidero de bellezas hacía cincuenta años, cuando justo doblando la calle se estrelló contra alguien que venía en sentido contrario. El fuerte golpe en la barbilla lo hizo dio un paso atrás. Una chica larguirucha se tambaleó frente a él. Se apresuró a sostenerla antes de que cayera de sentón sobre el concreto y la ayudó a ponerse derecha otra vez. La chica sonrió graciosamente, aunque solo por un segundo, cuando sufrió una transformación.
"Arn..." sacudió la cabeza, luego ladró "¿Quién te dijo que podías tocarme?" se liberó de él empujándolo con fuerza "¡Fíjate por donde caminas, pendejo!" Ella pasó junto a él y avanzó, pisando fuerte; dos coletas rubias botando orgullosamente a su espalda. James frunció el ceño mirándola alejarse y se dio la vuelta para retomar sus pensamientos. Como había dicho antes, hacía cincuenta años no era lo mismo que hoy en día...
. . .
La ventaja de hablar con Jeffrey era que la gente los dejaba en paz. Jeffrey era muy respetado para ser interrumpido. Había sido un largo día y para esta hora, James había saludado a cientos de personas. Muy pronto, por suerte, esta tarea también se había terminado y él se encaminaba hacia una pequeña habitación reservada exclusivamente para él. Esquivó con éxito a partidarios e invitados en su camino allá. Estaba a punto de abrir la puerta cuando una mano le tocó el hombro y se dio vuelta, enmascarando su exasperación.
"Ven" dijo después de ver quién era, entrando en la habitación y cerrando la puerta una vez que estuvieron adentro. Caminó hacia el fondo de la habitación cuando la chica lo abrazó por la espalda.
"¿Tienes todo listo?" le preguntó desenganchando sus manos.
"Sip. Mañana en la noche. Nueve en punto. En su estudio en DC." le confirmó "Tienes que estar allí media hora antes por lo menos"
"Bien." Se volvió a su escritorio.
"Él no podía creerlo, ¿sabes?" dijo ella efusivamente "Pensé que iba a llorar cuando le dije quién hablaba." James sonrió con una mueca "Me alegro de que por fin estemos aquí" dijo eufórica.
Él se dio la vuelta. Había aún mil cosas por hacer y él no quería otra cosa más que unos momentos para sí mismo.
"Judy, ¿Por qué no me das diez minutos? Después estaré contigo."
"¿Diez minutos a solas o si deseas que te envíe a alguien?" Se aferró a su cuello nuevamente. James suspiró con cansancio, se sacó sus brazos de nuevo y caminó a la mesa, tomando su portafolio "Tengo un buen número de niñas a quienes les gustaría ser elegidas esta noche."
"¿Cuándo te he pedido a una chica antes?" Preguntó molesto. "¿Y qué pasa contigo últimamente?... ¿Conseguiste otro trabajo? ¿Ahora también alcahueteas chicas?"
"Vamos, James. Relájate y disfruta un poco. Sólo el Día de las Elecciones puede eclipsar este triunfo... y tú te mereces todo esta noche." Dijo en tono cargado.
"Entonces me merezco mis diez minutos a solas"
"Vamos... Todos sabemos que necesitas un buen revol..."
"¿Un buen qué?" Soltó, dándose la vuelta. Ella le lanzó una sonrisa cómplice. "Soy tu amiga. Sólo estoy tratando de facilitarte las cosas".
"Bueno… ese no es tu trabajo." Se volvió de nuevo a la mesa. "De hecho creo que aún hay un montón de cosas esperándote afuera"
"¿Así que eso es todo lo que soy aquí?" preguntó con enojo poco velado "¿Nuestra relación es sólo trabajo? Yo solía pensar que éramos amigos."
"Yo solía pensar lo mismo pero estás poniendo a prueba mi paciencia con este nuevo estilo de hacer las cosas; así que prefiero dejar las cosas bien claras antes de que todo se eche a perder" dijo categóricamente, todavía buscando su agenda.
"¿Cuál es tu problema?" Su humor se volvió agrio.
"¿Cuál es el tuyo? Hemos estado trabajando muy bien hasta ahora. Me gustaría tener la seguridad de que las cosas van a seguir así porque todavía hay mucho trabajo por hacer." Hizo una pausa para dejar que las palabras fueran entendidas "Ahora, por favor, déjame solo" La chica no se movió. Él se volvió a verla para pedirle que se fuera otra vez cuando ella habló.
"Nunca me perdonaste cuando rompimos, ¿verdad?" Preguntó rencorosa "¡Ese viaje a Europa era mi recompensa! Te lo dije cuando volví."
"No puedo creer que estés trayendo eso ahora" Él resopló y sacudió la cabeza.
"¿Por qué sigues haciéndome pagar por ello? Lo siento, ¿de acuerdo? No debí haber ido. Ahora lo sé. ¿Cómo podía saberlo entonces?"
El ceño de James se profundizó.
"Te escucho y me pregunto cómo es que lo hemos logrado hasta ahora." Él la miró con asombro. "Si has tenido eso en tu cabeza todos estos años, ¿cómo has sido capaz de trabajar conmigo?" le preguntó "Te ofrecí un trabajo, nada más."
"¿Ahora estás pensando en despedirme? Después de todo lo que hemos logrado juntos"
James se rió de su dramática respuesta.
"Lo que quiero es hacerte entender que todavía hay mucho trabajo por venir. Necesito saber que serás una profesional hasta el fin" afirmó, mirándola atentamente "No puedes empezar a hablar de repente de algo que sucedió hace años" exhaló "Somos un equipo. Los veintidós lo somos. Todo el mundo ha contribuido a que la gente nos esté aclamando ahora. El trabajo de todos ha conseguido esto. Y cada uno de nosotros está consiguiendo cosas a cambio también: admiración, experiencia, reputación, dinero... hablas de todo lo que has hecho por mí" se burló de nuevo "¿Me imaginas a mi soltándole esa basura chantajista a Jeff?" Judy no respondió inmediatamente. Él realmente no quería nada más que tirarse en el sofá en estos momentos. Solo.
"¿Por qué me dijiste acerca de tu compromiso, entonces?" Después de un minuto ella le preguntó "Si no había nada personal - quiero decir, entre tú y yo - ¿por qué sólo yo necesitaba saberlo, yo, de entre todos en el equipo? Si estabas manteniéndolo en secreto..."
"Tú eres la vocera aquí, ¿verdad? Necesitabas saberlo, por si acaso" dijo desapasionadamente "¿O qué? ¿Habrías preferido la sorpresa?" La chica lo miró con furia.
"¿Sabes cuántas veces impedí que la noticia se supiera?"
Impedí que se supiera…
"¿Por qué tenía que saberlo? Dispones de la información y del poder. Hiciste tu trabajo; de la misma manera que hice el mío cuando hice que tu nombre apareciera en La Lista. No tenías por qué saberlo tampoco." comentó con frialdad, escribiendo un recordatorio en su agenda pero sus últimas palabras destellaban en un rincón de su cabeza, como una advertencia. Tal vez encontró al traidor en el equipo después de todo; pensaba mientras seguía trabajando con la agenda en sus manos.
Otra pausa se fue alargando y estaba a punto de pedirle que se fuera cuando Judy comenzó de nuevo.
"Nunca pensé que fueras de esos hombres que tienen un desagradable gusto por jovencitas. De haberlo sabido te habría presentado a mi sobrina. Ella acaba de tener su Baile de Graduación." Sus palabras y la entonación le hicieron sentir enfermo.
James se volvió tranquilamente hacia ella. Incluso sonrió ocultando su furia preguntándose por qué Judy habría elegido precisamente esta noche para mostrar su agenda oculta. Hubo sospechas y rumores, pero nunca habían pasado ese punto; así que Judy era la responsable. Aspiró -imperturbable- mientras tomaba su celular y le daba indicaciones al respecto a Pat. Sabía que no iba a reñirla aquí y ahora, no sería algo inteligente por hacer; pero no estaba dispuesto a dejarla ir como si nada. Sonrió mostrando un ambiguo interés entonces, antes de soltarle:
"¿Es rubia, mide alrededor de uno ochenta y usa copa C?" levantó las cejas. "Si no es así, por favor, no me hagas perder el tiempo. Ahora vete, quiero estar solo"
Su rostro se puso rojo y casi escupió espuma por la boca. Después de su berrinche apenas controlado, ella preguntó con dificultad:
"¿Así que quieres que te deje en paz?"
"¿Ahora eres incluso sorda?" bloqueó su celular "Por favor, fuera."
"¿No debería tu pequeña prometida estar aquí contigo esta noche, James?" Preguntó con sorna "¿Dónde está ella?"
Imágenes de una desordenada cama con un tragaluz encima y un par de vigorosos rubios vinieron a su mente y le hicieron hervir la sangre. James sacudió enérgicamente la cabeza y rugió.
"DIJE QUE TE LARGARAS. ¡A LA CHINGADA; AHORA!"
La chica castaña hizo una mueca burlona y giró sobre sus talones.
"¡Vaya prometida que te conseguiste!" murmuró antes de salir de la habitación dando un portazo.
El golpe lo sobresaltó y arrastró su mente al pasado de nuevo; tal como había venido haciendo todo este maldito día. El estrépito de otra puerta, una verde con paneles de vidrio, dos palabras dichas con voz sollozante y todas las cosas de las que había estado huyendo desde aquel día.
. . .
La vista del atardecer sobre el lago y la Isla Elk era espectacular. Estaban paseando por el muelle. Como de costumbre, George estaba un par de pasos detrás de él y Shawn un poco más adelante. Él sonrió mientras la miraba. Su enrojecido rostro y esa incómoda sonrisa le divertían. Encontraba extraordinario que sus demostraciones públicas de afecto aún la pusieran nerviosa.
"Bien, hablemos, entonces; siempre terminamos haciendo las cosas a tu manera." Él hizo una mueca "Además, todavía sabes al Falafel de la Cabaña de Omar."
"¿No te gustó?" Le había preguntado en voz baja, pero al ver su astuta sonrisa se corrigió rápidamente "¡Me refiero a la comida, baboso!"
"No estaba mal" reconoció.
"George y Shawn todavía están lamiéndose los labios" ella observó.
"Es porque no tienen nada mejor que lamer" Helga lo empujó cuando trató de acercarse de nuevo. Él sonrió, observando la forma en que su vestido se pegaba a su cuerpo "¿De qué quieres que hablemos?"
Ella se encogió de hombros, mirando al frente hacia Elk y luego volvió a mirarlo
"No sé" Ella sonrió juguetonamente "¿Cuáles son los temas para una pareja comprometida? Nunca he estado comprometida antes."
"Yo tampoco. No creo que haya algo especial..."
"Oh, te aseguro que lo hay" Ella se burló "Hay revistas llenas de esa mierda; no es que me hayan interesado antes."
"No puedo imaginarte perdiendo el tiempo con esas frivolidades. Mmm... Vamos a ver... ¿qué hay de residencia, dónde te gustaría vivir, Helga?"
Ella vaciló
"Siempre pensé que viviría en Manhattan, aunque hipotéticamente viajaría mucho, ya sabes, París, Londres, Roma..."
"¿No estás atada aquí debido a tus asuntos con Bob?"
"No precisamente tan pronto, tal vez en siete, diez años. Bob y yo hablamos ya de eso." Se mordió el labio "Mi principal preocupación ahora es decidir si voy a trabajar en el mundo editorial o en la política cuando termine la universidad. ¿Sabes? Extraño esos bastardos." Ella lo miró con travesura "¿Inclinarías tú la balanza?"
Él levantó sus cejas. ¿Estaba complaciéndolo?
"Entonces, Manhattan será opción sólo si eliges literatura" ella asintió.
"Sip. Si elijo política, sería D. C."
"Bueno, yo ya estoy instalado allí"
"No voy a vivir en tu 'departamento de soltero'"
"Mi hogar no es un departamento de soltero" la acercó a él "Es una pequeña casa en el viejo centro de la ciudad; muy linda, por cierto. Estoy seguro de que te gustara."
"¿Por qué tienes una casa ya?" Preguntó con desconfianza "¿Cuánto tiempo hace que has estado pensando en casarte?" Él había tomado su rostro para mirarla fijamente a los ojos.
"¿Por qué sospechas de todo?" le preguntó a la vez, con el ceño fruncido. "Estoy muy consciente de la reserva con lo que hemos hablado sobre el futuro, pero aun así podemos – digamos - hacer planes acerca de esto, ¿no lo crees?"
"Tienes una casa ya" dijo ella en tono acusador.
"Helga, vivo allí... y he tenido la casa en las colinas por ocho años. ¿Significa eso que yo estaba planeando una boda en ese entonces?"
"Bueno, tenías la edad suficiente" hizo un puchero, dándole la espalda.
"¿Quién dice que cuando es el momento correcto para contraer matrimonio?" Exhaló con fuerza, alejándose de ella. Esta conversación se estaba tornando impertinente "Creo que será mejor cambiar de tema." Después de unos momentos, sintió que corría para alcanzarlo.
"No, no, está bien" se detuvo frente a él y se puso de puntillas "Es sólo que es muy bueno tener un novio tan previsor." Sonrió coquetamente "Es fantástico, de hecho." James volvió su cara hacia arriba para evadir sus labios y siguió caminando hacia al frente, dejándola un poco más atrás. Por supuesto que desdeñar a Helga siempre llevaba su riesgo, pero qué era la vida sin un poco de aventura. Segundos más tarde, oyó que se apresuraba para alcanzarlo de nuevo.
"¿De qué más quieres hablar?" su voz era un poco frenética. "¿De niños? ¿Has pensado en los niños, James? ¿Cuántos hijos te gustaría tener?"
Él se dio la vuelta, enarcando una ceja. ¡Vaya que ahora quería hablar!
"Cinco. Siempre he pensado que me gustaría tener cinco hijos" dijo, conteniendo su risa.
"¿Cinco?" Helga gritó, azorada "¿Estás loco? ¡De ninguna manera voy a embarazarme y a dar a luz cinco bebés!" Le lanzó una mirada furiosa.
"¿Por qué no?" Él esperó por ella ahora "¿No te gustaría tener cinco pequeñitos con esa linda ceja tuya y esos impresionantes ojos?"
"¿Te estás riendo de mí?" lo miró con incredulidad entonces "¿Qué es eso que es tan divertido acerca de reírse de mí?"
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James abrió el grifo y observó la línea de agua deslizarse por el lavabo de mármol y luego irse por el caño sin verla realmente. Apoyó su peso en los lados del lavabo y cerró los ojos respirando profundamente, tomó aire y luego lo soltó varias veces antes de refrescar su rostro. Un asistente le ofreció una toalla de inmediato. Dio las gracias al chico y procedió a secar su rostro; luego se volvió para ver su imagen en el espejo antes de salir. Los ojos que le devolvieron la mirada eran de color gris oscuro, una tonalidad a la que se había ya acostumbrado a estas alturas.
Después de hablar con otro candidato jubiloso, James se dirigió al pasillo. El lugar todavía estaba lleno, pero de alguna manera era menos opresivo. La gente aún estaba felicitándolo cuando alguien mencionó que la fiesta se trasladaría a la casa de su padre en Hillwood; el viejo y querido Hillwood.
Mientras el lugar se estaba vaciando, él mantuvo una breve reunión con su equipo y logró convencer a Patrick, su segundo de a bordo, que se adelantara prometiendo que lo alcanzaría allá. Pat dijo que habría una reunion con los jefes del partido, la cual probablemente se llevaría a cabo en casa de su padre y que necesitaba que se pusieran de acuerdo en unos detalles antes de la reunión. Eso estaba bien y todo, pero James necesitaba tiempo a solas para empezar a planear a futuro y no cedió. Inmediatamente, el agente de Parsons, alias George, estuvo frente a él y maniobró fácilmente para llevarlo aparte.
"¿Podemos simplemente desaparecer?" Habló antes de que el hombre mayor lo hiciera.
"Todo está listo." Asintió "Tienes que ir a través de la salida del servicio. Sólo necesito un par de minutos, luego vete por allí" le indicó una puerta detrás del panel, el hombre hizo una pausa "Pero antes... Tengo algo que debo darte" habló con solemnidad, sacando una carta de debajo de su chaqueta y extendiéndosela con cautela. Los ojos grises de George lo miraban atentamente mientras esperaba a que la tomara. James vaciló antes de tocarla.
"¿Hay algo que necesite saber?" La reserva de George le hizo ser precavido. El grandulón sacudió la cabeza con su habitual compostura.
"Es de la Srta. Pataki" dijo llanamente. James se sorprendió por la impetuosidad con la que tomó el sobre.
"¿Vino?" George asintió "¿Cuándo?" Una sensación de frío recorrió su espina dorsal cuando sintió algo duro dentro de la envoltura.
"Estabas en el stand." George añadió: "Ella me pidió confidencialmente que te lo hiciera llegar. También dijo que pensó dejarlo en tu casa, pero temía que pudiera perderse antes de que lo encontraras" James asintió, observando el blanco sobre de nuevo.
"Vámonos ya de aquí. En dos minutos voy a estar afuera de la cocina"
"Bien." George se dio la vuelta, pero se detuvo para decirle con una sonrisa seca "La Srita. Pataki te envió sus felicitaciones. También dijo que sabía que utilizarías su frase acerca de los perdedores."
James no respondió. Fue por su portfolio; ignorando a todos antes de llegar a la puerta dejando atrás el área de servicio en pocas y largas zancadas. George estaba ya fuera y lo guió a través del jardín hasta llegar a la Cherokee que esperaba a mitad de la calle ya lista para arrancar. Luego ordenó que lo llevaran a su casa en lugar de la fiesta. Entonces posó su mano sobre el lado izquierdo de su pecho, sintiendo el sobre anidado en el bolsillo de su chaqueta.
Sabía perfectamente lo que era el bulto. Inclinó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. La irregular pieza de metal que se clavaba contra sus costillas era una declaración de lo que ya no podía ser. El anillo no descansaría en ese joyero de su tocador ya más. Ella no despertaría a su lado, nunca. Eso no iba a suceder. Había elegido a alguien más.
No hizo nada para detener a los recuerdos que fluyeron a su mente en esta ocasión. Tan agotado como se sentía era más fácil dejar que la cabeza se ahogara en penas que luchar por encontrar por una paz que no vendría.
. . .
La cita con Olga Pataki había comenzado igual que la mayoría de las citas. Una muchacha bonita que abre la puerta y se sonroja cuando acepta las flores. Luego a caminar con mucho estilo hasta su coche, tomar una mesa privada a la luz de las velas en un restaurante elegante y comenzar una tímida y educada conversación que rápidamente se convirtió en un largo discurso acerca de los problemas del Medio Oriente y algunas soluciones ilusorias. Esa voz aguda puso en sus nervios de punta antes de lo que hubiera deseado. Después de una hora más o menos de una disertación que sonaba hueca y hecha sólo para complacer, se sintió estúpido. Él solía parlotear ese mismo discurso hasta hacía no mucho tiempo atrás. El momento en que pensó que no aguantaría más Olga recibió una llamada y se excusó para responder, cuando volvió estaba más tranquila y calmada lo que él encontró genial.
Por fortuna, la cena terminó pronto. Olga pidió una caja para las sobras y él condujo hacia los cines locales -los bonitos- pero Olga sugirió ver una película en su casa en su lugar. James se preguntó durante el viaje de vuelta sobre las verdaderas intenciones de la chica una vez llegando a su casa porque ella parecía del tipo de chica muy correcta y bien portada, pero él estaba puesto para cualquier cosa. Era soltero después de todo. Aunque el recuerdo de su fastidioso discurso todavía resonaba dentro de su cráneo. Tal vez sería mejor si solo la dejaba en su casa y se largaba de allí de inmediato.
Llegaron a la residencia de los Patakis y ella lo llevó a la 'Sala de Trofeos' y le mostró donde estaban las películas antes de excusarse y subir las escaleras. La Sala de Trofeos le hacía honor a su nombre. El lugar estaba lleno de un montón de trofeos, premios y reconocimientos de todo tipo alabando las innumerables cualidades de Olga.
Vagó por el lugar observando las fotos que mostraban a Olga a diferentes edades recibiendo dichos premios, por lo general acompañada de sus orgullosos padres.
"¿Así que esto es una familia feliz, eh?"
Eran solo los tres. El amoroso y orgulloso padre; la encantadora y tierna madre y la hija perfecta en todos los sentidos. A esa imagen perfecta fue sólo le hacía falta el novio perfecto. Su estómago se revolvió. Ese novio perfecto no sería él. James salió de la insoportable habitación en busca de un muy necesario cuarto de baño. Llamó a Olga, pero nadie respondió. Abrió un par de puertas pero sólo encontró un armario y un cuarto oscuro.
Subió entonces, fotos y diplomas seguían llenando las paredes y todas las superficies de los muebles. Parecía que una sala de trofeos no fuera suficiente para exhibir todos sus logros. En un par de las fotos, sobre un pequeño muro en el segundo piso había también niños fuera de foco. Sabiendo que se no se trataba de fotos de estudio, sino de esas tomadas en el exterior, no era extraño que niños ajenos anduvieran alrededor y fueran capturados.
Finalmente encontró un cuarto de baño. Esta cita lo había dejado con una sensación de letargo de la que no podía deshacerse. No sabía si fue la comida italiana, la voz de Olga o esta casa dulzona con su perfecta familia lo que lo tenía al borde.
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"Ya llegué" se escuchó en la planta baja y él se apresuró, porque había dejado sin seguro la puerta del baño. "¿Por qué me sigo molestando?" La voz llamó de nuevo y ahora se trataba de un sonido claro y amargo que fluía hacia el baño. Parecía que la casa tenía visitantes. La voz gruñona que iba maldiciendo zopencos e idiotas causaba suficiente alboroto para alertar a una persona normal de la presencia de un extraño. A cualquiera, por supuesto, excepto Olga Pataki, aunque parecía obvio que la visitante era bienvenida aquí, de lo contrario estaría más callada.
Él se lavaba las manos cuando la puerta se abrió de golpe y una chica se estrelló contra su costado. Se volvió y vio que se estaba quitando su playera. Ella tiró de ella, cubriéndose nuevamente y retrocedió, alarmada. Los frenéticos movimientos de los largos brazos dejaron detrás de una revoltura de pálido cabello rubio. Un segundo más tarde, unos salvajes ojos azules lo estaban mirando fijamente. Sus pequeñas manos se apretaron a sus costados, preparándose para la acción. James reconoció en ella a la misma chica con la que se había estrellado antes en la calle.
"¿Qué demonios estás haciendo aquí?" Preguntó ella.
"¿Quién eres tú?" él preguntó a la vez, tratando de calmarla y encontrando gracioso que semejante niñita tratara de intimidarlo. "Olga está arriba. ¿Quieres que la llame?" Su postura se relajó un poco, pero ella mantuvo los puños listos como prevención.
"¿Quieres que la llame?" ella imitó sus palabras, y luego gruñó "¡Apártate, Sr. Pantaloncitos Elegantes! Hay un baño en la planta baja para visitas. ¿No te lo dijo O-ol-ga?" Luego pasó junto a él y cerró la puerta a su espalda.
Confundido, bajó las escaleras y se sentó en la sala de TV. ¿Tal vez podría dejar la casa sin ser notado? Allí fue donde se dio cuenta de que estaba condenado a esperar hasta que Olga decidiera que era suficiente castigo por no esforzarse más por disfrutar de la cita. Afortunadamente, no tenía ganas de regresar pronto a la casa y de verse obligado a departir en la fiesta con los invitados de su padre, por lo que se instaló cómodamente en el sofá, y tomó el control remoto dispuesto a esperar hasta que la princesa quisiera.
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Hacía mucho tiempo que el agua comenzara a escucharse escaleras arriba para el momento en que encontró algo digno de ver en la televisión. James no se dio cuenta cuando se detuvo, pero fue traído de vuelta a la realidad cuando una puerta se cerró de golpe, y luego oyó pisadas fuertes y otros ruidos por algún tiempo. Se acostumbró al sonido y se centró en ver un partido de béisbol. No mucho después de eso escucho estrépito en la cocina. Decidió dar a la niña un par de minutos antes de levantarse sin entusiasmo.
Al llegar a la cocina, el adolescente había preparado un sándwich y servido un vaso de soda, pero no estaba por ningún lado. Dándose la vuelta cuando oyó pasos en la escalera, y se retractó contra el marco de la puerta para dejarla entrar en la cocina, evitando ser empujado de nuevo. Ella había tomado una ducha porque su largo cabello estaba húmedo, pero atado ya de nuevo. Ella lo miró, mientras colocaba un grueso libro sobre la mesa.
"Así que todavía estás aquí, ¿eh? ¿Por qué no subes con O-ol-ga y dejas de estar husmeando? Tal vez te está esperando, ¿no crees? Su dormitorio es el de la izquierda en el tercer piso" dijo antes de morder el sándwich. De repente se precipitó sobre la papelera para escupir el bocado, arrojando el resto de su sándwich también.
"Criminal! Supuestamente con Olga aquí habría comida decente en este infierno de casa" se dio la vuelta después de enjuagarse la boca. Sus ojos lo recorrieron de arriba abajo con fastidio, antes de volverse de nuevo y sacar un paquete de Mac and Cheese de un estante superior y una olla de otro. "¿No tienes otra cosa que hacer?" Le preguntó sin mirarlo "¿No hay una madre amorosa en algún lugar esperándote?" Vertió un poco de agua en la olla.
"¿No preferirías que la comida que trajimos de Mama Kitchen?" él le preguntó a la vez.
"¡Oh Dios mío, sí habla!" Ella se burló, pero de inmediato su voz cambió y su ceño se suavizó "¿Trajiste comida? ¿Dónde está? "
"En la nevera", él la señaló. Ella la abrió.
"¿En la caja?" James asintió "¿No son de los burritos de Bob?" Hizo un mohín de disgusto.
"Estoy bastante seguro de que la comida de 'Mama'. Yo mismo lo puse allí".
La chica abrió el paquete sin ceremonias y observó la comida con ojo crítico. Luego lo metió en el microondas y lo encendió.
"Las sobras de Olga son mi cena de nuevo…" suspiró. "Así que... ¿cómo estuvo tu cita?" Le preguntó casualmente después de colocar un plato y un tenedor sobre la mesa y volver a llenar el vaso con soda.
Él vaciló. ¿Qué podía decir a esta chica? ¿Qué iba a saber ella acerca de las complicadas cuestiones de la adultez? Sin embargo, ella no esperó mucho por su respuesta.
"¿Demasiado dulce para ser real?" Se burló de nuevo "¿Te dejo la cabeza llena de ilusiones o llena de mierda?" Se volvió a mirarlo con una cara divertida. "¿Qué clase de persona eres tú, de todos modos? ¿No eres demasiado viejo para ser manipulado de esa manera? "
"¿Qué ...? ... ¿ qué ...?" James tartamudeó.
"Debí imaginarlo... otro pendejo." se burló y luego se volvió a la llamada de microondas y sirvió el plato. James estaba sorprendido con esta niña tan maleducada.
"¿Quién eres tú?" Finalmente consiguió preguntar cuando pasó por su lado, masticando un bocado de linguini marinara de manera muy poco elegante y caminando hasta la sala de TV con el plato en una mano y el vaso de refresco en la otra. Cuando la alcanzó, ella se había encaramado en el sofá y cambiaba los canales en el televisor hasta que se encontró con un espectáculo de lucha libre, y luego reanudó su comida.
Él la observó por un rato una vez que se sentó en el sofá frente a ella, y luego se volvió a ver el partido. ¡Era ridículo! ¿Qué estaba haciendo aquí? ¡Que se frieguen Olga y Bob Pataki! ¡Que se friegue su padre! Estaba a punto de ponerse de pie cuando la chica habló de nuevo.
"Ya cálmate, Chico Pedante" ella tomó el último bocado y el linguini se movió como una lombriz de tierra antes de desaparecer en su boca. Tenía la cara manchada con salsa de tomate y sabrá dios que otras cosas y se tomó su tiempo para limpiarlo con sus dedos y con la lengua primero y luego con una toalla grande de papel, sin ninguna vergüenza, y luego bebió de su refresco y - como era de esperar - eructó ruidosamente.
Observó con atención cada uno de sus movimientos. Después de todo y por alguna extraña razón, la chica era fascinante a su manera. Cuando los juiciosos ojos azules se posaron sobre él se sintió estúpido por estar en esta situación, observando con mucha atención a esta mal educada chica como si no hubiera nada mejor que hacer en el mundo. Sólo entonces, después de poner los platos sucios en una mesa lateral y estirar sus brazos sobre su cabeza, ella se concentró en él.
"¿Cuánto rato has estado perdiendo el tiempo por aquí?" Aún estaba considerando si debería contestarle cuando ella disparó de nuevo "¿Olga sólo te dejó aquí o qué?" Luego siguió "¿Ella salió y te pidió que la cubrieras, es eso?"
"¿Qué? ¡No! Ella está arriba" casi gritó "Llegamos y... ni siquiera me dio tiempo de decir adiós cuando me pidió que esperara un minuto" terminó patéticamente "Entonces llegaste".
"Así que estás esperando por el beso de buenas noches, ¿eh?" Le preguntó, con sorna nuevo. "Lamento ser la que te traiga las malas noticias, amigo, pero creo que se olvidó de ti" la voz de la chica se había vuelto grave "Ella se ha vuelto últimamente... un poco... ¡adicta a... las redes sociales! ¡Sí, eso es! ¡A las redes sociales!" Terminó, tratando infructuosamente de ocultar cierta ansiedad.
"¿Está segura?" preguntó simplemente por preguntar, porque realmente no le preocupaba el paradero de la chica mayor.
"Bueno, has estado abandonado aquí por un tiempo, ¿no es así? Pero si quieres seguir esperando, allá tú. Debo agradecerte sin embargo, ya que es por ti que hoy tuve una de las mejores cenas que he tenido últimamente" se frotó el pequeño vientre mientras sonreía complacida.
Toda esta situación era rara. Decidió no seguir su último comentario porque estaba seguro de que sólo lo llevaría a más rarezas. Esta niña... bueno, esta adolescente era otra cosa, sin embargo. Ella podría tratar de hacerlo creer que era ruda y grosera, pero se dio cuenta de que era inteligente y educada. Su discurso era cultivado y ese humor agrio... tienes que tener el don para saber cómo usarlo. Hasta ahora, ella era la persona más terrenal de todas sus nuevas 'amistades'.
"¿Crees que debo esperarla?" le preguntó. Ella se encogió de hombros, volviéndose rápidamente a ver la televisión. El acné en sus mejillas hacía más patente que se sentía avergonzada. Sonrió para sí mismo. ¡Así que ella lo había estado observando!
"¿Cómo estuvo la salida? ¿Prometedora?" Otra pregunta fue su respuesta. Él sacudió la cabeza, negando "Lamento escuchar eso." Suspiró, mostrando extrañamente empatía.
"No es necesario. Apenas la conozco y creo que no es mi tipo," expresó sin pesar.
"Oh, ¿no me digas?!" Ella rió burlonamente ante sus palabras, pero sus ojos brillaron con placer "Si tienes asuntos pendientes con Bob no te atrevas a decir eso en su cara."
"¿Por qué no?"
"¡Porque ella es su hija dorada, por el amor de Dios! ¿Cómo es posible que alguien no la encuentre irresistible?" La niña abrió los ojos para dejar en claro su sarcasmo.
"Yeah. Ya lo había supuesto" dijo" ¿Cuál es su problema, a propósito?"
"¿Su problema? ¿Qué quieres decir?" Ella frunció el ceño de nuevo.
"¿Está saliendo con alguien más?" le preguntó, y como para ganar su confianza, añadió "Ella estaba actuando completamente diferente de la última vez que la vi. Ni siquiera trató de ser agradable más de unos pocos minutos. En algún momento de la velada, recibió una llamada y después de eso ella se puso toda nerviosa y ausente." La chica frunció el ceño y se mordió el labio inferior.
"Tal vez a ella tampoco le gustas," dijo casualmente.
"No creo que sea eso." Movió su cabeza de un lado a otro.
"¿Porque eres tan hermoso que ninguna chica se te resiste o por qué?" Replicó ella, rechazando sus suposiciones.
"Algo así..." sonrió, divertido al ver que ella se quedó sin habla. "Estoy bromeando, ¿okay?" Agregó por si acaso. La muchacha lo observó con curiosidad, "¿Qué es? ¿Tiene un novio que Bob no aprueba? Porque tengo que decírtelo, sabes, estaba muy ansiosa, tal vez incluso preocupada" el ceño de la niña se hizo más profundo. Ella lo pensó por un rato, y luego dijo.
"Mira, amigo. Pareces ser un buen chico y todo, pero ella es mi hermana. No voy a echarla de cabeza"
"¿Tu hermana?" soltó sin pensarlo, pasmado, antes de que pudiera detenerse. La chica parpadeó un par de veces y sus ojos azules se ensombrecieron. Su rostro se puso pálido mientras se retraía hasta el respaldo del sofá.
Era torpemente obvio que sus palabras la habían lastimado. Se puso de pie rápidamente y alcanzó por ella; pero ella fue más rápida y ya llevaba los platos sucios a la cocina. Él se reprendió a sí mismo por un minuto entero antes de ir tras ella. ¿Cómo pudo no verlo? ¡Ella vivía aquí, por el amor de Dios! ... Pero, luego… ella no estaba en ninguna de las fotos de la familia en las paredes y los llamaba a todos por sus nombres. ¡Wow! ¿Qué clase de padres eran de los Patakis, entonces? James la encontró en la cocina secándose las manos después de haber lavado sus platos.
"Lo siento..." él comenzó.
"No es necesario que te disculpes." Ella le espetó secamente sin mirarlo "Sé que Olga ganó todos los atributos bonitos, así que no me vengas con excusas para arreglar lo que dijiste."
"¿Qué?" le preguntó desconcertado. La chica lo miró y trató de pasarlo de largo en su camino de salida, pero él la tomó del brazo y la obligó a que lo mirara.
"¡No me toques!" Ella se retorció, tratando de liberarse, pero él no cedió.
"Eso no salió bien. Lo siento, ¿okay?" vaciló un poco porque lo que realmente quería decir era aún más rudo, pero continuó de todos modos. "Nadie me dijo que había otra hija," agregó en una forma más suave, la chica seguía con su expresión en blanco "Pensé que Olga era hija única".
"Suéltame!" ella forcejeó otra vez. Él le soltó el brazo y la vio tomar un gran suspiro y decir con voz cansada "Mira, amigo… yo voy arriba ahora y creo que tú ya deberías marcharte. Les voy a hacer saber que eres todo un caballero si te preocupa tanto".
Él asintió con la cabeza, mirando como la chica tomaba su libro. El ceño fruncido no podía ocultar la tristeza de sus ojos. Una idea cruzó por su mente.
"Estaba pensando en caminar hasta Slausens para comprarme un helado... ¿Quieres venir?" El rostro de la muchacha se levantó para verlo.
"¿Ahora?", preguntó dubitativa.
"¿Por qué no? Todavía es temprano... Creo que el sol no se pondrá en un buen rato…" Él arrugó su rostro "…y yo no quiero volver a casa aún..." se encogió de hombros "Te traigo de vuelta más tarde."
"No tengo nada de dinero" ella le informó.
"Yo te estoy invitando, yo me hago cargo" le sonrió; ella asintió y sonrió alegremente. "¿No vas a decirle a Olga que vamos a salir?"
"Nah, seguro que está ocupada." Dijo, sacando un pequeñísimo teléfono Panasonic de color rosa de sus pantalones cortos; sus largos y delgados dedos se movieron por todo el teclado "Le enviaré un mensaje, pero tenemos que traerle algo también, ¿te parece?"
James asintió otra vez, yendo tras ella cuando tomó las llaves de un tazón y abrió la puerta. Vio que el llavero tenía grabada una H en él.
"Yo soy James Brighton, a propósito", dijo mientras cerraba la puerta. Cuando ella se dio la vuelta, le tendió la mano.
Ella lo miró de nuevo, luego empujó las llaves en su bolsillo y le estrechó su mano.
"Brighton, ¿qué?" Sonrió sagazmente. "He oído que vienes de una de esas familias a las que les gusta ir por allí coleccionando apellidos anticuados" Él rió de buena gana. Le encantaría ver la cara de su padre si escuchara a este pequeño demonio. Ella pareció muy contenta con su respuesta porque añadió.
"Quiero decir, por Dios, ¡Qué tan difícil es decidirse por un solo apellido! ¿Eligen de entre todos los recién llegados a la familia o sólo de los bonitos?" continuó riendo "Hay algún momento en que el abogado dice: ¡Por el amor de Dios, señor, no hay espacio en esta mierda para otro más! Esto es simplemente ridículo." soltó una carcajada.
James la observó mientras ella caminaba a su lado; pisando fuerte en un principio como desafiando al mundo a meterse con ella, pero a medida que avanzaban por la calle, ella lo cambió a un paso elástico más ágil y relajado.
"Creo que ese fue mi ta ta-ta tatarabuelo. El nombre no ha cambiado desde sus tiempos." Le Informó con ligereza.
"¿Allá en el viejo terruño?" Ella levantó las cejas cuando se volvió a verlo. Su nariz tenía una pequeña mancha de salsa.
"Ven aquí" James la atrajo hacia sí y frotó su pulgar contra su nariz. La mancha se quitó fácilmente. Él se rió al darse cuenta de que se puso tensa. Por un momento pensó que ella lo golpearía allí mismo. "Fue en Brooklyn, de hecho. ¿Brighton Beach?"
Siguió caminando. Ella parpadeó un par de veces antes de seguirlo. Avanzaron en silencio durante un rato.
"¿Y éste es?" preguntó después de un minuto. Él la miró, confundido. "¡He-llou! ¿Tu apellido?" se habían detenido en un semáforo en rojo.
"Lewis, Brighton-Lewis" le sonrió de nuevo "¿El tuyo?" Ella abrió grandes los ojos, dándose cuenta de que todavía tenía que decir su nombre.
"Helga," dijo. Y señalándolo en el pecho, añadió "Helga G. Pataki, y nunca lo olvides, bucko."
No poseo Hey Arnold!
No poseo los nombres Panasonic ni Mac and Cheese.
Poseo solo el Plot y los Personajes Originales.
Gracias a todos por leer.
La segunda parte estará aquí alrededor del sábado.
O si hay suficientes reviews podría trabajar más rápido.
Los veo pronto.
Escrito. Hace mucho, mucho tiempo.
Publicado. 4/07/2013.
Editado. Junio 2014.
