Disclaimer: Los personajes no son míos,.. ¡ya quisiera!,.. son de la fantástica S. Meyer, yo, simplemente , los tomo prestados para soñar con ellos….pero la trama y algunos de ellos si…
¡Hola, mis niñas preciosas!… aquí estoy de vuelta… y como siempre, espero que os guste!
¡Disfrutadlo!
LIII.
Al día siguiente, Bella y Edward anunciaron a Rosalie que estaba dispuesta a declarar. En todo momento estuvieron tomados de la mano mientras Rosalie, notablemente emocionada por la decisión, les agradecía por su valentía y le aseguraba a Bella que pondría todo su empeño, para que ese canalla no pisara la calle en mucho, mucho tiempo.
Pocos días después, Rosalie con el resto de la familia, regresaron a Seattle, y ésta no tardó en presentar la denuncia formal que fue añadida al expediente del caso contra Newton.
El juicio, finalmente, fue fijado para el 9 de febrero, y hasta pocos días antes, Edward y Bella junto al pequeño Eddie, no viajarían hasta allá…
Pero aunque habían querido permanecer en la seguridad que les proporcionaba su hogar en Londres, a los pocos días, fue algo imposible..
Aún se desconocía el cómo, pero la prensa norteamericana no tardó en dar, con todo lujo de detalles, los datos de quien era la primera victima y que sería su testimonio clave para encarcelar por mucho tiempo al joven editor, Michael Newton. Algo que fue un total revuelo al saberse que, la antes Isabella Swan, era ahora Isabella Cullen, esposa de uno de los multimillonarios más prestigioso de la sociedad Británica. Lo que provocó que la prensa se hiciera ecode la noticia. Y desde entonces, eran asediados por ella cada vez que salían de la Mansión.
Edward reforzó la seguridad de la mansión que no dejaba de tener cientos de periodistas sitiados en su exterior y contrató personal de seguridad tanto para él, como para Bella, en el caso de que ésta se viera obligada a salir, cosa que no hizo ya que su estado emocional no se lo permitía y si lo hacía, era siempre acompañada de Edward…
Edward, intentando aminorar la tensión que en ese último mes estaban viviendo, sorprendió a Bella con ese parquecito infantil que tanto había soñado. Bella lloró emocionada con su pequeño en brazos cuando Edward la llevó al jardín principal y allí vio el inmenso parque; había columpios, toboganes de todos los tamaños, puentes suspendidos que conectaban pequeñas edificaciones que hacían las veces de castillos, todo de colores luminosos y llamativos. Y aunque el pequeño Edward aún no podía hacer uso de ellos, ella se la pasaba con su bebé en brazos columpiándose suavemente y disfrutando de la risa de su pequeño.
Y así los días fueron pasando hasta que, finalmente, llegó el momento de enfrentarse a la cruda realidad, de enfrentarse a los fantasmas del pasado, llegó el momento de regresar…
El pequeño Eddie había estado de lo más tranquilo durante todo el viaje en avión, algo que sorprendió gratamente tanto a Bella como a Edward, que temía, no sólo tener que lidiar con Bella y sus temores, sino con un pequeño estresado..
A la llegada a Seattle, se encontraron con Carlisle y Esme que habían ido a su encuentro al aeropuerto, ansiosos de volver a verlos, especialmente al pequeñín.
Tras un largo rato de abrazos, besos y mil carantoñas al pequeño, los cinco caminaron hacia el parking para finalmente entrar todos en el coche que los llevaría de vuelta a su otra casa..
- ¿Y cómo estás? - preguntó casi en un susurro Esme a Bella, que jugueteaba con la manita del pequeño Eddie. Esme también lo acariciaba ya que el peque estaba medio adormilado en su sillita, que amablemente, Carlisle había instalado en el Mercedes para él.
- No sabría decirte - le contestó ella a media voz - Me siento ansiosa, aunque falta una semana para el juicio, no sé… el hecho de estar aquí… hace mucho que no estoy aquí…y volver…
- Sigo pensando que deberíais de quedaros con nosotros, no sé porque insistes en ir allí Bella - le reprochó Esme, pero con cariño - Sabéis que hay espacio más que suficiente y …
- Lo prefiero así Esme, entiéndeme. - le dijo volviendo su mirada a su pequeño. Edward y Carlisle escuchaban sin remedio desde los asientos delanteros. - Necesito volver, necesito curar…
Edward sabía muy bien a lo que se refería, porque, aunque todo se había solucionado entre ellos, el volver al lugar de donde salió huyendo una vez, era algo doloroso. Y, aunque éste intentó persuadirla para ir donde sus tíos, finalmente accedió, eso sí, llamando a su prima para que habilitara una de las habitaciones para el bebe.
Media hora duró el trayecto del aeropuerto al café y ambos suspiraron profundamente al encontrarse de nuevo frente al lugar que los había unido, pero que a su vez, también los había separado…
Esme y Carlisle se despidieron sin llegar a entrar, sabía que los chicos los esperaban ansiosos ya que hacía mucho tiempo que no se veían, con lo que decidieron dejarlos y pasar al día siguiente para disfrutar del pequeño, que aún seguía dormido en los brazos de su madre…
Edward sacó el carro y las maletas junto a la bolsa del pequeño, que no tardó en pasar a Bella, y los dejó a los pie de la escalera de la vivienda. Preferían saludar antes a los chicos para poder después subir a descansar del largo viaje.
- ¡Oh, Dios mío!…¡Bella, Edward…! - exclamó emocionada Ángela nada más verlos cruzar el umbral de la puerta del café.. - ¡Chicos, ya llegaron! - gritó emocionada sin reparar en los pocos clientes que a las tres de la tarde, tomaban tranquilamente un café en el establecimiento..
Tanto en la cara de Edward como de Bella, se dibujó la más sincera de las sonrisas y con alegría se acercaron a ella, a la que no tardaron en abrazar…
- Hola Ángela..- la saludo Bella algo emocionada mientras mantenía al pequeño entre sus brazos…
- ¡Ay, por Dios!…Bella, es… es hermoso - Ángela miraba al pequeño que comenzaba a fruncir la frente ante el escándalo de nuevas voces…
Jacob no tardó en salir de la trastienda y con una sonrisa de oreja a oreja se abrazó emocionado al que siempre seria su jefe y su amigo, aunque ahora era también socios..
- Edward, amigo… - susurró emocionado dando fuertes golpes en su espalda..
- Jake…- respondió él tan emocionado o más devolviéndole los golpes..
Ben también se les unió al reencuentro y emocionados se acercaron a conocer al pequeño Cullen..
- Hola preciosa…- Saludó Jake a Bella abrazandola y besandola en la mejilla para después, quedarse prendado mirando al pequeño…
- ¡Dios Bendito! - exclamó de pronto…- Que cosa más parecida a su padre… -dijo sin pensarlo, lo que provocó que todos rompieran en risas..
- No le llames cosa a mi niño - protestó Bella intentando disimular la risa que le había provocado el comentario… y es que era cierto, Edward y Eddie eran dos gotas de agua, sólo se diferenciaban en el color de ojos; mientras que los de Edward eran de un hermoso verde, los del pequeño era unos hermosos topacios, más parecidos a los de su madre.
El pequeño, ante tanto alboroto, acabó despertándose y con sus ya cuatro meses de edad, miraba todo su alrededor con mucho interés, incluyendo a las nuevas caras que no dejaban de decirle cosas y hacerle carantoñas…
Bella le pasó el bebé a Ángela mientras ella pasaba un minuto al baño y a su regreso, se la encontró sentada en la mesa del rincón, contandole algo al pequeño que la miraba con fascinación..
- Pues asi fue, Eddie, así fue como tu mamá y tu papá se conocieron y este…este es su lugar…
Bella sintió un vuelco al corazón cuando, al aproximarse, escuchó lo que ésta le contaba a su pequeño y emocionada se acercó hasta ellos y tomó asiento justo en la silla que siempre, siempre, había utilizado.
El pequeño no tardó en girar y fijar la vista en su mamá y removiéndose entre los brazos de Ángela, llamaba su atención…
- Oh, Bella… espero que no te haya molestado que le contara al pequeño…- comenzó a disculparse Ángela al ver como de sus ojos corría una lágrima.
- No… no te preocupes - le contestó ella regalándole una tímida sonrisa - es que me ha emocionado escucharte.
Ángela le devolvió la sonrisa, pero algo tras Bella le llamó la atención…
- Este… ¿Bella, te importa que me lleve a Eddie a la barra un momento? creo que estos dos quieren darle un juguetito - dijo mirando hacia el lugar…
- Claro, ve tranquila… yo te esperaré aquí si no te importa, - le contestó ella..
- De acuerdo, vuelvo enseguida…
El pequeño Eddie miró a su mamá frunciendo la frente un poco extrañado, pero Ángela enseguida le ofreció un colgante que llevaba puesto para entretenerlo mientras se alejaba de la mesa camino a la barra…
Bella dejó de mirarlo con una sonrisa al ver como comenzaban a juguetear con él y como estuvo haciendo durante tantos meses, dirigió su mirada hacia el exterior donde se perdió en sus recuerdo..
Sintió como todo volvía a aquellos días en los que entraba a ese lugar sintiéndolo su oasis personal, cuando se perdía viendo a la gente pasar por delante del ventanal que daba a la calle, donde se sumergía en su triste y solitaria vida hasta que esa mano, esa que durante un año le dejaba siempre el café, hacía acto de presencia.
Un escalofrio le recorrió la espalda ante esos recuerdos, y se dio cuenta entonces que siempre era, ese momento justo en el que él aparecia, el que más anhelaba de todos. Y entonces, de nuevo una mano dejó esa pequeña taza de ese humeante y exquisito café delante de ella...
Bella cerró los ojos y aspiró profundamente llenandose por completo por ese familiar aroma, por aquella conocida sensación y de nuevo sus ojos brillaron emocionados.
- Gracias…- musitó sintiendo como una lágrima volvía a correr por sus mejilla…
- No hay de que… amor…- susurró él y ella no pudo más que sonreír al ver como él volvía a responder lo mismo de siempre, pero esta vez, con la palabra que más amaba que le dijese, "amor", porque ya no eran desconocidos, el era su amor, su esposo, el padre de su bebé, el hombre de su vida…
Edward no dudó en tomar asiento en la silla de enfrente y volvió a perderse en sus ojos, unos ojos que le devolvía la mirada emocionada, cristalina y él, con todo el amor que sentía por esa mujer, llevó su mano hasta acariciar suavemente su mejilla. - Te amo…- musitó sin poder contenerse e inclinándose la besó delicadamente.
- ¿Estás cansada? - le preguntó finalmente separandose de ella e instándole a que se tomara el café.
- Si que lo estoy y además es hora de la toma de Eddie, creo que deberíamos subir a casa…- pero diciendo eso, de nuevo un pellizco le arrugó el estomago. Su casa, repitió mentalmente, esa en la que había presenciado la escena más dolorosa que jamás había vivido con él.
Para Edward no pasó desapercibido la sombra que se dibujó en su rostro y compungido la hizo mirar a los ojos..
- Podemos irnos a un hotel, lo sabes ¿verdad? Bella, no quiero que te sientas mal, bastante tienes ya con soportar el juicio, no quiero que nada te perturbe más…- le decía sintiéndose un miserable…
- No quiero irme a un hotel Edward, esta es mi casa…
- Claro que lo es, mi vida… - le contestó Edward emocionado, por supuesto que lo era, y que ella lo dijese con tanta seguridad le llegaba a lo más profundo del corazón.
- Edward, sólo… no me presiones - le pedió a media voz - déjame hacerlo sola, déjame que entre allí sola, lo necesito...
- Pero Bella…
- Te lo suplico - le rogó con la mirada…- quédate con Eddie, permiteme enfrentarme a esto sola, déjame ese espacio…- Bella lo necesitaba realmente, sabía que iba a ser duro y no quería que él la viese llorar si es que eso le provocaba.
- Esta bien…- musitó Edward derrotado. - pero si te sien..
- Shissh - le hizo callar con un dedo. - estaré bien…
Edward la miró por un rato más a los ojos y finalmente cedió pasándole las llaves.
Bella se despidió de él con un beso en los labios y se acercó hasta donde estaban los chicos para despedirse hasta mañana, besando de paso la coronilla de su pequeño, que jugaba entusiasmado con los grandes dedos de Jake..
Ni para éste ni para el resto pasó desapercibido el estado ansioso, tanto de Bella como de Edward, que la miraba desde un paso atrás y con el corazón encogido, vieron como ella traspasaba la puerta que la llevaría directo a su casa..
Bella subió cada escalón que la separaba sintiendo como el corazón retumbaba en su pecho, produciendo una sensación de ansiedad y angustia a cada paso.
Permaneció por un minuto con la vista fija en la puerta y respirando profundamente metió la llave en la cerradura hasta abrirla…
Los recuerdo de ver la ropa de ella esparcida por todo el salón y la escalera, vinieron rápidos a su mente y mantuvo los ojos cerrados hasta dar el primer paso. Abrió los ojos con el temor de encontrar lo mismo, pero finalmente, todos estaba como antes, menos con esas ropas…
Dejando escapar el aire que había mantenido en sus pulmones, caminó lentamente por el salón y miles de lágrimas se amontonaron en sus ojos cuando vio que todo seguía estando en sus lugar. Siguió caminando hacia la escalera y de nuevo esa sensación angustiosa se apoderó de ella. De nuevo la imagen de todas las prendas de ella rodadas por la escalera se hicieron presente, provocando que su corazón palpitara a mucha más velocidad.. - No son reales..- se decía para si, - no están ahí…- seguía susurrando y a su paso, esas imágenes iban desapareciendo hasta llegar arriba del todo..
Volvió su vista atrás antes de caminar por el pasillo que la llevaría hasta esa habitación; a su habitación,esa en la que Tanya se había atrevido entrar y mancillar con su sola presencia… Volvió a respirar profundamente, sabía que iba a ser duro, que con sólo ver la cama, la recordaría a ella desnuda; y sintió como su corazón se arrugaba cada vez más mientras un enorme nudo atenazaba su garganta…
Atrapó el picaporte con la mano y se mantuvo ahí. No se sentía con valor, las piernas le temblaba, el estomago contraído le provocaba nauseas y apoyó la frente sobre la puerta sin quitar la mano de la manilla…
-¡Dios mío, dame valor! - musitó aún con la frente apoyada en la puerta - ayudame a curar esta herida, por favor, Dios mío, ayúdame… - su voz salía desgarrada; necesitaba curar, necesitaba borrar esa imagen que la torturaba.
Tragandose las lágrimas que corrian por la comisura de sus labios, volvió a respirar profundamente, separó la frente de la puerta y fijando la vista borrosa por culpa de las lágrimas en ella, finalmente abrió la puerta…
- ¡Oh,Dios mío! - exclamó comenzando a llorar entrecortadamente - No puede… - sus ojos no daban crédito a lo que veía… esa ya no era su habitación, nada, absolutamente nada, estaba como ella recordaba…
Con paso lento y sintiendo como todo su cuerpo temblaba, caminó a través de aquella habitación, sus lagrimas volvieron a correr pero esta vez, no eran desesperadas, sino de emoción... era la habitación de su bebé…
La paredes,pintadas de un delicado celeste, llenaban la estancia de paz y tranquilidad; todo el mobiliario era de color blanco, la salita que había sido su estudio, se había convertido en una sala de juegos llena de juguetes, de peluches, de cuentos infantiles; y unas suaves cortinas blancas ondeaban refrescando el ambiente.
Bella lo miraba todo admirada… las miles de lucecitas que había en el techo y que sabía que por la noche se convertirian en miles de estrellas que iluminarían los sueños de su pequeño… Una mecedora exacta a la que tenían en Londres estaba situada en la esquina donde daba más el sol. Siguió caminando mirando fascinada todo, y camino para la que había sido su habitación, pero que sin duda, nada tenia que ver, olvidándose por completo de la imagen que tanto la había torturado..
Ya no estaba su cama, ni sus muebles… sino otros totalmente distintos y en distinta posición… la cuna dominaba la estancia, más peluches, más juguetes, la bañerita con todos los accesorios bajo el ventanal, algodonales nubes pintadas sobre el celeste alrededor de toda la habitación, sin duda su hijo sería feliz allí y seguía sin tener ni rastro de la mujer que había tratado de separarlo…
- ¿Te gusta? - escuchó la aterciopelada voz de Edward que le preguntaba desde su espalda..
Ella, con los ojos anegados, se volvió para mirarlo y no pudo más que correr hacia él y abrazarlo fuertemente...
- Gracias - susurró aforrándose a su cuello - es preciosa Edward, gracias…- era lo único capaz de decir…
- Jamás pude volver a entrar a esta habitación, Bella…- le confesó apretándola fuerte por su cintura hacia él.. - Cuando te fuiste, me hundí en esa cama buscando tu olor, pero no estaba, tu olor y el suyo se mezclaron y no podia soportarlo Bella, jamás volví a dormir en esa cama…
- Edward…- susurró emocionada sintiendo como un peso se le quitaba de encima, el conocer que ni él estuvo en esa cama le dio la paz interior que necesitaba para cerrar la herida, ya no había rastros del fantasma de Tanya por ningún lado, ahora era la habitación de su bebé, y nada… nada de lo que había en esa hermosa habitación, le recordaba a ella.. - ¿Entonces? - preguntó separándose y mirándolo a los ojos..
Edward la besó delicadamente y al separarse le sonrió con esa sonrisa de lado que tanto amaba ella - No sabes cuantas veces soñé con tenerte en mi cama…- le susurró con una voz ronca cargada de deseo moviendo las cejas sugestivamente.
- Edward…- musitó como regaño pero sintiendo, como siempre, ese deseo apoderándose lentamente de ella cada vez que él se le insinuaba..
Desde esa misma noche, dieron un paso más fortaleciendo su matrimonio, empezando, no solo por combatir otro fantasma, que lo había hecho saliendo victoriosa, sino dejando que el pequeño Eddie durmiese en la otra habitación, un gran paso que les costó más a ellos que al pequeño, que divertido con las cientos de pequeñas lucecitas que brillaban en el techo, acabo durmiendo sin depertarse en toda la noche…
Tanto Edward como Bella se asombraron de cómo el pequeño se adaptaba perfectamente a su nueva habitación y no tardaron en dar la orden de colocar miles de lucecitas en su habitación en Londres…
Después de ese primer momento de incertidumbre que pasaron al regresar, los días siguieron sucediéndose para ellos, y cada vez, el juicio estaba más cerca…
Bella se había reunido con Rosalie y el fiscal en varias ocasiones, querían por todos los medios que ella se familiarizarse con lo que se iba a encontrar en el juicio. Un grupo de psicólogos la reconocieron y entre ellos estaba su amiga Janet Luton, su psicóloga personal, la que, nada más de enterarse del regreso de Bella para el juicio, no dudó en estar a su lado.
Pero finalmente el día llegó…
Bella no pudo pasar bocado cuando, mientras desayunaban antes de ir hacia la sala Provincial donde se celebraría el juicio, escuchó los noticiarios anunciando el comienzo del juicio contra Michael Newton.
- ¿Estas bien? - le preguntó preocupado viendo como ella restregaba una y otra vez una mano contra otra jugueteando ansiosa con su alianza..
- Si… no… no sé…- contestó sintiendo como el estomago se le revolvía..
Edward suspiró pesadamente y se levantó hasta llegar a su altura… la tomó de la mano y caminó con ella hasta sentarse en el sofá y sentarla a ella en su regazo.
Bella no tardó en esconder su rostro en el hueco de su cuello y no pudo evitar que un sollozo brotara de sus labios… No, definitivamente no estaba bien, se sentía angustiada, temerosa, el estomago le dolía, el corazón le palpitaba frenético y sentía unas ganas locas de encerrarse en el cuarto, cubrirse con la manta y llorar hasta perder los ojos… pero no podía. Recordó la imagen de la joven Carla cuando días antes se había atrevido a visitarla.
" - Carla, ha venido alguien a verte - le anunció su madre abriendo un poco la puerta de su habitación. Al contrario de lo que pensaba Bella, sus padres no la culpaban ya que sabían perfectamente por el estado de su hija, el miedo que éstas pasaban después de la agresión.
- No quiero ver a nadie - escuchó Bella desde atrás de la puerta, no pudo evitar que un nudo se formase en su garganta al oírla, se notaba tan dolida, tan rota, como una vez lo tuvo ella y de nuevo las lágrimas volvieron a humedecer sus ojos. Se sentía tan culpable…
- Es ella, es la otra chica… - le dijo su madre. Un silencio se escuchó en la habitación, el corazón de Bella latía dolorosamente bajo su pecho pero entonces la escuchó.
- Esta bien, dile que entre. - De nuevo el nudo volvió a formase en su garganta y el estomago volvió a darle un vuelco.
La madre dio un paso atrás y acariciando su hombro, le dio paso musitando un gracias antes de dejarla sola. Bella se quedó mirando la puerta por un momento y respirando profundamente intentó calmar los nervios acumulados en su estomago, antes de empujar suavemente la puerta.
Nada más abrirse, vio la imagen de una chica morena, sentada de espaldas a la puerta y mirando hacia el ventanal. Todo estaba en silencio, pasó rápidamente la mirada por aquella habitación; una habitación juvenil, llena de peluches, de fotos de amigos, de pósters de cantantes famosos pero que se veía triste..
Carla se volvió después de unos segundos adivinando que ella ya estaba en la habitación y finalmente, enfocó los ojos en ella…
Era la primera vez que se veían y Bella entrecerró los ojos al ver las similitudes entre ella y esa chica. No eran exactamente iguales, pero su pelo era casi del mismo color y tenía el mismo corte, su cuerpo, al igual que el de ella, era delgado, pequeño, y su piel era también muy clara.
Carla se sorprendió al igual que Bella pero al ver como Bella la miraba con los ojos cargados de culpa un sollozo brotó de sus labios.
- Lo siento…- musitó Bella dejando que las lágrimas finalmente rodaran por sus mejillas sintiendo un dolor inmenso en su pecho.. - yo… lo siento mucho Carla, no sabes cuanto lo lamento.. - susurró rompiéndose completamente y cayendo de rodillas al suelo.
Carla no dudó en correr hacia ella y sorprendentemente, se abrazó con todas sus fuerzas.
- Yo no te culpo, no te culpo…- le dacia ella tratando de consolarla. ¿Cómo iba a culparla si en sus propias carnes había sufrido lo que Bella había sufrido antes?. Ella misma sabia del terror, del miedo. Y eso que apenas lo recordaba, todo fue muy rápido pero en cambio Bella, tenia que vivir con la imagen exacta de ese maldito grabada en su mente.
Después de unos minutos de estar las dos abrazas, finalmente se levantaron y se sentaron en la cama… Allí hablaron de cómo se sentían, y Bella se preocupó mucho de su estado emocional, más de tres horas estuvieron conociéndose, consolándose y acabaron abrazadas sintiéndose unidas por un hecho atroz…"
- Lo que daría porque no tuvieras que pasar por esto…- susurró Edward sobre su cabello besándolos y apretándola contra su cuerpo. Se sentía tan asustada, tan pequeña entre sus brazos que la ira lo consumía por lo que ese desgraciado le había hecho. Ni siquiera sabía si podría contener las ganas de estrangularlo con sus propias manos nada más ver a ese infame.
- Lo sé... - musitó ella tratando de recomponerse -... pero debo hacerlo, no permitiré que ese maldito vuelva hacer más daño a nadie más..
Sobre las doce de la mañana, Edward, junto a sus abogados personales y Rose, acompañaron a Bella através de la multitud de prensa que se había congredo a las puertas de la Sala Provincial.
Pasaron las dichosas medidas de seguridad y caminaron a través de los pasillos que los llevaba a hasta la sala número 1 de lo penal donde daría lugar el proceso.
Bella no entraría en la sala hasta el momento en el que testificara, al igual que Carla Thompson que, junto a sus psicólogos, permanecían en una sala situada a la derecha de la corte donde ya había dado comienzo el juicio..
El juez abrió la sesión y no tardaron en presentarse los cargos contra el acusado que estaba sentado junto a su abogado...
Edward, sentado detrás de Rosalie y el fiscal, no podia dejar de mirar al maldito que había dañado tanto a su pequeña y cada minuto que pasaba, la ira le iba consumiendo..
El fiscal comenzó a presentar las pruebas una a una, desde las fotografías de las agresiones en el cuerpo de las victimas, hasta todas y cada una de las pruebas que habían recopilado de la vivienda del acusado.
El agente especial del FBI, John Dalton, relató con pelos y señales lo que se encontraron en una habitación oculta en el sótano de la vivienda del acusado, cuando procedieron al registro después de haberlo arrestado en aquel bar.
La habitación estaba forrada de imágenes de Bella de arriba a bajo, se veía claramente que llevaba varios años acosándola, hasta había imágenes de ella cuando estudiaba en la universidad. Imágenes de su rostro, de ella entera, de parte de su cuerpo; se veia claramente la obsesión que el acusado tenía por una de las victimas.
Edward se estremeció al escucharlo, saber que él llevaba acechandola desde hacia años, que le ofreció el trabajo con el único interés de hacerla suya, le revolvia las entrañas.
En todo momento, Mike permaneció con la mirada baja, se veía notablemente desmejorado aunque no pasó desapercibido ni para Edward ni para Rosalie, el brillo que cruzó sus ojos cuando se mostraron las fotos de la agresión a Bella..
Se interrogaron a los médicos, al los agentes, hasta el mendigo que, en el caso de Bella, había encontrado el cuerpo.
Pero lo más estremecedor sin duda fueron los relatos de las dos victimas cuando finalmente estas fueron llamadas a testificar.
La joven Carla apenas pudo soportar la presión de ver a su agresor en la sala y sin llegar a mirarlo en ningún momento, relató como mejor pudo los hechos.. Como fue interceptada cuando caminaba por el callejón rumbo a su casa tras salir de la biblioteca. Como sintió el golpe en el suelo y a un cuerpo grande irse sobre ella. El golpe le hizo perder el conocimiento por unos minutos hasta sentir como era tirada del pelo y llevada hasta donde estaban los contenedores.. Sintió de nuevo otro golpe en la cara y ya todo se volvió negro. Hasta despertar en la habitación del hospital.
Tanto el jurado como los presentes en la sala contuvieron el aliento mientras la joven se desmoronaba y era sacada fuera acompañada por los agentes y la persona que estaba de apoyo.
Pero sin duda, lo más duro, fue escuchar el testimonio de Bella…
- ¿Isabella Cullen? - la llamó el alguacil - ¡pase a declarar!- Esme y Carlisle que estaban con ella, le dieron un apretón en la mano cuando ésta respiró entrecortadamente antes de entrar a la sala..
- ¡Ánimo pequeña! - le dijeron aunque no pudieron evitar la angustia que sentían.
Edward la miró nada más entrar a la sala por una puerta lateral que quedaba cerca del estrado. Sus ojos se cruzaron y él trató de sonreírle para darle ánimos y hacerle ver que estaba allí. Aunque lo más duro fue sentarse después de haber jurado decir la verdad nada más que la verdad y encontrarse cara a cara con él.
En un principio, iba a ser Rose la que comenzara con el interrogatorio pero finalmente y tratado de acortar lo más posible la agonía, fue el fiscal el que lo hizo.
Después de las preguntas de rigor sobre su nombre y edad, finalmente le preguntó si conocía al acusado.
- Si - contestó Bella apenas con un hilo de voz.
- Podría decirnos que clase de relación le unía al acusado - le pidió el fiscal.
- Trabajaba para él - ella trataba de no mirarlo a la cara ya que en el primer momento en el que sus ojos se cruzaron con los de Mike, éste la miró con un brillo peligroso que la hizo temblar en el acto.
- ¿Durante cuantos años trabajó para el acusado? - siguió preguntando el fiscal.
- Durante dos años hasta…- pero su voz se atoró en la garganta y no pudo acabar la frase.
- ¿Se encuentra bien Señora Cullen, necesita un poco de agua? - le preguntó trantado de que se recompusiera de nuevo..
- No, estoy bien - su voz apenas era audible..
- Hable un poco más alto - le ordenó el Juez con voz fria.
- ¿Sra. Cullen, podría decirnos como fue el trato de su jefe durante esos dos años?
Bella tragó sonoramente y retorciéndose las manos comenzó hablar...
- Al principio todo iba bien.. -comenzó sintiendo como el corazón comenzaba a golpear ansiosamente bajo su pecho - ... yo me entusiasmé cuando el Rector me dijo que había una editorial interesada en contratarme, pero al poco tiempo de llegar allí... - se pausó y tomó aire intentando de aplacar las enormes ganas que tenía de llorar -... me di cuenta que el trabajo que tenía que realizar nada tenia que ver con lo que había estudiado...- su labio tembló involuntariamente - Me limité a ser una secretaria más de las que ya tenía y mi trabajo, aparte de archivar y recibir la documentación...- se mordió el labio cuando recordó la sensación de agustia que sentía siempre en esos momentos - ...consistía en atendar llamadas y llevar complacientemente el café al jefe...
Edward sintió de nuevo como la rabia se iba apoderando al ver todo lo que ese maldito había estado haciendo con su pequeña. Por el contrario, un atisbo de sonrisa aparecía en el rostro de Mike mientras la escuchaba hablar, recordando sin dudas aquellos días que la tenia en su poder…
- Pasadas unas semanas... - su labio seguiá temblando nerviosamente -... el Sr. Newton comenzó a coquetearme descaradamente... - volvió a pausarse respirando profundamente sintiendo como sus ojos comenenzaba a arder -... pero yo no tenía ninguna intención de intimar con él.- de su pecho brotó un sollozo involuntario que hizo que toda la sala contuviera el aliento -... En un principio, esos coqueteos fueron sutiles, pero a medidas que pasaba el tiempo, aprovechaba cualquier momento para acercarse a mi y me susurraba cosas al oído.
- ¿Qué clase de cosas? - le preguntó el fiscal.
Bella se mordió el labio y siguió retorciéndose las manos notablemente nerviosa - El me decía que era preciosa, que…- se pausó haciendo una mueca de disgusto - que mi olor era embriagador y que moría por probar mis labios..
- ¿Qué hacía usted entonces?
- Al principio me asusté, realmente no me lo esperaba, pero le pedí que me dejara, que yo solo pretendía trabajar y él se separó…
- ¿Volvió a acosarla en otro momento? - volvió a preguntar el fiscal.
- Si... - constestó Bella sin llegar a levantar los ojos de su regazo -... cada vez que venia a pedirme algún informe...- su ceño se frunció ante el recuerdo - ...se las arreglaba para pegar su cuerpo completamente al mío, incluso podia sentir como aspiraba mi cabello… - las muecas de asco comenzaron a aparecer en su cara -... yo trataba de separarlo con educación pero, cada vez era más directo.- una lágrima comenzó a rodar irremediablente por su mejilla al evocar aquellos atormentadores recuerdos - Una tarde que estaba en el cuarto de las fotocopias, se me acercó por mi espalda y me abrazó por la cintura… yo forcejé para que me soltarse pero, él presionó su cadera contra mí, pude sentir como…- de nuevo se calló al sentir como un escalofrío aterrador le recorría la espalda…
- Tranquila - le susurró el fiscal al ver como Bella se iba desmoronando. - Lo estás haciendo muy bien - fijó los ojos en ella tratando de reconfortarla y ella asintió sintiendo como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas… Elevando un poco más la voz, el fiscal dirigió la vista al acusado - Debo entender, Sra. Cullen, que el acoso siguió prologándose durante todo ese tiempo, ¿no es así?
- Si…- contestó Bella con un hilo de voz, sus dedos estaban enrojecidos de tanto frotárselos.
- ¿Por qué no dejó el trabajo? - preguntó el Fiscal de repente.
Todos en la sala contuvieron el aliento ante esa inesperada pregunta esperando expectante la respuesta. Aunque lo que el fiscal prentendia, era dejar todos los cabos atados para que el abogado defensor no tuviera de donde tirar.
- Yo… necesitaba el empleo.- Otro sollozo entrecortado se escapó de entre sus labios al recordar a su padre -.. Tenía que hacer frente a una gran deuda contraída por mi padre y al mismo tiempo..- en ese momento las lágrimas comenzaron a brotar irremediablemente -... pagar los gastos para el mantenimiento de mi padre que llevaba 6 años en coma.
Un murmullo generalizado se oyó por toda la sala.
- ¡Guarden silencio! - ordenó el Juez golpeando el mazo.
- Así que, por motivos económicos se vio obligada a soportar el acoso ¿no es así? - volvió a preguntar el fiscal.
- Si..- contestó Bella pero dejando escapar un sollozo al recordar lo que suponía para ella ir cada tarde a ese trabajo.
- Sé que esto es duro para usted, Sra. Cullen pero… ¿podría relatarnos que ocurrió en la tarde noche del miércoles veintidós de abril del dos mil nueve? - preguntó mirándola tratando de animarla con los ojos; en los días anteriores, él le había hecho las misma preguntas para que, llegado el momento, no le resultara tan duro, aunque eso estaba bien lejos de la realidad.
Bella volvió a refregarse las manos con muchas más fuerzas. Las lágrimas comenzaron a llenar sus ojos y se mordió el labio fuertemente tratando de contener las ganas de llorar. Habia llegado el momento. Su corazón latía frenético y ni siquiera fue capaz de levantar la mirada, la dejó clavada en su manos..
- Esa tarde…- comenzó a decir luchando por tragar el nudo que tenia formado en la garganta. - … yo me encontraba sola en la oficina. Mi compañera, Jessica Stanley no había ido a trabajar y siempre que pasaba eso, me sentía más nerviosa de lo normal, porque era cuando el Sr Newton intentaba siempre sobrepasarse… - se pausó tratando de digerir lo que estaba diciendo...
- Continúe por favor - le pidió el fiscal.
- Estaba deseando que llegara la hora para marcharme, me sentía muy nerviosa y no veía la hora de irme, Mike había estado toda la tarde de mal humor y eso no me gustaba…- volvió a pausarse retorciéndose las manos y dejando escapar un sollozo entrecortado, su corazón cada vez latía más rápido, más fuerte. - Pero justo cuando estaba recogiendo para irme - volvió a pausarse tragando pesadamente y sintiendo como sus ojos ardía - él… él me llamó a su despacho…
En la Sala había un silencio sepulcral, Edward se sentía ansioso al oírla; tenía unas ganas enorme de atravesar la sala, tomarla en brazos y sacarla de allí, pero no podía y eso le estaba destrozando.
Mike, seguía mirándola desafiante, pero Bella no le dio la satisfacción de cruzar de nuevo su mirada, no quería que siguiera amedrentándola.
- Continúe por favor - volvió a pedirle el fiscal al ver que se quedaba callada más tiempo de lo normal.
- Cuando llegué allí…- de sus ojos comenzaron a brotar las primera lágrimas - vi que él estaba sentado en su sillón con la ropa descompuesta y una botella de whiskey casi vacía sobre el escritorio... En ese momento, supe que estaba en problemas, pero cuando traté de irme, él saltó hacia mi dirección y…- su voz se entrecorto mientras su boca se torcía intentando de aguantar el llanto… - Sin apenas darme cuenta, me acorraló contra la pared… - cerró fuerte los ojos y tomó aire tratando de relajase, cosa que estaba resultando totalmente imposible - …y comenzó a… besarme… - su voz definitivamente se rompió cuando el llanto brotó de su garganta; ya no pudo contenerlo más, era demasiado doloroso recordar todo aquello, pero al mismo tiempo, ya no pudo parar. -… él arremetió contra mi boca con fuerza... - decía con la voz temblorosa a causa del llanto, desahogando por primera vez todo lo que aquello le provocó - y mientras yo le pedía que me dejase, él comenzó a tocarme… Me…me tocó con sus dedos… me levantó la falda y comenzó a tocarme - su llanto cada vez era mas nervioso...
Todos en la sala sentían un enorme nudo en la garganta, los miembros del jurado, sobrecogidos, respiraban pesadamente y Edward no conseguía controlar la ansiedad al oirla... al igual que Rose que era incapaz de contener las lágrimas.
- El comenzó a decirme cosas que no me gustaba, yo… yo trataba de librarme pero su cuerpo y sus brazos me lo impedían hasta… hasta que trató de arrancarme la blusa, lo que aproveché para, con una patada, separarme de él y salir corriendo... - seguía contando entre sollozos -... yo corrí, corrí sin parar hasta que mi cuerpo no pudo más; estaba tan asustada, sólo quería llegar a casa, salir de allí, pero él me alcanzó a la altura del callejón..- su voz era tan estremecedora que todos luchaban por contener el dolor por esa mujer - y entonces me tiró… le pedía que me dejase y fue cuando comenzó a golpearme; me pateo no se las veces, yo trataba de levantarme pero no me dejaba, y dolía, me dolía mucho y tenia mucho miedo… apenas escuchaba lo que me decía, hasta que dijo que ahora iba a ser suya, entonces me agarró del cabello y tiró de mí.. Yo.. Yo traté de zafarme pero no tenías fuerza y entonces comenzó a golpearme en la cara… traté de que me dejara; le supliqué, le rogué, le lloré... pero él me estampó contra la pared y … y… - Bella se desmoronó, comenzó a llorar desconsoladamente cubriendo su rostro con las manos, su ritmo cardiaco era tan acelerado que parecía que le iba a estallar pero acabó diciéndolo…- …entonces, me penetró... El dolor fue insoportable, sentía como me rasgaba completamente y me dejé, ya no tuve fuerzas para luchar, sólo quería que acabase y me dejase, no se cuanto duró ni cómo; hubo un momento en el que ni sentía, como si mi mente y mi cuerpo se hubiesen separado; entonces salió de mi y me dejó caer, y fue cuando me dijo que si lo acusaba, lo volvería hacer pero que...- tragó pensamente las lágrimas que corrian por su boca - .. esa vez, se aseguraría de que no viviese…- las últimas palabras apenas fueron entendibles a causa del llanto…
Edward no pudo soportar tanto dolor y las lágrimas comenzarón a corre a través de sus mejilla al oírla relatar aquello. Aparentanba tanto los puños... que acabó clavándose las uñas y si poder contener ni un solo instante más, la rabia y la ira que lo poseía al conocer exactamente, todo por lo que su princesa había pasado; ante los ojos atónitos de todos y sin que nadie pudiera remediarlo, se levantó y se lanzó contra el maldito que le había hecho tanto daño a su niña, golpeándolo repetidamente en su rostro con tal furia, que acabó rompiéndole el pómulo y la nariz antes que los guardias llegaran a inmovilizarlo para sacarlo de la Sala por orden del Juez.
Inmediatamente fue arrestado ante los ojos atónitos de Bella que desesperada, luchaba por zafarse de los brazos de Rosalie para ir con él…
- No Bella, ahora no puedes hacer nada por él, se lo tienen que llevar…
- ¡Edward…! - su gritó desgarrador llegó hasta los oídos de él que no tardó en miarla. En sus ojos había muchas emociones encontradas, entre ellas, la culpa por dejarla sola, como había prometido no hacer, por eso le sonrió calidamente haciéndola ver que no tenia de que preocuparse, antes de desaparecer totalmente de su vista…
Continuará…
N/A.
Me ha costado una barbaridad escribir este capítulo, los días pasaban y cuando me sentaba delante de la hoja en blanco...nada, no salia nada, tenía tanto que contar, tantas cosas en la cabeza, pero nada... y entonces hice lo que tenía que haber hecho desde el primer momento... volver a ese maldito capítulo, si... tuve que volver a ese maldito capítulo para volver a sentir la repulsión, la rabia y las ganas de que este miserable pagase por lo que hizo... Sólo espero haber transmitido las emociones tal y como yo las iba sintiendo, tal y como veia que lo sentian ellos...
Me hubiese gustado ceñirme más a la realidad pero, son muchos años de ver peliculas y series policiacas, como para no dejarme influenciar por ellas, lo siento, aunque...a fin de cuenta, esto es ficción ¿no?... así que, si hay algún abogado, juez, o cualquiera con estos conocimientos, espero sepan disculpar mi ignorancia.
AGRADECIMIENTO
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Espero que no se me haya olvidado nadie ¡por Dios!, si es así, hacédmelo saber.
Gracias por vuestros rr, por las alertas, por los favoritos y por supuesto a mis lectoras silenciosas…
Ainss, mis niñas preciosas, que ya alcanzamos la indecente y más que inesperada cantidad de 5.008 rr… os lo agradezco en el alma.(Noe con los ojitos cristalinos por la emoción) Mil gracias amores….
Siento mucho, muchísimo... no haber contestado los rr, sabeis que en la medida de lo posible lo hago, entre otras cosas, porque me encanta, pero ahora si que el poco tiempo que me queda lo dedico en escribir estos últimos capítulos, espero que lo entendáis. Y me alegra mucho que os haya gustado esos momentos con el peque tanto de la mamá como del papá...y que decir del momento íntimo...que lo comprendo ¡eh!, que este Edward, ¡Dios mío!, es mucho Edward... (baba)
Reques de mi alma… que sabéis que os adoro, y deseandito me subo para el club ¡abridme las puertas de Cullenlandia!…jajajaj…
Bueno chicas, espero que os haya gustado y ya saben…¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO!...
Un abrazo enorme a todas, os quiero mucho … HASTA PRONTO …
Besitos!
/(^_^)\ saraes.
